Hola a todos, antes de nada les pido perdón por no actulizar ántes, es que tuve un problemilla con mi ordenador y si encima le añadimos lo de la escuela…POR FAVOR TENGAN PIEDAD CON ESTA POBRE ESCRITORA Bueno, para que me perdonen, alargué un poco el capi de hoy y les vuelvo a pedir un poquito de paciencia. No sé si me quedó bien, pero espero que les guste y sin más que decir, os dejo el capi
Capítulo 3
La rubia deslizó la espalda por el tronco de aquel árbol que había cerca del campo de fútbol, entre el bosque y la cancha; hasta quedar sentada en el suelo. Metió su cabeza entre las rodillas, mientras millones de lágrimas humedecían sus mejillas. Ahora se sentía estúpida, una estúpida niña débil, desprotegida, alguien que sentía un profundo daño en su corazón. "Tonta" se decía a sí misma. No tendría que estar llorando, porque ella era más que eso. No debía dejarse vencer tan fácilmente…Pero lo hizo, las emociones le jugaron una mala pasada y ahora mismo solo podía sentir las saladas lágrimas corriendo por sus mejillas sonrosadas. Ella se creía más fuerte a eso. "Todos tenemos momentos de debilidad, incluso los más fuertes porque de no ser así, no tendríamos sentimientos." Esa frase resonaba como cuchillas en su cabeza, alguien se la repetía constantemente hace algún tiempo y aunque no le gustara admitirlo, ese "alguien" tenía razón. Pero a pesar de eso ella se seguía viendo como una ingenua. ¿Por qué? Se preguntaba. Sus emociones habían escapado a su control, ¿eso era posible? Se preguntaba. Se había fallado a sí misma, no quería mostrar debilidad ante esas personas, no quería sentirse humillada ante ellas ni ante ninguna otra. Menos mal que nadie la veía en esos momentos, momentos que nunca debieron pasar, momentos de debilidad…
Pero ese bosque era grande, bastante en mi opinión. Había muchos árboles, por algo era un bosque. Y de lo que la rubia no se había percatado, es que un chico encapuchado, el mismo con el que chocó hace unas horas, también había estado observando lo que le había sucedido a ese peculiar equipo de fútbol. El partido contra Burn, la visita de Hiroto…Todo. Y éste solo gruñía de rabia. Se sentía inútil. Quería ayudarles, ayudar a sus viejos compañeros, ayudar a su gran amigo Endo. Podría haber saltado al campo y haberle enseñado al idiota de Burn cuál era el verdadero poder del fuego. Pero no lo hizo, no podía, era por ella. "Por Yuka…" Se decía a sí mismo. Su mente se entristecía y se colmaba de furia a la vez. No le gustaba recordar los malos momentos de su vida pero, una cosa se le vino a la mente. Recordó que hace tiempo había pasado por algo parecido a lo que estaba sucediendo ahora, por una estúpida promesa que se hizo, por una estúpida promesa que le hizo a su hermana y que nunca logró cumplir. Pero ahora era diferente, la causa era que se sentía acorralado, entre la espada y la pared. Por unos malvados hombres que le chantajeaban. Apretó los puños. Quería ayudar a aquellos chicos que estaban justo en frente de él. Pero no podía hacerlo, no podía ayudarles hasta que el problema por el cual había dejado al equipo se solucionara. Pero si una cosa tenía bien clara ese chico, era que cuando fuera libre de nuevo, volvería, y más fuerte que nunca. Porque él era Shuuya Goenji. El delantero de fuego del equipo Raimon.
