INMORAL. SOMBRAS.

CHAPTER 30.

POV DE MATHEW.

—Necesito que compres esas acciones—escucho que mi jefe ordena—. Ofrece 2 millones.

"Buenas tardes Soy Mathew Moss. Un gusto conocerlo"

"Soy Trunks Briefs, también es un gusto"

FLASHBACK.

—Mathew. Un gusto verte de nuevo—me dice Jack sentándose detrás de su escritorio— Lamento la tardanza pero hubieron un par de problemas con unos gilipollas que atosigan a un cliente.

—No te preocupes, Jack. Entiendo.

"¿Y ahora qué estás haciendo, Mathew? No nos hemos visto desde el servicio militar, supe que lo dejaste para estar más cerca de tu familia"

"Sí, así fue. Ahora estoy buscando trabajo"

—¿Y bien? ¿Leíste el contrato?—me saca de mis pensamientos.

—Sí—respondo—. Leí el documento que me enviaste ¿es seguro que trabajaré para él?

—Sí—dice mi amigo. Quien ahora es dueño de una compañía de seguridad—. Lo sé, es una mierda pasar de ser un militar honorable a tener que ser el niñero de un chiquillo rico. Pero es lo que tiene el trabajo—se encoje de hombros—Además, te permitirá estar cerca de tu familia. Si bien es cierto, tendrás que estar detrás de su culo, 24/7, el pago es muy bueno.

—Sí—bajo la vista hacia mis documentos personales.

"Matt. Buena suerte, sé que te contratarán. Ánimo. Clare y yo estaremos esperando tu llamada"

Kami. Jamás habría dejado el ejército, pero por mi familia, y mi niña, no importa el costo.

—Escucha—dice—. Sé lo que te sucede, te conozco—me dice señalándome con el dedo—. También fui militar, también lo dejé por mi mamá. Ella… se preocupaba mucho, tú lo sabes, la conociste—explica—. Ahora, generalmente, los nuevos aspirantes, deben pasar por ciertas pruebas, en las cuales se ganan una putiza mía a cada momento, en fin, tengo que asegurarme que hagan bien su trabajo. Pero, a ti, hermano, conozco como trabajas, me gusta tu manera de ser. Por eso te ofrecí este empleo y a este cliente.

—Te lo agradezco, Jack.

—No tienes de qué. Me salvaste el culo en Afganistán. Yo debería estar muerto para ahora ¿Lo recuerdas?

—Sí, lo hago.

—Aquel campamento. Dios santo, los islamistas nos habrían matado en cualquier momento—revive sus memorias—. No podíamos ni dormir, peor cagar, pero aun así me encantaba. Me salvaste aquel día. Siempre te estaré agradecido. Ahora, volvamos a este cliente. Hay algunas actualizaciones con respecto a él, te pondré al corriente.

—Sí.

—El nombre del chico es Trunks Briefs, tiene 23 años, y está al mando de Corporación Capsule—explica—. El resto ya lo debes saber. Ahora, esta es la dirección actualizada de su departamento, anexo sus horarios e información básica de su familia. Y, el resto, él mismo te lo dirá. Deja tus documentos a mi secretaria, haremos el papeleo. Ahora, debes irte. Te está esperando.

Aparqué en C.C y me dirigí a Gerencia. Me notificaron que estaba en una junta y que tardaría. Mientras esperaba, volví a leer el documento enviado a mi correo, la foto de mi jefe a partir de ahora, era la de un chico relativamente joven. De extraña cabellera color lila.

En fin ¿qué mierda hago fijándome en cosas tan banales? Media hora después, cerca de las 2: 00 p. m, la recepcionista me dijo que podía pasar. Me guío hasta una puerta de roble negro y me adentré.

—Sí. Lo sé, mamá—hablaba por celular mientras me daba la espalda—. Ajá, el nuevo proyecto ya es un éxito—decía.

Mis ojos, curiosos, divagaron por su oficina. Los enormes ventanales podrían significar un riesgo para él.

