CHAPTER 21.
POV DE PAN.
"¿Y él? ¿Acaso él tampoco tiene responsabilidad en todo lo que pasó?"
"¿Ann?"
"¿Él está tan limpio de "todo pecado" como para reclamarte ¿Jamás te ha sido infiel, Pan?"
"No lo creo, Ann. Eso sería muy improbable. Trunks…"
"Pan. No quiero ser difamadora, pero la actitud de Trunks tampoco era la mejor con lo que respecta a ti, y dudo mucho que… "
—¿Me sería él también infiel?
Me negué a aceptarlo inmediatamente, si de algo estaba completamente segura era de que Trunks, no sería capaz.
Fundamentalmente la última llamada de Ann me dejó un tanto intrigada, y con la concepción de duda tambaleando de lado a lado, pero de todas maneras ¿Qué cambiaría si lo hubiese sido?
—No—me negué nuevamente, mientras esperaba que mi comida se cocinara en el horno.
Pero de lo contario….
—¿Sería posible?
Una llamada del celular me sacó de mis pensamientos, así que tomándolo en mis manos, contesté:
—¿Hola?
—¿Podemos hablar?
Apenas logré captar esa llamada, mi piel se erizó.
—Ah… ¿Vegeta?
POV DE TRUNKS.
"¡No! ¡Quiero protegerte a ti!"
—Además, tiene una cita a las tres de la tarde, luego una cena con el gerente sucursal, y en la noche…
¿Por qué no me lo decía?
No saberlo era peor, pero por el caso contrario, de saberlo ¿Cómo lo tomaría yo?
Según lo que ella dijo, lo dejaron hace tres años. Lo que significa que…
"Estoy embarazada"
No puede ser ¿O sí? ¿Acaso Yunny no era mi…
No. Yunny era mi hija.
De eso no hay duda alguna, sus ojos… Sí. Ella era mi hija. Tenía mis mismos ojos
¡Ella era mía!
—¡Ah!—saltó de pronto mi secretaria cuando yo estampé mi mano en la mesa, menos mal, mi parte subconsciente midió su fuerza, de lo contario, ya hubiese visto a Nian salir corriendo de mi oficina.
Sin siquiera retornarla a ver, caminé con dirección al baño.
POV DE PAN.
No debo, no debo ir.
Hacerlo nos traería más problemas de los que ya tenemos.
¿Realmente quiero correr ese riesgo?
Detuve mi paso, y mirándome las manos entrelazadas, realmente no sabía qué hacer.
"Si no vienes, yo iré ¿quieres eso?"
No lo quería, eso significaría un muy seguro enfrentamiento a muerte.
No debía. No lo haré.
Tomé mi celular y marqué, él contestó pero con voz firme, le sentencié:
—No iré. Haz lo que se te dé la gana.
—¿Es tu última palabra?
—Lo es—apenas lo dije, él colgó la llamada, y yo corrí al auto para dirigirme a la oficina de Trunks.
Si él vendrá, no quiero malentendidos con Trunks. Pisé el acelerador, y tomé carretera.
POV DE TRUNKS.
—¿Sr. Briefs?—llamó Nian desde el otro lado de la puerta.
—Dime.
—Su esposa está aquí.
Eso me dejó en shock.
¿Qué hacía Pan aquí?
Abrí la puerta del baño y Nian dio un paso hacia atrás.
Me reprimí el impulso de poner los ojos en blanco.
—¿Dónde está?
—Ah…—¿Acaso esta mujer no podía ser eficiente sin ponerse nerviosa.
—Habla ya, Nian.
—Está fuera—contestó apretando la agenda a su pecho.
Pasé de ella y me dirigí a mi silla, detrás de mi escritorio.
—Hazla pasar—ordené y ella pretendió salir, pero antes, la detuve—. Y de una buena vez, Nian. Deja el nerviosismo, te necesito enfocada, y si no puedes hacerlo…
—Lo siento mucho, señor Briefs—reverenció—. Me disculpo por mi comportamiento.
