CHAPTER 16.
POV DE PAN.
—Sea bienvenida, señora Briefs.
—Hola, Rachel. Por favor, vine a ver a Trunks ¿Podrías avisarle?
—Ah. El señor Briefs no se encuentra.
—¿Eh?—literalmente me había dejado sin palabras con lo que me dijo.
—El señor Briefs hoy no vino a trabajar—añadió, y casi contuve la respiración.
"¿Te vas tan temprano, Trunks?"
"Sí. Tengo una junta. Nos veremos en la noche"
"De acuerdo. Te espero para cenar"
¿Por qué me había mentido?
—¿Está bien, señora?
—Ah. Sí, sí Rachel. Ah, es verdad—fingí saberme ignorante, y me golpee la frente como si de un descuido mío se hubiese tratado—. Me lo dijo en la mañana, pero lo olvidé—sonreí torpemente.
—Ah. Ya veo.
—Pero, bueno. Ahora me iré—le dije apretando el bolso en mi mano para calmar mi enfado—. Nos veremos otro día—le dije, alejándome de ella.
—Sí, señora.
—Ah ¿Rachel?
—¿Sí, señora, Briefs?
—Trunks no debe saber que vine.
—¿Señora?—preguntó con los ojos abiertos por la sorpresa—, ah…
—De hecho—Ella no merecía salir perjudicada por los conflictos de su jefe, así que habría un cambio de planes—, mejor dile que vine. Aunque, también se lo diré yo, pero no quiero que tengas problemas con él por esto.
—Ah, gracias por la consideración.
—No. Mejor perdóname tú a mí, te iba a pedir algo que estaba fuera de tus responsabilidades.
—No se preocupe, señora.
—Ahora sí, nos vemos otro día.
—Vaya con cuidado, señora.
—Sí.
Me coloqué el bolso debajo del brazo, e ingresé en el ascensor. Tendría que bajar treinta pisos, y además, tendría que localizar a Trunks.
Saqué el celular de mi bolsa y le marqué.
—El número al que está llamando, está ocupado.
—Demonios—mascullé.
¿Por qué me mentiste, Trunks?
POV DE TRUNKS.
—Hola, Trunks. Bienvenido a casa—me saludó Pan, sentada en la sala. Con las piernas enfundadas en medias negras, falda tubular verde, y en tacones.
—Hola—saludé, dejando mi maletín en el sillón.
—Al fin llegas—dijo caminando hacia mí.
—Pan, no empieces, por favor, vengo cansado, y…
—No era ningún reclamo—dijo de manera tranquila para después sonreírme—. Solo que te estaba esperando para que cenáramos juntos.
—Ah—me aclaré la garganta, y la acompañé al comedor. De todo lo que esperaba, nada de aquello había sucedido.
—Entonces, pasemos al comedor—dijo, caminando delante de mí. Para cuando llegamos, Pan se sentó en su lugar, al lado de mí, tomó los tenedores y empezamos a comer.
"¿Algo que notificarme, Rachel?"
"Sr. Briefs. Su esposa estuvo aquí"
"¿Qué dices, Rachel?"
"La señora vino el día de hoy, a parte de ella, nadie más lo ha buscado"
"Sch."
"¿Algo más, Sr. Briefs?"
—¿Se te ofrece algo más, Trunks?—preguntó Pan, sacándome de mi letargo.
—No, así está bien.
Ni siquiera había terminado el contenido de mi plato, pero no tenía apetito.
—Bueno, quería hablar contigo acerca de…
—¿Qué pasa ahora, Pan?
—… Ah…. De acuerdo. Hoy fui a buscarte en la empresa—Dijo cruzando sus dedos por debajo de su mentón, y sus ojos negros me miraron fijamente—. Quería decírtelo, no quiere que haya malentendidos entre nosotros.
Mi esposa me había sorprendido el día de hoy. Jamás pensé que ella iría a la oficina sin decirme nada, pero ahora, sus dedos cubiertos con las mangas de su buso blanco, en posición de CEO, casi comparable con la mía, me dijeron: Quiero una explicación, ahora.
