CHAPTER 24.

POV DE BRA.

[Yo lo siento, Bra]

[Muérete y vete al infierno, Pan]

[Bra…]

[¡Eres una maldita mujerzuela!

—Pan.

[Pero… ¿Qué crees que haces, Pan?]

[Haré lo que quieres]

[Pan ¡Por un demonio, baja tu ki!]

[Te daré gusto, Bra]

—Pan…

[Adiós, Bra ¡Ahhhh!]

—¡Pan!—grito al mismo tiempo que me incorporo en la cama, jadeando, totalmente asustada. Mis ojos divagan por la obscuridad, mientras no dejo de sentirme fatigada.

Mierda. Me dejo caer nuevamente sobre la cama, con la mano pasando por mi cara y luego a mi pelo.

—Fue una maldita pesadilla.

Trato de controlar mis respiraciones, y poco a poco lo logro.

"Adiós, Bra ¡Ahhhh!"

Maldición.

El grito de Pan, al momento de estallar, no se aparta de mi mente. A pesar de ser sola una pesadilla, era bastante real.

Maldita sea, Pan se suicidó, al menos en mis sueños.

Abro mis ojos y los clavo en el techo, poco después giro en torno al reloj holográfico de la pared y veo que son las 3: 00 a.m. Tomo una profunda bocanada de aire y vuelvo a cerrar los ojos para tratar de calmarme, pero la imagen de Pan estallando, no me ayuda.

A pesar de todo…

¿Por qué no puedo odiar a la bastarda infeliz que separó a mis padres?

¿Por qué me sigue preocupando lo que pase con ella?

—Kami. Esto es de locos.

Me vuelvo a pasar la mano sobre la cara, bufo brevemente.

"¿Qué te ves haciendo en diez años, Pan?

FLASHBACK.

—No lo sé, Bra—Contesta mientras sigue moviendo sus manos, como si estuviese lanzando ki—. Prefiero no pensar en eso.

—¿Tienes miedo?—inquiero con total doble intención. Sé del carácter de Pan, así como también cuál es su punto débil.

Decirle: cobarde, es suficiente para que ella se desafíe a sí misma.

—No.

—¿Entonces por qué no me respondes?

—Bra. Ni siquiera sé lo que estaré haciendo mañana, ya te lo he dicho. Así que decido en enfocarme en lo que quiero, seguir una línea recta.

—Pero… ¿Acaso no es lo mismo que planear las cosas desde ya?

—No—dice.

Detiene su entrenamiento, afirma el agarre de su cinto azul, y de nuevo empieza:

—Porque… sé lo quiero estudiar para mi profesión, eso es tener un rumbo, quiero vivir de eso en el futuro. Ahora, esa es mi línea recta, mi guía—continúa—. Pero… a decir verdad, quiero que las cosas me sorprendan a medida que avanzo en ella—Pan me sonríe brevemente, y me ofrece sentarme con ella en la verde hierba del monte Paoz.

Una vez que se acomoda en su sitio, toma un par de mechones de su flequillo y los acomoda detrás de su oreja.

—¿Y bien?—inquiero.

Deseo saber. La conversación, con una premisa un tanto estúpida, ha dado un giro interesante.

—Bra. Como ves, no te estoy diciendo que tendré una hermosa casa blanquecina en tal y cual playa, en algún lugar específico del mundo, tampoco te estoy decidiendo a qué edad me casaré exactamente; no estoy diciéndote siquiera cómo tendrá que ser mi esposo, en el caso de que decida casarme.

Asiento y la dejo continuar; ella se ríe mientras está arrancando la hierba con sus manos.

Algo le parece gracioso.

—Quizá no lo haga—dice, y yo caigo en cuenta de lo que quiere decir.

Se refiere a su futuro matrimonio.

—Pan. No digas eso, de seguro que sí.

—Bra. Sabes porque lo digo—Sentencia, y de nuevo vuelvo a asentir—. Mi papá tuvo suerte con mi mamá, a ella también le gustaban las artes marciales cuando se conocieron. Es por eso que se entienden tan bien. Incluso, es mi mamá la que lo incentiva a seguir con su entrenamiento, aun cuando papá no quiere.

No debería extrañarme eso de Videl-san.

Mi mamá también me había contado cómo fue que la conocieron.

