INMORAL. SOMBRAS.

CHAPTER 35.

POV DE PAN.

Ahora que Vegeta y Bulma han partido, creo que puedo respirar con tranquilidad. Es inexplicable esta sensación: la de paz y la de sentirse libre.

No debería, pero… me alegro. Ahora que ellos han vuelto a estar juntos, siento que es un peso menos para mí. Sé que no tengo derecho para que eso me alegre, pero maldita sea mi conciencia moral.

"Cuida del pequeño Aren. Estaré comunicándome con él. Pan, espero que… no me niegues tener contacto con Aren, por favor"

"Nunca, Bulma. Usted es su abuela"

¿Por qué habría de hacer eso?

En fin. Creo que a más de uno le sorprendió tan impactante noticia, como el decir que se iban. Nadie sabe a dónde exactamente, y por cuánto tiempo, y, tampoco es algo en lo que quiero indagar. Con lo que a mí respecta, aquel lazo que aún tenía con Vegeta, ya lo he roto.

FLASHBACK.

[Estamos a una hora de llegar a capital del oeste, Pan. Te avisaremos apenas lleguemos. Hija, diviértete en la fiesta. Te amo. Mamá]

Respondí brevemente el mensaje, y me encaminé hacia el segundo piso para ir a darme un baño y luego vestirme para la ocasión. Trunks llegaría por mí en aproximadamente una hora y apenas estaba arribando.

Rápidamente me duché, y salí a toda prisa hacia el armario, con secador en mano.

—Mierda—siseo, porque es lamentable que las cosas dejen de funcionar en un momento crucial—, maldita sea—vuelvo a sisear a medida que intento que el secador, que, ha escogido el mejor momento para averiarse, funcione.

Demonios.

Después de varios intentos, supe que no había caso. Menuda suerte la mía.

Envolví mi cabello en una toalla para que se secase, mientras buscaba la plancha de cabello. Nunca antes rogué tanto porque aquel infernal aparato tampoco estuviese averiado. Menos mal, no fue así. Enseguida me maquillé, como yo podía o como míseramente había aprendido.

Sin embargo, sin que me diera cuenta ya contaba con menos de una hora.

Como desde el inicio, a toda carrera me dirigí al armario para buscar mis cápsulas. Una de ellas contendría mis vestidos. La lancé sobre el suelo y cúmulo de ropa y otras cosas apareció. Casi parecía una feria de descuento.

Busqué entre el conjunto de ropa y bolsos, encontrando así un vestido negro. Me enfundé dentro y me coloqué los tacones. Tomé cualquier bolso al azar y salí corriendo a la habitación principal para colocarme lo pendientes. Con la rabia que cargaba para entonces, terminé lanzando el bolso de mano en la cama mientras buscaba un collar.

En ese preciso momento, Trunks llamó.

—Eh, Trunks. Tardaré un poco, yo…

—No te preocupes. De hecho llamaba para eso, llegaré en una hora más, hay un asunto aquí—dice, y juro que se me ha formado una vena en la frente—. ¿Pan?

—De acuerdo—le digo cayendo de espaldas sobre la cama.

Pudo habérmelo dicho antes.

—Te veo luego.

—Ajá—contesto antes de colgar—. Tienes que calmarte, Pan—me digo a mí misma en voz alta.

Mis ojos se dirigen al armario en donde la ropa sobre el piso me espera para ser acomodada.

"Llegaré en un hora"

—Agh. No tiene caso que me enfade ya.

Cierro los ojos y decido acomodarme mejor en la cama, pero enseguida siento un bulto en mi cabeza.

—¿Eh?—inmediatamente mi mano toma el objeto— ¿Una cápsula?

Retorno mi vista, y me doy cuenta que ha caído del bolso que lancé con tanta furia. Evidentemente no es mía, puesto que todas las que tengo estaban completas en su compartimiento. Entonces… rápidamente le doy una vista panorámica, la etiqueta que la rodea está despegada sutilmente, decido quitarla por completo, pero al final, ha logrado dejarme sin aliento.

"¿Eras un príncipe?"

"Sí. Incluso tenía mi propia insignia"

"¿Cuál es? ¿Me la enseñarías?"

"Espera. La tengo marcada en mis cápsulas"

—Es de Vegeta.

No cabía duda de que era su cápsula. No puedo equivocarme. Pero, esto tiene que ser una broma.

Enseguida salgo de la casa para destruirla. Esto es grave.

Si Trunks se entera de esto, nosotros volveremos a tener problemas. Y no quiero eso. Ya no más.

Maldito sea Vegeta.

¿A qué horas lo hizo? ¿Cómo es que…?