—Envíame los planos, prometo revisarlos. Sí, te llamo luego. Adiós—se dio la vuelta y me observó por segundos antes de tenerlo en frente.

—Buenas tardes, soy Mathew Moss—me presento, extiendo la mano y él la acepta—. Seré su guardaespaldas a partir de hoy. Un gusto conocerlo.

—Soy Trunks Briefs—se presenta el muchacho de enormes ojos azules—, también es un gusto.

FLASHBACK.

¿Quién diría que de eso ya han pasado 16 años?

Relativamente he visto crecer a ese chico, tanto en los negocios como en su vida personal. He sido testigo de tantas cosas en su vida que realmente le aprecio.

FLASHBACK.

—¿Me llamarás?—escucho preguntar a la chica rubia. Acompañante de mi jefe la noche anterior.

—Veremos, Karen. Yo te llamo.

—Trunks. Trunks. Trunks—repite. No debería presencia esto pero debo escoltarla hasta el parqueadero—. Eres especial, en verdad. Fue un noche excelente. Espero repetirla—murmuró, pero aun así logré escucharla.

Después de una despedida que me abstuve de ver, acompañé a la mujer hasta verla partir del edificio. Para cuando regresé, el jefe estaba hidratándose en la cocina.

—Cambia el código de acceso—ordena el chico de 25 años y yo asiento—. Una vez que lo hagas, puedes retirarte.

—Sí, señor.

FIN DEL FLASHBACK.

Mi jefe es un puto genio si de negocios se trata. Muchas de las veces lo vi invicto en su campo. Trabajé con él durante un año completo y luego, se ausentó de todo.

"Tengo un viaje importante. Así que no estaré en un año, aproximadamente. Ya he hablado con Jack al respecto."

Desconozco el sitio en el que estuvo durante ese tiempo, mismo en el cual estuve al pendiente de otro cliente, sin embargo…

"Briefs volvió. Quiere que regreses a trabajar para él. Ofrece un aumento muy generoso"

Por supuesto que dejé mi nuevo trabajo, y regresé con él. Para cuando lo hice, estaba muy cambiado, se había ejercitado y ahora lucía más pensante que de costumbre.

"Me alegra que hayas aceptado, Mathew"

"Me alegra verlo, Sr. Briefs"

Lejos de que la oferta del aumento de sueldo y la escolarización de mi hija fuese tentadora, sentía que trabajar para Briefs no era tan complicado. No era que me gustaran las cosas fáciles, pero sentía que todo en él se cumplía de acuerdo a la rutina. Un horario ya establecido, de modo que no habían sorpresas fuera de eso.

He pasado más tiempo con él del que hubiese querido. Los años fueron pasaron, así que lo conozco lo suficiente como para saber que justo ahora, no está en su mejor momento, y que está jodido.

El que Pan lo haya dejado, vaya que ha calado fondo en él, hasta el punto de hundirlo. Si bien es cierto, cuando soltero solía embriagarse, contadas veces lo vi así, sin expectativa alguna por nada en especial.

"¿Quién te enseñó a cocinar, Mathew? Lo haces muy bien"

Poco me habría imaginado lo que ella pretendía. Y es que aquel día, ella lucía muy entusiasmada, feliz, si alguien me lo preguntara. A partir de ahora tendré miedo si mi esposa luce así al cocinar.

¿Cómo demonios iba a imaginar yo que se trataba de una despedida?

FLASHBACK.

—¿Ya está lista la carne?

—¡Sí!—contesto desde fuera, pronto me le uno y ella agradece entusiasmada.

—Ya está todo listo. Muchas gracias, Mathew. Fuiste de gran ayuda.

—No lo agradezca, lo hice con gusto.

Coloqué la carne sobre la isla de la cocina a la par que sentí un par de ojos observándome. Retorné a verla, y efectivamente eso hacía. No se inmutó cuando la descubrí, al contrario, me sonrío.

—¿Sucede algo?—pregunto por su extraño actuar.

—Trunks confía mucho en ti—dice, y esa simple frase me deja estático ¿A dónde quiere llegar?—Eres un hombre de su entera confianza, Mathew.

