CAPÍTULO 8.
POV DE PAN.
—¿Estás bien?—ligeramente giré hacia él. Casi por inercia, para tan solo sonreírle.
—Sí. Lo estoy ¿Por qué lo preguntas?
—Tus manos—dijo tomándolas en las suyas—. Están heladas.
—Ah… debe ser porque estoy nerviosa ¿No lo estás tú?
—Por supuesto que sí, pero estoy más que acostumbrado a situaciones de estrés que, realmente esto no es nada.
—Lo sé, Trunks. Me disculpo.
—No tienes porqué.
Trunks palmeó mis manos, y mientras las apretaba en las suyas, me permití suspirar.
—Tranquila. Todo saldrá bien.
—Sí, lo sé. Pero eso no quita el hecho de que…
—Señores, Briefs—nos llamó Marie, parada en la entrada de la habitación—. Los señores ya están en la sala.
—Sí, enseguida, Marie.
—De nada, señor—reverenció la mujer antes de girar sobre sus talones y dejarnos solos.
—Bien, vámonos.
—Sí.
Caminé detrás de Trunks, con la mirada en el piso, y mi mano encerrada en la suya. Dejándome guiar por el hombre de camisa polo blanco que resulta ser mi esposo, caminamos por breves momentos antes de llegar al lugar. Y cuando llegamos, Kami, mis pulmones dejaron de trabajar por breves momentos.
Pan. Tranquila. Solo relájate, y tranquila.
Me decía a mí misma, mientras tragué grueso, y, menos mal Trunks ni siquiera lo escuchó.
—Hola a todos, disculpen la tardanza.
—¡Trunks! ¡Pan!—saludaron nuestros conocidos sentados en sus mesas y sirviéndose el bufet. En especial mi abuelito Goku, y por qué no, Vegeta—. Al fin llegan— comentaron divertidos, y había motivos, habíamos llegado antes que todos, pero nos habíamos encerrado en nuestra habitación.
En fin, el equipo se había reunido sin un motivo especial, solamente para tener una comida en el jardín cubierto, ya que fuera caía una lluvia torrencial, pero como dijo Bulma, ni siquiera eso la detendría de hacer la reunión, y así había sucedido. Mis padres, mi tío, y mis abuelitos estaban allí, así como la familia de Krilin-san, Puar y los demás.
Estábamos divirtiéndonos a lo grande, cuando de repente, mi madre se nos acercó, y solicitó mi ayuda.
Al llegar con el resto de mujeres de mi familia e incluso Bra, y Marron, nos pusimos a conversas de diversos temas, aunque Bra y Bulma siempre acaparaban la atención.
A lo lejos, Trunks extendió la copa de vino que sostenía entre sus manos en dirección a mí, mientras yo por mi parte le extendí la mía.
Poco después me señaló su reloj de muñequera, y supe que había llegado el momento. Y cómo lo había predicho, Trunks se colocó a mi lado, y habló:
—Familia—dijo—. Tenemos algo que decirles.
—¿Qué pasa, Trunks?—inquirió Bulma. A medida que todos se acercaban para escuchar qué cosa tendría para decir.
—¿Y bien?—preguntó mi tío Goten—. ¿Qué pasa, hermano?
—Pan y yo queríamos darles una noticia.
—¿Qué noticia, Trunks?—preguntó Bra, cruzándose de brazos, para poco después, abrir sus ojos de manera cómplice—. Oh… ¿No me digan que…
Las palabras quedaron incompletas cuando yo le sonreí y asentí enérgicamente con la cabeza.
—¡Oh, Kami!—chilló ella, casi reventándome los tímpanos, y apretándome en un asfixiante abrazo—. Por Kami, Pan ¿En verdad?
—Sí, Bra—contestó Trunks por mí—. Pan está embarazada.
—Oh, eso es una sorpresa para todos—comentó Bulma—. Una muy agradable sorpresa.
—Sí, felicidades, Pan—dijeron uno que otro.
Ya dada la noticia a todos, empezamos a celebrar. Trunks con su copa de vino, y yo con mi copa de agua.