"Esa muchacha, según Milk dijo, llegó para entrenar con Gohan un día… La primera vez, tuvieron una pelea. Quién diría que a pesar de la broma de Milk en aquel entonces sobre una boda, terminaría convirtiéndose en realidad"

—Él mismo dice que no imagina cómo hubiese sido la vida con cualquier otra humana, ajena a todo esto. Quizá habría tenido que dejar de entrenar por ella. Además, yo no hubiese existido.

—Entiendo.

A pesar de mi popularidad en el instituto, los chicos se burlaban al conocer que entrenaba artes marciales.

"¿Para qué necesitas entrenar, Bra? Descuida. Yo te protegeré"

"Jason…"

"No necesitas llamar mi atención. Ya lo haces, Bra"

Hm. Maldita sabandija.

¿Quién mierda querría su miserable protección?

—Por eso—Pan continúa, sacándome de mis pensamientos—, lo que sí quisiera es a alguien que comprendiera que mi instinto es diferente, que amo la pelea—lanza un puño para enfatizar.

—Pero… ¿Qué sucedería si tienes que dejar las batallas por una vida normal, Pan?

—¿Dejar la pelea?—me mira asustada. Creo que he lanzado una terrible pregunta—. No digas cosas como esas, haces que se me erice la piel, Bra.

—Bueno, tú lo dijiste—la confronto—, Pero ¿Qué tal si te enamoras de un hombre que desde el principio sea reacio a todo esto, que no tome para nada bien lo de las artes marciales y de algún modo, te obligue a dejarlo?

—Ese alguien debería representar todo para mí, supongo—murmura lo último—, porque de lo contrario… no me imagino dejar de entrenar.

—Ya veo—digo—. Además, muchas cosas pueden cambiar hasta entonces.

—Sí, apenas tenemos 15 años—dice y juntas nos reímos.

—Sí, y ya estamos pensando en el futuro.

—Tú y tus preguntas, Bra.

—Sí. Además, posiblemente yo estaré a cargo de C.C conjuntamente con Trunks. Y tú, de seguro estarás administrando los negocios de abuelito Satán.

—De ti, es seguro—declara—. Así como también de que te ganaré en el siguiente enfrentamiento.

—Hm. No te engrandezcas, Pan. No somos tan disparejas.

FIN DEL FLASHBACK.

Si nada de esto hubiese pasado, Pan y yo habríamos continuado siendo amigas. Las mejores.

—Pan…

Fuiste mi mejor amiga, mi compañera de entrenamiento. Pero…

Lo que hiciste, Pan. No puedo perdonarte. No puedo aceptar que pasaras por alto incluso nuestra amistad. Por eso, desde hoy, ni siquiera recordaré los buenos momentos que tuvimos, peor aún los malos.

Me seco las lágrimas que sin querer han salido, me cubro nuevamente con las mantas, cierro los ojos, y ahora solo quiero retomar el sueño.

Desde hoy, Pan. Estás completamente muerta para mí.

POV DE PAN.

—Porque incluso ahora mi corazón late fuertemente en mi pecho ¿Por qué no puedo moverme? Quiero correr hacia él, abrazarlo, besarlo, pero mi cuerpo parece no responder, pareciese que formo parte del pavimento. Han sido años sin verlo, y solo puedo llorar, él está vivo, está bien y está aquí. A pocos metros de mí, con su piel marcada por el sol, con su maleta militar a la espalda, pero con sus mismos vivaces ojos negros. La guerra ha terminado, y mi esposo ha retornado, me pertenece de nuevo.

Termino de leer el fragmento, las personas presentes en el salón levantan la mano para preguntar.

Contesto cada inquietud brevemente, ya que hay muchas manos levantadas, pero menos mal, todos estamos pasando un momento agradable.

De pronto, mis ojos se clavan en el fondo del salón, encontrándome con él, de brazos cruzados sobre el pecho, y sus ojos fijos en mí. No puedo creer que esté aquí.

¿Qué hace aquí?

Decido mantenerle la mirada, mientras una sensación de nostalgia y alegría se apodera de mí interior, después de meses sin hablar con él, sin verlo, y peor aún, sin haberme despedido siquiera, me alegra de que esté aquí, por ello me obligo a tomar todo mi autocontrol para evitar sonreírle tontamente.

—Señorita Son—me llama la mujer que ha organizado ésta conferencia—. Por aquí, por favor. Con la firma de libros, se cierra la conferencia.

