CAPÍTULO 9.

POV DE TRUNKS.

—Todo va viento en popa, señores Briefs. El desarrollo anatómico del feto está muy bien, y también la posición.

—¿Está desarrollándose normalmente?—inquirí mientras veía la pantalla de la ecografía.

—Sí, aquí podemos medir el perímetro cefálico, y saber que, no hay dos embriones—comentó divertida la doctora que atendía a Pan—. Pero, no se preocupe. Hasta ahora todo va muy bien.

Clavé mis ojos en la pantalla, mientras podía escuchar los latidos cardíacos de nuestro bebé.

Pan, por su parte, solo pudo sonreír, brevemente me miró, y solo atinó a curvear sus labios, dejando que aquel agujero en una de sus mejillas se hiciera presente.

Retornamos nuestra vista a la pantalla y creo que, ambos tratábamos de distinguir las partes del cuerpo de nuestro bebé.

—Oh. Está muy activo, señores Briefs.

—Vaya que sí—comentó Pan, sumamente divertida por la situación.

—Ah ¿Doctora? ¿Ya se puede saber qué sexo será?

—¿Quieren saberlo ya?—pregunta la doctora, ya que no es muy común en el país que los médicos revelen esa información, debido a que la mayoría de padres quiere enterarse en el nacimiento. Por ello hay que preguntarle.

Pero, vamos.

Yo quiero tener todo listo para entonces.

—¡Sí!—Pan y yo hemos contestado al unísono. Casi leyéndonos el pensamiento. Eso ha asustado.

—De acuerdo… veamos—la mujer enfundada en una bata blanquecina desliza el aparato sobre el vientre de Pan, y entonces lanza la contestación sin anestesia. Sin que pueda prepararme mentalmente para recibir la noticia—. Es una niña.

—¿Qué?—se me escapa de la boca—. ¿A dicho una niña, doctora?

—Sí, señor Briefs.

Me han cerrado la boca, por primera vez mi cerebro queda en blanco ¿Una niña?

—¿Trunks?

Una niña.

Kami.

"En caso de ser una niña, tendrás canas verdes, Trunks"

—¿Trunks?—retornando a la realidad, veo que mi esposa me mira con una cara de interrogatorio, su cejo fruncido sobre su frente me está preguntando explícitamente: ¿Qué tienes?

—¿Está bien, señor Briefs?

—Sí. Sí, doctora, Green—contestó apresurado. Luego de algunas explicaciones por parte de la doctora, sobre cada parte del bebé que estábamos viendo, y efectivamente teníamos una imagen en alta definición en cuarta dimensión del rostro de nuestro bebé, bueno, nena.

—Oh, discúlpenme un momento, por favor. Tengo que atender una llamada muy importante—levantando de su sitio. La doctora Green salió dejándonos solos.

—Trunks—me llamó mi esposa, casi sentándose en la camilla—. ¿Qué tienes?—preguntó, juntando sus labios carmín en una línea muy recta, y enfocando sus ojos en mí—No dijiste nada.

—Ah…

—¿Estás acaso…

—No, para nada—respondí de prisa antes de que esa ocurrida cabeza empezara a formular teorías—. No es eso, Pan.

—Entonces ¿Qué es?—replicó—. Porque no luces nada emocionado.

—Por Kami—pausé, abriendo los ojos, un tanto sorprendido ¿Mi reacción significó eso para ella?—. No es nada de eso, Pan. No digas tonterías.

—Entonces ¿Por qué no dices nada?

—Nena. Esto es grandioso—solté por último, sentándome a un lado de la camilla—. En verdad me alegro, solo que…

—¿Qué cosa?

—Creo que lo intuía.

—¿Tú? Por Kami. En este embarazo todo está al revés—bufó.

—Sí. No lo sé, pero creí que sería una niña, al menos, eso intuía.

—Ya veo. Creí que estabas decepcionado.

—¿Decepcionado? ¿Por qué lo estaría de todos modos? Nena. No. Para nada. Me hace muy feliz que vayamos a tener una niña.

—¿Lo dices en serio?

