Capítulo 3.
"Mi padre se ve gracioso usando traje"
Me había dicho Trunks, y yo solo atiné a sonreír, pero dentro de mí, por el contrario solo podía pensar que se veía condenadamente bien. Vegeta parecía el hermano mayor de Trunks, increíble pensar que el hombre de cabello pelinegro delante de mí tenía 67 años, acercándose a los 70, pero la edad era lo de menos, él se seguía viendo como siempre, como siempre desde que tengo memoria.
Ninguna cana o arruga adornaba su frente, su cabello – al igual que siempre – desafiaba la gravedad, de impoluto color negro azabache. Mi abuelo estaba en las mismas condiciones que él, y quizá, yo también estaría de esa manera a esa edad, todo gracias a nuestros genes saiyajins. Eran una ventaja después de todo.
Vegeta no aparentaba más de 40 años, ningún año más, y yo, yo tengo 27 años.
—Vamos – dijo Trunks tomando mi mano, levantándonos del sitio. Daríamos un espectáculo de baile.
Iniciamos el baile, entre vueltas y agarres a mi cintura, pero solo podía pensar cómo demonios hacia yo para que todo esto no fuera tan enloquecedor, la sensación de que alguien sabía la asquerosidad que estaba haciendo era demasiada para dejarme estar tranquila, quizá solo era mi moral la que me decía que era un grave error del cual me arrepentiría.
Quizá para Vegeta sea solo eso, un error que se tira de vez en cuando, siempre cuando yo decida o no hacerlo, en parte, eso es lo bueno, él suele entenderlo, porque también sabe la gravedad de esta situación.
La situación fuera diferente si yo estuviera con cualquier otro hombre, pero la situación está así: Me acuesto con mi suegro.
Suena asqueroso, suena denigrante para mí como mujer, pero al mismo tiempo suena excitante, se siente la emoción, como cuando alguien realiza un deporte extremo que lo hace sentir vivo. Así es él, desde el inicio fue así.
Enloqueciste, Son Pan.
Habla mi yo interna con una bata de doctora psiquiátrica, con una linterna en la mano y el cejo fruncido sobre su frente.
Quizá después de todo, esa sea la verdad. Pero aun así, solo sé que él me puede hacer sentir como nadie más puede, y la forma en la que late mi corazón cuando estoy con él es incomprensible.
Altera mis sentidos, como hace mucho tiempo nadie hacía.
—¿Nena? ¿Pan? – Por estar perdida en mis pensamientos casi ni lo he oído— ¿Pasa algo, Pan?
—No – me apresuro a contestar mientras él aprieta mi mano enfundada en un guante, en la suya–. Para nada, Trunks.
—Te noto un poco perdida en tus pensamientos – inquirió con una ceja levantada, le causaba gracia el haberme tomado desprevenida—. Solo dime cuantos millones valen tus pensamientos y yo los pagaré.
—Trunks… — murmuré con las mejillas un tanto sonrojadas—. No digas tonterías.
Créeme, Trunks, si supieras, solamente querrías matarnos a ambos.
—Realmente no es nada – afirmé con convicción.
—Pan… dime lo que sea que te esté pasando, por eso soy tu esposo, dime lo que te preocupa – dijo con una sonrisa en la cara, sonrisa que yo también igualé.
—Bueno, estaba pensando en la continuación del último capítulo de mi libro, sabes que tengo que entregarlo la próxima semana para el lanzamiento.
—Lo harás bien, nena. Siempre lo haces.
—Sí, pero... bueno, no sé qué más escribir. Nunca me había pasado que no sé cómo continuar la historia, me quedo horas mirando la pantalla sin saber qué escribir. Siempre podía hacerlo así estuviese por demás cansada pero ahora…
—¿Y eso? – preguntó frunciendo una ceja.
—No lo sé. Me pongo a dudar mucho, una y otra vez de cuál sería el mejor desenlace para la historia, y escribo pero luego no me gusta el final y de vuelta a empezar.
—¿Desde hace cuánto te pasa eso?
—Va para dos semanas – le contesté con sinceridad—. No lo sé… Trunks, y eso me tiene un poco preocupada. Me preocupa decepcionar a las personas que leen mis libros.
—Nena, estás estresada. Debe ser eso. No le encuentro otra explicación, por eso… un momento – dijo sacando su celular del bolsillo interno de su chaqueta. Le dio un breve vistazo y entonces lo guardó de nuevo—. Quizá debas darte un ligero descanso.