—Espero no se repita.
—Sí, señor—salió de la sala, para poco después cederle el paso a Pan. Ella ingresó y poco después la puerta detrás de ella fue cerrada, dándonos privacidad.
Nos miramos por breves momentos, sin decirnos nada. Hasta que Pan dio un profundo suspiro, como reuniendo el valor para hablarme, más no lo hizo.
Así que, me levanté, caminé hasta la parte frontal de mi escritorio, y me apoyé en él.
—Pan…
Ni siquiera lo vi venir, y ella había corrido para abrazarme.
Su brazo alrededor de mi cuello me apretujó contra ella, y su cara escondida en mi pecho no me permitía verla.
Parecía que, ante el menor movimiento de mí parte, la posesión sobre mi cuello se volvía más profuso.
—Pan…
No respondió, incluso podría decir que su intención era ahogarme en su apretujado abrazo, así que solo me quedé estático en mi sitio, sin mover ni un solo músculo.
—Pan.
—No quiero perderte.
POV DE VEGETA.
"Haz lo que se te dé la gana, no iré"
Una leve sonrisa se me formó, cuando confirmé que no vendría. No le tomaría más de quince minutos el venir hasta aquí, pero después de una hora, supe que ella no asistiría. Además, sentí el ki de los dos, y estaban juntos.
Acaso…
¿Esa mujer lo había hecho apropósito?
No pude evitar reírme al pensarlo. Definitivamente, Pan tenía muchas más neuronas de las que creía.
Había ganado esta partida, creo que aun sin saber que lo era. Y, no podía esperar menos de parte de ella.
"Si no vienes, yo iré"
También habría de reconocerle su valentía y determinación, porque hasta el final, ella no se doblegó, a pesar de haberla prácticamente amenazado. Sino que al contrario, encontró una barrera de defensa, obligándome a retroceder.
Hasta el final, Pan…
Me ha dejado en hacke mate. Una buena estratega resultaba ser.
Miré la hora en la pantalla de la nave, y decidí que, ya había sido suficiente.
"Largo de mi casa"
"¿Solo dirás eso, Bulma?"
"Quisiera decirte algo más, pero… "
"No pediré perdón, porque te conozco, jamás me lo darás"
"Así es, lo soy, porque soy tan o más orgullosa que tú"
Pulsé el botón de aquella nave espacial que me traía varios recuerdos desde que puse un pie en C.C hasta los últimos acontecimientos, y decidí que sería lo mejor, Bulma así lo había dicho, pero no era la única.
"¡Tú no eres mi padre!"
"Bra"
"¡No quiero volver a verte!"
La conocía lo suficiente como para saber que, Bra me odiaría, y si no me mataba en ese instante era porque, alguna vez me amó.
Lo que pensaran las demás sabandijas, como la arpía de Kakaroto, no valía ni mi tiempo, pero Bra y Trunks…
A pesar de ser un desgraciado por todo esto, ellos sí que me preocupaban.
Quizá en un futuro, Bra llegaría a perdonarme, pero con Trunks, la situación jamás cambiaría. ¿Y cómo habría de hacerlo? Si conociendo a mi hijo, siempre se acordaría de que su esposa y yo tuvimos algo, aunque, debería reconocer que también fue su culpa. Bueno, todos somos responsables aquí. Aunque, los que seamos más juzgados siempre seremos Pan y yo. A pesar de todo, Pan decidió volver con Trunks.
"Solo hasta que, ellos reaccionen"
De parte de Trunks hubo un leve esfuerzo, mínimo a mi perspectiva, pero mucho a comparación con la actitud de Bulma. Así que creo que, aunque no lo admitiera, en parte ella también reconoce los fallos que tuvo, y también por primera vez vio los fallos de su impecable hijo para con su matrimonio, y además, la influencia que tuvo ella en él. Creo que por eso se abstuvo de armar un gran escándalo.
