CAPÍTULO 6.
POV DE VEGETA.
Rodé de nuevo en la cama, intentando dormir, pero nada funcionó. Miré el reloj sobre el buró, y noté que eran las dos de la mañana. Refunfuñando, me di la vuelta para intentar dormir de lado.
Bulma estaba profunda, con los brazos y piernas extendidas por toda la cama. Sin nada más que me quedara por hacer, me levanté de la cama, y me dirigí a la sala para mirar algo de la basura humana en televisión.
Ya había cambiado varios canales, y nada fue lo suficiente digno como para considerarlo.
Apegué la televisión y me recosté en el sofá con la vista en el exterior de la ventana. Con mis brazos como soporte para mi cabeza, me enfoqué en la nada, y agudicé mi oído para captar aunque sea el mínimo ruido en el interior de la casa o a las afueras, pero nada. La insonorización de cada lugar de Capsule hacía su trabajo, y nada más que la oscuridad me rodeaba.
—¿Papá?
—¿Ah?—No entiendo ni cómo no noté su presencia. Trunks estaba parado en la entrada de la sala, y según yo, había estado tratando de sentir cualquier ruido, por minúsculo que hubiese sido.
—¿Qué haces aquí?—sin preguntarlo siquiera, Trunks encendió las luces de la sala, y pude verlo con un vaso de agua en las manos, y con una sonrisa en la cara, se me acercó—. ¿De nuevo problemas con mamá?
—No—me senté en el sillón, y al instante, Trunks hizo lo mismo.
—¿Así que están bien?
—Sí.
—Me alegro, papá—le dio un trago a su vaso de agua, y de pronto una incomodidad me invadió.
Eres una basura de persona.
Recriminó mi subconsciente, y quizá eso mismo ahora no me permitía ver a mi hijo a los ojos.
El solo hecho de recordarme a mí mismo que estaba compartiendo cama con Pan, me hacía imposible verle.
—A todo esto ¿Qué haces aquí?—pregunté, cruzando mis brazos sobre el pecho, y apartando la vista de él.
—Es lo mismo que yo pregunté hace rato, papá—dijo mi hijo, tratado de sonar gracioso, me miró con una sonrisa en su cara, y suspiró—. ¿Sabes, papá? El tiempo pasa demasiado rápido, aun no puedo creer que ya un año desde que nos fuimos de aquí.
—Sí.
—Sí. Esta casa no cambia nunca—comentó mirando los alrededores—. Desde que tengo memoria es así. Los home robots son muy buenos en mantenerla así.
—Para eso se construyeron ¿O no?
—Sí, papá, lo sé. A propósito, el señor Goku dijo que si queríamos entrenar con él mañana.
—Hm. Ese insecto.
—Nos ha invitado a todos.
—¿Y piensas asistir?—lancé la pregunta—. Nunca lo haces—comenté un tanto sorprendido.
—Sí. Lo sé, he descuidado mi entrenamiento, pero creo que lo retomaré.
—¿Qué dices?
—Sí, eso haré, papá.
—¿Desde cuándo?
—Bueno—pausó—. Me daré un par de semanas de vacaciones con Pan, así que junto con ella, podré retomar mi entrenamiento.
—¿Vacaciones, dices?
—Sí. Salimos de viaje el martes, porque el Lunes tengo que dejar finiquitando todo, además, Bra no tendrá mayores problemas, todo está preparado ya.
—Ya veo. Es bueno entrenar, Trunks. Las amenazas…
—Lo sé, lo sé, las amenazas nunca están de más, como tampoco entrenar, pero debes comprender que si lo dejé es por la empresa.
—Esa no es excusa, Pan también trabajaba y aun así, continuó con el entrenamiento.
—Sí, pero es que Pan es… ¿Cómo decirlo? Pan es Pan. Es decir, es la nieta de Goku-san. Se muere si no lo hace—comentó en medio de un bufido, y no supe si eso sonó en tono de burla, o no sé cómo debería interpretar eso, quizá si Pan estuviese aquí, ya habría enrollado su brazo alrededor del cuello del tonto de mi hijo.
—¿Y cuál es el punto?
—Que al mudarme de aquí, no pude decirle a mi madre que construyera una cámara de gravedad en la casa en ese momento, estaba muy ocupada, y ahora también, por lo visto. Por ello descuidé mi entrenamiento.
—¿Eso debiste preverlo antes de mudarte?
—Sí, pero es que todo fue tan pronto, de un momento a otro. Primero Pan me dijo que quería mudarse, luego buscar una casa que me gustara lo suficiente, y los negocios… en fin—le dio otro trago a su bebida—. Entonces, debo decirte que lo dejé pasar.
—Ya. Espero que la construyas lo más pronto posible.
—Sí, eso haré.
Un momento de silencio se instaló, pero conociendo a mi hijo, yo sabía que había algo más rondando esa cabeza.
