CHAPTER 15.
POV DE PAN.
—Díganos, Dra. Green ¿Cuál fue el resultado?—pregunté ansiosamente, pero ella solo me dio una media sonrisa y agachó la mirada hacia los papeles en sus manos.
—Bue… —Ni siquiera terminó de decirlo, y Trunks solo se levantó del asiento lateral a mí, y salió del consultorio cerrando la puerta detrás de sí.
—Ah, pero… Sr, Briefs…
—No importa—le dije a la doctora para que retornara su atención a mí.
—Pero, Sra. Briefs...
—Dígame—interrumpí esa hilera de pensamientos que, de seguro ella tenía con respecto a la abrupta salida de Trunks—. ¿Qué fue lo que falló está vez.
"Lo siento. Pero el resultado de laboratorio es negativo. Sra. Briefs. Usted no está embarazada."
"Ya veo"
Solamente había atinado a suspirar después escuchar lo mismo de las anteriores veces, salí del sitio, y ahora que había llegado a casa, dejé las llaves del coche en el mostrador de la sala, y me dirigí a la cocina para beber un vaso de agua.
—Ah. Buenas tardes, Sra. Briefs—saludó Cori cuando me vio—. ¿Quiere que sirva el almuerzo ahora?
—No. Muchas gracias, comeré después.
—Por supuesto.
—¿Trunks ha llamado?—pregunté lavando mi vaso en el fregadero.
—No, señora.
—De acuerdo. Estaré en el cuarto de estudio.
—Sí, señora.
Apenas ingresé, me senté en el sillón para las visitas, y solo pude suspirar para evitar llorar. Recargué mi peso en mis brazos a cada lado de mi cuerpo, y me mordí los labios.
"Quizá, deberían darse un tiempo para…"
Esperar.
Finalmente un par de lágrimas salieron de mis mejillas.
De nuevo a esperar. Y, ahora que lo pensaba un poco más, eso era precisamente lo que ahora debería hacer, ya no esperaría un mes más para volverme a someter a esa estresante preparación hormonal. Suficiente había tenido con las tres veces anteriores. Ya no más o, al menos, me daré un tiempo, pero eso no dejaba de ser dolorosamente asfixiante, tanto que no evité apretar el sillón entre mis dedos de la tristeza y la rabia que me daba.
Tanto tiempo empleado para nada. Me mordí nuevamente los labios e inspiré profundamente para no llorar de nuevo. Cualquiera diría que la respuesta de la doctora ya debía ser tolerable ahora, después de tres intentos, pero no. La misma sensación de ira, frustración se sentía, y creo que Trunks estaba en la misma situación que yo.
Esa debe ser la razón por la cual Trunks abandonó hoy el consultorio, y desde entonces, ni siquiera ha llamado.
Miré nuevamente la pantalla de mi celular, y no había nada, ninguna llamada perdida de su parte, así que decidí llamarle yo.
Intenté una vez, dos veces, pero no contestó. Debía estar de seguro en una reunión.
Dejé de intentarlo, y me enfoqué en lo que sea que no ameritara pensar en los resultados de las pruebas de sangre. Pasé el tiempo leyendo un par de libros de la biblioteca que ni siquiera pensé que sería tan tarde sino hasta que Cori vino a por mí para preguntar si servía el almuerzo.
Menudo almuerzo, a las cuatro de la tarde, postergado por mí misma de hecho.
Salí del estudio, y me senté en la mesa de vidrio, con mi comida enfrente de mí, y con el silencio del comedor.
Coloqué mi celular a un lado de la mesa, esperando la devolución de mi llamada, pero no hubo ninguna respuesta de parte de Trunks.
Cuando hube terminado una porción relativamente pequeña de mi almuerzo, me dirigí de nuevo al cuarto de estudio. Pedí que no se me molestara, y así, llegó las ocho de la noche.
—Señora ¿Sirvo la cena?
—Déjame llamar a Trunks—tomé mi celular pero al igual que antes, él no contestó—. Sch.
—¿Pasa algo, señora?
—Sirve la cena, por favor—le dije, y ahora nuevamente me encontraba en frente de mis alimentos, sin el menor ánimo de siquiera probarlos.
—¿No le gustó la comida, señora? —preguntó ella un tanto preocupada por mi desinterés por sus habilidades culinarias.
—No, no es eso, Cori. Todo lo que cocinas es delicioso.
—¿Entonces?