Tengo la firme intención de hacer añicos la cápsula entre mis manos y arrojarlo a la basura del garaje, la cual nunca se revisa, pero… por otra parte ¿Qué está dentro?

Internamente me debato, pero al final, termino lanzándola en el patio trasero de la casa. Después del humo, la nave de C.C. hace aparición y por supuesto que intuyo para qué me la dejó. Enseguida me adentro en la nave, directo hacia el centro de control, porque de seguro, si me la dejó fue porque estaba seguro de que la aceptaría, de modo que, ya la habría dejado configurada con coordenadas, y, como lo intuí, así fue.

—Sistema de Navegación de la nave activado—hablar la computadora integrada—. Destino: Tlehi. Dirección hacia los puntos J7384. Tiempo estimado de llegada: 10 días, 5 horas y…

"Quiero hablar contigo"

"Vete a la mierda"

—Despegue en: 10, 9, 8…

Enseguida interrumpo el lanzamiento.

—Despegue cancelado. Despegue cancelado.

—Sch. Vegeta, eres un…

Maldito controlador.

En verdad ¿Tan seguro estaba de que iría?

De manera inevitable, bajo mi cabeza hacia el teclado para desactivar el sistema, cuando una especie de flecha dibujada con resaltador, apenas perceptible, bajo la barra espaciadora me da una pauta. Me agacho a la altura del teclado, y, entre las ranuras encuentro un pedazo diminuto de papel, y tres palabras.

[Es tu decisión]

Enseguida termino rompiendo aquel papel, a la par que puedo sentir el ki de Trunks acercándose.

¡Demonios! ¿No había dicho una hora?

Apresurada salgo de la nave para volver a encapsularla, una vez cae en mis manos, sobrevuelo y me adentro por la ventana de mi habitación.

—Kami—¿En dónde la oculto ahora? Si Trunks la encuentra será un problema. No puedo tirarla en la basura, sabrían de dónde vino y no tardarían en regresar la nave. Tampoco puedo destruirla, una nave así cuesta cientos de miles, pero tampoco puedo esconderla aquí, cualquiera podría hallarla, y realmente no quiero eso, peor aún si la encuentra Trunks. Creerá que estoy pensando encontrarme con Vegeta.

—¿Qué haces?—pregunta Trunks a mis espaldas, haciéndome saltar en el acto. Ni siquiera lo he sentido arribar.

—Ah…—Kami. Me ha dado un susto de muerte—. Solo…

¿En dónde demonios escondo la cap…?

Sin pensarlo dos veces, la oculto en medio de mis senos a la par que rasgo un poco mi vestido—estaba acomodándome el vestido, ah… tiene un fallo ¿Lo ves? No me he dado cuenta antes.

—Tienes razón. Entonces date prisa cambiándote. Te espero abajo.

—Ajá—contesto conteniendo el aire, que solo es expulsado cuando me deja sola.

Al instante que lo hace, saco la capsula de su escondrijo y la coloco en mi bolsa. A partir de ahora, no puedo apartarme de ella, no hasta que sepa que hacer.

"Ah… un fallo en el vestido"

Kami.

Me froto las sienes.

Le he vuelto a mentir a Trunks. Por un demonio, le he vuelto a mentir.

FIN DEL FLASHBACK.

Menos mal no me descubrió en aquella ocasión, y vaya que ese día tuve tan mala suerte que se me escabulló la cápsula del bolso y terminó justo enfrente de los ojos de Trunks. Menos mal él no le dio importancia.

No quiero ni imaginar qué hubiese sucedido si él hubiese preguntado.

El sonido de correo entrante del computador me saca de mis cavilaciones, miro el destinatario y tan solo puedo sonreír.

Ha aparecido en el mejor momento.

[¿Acaso no descansas, nena? Vete a dormir ya]

Envía un divertido mensaje, cargado de una orden a acatar.

[Es temprano aún. Apenas son las diez de la noche]

Respondo. Sé que no tardará en contestar.

[Como sea ¿Estarás ocupada estos dos días, Pan?]

Temo responder esa cuestión.

[Depende ¿Qué podría pasar si digo que no?]

[Diría que entonces es fenomenal, nena, y, que te necesito aquí]

[¿Para qué?]

[Lo entenderás si vienes. Vamos, Pan. No te tomará nada. Solo serán dos días, lo prometo]

—Aren por fin se ha quedado dormido—me notifica Trunks mientras desciende por las gradas del segundo piso con su maletín en mano—. Kami. Fue difícil.

—Te lo agradezco—le digo antes de volver a enfocarme en la conversación.

[¿No dejarás de insistir, no es así, Ann? Ya he dicho que no puedo. En el caso de que no lo recuerdes, tengo a Aren. No puedo dejarlo solo].