—Hija, me alegro por ti. Ah, pero ¿De cuántos meses estás? No noté ningún cambio en ti.
—Ah, estoy de dos meses, mamá—contesté, mientras mi mamá estaba emocionada y eso se notaba porque no dejaba de colocar comida en mi plato.
—Ma-mamá. Esto es suficiente.
—Oh, no niña. Tienes que comer—amenazó con la espátula con la que estaba friendo la carne en mi dirección—. Kami, tengo que contarte como fue mi embarazo contigo, niña. Te dará hambre todo el tiempo.
—Sí, eso es verdad—completó mi abuela detrás de mí, y uniéndose a nuestra conversación—. Y ni si diga cuando comienzan a mostrarse inquietos. Lo único que puede calmarlos es el jugo de limón.
—Oh, sí. De no haber sido por usted, madre. Yo no habría sabido qué hacer cuando estuve embarazada de Pan.
—Sí. Tener un niño saiyajin es… ¿Cómo decirlo?—se quedó pensando mi abuela—. Ah…
—Complicado—completó Bulma, bebiendo su copa—. He de admitir que también te debo algunos consejos, Milk.
—Claro que sí, tuve a dos niños. Por eso sé exactamente lo que harán.
—Sí, Milk. Nosotros te debemos eso.
En medio de risas, conversamos sobre sus respectivos embarazos, así como también ellas me daban consejos para cuidar de mi bebé ahora, y cuando naciera.
Ni yo me lo había creído cuando, en compañía de Trunks, habíamos ido al hospital para confirmarlo. Después de todo, buscamos tener un bebé, y como tuve un periodo de retraso en mi menstruación, él estaba más que seguro de que estaba embarazada. Realmente, todo fue muy divertido, en especial porque siendo yo la mujer, tendría que ser yo la que primero se hubiera dado cuenta, pero no, había sido Trunks.
Increíble pensar que ya cinco meses habían pasado en un abrir y cerrar de ojos, y ahora, tendría un bebé. Habría que esperar para saber que sería, si un niño o una niña, pero desde ya, tanto Trunks como yo estábamos muy felices por su llegada.
Él ni se diga, quería que pasaran más rápido los meses para saber ya el sexo del bebé. Incluso los nombres ya los tenía pensados, lo cual me daba mucha gracia, en especial porque conozco a Trunks y ese hombre, a último minuto sería capaz de buscar otros.
Estaba escuchando atentamente, cuando de pronto, mis ojos se enfocaron con los de Vegeta, y se mantuvieron por breves momentos.
Su facie, lucía como siempre, con esa expresión tan seria y sin dejar escapar ningún atisbo de emoción, poco después apartó la mirada y solo se recargó en el tronco de un árbol, y yo preferí apartar la vista de él, y divertirme en compañía de las mujeres en la mesa, y a medida que me contaban sus experiencias en sus respectivos embarazos, no pude evitar trasladarme hasta aquel día.
FLASHBACK.
—Vamos. Date prisa.
—Ya voy, ya voy—comenté saliendo del departamento, y adentrándome en el auto—. Trunks… la verdad es que…
—Es que ¿Qué?
—Agh. Trunks. No engaño a nadie—bufé en mi asiento de copiloto.
—¿Qué pasa?
—¿Y si no estoy embarazada?
—Mujer. Te aseguro que estás embarazada.
—Es que…
—¿Qué, Pan?—preguntó encendiendo el auto, y colocándolo en marcha para salir.
—En caso de que no lo esté ¿Estarías decepcionado?
—Por supuesto que no—dijo—. Nena, no. Escúchame. En caso de que no estés embarazada, lo seguiremos intentando, y ya.
FIN DEL FLASHBACK.
—Y claro, aquella vez Goku no… ¿Pan?
—¿Eh?—respondí ante mi abuela que me miraba un tanto divertida—. ¿Qué sucede?
—Estás muy distraída.
—Ah, no, abuelita, para nada. Te estaba escuchando.
—Bueno, como les iba diciendo, Goku dejó que el carrito de Gohan sucumbiera cuesta abajo. Kami. Aquel día casi me muero del susto, creí que algo malo le había pasado a mi Gohan.