—Papá.
—Dime.
—Hay algo que he querido preguntarte desde hace tiempo.
—¿Qué?
—Pan no me quiere decir porque quiso mudarse, y…
—¿Acaso no es obvio?—lancé, adelantándome a su pregunta. Sabía cuál era—. ¿Quiso vivir en su propia casa? ¿O no?
—Sí, es lo sé, pero…—dejó su vaso sobre la mesa de centro, y me miró—, solo quiero saber si ella tuvo algún altercado contigo o con mamá.
—No, para nada.
"¿Está loco, Vegeta-san?"
"Quizá, pero créeme, esto es mucho más grave"
—Es que debo admitirte que su pedido me sorprendió, en especial porque ella nunca había dicho que se sintiera incómoda viviendo aquí, al contrario, se sentía cómoda y yo también. Es decir, nací aquí, y todo lo que…
Maldición Trunks.
Esa niña tiene más puto sentido coherente que tú. Es obvio que quería su independencia, y además…
La decisión de irse, en parte, la tomó por mí. Recuerdo que aquel día del beso, salió corriendo, se mantuvo lo más alejada de mí que pudo haber podido, y un par de días después, ellos se mudaron.
De eso hace ya un año, después de seis meses nos volvimos a ver, y en parte, de nuevo, yo inicié.
FLASHBACK.
—¿Qué estás haciendo?—casi pude verme sonreír cuando la vi saltar en la cocina.
—Ah… Ve-vegeta-san—casi tartamudeando, ella solo contestó eso, antes de enfocar su vista en la cafetera—. Solo preparaba café—repuso más compuesta.
—Ya veo.
—Sí… Es más… ya terminé, me retiro—dijo pretendiendo pasar de mí, con una taza humeante en sus manos—. Tenga buenas noches, Veget…
Sabía lo que estaba haciendo, me estaba evadiendo, tratando de convertirme en un espejismo.
—¿El ki que sentí hace unos días, era debido a una nueva técnica tuya?—le pregunté cuando pasó a mi lado.
—Sí—contestó apartando la mirada, y enfocándola en sus manos en la taza, evitó mirarme—. Es una… es una nueva técnica que estoy perfeccionando—. En fin, me vo…
—Me gustaría verlo.
—¿Eh?—por primera vez desde nuestro encuentro, ella me mantuvo la mirada—. ¿Qué dice?
—Que quiero saber acerca de la técnica.
—Ah… este… lo que sucede es… que… bueno, yo… ahora…
—¡Deja de tartamudear!—solté furioso, y es que esta niña en mi frente no era la Pan con pura herencia saiyajin en la sangre—. ¡Compórtate como siempre! ¡No eres una niñata terrícola!
—Ah, Vegeta-san…
—Si quieres, te espero en la cámara de gravedad, claro, si te atreves, caso contrario, solo comprobaré que no eres más que la nieta del idiota de Kakaroto, y que esa técnica que dices estar desarrollando, no es más que basura de clase baja.
Diciéndole eso, salí de allí, dejando a la mujer, pensativa y sin ninguna réplica. Poco tiempo después, la sentí hablar por el intercomunicador, y la dejé pasar.
FIN DEL FLASHBACK.
—Entonces, siempre he querido saber si tú o mamá, tuvieron algún altercado con Pan.
—Para nada, Trunks.
—Me alegra—confirmó—. Creí que ella habría tenido problemas con ustedes, y no me lo quería decir.
—De haber sido así. Inteligente de su parte ¿No lo crees?
—¿Cómo?
—Nada—me callé enseguida.
—Ah, como te estaba diciendo—empezó de nueva cuenta—, tengo que decirle a mamá que construya una cámara.
—Sí, dile.
—Papá.
Sabía que había algo más que quería decirme.
—Dilo.
—La verdad es que yo sí quisiera venir a vivir aquí como antes, pero Pan…
—Trunks. Entiende que ustedes son una pareja, y hasta donde yo sé, eso es de dos ¿O no?
—Ah, papá…
—Así que si ella quiere privacidad ¿Qué tienes tú que objetar?
Por una maldita vez, Trunks, dale por una vez la prioridad a Pan.
—Ah, pero papá—me miró con sus ojos abiertos, y un tanto sorprendidos.
—Me voy a dormir—le dije antes de levantarme, y sin retornarlo a ver, me dirigí a mi habitación.
POV DE PAN.
Mi abuelo Goku realmente luce muy entusiasmado, al igual que Vegeta, sé que este último jamás en su vida admitirá que mi abuelo es su mejor amigo, además de su némesis, pero en fin. Cosas de hombres.
No muy alejados de ellos, Trunks y Goten se están enfrentando convertidos en súper saiyajin, y también parece que los dos lo están disfrutando. Mientras, yo espero que Bra salga del cráter en la tierra.
—¿Tengo que esperar más o ya terminamos por hoy?—le dije, y supe que no tardaría nada en contestar.