¿Esta mujer dudaba de mí, acaso?

—¿Por qué lo preguntas, Pan?

—Es que no lo lucías entusiasmado.

—Pues déjame decirte y recalcarte que lo estoy. Solo que, me puse a pensar en… ¿Cómo es criar a una niña? ¿Lo haré bien?

—Vamos, tú creciste junto con Bra. Tendrás ya experiencia en cuidar de un bebé.

—Eso es precisamente lo que me preocupa—me sinceré—. No recuerdo, al menos no creo, el haberle dado tantos dolores de cabeza a papá, pero… de Bra, Kami. Creo que criar a una niña debe ser más complejo que criar a un hombre ¿O no?

—Por Kami, Trunks. Estás hablando de una nena. No será tan complejo, además, Bra no le daba problemas a tus padres hasta donde yo sé.

—Lo estoy diciendo por la etapa de pubertad, en la que los chicos se les acercan, les coquetean, y…

—Trunks. Trunks. Trunks—interrumpió Pan mi hilera de pensamientos con respecto a las mujeres, y, al parecer ella comprendió a dónde se dirigía todo, porque menos mal no me dejó expresar en voz alta la parte del sexo, y la desvirgación de mi…

Por Kami. Mejor trataré de no pensar en eso. Mataré al maldito bastardo que intente hacerle eso a mi niña.

—Amor—interrumpió de nueva cuenta mi esposa—. ¿No crees que vamos mejor paso a pasito?

—Sí—suspiré profundamente—. Mejor me calmo.

—Sí, amor. Por favor, sé que el controlador Briefs quiere mantenerlo todo bajo la manga, pero por ahora, enfoquémonos en nuestro bebé, que es eso—dijo pasando su mano por mi mentón—. Es una nena que va a nacer. Aun no es una adolescente, ni una jovencita, así que por favor, Trunks, no pretendas planear su vida desde ya—pidió entre intentos de frenar la risa eminente.

—No, yo no quiero planear su vida. No soy tan…—ante la mirada escrutadora de mi esposa, tuve que finalmente admitir: —. Está bien. Soy controlador, pero solo quiero que ella decida.

—¿Ah, sí? ¿Si decidiera ser una bailarina exótica?—preguntó, a sabiendas de cuál sería mi respuesta.

—Me suicido.

—Trunks…

—Hm. Ella será una monja—declaré.

—¿Qué? De ninguna manera, Trunks. Y sabes que si lo intentas siquiera, yo…

—Estoy jugando, nena ¿Ves que no es divertido gastar bromas?

—Hm. De acuerdo—se dio por fin por vencida.

—En fin. Pan, tendremos una niña.

—Sí, Trunks ¿Es muy inquieta no es así?—preguntó emocionada, dejando ese cejo fruncido sobre su frente.

—Vaya que lo es. Me pregunto ¿A quién habrá salido?—le dirigí mi mirada para aseverarle que me refería a ella.

—No me mires a mí, Trunks Briefs.

Dándome por vencido con mi intento de burla para con ella, solo me enfoqué en la pantalla, mientras esperaba que la doctora regresara.

A pesar de que para mí hubiesen pasado alrededor de una hora, lo cierto es que apenas sí llevábamos diecisiete minutos.

—¿Y? ¿Te diviertes?—le pregunté a mi esposa que solo me devolvió un puchero adorable de su boca.

—No mucho.

—¿Y eso?

—El gel estaba frío.

—Tendrás que acostumbrarte.

—Hm. Como no eres tú el que está aquí.

—Sch. Guarda silencio. Interrumpes mi momento.

—¿Cuál momento?—inquirió curiosa.

—Sch. Pues…

POV DE PAN.

Creo que ninguno de los dos podíamos despegar los ojos de la pantalla en cuanto la vimos, porque sí, ahora teníamos la certeza de que era una nena. Y, al menos para mí, no había mayor dicha que esa.

Aunque al principio me aterró la reacción de Trunks porque no parecía nada entusiasmado o alegre por el hecho de que ambos pudiésemos tener una niña. Menos mal, todo había salido a pedir de boca. Él estaba feliz, dichoso por la espera.

