A veces me pregunto:

¿Por qué hago esto?

¿Qué podría estar haciendo si no escribiera mis locuras de historias?

Y yo misma me respondo:

—No me imagino no hacer esto. Simplemente lo amo. Y, aunque no sea la mejor en esto, al menos me alegra que a algunos les guste, y sigan a esta alocada chica con muchas ideas locas en la cabeza.

CHAPTER 12.

POV DE VEGETA.

"Papá. Ya pude convertirme en súper saiyajin"

"¿La nieta de Kakaroto también pudo hacerlo, Bra?"

"Sí, papá."

"Y, de ustedes dos ¿Quién es más fuerte?"

"Ella, pero por muy poco, papá. Es que ella tiene seis años, y yo cinco. Pero no te preocupes, papá. Le voy a ganar"

—¿Vegeta?

—¿Qué, Bulma?

—Nada, solamente noté que estabas muy distante del resto.

—¿Y cómo querías que estuviera, eh?

—Solo era una pregunta. Tampoco es para que te enfades.

—No… yo… yo lo siento.

—¿Qué?

—Lo que oíste, no lo repetiré otra vez.

—De acuerdo—dijo, se sentó a un lado de mí.

Aguardamos en silencio, mientras vimos como Dende curaba a Pan.

En completo estado de vulnerabilidad, esa niñata nos tenía a todos en constante alarma.

—¿Creí que dijiste solo una semana, Dende?

—Gohan. Sí, lo dije, pero ella necesita de más tiempo, por el ello el cambio de opinión.

—¿Y es seguro que ella despertará en esa fecha?

—Sí, Trunks. Y desde ya les advierto, estará aturdida.

Mientras Dende les daba indicaciones a todos para la fecha en la cual Pan despertara, mis ojos no se pudieron apartar de su vientre.

"Papá. Tengo algo que decirte"

"¿Qué cosa, Trunks?"

"Me voy a casar"

FLASHBACK.

—¿Qué mierda estás diciendo, Trunks? Según yo recuerdo, dijiste que esas mujeres no eran más que tus amigas.

—Papá…

—¿Y ahora me dices que te vas a casar? ¿Con quién diablos, eh? Ni siquiera sabíamos que tenías una novia oficial.

—Papá. Lo que te diré te sorprenderá un poco.

Realmente me molestó mucho lo que dijo, en especial porque ¿Cómo alguien puede decir algo así de improvisto?

—¿Quién es? ¿La conocemos?

—Sí. La conoces.

—¿Quién es?—quería lo mejor para mi hijo, pero aun así esa noticia no dejó de sorprenderme.

¿Con quién diablos Trunks pretendía casarse?

Ni siquiera nos había presentado a su supuesta novia formal.

—Es Mai. Anoche le pedí que fuera mi esposa.

—¿Mai, dices?—pregunté un tanto asombrado.

Si bien es cierto, de niño, Trunks sentía cierto tipo de atracción por Mai, nunca creí que llegaría el día en el que él me estuviera diciendo semejante noticia.

Por otra parte, ni siquiera yo había intuido nada al respecto, aunque era de suponerse, ella trabajaba en la misma empresa. Debí haber previsto algo como esto.

—Sí, papá.

—¿Estás seguro que es lo que quieres hacer?

—Sí. Quiero casarme con ella.

—¿Cuándo?

—Quizá en tres o cuatro meses.

—¿Por qué la prisa? ¿No se acaban de comprometer recientemente?

—No es lo que te estás imaginando, simplemente queremos casarnos, y ya.

—¿Acaso está embarazada?

—No—afirmó—. Mai usa anticonceptivos, así que eso es improbable.

—Ya. Entonces, si estás seguro, yo no tengo nada que objetar. Es tu decisión, ya tienes la suficiente edad para decidir ¿o no?

—Sí, por eso precisamente te lo comenté a ti. Quería que lo supieras.

—¿Tu madre ya lo sabe?