—Pan…
—No te voy a reclamar nada, Trunks—dijo serena, y suspirando profundamente—. Hemos estado pasando por momentos muy críticos en estos últimos años—empezó—, sé que al igual que yo, estás decepcionado por lo que pasó con el bebé. Ahora…—pausó mientras se acomodó el flequillo sobre su frente—… si te he de ser sincera, yo estoy realmente decepcionada.
—También lo estoy, Pan—No era la única.
—Pero… no quiero que estemos peleados—completó finalmente sosteniendo mi mano en la suya en un rápido movimiento, mientras nuestro anillo de matrimonio rosaba el dorso de mi mano—. Trunks.
—Dime.
—Quiero que sepas que, si no puedo…—pausó, apretando mi mano—, si yo no puedo darte un hijo, Trunks. Entonces… solamente quiero que seamos tú y yo.
No supe qué contestar ante aquello, solamente clavé mis ojos en sus manos.
—… Es irónico.
—¿Qué cosa, Pan?
—El que antes lo postergábamos mucho, y ahora, que lo estamos buscando, no podemos. Eso es irónico, Trunks.
—Lo es, sí.
—Trunks—en ese preciso momento, Pan se levantó de la mesa, empujándola con la parte posterior de sus rodillas, y caminó hacia mí con el sonido de sus tacones haciéndole eco. Se acercó lo suficiente para pasar sus brazos por mi cuello, y abrazarme por la espalda—. Por Kami, Trunks. Yo… lamento no poder… darte un hijo.
—Pan.
—Lo siento, Trunks. Lo siento mucho.
—Escúchame, Pan—me levanté en ese momento, soltándome de su agarre para plantarle cara. Había sentido la melancolía en su voz cuando habló, pero ahora, viéndola con toda la intención de llorar, y aun así, guardándose aquellas ganas, solo pude tomar sus manos en las mías—. Yo…
—Señora, Briefs—interrumpió abruptamente Cori en el comedor—. Lamento interrumpirlos, pero hay una llamada para la Sra. Briefs.
—Ah, claro. Voy en seguida.
—Sí. Con permiso—Dijo Cori antes de salir, para dejarnos solos.
—Trunks. Regreso enseguida.
—Sí.
POV DE PAN.
—¡Felicidades, Pan!—dijeron todos a coro.
—Muchas gracias—reverencié—. Gracias.
—Mi niña, Pan—la primera en acercárseme fue mi abuela—. Es por eso que yo siempre dije que el estudio era importante.
—Gracias abuela.
—Kami. Aun no puedo creer que tu libro sea convertido en serie. Felicidades, Pan—felicitó Goten también.
La fiesta sorpresa que mi familia hizo para mí, en mi casa, realmente me había alegrado el día en verdad.
—¿Y Trunks? ¿En dónde está Trunks?
—Ah, él todavía no llega.
—Ah. De acuerdo. Entonces, empecemos la fiesta.
Después de comer, y disfrutar con mi familia, me escabullí por unos momentos de mis invitados para llamarle a Trunks. Más no me contestó.
Las horas pasaron, y Trunks no apareció. De nuevo, maldita sea. De nuevo.
¿Qué demonios está pasando con él?
Creí haber aclarado nuestra situación, pero al parecer no.
De llegar en las misma condiciones, no habría poder en este mundo que me hiciera callarme esta vez.
FLASHBACK.
—Trunks. Vamos a la habitación—le dije, tomándolo del brazo para subirlo a la recámara—. Trunks.
—No estoy… ebrio… Pan… sube después.
—Trunks. Estás arrastrando las palabras prácticamente—debatí.
—Sch. ¿Algo hay malo… con eso?
—No. Yo no te estoy diciendo que no debes beber, pero hazlo con medida.
—Sch. Vete… y déjame solo.
—Trunks.
—Solo me estoy divirtiendo. Solo eso, Pan… nada más.
FIN DEL FLASHBACK.
—El número que está llamando, está fuera de servicio.
—Maldita sea—mascullé.
Trunks se estaba volviendo un adepto al alcohol, y eso no me agradaba para nada ¿A quién le iba a agradar de todos modos?
—Maldita sea, Trunks. Si llegas ebrio… esta vez sí que me vas a escuchar.
—Nos divertimos mucho, Pan—habló Bulma— ¿Trunks aún no va a llegar?