FIN DEL FLASHBACK.

La noté extraña aquel día pero nada pudo haberme preparado para la noticia que recibiría al día siguiente.

"¿La Sra. No saldrá a ningún sitio el día de hoy?"

"Pan se fue anoche. Nos divorciaremos, Mathew"

Debo admitir que me causa pena el cómo terminaron su relación. Los conozco años para saber que la están pasando mal. En especial a Briefs, a Pan…

FLASHBACK.

—¿Cómo dices, Bra?—pregunta serio, enfadado por lo bajo—. No, no debiste. ¿No tenías algún otro sitio al que llevarla, acaso? Mierda—sisea. Al parecer, le han arruinado los planes para esta noche—. Solo que debiste haberme avisado antes. A ti te permito lo que sea, pero… invades mi privacidad, mujer.

Mis ojos lo enfocan brevemente en el espejo retrovisor y lo veo pasarse la mano por el pelo repetidas veces, cualquier cosa que le haya dicho su hermana, le ha cabreado.

—Cambio de planes—dice—. Necesito ir por una botella de vino.

Pasamos por la licorería, compramos el producto, y retornamos a casa. Compartimos el elevador en el cual él me notificó que su hermana estaría presente, pero además…

—Sch. Es detestable que se tome atribuciones que no le competen—bramó enfadado, pero sabía que no duraría mucho. El hombre amaba a su hermana, y aunque ella lo hiciera rabiar, sus disputas no perduraban.

—¿Quién más dice que está en el departamento?—pregunto.

—Ah, es una amiga de la familia—dice no muy entusiasmado.

—No parece muy complacido—comento y él logra asentir.

—Agh. Para nada. Me darás la razón cuando la conozcas—dice, las puertas se abren y nos adentramos en el sitio.

—¡Eh! ¡Trunks!—su hermana sale a nuestro encuentro para abrazar efusivamente a su hermano—. Hola, Mathew—saluda.

—Srta. Briefs—reverencio.

—Buenas noches a todos—de pronto veo a una chica de cabello negro hacer aparición en medio de la sala.

"Es una amiga de la familia… no estoy complacido… Me darás la razón cuando la conozcas"

Debe ser ella por quién Briefs estaba molesto.

La muchacha de cabello largo, reverencia levemente y continúa:

—Hola, Trunks—saluda—. Lamento llegar sin avisar—menciona algo incómoda.

—Hola—responde Briefs, un tanto cortante.

Pero por Kamisama que no se comportaría así si se tratara de una de sus muchas amigas.

—¡Traje a nuestra Panny de compras!—exclama entusiasmada Bra cuando consigue abrazar a la muchacha de nombre… ¿Panny? ¿Ese es su nombre?

Debo investigarla. No tengo registros de ella, ni siquiera sabía de su posible existencia.

Briefs nunca la ha mencionado.

—Con permiso, señores—reverencio y desaparezco de la escena. Tengo que investigar a la chica de cabello negro.

FIN DEL FLASHBACK.

"Agh... No estoy nada complacido"

Hasta ahora no entiendo por qué Briefs dijo eso. Y quizá también sea algo que nunca sabré.

¿Quién diría que esa noche conocería a mi futura jefa?

FLASHBACK.

—Pero… ¿Qué hace?

Vi a la muchacha, de la cual aún no sabía el nombre, deambular por el departamento. El CCTV la captó de manera sospechosa. Salgo de la habitación y voy a su encuentro.

—Buenas noches—dice sin siquiera retornar a verme, de alguna manera, sabía que estaba a sus espaldas—. Ah… el Sr. Mathew ¿Cierto?

—Solo Mathew—declaro—dígame ¿La puedo ayudar en algo, Srta…?

—Son Pan—se presenta—. Mucho gusto.

Así que Son Pan.

—Y sí, puedes ayudarme—dice—. Ah… ¿Dónde está el cuarto de lavado? Ingresé a un par de habitaciones, pero…—se encoge de hombros a manera de disculpa—. Lo siento si parecía una fisgona. Lo digo por las cámaras—señala—. Es la razón del porqué estás aquí ¿no es así?