No sé lo que le habrá dicho a Pan, ella se abstuvo de comentarlo siquiera. Pero sí sé, ahora Pan está muerta para Bulma.
Aunque Trunks y Pan se hayan ido de aquí, estoy seguro que antes Bulma tuvo que interferir en algo. Lo sé. Nunca podrá estar demasiado lejos de su hijo, nunca para dejar de solucionarle la vida.
Al igual que en aquella ocasión.
Pensando en aquello, me senté en mi asiento de piloto, me coloqué el cinturón y aguardé a la voz mecánica. Ahora que nada me quedaba en este planeta al cual decidí una vez venir para destruirlo ¿Qué caso tenía el seguir aquí?
¿A dónde iría? Era la pregunta que me hacía.
No tengo ni la menor idea.
Hace años, bastantes ya, hubiese sido un placer para mí viajar por el espacio el tiempo que hubiese sido necesario para entrenar, pero a medida que pasé mis años en la Tierra, esa idea ya no se escucha tan grandiosa como sonaba hace tiempo.
Ahora, no podía regresar a C.C con Bulma, no podía vivir por estos lares y entrenar como se me diera la gana sin que alguno me interrumpiera o sintiera sus insignificantes dedos señalándome o juzgándome.
A decir verdad, el que hasta ahora no había cruzado palabra conmigo había sido Goten, y me preguntaba el por qué no.
Gohan, Kakaroto, la arpía, Videl incluso habían reclamado, pero Goten ¿Por qué ese niñato no decía nada?
Pero aun así, los que reclamaban
¿Quiénes se creían que eran ellos?
¿Perfectas representaciones de la moralidad?
Podían decir lo que quisiesen, no me importaba, no puedo decir lo mismo de Pan, de quien, ante su negativo, solo me resta decir que ella ya ha tomado una decisión.
¿Decidió huir? Bien por ella.
¿Decidió que sería lo mejor para todos? De acuerdo.
Entonces como ella decidió por el bienestar de todos, yo también lo haría.
—Hm. Niñata…
La cuenta regresiva estaba llegando a su final y para cuando me fijé, menos de seis segundos.
—…cinco, cuatro, tres….
Lo que nunca dejará de extrañarme es que, hasta el final, aquella mujer no se doblegó a mis exigencias, Pan…
Tienes más pureza saiyajin que nadie.
POV DE PAN.
"Suéltame, este no es lugar para hacer esto, Pan"
"Sí, claro"
"¿Qué haces aquí?"
"Trunks. Vine a…"
Tuve que mentirle aquel día, decirle que pasaba por allí y había decido visitarlo.
No podía decirle que si fui allí fue en búsqueda de protección y seguridad. Para mí pensar, si Vegeta captaba mi ki junto con el de Trunks, se retractaría de cometer esa locura de reunirse conmigo, y al parecer, funcionó.
Demasiado bien a mí parecer, ya que no había sentido la energía del hombre. Lo cual es un alivio, las cosas deben calmarse. Ahora más que nunca.
Ahora que lo pienso bien, realmente ni sé cómo fue que todo se descubrió, si lo dijo él o lo dije yo, estaba lo bastante ebria para recordarlo, y por eso si aquello no bastara, tenía leves recuerdos de la pelea de Trunks y Vegeta, y en parte era porque recordaba el incremento de ki, pero no lo recordaba con detalles vívidos y peor aún nítidos, y ni se diga del resto, no sé ni lo qué dije en medio de mi estado. Por eso era precisamente que no me gustaba beber, no al menos hasta perder el control, pero aquella noche…
Sé que lo necesitaba, aunque ahora lo lamente por lo que me quede de vida.
"Pan. Ella es mi hija"
"Es un encanto, Sira ¿Cómo se llama?"