—Sí—dirijo mis ojos nuevamente hacia él, quien solo se mete las manos a los bolsillos de su traje gris, señala el exterior con su cabeza, y sale.

Claramente está diciendo que me esperará fuera. Debo darme prisa.

La firma de libros terminó, tomo mi bolso, y corro apresurada hacia la salida.

Al llegar, lo encuentro dándome la espalda, con su cabello más corto de lo habitual, y enfundando en un traje elegante de color gris. Al notar mi presencia, gira hacia mí, aún con las manos en sus bolsillos.

Su expresión sigue siendo seria, pero eso no me detiene de correr hacia él y estrecharlo entre mis brazos.

—¡Tío, Goten!

Kami. Éste día no podría ser más perfecto.

—Pan—lo escucho decirme, pero decido que quiero abrazarlo tanto como pueda. Me quedo en mi sitio por largos minutos, hasta que él coloca sus manos en mi espalda y luego a mis hombros, separándome de él.

—¡Tío! ¡No creí que…—la emoción de verlo me ha ganado la partida, y mi voz es mi fiel testigo.

—Pan—me interrumpe mientras acomoda su traje—. Vamos a un lugar más privado.

—Sí.

—Sus capuchinos, señores—dice la mesera de la cafetería entregándonos nuestros pedidos.

Ella sale cerrando la puerta detrás de sí, dejándonos solos en la sala privada que Goten ha pedido para nosotros. El silencio entre nosotros se instala, lo que está por demás decir que es raro.

Nosotros siempre hemos sido los más bulliciosos de la casa Son, pero ahora, parecemos un par de desconocidos. Mi anterior emoción todavía está presente, pero aun así, no me atrevo a empezar.

Los minutos pasan entre mi tío dándole sorbos a su té, y yo apretando el volado de mi vestido negro en mis manos.

La tensión es tal que creo que en cualquier momento, lo mínimo que haga, podrá hacer estallar este lugar.

"¡Goten! ¿No dirás nada?"

"No tengo nada que decir, mamá"

Si bien es cierto, aquella vez, Goten no me dijo nada al respecto, eso no quita el hecho de que pueda reclamarme algo, pero aun así…

Goten…

No sabes qué gusto me da volverte a ver.

—Veo que te ha ido bien—empieza, sin posar sus ojos en mí.

—Sí.

—Me alegra.

Termina de decir eso, se cruza de brazos y piernas, con la espalda apoyada en el respaldo del rojo sillón, y dirige su vista hacia el exterior del pequeño salón.

—Tus libros van bien, según veo.

—Sí.

Mierda.

¿Por qué me he quedado sin palabras?

"¡¿Cómo puedes decir eso?!¡Por el amor de Kamisama, es Pan, ella es tú sobrina! ¡Dile algo, Goten!"

"Mamá… no tengo nada que decirle"

—Mamá está bien—dice, de pronto su atención se enfoca por completo en mí—. Ya sabes cómo es.

—Sí. Abuelita Milk siempre…

—No pregunta por ti—me interrumpe, y solo atino a asentir. Todavía es muy pronto para que ella lo haga, pero…

¿Será que mi abuela algún día logra perdonarme, permitiéndome volver a verla?

—Pero debe quedarte muy claro que—empieza Goten nuevamente—, no es porque no le preocupes, solo que se siente decepcionada, por ahora.

—Goten…

—Videl está en las mismas, aunque le hace compañía a mamá, ellas evitan hablar de ti. Están asumiendo todo a sus respectivas maneras—dice.

Lo último dicho por Goten hace que un nudo en la garganta se forme, y mis ojos amenazan con derramar lágrimas, pero decido reprimirme.

—Papá y Gohan están entrenando en el planeta de Kaiosama.

—Eso es bueno de escuchar, Goten.

A breves rasgos, Goten me está informando de todo lo que ha acontecido en casa.

—Me alegra que todos estén bien—bebo por primera vez de mi taza.

—¿Qué tal está Trunks?

—Ah…—La conversación tomó otro giro inesperado—. Él está bien.

—Te ha reclamado. Me imagino.

—Goten…

—¿Serás capaz de negármelo?—inquiere con su cejo fruncido. Pocas veces lo suele hacer, a decir verdad, en su mayoría era cuando adolescente, yo le ahuyentaba a sus novias.