[No estará solo, Pan. Estará con su padre. Eso es diferente. Además, te estoy ofreciendo un pequeño respiro. Solo serán dos días. Una vez al año]

Envía e inevitablemente termino poniendo los ojos en blanco ante los argumentos de Ann.

[No insistas, Ann. No puedo. Además, ni siquiera me has dicho para qué me necesitas ¿Qué pretendes? ¿Qué tome un vuelo solo para tomar té? Estás loca]

Envío.

—¿Pan?

[Son Pan. De acuerdo, te lo contaré. Habrá una colecta de beneficencia en la editorial, el viernes. Quiero que seas mi invitada. ¿Qué prensa no nos daría cobertura total si sabe que la nieta de Mr. Satán va a asistir, eh? Listo. Has arruinado la sorpresa]

Sch. Esta mujer cada día está más loca.

[Lo confieso, te he usado, Son Pan]

Inevitablemente termino riéndome ante los emoticones que ha mandado, mas, al instante me doy cuenta de que un par de azules ojos me miran extrañados, y con el cejo fruncido.

De modo que, así como me ha dado un ataque de risa, la misma ha desaparecido. Me aclaro la garganta, retomando la compostura, y leo el siguiente mensaje en la bandeja.

[Pan. Dile a Briefs, de seguro querrá estar solo con Aren. Solo serán dos días]

¿Qué hacer?

De cierto modo, Ann tiene razón. Podría viajar mañana por la mañana, el evento de seguro es en la noche. Además, podría visitar a mis padres y finalmente, puedo regresar para el día sábado por la noche. Definitivamente no tardaré nada.

Agh ¿Pero qué estoy pensando? No puedo. Tengo a Aren, no debería… yo…

"Solo una vez al año"

—Entonces, me voy—dice Trunks—. Mañana recogeré a Aren e iremos a almorzar juntos, así que…

Ella tiene razón, no me tomará mucho.

—Trunks.

—¿Sí, dime?

—Ah… —Ya he tomado una decisión. No puedo capitular ahora— ¿Podrías cuidar de Aren por dos días completos?

—¿Qué dices?—inquiere sentándose en frente de mí—. ¿A dónde irás?

POV DE TRUNKS.

Hoy he llegado más temprano que de costumbre. Apenas sí serán las seis de la mañana y ya me encuentro parqueando el auto, al lado de la acera.

Camino hacia el patio trasero para volar hacia la habitación de Aren, logrando mi cometido al ingresar por una ventana. Dentro, mi pequeño duerme envuelto en un capullo elaborado a partir de mantas. Me acerco sigilosamente, de este modo, se sorprenderá cuando se despierte y me vea a su lado.

—No te esperaba tan temprano—dice Pan apoyada en el marco de la puerta de la habitación, con una taza de café en las manos.

—Hola. Buenos días—saludo, a la par que evito en la medida de lo posible enfocar mis ojos en el par de piernas expuestas bajo el dobladillo de la bata azul que trae esta mañana—. ¿Cómo amaneciste?

—Sentada—dice, y no puedo evitar fruncir el cejo, tratando de entender—. Ah, estuve trabajando. Acabo de subir. Pensé que Aren ya estaría despierto.

—Debe estar muy cansado—le digo alternando mi vista a ambos—. No es de dormir hasta tan tarde.

—¿A quién se lo debe?—inquiere de manera sarcástica refiriéndose a mí. Situación que encuentro graciosa y solo puedo reír por lo bajo—. Déjalo dormir por un rato más, te lo agradecerá.

Asiento con la cabeza, me acuesto a su lado y atraigo hacia a mí. Al principio parecer replicar y dar pelea, pero al final, cederá. Así es mi dulce niño, mientras, Pan decide cerrar las cortinas y dejarnos solos.

Ni siquiera fui consciente del momento en el cuál me quedé dormido, si no hubiese sido por Pan, seguiría profundo. La necesidad me orilló al baño, y para cuando regresé, Pan ya ocupaba mi lugar al lado de Aren.

—Aren. Amor, despierta.

—Mamá… no…

—Aren—vuelve a susurrar Pan acariciando el cabello de nuestro niño—, amor, vamos, date prisa.

—No—replica Aren dándose las vueltas en medio de las sábanas envueltas a su cuerpecito.

He aquí las consecuencias de haber estado jugando con él hasta muy entrada la noche. De seguro, Pan no tarda en replicármelo, de nuevo.

—Aren—vuelve a insistir Pan, y solo allí me percato que ella ya está lista para marcharse. Enseguida miro mi reloj de muñequera, y, para mí sorpresa, este marca las 9 a.m.

Kami.

Es normal que Pan intente levantarlo.

