INMORAL. SOMBRAS.
CHAPTER 27.
POV DE BULMA.
"Te dije que te alejaras de ella, Vegeta ¿Por qué demonios no me hiciste caso?"
"¿Y cuántas veces te dije que no cubrieras las mierdas de nuestro hijo, eh?"
"Ese asunto no se…"
"Claro que se relaciona, de no ser por él, nada de esto habría pasado nunca"
Kami.
¿Tan mal hice mi labor de madre?
"Trunks. Pero ¿Qué haces a esta hora aquí?"
"Ah… mamá… yo…. Mamá…."
—Por todos los cielos—recogí mis piernas entre mis brazos, y apoyando la cabeza en mis rodillas, recordé:
FLASHBACK.
Apenas sí sentí el golpeteo en la ventana. De no ser por Vegeta, quizá no me habría despertado.
—Es Trunks—Anunció mi esposo. Se levanta de la cama y se encamina hacia la ventana mientras yo me enfundé en la bata, y me dirigí a tomar el control para correr las cortinas.
El golpeteo continúa hasta que Vegeta alza la voz.
Finalmente las cortinas se corren completamente, y nos encontramos con Trunks, levitando fuera de nuestra habitación.
Vegeta enseguida abre la ventana y nuestro se queda estático en el marco de la ventana, sin atreverse a entrar. Agacha la cabeza, y se mantiene firme en su posición.
—Ah… Trunks—me extraña su actitud—. Pero… ¿Qué haces a esta hora aquí?
Los minutos pasan y no atina a decir nada. Brevemente, Vegeta y yo intercambiamos miradas, preguntándonos el uno al otro si sabe algo al respecto.
Sé que no está ebrio. Eso lo sé bien.
Entonces…
¿Por qué esta actitud?
—Trunks—intento nuevamente, pero mi hijo parece distante, a decir verdad, los mechones en su frente me dificultad ver su rostro.
—Ah… mamá… mamá… —Balbucea.
Frunzo el ceño, y permito a mis ojos recorrer el cuerpo de Trunks. Temblante, sudoroso y…
—¿Te has estado drogando?—es lo primero que se viene a la cabeza. No sé ni porqué lo dije, Trunks nunca demostró esa conducta. Sin embargo no me recalco, ni ante la mirada de reproche de Vegeta—. ¿Qué te ha pasado, Trunks?
Las manos de Trunks, a cada lado de su cuerpo, se cierran en un puño y en breve comienzan a temblar.
Esto me está preocupando.
Decido acercarme lo suficiente a él, levanto la vista, con dirección a sus ojos, y encuentro estos fuertemente cerrados.
—Trunks—intenté que abriera los ojos, más no pude. Al contrario, pude fijarme en otro detalle, su mandíbula recta, firmemente rechinando sus dientes.
—Trunks ¿Qué te ha pasado?—me ayudó Vegeta, lo cual agradecí—. Habla.
Kami.
¿Qué está sucediendo?
Este muchacho no me habla, y su cuerpo enfundando en un traje deportivo negro no deja de temblar.
Suficiente, tengo que saberlo.
—¡Trunks!
—¡Necesito el radar del dragón!—de pronto grita eufórico, y yo doy un paso atrás por el susto.
—Ah…—¿Qué ha dicho?
—¿Qué?—espeta Vegeta al igual de sorprendido que yo, pero mi hijo no parece escuchar a su padre, se adentra, me toma de ambos hombros, y, con la cabeza gacha, susurra:
—Necesito el radar.
—Ah… Trunks ¿Para qué? Bien sabes que no sirve—suelto.
—Mamá….—por fin levanta la cabeza—Yo… yo necesito el radar—dice desesperado—. Dame el radar—me zarandea levemente
—Ah… Trunks… —Intento razonar con él, pero no está funcionando—, pero…
—¡Mamá!—grita nuevamente—. ¿Dónde está…?
—¡Trunks!—alza la voz Vegeta. Lo veo colocar una de sus manos en el hombro de mi hijo, y así, él logra que se separe de mí—. ¿Qué demonios te está pasando? Quiero saberlo ahora.
Trunks endereza su postura, firme ante su padre. Aparta la vista, se está negando a contestar.