—Trunks, por ahora no puedo, tengo que cumplir, no me pagaron anticipadamente por nada.
—Lo sé, Pan, pero te aseguro que le encontrarás un gran final para tu libro y a tus admiradores les encantará.
Dándole mi media sonrisa, deposité un beso en sus labios, que siempre sabían a menta.
—Gracias – comenté con una sonrisa en su dirección—. Dijiste las palabras correctas.
—Sabes que estaré para lo que sea. Por eso… — de nuevo tomó su celular y como antaño, lo volvió a deslizar en su casimir—. Por eso, que se joda el mundo entero, esta noche me quedaré contigo.
—¿En serio? –Pregunté emocionada— ¿Lo prometes?
—Sí, quiero quedarme con mi sexy esposa – dijo apretando su agarre a mi cintura—. Te ves hermosa esta noche.
—Gracias – dije con la cara roja. No había dicho eso hace mucho tiempo.
—Pero si hasta te has sonrojado. No te lo había dicho, pero ahora quiero ir a casa y… — me dio una mirada de lujuria—. Arrancarte ese vestido.
Ese comentario heló mi sangre y toda yo.
"Solo quiero arrancarte ese vestido"
—¿Qué has dicho? – se me escapó de la boca.
—Quiero hacer el amor contigo – dijo apretándome una nalga—. Sé que ha pasado mucho desde la última vez que lo hicimos, pero ahora que tengo un poco de tiempo libre, bueno, quiero fornicarte – salió de su sucia boca.
—Trunks… ¿Y eso? Pensé que tomarías un vuelo a China esta noche.
—Se canceló. Por ahora, solo quiero que esto acabe y llevarte a casa – susurró en mi oído, apenas sí sentí su respirar en el cuello, me estremecí.
Perra.
De nuevo era el mismo pensamiento.
Dejando de lado esa concepción por mí misma, bailé con mi esposo. Le sonreí cada cuanto él daba vueltas conmigo, si hasta parecía el mismo hombre con el que me casé años atrás. El hombre que amé con el corazón.
No entendía cómo pude haber terminado aquí, en este dilema de sentirme asqueada e indecisa, quizá por eso no podía terminar mi libro, quizá – inconscientemente – lo relacioné con lo que estaba viviendo en mi vida y no quise que terminara, porque mi libro no tendría un final feliz, y me aterraba que mi vida real tampoco lo tuviera.
Dejamos la pista para ir de nueva cuenta a la mesa, en donde estaba Vegeta, sin siquiera darle importancia, nos acercamos y mi abuela nos preguntó si nos divertimos, pero pronto, lo que me había ilusionado anteriormente, me estalló de golpe en la cara.
"¿Hablamos un minuto?"
Trunks me informó que tenía que ir con unos inversionistas, se despidió de mí con un beso en la mejilla y yo solo pude comprender –una vez más— que volvió a fallar en su promesa.
Me senté en la mesa e inevitablemente Goten me preguntó a dónde había ido Trunks. Asunto que yo solo contesté con un: Negocios.
Uno a uno fueron levantándose de la mesa para dirigirse a la pista, incluso Vegeta, en compañía de Bulma salió a bailar. No quería saber el tiempo exacto que Trunks estaba tardando, así que no me tomé ni la molestia de averiguarlo en la pantalla de mi teléfono celular.
Con este en la mano, no me sentía con fuerzas para presionar el botón que encendería la pantalla, menos mal poco tiempo después un mesero se me acercó para reemplazar la botella de vino que ya estaba vacía, y en reemplazo dejó una botella de vino T´ga za Jug.
La tomé y me serví una copa, el aroma y el sabor me inundaron e hicieron que mi soledad fuese tolerable.
No me consideraba una alcohólica pero sí que era cierto que el beber al menos una copa de vino mientras escribía, se estaba tornando una rutina.
"… Me encanta el vino."
Definitivamente no sé a dónde irá a parar mi vida. Porque… aún me queda algo de amor por mi esposo, sé que sonaría contradictorio, porque extraño a mi amante, pero aún hay algo en mí que me dice que no deje que todo termine con Trunks. Que luche por él, pero…
¿Qué más puedo hacer?
Lo he intentado todo. Pero no puedo hacerlo sola, Trunks tiene que ayudarme.
El sentir la lejanía de Vegeta, también es punzante, no quiero creer que esté enamorada de él, pero hace mucho que no me sentía así, ilusionada porque llegue el día en el cuál, él me tome de la manera que suele hacer.