—¿Pero por qué, Milk? Gohan es muy fuerte—soltó Bulma.
—Es que yo no lo sabía. Además, tengo disculpa—le replicó mi abuela—. Era mi primer hijo, y según yo, era un humano común y corriente. No sabía que Goku era un saiyajin.
—Sí. Es verdad. Pero aquí, la situación es otra ¿Cómo te sientes, Pan?—me preguntó mi madre con una sonrisa, y eso me dio la confianza para hablar.
POV DE TRUNKS.
—Felicidades, hombre—Goten palmeó mi espalda, y casi hizo que soltara mi copa.
—Tranquilo, Goten.
—Ya era hora, hermano.
—¿Qué?
—Nada. Solo que muchos de nosotros nos preguntábamos cuándo recibiríamos una noticia como esta.
—¿Y eso?—pregunté.
—Bueno, tienes que admitir que ya tenían siete años de casados y nada. Así que pensábamos que quizá no querrían tenerlos.
—Ah, ya veo.
—Sí—dijo Goten antes de acabarse su Martini—. Pero eso no es todo.
—¿Cómo que eso no es todo?
—Bueno, hombre. Tienes que admitir que te la pasas de viaje, así que por eso, todos creímos que quizá, tú no querrías tenerlos. Porque por parte de Pan, bueno…
—Pero qué tontería—solté—, simplemente quisimos postergarlo. Fue algo mutuo.
—No te enfades, hombre—volvió a palmear mi espalda—. No creas que todos los ojos del mundo estuvieron en ustedes, simplemente fue… una pregunta casual.
—Ya.
—Por cierto. Aquí entre nosotros…
—¿Qué quieres, Goten? Dilo—Sabía que quería decir algo, su rostro era fácil de leer, desde siempre fue así.
—¿Qué quisieras que fuera?
—¿A qué te refieres?—pregunté.
—¿Si prefieres un niño o niña?
—Lo que sea. Realmente, no me interesa.
—Ya veo, eso me alegra. Si es una niña, bueno… ya sabrás cómo será su carácter—dijo en medio de risas—, bueno, conociste a Pan de niña, así que, hermano. Te sacarán canas verdes. Y, caso contrario, si es niño, bueno, ya lo veré tratando de huir de los lobos del monte Paoz.
—Cállate, Goten—bramé, pero no pude sostener mi cejo fruncido por más tiempo, y terminé riéndome a todo pulmón por las tonterías que dijo Goten.
—Vamos, Trunks ¿Lo recuerdas? Cuando éramos niños, entrenábamos en el bosque, y me acuerdo que una vez casi saliste corriendo de una manada de lobos. Eras un miedoso—comentó lo último en voz baja.
—Agh. Ya olvídalo. Además, eso pasó hace mucho tiempo.
—Sí, pero en fin. Nunca lo olvidaré, así que espera eso de mí hasta el día en el que te mueras, Trunks.
—Ya cállate—sin que nadie lo viera, le di un golpe en la bolas.
—Auch—se quejó—. No seas imbécil. Piensa en mis futuros hijos.
—Hm. Quizá les esté haciendo un favor.
—Eres un hijo de…
—¡Goten!—interrumpió su madre para llamarlo, y ofrecerle un poco de comida. Ante lo cual él denegó—. Uff. Creí que mi madre estaba detrás de mí—comentó—. Ya la veía dándome una par de cachetadas por mi vocabulario.
—¿Siempre serás su niño, no es así?—pregunté.
—Sí. Pero en fin, amo a esa mujer. Ha hecho tanto por mí. Aunque, es muy estricta, lo cierto es que… la amo.
—Si Milk-san te escuchara, de seguro lloraría, y luego te prepararía un gran bufet en forma de agradecimiento, Goten.
—Sí. Lo sé—dijo—. Por cierto…
—¿Qué cosa?
—¿Se lo has dicho a tu padre personalmente?
—¿Eh?—solo en ese momento caí en cuenta que mi padre no estaba allí cuando lo anuncié—. Tienes razón, Goten. Wow, por fin usas el cerebro.