Mientras habíamos esperado a la doctora, yo había invadido con cientos de sugerencias de nombres para una niña.

—¿Así que Yuhuan, no es así?

—Sí. Es un nombre que me encantó ¿A ti no te parece?

—Yuhuan. Yuhuan. Ah…

—¿O quizá tienes otra sugerencia?

—No. La verdad es que me gusta ese nombre, solo que, estaba buscando un… nombre diminutivo.

—¿Cómo cuál? Ya que yo escogí el nombre, me parece justo que tú elijas.

—Está bien ¿Qué te parece Yunny?

—¿Yunny? ¿Es en serio, Trunks?

—Bueno, es hasta que se me ocurra un nombre mejor.

—Ah. Está bien, Yunny será.

—¿Estás de acuerdo?

—Por supuesto que sí—me dijo, sonriéndome de nuevo—. Nuestra niña Yunny.

De aquel día, ya han transcurrido dos semanas. Y ahora que me encuentro en casa de mi abuela Milk, no puedo sino dejarme consentir por la atención que tanto mi abuela como mi abuelito Goku me han brindado.

Decenas de platos en la mesa dan pruebas de que lo que estoy diciendo es verdad.

—Kami. Ven más seguido, Pan.

—¡Gokú!—chilló mi abuela desde la cocina—. Compórtate.

—Milk.

—En fin. ¿Te sirvo más comida, Pan?—preguntó mi abuela con su típico semblante de complacencia.

—Ah, sí, por favor.

—¡¿Más?!—preguntó mi abuelo con cara de sorprendido—. Esa niña tuya sí que come.

Ni siquiera yo lo vi venir cuando de pronto, la sartén, que quién sabe de dónde salió, aterrizó en la cabeza de mi abuelo, me hizo reaccionar.

—¡Milk!—se quejó mi abuelo, pero ella tan solo le dijo que se lo había advertido.

—Hm. Eso te lo merecías, Goku. Además, es mejor que coma, así nacerá fuerte, saludable, y será una hermosa niña, tal y como lo fue Pan ¿Acaso no lo recuerdas?

—Claro, Milk. Solo estaba dando un punto de vista, no tenías porqué pegarme con el sartén.

—Hm.

—Bueno, abuela. Te agradezco la comida—reverencié antes de levantarme para tomar los platos, y dirigirme a la cocina para lavarlos.

—No, déjalos allí, Pan.

—No, abuela. Tengo que ayudarte, es lo mínimo que puedo hacer por ti, como agradecimiento por la comida.

—De acuerdo.

Mientras terminábamos con nuestra labor en el fregadero, mi abuelo salió a entrenar un poco con mi tío Goten.

—A esto le llamo, unión familiar.

—Sí, abuela. Pero ya me tengo que ir.

—Oh, pero… podrías quedarte aquí—ofertó y tuve que denegar.

—Trunks me está esperando. A decir verdad, no creí que tardaría mucho.

—Ah, entonces no te preocupes, mi niña, y ve pronto.

—Sí. Abuela, gracias por todo.

—Sí, ve mi niña.

Me despedí de mi abuelo, y mi tío, y emprendí vuelo con dirección a mi casa, cuando sentí un ki muy conocido para mí, ascender.

—Pero…

A mitad de mi vuelo me detuve ¿Qué estaba haciendo él a esta hora aquí?

Me quedé estática en mi sitio, tan solo aguardando ¿Qué estaba esperando para largarme de aquí?

El terreno debajo de mí empezó a levitar, la energía que estaba desprendiendo era demasiada.

—Una nueva técnica—susurré para mí misma.

A lo lejos, podía sentir el Ki de Vegeta. De ninguna manera me atrevería a ir, así que concentré energía en mi cuerpo, y salí disparada de allí.

POV DE TRUNKS.

—¿Quiénes son ustedes?

—¿Seguro que es aquí?—preguntó uno de esos hombres a su compañero, ignorándome en el hecho.

—Sí. Todo indica que sí.

—¿Quiénes son?—repetí.