—Hm—contestó, sintiéndose un tanto ofendida—. Ya quisieras.
—No, no tan rápido, Bra Briefs. Primero, te ganaré esta partida.
—Hm. Solo porque me distraje por un momento. Eso no quiere decir nada, Pan.
—Bueno, está bien. Vamos—me puse en posición de pelea, y comenzamos.
Bra era muy rápida, su velocidad y astucia muchas de las veces me noqueaban, y me mandaban a volar.
—¡Lenta!—la oí gritarme divertida, y no pude más que sonreír mientras estaba—literalmente—pegada al suelo.
"Por ahora me conformaré con esto"
"No"
"¿Qué dices?"
"Lo que oíste. Que no, en especial por lo que hiciste en la piscina. Ahora, si me permites, me retiro."
"De acuerdo. Solo que… luego te oiré rogar por mí"
"Lo veremos, Vegeta. Lo veremos"
"Sí, Pan. Ya lo verás"
—Kami.
FLASHBACK.
—Trunks ¿Aun nada? ¿Acaso no te gusta ninguno de los departamentos y casas que has visto?
—No—me contestó, sin retornarme a ver—. Pan, lo cierto es que podríamos esperar un poco más, es decir, podemos comprar una para el año que viene.
—¡No!
Literalmente le estaba exigiendo, obligándolo casi. Pero es que ¿Cómo se atrevía a jugarme una pasada como esa?
Toda yo estaba demasiado nerviosa, temblaba por decirlo menos, y por eso, trataba de permanecer el mayor tiempo posible fuera de casa. Todo con tal de no encontrarme con Vegeta, no al menos hasta mudarnos definitivamente. Pero no contaba con que Trunks, a mí parecer, o quizá lo esté juzgando mal, parecía tratar de ganar tiempo para que yo reconsiderara mi decisión.
Ya iba para la segunda semana, y la inmobiliaria nos había mostrado decenas de casa que a mí parecer estaban muy bien, además, la situación era una emergencia de alta prioridad, y no me iba a poner de caprichosa, lo único que quería era salir de C.C. Mientras más pronto, mejor.
Ya casi no ceno en la noche con tal de no verlo sentado allí en el comedor. Prefiero comer algo en el transcurso de la tarde, para de ese modo, no encontrármelo. Tampoco camino por el pasillo que conduce a la habitación que comparte con Bulma.
Kami.
Estoy asustada, y Trunks, él no hace nada ¿Será que…
¿Y si le digo? Quizá así, sí lo haga de inmediato.
Bravo, Bravo.
Aplaudió mi alter ego.
Bien, genio ¿Y luego qué? ¿Qué le dirás? Trunks… fue inesperado, pero… me gustó el beso ¡Despierta, niña! No eres ninguna idiota. Despierta.
—Pero Pan, realmente no me gusta ninguna, y creo que deberíamos mejor reconsiderarlo, es decir, Capsule Corp es acogedora, y conocemos…
—Trunks. Creí que ya habíamos quedado en algo, y es lo que quiero hacer, por favor, respeta tu palabra.
—Está bien, está bien—pretendió negociar—, pero ahora estoy un tanto ocupado ¿Te parece si lo vemos la semana que viene?
—Trunks.
—Está bien, ya oí—dijo dejando su computador en la cama, y tomó la tableta que le extendía.
—Marie dice que esa casa es muy bonita, espaciosa, tiene cinco habitaciones, tres de ellas con baño incluido, y un baño adicional, el cuarto de lavado, y…—Lo único que le faltaba por hacer: Bostezar.
Se rascó la cabeza, y lo volvió a hacer.
—Trunks.
—Estoy prestándote atención, Pan. Lo estoy, pero tienes que admitir que las opciones son muchas, por eso te digo, veamos la próxima semana.
—No podrás, te irás a América ¿Ya lo olvidaste?
—¿Ah? ¿Cómo es que…
—Se lo pregunté a tu secretaria.
—¿Eh?—me dijo, mirándome con si estuviese con otra persona a su lado—. ¿Y desde cuando haces eso?
—Desde que…
Desde que me aterra quedarme a solas en casa, en especial cuando Bulma sale, y solo se queda Vegeta. Por Kami, el otro día sucedió eso, me quedé sola en casa, y pude sentir el Ki el Vegeta en la cocina. Aquel día no almorcé, ni cené.
—¿Desde?
—Desde que estamos en esta difícil misión para ti, al parecer—le contesté.
—Vamos, no es para tanto.
—Entonces, ya es hora de escoger ¿No lo crees? Hemos visto muchas casas, y ninguna te gusta.
—Es que…
—¿No quieres irte de aquí? ¿Cierto?—pregunté, aunque ya sabía la respuesta.
—Sí. Es que esta ha sido mi casa desde siempre, y la verdad…
No escuché más de lo que tuviera que decir. Estaba siendo una egoísta de mierda.