"Yuhuan"
—Sira—me masajeé las sienes al recordarla.
Quizá de no haberme afectado tanto esa contestación, aquella noche no me habría ido a casa a beber.
FLASHBACK.
—Felicitaciones, Pan—me abrazó Sira, una antigua conocida.
Habíamos estudiado en la misma escuela primaria y secundaria, antes de que me fuese a vivir con mi abuelito Satán a Estados Unidos, y ahora la volvía a ver, después de tantos años.
—Es una agradable sorpresa verte de nuevo, Sira—apreté mi agarre sobre mi amiga castaña.
—A mí también me da mucho gusto, Pan—se zafó de mi agarre para tan solo mirarme con sus enormes ojos azules.
—No has cambiado nada—le comenté mirándola, la misma chica de piel blanca, envuelta ahora en un vestido negro elegante y tacones, lo suficiente para ser incluso más alta que yo.
—Debería decirte lo mismo, sigues siendo la misma Son Pan que recuerdo.
—Oh, no digas eso, en algo debo haber cambiado—repliqué—, treinta años no pasan en vano.
—Agh—murmuró—. Ni me lo recuerdes, tú te estás quejando por treinta, ya debería yo, soy dos años mayor que tú.
—Lo siento si te incomodé—comenté en medio de una risa por la cara de indignación que Sira había hecho.
—No te preocupes—me guiñó un ojo con la coquetería que de ella recordaba—. Por cierto, supe por mi madre que también estás casada.
—Lo estoy, sí—asentí.
—¿Y me lo presentarás?
—Ah…
"Surgió algo en la sucursal de C.C en New York. Tengo que viajar"
"Pero Trunks, la fiesta es mañana por la noche"
"Lo siento, Pan. Pero prometo acompañarte en otra ocasión"
—Si mal no recuerdo era… ¿Trunks?
—Ah, sí. Así es.
—¿Quién lo diría de ti?—comentó cómplice.
Conocía a Bra, y por ello también a Trunks, sabía de nuestra amistad y también de mis constantes respuestas de indiferencia ante los comentarios que ella le dirigía cuando éramos niñas y posteriormente adolescentes.
"Él es tan guapo. En serio, Pan. ¿Cómo no te puedes poner nerviosa cuando lo tienes en frente? El día de la barbacoa, sentí que me temblaban las piernas, y eso simplemente por pasarme la salsa"
"¿Por qué habría de hacerlo, Sira?"
"¿Por lo varonil que es?"
"Hm. Solo es Trunks."
Ahora que lo recordaba, yo mismo me reía de mí. Pero a decir verdad, Trunks en aquel entonces, era eso y nada más. Un saiyajin más, nuestro amigo y parte de nuestro equipo, pero no fue sino hasta que regresé a ciudad del oeste que, mi concepción para con él, cambió completamente.
No era ciega para no ver lo atractivo que Trunks era, pero para entonces, poco o nada me importaba, es decir, había pasado un año completo con él, viajando por el espacio, en la búsqueda de las esferas del Dragon cuando aún podíamos rastrearlas, que, realmente no me parecía la octava maravilla del mundo para alabarlo, tal y como Sira solía hacerlo. Además, el complejo de siempre pedirme que lo llamara: Señor Briefs, hacía que lo viera así, un señor.
—¿Y tu madre?—pregunté para pasar del tema.
—Ah… ella tardará un poco en llegar, pero te aseguro, vendrá. También tenía deseos de verte—dijo refiriéndose a la señora Lian.
Antigua abogada de mi fallecido abuelo, y de allí la razón por la cual, mi madre y ella se llevaban muy bien, y por decirlo menos, nosotras.
—¿En serio?
—Sí. Te he confesar que, tienes cautivada a mi madre con tus historias, incluso creo que está buscando a su William Moss de la vida real.
Bromeó, y recordé que la señora Lian había quedado viuda cuando Sira apenas tenía trece años.