—Lo siento, Bulma, pero no me contesta el celular.
—Este muchacho—suspiró—. Ah… es que necesito hablar con él ¿Te molesta si espero aquí?
—No, para nada, Bulma—contesté sin siquiera pensarlo realmente, porque estaba despidiendo a mis padres.
—Entonces lo espero.
Ya me había mudado de ropa, y me había metido en la cama.
"¿Trunks está allí?"
"Sí, Sra. Briefs"
No desconfiaba de Rachel, no tenía motivos, pero por otro lado, ella debía serle leal hasta la muerte a Trunks, aún más que a mí. Pero ahora, siendo las once de la noche, no aguanté más, y volví a llamarle. Pero no contestó, apenas sí le iba a llamar, cuando escuché un estruendo en el jardín, algo se había zambullido con violencia en la piscina.
—Por un demonio—mascullé antes de salir al balcón para ver qué sucedió. Aún con el celular en oreja, pude verlo encenderse en el interior del agua.
—No… puede… ser—susurré entrecortadamente.
Si no lo hubiese visto con mis propios ojos, ni siquiera lo hubiese creído.
—¡Trunks!—Ni siquiera lo pensé dos veces antes de lanzarme desde el segundo piso hacia la piscina. Me adentré al fondo de la piscina, y logré tomarlo de la solapa del saco, con él acuestas, logré nadas a superficie, y sacarlo de allí para colocarlo en el borde.
Al instante en que lo acosté, él expulsó el agua que había tragado.
—Sch… ¿Qué… qué…—completamente mojado, y con gotas cayendo de su cabello, él lucía completamente divertido, pero a la vez desorbitado por la situación—, no recuerdo que…. Eso… Hic. Hic—soltó un par de hipos—, no r-e-c-u-e-r-d-o—se rio, agachando la cabeza mientras yo me quedé estupefacta ante esa reacción.
¿Qué no veía que en su estado de ebriedad podría haber terminado muerto?
—¡¿Qué demonios te está pasando?!—Le grité tomándolo por las solapas de su chaqueta. Ahora sí que me había sacado de quicio—. ¡¿Qué tienes, Trunks?!—lo zarandé, exigía una explicación.
—Pan… ¿Eres tú?
—¡¿Quién más sería si no?!— Finalmente, lloré de la rabia que tenía por su actitud— ¿Qué te pasa, Trunks?—ya no lo resistí más, y lo abracé fuertemente, juntado su cabeza a mi pecho— Amor…. ¿Qué tienes? Por favor… ya no más… te lo pido… ya no más. No te hagas esto.
—Pan…
—Dime: ¿Qué tienes? ¿Por qué estás actuando de esta manera?
—Pan…
POV DE VEGETA.
Estaba tratando de dormir, cuando de pronto una colisión me hizo abrir el ojo.
Precavidamente, me levanté de la cama, y caminé hacia el ventanal para averiguar de qué se trataba todo.
Fuera, me encontré con ese par, totalmente empapados de pies a cabeza, abrazados, y sentados sobre el borde la piscina.
No lograba escuchar lo que decían, así que solo me limité a observar desde mi sitio.
Ellos al parecer ni siquiera se percataban de mi presencia, la ventaja de estar a sus espaldas. A los pocos minutos de estarlos observando, ella acurrucó a Trunks en su regazo, y solo empezó a menear su cuerpo, como si de un arrullo para él se tratara.
A ese par ni siquiera les importaba que estuvieran a mitad de la noche.
—¿Qué estás haciendo, Vegeta?
—Nada, Bulma—contesté aun dándole la espalda.
POV DE PAN.
—Sh—le dije—. Solo déjame acurrucarte—le dije y, al parecer, él me obedeció, pegó su espalda a mi regazo, con su cabeza apoyada en mi pecho.
—Pan…
Envolví mis brazos en su cuerpo mojado, y comencé a menearme con si de una silla destinada para ese fin se tratase.
—Pan… yo no estoy ebrio… no… no lo estoy.
—Sí, Trunks. Siempre tienes la razón, tú no estás ebrio.
—Soy… el jefe… Pan… soy un maldito CEO.