Aún creo que puedo tomar otro camino, para salvar mi matrimonio, porque me casé perdidamente enamorada de Trunks, pero ahora quiero también tratar de olvidar todo esto que siento por Vegeta, porque no quiero hacerle daño a nadie. Esto solo se quedará en el recuerdo como un buen polvo, y nada más que eso.
Creo en eso, pero Trunks no está ayudando, sigue de la misma manera, y Kamisama sabe que he intentado todo, solo me faltaba lanzarme a él para violarlo, para que al menos notara que estoy allí con él. Que soy su esposa y no una amiga con la cual comparte casa.
Me tengo que preocupar por mí, porque lo que estoy sintiendo por Vegeta está creciendo en mi pecho, pero sé que a él no le interesa eso, sé que para él todo esto es carnal, y apuesto mi vida a ello.
Cerrando mis ojos sé que esto está mal, quisiera que Trunks me hubiese escuchado aquella vez y las luces rojas le hubiesen hecho ver que debía cambiar de actitud, por Kamisama, prácticamente tuve que rogarle para que accediera a marcharnos de aquí.
FLASHBACK.
—Trunks. Necesito hablar contigo – le dije, era la una de la mañana y él apenas sí había llegado a casa de un viaje que hizo a Estados Unidos.
—Será mañana, Pan. Hoy estoy cansado.
—Trunks…
—Mañana, Pan –sentenció y poco o nada importó lo que yo tuviera que decir.
—¡Trunks! ¡Necesito hablar contigo ahora! – le alcé la voz, porque no podía seguir permitiendo que me siguiera ignorando, comprendía que estaba cansado pero lo que yo tenía que decir era importante en verdad.
—¿Qué tienes, Pan? ¿Por qué estás de tan mal humor?
—Es que tú no me escuchas, lo que tengo que decirte es importante.
—¿Tanto que no puede esperar hasta mañana? – preguntó con un aire cansino—. Mañana, Pan. Te lo prometo. A no ser que… — sus ojos se habían agrandado cuando algo cruzó por su cabeza—. No me jodas ¿Estás embarazada? – preguntó.
—No, no es eso, Trunks.
—Entonces no entiendo qué es lo que puede ser tan urgente para hablarlo ahora.
—Trunks… — me acerqué a él con los brazos sobre el pecho y los pies descalzos—. Esto es importante— Él solo me miró de pies a cabeza y después de unos minutos se acercó con el ceño fruncido.
—Pan ¿Te pasó algo? Estás pálida – dijo tomando su rostro en mis manos— Dime.
—No… — no sé qué palabras decirle, no puedo decirle:
Hey ¿Sabes? Tu padre y yo nos besamos en el entrenamiento.
No, eso era una locura.
—Pan, pero si estás temblando – dijo con sus ojos barriendo mi cuerpo. No era para menos, han pasado cinco horas y aún estoy temblando — ¿Acaso estás enferma?
—No es nada de eso, Trunks. Es solo que…
—Dime, quiero ir a dormir, Pan, así que dilo rápido.
—Trunks, quiero irme de Corporación Capsule.
—¿Cómo? – dijo con el ceño fruncido.
—Lo que oíste, quiero vivir lejos de aquí, Trunks… — lo miré a los ojos—. Quiero vivir contigo, solo los dos. Quiero tener una propia privacidad, y esa es la razón por la cual quiero dejar Corporación Capsule.
—¿Y eso? – preguntó extrañado—. Pan… ¿Tuviste algún altercado con mis padres?
No solo eso, Trunks. No solo eso.
—No es eso, es que…
—Entonces no le veo el caso ¿Por qué ahora dices que quieres que nos vayamos? Hemos vivido aquí desde que nos casamos. No te entiendo, Pan.
—Trunks… — susurré mirándole a los ojos.
No puedes decirle que besaste a su padre.
—Trunks, yo quiero tener una casa a la cual pueda llamar mía – dije en medio de mi desesperación, me siento asqueada, aterrada de todo lo que pasó—. Vámonos a vivir en la casa que tengo a las afueras de la ciudad, Trunks.
—Pan…
—Está allí desde hace tiempo – expliqué recordando la construcción de la casa de tipo cabaña en medio del bosque, la cual había comprado con el primer libro que vendí. Antes de casarme con Trunks.
— Solo la usamos cuando queremos alejarnos de la ciudad. Y… bueno, si no te gusta vivir tan lejos, pues… entonces compremos una casa o un departamento aquí en la ciudad, pero Trunks, yo quiero tener mi independencia.