—No. Se lo iba a decir hoy, pero cómo no está. Preferí decírtelo a ti, porque pienso hacer una fiesta de compromiso.

FIN DEL FLASHBACK.

Fiesta que nunca se llevó a cabo, porque solos semanas después ese par rompió su compromiso, por motivos que desconozco, incluso ahora.

Trunks nunca me habló de aquello.

"¿A dónde vas, Bra?"

"Papá. Pan hoy llega de viaje. Y la iré a recoger al aeropuerto"

FLASHBACK.

—Hm. ¿Acaso no se habían visto hace apenas quince días?

—Sí, pero ahora es diferente, ella volverá a vivir con sus padres, después de dos años al fin podremos estar juntas de nuevo. Y salir a entrenar, quiero saber qué tanto ha aprendido en este tiempo.

—No es para tanto. Se veían cada seis meses. Y el que regrese aquí no es algo que marque gran diferencia ¿O sí?

—Papá ¿No lo entiendes? Pan es mi amiga, y también somos rivales ¿No eras tú el más interesado en que explote al máximo mis poderes?

—Sí, pero…

—Por eso, a mí me beneficia mucho el que Pan regrese, de ese modo, tendré una compañera de entrenamiento. Además, me interesa mucho saber qué tanto ha aprendido a hacer en este tiempo. Estoy completamente segura que las veces que nos hemos reunido para entrenar, ella no saca a relucir su verdadera fuerza, y eso me molesta mucho—dijo mi orgullosa hija, y yo no podía estar más que satisfecho con su actitud.

—Me parece bien que quieras entrenar más, Bra.

—Sí, es algo que solo con Pan puedo hacer. Quiero explotar mis poderes, papá. Y, con Pan, las peleas siempre son entretenidas.

FIN DEL FLASHBACK.

Creí que era una exageración de parte de mi hija el decir eso, pero años después supe que era verdad.

Esa niña portaba el orgullo saiyajin en las venas. Cada golpe que daba me hacía recordar los tiempos en los cuales yo vivía en mi palacio, y aprovechaba cada oportunidad que tenía para ir a ver los enfrentamientos de las cortesanas de mi padre.

Eran luchas campales entre ellas, no solo se trataba de desafiarse mutuamente por el poderío que tenían dentro de la corte interna, sino que era un desafío a su orgullo, por sus lugares correspondientes. Por honor.

Pero de todas aquellas mujeres, mi madre siempre sobresalió.

Ahora que lo pienso, no tengo suficientes recuerdos sobre ella. Ahora que el tiempo ha pasado, casi no logro visualizar por completo a mi madre. No logro recordar su cara a detalle, quizá se deba a que yo aún era muy pequeño cuando la vi por última vez.

Ahora recuerdo que tenía un largo cabello negro, también recuerdo que era algo más pequeña que mi padre, pero aparte de ello…

El tono de su voz se ha desvanecido de mi mente. Más, solo me quedan algunos recuerdos de las batallas campales que solía tener con las concubinas de mi padre. Recuerdo cómo todos la alababan, y no era para menos, no por nada era la reina.

Aunque la veía una vez por mes, y, a menudo, era cuando yo entrenaba, nunca podré olvidar lo orgullosa y exigente que era. Y, Ahora que recuerdo…

"Eres el príncipe de Vegetasei. Tienes que ser el mejor. Ahora, quiero que destruyas a esos saibaimen"

FLASHBACK.

Estaba agotado y frustrado, no porque ellos fuesen más fuertes, más bien era por el par de mordidas que me habían dado, las mismas me hicieron marearme un poco e inexplicablemente tenía mucho sueño y cansancio.

En la otra esquina del salón, mi madre estaba viendo mi entrenamiento desde su lugar, sin decirme nada, solo se limitó a observar.

Cerré los ojos brevemente, pero al segundo de hacerlo, sentí como uno de esos malditos saibaimen me habían lanzado lejos del campo de batalla con una patada que logró romperme el labio.