—No, mami,

—De acuerdo. Entonces… sigue durmiendo—dice depositando su beso en la punta de la nariz de Aren—. Pero te diré, voy a salir de viaje. Regreso mañana por la noche.

—¿A… dónde, mami?—al parecer eso ha logrado despertarlo, al menos, está somnoliento.

—Iré con la tía Ann. Dice que necesita mi ayuda—explica, a medida que me acerco a la superficie de la cama, sentándome en el borde—, solo quería decírtelo. Pero regreso mañana por la noche. No tardaré, amor.

—Mm…

—Por eso…—pausa Pan antes de retornar a verme—, papá va a cuidar de ti.

—Bueno… mami… Mm.

Tanto Pan como yo solo atinamos a reír por lo gracioso que se ve nuestro hijo somnoliento aún.

—Prometo traerte algo, Aren. Lo prometo.

Mi hijo parece aceptar el trato, al igual que los besos de su madre.

—Te lo encargo—me dice Pan mientras se acomoda el abrigo sobre los hombros y acomoda su cabello por fuera del mismo—, está muy emocionado. Creo que eso demuestra que debería irme más seguido.

—No digas tonterías, Pan—replico a medida que la sigo por el pasillo.

—De acuerdo. Regreso mañana.

Se despidió de Aren, y emprendió vuelo. Tiempo después salimos a desayunar, y ahora nos encontrábamos en marcha hacia mi departamento.

POV DE PAN.

—Kami. Llegué—me anuncio ingresando por la ventana.

—Kami, mujer. Usa las puertas, como las personas normales—se burla ella acercándose a abrazarme—. Menos mal ya estás aquí, Pan. Espero haya sido un buen viaje.

—Sí. Gracias.

—Te he echado de menos, niñata—me dice soltándome de su abrazo.

—Yo también lo he hecho, pero ¿Qué es lo que sucede contigo, Ann? No sueles ser muy cariñosa—replico—, y no es que esta nueva faceta tuya sea mala, sino que… estaba acostumbrada a la antigua Ann.

—Sigo siendo yo—replica fingiéndose ofendida—, solo que, bueno…—pausa—, he de admitirte que ya extrañaba una conversación personal. Casi 4 años que no nos hemos reunido.

—Sí. Pero, tú tampoco tienes disculpa, no has ido a visitarme a Norteamérica.

—Niña—dice—, si yo tuviera tus poderes, créeme que lo haría, pero la naturaleza no me ha otorgado esa dicha. Ahora, dime ¿Cómo está mi niño Aren?

—Está muy bien—contesto—. Es más, te envíe una fotografía de él a tu correo. No la has visto, según veo.

—Es cierto. Pero a mí disculpa, el evento ese, ocupa todo mi tiempo. Así que no he podido. Lo siento.

—No te disculpes. Ah, por cierto, le dije a Aren que venía hacia aquí, y me ha enviado esto para ti—le digo entregándole un pequeño llavero, mismo que ella lo toma entre sus dedos y lo hace girar.

El llavero consistente en un dibujo de una joven, lleva impreso el nombre: Ann.

—Lo ha hecho Aren—declaro—, pero claro, lo he ayudado un poco.

—Ese enano tuyo—dice sonriente—, quiere romper mi corazón de hielo. Te culpo a ti por crear esa monstruosidad de personita.

—Él también te ama, Ann—le digo entendiendo su sarcasmo—. Ahora, dime qué es lo que tengo que hacer.

—Primero, mudarte de ropa. Y luego iremos a un lugar.

—Pensé que el evento era en la noche.

—Lo es—dice—. Pero he reservado una cita para nosotras en un salón de belleza para las 2 p.m.

—Entiendo.

—Pero antes, supongo que debes tener hambre.

—Eso nunca se pregunta, Ann.

POV DE BRA.

"Tu madre fue capaz de perdonarme ¿Por qué no haces lo mismo con Pan?"

—Sch—siseo de manera inevitable mientras el último encuentro con mi padre, se rememora en mi mente.

FLASHBACK.

—Bra. Tu padre quiere verte.

—Yo no tengo papá, mamá.

—Por supuesto que lo tienes—dice mi papá ingresando a la sala en donde mi madre me había citado—, ¿Entonces quién soy yo?

—Un desconocido—le contesto levantándome con algo de dificultad del sillón, debido a que la protuberancia de mi vientre no me deje moverme a libertad—, nadie.

—Bulma. Déjanos solos—pide, acción que tanto a mi mamá como a mí sorprende.

—Ah, Vegeta… —se imposibilita de continuar mi madre—, Pero…

—Yo me largo.

No pienso quedarme un minuto más aquí. De haberlo sabido, jamás habría venido. Culpo a mi madre el haberme traído con engaños.