—Sí. Así la tienes. Exijo que asumas la responsabilidad moral que eso implica—bromeó—, además, yo también lo he leído—argumentó, y yo solo puede sonreír—, aunque, yo no pido nada más, he encontrado a mi Moss y me conformo con él.
—Ah… ¿Estás casada? ¿Con quién?—no pude evitar preguntar.
"Yo nunca me casaré, Pan"
Y aquí estaba, Sira. Diciéndome que había contraído matrimonio.
—Oh, es cierto. No te lo he presentado aún. Espera aquí, te lo presentaré enseguida—dijo antes de perderse de mi campo de visión.
"¿No crees que es muy pronto para decidirlo? Apenas somos unas chicas, podrías cambiar de opinión en el futuro, Sira"
"Hm. No, yo no cambiaré de opinión, pero ¿y tú? Qué me dices tú ¿has pensando en el futuro, es decir, si te casarás?"
"Aún es pronto, no sé ni lo que haré mañana ¿Cómo podría decir que sí?"
—Ella es Pan—a los pocos minutos, Sira me presentó ante su esposo, un hombre rubio, de nombre Edward.
Conversábamos alegremente, he de admitir que el hombre en cuestión era muy sociable, por lo cual, encajábamos enseguida. Así que no cabía duda para mí del porqué Sira se había casado con él. Eran tal para cual, agradable en verdad.
Conversamos por unos minutos más, hasta que una pequeña niña, de lindos zapatos charolados de color blanco, al igual que la parte superior de su vestido, se nos acercó.
—Papi. Papi—No pude evitar sonreír cuando Edward la tomó en brazos. La pequeña apuntó sus verdes ojos a la cara de su padre y empezó a juguetear con la barbilla del mismo.
—Saluda, nena.
—Hola—dijo meneando su manita hacia nosotros, y puedo apostar que nos derritió el corazón a más de uno.
—Señores—por fin se acercó el guardaespaldas de la familia.
Era notable, el auricular en su oído, cubierto por un mechón de su cabello negro, lo confirmaba.
—¿Ha pasado algo, Stuart?—preguntó mi amiga, pero el hombre solo denegó, poco después, Edward en compañía del hombre pelinegro, se la llevaron consigo.
—Pan. Ella es mi hija—me dijo Sira colocándose en frente de mí.
—Es un encanto—confirmé mientras la veía alejarse en compañía de su padre.
—Oh, vaya que lo es, pero también sabe cómo manejar a su padre.
—Vaya que lo creo, parece que no puede negarle nada.
—Acertaste—puso los ojos en blanco—, esa niña ha descubierto la debilidad de su padre.
—Vamos, Sira. No es tan grave.
—¿A no? Solo espera, y verás—dijo antes de reírse de su propio comentario—. Por Kami, esperemos que no.
—No lo será—afirmé—, ella es muy adorable ¿Cuántos años tiene?
—Tiene cuatro, Pan. Y es un pequeña consentida. Tengo que ponerle un límite.
—¿Cómo se llama?—inquirí.
—Oh, es cierto. Su nombre es Yuhuan.
Aquello me dejó en shock.
"Su nombre es Yuhuan"
—¿Qué?—esa pregunta se me escapó de los labios sin querer e inevitablemente no pude evitar recordar a mi propia hija.
"¿Cómo la llamaremos?"
"Yuhuan… Yunny"
—Yuhuan—confirmó que yo había escuchado bien—. Aunque, de cariño le decimos: Yun.
—Ya veo—apenas sí murmuré, estaba demasiado sorprendida para evitar separar mis ojos de la niña a metros de mí.
"… mi Yunny no hubiera… "
—¿Pan?
"Lo lamentamos, Pan. Pero Yunny no sobrevivió."
"Dende…"
"Lo lamento mucho. Sus restos están aquí."