Como pude me coloqué en posición de nuevo, pero entonces mi madre se levantó de su asiento y caminó hacia mí.

—¡Príncipe heredero!—saludó el séquito detrás de ella, arrodillándose en el piso.

—Príncipe heredero—dijo por fin mi madre.

—Su majestad. Mis respetos—reverencié ante ella cuando se paró en frente de mí. Apenas saludé, levanté mi vista hacia ella, y la mantuve allí hasta que ella decidió apartarla de la mía.

—Llamen a todos los que están a cargo del entrenamiento del príncipe heredero.

Una de los miembros de su séquito, hizo lo que ella le pidió, para luego volver a su posición de reverencia con respecto a nosotros.

Cuando hubieron llegado los generales que me habían estado entrenando, mi madre los confrontó.

—¿Quién ha estado entrenado al príncipe?

—Y-yo… yo lo he hecho, su majest…—ni bien terminó de hablar, mi madre fulminó al tipo con una ráfaga de ki de la palma de su mano, y ni siquiera tuvo que mirarlo.

—Sch. Maldito idiota—bramó, cruzándose de brazos—. ¿Quién más ha estado cargo de él?

—El General Shuo era el que estaba al tanto del entrenamiento del príncipe heredero, su majestad—dijo uno de los hombres encargados de proporcionarme indumentaria para mi entrenamiento.

—¡Acaso no ven en qué condición está el príncipe!—gritó, haciendo resonar su voz en todo el salón—. ¡El príncipe nació con un poder elevado de pelea! ¡¿Cómo a sus cuatro años no ha logrado superar por mucho sus limitaciones?!

—Su majest…

Sin que nadie lo pudieran prever, mi madre terminó con la vida de los que hasta ahora habían sido mis tutores.

—Sch. Vayan por el General Napa de la quinta división.

—S-sí, su majestad—dijo una de las mujeres, antes de abandonar la habitación.

—Príncipe—me llamó.

—¿Sí, su majestad?

Ella no dijo nada por breves momentos, y solo se me quedó mirando de su posición de pie.

—Déjennos solos.

—Su majestad—su corte le obedeció, y salieron del salón sin hacer el menor ruido posible. Dejándonos solos.

—Príncipe—empezó, y yo me limité a escucharla.

Después de dos meses sin haberla visto, quería darle una buena impresión de mi entrenamiento, pero con aquellas mordidas en mi hombro en mi mano, no creía que ella estaría de buen humor.

—Las heridas que tienes afectan tu movilidad y concentración, porque contienen una toxina que paraliza los músculos.

—Sí.

Era justamente lo que estaba pasando con mi cuerpo justo ahora.

—Esta fue las consecuencias de tus actos. Debiste haberlo previsto.

—Sí, su majestad.

—No considero que sea enteramente tu culpa, a decir verdad, aquel general no estaba capacitado para entrenar al príncipe heredero.

¿Acaso mi madre estaba disculpándome?

—Irás a las habitaciones de recuperación, apenas termine tu entrenamiento. Solo saldrás de aquí hasta que termines con todos los saibaimen ¿Entendido, príncipe Vegeta?

¿Qué?

Ella nunca me había llamado por mi nombre. Siempre era como príncipe heredero ¿Por qué el cambio? O quizá ¿Era el efecto de las mordida, acaso?

—Ah, sí. Sí, su majestad imperial—me apresuré a contestar.

—Vegeta—Era oficial. Estaba con fiebre extrema o estaba muerto en el peor de los casos.

—¿Sí?

—Aunque tienes solo cuatro años, tienes que aprender las responsabilidades que tienes. Porque naciste con derechos que nadie más tiene, y con ello, vienen las responsabilidades. Eres el príncipe de Vegetasei. Por eso tienes que ser el mejor. Ahora, quiero que destruyas a esos saibaimen. Y luego podrás descansar. Pero antes, quiero que los destruyas.

—Sí.