Y al parecer ese chico encapuchado por una chaqueta naranja, estaba escondido en otro árbol a unos cuantos metros de ella, de la rubia ojirrosa. Tampoco se había dado cuenta de la presencia de la chica, porque éste solo se concentraba en los desconcertados chicos del Raimon, sintiéndose culpable, culpable por estar tan cerca y no poder ayudarles…
Los demás se recuperaron rápidamente, su vista ya era clara y sus extrañas gafas también ayudaron. Aquella luz cesó y Yuuto Kido solo analizaba lo ocurrido anteriormente. ¿Qué quería decir Burn? Iba a mencionar algo sobre Goenji justo antes de desaparecer, ¿de dónde demonios lo conocía? Bien, esa pregunta le pareció un poco absurda, estaba claro que todas las organizaciones tendrían una base de datos en las que quedaría registrado todo acerca de las personas que se interponían en sus planes, tanto de sus enemigos como de sus aliados, una base de datos como la que Reiji Kagellama tenía un tiempo atrás. Pero eso no importaba ahora, la cuestión era que Hiroto se había puesto rabioso al escuchar las palabras de Burn, pero ¿por qué? Eso era señal de que ocultaba algo, algo importante que los del Raimon no debían saber, al menos por ahora. Algo que le llamó la atención fue que Burn desafiara a Hiroto con tanta seguridad. Normalmente los equipos de rangos inferiores le habrían hablado con más respeto, además, a la hora de chutar el balón, esos dos tenían la misma fuerza; dando a entender que el Prominencia/Prominence era un equipo del mismo rango que Génesis. También había algo más "Te veo muy alterado desde que te dejó tu hermanita." Esa frase resonaba en la cabeza del de rastas. ¿Hiroto tenía una hermana? No podía ser… A lo mejor lo había dicho para distraerle, pero a juzgar por la reacción del de ojos verdes, no sonaba a mentira…
Fuera mentira o no, Burn no debía haberle restregado esas frías palabras. Por muy malos que fueran los de la Academia Alius, también tenían sentimientos y el dolor de perder a un hermano, era el peor de todos. Kido lo sabía, había experimentado ese mismo sentimiento cuando le separaron de Haruna, su hermana pequeña. Afortunadamente, para él las cosas habían salido bien, Haruna, aunque tuviera otra familia, seguía estando junto a él. Pero algo le decía que Hiroto no había tenido esa misma suerte…Analizó esa frase, ¿acaso Burn quería decir que la hermana de Hiroto estaba muerta? Aún no estaba confirmado, no quería ni pensar en eso. Puede que ahora, ese pelirrojo de ojos verdes fuera su enemigo pero el perder a un ser querido no se lo merecía nadie. Por muchas maldades que haya hecho.
Andaba sumido en sus pensamientos. Esas dudas invadían la mente del gran creador de juego, el centrocampista/mediocampista estrella del Raimon, hasta que sus compañeros lo sacaron de ese estado.
-Entrenadora, parece ser que Génesis no es nuestro último rival…-Dijo Fubuki apenado.
-A juzgar por su conversación –Kido hizo una leve pausa – El Prominencia/Prominence es un equipo igual de poderoso que Génesis -Afirmó finalmente.
-¿Eso significa que la Academia Alius tiene más equipos…?-Pronunció Ichinose pensativo.
-Aún nos falta mucho camino por recorrer…-Kabellama bajó la vista al suelo mientras pronunciaba estas palabras.
-Supongo que Kazemaru hizo bien al salirse del equipo…-Dijo Kogure, pero Haruna le llamó la atención haciendo que el pequeño bromista se escondiera detrás de Kabellama.
Endo miró serio a sus compañeros, un tanto pensativo, las palabras de Kogure le dolieron, primero fue la marcha de Goenji por motivos que él mismo desconocía y después Kazemaru y Kurimatsu, dos amigos que siempre habían estado con él y ni que hablar de Someoka, en general se sentía bastante mal con todos los miembro que tarde o temprano abandonaron al equipo por lesiones graves o motivos personales. Pero no podía mostrarse apenado ante sus compañeros, debía darles ánimos y fuerzas para continuar, después de todo, Endo era un experto en eso, porque él era el capitán del equipo. Y si no se mostraba fuerte, nadie lo haría.
-El "delantero de fuego" no era Nagumo, así que tendremos que empezar de cero con la búsqueda –Argumentó Kido subiendo el tono, todos sus compañeros asintieron. Endo sacó más fuerzas que nunca, después de todo, aún había una pequeña posibilidad de encontrar a Goenji. Y en realidad, ese delantero estaba más cerca de lo que él mismo pensaba. Y esas palabras que pronunció Kido no pasaron desapercibidas para un chico encapuchado que se encontraba observándolo todo desde la maleza.