—Pan… — suspiró antes de contestarme—. Esta ha sido mi casa desde que nací, yo me siento cómodo aquí y tú nunca antes habías dicho que te incomodará el estar vivi…
—Trunks – lo llamé cuando supe que el denegaría mi petición— soy tu esposa, y yo quiero que nosotros vivamos nuestra vida, en nuestra casa, solos, solos tú y yo, Trunks. Si hasta Bra vive sola en su propio departamento. – le solté.
—Pan…
—Por favor – supliqué.
—¿Eso era lo urgente? – preguntó cansino.
—Sí, esto era lo urgente – le solté de la misma manera, sin poder creer que el hombre en mi frente no le tome la importancia que esto tiene. En especial para mi salud mental.
—Lo decidiremos mañana.
—Trunks…
—Realmente yo me siento cómodo viviendo aquí. – contestó adentrándose en el armario para mudarse de ropa. Una vez que lo vi perderse en ese lugar, una lágrima se deslizó por mi rosto.
Maldita sea.
¿Por qué no puede ver que esto es grave?
Abrazándome a mí misma me senté en el filo de mi cama matrimonial, escuché el sonido de la regadera y supe que él tardaría en darse una ducha. Lo que le dije le molestó.
No puedo creer que todo esto esté pasando, apagué la luz y solo me acosté en mi lado de la cama mientras las lágrimas salían de mis ojos sin restricción, mi cuerpo no convulsionaba pero las lágrimas no paraban.
Dándole un vistazo al buró, vi que ya son la una con treinta de la madrugada y el terror en mí, no pasa.
Secando mis lágrimas, apoyé mi espalda en el respaldo de la cama.
—Por Kamisama ¿Qué demonios hice? – me pregunté en un susurró mientras mordía mis labios y secaba mis ojos al mismo tiempo. – Kami… perdón.
Abriendo mis ojos, me enfoqué en el enorme ventanal de la que— por así decirlo – era mi casa.
Un dormitorio enorme. Esto era mi casa.
Todo lo que podía llamar casa.
Con un balcón detrás del enorme ventanal de piso a techo, un armario enorme lateralmente a mi cama, un cuarto de baño de mayores proporciones a continuación de ese, y una sala de visitas justo en mi frente. Esto era a lo que yo le llamaba casa. Era mi casa, y así lo sentía, pero ahora todo ha cambiado y ya no la veo de la misma manera.
"¿Acaso está demente. Sr. Vegeta?"
"Quizá, pero ahora lo único que quiero hacer es esto"
Sin que lo hubiese previsto me había besado, y yo debí haberlo frenado, yo debí haberlo golpeado por haberse atrevido, pero en cambio, le había correspondido, también le había besado, y ahora estaba llorando por ser tan estúpida, pero es que…
¿Qué diablos me pasó con él?
Yo le besé con la misma intensidad, su lengua se introdujo en mi boca sin restricciones, y yo solo había gemido por ese acto, y admito que lo disfruté, y ese pensamiento era el mismo que ahora me hacía sentir asqueada conmigo misma, tanto era que me había dado ya cuatro duchas, y la sensación no desaparecía.
Secándome las lágrimas, me calmé. Si Trunks salía y me veía en esta situación, allí sí que tendría que decirle lo que había pasado, y no quería que nadie saliera lastimado.
Por Kamisama, Bulma… Trunks…
—¿Creí que estarías durmiendo? – me sacó de mi letargo mi esposo, quien ya estaba enfundado en su ropa de pijama.
—Ya ves que no, quiero persuadirte para que tomes una decisión.
—Pan… — se arrodilló delante de mí en la cama. – Yo…
—Trunks, amor. – me incliné hacia él, y le besé en los labios. – Entiende que quiero que vivamos solos, por favor, solo míranos, ambos somos exitosos y vivimos en la casa de tus padres. – apoyé mi frente a la de él y cerré mis ojos, suplicando que mi pedido fuera aceptado.
— amor… yo quiero que podamos estar en una casa que consideremos completamente nuestra, donde todo nos pertenezca— con una mano tomándolo por la nuca y me frente junto a la de él, le miré fijamente.
– Yo te amo Trunks, y sabes que iría hasta el infierno por ti, pero necesito que me apoyes ahora. Necesito que hagas esto conmigo. Vayámonos de aquí.
—Pan…
—Por favor, Trunks.