—Muy gracioso, Trunks. Muy gracioso, pero en fin. Será mejor que le digas, ya sabes cómo es, siempre está muy alejado. Pero creo que le dará gusto el que le digas.
—Sí, lo sé. Pero ¿Ahora? Quizá después.
—No, de ninguna manera. Claro que tiene que ser ahora—sentenció—. Es más, allí está ¿Por qué no vas a decirle?
—Sí. Tienes razón. Detén mi copa, Goten. Regreso en un momento.
Y así lo hice.
—¿Papá?—le llamé, y él volteó ligeramente. Hacia a mí.
—¿Qué quieres, Trunks?—contestó con su habitual
—Quería hablar contigo.
—¿De qué?—me paré lateral a él, y comencé:
—Papá…
—Dilo.
—Tendré un hijo—mi padre no dijo nada, así que tomé eso como un incentivo para continuar—. Pan tiene dos meses. Así que, quería saber si tú podías sentir el ki del bebé.
—¿Acaso no puedes hacerlo?—replicó.
—No. No pude sentirlo, por eso quería que tú me lo dijeras. Papá ¿Es fuerte?
Mi papá se calló por momentos, para tan solo decir que efectivamente era fuerte.
—Ah. Gracias, papá.
Como no tenía nada más que decirle, me comencé a alejar.
—¿Estás feliz con eso?—me lanzó esa pregunta.
—Sí, papá. Así es.
POV DE PAN.
El corazón se me volcó cuando vi a Trunks y a Vegeta hablar a lo lejos. Estaban simplemente dándonos la espalda, pero yo sentí una sensación de escalofrío recorrer mi columna.
De no haber sido tan perra, no estarías en esta situación.
Soltó mi subconsciente, y esta vez, le di la completa razón.
Me quedé parada observando simplemente, y recordando cómo es que inició esa locura, y también como finalizó.
FLASHBACK.
—En fin—me levanté del suelo, y retomando la compostura, comencé a alejarme—. Descansa—le dije, para comenzar a caminar hacia la salida. Dejando al hombre solo.
De nuevo solo.
Justo como todo inició.
Ahora que todo llegó a su fin, no he podido evitar preguntarme:
¿Las cosas pudieron ser de otra manera?
¿Lo pudieron ser?
Quizá la soledad nos jugó una doble pasada. El sentirnos parte de nada en especial, hizo que termináramos así, al menos en mi caso, sintiéndome como una mierda de persona. Alguien que nunca quise ser, pero ahora tenía la consciencia y todo el ser manchado de tanta mierda, que yo misma me asqueaba.
¿Qué buscábamos?
¿Comprensión?
¿Un poco de afecto o de calor humano que nos hiciera sentir vivos de nuevo?
¿Alguien que nos comprendiera como guerreros?
¿Era eso?
A decir verdad. Quizá eso fue lo que nos hizo acercarnos, el que tanto él como yo sabíamos por lo que estábamos pasando con nuestras respectivas parejas, y solo…
¿Quisimos tomar todo lo que podíamos del otro?
¿Atención?
Sí. Quizá todo lo que necesitábamos era entrenar, un poco de compañía. Pero luego todo se tornó tan peligroso, tan…
Desquiciado.
Di una media mirada al hombre que solamente clavó sus ojos en la punta de su bota en movimiento.
"¿Qué hace a esta hora?"
"Nada que te importe"
"Supongo que no. Pero son las diez de la noche ¿Hay algún enemigo que nos amenace en el futuro? ¿Esa es la razón por el cual esté entrenando hasta esta hora, Vegeta-san?"
"Tú también estás aquí, y yo no he dicho nada"
"Sí. Pero no evada mi pregunta ¿Hay alguien que nos vaya a amenazar?"
"Sch. Eres demasiado curiosa"
"Sí. Dígame ¿Algún enemigo poderoso?"
"No, nadie"
Tal y como lo encontré aquel día, ahora, lo estaba dejando de la misma manera. Sabía que estaba siendo una egoísta de porquería, en especial porque le había sido infiel a Trunks con su propio padre, y ahora, ahora estaba dejando a Vegeta de la misma manera en la que lo encontré: solo.