Eva seguía sumida en sus pensamientos, ya no lloraba, al parecer no le quedaban fuerzas ni para eso. Simplemente, parecía que su alma no se encontraba allí. Hasta que sintió una pequeña vibración en su pierna derecha. Abrió los ojos. Levantó la vista, sacó su cabeza de entre las rodillas, sorprendida. Era su teléfono, lo tenía en modo silencio por eso vibraba desde el bolsillo de su pantalón. Se secó las lágrimas, sus ojos estaban irritados, le dolían ¿Le dolían por el simple hecho de llorar? Se preguntó. Suspiró hondo hasta relajarse un poco. Se levantó del suelo para alejarse de allí lo más rápido posible. Sacudió su pantalón quitándose la tierra. Se puso las gafas de sol otra vez. Rogó que no le quebrara la voz al responder mientras sacaba el objeto de su bolsillo con su mano derecha. Quedó mirando por unos segundos el artefacto para luego volver a respirar hondo y cogerlo:
-¿Sí? –Dijo casi susurrando mientras caminaba a paso ligero para alejarse de aquel lugar, para alejarse de esos chicos, su voz sonó quebrada así que con la otra mano tapó el teléfono mientras suspiraba intentando tranquilizarse.
-El plan está en marcha, te quiero de vuelta en menos de diez minutos –Dijo una voz masculina desde la otra línea, ese detective era bastante exigente en cuestiones de trabajo.
-Sí mama –Dijo la rubia asintiendo en tono de burla, debía aparentar normalidad, después de todo, no le diría al detective que había estado llorando. A él ni a nadie más, era cuestión de orgullo. Su tono de voz había aumentado ya que estaba lo suficientemente lejos como para poder hablar con normalidad. Seguido de esto, colgó sin más.
Ahora debía centrarse, no importaba lo que ella pensara. Debía mantenerse firme y con la cabeza fría para lograr lo que tanto esperaba. Por algo había venido a la isla ¿no? Con paso decidido, aquella muchacha dejó a un lado los lamentos y las inseguridades, ya se había desahogado bastante, y eso no volvería a suceder en mucho tiempo.
Ahora nos encontramos con el equipo Raimon, había pasado ya un día desde el incidente con Burn. Todos estaban más alterados desde que sucedió eso, pero todo cambió cuando apareció Tsunami, aquel pelirrosa de piel oscura que conocieron hace unos días; al parecer les estaba buscando. Y todos se sorprendieron al enterarse de que se había unido al equipo de fútbol de su instituto; pero se sorprendieron aun más cuando Tsunami les dijo que ese mismo equipo había estado a punto de participar en el TFF pero que, al parecer, no lo lograron por despiste de su entrenador; aunque la verdad es que, algunos en vez de sorprenderse, la reacción que tuvieron fue la de indignación. ¿Cómo era posible que alguien al cargo de unos chicos se olvidara de un acontecimiento como este? Se dijeron muchos mientras pensaban que ese entrenador no debía ser muy responsable, que digamos… Pero no nos pararemos a hablar de eso. Aquel pelirrosa les ofreció jugar un partido contra la Secundaria Oumihara, al principio, la entrenadora se negó, pero Endo la convenció dejándola un tanto indignada. Últimamente sus jugadores no obedecían sus órdenes a la perfección y encima ya estaba suficiente alterada pensando en sus propios asuntos, no quería que ocurriera otro incidente similar al de Burn y tampoco le agradaba la idea de tener que enfrentarse a más equipos de la Academia Alius, porque cada equipo era más fuerte que el anterior. Pero al parecer, a su equipo le daba igual, ellos preferían jugar amistosos contra equipuchos de cuarta, que no les servían ni para entrenar. Pues bien, adelante, que hagan lo que les dé la gana, les dijo ella. Pronto se darían cuenta de sus errores.
Momentos después, cuando llegaron a la Secundaria Oumihara, quedaron maravillados y sorprendidos por el hermoso paisaje que les ofrecía ese lugar. Y no tardaron en recibir la calurosa bienvenida por parte del equipo de esta escuela; también conocieron al entrenador de dicho equipo, y se dieron cuenta de que por la forma de ser y de actuar de ese hombre, si que era posible que alguien como él se olvidara de presentarse a un partido en las eliminatorias del TFF. Aunque los chicos debían admitir que ese hombre fue bastante gracioso al intentar ligar con la entrenadora. Y digo "intentar", porque metió la pata al compararla con el entrenador Hibiki.