—Queremos ver a Son Pan.

—¿Qué?—Nadie la había llamado así en años. Los tipos de aspecto intimidante y dos metros de estatura, según mis cálculos. Lucían intimidantes, me concentré en sentir su energía, y noté que no desprendían ninguna.

—Dilo.

—¿Eh? ¿Qué quieren?

—¿Dónde está Son Pan?—Me coloqué en posición de batalla, listo para atacar, cuando de pronto, todo se tornó borroso, y solo pude ver brevemente el piso de madera, antes de que la oscuridad me envolviera.

POV DE PAN.

—Al fin llegué—. Entré por la puerta trasera, y la cara lucía en total penumbra—. Demonios—sisee colgando mi abrigo en el armario de invitados—, mejor me hubiese quedado en casa de mi abuela.

—Luces—ordené al sistema inteligente. Cuando ya tuve visión de mi campo, me adentré en la sala. La mesa de centro había sido movida de su sitio, para ser colocada en el otro extremo de la sala.

De seguro Trunks debió haberlo hecho. Lo que significaba que estaba arriba, pero ¿Por qué no noté su energía?

Si bien es cierto, en estos meses, mis sentidos de detección del ki no han estado trabajando como se debía, y a veces no podía detectar ni sentir la presencia de Trunks, y otras mi propio ki se disparaba, nunca me había pasado que no pudiese sentir nada.

Además, hace rato funcionó con Vegeta ¿O no?

—¡Trunks! ¡¿Estás aquí?!

Nadie contestó.

Eso me extrañó. Tomé mi celular para llamarlo, para tan solo escucharlo sonar en la cocina. Llegué allí y efectivamente el celular estaba junto con su billetera.

—¿Habrá salido a comprar algo? Pero… ¿Sin billetera?

Revisé el contenido, y efectivamente allí estaban todas las tarjetas de crédito de Trunks, su identificación, y su licencia de conducir, su vida, literalmente.

En fin, tendría que esperarlo. Tomé sus pertenencias, y cuando me dirigía a la sala, el sonido de un objeto caerse en la planta superior me hizo extrañarme. Cori hubiese contestado de haberme oído llegar.

Subí las escaleras, y me adentré en las primeras habitaciones, nadie había.

—Sch.

¿No podían ser fantasmas o sí?

Agh, pero qué tontería.

Para el colmo de los males, no podía sentir el ki de nadie en la casa. Estaba sola, de eso estaba segura, pero… ¿Qué fue el sonido que escuché?

Abrí las puertas del resto de habitaciones para asegurarme de que no era Trunks, y realmente me estaba comenzando a asustar.

—¿Escuché mal?

—Como me gusta divertirme jugando al gato y al ratón.

—¿Eh?—giré hacia aquella voz pero no había nadie.

Maldita sea, ahora sí que me estaba comenzando a asustar, pero tenía que haber una explicación lógica para todo esto.

Caminé hacia el balcón para asegurarme de que algún lunático no haya entrado a la casa, porque si era así, pobre de aquel desgraciado. Pero para mi sorpresa, no había nadie.

Yo escuché bien.

Mi cerebro no podía estarme engañando. Estaba embarazada, pero eso no significaba que estaba loca.

—Un pequeño ratoncito.

Ese susurro lo escuché en mis oídos. Tan cerca, que dejó una brisa de aire, sin embargo, al retornar a ver, no había nadie, pero la brisa…

"Algún día podrías necesitarlo"

"¿Para esto me tenías que vendar los ojos?"

"Si hay algo que siempre deja rastro, es la brisa de aire"

"Vegeta…"

"Seré muy rápido, solo así aprenderás a sentir la brisa que dejan los ataques del enemigo"

—¡Una niña!

Apenas sí avancé a esquivar ese ataque que no transmitía ni un solo atisbo de energía. Solamente lo sentí por la leve brisa de aire que sentí en el aire, y entonces sí que pude tomarlo por la manga de su buzo largo, para luego elevarlo por sobre mi cabeza, y hacerlo estrellarse en el suelo.

—Sch. Eres más atenta por lo visto.