Todo había empezado con entrenamiento, simple, sano entrenamiento, pero…
—De mi boca jamás saldrá nada—comentó cuando notó que lo observaba—. Espero que hagas lo mismo—dijo aún sentado en su posición.
—Sí, de la mía tampoco.
FIN DEL FLASHBACK.
—Trunks luce feliz por el bebé—comentó mi madre a mi lado, sacándome así de mis cavilaciones.
—Sí, así parece, mamá.
—Me alegro por ti, Pan. Enhorabuena. Cambiando de tema ¿Has visto a tu padre?
—Ah, no. De seguro debe estar con tío Goten.
—Oh, sí. Ellos están allí, entonces regreso en un momento.
—Sí, mamá.
Mis ojos se enfocaron en ellos de nuevo, y en un momento, vi que Vegeta le dio una palmada a Trunks en la espalda.
Al parecer no fui la única sorprendida, ya que Bulma, parada un tanto lejos de mí, los miró con una copa en la mano mientras sonreía, y, Trunks en un movimiento palmeó también la espalda de su padre.
La sensación de largarme a llorar me invadió, pero me obligué a estar serena, tranquila, y, al igual que Bulma, tan solo sonreí.
Inconscientemente o quizá no, miré mi plano vientre y no pude sino sentir ilusión, esperanza por mi hijo o por mi hija.
Caminé hacia mi mesa, me senté y devoré el plato que—nuevamente—mi abuela me había servido.
—Pan. Necesitarás muchas vitaminas, y minerales, de aquí en adelante, pero no te preocupes, yo haré todo lo que esté a mi alcance para cuidar de tu salud.
—¿Vas a cocinar los animales de monte Paoz, Milk?—preguntó mi abuelo Goku con un pedazo de pierna de pollo en sus manos.
—Hm. Pero por supuesto que sí, Goku. No hay alimentos más ricos en vitaminas para un embarazo que los que hay en el monte Paoz. Solo basta con mirar a Gohan y a Goten para saber que lo que digo es verdad.
—Sí. Además son muy ricos—completó el glotón de mi tío Goten.
—Sí, exactamente por eso, Pan—me dijo mi abuelita Milk—. Tienes que alimentarte bien, y de eso me encargo yo. Queremos que ese bebé esté lo más sano posible.
—¿En serio, Milk?
—¿Por qué preguntas, Goku?—inquirió mi abuela con las manos en la cadera, y la mirada interrogatoria— ¿Eh?
—Bueno… ese bebé de por sí es saiyajin—murmuró muy por lo bajo y con la boca llena.
—¿Qué fue eso?—inquirió nuevamente mi abuela, ya que no pudo escuchar —. Ese es nuestro trabajo, aconsejar a nuestros descendientes, Goku.
—Milk. Yo no estoy diciendo que eso esté mal, sino que me alegra mucho que vaya a haber un festín todos los días—soltó mi abuelo riéndose a todo pulmón mientras todos nosotros casi nos caímos de espaldas.
—¡Goku!—chilló mi abuelita y todos reímos discretamente—. No es posible que te portes así. Es tu bisnieto, por el amor de Kamisama.
—Milk…
—Milk, nada. Goku—replicó mi abuela ya más calmada, y pude ver que intentaba ocultar su sonrisa—. Kami. Nunca cambiarás—finalmente, ella también sucumbió a la risa, en tanto los otros solo atinaban a verla, pero poco después nosotros nos le unimos.
—Milk—se quejó mi abuelo sintiéndose un poco incómodo.
El resto de la tarde la pasamos en familia. Comiendo, riendo, los hombre entrenando y las mujeres en su mayoría hablando de cursilerías, de moda, de comida, de todo y nada. Solamente para pasar el rato.
Estar con todos reunidos, era muy divertido.
Al final de la fiesta, cada uno nos despedimos y fuimos a nuestras casas. Después de mudarme de ropa, me adentré en las sábanas, para poco tiempo después sentir que Trunks se recostó sobre mi vientre.