Diablos. Es muy perspicaz la muchacha.

—No resulta impertinente, Srta. Son—contesto—. Ah, déjeme llevarla—le indico el camino, llegamos hasta el sitio y ella lanzó una cápsula de dónde saca un par de mudas de ropa, acaso es… ¿Ropa de entrenamiento?

—Siento mucho causarle problemas—dice de manera educada—. Pero mañana tengo una cita muy temprano, y luego tendré que buscar un hotel, y…—se ríe finalmente—. No creo tener tiempo para lavar.

—La entiendo. Según veo, usted practica artes marciales.

—Son mi vida—declara.

La máquina de lavado anuncia que falta un ciclo, durante el cual tuvimos una plática amena, sobre todo, desde política hasta las batallas.

Interesante la muchacha de nombre Son Pan.

¿Por qué a Briefs no le resulta agradable?

De seguro que se divertiría, y no precisamente follándosela.

FIN DEL FLASHBACK.

Son cosas que nunca sabré a fondo. Pero quizá mis consejos le sirvan a Briefs. No me gustó para nada verlo en tal estado el otro día.

FLASHBACK.

No debo entrometerme, me repito mentalmente, pero no quiero ver al jefe así.

Me dirijo al cuarto de estudio, del cual no ha salido desde que llegó y de eso ya hace cinco horas, al menos debe descansar un poco, son las cuatro de la mañana y él sigue allí.

Sé que está embriagándose, y cuando termine con las botellas saldrá a rastras hacia su habitación.

Kami. Tengo que borrar todo eso de las cámaras de seguridad.

"Trunks confía mucho en ti, Mathew"

Definitivamente, debo intervenir, así me cueste el empleo. Estará cabreado, eso lo sé.

Para cuando llegué lo que tanto temí sucedió, él no quiso hablar acerca de ello, pero decidí persuadirlo, me dejó ingresar y vi que su vano intento de secarse el rostro no había funcionado, de todas maneras, sus ojos ahora un tanto rojos lo delataban.

Me permití sentarme con él y darle un par de consejos.

Amaneció al fin, Briefs notificó a su hermana que se tomaría un par de días libres, al parecer me había hecho caso.

FIN DEL FLASHBACK.

Pocas veces vi al jefe tan jodido. Espero que estos días lejos le hayan servido. Según me dijo. Llegará hoy

—Matt ¿en qué estás pensando?—inquiere mi esposa acostándose a mi lado.

—Solo que mi jefe llega en pocas horas.

—Ya veo—dice y procede a abrazarme—. Ese hombre y sus negocios. Nunca lo dejan en paz ¿no es así?

—Así es, nena.

A excepción de mi esposa, nadie más sabe cómo es la vida de Briefs realmente. Confío en ella, y sé, jamás le dirá a nadie.

—Matt. Me siento mal por él.

—¿Por qué?—inquiero, estiro la mano para apagar la lámpara lateral y me permito escucharla.

—Se acaba de divorciar—explica—. Debe ser... duro al principio. Es decir, después de muchos años juntos, el estar solos ahora debe ser… agh... no me lo quiero ni imaginar.

—Sí. Aunque no noto gran cambio en él—miento—, debido a que siempre ha sido taciturno, de hecho.

—¿Tan terrible era su matrimonio que no pudieron arreglar sus diferencias?—pregunta—. A decir verdad, su esposa era una niña muy amable y atenta ¿por qué terminar así?

"Vamos, Trunks. No estés jugando. Quieto. Quieto. Te voy a golpear, y juro que lo lamentarás"

—Se llevaban muy bien, desconozco los motivos, nena. Pero… a decir verdad, Pan le hace falta.

—Yo lo sabía. A ese par se los veía muy bien juntos. Por eso sé que se deben extrañar.

—Sí. Bueno, esperemos que regrese de mejor ánimo.

POV DE TRUNKS.