—Vienes a las…—pausa para girar su vista al velador y mirar la hora— tres de la madrugada ¿Y no quieres explicar lo que te ha pasado, eh? ¿Para qué quieres el radar? Tu madre ya te ha dicho que no sirve, a no ser que ahora ya sean funcionales de nuevo ¿Lo son, Bulma?—me pregunta y yo niego de inmediato.
—Así es, Trunks. No ha habido ningún cambio. Siguen siendo piedras—camino hacia él tratando de acercarme, y solo allí noto el rastro de sangre en su polo, debajo de la chaqueta—. Pero…
—Dame el radar.
—Trunks… ¿Esa sangre es tuya?—No sé ni cómo he logrado acércame tan rápido, pero ahora lo estoy examinando de pies a cabeza, y no veo ningún rastro de herida. Intento examinar el polo para descubrir de dónde viene la sangre, pero él me detiene tomando mi mano antes de que siquiera pueda tocarlo—Trunks…
—Mamá…—sin que Vegeta ni yo siquiera lo previéramos, Trunks se desploma de rodillas en el suelo.
—¡Ah! ¡Trunks!—me apresuro a tomarlo entre mis brazos—. ¡¿Qué tienes, hijo?! ¡Dime!—intento acunar su rostro en mis manos, pero ni aun así logro que me conteste—. Por Kami. ¡¿Qué tienes, Trunks?! ¡¿acaso estás herido?! ¡¿Qué fue lo que te pasó?! ¡Trunks…!
—¡Mujer!—me interrumpe Vegeta, ya arrodillado a mí lado—. ¡Cálmate! ¡No está herido!
No es suficiente que él me lo asegure, quiero comprobarlo por mí misma.
Diablos.
Tengo que calmar estas increíbles ganas de llorar.
—Trunks, por favor. Dinos que pasó. Trunks…—mis dedos temblorosos logran sacar la chaqueta de sus hombros, pero la escena de su pecho me deja sin palabras, y me obliga a soltarlo de mi agarre y caer de trasero hacia atrás.
—Ah… Trunks… ¿Por qué estás…?
—Yo lo maté.
¿Qué cosa?
Esa simple frase cala en lo más profundo de mí. Me obligo a parpadear decenas de veces para asegurarme de que no estoy soñando o caí en coma.
Intento decir algo, pero ni siquiera puedo cerrar la boca.
—¿Estás seguro?—esa pregunta. Giro mi vista hacia Vegeta, ha lanzado ese tamaño de pregunta, tranquilamente, como si nada.
Aunque…
¿Esto no es real o sí?
Trunks no ha dicho eso ¿cierto?
"Yo lo maté"
De ninguna manera mi hijo haría algo como eso, él no, no es capaz de hacer algo tan…
Sin que yo misma me lo prevea me mofo.
—Ya basta, ustedes dos ¿Qué…?—Quise creer que no era verdad, pero Vegeta me lanza esa mirada que dice: No estamos jugando.
No sé ni cómo logro levantar mi peso del piso, antes de caer de nuevo ante Trunks. Apoyo mi peso completo sobre mis brazos extendidos en el suelo; levanto la cabeza, lo confronto y quiero que me diga que no es verdad. Que está jugando, lo que sea, pero no eso.
—Trunks…
—Mamá… —de pronto, decenas de lágrimas descienden libremente por sus mejillas, y su garganta suelta un gruñido que me hace estremecer.
Su cuerpo empieza a temblar y yo no atino que hacer, quiero ayuda de Vegeta en este momento.
Mi esposo se levanta de su sitio, se coloca al lado de Trunks, y colocando su mano en la espalda temblorosa de mi hijo, le da apoyo.
"Yo lo maté"
¿A quién? ¿A quién mató, Trunks?
—Bulma—con la vista en dirección a la ventana, Vegeta me ordena traer un polo nuevo.
Por inercia me levanto, camino hacia el armario, y tomo un par de los de Vegeta, retorno a mi sitio y esta escena de Trunks devastado me dice que todo es real.
—Tranquilo—le dice Vegeta masajeando su espalda—. No hay nada que puedas hacer ya.
—Papá… yo…
—Asume la culpa, Trunks—sentencia, y yo me veo a mí misma retorcer el polo entre mis manos—. Pero ya no hay nada que puedas hacer.