Él era alto de unos 35-40 años más o menos, de piel bronceada y complexión fuerte, llevaba puesto un pañuelo amarillo en su cabeza y encima de éste unas gafas de sol, pero se podía apreciar que su cabello era de un negro azulado, ojos de un color verde pistacho. Llevaba una camisa abierta naranja de manga corta con un estampado de flores tropicales blancas; debajo de ésta una camiseta blanca. Vestía unos pantalones color crema cortos y en los pies llevaba unas chanclas negras.
La vedad es que era un hombre bastante peculiar. Y por lo que se podía ver, a Natsumi no le agradaban ese tipo de hombres; al parecer ella estaba más acostumbrada a tratar con gente refinada y "con clase" y al ver a ese personaje se debió llevar una mala impresión. La castaña se quería ir de allí, no quería tener relación con ese tipo de personas, pero Aki y Haruna lo evitaron, después de todo, eran sus amigas.
Pero ahora, después de las presentaciones, el equipo Raimon se encuentra en el campo de juego de la Secundaria Oumihara, todos en sus respectivas posiciones esperando el saque del equipo rival. El comentarista había llegado, se llamaba Keito Kakuma, era del instituto Raimon, ese chico era bastante raro, siempre estaba en todas partes; donde iba el Raimon, allí estaba él. Ese sí que debía ser un gran fan del equipo.
Todos esperaban impacientes a que diera comienzo el partido. Kido había elegido la formación de su equipo, como en otras ocasiones, así que les sería fácil ganar, o eso pensaban los demás jugadores. Pero como siempre dice Endo, nunca hay que subestimar a los rivales.
-Hola a todos los fans del equipo Raimon! –Saludó el comentarista- Hoy nos encontramos en la grandiosa isla de Okinawa donde dará comienzo un partido con mucho ritmo!
Formación Raimon: 2 – 4 – 4 – 1
Delanteros: Rika y Megane
Mediocampistas/Centrocampistas: Ichinose, Kido, Toko y Tachimukai (raro ¿verdad?)
Defensas: Fubuki, Kagellama, Domon y Kogure
Portero: Mamoru Endo
++O++
Formación Oumihara: 2 – 4 – 4 – 1
Delanteros: Ikemiyagi y Koja
Mediocampistas/Centrocampistas: Kyan, Akarie, Toguchi y Otomura
Defensas: Gibo, Tsunami, Akamine y Taira
Portero: Shuri Iwao
-Los dos equipos ya están en sus respectivas posiciones –hizo una leve pausa- Así,que comience el partido!
El silbato sonó, dando comienzo al partido.
-Chicos! –Llamó Tsunami dirigiéndose a su equipo- Juguemos con ritmo -Finalizó sonriente avanzando junto a sus compañeros, los cuales asintieron.
La Secundaria Oumihara tenía el balón en su poder, lo dirigía un chico de estatura baja, delgado y de piel morena. Su cabello era azul peinado en una cresta similar a la aleta de un tiburón. Tenía dos marcas en cada mejilla, similares a las branquias de los peces; tenía unos grandes ojos pero sin embargo, sus pupilas eran pequeñas de un color rojo. Y ese chico de aspecto similar al de un tiburón, se llama Ikemiyagi Haru. Controlaba el balón ágilmente hasta que se lo pasó a uno de sus compañeros.
-Lo tengo –Pronunció un chico bastante alto y delgado, de cabello castaño rizado desordenado, de piel algo bronceada; llevaba varias líneas verdes azuladas pintadas en su cara. Este chico se llamaba Koja Hidenori. El balón rebotó en su frente y seguido de esto le dio con la misma parte pasándoselo a un peliazul de cabello rizado peinado con algunos rulos, de piel algo bronceada; estatura media y delgado; en sunariz se podía apreciar una pequeña bendita (tirita).Este chico tomo el balón aunque al principio lo dejó caer al suelo para girar y pasárselo a uno de sus compañeros. Se llamaba Agarie Yauso.