—Tú te quedas, Bra—sentencia mi… padre.

—No eres nadie—replico—. Así que no intentes obligarme.

—Te callas, y te sientas—me ordena autoritario. Sin embargo, decido pasar de él—. Bulma—escucho que se dirige a mi madre, inconscientemente giro en su dirección—. No te lo repetiré otra vez. Necesito hablar con esta niña.

—Vegeta.

—Por favor—pide—, déjame a cargo, esta vez.

—De acuerdo—intento nuevamente salir, pero mi madre me lo impide, coloca su mano en mi hombro y dice lo que no quiero oír—. Es tu padre, escucha lo que tenga que decirte —dicho esto último, ella sale del sitio, cerrando la puerta detrás de sí.

—Bra.

—Se breve. No tienes mucho tiempo.

—Será mejor que te sientes—aconseja, y no tengo otra opción que aceptar a regañadientes. Si otra fuera la circunstancia y la espalda no me doliera como lo hace justo ahora, ya me hubiese ido—. Bra…

—¿Por qué?—inquiero con los ojos fijos en los de mi… progenitor—. ¡¿Qué demonios estabas pensando?!

—¡En primer lugar no me grites, Bra. Porque sobre todas mis mierdas, soy tu padre!

—¡Vaya padre el mío!—replico furibunda—. ¿Qué? ¡¿El final no fue como esperabas y tú decides regresar?!

—Bra…

—Dame una explicación. ¡Quiero saber qué es lo que dices tú, porque de esa puta no…!

—¡Silencio, Bra! ¡No digas eso!

—¡¿Ahora la defenderás?!—Me ha colmado la paciencia—. ¡¿Eh?! ¡Esa puta no vale nada y aun así…!

—¡Bra!

—¡¿Cómo es que pretendes defender a esa maldita mujer?! ¡Si tanto la quieres, vete con ella?!

Ni siquiera me he percatado del momento, pero ahora tengo la mano de mi padre a nulos centímetros de mejilla.

—¿Q-que…?—dirijo mis ojos hacia él aún sin poder creerlo.

—Dije que te callaras—dice sin apartar su mano.

¿Acaso él quería….?

Sin pretenderlo siquiera, he comenzado a llorar.

—¿Tú… me ibas a…? ¿Abofetear?

Esto es inaudito, inverosímil. No hay derecho.

—Yo…—dice cerrando su mano en puño, y al fin, separando la misma de mi rostro—. Bra.

—¡Pan tiene la culpa de todo! ¡Por ella trataste de golpearme!

—Bra. No es así.

—¡Nunca habías hecho eso!—reclamo con el labio temblante, y, extrañamente, he quedado inmovilizada.

—¡Quizá debí! Debí haberte castigado un poco, al menos.

—Esto es imperdonable—declaro—. Me ibas a abofetear.

—Bra. Cálmate. Quise hablar contigo en buenos términos, pero ya basta de…

—¡Y todo por esa puta!

—Ya basta, Bra—dice— ¿Quién está pidiendo tu juicio aquí? ¿Eh? Te aseguro que a ella le importa una mierda lo que tú pienses.

—No escucharé lo que….

—Tu madre fue capaz de perdonarme—me interrumpe—, y no ha sido una única vez—dice situándose a mi altura—, a mí, aun siendo quién soy. ¿Por qué no puedes perdonar a Pan?

—No lo haré. Yo no soy mi madre, yo no perdonaré a Pan.

—¿La odiarás por siempre?—inquiere tomando mis manos en un rápido movimiento—. Bra. Ya deja eso. Trata de perdonarla.

—No—declaro—. Porque esa mujer, arruinó a mamá… a Trunks… a todos. Ella es una miserable ¡Destruyó mi familia!

—¡¿Qué dirías si te dijera que no es la única vez que escucho eso?!

—¿Qué?—inquiero sin comprender a dónde se dirige todo esto.

—Bra. Hace mucho tiempo, tu madre y yo, tuvimos problemas, el mismo tema de siempre—dice—. Mi entrenamiento y mi apariencia. Y, aun así, ella y yo continuamos juntos. Si ella y yo nos hubiésemos separado en aquel entonces, tú ni siquiera hubieses existido.

—Ya basta, no quiero escuchar más.

—No. Ahora hablaré y tú escucharás, lo quieras o no.

—Digas lo que digas—sentencio—. Eso no hará que cambie de opinión con respecto a esa zorra.

—Te apuesto a que cambiarías de parecer, Bra. Trunks no es ningún santo como piensas, y hay cosas que tú ni siquiera sabes, y es mejor así. Además, juzgas a Pan por haber dormido con otro hombre, me pregunto: ¿Eso hace el niñato de Kakaroto contigo?