"Sr. Briefs. Quizá deba alejarse de todo esto, relajar su mente, de ese modo, podrá pensar las cosas con claridad"

Realmente no tengo ni la menor idea de en dónde estoy, y tampoco es algo que me interese en estos momentos.

"Bra. Necesito que asumas la empresa por unos días"

"Trunks…"

"Saldré de la ciudad, yo…"

"Adelante. Yo me hago cargo, capitán"

Por fin logro vislumbrar un sitio apropiado en medio del bosque, no a muchos kilómetros de allí, se extiende un imponente desierto. Perfecto para mí oxidado cuerpo.

"Haga algo que le guste, que lo ayude a relajarse"

Por supuesto que para mí no había algo mejor que el entrenamiento, pero… ha pasado tanto desde la última vez que lo hice. Lanzo una Hoi Poi, una casa aparece. Me adentro en mi habitación y desempaco la maleta que he traído, más, de manera extraña mis ojos no pueden apartarse del paquete con ropa de entrenamiento.

"Trunks. Ven a entrenar conmigo. Hace mucho que no lo haces, será bueno para ti"

Relativamente está nuevo. Rápidamente me mudo de ropa, y salgo del sitio acomodándome las vendas de las muñecas.

"¡Trunks! ¡Yo, Son Pan, te desafío a un duelo! Patearé tu trasero"

—Sch. Tonta.

Decido empezar con lo que dejé inconcluso: Una nueva técnica.

Concentro la energía en mí interior, sin dejar que se desborde. Lo que menos quiero es que alguien venga a interrumpirme. Tal y como aconsejó Mathew, necesito estar a solas por un tiempo, aunque relativamente sea corto y sé, los días pasarán en un santiamén, quiero aprovechar todo cuanto pueda, por eso nadie debe dar con mi Ki.

"Sr. Briefs. Quizá por el momento, deba mantenerse al margen. Entiendo que usted la quiera de vuelta, pero… es mejor que se aleje de este ambiente. A la señora no le gustará nada saber que usted ha estado bebiendo hasta perder el juicio. Recuerde que ella detesta eso"

Vaya que Pan lo odia.

—Hm.

"El licor lo hace perder el control, usted mismo lo ha dicho, Sr. Briefs. Por ello, será mejor que se enfoque en otra cosa menos dañina para su salud"

Mientras más lo intento, parece ser que no logro concentrar mi ki. Kami, me doy cuenta en el estado pésimo en el que estoy ¿Tanto me he descuidado? Por supuesto que sí, ya he perdido la cuenta de cuántos años han pasado.

"¿Alejarme para tenerla de vuelta, Mathew? ¿Estás de broma, verdad?"

"No. Verá. No entiendo el porqué de su separación, pero por ahora, ambos necesitan tomar las cosas con calma. Aléjese de este lugar, respire un poco, enfóquese en otras cosas. De ese modo, podrá regresar renovado, listo para tomar sabios pasos, claro, si lo que quiere es volver con la señora. Si me lo permite, ha tenido unas semanas muy jodidas, necesita desaparecer por un tiempo"

POV DE PAN.

—¡Pan!—dice mi madre apenas aterrizo en el jardín—. Hija ¿Por qué no dijiste que vendrías?

—Quería verte, mamá.

Ella sonríe, y a la par los hoyuelos en sus mejillas aparecen. Me invita a comer, dice que mi padre está de viaje, así que estaremos solas. Perfecto.

Después del almuerzo, me senté en el sillón de la sala, no tardó mucho tiempo para que mi mamá me hiciera compañía. Me recosté en su regazo como cuando niña, cerré los párpados y me trasladé a esos tiempos en los cuales todo era perfecto.

Libre de problemas, y mi única preocupación para entonces era volverme cada día más fuerte.

—¿Pan?—inquiere cuando he empezado a sollozar—. Hija… ¿Está todo bien?

—Sí—asiento enérgicamente—. Solo…

—Pan—dice afablemente pasando su mano por mi cabello en un intento de calmarme—. Puedes llorar todo cuanto quieras.

—Mamá—escondo mi cara en su regazo y dejo a las lágrimas surcar.