Las gerentes del Raimon solo miraban sorprendidas el modo de jugar de ese instituto bastante peculiar.
-¿Qué…están haciendo esos chicos? –Comento Haruna si despegar los ojos del campo de juego.
Rika y Megane solo observaban los movimientos de aquel que ahora tenía el balón. Era un chico de estatura media-alta, piel morena, sus ojos estaban cubiertos por unas gafas de sol. Su pelo era de un castaño anaranjado, en un lado de su cabeza rapado mientras que al otro llevaba varias rastas naranjas. Él mantenía el balón en su cabeza, moviéndose para no perder el equilibrio y que éste cayera al suelo.
-Menudo ritmo –dijo Tsunami- Yo no me quiero quedar atrás…Toguchi!-Llamó a su compañero para que le pasara el balón, y así lo hizo.
El balón se dirigía al pelirrosa, iba muy alto así que Tsunami optó por saltar y tomarlo entre sus pies para luego caer al suelo ágilmente.
-Increible! Tsunami da un super-salto y logra parar el balón entre sus piernas!
-Muy bien! –Gritó su entrenador desde el banquillo.
-Eso estuvo muy bien, sin embargo ¿para qué hicieron eso? –dijo el comentarista- Esa fue una jugada inútil…
-Así es –asintieron Aki y Haruna a la frase dicha por el comentarista, cuando se dieron cuenta de que su amiga castaña no estaba y rápidamente fueron a por ella- Natsumi quédate! –La suplicaron, impidiendo que se fuera.
-Vamos chicos, una vez más -gritó Tsunami- Ahí va! –Seguido de esto le pasó el balón a uno de sus compañeros.
El chico de cabellos rizados, mencionado anteriormente tomaba posesión del balón adentrándose en el campo de sus rivales.
-No pasarás de aquí! –Dijo Rika aproximándose al chico para robarle el balón- Si piensan que pueden ganar así están muy equivocados! -Pasó corriendo delante de un chico de cabello azul algo desordenado, ojos profundamente morados que se podían apreciar detrás de sus gafas; llevaba unos auriculares de gran tamaño rosas y se encontraba tarareando, pero no solamente eso, estaba midiendo el ritmo de los pasos de Rika pero nadie se dio cuenta.
Rika se aproximaba hacia Koja, iba a robarle el balón, pero de pronto…
-Acelera! Compás de ocho tiempos –Ordenó el peliazul de las gafas, él se llamaba Otomura Gakuya y al parecer era el estratega de su equipo. En cuanto pronunció esto su compañero aceleró su paso y superó sin dificultad alguna a Rika, lo que la dejó bastante confusa. Pero no solo a ella, sino a todo el equipo Raimon, gerentes y entrenadora incluidas.
-¡Eso es, muy bien muchachos! –Gritó eufórico el entrenador.
-¿Ahh si? Veamos qué te parece esto- Toko comenzó a realizar su técnica defensiva, una torre comenzó a aparecer debajo de sus pies- La Torre/Torre Inexpugnable –Gritó mientras en sus manos comenzaba a caer un rayo azul.
Otomura comenzó a tararear de nuevo, siguendo el ritmo y averiguando los compases a los que se movían tanto sus rivales como sus compañeros, se podría decir que les analizaba. Cuando subió la mirada y al fin averiguó como contrarrestar la técnica de la pelirroja.
-Andante! Dos tiempos menos! –Ordenó a su compañero.