De no haber fallecido, mi nena hubiese sido solo un año menor que aquella niña. Solo un año.
—¡Pan!
—¿Eh?—salí de mis recuerdos para notar que Sira me miraba curiosa.
—Tienes que dar el discurso.
—Ah… sí.
FIN DEL FLASHBACK.
Seguro fue eso, el recordatorio imprevisto de mi nena la que me hizo abandonar la fiesta y apenas llegar a casa, beber.
"Tiene cuatro años… Decidimos traerla, no le gusta la niñeras"
Sin quererlo, Sira me había lanzado una puñalada al corazón.
No la culpaba, ella no lo sabía, pero sí que lo relacioné con el karma. Una cruel coincidencia que me hizo pensar, imaginar en cómo sería mi niña si tan solo no hubiese fallecido en aquel ataque de ese maldito androide.
¿Qué color de ojos tenía?
Yo misma no había podido verla, para cuando me la entregaron dentro de aquella caja, tan solo pude tocar sus restos cremados, mas no tengo una imagen para al menos saber cómo era su rostro. Sé que ellos creyeron que era lo mejor, no verla para mí sería lo mejor, pero… hubiese dado lo que sea por al menos haberla conocido, aunque ya hubiese estado muerta para entonces.
Por ello, al ver a Yun, no pude evitar recordar con nostalgia a mi Yunny, la coincidencia de sus nombres era asombrosa, pero no imposible, Yuhuan era un nombre hermoso, perfecto para aquella niña y también para la mía.
Mi hermosa Yunny, según Trunks, de ojos azules y cabellera negra, aunque no la conociese en primera persona, lo cual lamento. Al menos aquella descripción, ofrece algo de consuelo, no completo, pero al menos me permito imaginar cómo era mi Yunny.
Apagué la luz de la lámpara que me alumbraba en la sala, y me dirigí a mi habitación.
POV DE TRUNKS.
Toqué el timbre y aguardé, la puerta en unos cuantos minutos se abrió, y accedí al departamento, con ella caminando a mis espaldas.
Dejé el maletín en el sofá blanco de la sala y me aflojé un poco la corbata.
—Trunks, no esperaba que vinier…—ni siquiera completó su frase, la había tomado por el rostro mientras la besaba desesperadamente.
Coloqué mi mano en su nuca, logrando atraerla más hacia mí.
—Ah… Trunks… espera—pretendió empujarme, alejarme de ella, pero en cuanto besé su cuello y mordí su mandíbula, tan solo obtuve su respuesta.
Tomó mi mano en la suya y juntos subimos por las escaleras hacia la segunda planta, pasamos la habitación con la puerta parcialmente abierta y nos adentramos en la habitación.
Dentro, mientras ella caminó hacia las cortinas del ventanal para cerrarlas, decidí quitarme la leva que traía.
"¿Cuántas veces, Pan?... ¿Acaso quieres protegerlo?"
"¡Quiero protegerte a ti!"
—¿Trunks?—levanté mi vista del piso alfombrado, y la miré en medio de la tenue luz— ¿Qué es lo que…
Casi con ferocidad me lancé a por ella, la tumbé de espaldas en la cama, la cual sucumbió ante nuestro peso, me coloqué sobre ella, y comencé a acariciar su cuerpo con mis manos.
—E-espera, Trunks… solo…
Comencé a desvestirla hasta dejarla completamente desnuda, a la par que ella hacía lo mismo conmigo.
Entre la escasa luz amarillenta de la habitación, tomé uno de sus senos entre mis manos, el otro en mi boca, y empecé a estimularla.
—Trunks… —susurró ella con los ojos cerrados y la voz débil.
"¿Cuántas veces lo hicieron, eh?"
Tomé su cintura para jalarla pegarla aún más a mí.
"Trunks… No te lo diré"
Solté mi agarre a su seno para descender al sur de su anatomía, al entender mi pretensión, su espalda se arqueó, y mis dedos se adentraron en su intimidad.