Esa pregunta me congela en mi sitio.

¿A dónde ha girado esta situación?

—Dime ¿él acaso te reclama tu pasado, Bra?

—Papá…—de pronto siento que me falta el aire.

"Pan. Iré a visitar a mi hermano en NY ¿Quisieras acompañarme? No tardaremos nada"

"Por supuesto, es más, tenía que ir la próxima semana. Me llamaron de la editorial, publicarán mi primer libro"

No creo que se refiera a…

—¿Acaso creíste que no sabía que el viaje a NY fue solo para despistarnos, Bra? ¿Eh?

"¿Pero a dónde vas, Bra?"

"A visitar a una amigas. No te preocupes, regresaré pronto, Pan. Estás en tu casa, así que siéntete cómoda, Trunks con frecuencia regresa en la noche."

—Bra—dice apretando mi mano en la suya, a la par que siento la negruzca mirada penetrante de mi padre en mí—. ¿Ves cómo al niñato no le importa?—inquiere—. Él sabe perfectamente que antes de él, ya hubieron—pausa brevemente—, al igual que tú sabes que no fuiste la primera en su vida.

—Ya basta—exponer mi sexualidad y la de Goten de ese modo no tiene justificación—, no sigas más.

—Es porque Goten te ama—dice—, es por eso que no te lo reclama, ahora esperas su hijo y es lo único que le importa. Nada más.

—P-papá.

—Exactamente eso es lo que pasa con Trunks ¿Acaso no te has puesto a pensar por qué Trunks quiere regresar con Pan, eh? Es porque sabe el puto error que cometió.

"Trunks no es ningún santo…."

—P-papá—me sorbo la nariz antes de continuar—, ¿Qué fue lo que hizo Trunks?

—No puedo decírtelo.

"Y es mejor que tú no sepas"

—¿T-tan…? ¿Tan grave fue?—inquiero esperanzada de que me cuente, sin embargo, mi padre solo se sienta a mi lado para abrazarme como cuando niña—. Trunks…

—Aunque quiera—completa—, nunca podrá pagar la deuda que tiene con Pan.

FIN DEL FLASHBACK.

Si eso es cierto. ¿Qué rayos hizo mi hermano para que yo no merezca saberlo?

—Ya se quedó dormido—dice Goten con Jay entre sus brazos, logrando así sacarme de mi ensimismamiento.

—¿Ah, sí?

—¿Qué te sucede, nena?—inquiere acercándose a mi cama—. Te he notado algo distraída en estos días.

—No es nada, Goten—completo—. Solo que…

—Dime—dice recostando a nuestro pequeño niño de dos semanas sobre la cama—. ¿Qué es lo que pasa por esa cabeza?

—Goten—empiezo—. Ah… bueno, estaba pensando en el viaje que hicieron mis padres—confieso.

—Ah. Te entiendo, nena. Pero no te preocupes, estarán bien—dice—, además, se fueron después de haber conocido a Jay.

—Sí

—Nena, mi poco sentido de la intuición me dice que hay algo más.

—No—sonrío en su dirección para aliviar la tensión a la par que deposito un beso breve en sus labios—, simplemente que Hay me ha tenido un poco ocupada.

—Sí. Lo sé—suspira profundamente—, anoche no dejaba de llorar.

—¿Quién diría que esto de ser padres es tan difícil?—me quejo.

—Y eso que estamos lo suficientemente preparados—dice— y aun así, no deja de ser complicado—admite riéndose a todo pulmón mientras se sienta a mi lado para abrazarme.

"¿Acaso el niñato de Kakaroto te reclama tu pasado?"

Por supuesto que Goten no lo hacía, él es una bendición en mi vida. Lentamente mi mano se posa en la mejilla de mi esposo.

"¿Sabes por qué? Porque el mocoso te ama para que le interese eso"

Yo también amo a este hombre, por todo lo que representa.

Sin que se lo viera venir, deposito un beso en su otra mejilla.

—¿Y eso?—pregunta extrañado—. ¿Qué he hecho de bueno o de malo?

—Goten, te amo demasiado.

POV DE PAN.

—Sch. Sabía que estabas loca, pero ¿Traerme con engaños, Ann? No pienso cortarme el cabello.

—Yo no lo diría engaño—dice—, solo es una acción de omisión de hechos. Realmente no te he mentido.

—Claro, defiéndete .

—Está bien, además solo era una recomendación, no te voy a obligar—dice sentándose en su lugar, esperando a por su estilista.

Menos mal, el par de chicas que nos atenderían, no tardaron en arribar. Les dimos nuestras especificaciones, así que el par de muchachas nos dejaron solas por unos momentos más para ir a por sus materiales de trabajo.