—Sí—me reí mientras no podía evitar que las lágrimas se derramaran por mis mejillas—, eres mi CEO, Trunks. Tú eres el jefe.
—Yo… no tomé mucho.
—No, Trunks—apreté mi agarre como si él en cualquier momento fuese a desaparecer—. Tú siempre tienes el control.
—Mi Pan… yo… no soy perfecto.
—Y no quiero que lo seas, Trunks.
—Yo… —cuando creí que diría algo más, se calló al instante, y decidí no insistir. Le daría su espacio.
—Trunks. Sé que tenemos una mierda de problemas—me confesé, no era que no lo hiciera, pero ahora era diferente, le estaba abriendo mi corazón, porque aun si estuviese ebrio, sabía que Trunks me estaba escuchando—, pero… quiero que… arreglemos esta situación, han sido años, Trunks.
—Diez… años—dijo.
—Sí, Trunks. Llevamos diez años ya, por eso quiero que estemos unidos, ahora más que nunca—le dije pegando mi mejilla a la corona de su cabeza.
POV DE TRUNKS.
—Kami. Mi cabeza duele—apenas sí podía abrir mis ojos, dolorosamente pesados.
—Buenos días, amor—apenas sí escuché eso, me obligué a enfocarla en su dirección—. Hola.
—¿Eh?—me tomé la cabeza con ambas manos, para evitar que la misma se me desprendiera del cuello, esa sensación de dolor pero a la vez de lejanía, en donde no se tiene el control, me invadió.
Kami ¿Cuánto bebí anoche?
No recordaba con claridad, al menos no por ahora, pero sabía que lo recordaría tarde o temprano.
—Trunks. Necesitas comer algo—ofertó con la bandeja de comida que ahora yo por fin podía enfocar.
—¿Qué?
—Anoche llegaste ebrio a más no poder—dijo firme—. No creas que estoy contenta por lo que hiciste, pero… espero no se repita.
—Entonces si estás molestas ¿Por qué te tomaste esta molestia?—pregunté, refiriéndome al desayuno.
—Si quieres que me enfade contigo, despreocúpate, no lo conseguirás.
—¿Qué?—agaché la cabeza para tronar un poco mi cuello dolorido, y pude notar que estaba completamente desnudo—, pero… ¿Qué me pasó?
—¿Ya no lo recuerdas, Trunks?
Eso era precisamente lo que quería saber justo ahora.
—No—respondí.
—Anoche, llegaste a casa ebrio, y te lanzaste a la piscina.
¿Estaba oyendo bien? ¿Eso había sucedido?
Kami, si tan solo el constante zumbido en mis oídos me dejara al menos pensar, y así poder recordar.
"¡¿Qué demonios estás haciendo, Trunks?!"
Esas palabras.
—Si estoy molesta contigo, eso no hará gran diferencia, al contrario, tú también terminarás peleando conmigo, una situación que prefiero evitar a como dé lugar.
—¿Por eso haces todo esto?
—Sí. Además—comentó sentándose en el filo de la cama—. Estaba pensando en otras cosas que podrían animarnos un poco.
—¿Cómo qué?—inquirí.
—Trunks. Quiero que, pasemos más tiempo, juntos. No lo sé, quizá viajar o algo por el estilo.
—¿Qué te hizo pensar eso, Pan?
—El que creo que estás estresado—contestó—. Comprendo tu mal humor, y…
—No estoy de mal humor.
—Hm—me hizo un puchero, al parecer, ella estaba totalmente divertida por la situación, y no le veía el cas del por qué—. Una vez dijiste que ya no teníamos edad para hacer cosas de adolescentes pubertos ¿O no?
—¿Qué quiere decir eso?
—Que… hagamos cosas comunes y corrientes.
—¿Cómo cuáles?—finalmente y, sin pensármelo mucho, tomé la taza con café humeante del conjunto, y la bebí, no sin antes disfrutar su aroma.
—Bueno, quizá salir de compras.
—Cori hace eso.
—Sí, lo sé. Pero podríamos hacerlo nosotros, Trunks. Es para sacarnos de la rutina.
—¿Y eso se supone que es divertido?
—Trunks—chilló, divertida. Y no entendía el por qué—, sí, es divertido, solo salir tú y yo, como si fuésemos cualquier persona de este mundo, sin que seas un CEO ¿No te parecería divertido?