—Papá…
—Las esferas—continúa mi esposo—, no sabemos cuándo volverán a funcionar. Dende dijo que quizá en cien años.
FIN DEL FLASHBACK.
Kami.
Soy tan responsable de aquello, pero es que…
¿Cómo no querer proteger a mi hijo?
¿Cómo no querer hacer todo lo que estuviese en mis manos por ayudarlo?
Incluso, fui capaz de…
"Madre. Buenos días"
"Ah… Pan… Bienvenida"
Ahora es demasiado tarde. Aunque, no puedo evitar preguntarme ¿Qué hubiese sido si Pan se hubiera enterado.
FLASHBACK.
—¿Lo hiciste?—pregunta Vegeta, recargándose en el borde la ventana, dándome la espalda.
Sé lo que pregunta, pero aun así, no puede culparme.
—Lo hice—he depositado dinero a modo de seguro de vida en la cuenta de Daniel.
—Mujer—retorna a verme—. Estas—señala con su dedo índice firmemente apoyado sobre el borde—. Estas son las mierdas de Trunks—dice firme—, deja que él las resuelva.
Suficiente.
Mi paciencia tiene un límite.
—¡Claro, como tú no haces nada al respecto!—reclamo antes de lanzarme a llorar—. ¡Soy yo la que está preocupada por Trunks y tú no haces nada excepto decirme que no haga nada! ¡Es mi hijo, por el amor de Kami!—Ya no atino a hacer otra cosas que cubrir mi rostro para continuar llorando. Poco después mi esposo me envuelve en sus brazos, y se mantiene estático.
—Mujer…—empieza—, no creas que no me importa lo que pase con Trunks. Es solo que… él se buscó este problema, él tendrá que resolverlo.
—Pero…
—Pero nada—sentencia—. Él quiso tener una aventura, bien, la tuvo, y terminó matando al tipo. Ahora, Trunks debe comprender que no hay las esferas mágicas que le estén resolviendo la vida. Y tú, Bulma, tú no…
—Pero, Vegeta…
—Mujer. Entiende—pausa. Me mira fijamente y dice las palabras que sé, está pensando—. Esto debe saberse.
—No—me separo de él para plantarle cara. Me limpio el rostro con la mano, y de nuevo recalco—. No.
—Bulma…
—He dicho que no. Además, la policía ha dicho que se trata de un hecho de pandillas, de esas peleas ilegales. Y Trunks nunca estuvo al…
—Bulma—interrumpe—. Sé que Trunks no lo mató porque quiso—Afirma seguro—, fue un accidente, no midió su fuerza y terminó… matando a Daniel.
Cierro mis ojos ante lo último dicho. Aun no me puedo creer que ese muchacho esté muerto.
Kami.
¿Qué demonios está pasando?
Una llamada entrante en el auricular inalámbrico de mi oído, me hace controlar mi llanto.
—Briefs—contesto, y es mi asistente.
Pan ha llegado.
En seguida siento el escalofrío recorrer mi columna vertebral. Kami.
Ella no puede ver a Trunks en estas condiciones.
"Te daré un sedante para que puedas descansar, Trunks"
"Mamá…"
"Descansa. Veré que puedo hacer"
Apenas sí ha pasado un día, Trunks no está en condiciones. Y ahora Pan…
—¿Señora Bulma?
—Sí, bajo enseguida—Cuelgo la llamada, me dirijo hacia Vegeta, quien me mira decidido mientras yo ruego con la mirada.
No.
—Vegeta…—él no se inmuta, pasa delante de mí no sin antes retornarme a ver.
—Esto debe saberse, Bulma. No debemos callarnos algo tan grave.
Por alguna extraña razón me he quedado sin habla y no sé ni cómo replicar. Creo que me he quedado sin fuerzas.
Él sale, dejándome sola en la habitación.
"Tengo una firma de libros en Ciudad del Sur. Será una convención de una semana, madre"
"Que te vaya bien, Pan"
"Muchas gracias. Ah… como Trunks no está y tampoco contesta su celular ¿Podría decirle que lo estaré llamando en el trascurso de esta semana, por favor? Que mantenga encendido el celular"
"Por supuesto que sí. Vete tranquila. Yo le diré"
"Muchas gracias. No quisiera que pensara que no me importó despedirme"
"Despreocúpate, Pan. Y ve, tus admiradores te esperan"
¿Qué hago ahora?