Por mis estupideces, ahora mi esposo tendría que hacer lo que no quería, pero ¿Qué otra solución podría hallar para mi triste caso? ¿A quién le puede decir esto sin que me lancé al infierno?
—Pan, ahora yo te estoy hablando.
—Ah… sí, sí—bajé el cursor de la página web, y seguí con mi búsqueda.
—Ah, espera. Regresa—dijo, señalando la pantalla e hice lo que dijo—. Un poco más, yo te digo cuál era. Ah, es esa—señaló una construcción de tipo contemporánea.
—Es hermosa—se me escapó de los labios al ver la construcción de dos pisos.
La entrada, justo al lado de una piscina, recibía con su exquisito piso de madera, la entrada principal de la casa, tenía vidrios enormes, con marco de color blanco hueso, que permitían la transparencia del interior. El piso, al igual que el del exterior, era de madera flotante, la chimenea en la sala de estar, estaba rodeada de piedra natural en tono Saint, al igual que algunos muros.
Unos escalones marcaban la sala como desnivel, y, a su vez, conducía hacia un pasillo y otra entrada hacia la piscina. El resto de las fotos, simplemente me robaron el aliento, y tuve que suspirar.
—Entonces ¿La veremos mañana?
—¿Es enserio?—pregunté como una niña en navidad. Casi saltando en la cama.
—Claro.
—Sí, iremos a verla, Trunks.
FIN DE FLASHBACK.
Kami.
¿Por qué ahora estoy aquí?
—¡Pan!
Abrí mis ojos, y pude ver a Bra sobrevolándome divertida.
—¿Regresas a tierra, mujer?—comentó, cruzando una de sus piernas sobre las otra, y descendiendo hasta a mí.
—Ah, sí. Bra, por favor, discúlpame—me senté en el suelo, y me sacudí un poco el polvo que cargaba encima.
—No tienes de qué, Pan. A decir verdad, no fue mucho tiempo, solo quería oírte pedir disculpas.
—Agh. Pero si eres…
—¿Cómo, Pan?—sonrió.
—¿Qué pasó?—preguntó Trunks, viniendo hacia nosotros.
—Ah, no es nada—me levanté—, solo estaba descansando un poco.
—¿Ah, sí?—me dijo divertido, mientras sentí sus manos pasearse por mi cintura.
—Mejor, me retiro, con permiso, chicos—dijo Bra antes de alejarse volando con dirección a Goten.
—Creo que deberíamos ya irnos.
—No te preocupes por mí, en verdad estoy bien, solo me cansé un poco.
—De acuerdo. Pero, ya quiero irme, además, tengo hambre, será mejor regresar a casa, y luego saldremos.
—¿Eh? ¿Salir?
—Sí.
POV DE VEGETA.
—¿Qué pasó con Pan?—preguntó el niñato de Kakaroto.
—Nada, simplemente que creo que fui demasiado para ella—sonrió orgullosa mi hija, con su sonrisa de medio lado.
—Ya veo—soltó Kakaroto a mis espaldas—, al parecer, hemos terminado por hoy.
—¿Qué, Kakaroto?—indagué.
—Bueno, Vegeta, ya casi son las tres de la tarde, y tenemos hambre—comentó con sus brazos doblados detrás de su nuca—. Mejor, vámonos, de seguro Milk tendrá un delicioso almuerzo. ¡Pan! ¡Trunks!—gritó, y ese par nos retornó a ver.
—¡¿Sí, abuelito?!
—¡Vengan!—los llamó, y ambos, en pocos minutos los tuve de frente—. Milk de seguro tendrá lista la comida, vamos a comer todos juntos.
—Abuelito, eso es…
—Tenemos otros planes—me interrumpió Trunks, y mi abuelo solo alzó su ceja—. Lo siento, Goku-san. Discúlpenos.
—No te preocupes, Trunks. Será en otra ocasión. Bra, Vegeta, quedan invitados.
—Gracias, señor Goku—contesto mi hija antes de lanzarse a una carrera con el niñato de pelos parados de Goten.
—Nosotros también nos vamos. Adiós, Goku-san. Nos vemos, papá.
Después de aquello, ambos salieron disparados por el cielo, dejándome solo junto con Kakaroto.
—Vegeta ¿Una carrera?
—Hm. ¿Me tomas por un crío, Kakaroto?
—No, solo que… no es por nada, pero Milk hace un brontosaurio exquisito, y si no llegas, bueno, no podrás probarlo.
—Hm. Kakaroto. En verdad nadie creería tu edad, pero en fin, vamos.
POV DE PAN.
—¿Estás contenta?
—Sí. El clima es perfecto.
—No te pregunté sobre el clima—preguntó tendiéndose a mi lado, con su torso desnudo, y sus brazos cruzados soportando su mentón.