—Si sobrevives, me estarás demostrando que estás hecho para asumir tu lugar en el imperio, caso contrario, será mejor que mueras. Si no sirves para el cargo, entonces no estorbes.

—Ah…—De ninguna manera me vería humillado ante ella nuevamente—. ¡Sí, su majestad!

En ese instante, las puertas se abrieron.

—Su majestad. El general Napa está aquí.

—Dile que pase.

—Sí.

—Su majestad imperial, mis saludos—dijo aquel gigante hombre calvo, de rodillas antes mi madre.

—General Napa. He escuchado de sus hazañas con su división.

—Me siento honrado, su majestad.

—Si soy sincera. Me ha sorprendido bastante el éxito de sus divisiones, usted mejor que nadie sabrá lo que quiero decir.

—Sí.

—Era la división que más bajas tenía, al igual que sus éxitos en batalla. Pero ahora, es uno de los mejores, en gran medida se debe a su supervisión.

—Le extiendo mis agradecimientos por la consideración—dijo el hombre aún arrodillado delante de mi madre.

—Sí. Ahora necesito algo de usted.

—Usted solo ordene, su majestad. Estoy a su disposición.

—Levántese—Yo no podía creer el tamaño que tenía el hombre. Era un gigante ser—. General Napa, quiero que jure lealtad.

—Su majestad, yo le juro serle leal, hasta el final de mis días.

—Así es, pero también quiero que haga lo mismo para con el príncipe heredero.

—Príncipe—dijo el hombre que cualquier momento podría aplastarme con su enorme cuerpo—. Yo le juro serle leal.

—Bien. Entenderás que si no cumples, te asesinaré, a ti y a tu familia.

—Sí, su majestad. Pero… ¿Qué necesita de mí?

—Quiero que te hagas cargo del entrenamiento del príncipe. Desde ahora, serás su tutor. Las veinticinco horas del día, los siete días de la semana ¿Estoy siendo clara?

—Sí, su majestad—reverenció nuevamente, antes de que mi madre pasara de largo con dirección a la puerta.

—Pasa por la corte interna a las veinte horas. Te daré mayor información.

Cuando mi madre hubo salido de la habitación, el hombre se levantó de su lugar, y me miró.

—Príncipe heredero. Seré su tutor de ahora en adelante. Mi nombre es Napa.

—Como sea—contesté, dirigiéndome a matar a los saibaimen que me habían herido—. Jamás se los perdonaré.

FIN DEL FLASHBACK.

Después de ello, no creo haberla vuelto a ver. Tiempo después, me informaron que ella murió.

Quizá por eso, el ver a Pan y a Bra entrenar, había sido lo más entretenido que por años hice. Bueno, hasta que Pan decidió irse a vivir un tiempo en el extranjero en compañía del papanatas de Mr. Satán.

Para cuando regresó, ella definía la palabra saiyajin por dónde sea que le mirara. Y para cuando se casó con Trunks, yo no podía sino pensar que mi hijo había tomado una excelente decisión. Mejor incluso de la habría tomado si se hubiese caso con Mai.

No era que me molestara la muchacha en cuestión. Simplemente, no tenía el espíritu que Pan desprendía, y eso era algo en el Kakaroto también estaba de acuerdo.

"Seremos familia, Vegeta"

"Es una pesadilla"

"Vamos, no es tan malo o ¿Acaso preferirías que mi nieta no se hubiera casado con Trunks?"

"Me es irrelevante"

"A decir verdad, Pan es… perfecta para Trunks"

"'¿Por qué lo dices, Kakaroto?"

"Porque ama la batalla, si bien lo recuerdo, dijiste alguna vez que, debido a nuestra sangre saiyajin, nos gustaban las mujeres de fuerte carácter"

"¿Y eso qué tiene que ver con Pan?"

"Bueno, Pan ama las batallas y además, tiene espíritu para eso, justo en la medida para hacerla perfecta"

"Hm ¿Qué estupideces estás diciendo, Kakaroto?"