Por ningún motivo puede verlo así.
—Ah… Vegeta.
No espero para salir corriendo hacia donde sé, él estará.
Por favor, no se lo digas. Por favor, Vegeta. No se lo digas.
Menuda carrera estoy teniendo.
Al fin llego a la sala, pero me detengo antes de entrar, necesito aire para mis pulmones. Siento los latidos de mi corazón zumbar mis oídos.
Está decidido, Bulma. Me digo mentalmente.
Tomo una bocanada profunda de aire, tomo en mis manos la perilla e ingreso.
—Ah—Pan se levanta de su asiento, da una reverencia y destellantemente saluda—. Madre. Buenas tardes.
—Hola—correspondo, brevemente enfoco mi vista en Vegeta, parado en una esquina del salón, con los brazos cruzados sobre el pecho, diciéndome: Entre más pronto mejor.
—Madre. He traído un par de obsequios para usted, de hecho, no son míos, son de Ubb—dice Pan entregándome una cápsula amarilla—. Ha enviado sus saludos, y un par de presentes para usted.
—Ah… muchas gracias por…—Por Kami, Bulma. Contrólate—. Por haberlos traído—finalizo con una sonrisa nerviosa.
Ella se sienta de nuevo y alegremente empieza a contarme sobre su viaja, siempre lo ha hecho y a menudo sus conversaciones me entretienen mucho, pero ahora… solo quisiera que aún no hubiese llegado.
—… la esposa de Ubb es una mujer muy amable—apenas si he escuchado la última parte—, y además muy bonita. Aunque, aun no aprende a hablar el japonés muy bien, pero estoy segura que lo logrará en muy corto tiempo.
—Ah, ya veo.
—Sí—dice feliz—. Ah… ¿Y Trunks?—pregunta mirando su reloj—. Ya es hora de que venga a comer.
—Ah… Trunks…—De nuevo me pongo a dudar.
Contrólate, Bulma.
—¿En dónde está?—inútilmente busco apoyo en Vegeta, pero él no cede.
Al contrario, se endereza en su sitio, y claramente lo dirá.
Por favor, no se lo digas. Ruego, pero él dice: No.
Camina hacia nosotras, se coloca detrás de mí y empieza:
—Pan. Hay algo que…
Kami. Se lo dirá.
—Dígame, Vegeta-san. Escucho.
Siento mi corazón latir a toda prisa dentro de mí pecho. Vegeta se lo dirá.
—Lo que sucedió fue que…
—Trunks se ha ido a un viaje de negocios—Interrumpo de manera imponente—. Volverá en dos días, así que no te preocupes, Pan.
—Ya veo—simplemente contesta, inocente al duelo de miradas que tanto Vegeta como yo nos estamos dando, justo ahora.
Trago grueso mientras le sigo plantando cara a Vegeta que me mira entrecerrando los ojos.
—En fin, quizá dejó un correo, lo revisaré—dice girando brevemente para tomar el celular de su bolsa, mientras, Vegeta me sigue mirando de manera atemorizante, y mi moral, todo de mí empieza a tambalear.
No debo dar marcha atrás.
Vegeta enfoca su vista brevemente en Pan y luego de vuelta a mí.
—No lo haré—sentencia, aparta la vista de la mía. Y sé con certeza, le dirá—. Pan.
No puede hacerlo. Vegeta no puede traicionarme, no a mí, no a nuestro hijo.
—Dígame, Vegeta-san.
Vegeta…
¿Acaso no ves la dimensión que esto puede acarrear? ¿Para mí sobretodo?
Quedaré como una mentirosa, corrección, una mujer mentirosa, fulminada por un ataque cardiaco.
—Espera fuera—ordena—. Necesito hablar con Bulma.
—Por supuesto. Con permiso—Pan sale del salón y ahora sé que tengo a Vegeta cabreado a mis espaldas.
—Vegeta…
—No—dice—. No puedo creer que hayas…
—Escucha—me planto firme en frente de él, desesperadamente tomo su rostro entre mis manos y pegando su frente a la mía, lo obligo a mirarme.
Pretende separarme de él tomándome por las muñecas pero decido que no, tengo que lograr convencerlo.
—Bulma.
—Vegeta. Escúchame, por favor, escúchame.