—Simplemente no tengo hambre—admití—, solo es eso. Ah, Cori ¿Por qué me sigues llamado, señora? Trunks no está aquí.
—Lo siento, Pan—se disculpó sentándose a mi lado, dejando brevemente su bolso en el respaldo de la silla. Cori estaba de salida, y en breves minutos se iría—, pero es la costumbre.
—Ya. Pero recuerdo haberte dicho que me dijeras, Pan. No soy mayor que tú.
—Ya te lo dije, es por respeto. Y, es para no perder la costumbre. No me gustaría llamarte Pan en frente del señor, podría molestarse.
—Él no dirá nada.
—No estemos tan seguras—bromeó mientras vio brevemente su reloj de muñequera—. Bien. Es tarde. Tengo que irme. Estaré aquí el lunes por la mañana.
—Sí—contesté apenas sí clavando un pedazo de filete con mi tenedor.
—Bueno, me voy. Pan, come un poco, en el almuerzo casi no comiste nada.
—Sinceramente no tengo hambre, Cori.
—Pan—se levantó de su asiento, para tan envolverme en sus brazos—. Sé que estás triste por los resultados de los exámenes, pero recuerda que no está nada por perdido. Podrás volverlo a intentar.
—Es frustrante—admití—. Es desesperante.
—No puedo imaginar cómo será, Pan—dijo comprendiendo la situación—. Por eso, aunque ahora estés decaída por esa noticia, aun así tienes que alimentarte o, en todo caso, déjalo en el refrigerador, y así podrás comer luego.
—Sí.
—Ahora tengo que irme.
—Sí, ve con cuidado, por favor.
—Sí. Adiós, Pan.
—Adiós, Cori—la despedí, y una vez sentí su energía lejos de aquí, lo único que quise hacer fue irme a mi habitación. Apegué todas las luces de la casa, y en medio de la oscuridad me acosté en mi cama. Me arropé en las mantas, y esperé conciliar el sueño.
Había sido un día realmente de los mil demonios. Uno que, ahora de recordarlo, solo hacía que me dieran unas ganas de salir de aquí e irme a destrozar montañas en algún lugar desolado.
¿Y por qué no lo haces?
Me pregunté a mí misma.
Había pasado once meses desde que me sometí al primer tratamiento de la FIV, y ahora, después de tres intentos, solo me quedaba el vacío de haber dejado mis entrenamientos por someterme a eso, y para al final, ni siquiera obtener los resultados que esperé.
—Todo para nada.
"Como sabes, se puede deber a que debido a tu DNA, este proceso pueda ser incompatible con ustedes"
"¿En ese caso qué puedo hacer, Dra. Green?"
"No te presiones, Pan. Yo les recomendaría que, dejen de intentarlo por ahora, permite a tu cuerpo reposar de este tratamiento, y bueno… solo nos resta esperar"
Y, aun así, decidí someterme a otro tratamiento, para que también allí me dijeran:
"Una lesión en las trompas de Falopio, están afectando a la fecundación"
De eso se trataba todo.
Mi infertilidad. Eso lo resumía en pocas palabras.
—Kami.
Sin poder siquiera evitarlo, miré al techo, y en medio de la obscuridad solo recordé las cientos de pastillas e inyecciones que me administré, y ahora solo podía sentir impotencia porque nada de eso hubiese valido la pena.
"¿Y qué dicen los exámenes? ¿Lo lograron?"
Kami. Esa pregunta, aunque era una casual, hacía que la sangre me hirviera en las venas porque significaba un rotundo: No. Y, también significaba un golpe a mi orgullo, no me gustaba ver sus caras decepcionadas y tampoco su lástima para mi incapacidad de poder tener un hijo.
Quizá, la que estaba mal era yo, y, tan solo ellos, mi familia, querían saber qué es lo que pasaba con nosotros, pero vaya que dolía cada vez que lo preguntaban. Tres veces. Ya tres, y ningún resultado salía favorable.
—Yunny.
Mi niña se había ido hacia dos años ya. Y, ahora, solo me quedaba el dolor de haberla perdido de esa manera tan lamentable.
—Maldito Androide. Si tan solo…
De no haber regresado a casa, nada de eso habría pasado, de no haberme desmayado, hubiese podido protegerla, y ahora estaría aquí conmigo.
—Sch.
Con mis manos me limpié la cara, y al fin me di por vencida, no podría conciliar el sueño. Me levanté de la cama, y fui a darme una ducha.