—¡Ah…! ¡Ah…! Sí-
Se estremecía mientras los gemidos no paraban de salir de su boca, ante lo cual, decidí callarla besándola e introduciendo mi lengua. .
—Mm… Mm…
Seguí con lo mío por unos cuantos minutos más, sabía que no faltaría mucho para que colapsara, y decidí negárselo, saqué mis dedos de su interior, ante lo cual ella se extrañó y casi pude oírla gruñir por aquello.
—Ah… Trunks…
—Esto aún no ha acabado—tomé sus muslos, para abrirme paso en ella, y la penetré.
—¡Ah…! ¡Mm, Trunks…!
"¿Lo disfrutabas, Pan?"
Incrementé mis embestidas, y me hundí en ella, quien no dejaba de gemir y temblar entre mis brazos, sus susurros y gemidos en mi oído, me hicieron apretarla aún más contra mí.
Abrí mis ojos y la vi, perdida en el placer del sexo, con las mejillas rojas al igual que sus labios hinchados, mientras que de su boca salían susurros con mi nombre en medio de gemidos descontrolados y acelerados.
Lo estaba disfrutando.
Yo causaba eso en ella, yo podía follarla como a mí se me diera la gana, pero sobretodo, hacer que fuera placentero para ella también.
Introduje mi miembro con mayor vigor en ella, ante lo cual emitió un chillido acompañado de mi nombre al final de un par de ellos.
"No dejo de imaginarte follando con él"
Clavó sus uñas en mi espalda, y yo capté eso como la señal de que pronto llegaría a su orgasmo. Cuando su espalda se arqueó, pasé mi brazo por debajo, obligándola a sentarse en mi regazo.
—¡Trunks, por favor!
Una de mis manos descendió a su trasero para apretujar el tejido.
"¿Cuántas veces follaron?"
La embestí nuevamente, ella cabalgaba sobre mí, pasando sus brazos detrás de mi cuello, a la par de que mi rostro estaba en el nacimiento de mis senos.
—¡Mm…! ¡Mmm…!
—Ah… —se me escapó de los labios al sentir los músculos de su entrepierna apretar mi miembro.
—¡Trunks… !—empujé una vez dentro de su cavidad antes de salirme de ella, y colocarla de espaldas a mí.
"¿Cuántas veces follaron, eh? ¿Diez, veinte?"
"¡Ya déjame en paz!"
Apenas tomé su trasero entre mis manos, me introduje en ella nuevamente. La miré apretar las sábanas entre sus manos mientras mis embestidas continuaron.
—¡Ah…! ¡Trunks…!
No le faltaba mucho para colapsar, su cuerpo entero comenzó a temblar, pero aun así no me detuve. La penetré con más ímpetu, recargándome en su espalda, y tomando sus senos entre mis manos.
"¡Respóndeme, Pan!"
—¡Mmm… Trunks…—Pronto llegaría a su punto culmine, el producto de su excitación empezó a salir de su entrada.
—Trunks…
"¡No! ¡Quiero protegerte!"
—¡Mmm… no resistiré más, Trunks…!—apenas sí murmuró con la cara perdida en las sábanas, perdida en su placer, disfrutando de mis embestidas, gimiendo como si nada más importara. Si…
Si yo puedo follar a esta mujer y hacerla desquiciarse…
¿Por qué entonces…?
—¡Trunks…! ¡Ah…!
¿Por qué si yo era capaz de follarla de esta manera? ¿Por qué si yo puedo provocar esto en el cuerpo de una mujer?
¡¿Por qué entonces Pan escogió a mi padre?!
—¡Trunks… ya no resisto!
—Sch—sisee acercándome a su oído—. Solo un poco más, Mai.
—D-de acuerdo… solo… abrázame.
Déjame conocer tu punto de vista.
¿Qué tal te ha parecido la historia?