Como siempre, cabello ligeramente ondulado.

Mientras espero mi servicio, mis ojos divagan alrededor del salón, y finalmente me enfoco en una mujer sentada a mis espaldas, reflejada en el espejo enfrente de mí. Me llama la atención al instante, en especial porque lleva un gorro que cubre su cabello por completo. Evidentemente, se ha hecho un tinte, me pregunto ¿Qué color habrá escogido?

Mis ojos no pueden apartarse de ella, mientras yo trato de dar hipótesis hacia su color, con mis nulos conocimientos acerca tonos, pero al instante, ella nota que está siendo observada y levanta la vista hacia a mí, atrapándome infraganti.

Demonios.

Enseguida bajo la vista, temo que se enfade por lo curiosa que he sido. Por Kami, pareciese que nunca he visto a alguien tinturarse el cabello. Con la intención de disculparme por mi descarada intromisión, levanto la vista nuevamente, pero para mí sorpresa, ella inclina su cabeza hacia un lado, a la par que se encoge de hombros y sonríe levemente.

Mujeres, vocaliza antes de volver a enfocarse en su revista, y yo me siento aliviada porque ella haya tomado mi observación de manera amable. A decir verdad, siempre me ha llamado la atención el cómo algunos colores pueden cambiar la apariencia de una persona, así que de manera inevitable, mis ojos se enfocan en mi reflejo en el espejo.

Me pregunto…

—Muchas gracias por comprender—dice mi estilista recién llegada—. Ahora, empezaré por lavarle el cabe…

—¿Qué tinte de cabello me recomendaría?—pregunto.

—¡¿Qué?!—pregunta Ann clavando la vista en mí. Ya ha bajado su revista de enfrente de sus ojos—. ¿Qué has dicho, Pan?—inquiere nuevamente sorprendida, lo sé porque sus cejas levantadas me lo confirman.

—Quiero hacer una locura, Ann.

POV DE TRUNKS.

—¿Cuándo vendlá, mami?

—Mañana, Aren—contesto mientras corto en pedazos pequeño el filete de mi hijo—. Listo—le digo entregándole su plato—. A comer.

—Glacias—dice intentando imitarme con los cubiertos, sin embargo, falla de manera graciosa. Inevitablemente termino riéndome, lo cual causa que mi hijo me frunza el cejo.

—Ah… —¿Hice algo mal?—. Aren…—empiezo mi intento de disculpa pero Aren rompe mis pronósticos al reírse a todo pulmón.

—Lo siento, papi—dice sonriéndome—. Pelo que tonto soy.

—Aren—intento hablar con claridad, sin embargo no soy capaz de dejar de reírme. De modo que, me dirijo a la cocina para traerle un tenedor de postre, para que pueda manejarlo mejor. Regreso al comedor y Aren está tratando de lograr comer con el tenedor que le triplica el tamaño de sus dedos.

—Deja eso, Aren. Este es de adultos—Le digo entregándole el nuevo tenedor—. Este es el de los niños.

Aren lo acepta, y de manera inmediata, logra dominarlo.

Pero por Kami. El despistado soy yo. Si Pan estuviera aquí ya me habría puesto los ojos en blanco por haberle dado el tenedor de adultos.

Mientras me acomodo la servilleta de tela sobre las piernas, Aren comienza a comer sin reparo, como si no fuese a haber un mañana.

—Despacio, Aren.

—Tengo mucha hamble, papi—se excusa brevemente antes de volver a su faena.

—¿Entonces dolmilas conmigo?—pregunta desde su lugar en la cama.

—Sí ¿Acaso no quieres?

—Ah… me gusta más mami—se confiese el enano haciendo un mohín, sin embargo, apresurado me adentro en las sábanas, abrazándolo en el acto.

—¡No me aplietes! ¡No me aplietes, papi!—reclama de manera graciosa tratando de zafarse de mi abrazos.

—No bastara con que supliques, Aren—le digo a medida que mis cosquillas logran sacarle un par cosquillas. De pronto el celular suena, y decido contestar—. Briefs.

—Hola, Trunks—es Pan.

—¿Es mami?—pregunta mi niño, ante lo cual asiento.

Mala idea.

Un pequeño ladronzuelo me acaba de arrebatar el celular.

—¡Mami!—saluda eufórico mientras yo me siento ajeno a todo.

"En aquella ocasión, me dijiste que la amabas, y que querías llevártela. Dime ¿Realmente la amabas?"

"Se puede amar de muchas formas, Trunks. Y yo, lo hacía lo suficiente, como para no permitir que la siguieras hundiendo en esa mierda"

FLASHBACK.

—¿Qué dices?