Descendí hasta colocarme en frente de él. Era un hombre de mediana edad—aparentemente— con el cabello negro, pero una macabra sonrisa en la cara, peor analizándolo detenidamente supe que no era humano. La contextura de su cuerpo no era proporcional, la piel tenía un aspecto demacrado, arrugado y sumamente agrietado. Y una extraño logo en la parte superior de su chaleco tipo jean.

—No trates de averiguar quién soy. No nos hemos visto nunca—dijo el cíborg.

Había visto muchos planos que Trunks guardaba en su oficina de futuros proyectos para saberlo con certeza.

—Pero al contrario de ti con respecto a mí, yo sé todo sobre Son Pan.

—¿Qué?

"¿Contra quienes has peleado, abuelito? ¿Los recuerdas a todos?"

"Sí. Y, he peleado contra muchos enemigos, incluso hubo una vez que tuvimos que pelear con número 18"

"¿Con la esposa de Krilin-San?"

"Sí, Pan. Ella había sido construida para exterminarnos. Bueno, en especial a mí"

"¿A ti? ¿Por qué, abuelito?"

"Por acabar con la patrulla roja"

—¿No dirás nada, mocosa?

Sí. No cabía duda. Debían ser ellos, porque si no ¿Quién más?

No había que ser un genio para aquello.

Pero ahora lo importante es huir, no voy a arriesgarme en el estado en el que me encuentro, una batalla podría ser perjudicial.

Aunque, debo asegurarme que él sea el único, aunque no lo creo, de seguro deben haber más aún escondidos. Si huyo ahora, no tardarían en atraparme, no quiero correr ese riesgo. Por último ¿Dónde demonios está Trunks?

—¿Cómo sabes mi nombre?—La preguntaba sobraba realmente, pero habría de ganar algo de tiempo, al menos hasta que Trunks regresara de dónde sea que haya ido.

—¿Aun no te das cuenta? Vaya, pero qué mocosa tan idiota.

Trunks, por favor.

¿Dónde estás?

—No, quiero saberlo.

Trunks Briefs.

Elevé mi energía, quizá así él pensaría que algo pasaba con la nena y vendría a toda prisa.

—No hagas eso.

—¿Qué?

—El hombre no podrá ayudarte.

Se estaba refiriendo a Trunks ¿Qué había pasado con él? De seguro le había hecho algo, ese hombre hablaba con seguridad. Era oficial, algo malo le había pasado a Trunks.

—¿Dónde está?

—No te preocupes, en muy poco tiempo, estarás con él. Te lo aseguro. Pero ahora…

Ni siquiera completó la oración cuando se lanzó a por mí, y empezamos a pelear.

Era demasiado rápido, pero aun así, hice lo posible por cubrir mi pancita de cuatro meses. Unos cuantos golpes me llegaron a la cara, pero hubo uno en especial que realmente me hizo salir disparada.

Un poco aturdida me levanté del suelo, el golpe en la cara, justo al lado del ojo me había aturdido levemente, y como era de esperarse, el sabor a sangre en mi boca no se hizo esperar.

—Sch ¿Te crees el mejor? ¿Eh?

No lo provoques, Pan.

Recomendó mi alter ego, pero no me pude resistir.

—Sch. Golpear a una mujer embarazada ¿Eres un maldito? ¡Te haré pagar!

—Hm.

Apenas sí me incorporé, de nueva cuenta empezaron los golpes, y las patadas.

Trunks ¿En dónde estás?

—Estás tardando demasiado—con el rabillo del ojo, vi como otro cíborg lanzó al piso a Trunks. Dejándolo caer cual saco de arroz.

—¡Trunks!

—¡Yo soy tu oponente!—gritó el hombre, pera para entonces, yo ya me encontraba con Trunks.

Estaba muy mal herido, múltiples golpes adornaban su rostro, y parte de su ropa había sido destruida. Había sido atacado con una ráfaga de ki, pero al menos estaba vivo. Su corazón aún latía.

Esto era grave, tenía que llevarme a Trunks, y salir de aquí. Tenía que teletransportarme.