—¿Entonces sobre qué?
—Si te gustó mi oferta.
—Sí, estoy muy feliz.
—Bueno—dijo depositando un beso en mi hombro—. Entonces, creo que merezco algo de crédito ¿O no?
—Por supuesto que sí, muchas gracias.
—No me refería a eso.
—¿Entonces a qué?—me cubrí el rostro con mi sombrero tejido, y le miré.
—No me hagas decirlo—continuó con sus caricias a mi hombro, y entonces adiviné.
—¿No creo que quieras terminar en la cárcel por proponer hacer cosas indecentes en la playa, o sí? Hay muchas personas—le comenté un tanto divertida por su falta de inhibición.
—Por supuesto que no, pero eso déjalo para después. Eso no tiene cambio de planes.
—Ah—casi me vi a mí misma poniendo los ojos en blanco—. Sch. Como digas—comenté cerrando mis ojos, y dejando que los rayos del sol calentaran mi piel.
—Este vestido te queda bien.
—Es porque tienes buen gusto, te lo agradezco.
—Dilo—dijo, acercándoseme más, y clavando sus ojos en mí.
—¿Qué cosa?
—Dime que me amas.
—¿Eh?—Eso vaya que me sorprendió—. ¿Qué dijiste, Trunks?
—Di que me amas.
—Trunks. Eso nunca te gustó—comenté, recordando las cientos de veces en las cuales yo misma había usado apodos para expresar mi amor por él, pero siempre, o mejor dicho, casi siempre, eso no le gustaba. Niñerías de adolescentes, decía.
—Sí, lo sé, pero cambié de opinión.
"Amor. Que te vaya bien"
"Pan. Evitemos eso, siento que es algo…"
"¿Qué cosa, amor?"
"No somos adolescentes"
—¿Y eso?
—Pan—besó mi hombro—. Hay muchas cosas que sé, te he dicho que me molestan, pero… también ahora sé que quiero que vuelvas a hacerlo.
—Trunks…
—Estoy esperando.
—De acuerdo, amor…—pausé—. Te amo ¿Contento?
—Más lo estaré si nos vamos ya de aquí.
—De acuerdo, vamos—le sonreí.
Tomé mi bolso, mi sombrero, y, al instante de levantarme, Trunks tomó mi mano, y me jaló con él.
—He de confesarte que tengo algo de prisa por llegar.
POV DE TRUNKS.
—No me digas nada—soltó, totalmente avergonzada, mientras caminaba desnuda por la habitación, con su cabello mojado, y gotas rodando por su escultural cuerpo—. Muy bonito, Trunks. Muy bonita la broma—dijo cuándo notó que yo había colocado, a propósito, todas las toallas sobre la cama de la habitación del hotel.
—Vamos, no te enfades.
—Sch. Que no me enfade. En verdad, Trunks ¿Qué te está pasando?—comentó con una especie de cejo fruncido en la frente, pero no podía ocultar esa sonrisa en su cara—. No me mires, date vuelta—comentó ya riéndose a todo pulmón.
—No. Creo que he sido muy paciente contigo, Pan.
POV DE VEGETA.
—¿Dónde está Bulma?—pregunté a la mujer en la cocina.
—La señora no se encuentra, acaba de salir con su hija.
—Ya veo.
—¿Gusta algo para comer, señor Briefs?
Sin escucharla más, caminé con dirección a la cámara de gravedad, y entrené toda la tarde. Cuando ya cayó la noche, sentí a Bulma llegar, me encaminé a la habitación que compartía con ella, pero tan solo, se sacó el vestido de trabajo, y colocándose una ropa más cómoda, y la bata sobre sus hombros, salió. Diciéndome que no la esperara. Cosa que hice en contra de mi voluntad de hecho, ya que no podía dormir.
Tres de la mañana, y todavía Bulma seguía en el laboratorio, cansado de dar vueltas en la cama, me levanté y me dirigí hacia allí, tan solo para verla durmiendo sobre unos planos de trabajo para nuevos proyectos de robots.
—Bulma.
—Mm.
—Vamos a la habitación—al ver que balbuceaba, supe que estaba demasiado cansada. La tomé en brazos, y la llevé a la habitación, la arropé, y también me acosté a su lado. Quizá así al fin, podría descansar.
"Trunks dijo que se irían por un par de semanas"
"Sí, así es"
"¿Cuánto?"
"tres semanas, creo"
—Mm. No, esa herramienta es la llave ingle…—me interrumpió Bulma. Di una vuelta más, la atraje hacia mí, y la envolví en mis brazos.
POV DE PAN.
Trunks resopló en medio de los sueños, y su respiración se sintió en mi oreja.
Me zafé de su agarre, y con la mirada busqué mi camisón, por suerte lo encontré al pie de la cama. Me enfundé en él, y retorné a la cama para arropar a Trunks. Hizo un gracioso puchero con su boca, y solo pude reír por aquello, tomé un par de mechones de su cabello y los aparté de su frente, tomé su cara entre mis manos, y besé sus labios.
