—Os reviviré y regresaréis al juego nuevamente con tres vidas cada uno. Esta vez la dificultad está en fácil… ¡Y no os matéis entre vosotros! —finalizó mirando a Todoroki.
—¿Qué? —inquirió Shouto inexpresivamente al sentir las miradas en él.
Esta vez, sí que sí, iban a intentar pasarse el juego.
[...]
Una vez dicho aquello, los cuatro jóvenes valientes fueron enviados de vuelta al videojuego que tenían que superar; estaban justo en la zona donde los niños motoristas les habían atacado, es decir, los cuatro se hallaban en la punta del acantilado.
—De acuerdo —comentó Izuku tomándose en serio lo de ganar esta vez—. ¡Chicos, debemos unir nuestras fuerzas y planear algo para poder derrotar a nuestros contrincantes!
—¡¿ME ESTÁS DANDO ÓRDENES?! —gritó Katsuki levantándose de manera amenazante y dirigiéndose hacia su amigo de la infancia.
—¡N-No es eso, Kacchan! —respondió nervioso y negando con ambas manos.
Kaminari se quedó contemplando con tranquilidad cómo una loli amargada tenía acobardado a un guerrero de gran tamaño.
—Midoriya, sabes que Bakugou no te puede hacer nada, ¿verdad? —introdujo Denki alegremente mientras se sentaba con las manos apoyadas en el suelo.
Izuku se quedó pensando durante unos segundos en aquella situación.
Katsuki tenía el tamaño de una niña inofensiva y débil que solo gritaba, en cambio él era un guerrero inmenso de armadura poderosa. Básicamente, era inmune a Bakugou.
Quizás, ya era hora de aprovechar el bug.
—K-Kacchan… —murmuró el de cabello verde con nervios mientras se acercaba lentamente hacia él con ambas manos abiertas.
Una flecha que pasó cerca de su rostro bastó para que Izuku retrocediera rápidamente y se quedara inmóvil.
—Primera señal —advirtió Todoroki levantándose y acercándose hacia Bakugou para posicionarse a su lado.
Midoriya tragó saliva.
El lado positivo de todo era que Shouto había aprendido a no matar a sus aliados a la primera.
—¡Mierda, mierda! —maldijo Kaminari levantándose rápidamente y colocándose detrás de sus compañeros—. ¡Ya están aquí! —agregó señalando al ejército de niños motoristas que les había vuelto a rodear.
Era el momento de luchar. Ya no podían huir más ni quedarse de brazos cruzados.
"Pero… ¿qué deberíamos hacer…?" Pensaba Izuku colocándose a la defensiva y tratando de idear algo para vencer.
Había como treinta niños malévolos y ellos eran solo cuatro.
—Kaminari —murmuró Shouto con seriedad; al parecer, esta vez sí se lo iba a tomar en serio—. Duplica a tus negros —ordenó aún con la mirada fija a los objetivos.
—¡Hecho! —exclamó el rubio morenazo con una sonrisa algo más decidida.
"¡Cierto!" La idea que había dado Shouto era perfecta y ahora Izuku pudo idear cómo iniciar el ataque.
—Cuando Kaminari-kun comience llamando la atención de nuestros rivales, iré yo con mi giro de espada —informó el guerrero de barba verde—. Todoroki-kun se quedará atacando a distancia con sus flechas, y Kacchan… ¡Kacchan, te protegeremos! —finalizó mirando con una sonrisa a su amigo de la infancia.
—¡¿ME ESTÁS LLAMANDO INÚTIL?!
Bakugou no iba a quedarse de brazos cruzados. Sin perder ni un solo segundo se dirigió con ira hacia los enemigos, posicionándose en el medio de todo y siendo el punto de atención.
—¡SOIS PUTOS Y FEOS! ¡OS MATARÉ! —gritó mirando fijamente a todos los niños con lanzas.
—¡K-Kacchan! —exclamó Izuku horrorizado por la posible muerte instantánea de la loli.
Pero, por algún motivo, no atacaron; ningún rival atravesó a Katsuki con alguna lanza y todos se mantenían mirándole.
Estaban embelesados.
Estaban absortos por su belleza.
—Espera un segundo… —murmuró Midoriya recordando las habilidades de todos sus compañeros—. ¡Es eso! —siguió dándose cuenta del porqué.
—¿Eh? —Kaminari no entendía nada.
—¡Una de las habilidades de Kacchan es la adorabilidad!
—¿Eso significa que están mirando a Bakugou con otras intenciones? —intervino Todoroki comenzando a enfadarse con los adversarios y dispuesto a iniciar el ataque.
—¡Sí, es nuestra oportunidad! —dio la señal Izuku para comenzar.
—¡Bien! —siguió Denki avanzando también.
Mientras los niños motoristas seguían sonrojados y contemplando al Bakugou amargado que les miraba con asco, Todoroki comenzó a disparar flechas con gran precisión, eliminando así a sus rivales.
—¡Demacia! —gritó Izuku de manera inconsciente y, con espada en mano, comenzó a girar a gran velocidad acercándose hacia los enemigos y dando a varios al mismo tiempo, consiguiendo derrotarlos así.
Kaminari solo se había multiplicado y, como Midoriya y Todoroki estaban haciendo todo el trabajo sucio, decidió sentarse a contemplar todo.
En pocos segundos ya no quedaba ningún niño motorista… bueno, sí. Quedaba un último enemigo que había comenzado a huir, pero al que Bakugou se había abalanzado y estaba ahora mismo ahorcando con sus propias manos.
—¡MUERE! —gritaba mientras seguía apretando las manos en el cuello de aquel pobre niño que al poco rato se desvaneció.
Habían conseguido ganar su primera batalla; era todo un logro.
—¡¿Lo conseguimos?! —exclamó Kaminari con una sonrisa.
"Tú no hiciste nada." Pensaba Todoroki con tranquilidad mientras organizaba su arco de flechas.
—¡Podemos ganar! ¡Podemos pasarnos el juego! —dijo Izuku con alegría; realmente estaba emocionado.
—¡Oh! —una voz desconocida llamó la atención de los cuatro jóvenes, los cuales se giraron buscando hallar de dónde procedía.
—¡¿Aún queda otro?! —exclamó Midoriya poniéndose en alerta y sin bajar la guardia ante el posible ataque sorpresa.
Ya no escuchaban nada. Los cuatro estaban a la defensiva y quietos, tratando de visualizar lo que sea que estuviera acechándoles.
—¿No habrá sido nuestra imagina…
Pero Kaminari no pudo terminar de hablar al sentir cómo unas manos habían rodeado su cintura. Se sobresaltó con temor, pero al instante pudo escuchar cierta risa alegre que le era realmente conocida.
—¡Te pillé desprevenido! —rio mostrando sus puntiagudos dientes para luego dejarse ver y siendo ahora el centro de atención.
Era Kirishima.
[...]