"Solo la verdad"

"Hm. Ya estás ebrio"

"Quizá, pero ¿Puedes negar que lo que dije es cierto?"

"Hm."

Aquel día no me podía parecer más irrelevante aquella descripción, pero vaya que el tiempo le dio la razón al idiota de Kakaroto. Quien ahora había envejecido demasiado a causa de la preocupación por su dolor de cabeza en antaño, y la adoración de su vida en el presente.

"Milk la ama demasiado, creo que es porque nunca pudimos tener una hija propia"

Y eso era más que evidente, la arpía de Kakaroto, no se había querido mover de aquella habitación, y Trunks, sobraba decirlo.

Apenas sí había comida algo en el transcurso de los días, mientras todos esperábamos que los días pasaran pronto.

"No podemos, no es conveniente mantenerla en la habitación del tiempo. Si bien es cierto, en unos cuantos minutos pasarían horas allí dentro, lo cierto es que, si llega a darse una crisis, no podríamos salvarlas porque, simplemente el tiempo pasaría demasiado rápido para que yo pudiese actuar"

Y ahora solo teníamos que esperar que los días en aquella habitación del tiempo pasaran. Pero menos mal, ya faltaba poco para que ella saliera del coma.

"De mi boca nunca saldrá nada"

"Así es, yo tampoco. Se lo prometo"

Niñata…

Yunny y tú tienen que salvarse. A como dé lugar, tienen que hacerlo.

Si no lo haces, Pan. Jamás te lo perdonaré

POV DE GOTEN.

—Iré a ver a Pan—comenté mientras bajaba la pantalla de la portátil y la metía en el bolso de computador.

—Yo voy contigo, Goten—me dijo Bra metiendo los papeles de la empresa en su portafolio. Apenas terminábamos con nuestros trabajos en la empresa, y volábamos a toda velocidad para ver a Pan.

En estos días, por obvias razones, Trunks no había venido a trabajar, y ahora Bra era la presidenta encargada.

Bulma se había hecho cargo de vicepresidencia, y yo había decidido ayudarlas lo máximo que pudiera.

—Mamá ya se ha ido en la nave.

—Sí, vamos.

—Si te soy sincera, Goten….—dijo—.No he podido dormir en todos estos días, estoy muy preocupada por Pan. Ahora…

—Ella es fuerte, Bra.

—Lo sé, pero con todas las crisis que ha tenido…—se le imposibilitó continuar, por lo cual decidí no agrandar más la herida e interrumpirá para que pudiéramos irnos ya de la empresa.

"Cuando despierte, traten de no llenarla de demasiadas preguntas. Deben comprender que en ese momento estará aturdida."

"Dende…"

"Se los pido, por favor"

—Bra. Vámonos.

Mientras íbamos volando, no pude dejar de pensar en cómo se habían dado las cosas en esta última semana. Realmente, todo esto era una mierda.

De no haber sido por esos androides, nada de esto estaría pasando. Pero maldita sea la hora en la que no me quedé con ellas allí.

De no haber acompañado a mi papá a destruir a los androides, podría haber intervenido y haberla ayudado en algo.

"¡Eres un idiota, Goten! ¡Me asustaste!"

"¿Qué, Pan? ¿Acaso no me sentiste?"

"Por supuesto que no puede sentirte, Goten"

"¿Por qué, papá?"

"La nena está absorbiendo la energía de Pan, por eso, la misma llega a distorsionarse un poco, y ella no puede concentrarla lo suficiente como para poder sentir el ki o incluso volar"

Maldita sea. Eso era lo que le había jugado una mala pasada a Pan, caso contrario, dudo mucho que aquel maldito androide hubiese podido hacerle el menor daño posible a Pan, pero su ventaja fue que la encontró totalmente…

Mierda.

Tuve que haberme quedado.

"Cuando pueda, te daré una paliza, tío Goten"

Niñata, casi te mueres. Y por culpa de unas maldita hojalatas.