No estoy segura de cuánto tardé, solo que, después de cambiarme, bajé a la sala, y me quedé mirando la televisión.
Si no fuera por el sonido del aparato, cualquiera diría que en esta casa no había nadie. Cambié de canales una y otra vez, ya que no hallaba ninguno que me satisficiera por completo, y para cuando me fijé en la hora, supe que era más de la una de la madrugada, y Trunks aún no llegaba.
"Tengamos fe, Trunks. Funcionará"
"Es lo único que podemos hacer."
—Trunks…
Desde la mañana no lo he visto, ni siquiera ha llamado, y peor aún contesta mis llamadas. Y ahora lo único que quiero es que esté aquí. Pero sé, está molesto. Pero aquello no lo justifica para ni siquiera contestar mis llamadas.
Me hundí nuevamente en el sillón, ya que no quería regresar a mi habitación de nuevo, lo cierto era que me recordaba tanto a todos los años en los que lo hice sola que, realmente era desalentador.
En este momento, lo que menos quería era estar sola.
Por ello esperaría a Trunks hasta que llegara, sino no podría irme a dormir.
Estará decepcionado también.
Dijo aquella vocecita en lo más recóndito de mi mente.
Sabía que era cierto, así que por eso solo me abracé aún más y esperé en la sala, pero no sé en qué momento me quedé dormida allí. Para cuando abrí los ojos, me encontraba tapada con una frazada, y fuera, ya había amanecido.
—Buenos días, Pan—saludó Cori de espaldas a mí—. ¿Cómo amaneciste hoy?
—Ah—un tanto desubicada me levanté del sillón, con un ligero dolor en el cuello, y los ojos a medio abrir.
—El sillón no es cama—bromeó Cori antes de encender la televisión y colocarlo en el canal de noticias.
—Ah, hola, Cori. Lo siento—me disculpé en medio de un bostezo, y como si de una iluminación se tratara, recordé porqué estaba allí—. Oh. ¿Y Trunks?
—El señor ya salió—me informó, y eso sí que me sorprendió.
—¿Qué?
—Sí, acaba de salir. Dijo que volvía en la noche.
—Ah—no esperé por nada más, y corrí a mi habitación a por el teléfono celular para marcarle.
Intenté la primera vez, nada. Segunda vez, nada. Por fin, a la tercera vez, contestó:
—Briefs.
—¿Acaso no merezco un: Buenos días? —pregunté en una forma que, debo admitir, algo grosera, pero mi enfado tenía justificación. No lo había visto desde que, ayer por la mañana salió del consultorio, y ahora resultaba que sí llegó a casa, pero que simplemente ni siquiera me avisó.
—Hola, Pan—saludó fríamente.
—Trunks—intentaría nuevamente entablar una conversación con él, aunque para eso tuviera que morderme la mejilla— ¿Por qué no me despertaste antes de irte?
—Estabas profunda.
—¿Es esa una excusa?—No pude hacerlo, este hombre tendría que escucharme.
—No, no lo es, simplemente tuve una reunión a muy tempranas horas de la mañana. Eso es todo.
—Trunks…
—Pan. Estoy ocupado, nos vemos en la noche—sin dejarme objetar algo más, Trunks colgó la llamada, dejándome con las palabras en la boca. Como ya no podía hacer nada más, ya que él explícitamente dijo:
"Estoy ocupado"
Me guardé el celular en el bolsillo del pantalón de dormir, y me senté en el filo de mi cama.
"Nos vemos en la noche"
¿Qué demonios? ¿No vendría para la hora del almuerzo?
Déjalo solo mujer, al igual que tú estará molesto por el resultado del test de embarazo.
Al parecer a mi alter ego le encantaba ser el centro de atención, pero vaya que esta vez tenía razón.
Sé que Trunks está decepcionado con este proceso de la FIV, pero no era el único, yo también estaba muy enfadada por los resultados obtenidos, pero no por eso debíamos echarnos a morir ¿O sí?
—Pan—me llamó Cori, sacándome así de mis pensamientos, para informarme que mi madre y mi abuela estaba en casa.
Salí a recibirlas y después de platicar acerca de los resultados nada favorecedores, mi abuela me recomendó lo mismo que la doctora: Esperar un tiempo.
Pasamos la tarde conversando, hasta que mi madre me ofertó volver a entrenar.