—¿Negarás que le echaste la culpa por Yunny, eh?—me inquiere, y recuerdos de muchas discusiones con Pan vienen a mi mente.

—Si se te ha olvidado, puedo hacerte memoria, Trunks.

—Yo…

—De ti, hasta ya había aceptado que quizá te volverías un maldito alcohólico—me confiesa— ¿Pero de Pan?

—¿Qué?

—¡Verla hundida en esa porquería era inaceptable! ¡¿Y quién crees que es el responsable?!

Ni siquiera puedo contestar esa pregunta, me he quedado sin palabras.

—¿Eh?—vuelve a inquirir con medio rostro en mi dirección, sin embargo, no puedo contestarle.

—Supongo que mi culpa.

—¿Supones? Sch. Culparla por la muerte de Yunny ¿Qué demonios estabas pensando? ¿No creíste que eso era lo último que necesitaba?

—¡No pensé! ¡¿De acuerdo?! Solo sé que…

—No sabes nada—vuelve a decir—, esa es la verdad, no sabes nada sobre Pan. Yo te he pedido perdón, Trunks. Agradezco que… me lo hayas dado—dice dándome la espalda—. Pero eso no implica que no pueda decirte la verdad. Si Pan se hubiese enterado de la mierda de Mai, nada de esto habría pasado. Sch. Recordarás que aquella vez te dije que eras idiota por haberte metido con esa arribista de Mai. Solo espero que ya hayas cortado lazos con ella.

—Lo he hecho—admito.

—Bien ¿Algo más?

—Sí. Tengo una última pregunta—le digo y él guarda silencio, lo cual significa que quiere que continué—. En aquella ocasión, me dijiste que la amabas, y que querías llevártela. Dime ¿Realmente la amabas?

Listo, he lanzado la pregunta.

Desde que lo vi de nuevo, he querido saberlo.

Lo veo agachar la cabeza por momentos, parece estar pensando en lo que dirá a continuación.

—Dime—exijo—. ¿La amabas?

—Se puede amar de muchas formas, Trunks—dice de pronto, haciéndome fruncir el cejo por su confesión—. Y yo… lo hacía lo suficiente, como para no permitir que la siguieras hundiendo más.

FIN DEL FLASHBACK.

—¡Papá!—grita Aren desde el pie de la cama. Apresurado me levanto a su encuentro.

—¿Qué sucede?—inquiero observándolo de pies a cabeza—. ¿Te has hecho daño?

—No—dice entregándome el celular—. Es mami—informa antes de salir corriendo hacia el baño.

—Soy yo—empiezo.

—¿En dónde estabas?—inquiere Pan—. Llevo tiempo tratando de hablar contigo.

—Lo siento. Estaba distraído—admito suspirando profundamente.

—¿Qué sucede? ¿Pasa algo malo? ¿Trunks?

—No te preocupes no es nada—le digo. Demonios, mi acción le ha preocupado.

—¿Seguro? No me mientas—pide—. Dime lo que sucede, en este momento yo…

—Pan. No es nada. Solo estoy algo cansado, es todo.

—¿Seguro?

—Sí. Es más, en este momento estoy esperando a Aren para dormir juntos.

—De acuerdo—al parecer se ha tranquilizado con eso—. Entonces, descansa. Dale mis besos de buenas noches a Aren.

—Sí. Dalo por hecho—le digo—. Entonces, hablamos mañana.

—Sí. Ah, espera. Una cosa más.

—Dime.

—A Aren le gusta dormir de "Cucharita"—dice e inevitablemente frunzo el cejo.

—¿Cómo?

—Espalda-pecho—explica—. Así no siente que se le invade su espacio personal, ni se le trata de asfixiar.

—¿Enserio?—pregunto. Eso explica lo de antes.

—Sí. Es un niño… independiente. Mollera dura le digo yo. En fin, yo te estaré llamando. Despídeme de Aren en cuanto regrese.

—Sí. Tú también descansa.

—Trunks. Son las diez de la mañana aquí—dice e inmediatamente me golpeo la frente. Pero vaya tontería la mía—. Recuerda son 13 horas de diferencia.

—Oh, sí, sí, claro. Lo siento, no lo tomé en cuenta—se despidió y colgó.

Poco después, Aren regresó, se adentró en las sábanas, conmigo a su espalda mientras mi mentón se apoyaba en su peli-negra cabeza.

"Trunks. Aren está muy emocionado por esto. Acampar bajo techo de papi, le dice"

"¿Enserio, Pan? Si es lo que quiere, quizá lo lleve a acampar de verdad"

—¿Papi?

—Dime, Aren.

—¿Tu quieles a mami, no?

Pequeño curioso.

—La amo, Aren.