Es que solo de recordarlo, hace que me den ganas de volver a ese sitio y hacer estallar todo el complejo.

Menos mal destruimos todos esos laboratorios, y también al androide que lastimó a Pan.

FLASHBACK.

—¡Mataré a ese bastardo, hijo de puta!—dijo Trunks saliendo de la habitación como si el mismo demonio lo hubiese poseído, conmigo pisándole los talones.

—Trunks. Trunks. Trunks—apenas sí pude detenerlo—. Cálmate, cálmate, por favor.

—¡¿Cómo pides que me calme, Goten?!—me gritó totalmente cabreado—. ¡¿Acaso no estás viendo como aquel bastardo la dejó?!

—Sí, hermano. Sí—afirmé—. Pero ahora, Pan te necesita con ella aquí, ya oíste a Dende que podría sobrevenir una crisis. Tienes que permanecer aquí.

—¡No! ¡Yo iré a matar a ese cabrón, hijo de puta, Goten! ¡Suéltame!

—¡Trunks! Hermano, cálmate. Y escúchame.

—¡No quiero, iré y mataré a ese cabrón!—dijo con su gélida voz.

—¡No, Trunks!—le haría entender a este hombre a como diera lugar— ¡En el estado en el que estás no es conveniente, mejor quédate aquí con Pan y con Yunny, ellas son las que ahora importan!

—Gote…—ni siquiera pudo completar, ya que las lágrimas rodaron por sus mejillas, y sus fuerzas se habían desvanecido por completo, ahora solo tenía a un hombre quebrado entre mis manos sujetando firmemente sus hombros.

—Hermano. Yo iré.

—Got…

—No te preocupes, yo haré pagar al infeliz.

FIN DEL FLASHBACK.

Y así, fue. Encontré al bastardo con la ayuda de Bulma, y entonces lo asesiné.

Le dije e hice cosas que me avergüenzan en cuanto me veo al espejo, pero es que la rabia para con él por lo que le había hecho a Pan y a Yunny no podía tener perdón de mi parte, y esto seguro, para Trunks todo lo que hice hubiese sido poco a comparación.

Al fin llegamos al templo, y al igual que siempre, nos dirigimos a aquella habitación. Dentro ya se encontraba mi madre, con su pálido semblante.

Para nadie era un secreto que mi madre adoraba a Pan, en especial porque decía que ella se parecía mucho a ella cuando joven. Y vaya que tenía razón, en algunas de las fotografías que mi madre tenía de ella, nadie podía negar que Pan y ella se parecían.

Videl no estaba nunca demasiado lejos de Pan, al igual que Gohan. Mi pobre hermano estaba muy preocupado, todos lo estábamos, pero cada uno estaba asumiendo la tristeza de una forma diferente. A nuestra manera.

Aunque Vegeta nunca lo mostrara, lo cierto es que creo que también lo está, es decir, desde aquel día, no ha abandonado el templo, y está aquí, al menos escuchando todo lo referente a Pan y a Yunny.

POV DE TRUNKS.

He vivido un verdadero infierno en estos días. Apenas si he podido dormir por breves momentos, mientras espero que Pan despierte.

Si su pecho no subiera y bajara ante cada inspiro y respiro, pensaría que ella estaba muerta.

Ahora la dejé en compañía de su madre y su abuela, quienes tampoco se separan de ella.

Apoyé mis manos en el lavabo, y me miré al espejo, un par de sombras negras se extendían en mis párpados inferiores, y no era para menos, hoy culmina el periodo de coma de Pan.

—¿Trunks?—llamó Dende desde fuera del cuarto de baño.

—¿Sí?—contesté, apoyándome en la pared— ¿Qué sucede, Dende?

—Trunks. Pan despertará en breve.

—Sí. Voy en seguida.

Apenas lo dijo, corrí hacia la habitación de mi esposa, me senté a un lado de ella, y aguardé a que abriera los ojos.

—Dende…—empecé cuando pasaron los minutos y ella no reaccionaba.