Como estaba tan profundo entre sueños, ni siquiera se inmutó.
Cerré la cortina de la habitación para que Trunks pudiese descansar, y me encaminé hacia el balcón.
Fuera, el aire caliente del lugar, y el sonido de las olas de mar, me envolvieron, así que solo recargué mi peso en el balcón.
"¿Estás bien?"
—Kami.
FLASHBACK.
—¿En serio no vendrás?
—No, lo siento, pero ahora estoy en una reunión.
—Pero, Trunks. Yo vine a esta fiesta solo por ti, dijiste que te vería aquí.
—Pan, lo lamento. En verdad que no lo tenía planeado ¿Crees acaso que yo te prometo cosas, sabiendo de antemano como evadirlas?
—Pues eso parece.
—Pues no es así, Pan. Además, vamos, estarás con Bra así que no estarás sola. También está mamá, y papá.
Él era el que menos quería ver, por Kami, esa era la razón principal para todo eso.
—Bra no está. Tuvo que salir a una cena.
—Bueno, pero aun así todavía está mi mamá. Ahora, tengo que colgar, lo siento. Volveré mañana.
—Trunks…
—Adiós, nena.
Diciendo eso, me colgó.
—Demonios—siseé apretando el celular en mis manos. Mi corazón estaba acelerado, y solo quiero salir corriendo de aquí.
Desde aquel día en el que Vegeta y yo habíamos dormido, han pasado dos semanas. Dos insufribles semanas para mí, y para mi conciencia, creo que me he bañado ya más veces de las que puedo contar con los dedos de mis manos y de mis pies. Kami ¿Cómo lo veré de nuevo?
Lo peor de todo es que yo desde el inicio no quise venir a esta cena en C.C. Bulma ha organizado una pequeña reunión para unos socios extranjeros, y nos ha querido presentar ante ellos.
Naturalmente, como la esposa de Trunks tenía la obligación de estar aquí, pero vaya que había hecho de todo con tal de no asistir, incluso le pedí a Ann que me llamara y dijera que tenía una firma de libros en otra ciudad, pero no. Eso no le impidió a Trunks el que me dijera:
"Estarás conmigo, nena"
Sí, vaya manera de estar con él. Maldita sea. No quiero entrar.
—Señora, Briefs.
¿Qué haré?
—Señora Pan.
—¿Eh?
—Señora Pan, la señora Briefs la está esperando en el comedor de invitados, aunque, también podría estar el sala—me informó la ama de llaves de Bulma.
—Ah, sí.
Apenas llegué, reverencié ante los invitados que se servían una copa en la sala, y busqué con la mirada a Bulma. De todas maneras, yo no conocía a ninguno de ellos.
Debía estar loca para siquiera estar aquí, pero en fin, al infierno conmigo. Casi me sentía transpirar a cada paso que daba, pero al mismo tiempo la sensación de congelamiento se apoderó de mí por completo.
Kami, ella está a unos pocos pasos de mí.
Con un vestido morado, de largo corte, un maquillaje característico de Bulma Briefs, y su peculiar elegancia, ella era el foco de atención de aquella cena.
—Un gusto, sean bienvenidos.
—Es un gusto, señora Briefs—contestó aquel hombre de traje azul marino antes de dirigirse con su acompañante a uno de los sillones colocados en la sala de espera.
—Por favor, siéntanse como en su casa—le dijo a otro, y por fin, nuestros ojos se encontraron—. Pan—me llamó, y tuve que tragar grueso—. ¿Dónde está Trunks? Dile que se dé prisa.
—Bulma-san—no sé ni de dónde saqué la fuerza necesaria para hablar con claridad. Le había fallado a la mujer en mi frente, había dormido con su esposo.
—Habla, Pan. Tenemos que empezar.
—Él no está—contesté—. No vendrá, está de viaje.
—¿Qué dices? Pero por Kami. Él sabía lo importante que era esta reunión —bramó, mientras mantenía la compostura. Toda actitud de empresaria—. ¿Dónde está?
—No lo sé, no me lo dijo. Colgó antes de que siquiera pudiera preguntarle.
—Demonios—murmuró—. Bueno, qué se le va a hacer. Ahora, como Trunks no está, necesito que me ayudes.
—¿Qué tengo que hacer?
—Tienes que darles la bienvenida a los invitados que aún faltan, mientras, yo iré a ver qué pasa con la comida. Regreso en un momento.
—Sí.
Uno a uno, los fui recibiendo, al menos así mi mente se relajó un poco, hasta que…
—Por aquí, señor—le dijo la ama de llaves, y apenas nuestros ojos se encontraron, yo bajé la mirada.
—Anahí. Ven conmigo por favor—dijo la mujer, y se llevó con ella a la joven camarera.