Cuando Toko se disponía a lanzar ese rayo de sus manos para parar al delantero, éste frenó justo a tiempo para que ese potente rayo no le alcanzara y pasarle el balón sus compañeros. Tanto Toko, como Endo y Kido se sorprendieron ante eso, alfin comprobaron que ese peculiar equipo era bastante bueno. Toguchi obtuvo el balón, el chico de rastas anaranjadas se quedó parado para finalmente avanzar cuando se topó con Tachimukai, al que superó fácilmente. ¿Cómo era posible eso? ¿Qué le pasaba al portero suplente del Equipo Raimon? Últimamente había estdo muy raro, podría haber detenido a ese chico fácilmente pero ¿Por qué no lo hizo? Acaso ¿se había quedado sin fuerza? Tachimukai no quería pensar en eso…
-Es mi turno -Gibo, era un chico bastante alto y grande, de músculos bastante trabajados. Estaba rapado menos en la parte de atrás de su cabeza, donde su cabello castaño verdoso estaba peinado en una pequeña coleta (cola de caballo) alta. Este chico se salió de su posición, la defensa, para adentrarse en el campo de su equipo rival; su compañero Toguchi lanzó el balón al aire cuando Gibo cogió de las manos a los dos delanteros para impulsarlos hacia arriba. Ikemiyagi y Koja quedaron en frente del balón, tras el impulso por parte de su amigo, dieron una voltereta para luego patearlo mientras la figura de un gran águila aparecía detrás de ellos- Vuelo de águila/Remate del Águila –Pronunciaron mientras el águila acompañaba el balón quien se dirigía fuertemente a la portería.
-Ese tiro se dirige velozmente a la portería!
-Vamos Endo! –Animó Aki desde el banquillo.
-Buen tiro chicos! –Gritó Tsunami emocionado.
-Mano Demoniaca/Mano Celestial –Pronunció Endo realizando su técnica, la cual logró parar el tiro. Cuando eso sucedió, Tsunami se quedó disgustado, no habían logrado marcar.
-Y Endo lo para con su Mano Demoniaca/Mano Celestial! –Informa el comentarista.
Todos miraron a Endo por unos segundos en silencio, pero la secundaria Oumihara se puso a celebrar en seguida ¿Porqué lo hacían? No habían marcado ¿y aun así estaban felices? Eso era muy raro, se decían los del Raimon.
-¿Están celebrando el no haber metido gol? –Preguntó curiosa Haruna.
-JAJAJAJAJA –se carcajeó el entrenador- Endo, eso estuvo genial! -Felicitó al portero.
-Ese equipo juega muy bien –Dijo Natsumi pensativa, a lo que sus amigas la miraron.
-Tanto ese tiro como la precisión para esquivar nuestros ataques y jugadas, son impresionantes…-Añadió Aki preocupada.
Kido solo observaba a los jugadores del equipo rival pensativo. No habían tocado el balón en todo este tiempo, esquivaban sus movimientos y no tenían oportunidad de realizar ninguna jugada ¿Cómo era posible? El creador de juego intentaba descifrar las estrategias de sus oponentes mientras Endo, con el balón en la mano, señalaba a sus compañeros las posiciones que debían tomar.
"Endo es asombroso" Pensó Tsunami "Logró parar un tiro como ese…" Se carcajeó "pues yo no me pienso quedar atrás" Se dijo mientras se dirigía a Rika, quien ahora dirigía el balón después de que Endo se lo pasara; el pelirrosa estaba dispuesto a pararla, pero no lo consiguió. Lo que le dejó sorprendido y a la vez bastante preocupado.
-Burlaron a Tsunami fácilmente –comentó el encargado de informar todo lo que ocurría en el campo.
-Dieciséis tiempos! –Ordenó Otomura. Koja corrió hacia Rika para después robarle el balón. Y así sucesivamente, a cada jugaba que el Raimon realizaba, Oumihara la contrarrestaba y todo gracias a ese peliazul que conseguía leer todos y cada uno de sus movimientos. Endo y Kido le miraban preocupados, ¿Qué está pasando?
Los minutos pasaban y el equipo Raimon ni tocaba el balón y eso frustraba a sus jugadores, Kido corría intentando descifrar el secreto de su equipo rival, pero lamentablemente no lo conseguía…
Hikari, aunque era más conocida como Vindemiatrix, se había desecho de su apariencia en la Academia Alius dejando ver a la hermosa pelinegra con reflejos blancos y ojos de un color plata mecurioso que había sido siempre. Como bien le había ordenado su capitán, debía conseguir infiltrarse en aquel patético equipo de mocosos (como los llamaba ella). El equipo Raimon. Y eso le iba a ser difícil, dado que su entrenadora, Hitomiko Kira, siempre estaba alerta, así que debía pensar algo rápido para poder lograr esa misión.