—Trunks. Solo aguarda un poco más.

Otro par de minutos pasaron, y realmente me estaba exasperando demasiado.

—Dende—le dije cuando tomé su mano, pero aun así, ella seguía sin reaccionar ante nada.

—¿Dende? ¿Mi Pan está bien?—preguntó Gohan, al igual de preocupado que yo.

—Les pido, sean pacientes. Aguarden solo un poco más, entiendan que el cuerpo tarda en reaccionar después de un coma inducido, y cada persona es diferente. Debemos esperar.

—Dinos por favor que nada está mal con nuestra Pan—pidió Milk-san, y yo también quería esa explicación, y Dende solo atinó a asentir con su cabeza—Pan, mi niña—dijo su abuela antes de sentarse al otro extremo, y tomando su mano, la colocó sobre su pecho—. Por favor, despierta.

No nos quedó más remedio que esperar, y tal como dijo Dende, al cabo de media hora de esperar, Pan empezó a reaccionar. Sus ojos se abrieron lentamente, y sus labios resecos apenas si pudieron entreabrirse un poco.

—Les pido, aún está débil. No esperen que reaccione de inmediato—pidió Dende—. Además, les pido paciencia.

—Pan…—susurró Videl, al lado de su hija—. Mi niña.

Un tanto aturdida, a mi parecer, Pan barrió el panorama con sus ojos. Su expresión sin atisbo de ninguna emoción nos miró a todos.

—Señora, Milk. Por favor, abra la ventana—pidió Dende, y Milk-san no tardó nada en hacerlo.

—¿Pan?—preguntó Dende, y ella reaccionó al llamado, eso significaba que estaba bien—. Bienvenida.

Ella no hacía nada más que pestañear. Al parecer no estaba comprendiendo lo que le estábamos diciendo.

—Todos nos hemos reunido por ti, Pan—le dijo Dende en tono positivo, y mostrándole cariño—. Pan ¿Puedes escucharme con claridad?

—Sí—contestó en un susurro. Y todos nosotros pudimos soltar el aire que nuestros pulmones estaban reteniendo.

—Bien, Pan… ahora…

—¿Q-qué…—apenas si dijo Pan mirando su vientre—…

—Pan, por favor cálmate—dijo Dende.

—¿Y Yunny?—Preguntó con la cara deformada por el de horror—. ¡¿Dónde está Yunny?!—gritó.

Ninguno de nosotros se atrevía a decir nada, y solamente atinamos agachar la cabeza, y dejar que todo surgiera por consecuencia de la lógica.

—Trunks—me llamó, y mis ojos se encontraron con los de ella, aglutinados por las lágrimas y otras cuantas que ya habían descendido por sus mejillas—. No es cierto—susurró antes de siquiera poder contestarle. Siendo un cobarde, me mordí los labios, agaché mi cabeza, y solo asentí.

—¡Estás mintiendo!—me gritó con la cara tan roja como nunca antes la había visto—. ¡¿Por qué eres tan cruel conmigo?!

—Pan…—quiso interferir Dende.

—¡No! ¡No mientan!—dijo exaltada, y llorando totalmente sin consuelo.

—Mi niña—dijo su madre envolviéndola en brazos—. Lo sentimos tanto, amor.

—No... eso…—finalmente, soltó al llanto desgarrador que tanto temí yo.

—Pan, por favor. Cálmate—pidió Dende, pero todo fue en vano, no habría consuelo ahora.

Ya no lo resistí más, y corrí hacia ella, prácticamente arrancándola de los brazos de su madre.

—¡Pan!—la estreché entre mis brazos, y también lloré con ella.

—Trunks no mientas...—dijo en medio de su hipeo—….por favor.

—Pan….

— ¡Di que no es verdad!—pidió, mirándome a los ojos—T-trunks…—negó con su cabeza de lado a lado, aun negándose a aceptarlo.

—Lo siento, nena. Es verdad, Yunny murió.


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Saludos.

Odette Kaidens Zeng.