—Hay algo más que quieres decirme ¿No es así, Pan? Puedes desahogarte a gusto.

Asiento con la cabeza, me enderezo en mi sitio, con las piernas recogidas sobre el sofá.

—Mamá…

—Panny—mi mamá me sonríe, pellizca mis mejillas, y ahora también llora conmigo—. Todo estará bien, hija. No debes preocuparte.

POV DE TRUNKS.

—Y ahora, la Sra. Son Pan dará un discurso—dice el maestro de ceremonias.

Escucharlo llamarla por su nombre de soltera me envía una puñalada directa al orgullo. No hace mucho era mi esposa.

"¿Va a ir, Sr. Briefs?"

"Por supuesto que sí."

El público empieza a aplaudir, al igual que yo. A un par de mesas de distancia de la mía, Pan se levanta del sitio que comparte con Ann, y camina con paso seguro hacia el escenario.

Enfundada en un vestido negro elegante, al igual que sus tacones, ella sube a la plataforma con un micrófono en la mano, sin inmutarse siquiera por el número de asistentes, da una ligera reverencia y empieza:

—Felicidad, tristeza. Risa, llanto. Bondad, maldad. Calma, tempestad. Amor, odio—dice e inevitablemente frunzo el ceño ¿A dónde quiere llegar?

Aunque ahora no entiendo de qué va el inicio del discurso, sé que tendrá un fin.

—¿Se estarán preguntando por qué he dicho esto?—dice antes de adueñarse del escenario al dar ligeros pasos por el mismo—. Bien. Todos estos, si bien son antónimos, obligatoriamente los necesitamos. Sería una excelente aspiración utópica que solamente vivamos todo lo bueno que la vida tiene para ofrecer. Lamentablemente no es así, pero esto mismo es lo que nos hace humanos. Todas estas contrariedades que, nos hacen pasar por momentos agradables o duros por el contrario, son indiscutibles, porque nos obligan a crecer, a aprender. Y la razón de todo esto es para sentirnos parte de algo, sentirnos indispensables para alguien o para muchos. Es por eso que estamos hoy reunidos aquí, queremos ayudar económicamente. Y, solo resta decir, si esto es lo que tiene estar vivo, a pesar de todo, vale la pena. Gracias.

Ella reverencia y el público vuelve a aplaudir. Ella retorna a su lugar, y la cena, continúa.

—Este lugar es muy bonito—comenta un hombre delante de mí. Asiento con la cabeza y mi copa de vino mientras el resto de los hombres de nuestro pequeño grupo siguen platicando.

Mi vista divaga brevemente por el salón, tratando de encontrarla. Más no lo logro.

Decido quedarme en mi grupo y escuchar lo que tengan que decir, de pronto, logro visualizar su silueta con el rabillo del ojo.

—Señores, buenas noches—dice Pan acercándosenos, lo cual me extraña de sobremanera. Creí que me estaba evadiendo—. Espero que estén disfrutando la velada—dice.

—Sí, la cena estaba deliciosa. Sra. Son.

—Espero que así haya sido. Sr. Acague.

La plática, de la cual soy ajeno, continúa. En un determinado momento, nuestras miradas de encuentran, y ella se disculpa con el grupo de hombres.

—Sigan divirtiéndose lamento tener que dejarlos, pero… —sin que lo haya previsto, me toma del antebrazo, apretando su agarre—, me temo que tendré que llevarme al Sr. Briefs. Espero no les importune.

Juro que estoy en shock.

—Adelante—concede el Sr. Acague elevando su copa en nuestra dirección—. No hay ningún problema.

—Muy amable. Con permiso.

Cuando por fin estamos solos, ella suelta su agarre, se coloca en frente de mí, y empieza:

—Debo decirte algo, pero… será al final de esta velada. Por favor ¿Podrías esperar?

—¿Con respecto a qué? Dilo de una vez.

—No puedo decírtelo aquí.

—Pan… yo…

—Por favor—me palmea el brazo—. No seas así. Solo, espera hasta el final. Necesito atender unos cuantos asuntos más antes.