Ahora, la joven se encontraba en Okinawa, tiempo atrás solo había visitado esa isla por motivos personales, más bien porque necesitaba un poco de tiempo para relajarse y esa isla tropical era el lugar perfecto. Pero ahora, en cambio la visitaba para cumplir la estúpida misión que le había encomendado su capitán. Y eso la molestaba bastante, pero si lo miramos desde otro punto de vista…Estaría alejada de Génesis, de sus molestos compañeros y del capitán. No estaría obligada a cumplir más órdenes.
"Adiós Academia Alius. Hola tranquilidad." Se repetía la joven, aunque ella misma sabía que no todo iba a ser perfecto y que tendría que engañar y manipular a las personas para cumplir su propósito. La pelinegra podría parecer molesta, ser dura e insoportable en algunas ocasiones, pero desde luego, mala no era. Y tener que mentir y traicionar no le gustaba en absoluto pero le obligarían a hacerlo. Aunque si lo paraba a pensar, ¿por qué le molestaría mentir a unos chicos que no conocía de nada? Después de todo son unos estúpidos que le hacen la vida imposible a los de la Academia Alius, unos simples mocosos que no hacen más que entorpecer sus planes. Lo que más le molestaba de todo era que la obligarían a convivir con ellos. Suspiró. En el fondo desearía haberse escapado junto a su amiga, así no estaría en esta situación pero cuando llegó el momento, no pudo hacerlo, después de todo, le debía mucho a "padre" y no sería tan cruel de abandonar a su hermano Nikko.
Se paró en frente de la entrada de la secundaria Oumihara, recorrió el lugar con la vista, no parecía realmente un instituto; demonios, ni si quiera perecía una escuela, ¿Aquí es donde estudian los chicos de Okinawa? Se preguntó la pelinegra. Pero debía admitir que estaba asombrada, ese sitio parecía un hermoso complejo turístico, un lugar entrañable para pasar tus vacaciones.
Ese instituto estaba sobre el mar, más bien sobre las aguas cristalinas que debían ser parte del mar que rodea la isla. Sus clases, que eran espaciosas y entrañables casetas de playa de madera, estaban conectadas al resto del instituto por largos puentes del mismo material. Justamente en el centro del lugar había un espacioso campo de fútbol que desde arriba, se podía observar que estaba conectado al resto de la secundaria Oumihara mediante los puentes de madera nombrados anteriormente. Sin mencionar que la entrada al lugar consistía en un largo pasillo de madera que conectaba la orilla de la playa con el instituto.
Su vista no quedó insatisfecha, pero debía centrarse y no pensar tanto en el paisaje que sus ojos presenciaban. Se supone que allí encontraría a los chicos del Raimon. No se podía entretener porque si no Hiroto o mejor dicho, Guran se lo reprocharía y eso, a la pelinegra no le gustaba nada. Bastante tenía ya con aguantar sus órdenes y eso, la empezaba a cansar bastante.
El primer tiempo se acabó, los del Raimon se habían reunido en su campo, Todos estaban confusos, el partido había sido completamente del equipo rival. Sin envargo, iban 0 – 0, al menos eso era bueno, por lo menos la Secundaria Oumihara no había conseguido marcar gol, lástima que ellos tampoco…
-Jajajaja -Se carcajeó burlona una voz femenina. Todos giraron rápidamente y observaron como una pelinegra de ojos plata mercuriosos se adentraba en el campo mientras se dirigía a los chicos. Al parecer había estado observándolo todo desde las gradas y ni siquiera se habían dado cuenta. Algunos se sonrojaron al verla, era bastante hermosa pero ¿Qué diablos estaba haciendo? No podía adentrarse en el campo pero al parecer eso no la importaba. Pensaron al instante, la pelinegra sé paró justo en frente de Endo, quedando en el centro mientras todos la observaban confusos- No me puedo creer que no os hayáis dado cuenta…-Pronunció la joven.
-¿Quién eres? –Preguntó curioso Endo, pero no obtuvo respuesta.
-¿Qué quieres decir? –Dijo Kido pensativo.