—Acaricia mi cabello.
¿Qué? ¿Qué había dicho, Trunks?
—Anda ¿Qué estás esperando? Hazlo—Sentenció levantando la cabeza levemente en mi dirección—. Dese prisa.
—Pero no te gusta, Trunks—comenté con una media sonrisa en su dirección.
—¿Te dije que haría algo al respecto con las cosas que no me gustan o no?
—Sí, pero…
—Pero nada. Ahora, acaricie mi cabello, por favor.
—¿Es una orden, acaso?
—Lo será si no lo hace en este momento.
—Está bien, señor Briefs—casi con temor pasé mis dedos por su cabello, y simplemente acaricié el cuero cabelludo de su cabello lila—. ¿Así está bien?
—Sí. Tienes unos dedos delicados—dijo.
—Yo diría que más bien, tengo unos dedos muy largos.
—Me parecen normales—comentó divertido, y se ganó un jalón a un mechón de cabello—. Auch. En fin, amo tus dedos.
"Amo tus dedos"
—Trunks…
Esta pregunta no podía esperar más. Llevaba meses en mi cabeza, y cada vez que intentaba preguntárselo, cada vez él parecía saber de qué se trataba.
—Dime.
—¿Por qué… Trunks—pausé. Dudé por momentos—. ¿Por qué has cambiado tanto, Trunks?
—¿Qué dices?
—Antes… no solías ser tan cariñoso, y no quiero que malinterpretes esto, por favor, no. Sino que simplemente…
—Nena—en ese instante se arrodilló a un lado de la cama, mirándome desde su sitio, mientras yo coloqué mi brazo detrás de mi cabeza para angularla hacia él.
—Escucho.
—Pan. Realmente hubo algo que me hizo cambiar de concepción con respecto a todo.
—¿Y eso fue?
Mi curiosidad nunca me dejaría en paz.
—No puedo decírtelo, Pan.
—¿Por qué?
—Porque sencillamente no puedo, y eso es todo.
—De acuerdo—comprendí—. Si no puedes, no te obligaré, Trunks. Solamente quiero que sepas que, te agradezco que seas este Trunks.
—¿En serio?—preguntó acostándose en la cama, apoyándose en sus codos—. ¿No extrañas al ermitaño y controlador, Trunks?
—Por supuesto que sí, lo extraño. Pero, también recuerde que yo puedo ser una controladora, así que acuéstese ahora, señor Briefs.
—¿Esa es una propuesta indecente?
—No, no lo es, simplemente, quiero que descanses, mañana tienes que ir a trabajar.
—Lo sé, lo sé. Señora—dijo casi gateando para adentrarse en la cama—. ¿Está mejor así?
—Mucho mejor. Ahora a dormir.
—Sí, por cierto, la Dra. Green dijo que nos espera el viernes para la consulta.
—Ah, ya veo, pero ¿Por qué llamarte a ti?
— ¿Será porque yo se lo pedí?
Agh. Controlador, Briefs ¿Será que dejará de poner su control incluso sobre su hijo nonato?
—¿Algún problema con eso, Pan?
—No, para nada—puse los ojos en blanco.
—Insolente.
—¿Qué?
—¿Crees que no vi eso?
—¿Ver qué? ¿Estás loco?
—Y me lo niegas, incluso—replicó. Me apoyé en mi codo, y hondee mi cabello de manera presuntuosa.
—¿Me cree capaz, señor Briefs?
—Sí, Pan—Me acerqué a él, y posé mi mano por su barbilla.
—Descansa, Trunks.
—Igual tú. Recuerda que ahora tienes que hacerlo por dos.
—Sí, lo sé.
—Mi padre—Ay, no. De todas las personas que se podían mencionar, apareció Vegeta—. Dijo que el bebé es fuerte.
—¿En serio?—se me escapó la pregunta.
—Sí. Ya sabes cómo es, no exterioriza muchos sus sentimientos, pero creo que estaba complacido.
—Ya veo.
—Sí, ahora, a dormir.
—Sí—A dormir.