—Bulma.
—Debemos decirle esto. Sabes que es grave y quieres callarte.
—Yo lo sé, Vegeta, pero…—pauso—… piensa en Trunks, él está casado con Pan y…
—No, mujer—logra separarme por fin—. Creo haberte dicho que Trunks tenía que solucionar sus problemas. Y ahora sales con que se fue de viaje, cuando bien sabemos que está arriba, en su "habitación especial"—dijo entre comillas dando a entender la alcoba difuminadora de ki que había construido para él cuando niño.
—Por favor—imploro de nuevo—. Piensa en Trunks, piensa que… sí, está bien, cometió un error. Pero… si Pan lo sabe, no podrá perdonarlo.
—La iba a dejar de todos modos—camina en dirección a la puerta—. ¿Qué más da ahora?
—¡Vegeta! Por favor…
—No—Sentencia antes de salir de la sala.
FIN DEL FLASHBACK.
Nunca me dijo qué fue lo que le hizo cambiar de opinión aquel día. Sea cual sea la razón, debió haber sido poderosa en verdad.
El timbre del teléfono suena, me levanto y me apresuro a contestar.
—Briefs.
—Mamá—dice Bra al otro lado de la línea—. Toma tu celular ahora mismo.
—¿Para qué, Bra?
—Tienes que ver esto.
—¿Sobre qué?—inquiero, miro mi reloj y me percato de que son las once de la noche.
—Es sobre un supuesto hijo de Trunks.
POV DE TRUNKS.
—Quiero las bolas de esos hijos de puta en mi oficina ¡Ahora!—Del grupo de personas en mi oficina, tan solo Nian, nada acostumbrada a mis cambios de humor, se asustó.
Por otra parte, Jason salió de la oficina, prometiéndome que encontraría al hijo de puta que tomó esa maldita fotografía que ahora está en portadas de todas esas malditas revistas de chismes.
"De llegar a ser cierto, quizá C.C tenga al primer heredero de la multinacional de tecnología más importante del planeta"
"Sí. Esto se conoce como la lotería genética, queridos televidentes"
"El niño de nombre Andrew estudia en una prestigiosa escuela privada, Salerno Academy, ubicada en el centro de la ciudad. Aun así ¿Será este el hijo del CEO de C.C, el magnate, Trunks Briefs?"
Ojalá Michael logre silenciar a la maldita prensa. Nunca antes en mi vida los había detestado tanto. Con sus comentarios, sus críticas y sus supuestos que antes me valían mierda, ahora realmente me están dando un dolor de cabeza.
Masajeándome las sienes, descargué mi peso en mi sillón, detrás del escritorio.
—Malditos entrometidos.
Eso eran aquellos paparazis porque han hecho que mi semana sea tan malditamente jodida.
"Quiero conocerlo"
Y encima de todo Pan quiere conocer al niño.
¿Qué demonios le pasa por la cabeza a esa mujer?
Y hablando de ella, mi celular sobre el escritorio empieza a vibrar.
—Briefs—contesto apresurado, es Mathew, dice que ha llevado a Pan a una cafetería.
¿Qué estás haciendo, Pan?
Esto es precisamente lo que está buscando la prensa, una oportunidad como ésta, y ellas se las sirve en bandeja de plata.
—¿Sr. Briefs?
—¿Algún periodista o camarógrafo por allí?
—Negativo, señor.
—De acuerdo, por favor, Mathew, quédate con ella, si ella sale, tú sales con ella.
—Sí. Entiendo, Sr. Briefs.
—Te llamo luego—cuelgo la llamada y decido apoyar mi frente sobre el escritorio.
Pan…
¿Qué pretendes? ¿Matarme de la ira, acaso?
—Agh. Que mujer, por todos los cielos.
POV DE PAN.
—Adelante, por aquí, por favor—me indica la mesera.
No tengo que caminar mucho, llegamos al sitio, la señorita abre la puerta y me adentro a la sala privada.
Nuestras miradas se encuentran por breves momentos. Ninguna de nosotras nos atrevemos a bajar la vista.
Si algún tercero nos viera, claramente dictaminaría un duelo de miradas.
—Señorita—me indica mi asiento la joven mesera, accedo y después de ordenar, por fin, nos dejan solas.