La chica cerró los ojos por unos instantes mientras su sonrisa se ensanchaba. ¿Y ese era el fantástico equipo Raimon? ¿Unos niñatos que conseguían ni conectar un pase? Patético, se decía ella.
-Tú eres Yuuto Kido –Subió la mirada mientras clavaba sus ojos plata en el chico- El estratega del equipo y me preguntas a MÍ –Se carcajeó en silencio- Tendrías que haberte dado cuenta de algo básico ¿no crees?
-¿Qué insinúas y cómo me conoces? –dijo el de rastas algo molesto, no conocía a esa chica de nada y encima se estaba burlando de él.
La chica buscó una respuesta rápida, no podía decirle que era de La Academia Alius y que le conocía porque era su enemigo. No, eso no.
-Todos los que jugamos al fútbol os conocemos –Dijo la pelinegra en un tono serio- Sois el Equipo Raimon, los ganadores del TFF.
-¿Juegas al fútbol? –Preguntó incrédulo el de la banda naranja.
-Sí –respondió la ojiplata- Pero ahora no quiero entrar en eso…Respecto a tu pregunta –Dijo sin apartar la mirada de Kido- Lo que quiero decir es que no tendrías que haber dejado a parte un detalle importante que os habría dado ventaja. –Kido clavó su mirada en ella- Cada vez que intentais robar el balón o atacar, ese chico -refiriéndose a Otomura- Mid…-Fue interrumpida.
-Ya sabemos que predice todos nuestros movimientos. –Dijo Kogure molesto- No hace falta que nos lo digas –Dijo de manera descortés a lo que la pelinegra frunció el ceño.
-¿Pero acaso sabéis cómo lo logra? –Dijo en un tono frío a lo que todos negaron- Eso pensaba. Así que en vez de interrumpir, deberías prestar más atención -Kogure solo bufó, pero la pelinegra le ignoró y continuó hablando- Ese chico mide el ritmo de vuestras jugadas al instante, decide como contrarrestarlas e indica a los demás qué hacer.
"Claro" Pensó Kido "He sido un estúpido ¿cómo no me había dado cuenta éntes?"
-Es por eso que no podemos retener el balón, no importa lo que hagamos…-Dijo Endo defraudado.
-¿Al instante? Si no pasan ni unos segundos –Argumentó Ichinose- ¿De verdad el ritmo se puede medir así?
-Al parecer él si puede –Dijo Kido quien giró su mirada hasta el peliazul del equipo contrario.
-¿Como evitaremos eso? –Preguntó Rika mirando a la joven pelinegra.
-Eso es cosa tuya ¿no te parece Kido? –Dijo mientras se alejaba de ese lugar dejando a un equipo bastante sorprendido- Yo ya os he dado pistas, es cosa vuestra pensar como actuaréis en el segundo tiempo -Todos la miraban atónitos mientras la chica solo se alejaba. Por lo que mencionó antes, jugaba al fútbol y si había averiguado eso era que debía tener un gran talento, porque de no ser así, no habría descifrado tal enigma. Estaba claro que una persona que no supiera jugar, no tendría ni la más mínima posibilidad de predecir la táctica que utilizaba la Secundaria Oumihara, es más, había gente que jugaba, que llevaba toda la vida practicando este deporte y no se había dado cuenta. Y Endo cayó en la cuenta de eso; miró como la chica volvía a su lugar en las gradas, la observó por unos instantes, quería ver de lo que era capaz y tal vez conseguir un nuevo miembro para su equipo. Pero dejaría eso para luego, ahora solo debía concentrarse en una cosa. Ganar este partido.
Bueno, espero que le haya gustado, ahora me despediré pero sin antes dejarles con unas preguntas:
-¿Les ha gustado? ¿Qué les pareció?
-¿De qué plan hablaba el detective? ¿Por qué Eva se siente tan mal cada vez que ve a Hiroto?
-¿El Raimon ganará este partido?
-¿Qué les pareció la entrada de Hikari? ¿Logrará infiltrarse en el Raimon?
-¿Me dejan un Review? ¿Continúo con el fic?
Muchas gracias a todos los que le dieron una oportunidad a este fic y ahora, me despido
Saludos y cuidense :)