Aproveché ese momento para enfocarme de nueva cuenta en mi trabajo.
—Sean bienvenidos.
—Muchas gracias.
—Espero que la fiesta sea de su agrado.
—Muy amable, señorita…
—Pan Briefs—le dije, y ella me confundió con la hermana de Trunks, ante lo cual tuve que recalcar que era su esposa.
—Por favor, sírvanse una copa.
—Sí.
La pareja se alejó de mí, y Vegeta, se acercó.
—¿Dónde está Bulma?—preguntó.
—Está en la cocina. Vendrá en breve.
—Ya.
Levemente, con el rabillo del ojo, pude verlo enfundado en su traje negro, camisa blanca, y sin corbata. Decidí mantenerme alejada de él lo más lejos posible, y así terminé en la otra punta de la habitación, y a muchos pasos de Vegeta.
—Señores. Pasen al comedor, por favor.
Todos pasamos al comedor, y allí las mesas para cada socio ya estaban colocadas.
La suave música del joven del piano invadió la sala, así como la luz amarillenta, pero a la vez cálida.
Al fondo de la sala, un pequeño acuario, traído exclusivamente por Bulma, hacía presencia, deleitando a los invitados con sus luces azules, verdes, y muchas otras, simplemente destellantes.
Me senté en la mesa, casi conteniendo la respiración, de seguro, los asientos vacíos de Bulma y Vegeta no tardarían en ocuparse.
Pasaron algunos minutos, y ellos no llegaban. Así que me quedé sentada, tratando de aprovechar el mayor tiempo posible a solas.
El anfitrión me dijo que necesitaban a Bulma para que diera el discurso de apertura del evento, o en todo caso, que lo diera yo. Por mi madre que no haría eso.
Sentí el ki de Bulma en la cocina, caminé hacia allí.
—Rayos. En serio, este es un servicio profesional, y creo que esto es una bajeza, allí fuera están personas muy importantes, y que vengan a decirme que hay un retraso de diez minutos con la comida, me parece intolerable, debieron haberlo previsto. Kami ¿Qué clase de profesionales son?
La escuché bramar al otro lado de la puerta.
—Esperan a Bulma en la sala—preguntó Vegeta detrás de mí.
—Sí—le contesté—, pero está ocupada.
—Tiene que ir.
—Lo sé, pero…
—Presentaré una queja al restaurant—dijo Bulma, saliendo de la cocina—. Si no está en cinco minutos, juro que…—su vista se clavó en Vegeta, y su boca se entreabrió.
—Te esperan en el comedor—comentó él.
—Pero… ¿Cómo se te ocurre venir vestido así?—comentó como si fuese un pecado.
—¿No dijiste de manera elegante?
—Por Kami. Elegante, Vegeta. Este atuendo está incompleto, necesitas una corbata de urgencia.
—Ya te he dicho que no me gusta.
—Pues lo usarás, todos, escúchame bien, Vegeta. Todos están usando corbata en el comedor, y también lo harás.
—No quiero.
—Sí, sí quieres, irás arriba y te colocarás la corbata.
—He dicho que no.
—Claro que lo harás—le contestó ella, colocándosele en frente con las manos en la cadera.
—Por supuesto que…
—Traeré una corbata—intervine, y ambos se callaron, para tan solo enfocarse en mí.
—Ah…
—Volveré en un momento—le dije, pero no contaba con lo que Bulma dijo:
—Vegeta. Ve con Pan.
¿Eh?
Mi intención era de salir de allí a como dé lugar, para tan solo no estar cerca de él. Pero ahora lo tenía a mis espaldas, ingresamos a su habitación, me encaminé al ropero, y busqué en el lugar que Bulma me había dicho.
—Bien. ¿Corbata negra enteriza o negra con gris?—le pregunté, pero él solo estaba recostado sobre el marco de la puerta, con su típica pose brazos cruzados—. Creo que… será negro con gris.
Desenrollé la corbata, y con las manos un tanto temblorosas, enrollé la corbata sobre su cuello. Simplemente clavé mi mirada en el pedazo de tela en mis manos, y me dediqué a hacer mi trabajo. Cuando hube acabado, ni siquiera lo retorné a ver, y salí.
Santa madre.
Mi corazón no iba a soportar tantas emociones juntas.
Retorné a mi asiento, justo después Vegeta llegó, y para entonces, Bulma ya había dado su discurso de apertura.
Hace casi cuatro horas que aquellas personas se habían ido, ahora, a las tres de la mañana, me había despertado, y bajé a la cocina por un bocadillo nocturno.
Me preparé un sándwich, y tomé un vaso de jugo de naranja. Terminé mi bocadillo, lavé la loza, y cuando estaba caminando por los pasillos, me encontré con él de venida.
—Vegeta-san—apenas sí reverencié antes de seguir mi camino, pero él me habló.