"Te hará bien. Has estado en un constante periodo de estrés por todo esto de la FIV, así que estoy de acuerdo con Milk-san, y sugiero que tomes un descanso, quizá sea después"
Ellas tenían razón. Quizá me esperaría un tiempo más. Gradualmente mi cumpleaños número treinta estaba a la vuelta de la esquina. Y, mi familia quería celebrarlo conmigo, algo que supusieron, me animaría mucho, y vaya que lo hizo.
Aunque ahora, siendo ya las once de la noche, de nuevo el insomnio me hizo levantarme de la cama, otra vez, ni siquiera yo sabía el porqué de mi fastidio, y para sumarle al asunto, Trunks aún no llegaba.
—¿En dónde estás Trunks? Espero que no sea lo que estoy pensado.
POV DE TRUNKS.
Hoy fue el treintavo cumpleaños de Pan, y con ese motivo, su familia decidió hacerle una pequeña celebración, en parte para que ella se animara un poco. Más yo no fui.
Según me dijo Pan, la fiesta se dio en casa de los Son, y absolutamente todos estaban allí. Después del festín que había preparado Milk-san, habían bebido un poco de vino mientras todos pasaban un buen rato.
"Trunks. ¿En dónde estás?"
"Pan. Estoy muy ocupado, no iré"
"¿Qué dices? Todos te estamos esperando. Solo faltas tú"
"Tengo una junta. Nos veremos en la noche"
Y así había sido, pero cuando yo llegué, Pan ya se encontraba durmiendo. De hecho, es normal teniendo en cuenta que es más de la una de la mañana.
Giré en mi silla giratoria con dirección al ventanal, y me quedé allí sentado solamente mirando al exterior.
—¿Qué haces, Trunks?—me preguntó la voz de mi esposa a mis espaldas. Ni siquiera la sentí llegar.
—Nada—bebí el vaso de Bourbon, sin retornarla a ver.
—Trunks…
—Ve a descansar, Pan.
El silencio se instaló en la habitación. Pero sabía que una réplica de su parte no tardaría.
—Trunks—empezó, tal y como yo lo había previsto—. Tenemos que hablar.
—Será mañana.
—No, tendrá que ser hoy.
—¿Qué quieres, Pan? ¿No te parece que esta no es hora para discutir?
—Eso es lo que precisamente quiero decirte—dijo—, que no entiendo tu actitud.
—¿Cuál?
—Trunks. Al menos mírame—exigió una vez que se colocó en frente de mí. Con su tamaño relativamente menor al mío, ella fue capaz de plantarse con seriedad y molestia marcadas en sus facciones—. ¿Qué demonios está pasando contigo?
—Nada, Pan—le respondí—, solo que…
—¿Solo que, qué? Hoy todos te estuvimos esperando, creímos que sí irías.
—¿Tanto escándalo por una fiesta, Pan?—repliqué—¿Es un delito internacional acaso que no haya asistido a una fiesta? ¿Una, Pan?—le aclaré, y sus ojos se abrieron asombrados, no se esperaba esa respuesta de mi parte.
—Trunks…
—Pues entiéndelo, tenía una reunión ¿Por qué no puedes entender que tengo un trabajo del cual dependen miles?
—Sí. Lo entiendo, tu trabajo es importante, Trunks. No me trates como una desconsiderada que no lo entiende. Pero, Trunks… la fiesta duró seis horas, seis horas—aclaró—, y ni siquiera llamaste, tuve que llamarte para saber de ti.
—Ya expliqué cuál fue mi situación.
—Trunks—intentó hablar de nuevo con los brazos cruzados debajo de sus senos—. No solo fue una fiesta para mí, también la fue para ti—explicó—, entiende que tu familia organizó todo eso para nosotros. Saben el terrible momento por el que estamos pasando.
—Lo siento, pero no pude estar allí. Es todo lo que diré ¿Querías una disculpa? Allí está la disculpa.
Sus ojos se abrieron asombrados nuevamente, al igual que su boca en cuanto se lo dije. Intentó decir algo más, pero creo que la había dejado en shock.
—Ahora ¿Eso es todo por esta noche?—inquirí—. Si es así, entonces será mejor que…
—Por Kami—me interrumpió—, estos últimos días has estado actuado realmente como un…
—Anda, dilo—le exigí, sabía lo que iba a decir—. Dilo, Pan ¿Cómo quién estoy actuando?