—Goten. Yo…

—Bra lo hace conmigo—dice finalmente, y yo no evito sentirme una mierda.

Es cierto.

Ellos tenían una relación, y ahora, al parecer tienen conflictos por mí culpa.

—Goten…

—No te culpes por eso, la comprendo—pausa antes de continuar—, así que hemos decido postergar la boda.

"Goten y yo estamos saliendo, Pan"

"¡Eso es maravilloso, Bra"

—No creemos que sea el momento conveniente para celebrar.

—Yo lo siento—apenas susurro entrelazando mis manos sobre la mesa—. He arruinado tu relación, y…

—Yo no he dicho que dejé de amar a Bra—sentencia con sus manos unidas sosteniendo su mentón—, y ella tampoco lo ha dicho. Simplemente, nos hemos dado un tiempo para asumir todo lo que ha pasado. Han sido seis meses… muy conflictivos. Muy difíciles de asumir, para todos.

Asiento.

—No se me haría raro que ustedes…

—Ha sido duro también—confieso—, pero…

—¡¿Qué demonios estabas pensando?!—de pronto estampa la mano sobre la mesa. Me sorprendo de que esta no se rompa ante aquel acto—. ¡Exijo saberlo!

—Goten… —se levanta de su lugar, camina hacia mí y se arrodilla enfrente, toma mis manos entre las suyas a la fuerza, y sin apartar su vista de la mía, me confronta.

—Pan…

—Lamento haberte arruinado, Goten—las primeras lágrimas han descendido finalmente—. Tú… no lo merecías. Por mi culpa… Goten… yo he arruinado tu relación con Bra. Yo… lo lamento mucho.

—Pan—finalmente esconde la cara en mis manos y siento la calidez de sus lágrimas derramarse.

—No soporto verte así—dice aun sin verme.

—Goten…

—Todo el mundo te tilda de…

¿Perra, puta?

Sé lo que dicen

—¡No lo soporto!—levanta la cabeza, angulándola hacia mí—. ¡No lo creo! ¡Dime que todo es mentira, que todo es un malentendido!

—Goten. No puedo.

—Pan, escucha, yo te amo, no tienes idea de cuánto, no solo eres mi sobrina, eres una de las mujeres más importantes de mi vida. Creciste conmigo como mi hermana, y… me duele el ver que ahora… todos te detestan.

—Goten… yo lo siento… te he fallado…—Agacho la cabeza y me lanzo a llorar.

—Quise… tratarte indiferente, pretender que no me importabas, pero… no soy igual a ellos, Pan. Yo te amo demasiado para hacerlo—Goten oculta su cara nuevamente en mi regazo, y juntos, solo lloramos.

POV DE GOTEN.

"En noticias del mundo del espectáculo. El día de hoy, a las tres de la tarde, la escritora Best-seller: Son Pan, estará dando una conferencia en el hotel BERDFORM, consecuentemente…"

No pude evitar venir a este sitio. Apenas sí llegué, y la gente reunida en el salón, me posibilitó el pasar desapercibido.

Desde mi sitio, puedo ver que Pan está emocionada, feliz por recibir y otorgarles la atención a sus lectores. Y ellos no dejan de levantar la mano para preguntarle, a lo cual, ella gustosa, se presta a contestar.

Me alegra verla así, aunque, indagando más sobre su fisonomía…

¿Acaso ha perdido peso?

Suspiro profundamente antes de sentir mi celular vibrar en el bolsillo interno de mi pantalón.

Desbloqueé la pantalla y era un mensaje sin leer:

Nena.

+489378743847

Viernes, 13 de abril de 809.

Goten. ¿Cómo estás? Espero que tu viaje haya sido de provecho. Está por demás decirte esto pero, cuídate.

Te amo. 3: 50 PM.

Apenas terminé de leer, no pude creerlo. Bra me escribió.

Kami.

Acaso ella…

"Goten, debemos darnos un tiempo"

"¿Eso crees, Bra?"

"Sí. Con todo esto yo… no creo estar en condiciones para ofrecerte una relación. Lo siento"

"No te preocupes, te entiendo, Bra"

No dudé ni un minuto en contestarle, teclee rápidamente y envié el mensaje.

El reflejo en la pantalla negra de mi celular, denotaba un hombre complacido, y no era para menos, después de semanas sin siquiera hablarnos, ella daba el primer paso. Lo que significaba que estaba segura, preparada para retomar nuestra relación. Esa es mi chica, siempre tan decidida.