—¿Estás bien?—preguntó a mis espaldas, y contesté que sí.
—Ya veo.
—S-sí.
—No tienes nada de qué preocuparte—soltó e inevitablemente, giré para verlo, y sus malditos ojos empezaron a nublar mi cerebro.
—¿Cómo dice?
—Lo que sucedió—se acercó lo suficiente como para obligarme a levantar mi cabeza para verlo.
Era un poco más alto que yo, así que aquí estaba, sintiéndome como una niñata en manos de alguien poderoso, alguien que podía romper mis barreras con facilidad increíble.
"Lo que sucedió"
Dijo, y yo no podía estar más que de acuerdo. Sí, fue un despreciable, impúdico y asqueroso error.
—Entonces…
—¿Qué?—se acercó lo suficiente a mí rostro, tanto que mi garganta se cerró y la respiración se me dificultó, tanto hasta hacerse doloroso.
—Yo…
Sus labios, y sus ojos a tan solo pulgadas de mí, me hicieron perder el hilo de todo, de anhelar esos labios.
—Solo dilo—dijo, evaluándome, con sus profundos ojos, los mismos que ahora me veían con esa expresión que yo había aprendido a conocer en tan poco.
—¿Q-qué? ¿Qué quieres que diga?—por fin, por algo sobrenatural, mis ojos se clavaron en los suyos, retándole, por fin.
—Solo que me largue—dijo con su grave voz, lo mismo que hizo que el escalofrío y la energía recorrieran mi espina dorsal—. Mujer… solo…
Kami.
Esto no debería ocurrir, yo…
No puedo hacerle esto a nadie. Esto es incorrecto, esto no debería estar pasando.
Se colocó a escasos dos centímetros de mis labios, y cuando sus ojos se clavaron en ellos, su pulgar acarició mi labio inferior y de allí a mi mejilla, y ese fue el momento en el cual, mi conciencia se fue a la mierda.
—Pan…
A la mierda el mundo.
Enrollé mis brazos en su cuello, a lo cual él correspondió pegándome a la pared, y levantándome como si yo no pesara nada. Pegué mis labios a lo de él, como si se me fuera la vida en ello, y como si él no fuera real, y tan solo fuera producto de mi imaginación.
Casi temblé cuando sus manos tomaron mi nuca en sus manos, y su lengua, invadió mi boca.
FIN DEL FLASHBACK.
—¿Qué haces?—preguntó Trunks a mis espaldas.
—Nada, solo estaba pensando.
—¿En qué?
—En cosas sin importancia.
—Ya. En fin—dijo, abrazándome por la espalda, me pegó a su cuerpo, dándome la vuelta—. Regresa a la cama—depositó un beso en mi cabello, y yo asentí—. Pan…
—Dime.
—Quería decirte algo.
—¿Qué cosa, Trunks?
—¿No crees que es hora de…
—¿De qué?—le dije, enrollé mis brazos en su cintura, y le miré.
—Creo que es hora de que tengamos un bebé.
—¿Q-qué?
Eso sí que me sorprendió, le miré expectante, pero él sonrió y besó.
—Lo que oíste, nena. Quiero tener un hijo.
—Ah… pero ¿Por qué tomar la decisión, Trunks?
—Creo que es hora, pero quería consultarlo contigo, creo que debe ser algo consensuado—dijo besando y mordisqueando mi hombro.
—Trunks, no vamos a cerrar un negocio, estamos hablando sobre un futuro hijo.
—¿Futuro?—preguntó un tanto divertido—. Yo diría uno que no tardará mucho.
—Trunks.
—Pan. Solo déjame amarte, y, claro ¿Tú estás de acuerdo con tener un bebé?
—Ah… yo…
—¿O tienes algo más que quieras hacer antes de tenerlo?
—Ah… Trunks.
—Yo estoy más que dispuesto a alargar la fecha—soltó mientras hacía descender la tira de la bata—, porque eso significará más práctica para nosotros.
"Quiero tener un hijo"
¿Estaba preparada?
—Trunks.
—¿Qué?—dijo con media mirada en mí, y sus manos ya en mis senos.
—Bésame—le pedí, y él accedió.
—¿Uno más?
—Sí, por favor.
—¿Entonces qué dices acerca del…
—Quiero tener ese bebé, Trunks.
—¿En serio?
—Sí, Trunks.
—Por eso te amo—sonrió antes de cargarme, y casi apretarme contra su cuerpo—Te amo. Te amo. Te amo.
—Por Kami, Trunks. No creí que estarías tan feliz—comenté, riéndome, debajo de él, su barba de tres días picaba mi garganta.
—Nena, intentaremos las veces que sea necesario, pero de que tenemos un hijo, lo tendremos.
—Sí, Trunks. Así será.
Cuando regresemos, hablaré con Vegeta. Y todo terminará.
DEJEN REVIEWS.
ODETTE K ZENG.