—Como un idiota—completó firmemente—. Y no solo eso, sino que has estado llegando tarde, y, sabes a lo que me refiero cuando te digo que el hábito que has adquirido no es de los mejores.
—¿Qué cosa, Pan? ¿Qué me estoy comportando cómo un ebrio? Por favor. No dramatices. Solo es un vaso de Bourbon, ni que me estuviera bebiendo las botellas completas.
—Trunks…
—¿Ahora qué? ¿Qué más me dirás, Pan? ¿Qué hábito más estoy adquiriendo, eh?
Su cejo se frunció sobre su frente, estaba molesta. Aunque, el verdaderamente sorprendido allí era yo, Pan aunque estaba molesta no alzó la voz, lo que significaba que quería mantener una conversación tranquila conmigo.
—Dime lo que estás pensando realmente, Pan.
—Estoy tratando de hacer eso, pero no me dejas—sentenció, acercándose más a mí, y evidentemente su nariz captó el olor del licor en mi boca, frunció el cejo más no dijo nada—, te colocas a la defensiva, y realmente no entiendo tu actuar. Lo único que has hecho en estos días es encerrarte aquí, y servirte un trago, y nada más que eso, ni siquiera quieres tocar el tema de la FIV. Pasaron semanas de eso, y yo quisiera que al menos nosotros…
—¿Para qué? Sé cuál fue el resultado.
—Trunks.
—Fue negativo ¿Qué tenemos que hablar al respecto de eso, eh? ¿Qué quieres que te diga? ¿Qué quieres que haga?
—Que nos apoyemos mutuamente—dijo mientras sus facciones se endurecieron—. ¿Dónde quedó: "Hagamos esto juntos"? ¿Eh?
—¿Y qué ganamos con aquello?—repliqué.
—Que al menos esto se haría tolerable—dijo enfadada—, porque te recuerdo que no solo tú estás decepcionado, también lo estoy, y no sabes cuánto. Pero es precisamente por esa razón que debemos apoyarnos, ahora más que nunca.
—¿No es lo que estamos haciendo?
—No—ahora sí elevó su tono de voz a uno autoritario.
—No es tan malo como parece, Pan.
—Es lo que digo, podremos intentarlo en el futuro, pero es por eso que quiero que hablemos con claridad. Si estás molesto, tan solo dímelo. No soporto esta actitud tuya de arrogancia que has tomado en estos días.
—Tu cabeza está imaginando lo que no está pasando, Pan.
—No, Trunks. Está sucediendo, lo que no entiendo es: ¿Qué está pasando?, creí que estábamos muy bien ¿De dónde viene ahora tu actitud, eh? Sé que tienes días malos en la oficina, y quizá por eso tu humor, pero quiero que me digas…
—He dicho que nada está pasando—Sentencié—. Nada sucede.
—¿Entonces?
—Escucha, Pan. Si lo que querías escuchar es que estoy molesto por la FIV, sí, sí estoy molesto, porque perdimos tiempo allí, casi un año. Maldita sea y no hemos obtenido nada de eso.
—Lo sé—sentenció—, porque te recuerdo que quién tuvo que someterse a ese tratamiento de hormonas fui yo—replicó, acertando perfectamente—. Así que no pretendas que solo tú estás molesto por esto—después de aquella aclaración, tan solo pude soltar un suspiro.
—¿Eso es todo? —pregunté dando por finalizada la conversación.
—Sí—susurró apenas—. Esto es todo.
—Entonces adelántate a la recamara, iré en cuanto termine.
Pan inspiró, y asintiendo con la cabeza, empezó a caminar con dirección a la salida.
—Trunks—me llamó nuevamente, y giré para darle cara.
—¿Qué?
—No estás siendo honesto conmigo—dijo finalmente después de un largo letargo.
—¿Qué dices?
—Sabes a lo que me refiero, hay algo más que no me quieres decir.
—No entiendo a qué te estás refiriendo, Pan.
—No quise decírtelo, pero… has estado teniendo pesadillas en estos días ¿Puedo preguntar qué ha pasado?
—¿Qué dices?—Eso vaya que llamó por completo mi atención.
—Que deberías darme una razón válida para toda esta situación.
—No vemos en un momento, Pan—le dije, y ella asintió, tomó la manija de la puerta, y salió dejándome completamente solo, con uno de mis incontables ya, vasos de Bourbon.
Espero que lo hayas disfrutado, así como también espero leer tu review.
Odette Kaidens Zeng.