Si no fuera por el sonido instrumental propio de la habitación, este sitio sería un punto totalmente muerto.
Los minutos pasas y ninguna se atreve a decir nada. Disimuladamente o quizá no para alguien más, me enfoco en sus facciones delgadas, en la apariencia que tengo grabada de ella. Aunque, ahora de facciones más marcadas, de nariz más perfilada, impoluto cabello azabache al igual que sus ojos.
Kami.
Quiero reírme justo ahora, aunque, de seguro pensaría que estoy loca.
Nos parecemos tanto, si no fuera por la estatura y por la increíble palidez de su piel, cualquiera diría que somos gemelas.
"Buenas tardes, señorita Mai"
El tiempo ha pasado desde aquel entonces. Ahora solo me reúne aquí una cosa necesaria para mí tranquilidad.
Ella es la primera en bajar la vista y colocar un mechón detrás de su cabello.
—Con permiso—la mesera entra, deja el pedido, y sale después de una reverencia.
Con delicadeza extrema tomo la taza humeante de té verde que me corresponde, y la acerco hacia mí.
"Quiero algo nada empalagoso. Es para un pastel de cumpleaños, por favor"
"¿Desea que escriba algo, señorita?"
"Feliz cumpleaños, CEO"
—Ha pasado mucho desde que la vi—le digo.
—No somos tan distantes de edad para que me trates de ese modo.
—Lo siento, nunca fuimos tan cercanas para darnos mayor confianza—recalco.
De nuevo el duelo de miradas, antes de que ella nuevamente ceda.
—Debes intuir que tener este tipo de encuentros sería un banquete para la prensa en estos momentos. Y, aun así estás aquí—habla de manera inteligente.
"Sería mejor que no salieras. Mathew te acompañará a partir de hoy, pídele lo que necesites. Él se hará cargo. Pero por ahora, debemos callar a la prensa. ¿Lo entiendes?"
—Lo mismo digo de usted—replico—. Pudo haberse negado ¿Por qué no hacerlo?
—Ah…
—En ningún momento…—enlazo mis dedos para colocarlos sobre la mesa—, se vio obligada a venir. De hecho, llegó antes de la hora prevista—me permito sonreír un poco ante la mirada de sorpresa de la mujer en frente de mí.
Oh, Mai. Claro que lo sé.
Al final de todo, algo he aprendido de Trunks.
—Las buenas costumbres—empieza—, jamás se olvidan. Además, te recuerdo que fuiste tú la que me citaste hoy…—se defiende.
—Lo hice, sí. Pero a decir verdad, no creí que vendría.
Un nuevo e incómodo momento silencioso hace presencia nuevamente, pero a diferencia de antes, el ambiente tiende a relajarse.
Lo cual me alegra.
—Si me citaste para saber si Andrew es hijo de Trunks quiero decirte que…
—No estoy aquí para pelear—la interrumpo—. Si eso hubiese querido, la habría citado en algún terreno baldío.
—¿Entonces no estás aquí por eso?
Niego rotundamente.
—Sé que ese niño no es hijo de Trunks.
—¿Él te lo afirmó?—pregunta.
—No—contesto y Mai me mira un tanto extrañada por mi respuesta—. Lo sé porque Trunks jamás negaría un hijo suyo. No importa qué, él nunca lo haría.
—Entonces ¿Por qué citarme? ¿Qué es lo que quieres saber?
"Pan ¿Acaso eso es verdad? ¿Trunks tiene un hijo con otra mujer?"
"No, mamá. Estoy segura de que no es de él"
— … ¿Eh, Pan?—ni siquiera le he tomado atención a las últimas palabras que haya dicho.
—No quiero saber detalles—le digo—. No me interesa. Solo…
—¿Qué?—inquiere.
"Pan ¿Qué harás?"
"Iré con Mai, Ann"
"¿Estás loca, acaso?"
"Bulma fue capaz de confrontarme. Ahora, es mi turno"
Cruzo mis piernas debajo de la mesa, y afianzo mi entrelazamiento de dedos.
—Mai…
—¿Qué es lo que quieres saber, Pan?
"¿Quieres casarte conmigo, Pan"
"¿Estás hablando enserio, Trunks?"
—¿Amas a Trunks?—Listo, lo he dicho. Ahora, solo me resta esperar.