Con su mirada azulada en mi dirección, él solo me besó.
—Está bien – aceptó. – Iremos dónde digas.
—Si no quieres ir a la casa de campo, pues…
—Sí, precisamente eso te iba a decir, mejor compraré una casa aquí en el centro de la ciudad y viviremos como tú dices.
—Sí, sí, sí, eso… — sin poder frenar mi alegría me lancé a sus brazos e inevitablemente terminé sobre él en el colchón. – no importa dónde, mientras seamos independientes y estemos juntos.
—Sí, nena. Mañana le diré a Rachel que empiece la búsqueda.
—Mientras más pronto mejor, Trunks – mi esposo sonrió de medio lado, y al verlo una escalofrió recorrió mi ser, tratando de olvidar la sensación que me causó Vegeta al besarme, yo junté mis labios a los de mi esposo, quien solo los movió tontamente.
—Pan…
—¿Sí? — contesté mirándole fijamente.
—Prepárate.
—¿Para qué?
—Te haré el amor.
FIN DEL FLASHBACK.
¿Cómo fue que la situación se volvió tan insostenible que ahora me encontraba enredada entre dos hombres?
Yo amaba a mi esposo y hasta ese entonces, se podría decir que era feliz, pero ahora…
Sí que debo admitir que extraño a Vegeta.
—¿Aún no regresa? – preguntó él a mi lado, y yo solo contesté que no. Luego de eso, el jefe de marketing de C.C me invitó a bailar. Cosa que acepté casi por insistencia de Vegeta.
La cual fue la mejor decisión que pude haber tomado, dejando de pensar en mis problemas solo me dejé llevar por la música y entonces sí que me divertí.
¿Trunks no vendría?
Entonces que se joda. No me iba a amargar la noche.
Bailando con el Sr. Timborton o Alex como yo le decía —por preferencia de él – mi mente se relajó un poco y pude encontrar algunas frases e ideas que de seguro me servirían para acabar mi libro.
—Nena, debo decirte que te ves exquisita – susurró en mi oído Alex. – Debo decir que te envidio. – dijo con un tono de voz envidioso.
—No es para tanto, Alex – le respondí.
—Por Kamisama, mujer. ¿Qué no? El bombón de Trunks debería tener cuidado, un descuido y te roban, mujer. Porque es que estás divina – dijo mi amigo homosexual.
Para nadie era un secreto que él lo era, así como también que el hombre era un as en todo a cuanto a campaña publicitaria se tratara.
Si supieras, Alex.
—Por cierto ¿Dónde está tu flamante marido? – me preguntó mientras me daba una vuelta.
—Ah, tuvo que irse, pero regresará pronto – contesté restándole importancia.
Después de presentárselo a Bra, sabiendo a ciencia cierta que ellos dos se llevarían muy bien, sí que nos divertimos en grande, también en compañía de Goten.
—Y dime ¿Quién era el bombón que estaba a tu lado? ¿Algún pretendiente? – preguntó picarón. – Porque déjame decirte que es un apuesto espécimen – dijo con los ojos en dirección de Vegeta.
— ¿Podrías presentármelo? Nunca antes lo había visto – dijo sin prestarme atención realmente y con los ojos direccionados en Vegeta.
—Alex – regañé — ¿Qué dirá Lan? Eres un infiel de primera – bromeé.
—Él sabe que tengo ojos para admirar la belleza, así que no puede culparme, pero ya dime ¿Quién es ese hombre? ¿Un tío tuyo, al igual que el bombón de Goten? – preguntó, pero yo solo denegué. – Aunque… viéndolo bien, adivino que es el hermano mayor de tu padre. – dijo con toda convicción y yo no lo culpaba.
—No – le contesté. – Te equivocaste, Alex. Ese hombre es mi suegro.
—¡¿Qué?! – me dio gracia el haberlo oído casi gritar. – Eso no es posible. Nena, si no quieres presentármelo, no lo hagas, pero no me vengas con ese tipo de bromas.
—Pero si no estoy jugando – le dije— Su nombre es Vegeta, y es el padre de Trunks.
—Oh – Dijo con la boca abierta— ahora entiendo de dónde sacó Trunks lo apuesto que es, aunque claro, no debemos quitarle el crédito a Bulma – dijo él con una sonrisa. – Pero mira qué cosas se viene a enterar uno. Es muy apuesto.
—Ah… — no supe qué contestar.