POV DE PAN.

"¿En dónde estás, Trunks?"

"Estoy en el auto, te espero"

Estoy un tanto nerviosa por ir al encuentro pero sé, no debe postergarse más. Ann se ha adelantado al departamento, sabe perfectamente que iré a encontrarme con Trunks y no le ha hecho gracia en lo absoluto.

"Es tu rollo, personalmente, no volvería a hablarle a Briefs, y me iría lejos"

"Ann…"

"Le quitaría hasta los calzones"

Me envuelvo en mi abrigo y salgo al encuentro, camino por un par de minutos y logro dar con el auto de Trunks. Mathew sale de la cabina apenas me ve llegar.

—Sra. Son. Buenas noches—saluda de manera afable. Como siempre ha sido.

—Hola, Mathew ¿Trunks está dentro, cierto?—el hombre asiente, abre la puerta trasera, me deslizo dentro y efectivamente Trunks me ha estado esperando.

Saludo brevemente y de pronto me siento sin palabras para continuar. Lo cual, me hace enfadar, debo permanecer firme.

—¿Y qué tenías para decirme, Pan?

POV DE MATHEW.

—¡Agh! ¡Eres un idiota!—de pronto Pan sale hecha una furia del interior del auto, azotando la puerta trasera.

Briefs no tarda en salir y trata de alcanzar a la enfurecida mujer que a pasos largos se empieza a alejar.

—Espera, Pan… oye… yo.

—Vete a la mierda, Trunks—dice, y creo que no soy el único sorprendido. Briefs también se ha quedado estático.

No debería ser espectador de estas situaciones, pero ¿a dónde puedo ir para ser ajeno?

—Yo…—dice Pan plantándole cara. Cualquiera vería que está que arde de la furia. Lo que me hace preguntarme: ¿Qué demonios le dijo Briefs para que ella esté de este modo?

Pan nunca se ha caracterizado por ser quien pierde los estribos tan fácilmente.

—Pan, yo lo siento, nena…

—¡Solo quería que lo supieras!—le grita—. ¡Este bebé también es tuyo!

¿Qué ha dicho?

La mujer se cruza de brazos, y yo acabo de confirmar mi sospecha.

"¡Este bebé también es tuyo!"

Me permito sonreír de medio lado porque estoy seguro de lo que están hablando.

—Nena…

—Tengo un mes y medio—declara, y no puedo evitar sentirme dichoso por la noticia, porque sé lo mucho que les afectó a ambos la pérdida de su niña hace cinco años—. Y…—continúa Pan—…cuando al fin puedo… tú… —dice furiosa—. Traté de contactarte todo este tiempo, pero… lo que dijiste, Trunks. Escúchame… eso es…. imperdonable.

—Pan…

—Adiós—ella acelera el paso y no tarda mucho en desaparecer de mi campo de visión, mientras Briefs se queda estático en su sitio, con la cabeza gacha y las manos en puño a cada lado.

Parece que la noticia de que será papá lo ha noqueado por completo.

—¿Sr. Briefs?—inquiero.

Quizá logre sacarlo de su trance.

Él gira lentamente en mi dirección con la mirada baja y la boca entreabierta.

—¿Se encuentra bien?

—Ah…—por fin sus ojos se encuentran con los míos, y me preocupa la reacción que tomará.

Al parecer ha sido mala porque Pan lo mandado a la mierda, pero…

—Mathew—dice y se acerca a mí.

—¿Sr?—estoy preocupado por este chico. Sin embargo, mis inquietudes se calman cuando una sonrisa completa no tarda en aparecer en su rostro.

—¡Seré papá, Mathew!—exclama sonriente, y yo tan solo puedo abrazarlo y darle un par de palmadas en la espalda—. ¡Pan está embarazada!—dice el hombre, entusiasmado, feliz, como no lo había visto en estos días.

—Felicidades, Sr. Briefs.

—Por Kami—dice separándose de mí y pasándose las manos por la cabellera, en un intento de controlar su alegría—. Tendré un hijo.