Bra…

Por Kami, mujer. No sabes la felicidad que me acabas de dar.

Me guardé el celular en el bolsillo y me enfoqué nuevamente en el centro del salón, y Pan me estaba viendo directamente.

Se quedó estática, inmóvil al verme.

Le di la señal de que la esperaría afuera. Ya que estaba aquí, debería aprovechar ¿o no? No era un cobarde para salir corriendo.

Esperé alrededor de una hora, y ella salió. Sin que lo hubiese previsto, corrió a abrazarme. La llevé a una cafetería, a una sala privada y comencé.

Quería hacerle sabe que me era indiferente lo que ella hiciera, al fin y al cabo ella era ya una adulta, sabría tomar sus decisiones, pero todo por lo que hemos pasado desde niños, conjuntamente con ella, me hizo, reclamarle, exigir una explicación que nunca llegó.

De todas maneras, prefiero que así haya sido. No sé si podría ocultárselo luego a Bra, es por eso que decidí no insistir.

Los recuerdos de nuestra niñez juntos, nuestras travesuras, las suyas para conmigo, y todo aquello, me derrumbaron por completo al verla tan asustada en frente de mí, así fue como terminé lanzándome a su regazo, tan solo para llorar.

POV DE PAN.

—Debo regresar al monte Paoz, estoy viviendo con mamá, al menos hasta que papá regrese.

—Sí—aprieto el bolso en mi mano, y continúo—. ¿Podrías…?

—¿Qué cosa?

—Dale un abrazo a mamá y a abuelita Milk de mi parte—pido y él asiente—. Está por demás decir que no debes comentarle que nos reunimos.

—Lo sé—mira su reloj de muñequera, y me comenta que ya es hora de irse.

Ha venido por un asunto de negocios, y, al enterarse del evento para la firma de mis libros, decidió pasar a verme.

Según me dijo, dudó mucho el venir al evento, para cuando se decidió, no pretendía hablarme, solo me vería de lejos y se iría, pero al final de todo, no pudo evitar citarme. Lo cual, siempre le agradeceré.

Me llenó de dicha volver a verlo, aunque solo haya logrado hacerlo llorar, y sus ojos rojos sean la evidencia de eso.

Ahora, está a punto de marcharse, por lo cual hemos tenido que venir hasta el secretismo que ofrece un callejón.

—Entonces date prisa. Abuelita Milk debe tener una cena ya preparada para ti.

—Sí. Mamá siempre tan considerada. Si acelero la velocidad, llegaré en dos horas.

Asiento.

—Me voy—dice—. Cuídate mucho, Pan.

—Lo haré, tío. Goten. Por favor, soluciona las cosas con Bra. Ustedes no merecen romper su relación por las cosas que pasaron, no tienen nada que ver—Él me da una media sonrisa.

Este es el adiós.

Giro sobre mis tacones, y comienzo a alejarme. Si me quedo un minuto más a su lado, me lanzaré a llorar de nueva cuenta.

—Espera, Pan—giro sobre mis tacones, y veo a Goten correr hacia mí, me estrecha en sus brazos, y no puedo evitar corresponderle. Poso una de mis manos sobre su cabello, sin importarme si daño su perfecto peinado.

—Niñata. Cuídate mucho, por favor—oculto mi cara en su cuello y solo puedo asentir—. No sé cuándo te volveré a ver, por eso… ya has pasado por mucho, ya no más, por favor.

—Te lo prometo, tío. Ya no más, no creo soportar nada más ahora.

—Tampoco te lo mereces, Pan. Por eso, ya no más, por favor. Ya basta, niñata. Ya basta.

—Ajá.

Él me suelta, me da un puño en el brazo a manera de despedida, como siempre lo ha hecho desde que tengo memoria, se aleja un poco de mí, y despidiéndose con la mano, Goten surca los cielos a toda velocidad, mientras, yo empiezo a caminar con dirección hacia la calle principal.

"Te amo demasiado, Pan… eres una de las mujeres más importantes de mi vida"

Detengo mi andar, giro la cabeza brevemente hacia el callejón a mis espaldas y no puedo evitar sonreír.

—Goten…

"Niñata. Ya basta, basta. Ya no más, por favor"

—Yo también te amo, hermano.