—Tu oponente soy yo.

Sin prestarle más atención a la hojalata detrás de mí, coloqué dos dedos en mi frente, y la otra mano sobre el cuerpo de Trunks, y busqué el ki de mi abuelo. Él acabaría con ellos.

—¡Oye, moc…

—Lo tengo—. En un instante, me encontré con abuelo Goku, pero salvándome apenas de un golpe que provenía de su oponente.

—¡Pan! ¡Hazte a un lado!

Mi abuelo Goku era un genio ¿Qué demonios creía que había hecho?

Apenas sí había logrado tomar a Trunks por el hombro para evitar que cayera.

—¡Pan!—gritó mi tío Goten a lo lejos, y pude ver que también estaba teniendo unos ligeros problemas con sus oponentes—. ¡Llévate a mamá lo más lejos que puedas!

Pretendí descender a toda velocidad con Trunks en mis hombros, cuando de pronto me lo arrebataron.

—¡¿Qué no oyes?!—inquirió furibundo—. ¡Muévete!—ordenó Vegeta cargando a Trunks, y dirigiéndose a casa de mi abuela, conmigo detrás de él.

Para cuando llegamos, me dio la orden de dejar a Trunks allí, llevarme a mi abuela e ir a buscar a Bulma.

—Pero… Trunks…—susurré sin dejar de ver a mi esposo tendido en el suelo, casi pálido y hematomas formados.

—No te preocupes por él. Ahora vete.

Tomé a mi abuela de la mano, y me concentré en sentir el ki de Bulma, y la hallé, coloqué el par de dedos en mi frente, pero aguardé antes de teletransportarme.

—Por favor… Vegeta-san, cuide de Trunks.

No dijo una sola palabra, y solo me lanzó esa mirada de: Haz lo que te digo.

Con una última visión de Trunks, me teletransporté a casa de Bulma, y la situación no podía haber sido más desalentadora.

—¿Lo ves? Los humanos son tan predecibles.

—¡Bulma!—chilló mi abuela apenas la vio.

—Milk.

Tenía que calmarme, era la única que podía hacer algo.

Tenía dos opciones: La primera, quedarme ante ese conjunto de ciborgs y pelear o volverme a teletransportar para traer a mi abuelo y que él pudiese acabar con ellos, pero esa no era ni una mínima apuesta. Las manos colocadas en la columna vertebral de Bulma, con toda la predisposición para lanzarle un ráfaga de ki, era una apuesta que no podía permitirme.

—Entenderás que esta mujer—dijo uno de ellos tomando el cabello azulado de Bulma en sus manos—, podría desaparecer ¿No creo que quieras eso o sí? Así que, quieta, mocosa.

Mis ojos se encontraron con los de Bulma. Con la madre de mi esposo. De ninguna manera permitiría que nada le sucediera.

"Ve por Bulma, y cuídala"

Sí, Vegeta. Yo haré lo que sea con tal cumplir con aquel pedido.

—P-pan—mi abuela clavó sus preocupados ojos en los míos, y supo al instante lo que haría. Nuevamente, me enfoqué en las cinco hojalatas allí reunidos, y en Bulma a su completa merced, atrapada en brazos de uno de aquellos.

Di un suspiro, me quedé quieta, y dije:

—No haré nada. Solo suéltala.

—Es un trato—el hombre soltó a Bulma, y ella corrió hacia nosotros, se abrazó a mi abuela, quien la confortó.

Este es el momento de escapar. Enfoqué mi atención en sentir el ki de mi abuelo, pero cuando iba a tomar a mi abuela y a Bulma, esa voz grave resonó en mi oído.

—Tú solo descansa—un solo golpe en la nuca, luego un par de chillidos, y por último, el recuerdo leve de mi abuela y Bulma gritando ya a lo lejos.


¿Qué tal te ha parecido la historia?

Si te ha gustado, déjamelo saber en la caja de comentarios, y dale a like, o un voto en Wattpad. No sé para qué sirva de todos modos, pero en fin. Saludos para ustedes.

Odette Kaidens Zeng.