—No tengo problema con ser un CEO.
—Trunks—dijo en un puchero—. Está bien, si no quieres ser una persona corriente, entonces hagamos algo más, como por ejemplo…—pausó mirando a las sábanas—. Lo tengo. ¿Qué te parece si viajamos a algún sitio en tu yate? ¿Eh? No lo has hecho en un buen tiempo.
—Estaré ocupado en las próximas semanas.
—Pero… si aún no te he dicho qué día será.
—No tengo tiempo ahora.
—Así tenga que obligarte, Trunks Briefs—finalmente la Pan de siempre regresó—. Me acompañarás, y harás conmigo cualquier niñería que pueda ponerme en ridículo.
—¿Será el final de un nuevo libro tuyo?
—Sch—siseó—. No me importa lo que pienses. Ahora, desayuna, báñate, y saldremos.
—¿Crees que con esta resaca que tengo quiero salir?
—Antes te lo pregunté, Trunks. Ahora es una orden.
—Pan…
—Una hora—dijo finalmente levantándose de la cama—. Y no estoy bromeando. Los días del potencialmente consumidor de Bourbon llegaron a su fin—sentenció dándome la espalda—. A apropósito, date prisa. Tus padres están aquí, y Bulma tenía que hablar algo de suma importancia contigo, según sé.
—¿No te dijo de qué se trataba?
—No. Así que si quieres saber, date prisa con la comida—dijo eso, y salió dejándome solo con mis platillos.
Tomé los cubiertos de la bandeja sobre el soporte, y comencé a engullir mis alimentos, ya que mi estómago pedía a gritos alimento.
Me concentré en comer, me metí a la ducha, y luego me vestí. Aunque el malestar aun no me dejaba estar en armonía con mi cerebro y mi cuerpo.
Bajé las escaleras, y en la sala, me encontré con mis padres, mi mamá estaba trabajando en su computador, y sentí la energía de mi padre en el jardín.
—Oh, Trunks. Buenos días, hijo—saludó mi madre desde su asiento. Me acerqué a ella, deposité un beso en su mejilla, y nos pusimos a hablar de negocios hasta que Pan se excusó con mi madre aduciendo que teníamos planes juntos.
—¿Ah, en serio, Trunks?
—Ah…—pausé antes de contestarle a mi madre.
—Trunks me lo prometió, Bulma-san—interrumpió Pan, declarando la firme decisión que había tomado. En fin, cuando algo se le metía a Pan en la cabeza, no había poder humano que la hiciera cambiar de decisión—, así que si nos disculpa. Trunks—me llamó—. Nos vamos ahora.
—¿Qué?—fruncí mi cejo—. Yo no he dicho que quiera ir.
—Ya hablamos sobre eso.
—Pan…
—Deberías ir, Trunks—interrumpió mi mamá—. Sería bueno para ti.
—¿Crees eso, mamá?
—Sí, Trunks. Así que ve, y diviértete un poco.
—De acuerdo. Iré por mi celular.
—Aquí está—declaró Pan, balanceándolo entre sus dedos—. Ahora vamos, no hay ninguna excusa. Con permiso, Bulma-san.
—Propio, Pan.
Después de despedirme de mi mamá, metí mis manos en mis bolsillos, y caminé justo detrás de Pan que ya estaba en la entrada. Cuando abrió la puerta, mi padre estaba ingresando a la casa.
—Buenos días, papá—saludé.
—Trunks—contestó en su típica manera.
—Vámonos—dijo Pan adelantándoseme.
—Sí. Papá, nos vemos otro día—él solo asintió, pasé de él, pero antes de salir, me detuvo—, ¿Qué pasa ahora, papá?
—Que debes dejar ese maldito vicio—susurró tan solo para mis oídos.
—Papá…
—Odio que bebas—bramó—, creí que dejaste esa mierda hacía ya tiempo.
—Y lo hice, papá.
—No me jodas, Trunks. Yo también vi el espectáculo que diste anoche.
—¿Qué dices?
—Lo que oíste. Esa mierda del alcohol quedó en tu pasado, Trunks. No vuelvas a recaer en ese vicio.