Mi vista se perdió por unos momentos de la mesa y al siguiente, Trunks ya había regresado. Alzándome la copa de vino media llena, me dio a entender su disculpa. Como no quería pelear con él, solo le di una sonrisa. Después del baile fui junto con Bra a la mesa y allí sí que mi burbujeante sangre, ya no me dejó en paz.
—Menos mal llegas. – Le dije y él se disculpó, pero mi ira era comprensible, luego de que Bra nos dejara solos – por así decirlo – porque Vegeta estaba allí, le dije que lo hablaríamos luego, y él fue el que más se enojó, lo toleré en ese momento pero ahora, ahora quiero que me oiga.
—¿Sigues molesta? – preguntó mientas volaba a mi lado.
—Sí – contesté con total sinceridad. Él sabía que yo no me andaría con rodeos, diría las cosas de frente. – Sí, estoy molesta porque de nuevo faltaste a tus promesas. Si no puedes cumplirlas, Trunks. Entonces no prometas.
—Entiende que no pude hacer nada – se excusó.
—Siempre, Trunks. Siempre es la misma respuesta, y siempre es por tu trabajo. Por lo menos ya cambia esa premisa porque se está volviendo irritante.
—No pude ¿De acuerdo? Fueron unos inversionistas muy importantes para la empresa, Pan.
—Trunks – frené mi vuelo y él hizo lo mismo, con los brazos sobre el pecho, levité en frente de él. – Solo un par de horas, solo un maldito par de horas quédate conmigo. Ya pasaste dos semanas en Dubai, solo hoy ¿No pudiste darme un minuto de tu tiempo?
—Pan…
—O quizá es que… — las palabras se atoraron en mi garganta.
—No, eso sí que no te lo permito, Pan. – dijo comprendiendo lo que yo estaba pensando— No te permito que dudes de mí.
—Pues entonces no sé qué pensar, Trunks. Sé que la empresa demanda mucho de tu tiempo, por Kamisama, si yo misma me amanecía contigo viendo esos balances. Sé que es duro tu empleo, y que muchas plazas de trabajo dependen de tú decisión pero solo pido un par de horas, solo eso, Trunks. No creo que esté siendo egoísta por pedirlo ¿O sí? Esta noche te volví a ver, después de dos semanas. Dos semanas, Trunks. No horas, fueron semanas.
—Lo sé – contestó. – pero no estás siendo egoísta para nada.
—Menos mal lo reconoces, porque si mal no recuerdo, es por ese motivo que aún ahora, no tenemos hijos. Tú dijiste que no querías tenerlos en este momento, y en parte yo supe que quizá si los tenemos, tú quizá ni lo conocerías.
—Pan, no digas eso.
—Es que eso es lo que me estás dejando ver, Trunks. Nos hemos estado cuidando porque dijiste que luego tendrías más tiempo para nosotros — con una mano en mi vientre vacío, le di a entender mi punto. – Pero ahora… sé que quizá es otra de tus promesas que no cumplirás, Trunks, y no quiero que nuestro hijo pase por lo que ahora yo estoy pasando.
—Pan…
—Rabia – le solté y sus ojos azules se abrieron. – Rabia, Trunks. Estoy molesta contigo, porque no eres capaz de priorizar tus obligaciones porque ¿Qué crees? No eres solo el presidente de Capsule, sino también eres mi esposo… sorpresa – bufé — Y yo quiero que te comportes como tal, o que al menos priorices quién es más importante. Si yo o tu empleo. Al menos por unas horas, no pido todo el tiempo.
– Nena, yo… lo siento, y sí, tienes razón.
Con los ánimos más calmados desenrosqué mis brazos de mi pecho y suspiré profundamente.
—Trataré de tener más tiempo contigo. Yo lo…
—No te atrevas a decir que lo prometes, Trunks. – amenacé.
—Está bien, no lo diré, pero nena, yo en verdad… lo siento, no creí que te sintieras así.
—Sí al menos llamaras y estuvieras conmigo más seguido, lo sabrías, Trunks. Es increíble que la que tenga que siempre llamarte sea yo – dándole una última mirada de decepción empecé a levitar cabizbaja– Si…— las palabras se hicieron un nudo en mi garganta y maldije el haberme vuelto tan malditamente sensible.
–Si… ya no me quieres, Trunks, si ya no me amas, entonces. Dímelo de frente. – le dije retornado a ver al hombre que estaba a mis espaldas. – Y dime que quieres el divorcio y yo te lo daré. Solo dime, Trunks ¿Eso quieres?