La mujer en mi frente abre los ojos ante la pregunta hecha, baja la vista por un momentos, frunce el ceño, y aun dudando vuelve a mirarme.
—¿Qué clase de pregunta es esa?
—Es la única que tendrás que responder, lo prometo—le digo.
Ella me mira fijamente, está percatándose de que no estoy jugando, de que estoy hablando enserio.
—Madura de una vez—me dice—. Déjate de preguntas tontas.
—Aun si lo fuera. No debería causarte ninguna molestia.
—No me molesta la pregunta en sí—dice—. Me molesta la forma en la cual la dices.
Ahora a la que ha sorprendido soy yo.
—¿Pretendes autodenominarte como la víctima, eh? ¿Es eso?
Bajo la vista por un par de minutos, mientras me permito sonreír brevemente.
—Así que… ¿Así es cómo me presento? Realmente no fue mi intención.
—Lo estás haciendo nuevamente—replica—. ¿Qué pretendes realmente?
—Solo una respuesta.
—¿Seguirás con eso?
—No has contestado algo tan simple.
—No la he contestado porque no sé qué implicaciones me pueda traer—contesta audazmente.
Ahora entiendo la similitud en la actitud de Trunks y Mai.
Siempre están pensando, constanmente a la defensiva.
Yo no soy indiferente a la competencia y tampoco a la competitividad, pero es innegable no afirmar por qué Trunks consideraría que con Mai se puede tener una plática interesante.
—Ninguna—afirmo.
—¿Es lo único que preguntarás?
—Sí.
—De acuerdo. Sí. Lo amo aún.
Asiento ante su confesión, tomo mi bolso, me levanto y camino en dirección a la puerta.
—¿Eso es todo?—pregunta a mis espaldas.
—Sí.
Tomo la perilla, salgo del sitio y Mathew ya está esperando por mí.
—Sra. Briefs—saluda, abre la puerta trasera, me deslizo dentro y a Mathew no le toma mucho tiempo en unirse al tráfico—. ¿De vuelta a casa, Sra. Briefs?
—No—sentencio—. Quiero que vayas a Salerno Academy.
—¿Señora?—inquiere dándome un breve vistazo por el espejo retrovisor el hombre de 44 años.
—Tranquilo, no demoraremos.
El pobre hombre condujo hasta el sitio, aparcó en la acera y aguardó.
—Señora ¿qué estamos espera…?
—Solo un poco más—interrumpí.
Si mis cálculos no se equivocaban. Mai tendría que estar por llegar para recoger a su hijo.
"Quiero conocerlo, Trunks"
"¡Estás loca, Pan! Sobre mi cadáver. Ese niño no tiene nada que ver contigo, Pan. No, te lo prohíbo"
Esto es aterrador, pero tal y como lo había planificado, ella llegó, se reunió con el niño de escasos seis o quizá siete años, juntos se fueron caminando hasta el auto de Mai, mientras yo los seguía con la vista.
"¿Serás escritora, Yunny?"
"A este ritmo, lo será, Pan"
No tardaron mucho en unirse al tráfico y marcharse.
—¿Sra. Briefs?
—Podemos irnos, Mathew.
—De acuerdo, Sra.
—¿Trunks ya te envió un mensaje?—pregunté y el hombre me miró por el espejo retrovisor sin ninguna expresión en sus ojos.
—¿Señora?
—Mathew. Lo sé todo—le dije ante un hombre que no demostraba ni la menor emoción—. Y, me sorprende tu profesionalismo, en verdad. Sé que me seguiste hace un par de días.
¿Cómo no lo iba a sentir si tengo grabado en la memoria el ki de las personas que trabajan con Trunks?
—Yo lo lamento si la incomodé, pero…
—Lo sé, es tu trabajo, Mathew—le dije—. Créeme que no estoy molesta por ello, después de todo, has trabajado muchos años con Trunks, a él, le debes tu lealtad, no a mí.
—Señora, si me permite.
—No tienes nada de qué preocuparte—sentencié—. Tú… has trabajado con Trunks, incluso muchos años antes de que yo apareciese ¿Cuántos han sido?
—Pronto serán 16 años—responde.
—Debe ser, en fin, ahora, tienes que informarle a Trunks de todo esto.
Él asiente.
—Ahora, por favor. Vámonos a casa.
