CHAPTER 36.

INMORAL. SOMBRAS.

POV DE BULMA.

—¿Por qué no aceptaste?—pregunta Vegeta con las manos sobre mis hombros.

"Bulma. La patrulla intergaláctica te quiere como asesora en tecnología experimental"

—Creí que…

—Ya he trabajado—le interrumpo—. Ahora, solo quiero disfrutar mi vejez—replico mientras calculo las coordenadas para nuestro próximo destino.

—No digas eso.

—Lo siento. Sé que te molesta que lo diga, pero debes ser realista, es lo que soy.

—Hm. No quiero volver a escucharlo.

—De acuerdo—decido rendirme y no argumentar más—. Listo. Según esto, llegaremos a Saja en dos semanas.

—Bien. Ahora, vamos a la cama—prácticamente me arrastra consigo hasta tumbarme en nuestra alcoba del piso inferior.

—Despacio, Vegeta —finjo molestarme, sin embargo, él decide ignorarme, y posteriormente abrazarme.

El silencio nos invadió al instante, en medio de la oscuridad y de un único claro de luz proveniente del pasillo. No pude hacer otra más que la de emitir un profundo suspiro a la par que me apretaba aún más a mi esposo, y este correspondía. Ahora que lo tengo a mi lado— una tontería para cualquier persona—, ya que he decidido regresar con él a pesar de todo, no puedo sino sentirme satisfecha con la decisión que he tomado, y, en especial le agradezco este viaje, mismo que me ha devuelto la gallardía, y mi entusiasmo, como hace tanto no tenía.

Mi vida solía ser demasiado activa, enérgica como siempre me he caracterizado, pero sin más, todo se había ido a la mierda y no entendía el por qué. Ahora, cuando analizo los últimos 10 años que han pasado, es cuando me pregunto: ¿Cómo es que pasó de ser una vida perfecta a convertirse en una monotonía constante?

Quizá eso es comprensible, quizá todos los matrimonios pasan por aquello. Pero ¿Mi cambio tan abrumador?

Jamás me caractericé por ser una mujer monótona y constante, me gustaban los riesgos, la aventura, el sentirme viva, así hubiese estado a punto de morir en muchas ocasiones. No me quejo ni reniego de quien soy, porque a decir verdad, eso mismo me ha permitido conseguir todo lo que tengo, y vaya que vale la pena. Sin embargo, no sé en qué momento perdí mi esencia aventurera y decidí apostar por mis investigaciones. De haber sido por mis hijos, tendría más sentido, pero para entonces ellos ya eran adultos, ¿qué me hizo unirme a la rutina?

"¡Para mí no eres una vieja, mujer! ¡Deja de decir estupideces!"

Quizá Vegeta tenía razón al decirme que ya no me reconocía en ciertas ocasiones. En el transcurso de estos 4 años separados, he podido ver nuestra relación desde todos los puntos de vista infranqueables, y, he llegado a la conclusión de que, realmente Bulma Briefs se había perdido. Y como todo en este mundo, tiene una razón.

Y es que, siempre me exaltaba de mi belleza y juventud, siempre o casi siempre fue así, de modo que, cuando los años empezaron a cobrarme factura, mi autoestima bajó.

¿Y cómo no hacerlo cuando tu esposo, quién tiene la misma edad que tú, se ve, se siente, es, más joven?

Él no envejecía. Lucía exactamente igual que siempre.

"Nosotros los saiyajins empezamos a envejecer desde los 80 años"

Para mí, con el inicio de mis "estereotipos" de cómo creía que se debía envejecer, todo aquello era una humillación y una constante bofetada en la cara.

¿Cómo dormir a su lado sin sentirme una pederasta?

Sé que no tenía sentido nada de eso, pero para aquel entonces me sentí tan despechada por todo, y lo que es peor, sin haber una razón aparente. Lo relaciono con algo como un cansancio prolongado, que ya había estado arrastrando, esa sensación tan agobiante como las ganas de querer desaparecer, para estar sola por un tiempo. Ahora que lo pienso, menopausia, me recalco mentalmente, y la culpa recae sobre mí de nuevo, porque la depresión que se me sobrevino posteriormente, me ha hecho arruinar mi familia. Todo ha sido consecuencia, en parte, mía. Tristemente debo admitir, no quise reconocerlo en su tiempo. De haberlo hecho, las cosas serían tan diferentes. Pero es que para entonces…

¿Cómo iba a ser posible que yo, Bulma Briefs, la mujer más intrépida del planeta, pudiera tener depresión?

No era posible.

¿Por qué habría de tenerla?

Es decir, tenía todo lo que la mayoría de la gente hubiese querido. Tenía una familia a la cual amaba, un par de hijos "Trofeo", si lo digo de modo capitalista, aunque quedaría corto el decir que tanto Trunks como Bra han sido unos hijos increíbles; ambos ya se habían convertido en unos profesionales, habrían de seguir sus vidas y posteriormente sus propias familias, pero aparte de ellos, tenía a mi esposo.

Vegeta continuaría con sus entrenamientos, a eso nunca he de dejar de apostarle, antes no solía molestarme con tanta intensidad ese hecho como lo hizo hace pocos años, y, sé la razón, el verme ajena a mí familia, con eso empezó en mi depresión. Mis hijos ya habían crecido, Vegeta seguía en lo mismo de siempre. Pero entonces…

¿En dónde quedaba yo?

Ya había cumplido una parte de mi labor como madre, Trunks y Pan se habían casado, Bra continuaba sus estudios y vivía en su propio departamento cerca de la Universidad. Ellos comenzaban una nueva aventura, cada uno por su lado.

¿Pero qué habría de ser de mí a partir de allí?

Sentía, de manera patética, que mi función en esa familia había terminado, así que decidí enfocar todas mis energías en mis proyectos y trabajo, sin embargo, lo reconozco, dejé de lado a Vegeta. Sí, ya fui honesta con él. Le dije exactamente lo que pensé para ese entonces, y es que, él podría cansarse de mí en cualquier momento. Vamos, yo ya no era más una mujer joven, al contrario de él.

Creí que en cualquier momento me diría que se marcharía con alguien más, así que, era mejor irme preparando para el momento.

Pero vaya estupidez la mía.

Y eso mismo me manifestó Vegeta al momento de mí confesión.

Lo cierto era que, para la situación en la que me encontraba, creí que lo que hacía era lo correcto. Es decir, si Vegeta empezaba a envejecer a los 80 años, eso significaba que al menos, él tendría una oportunidad de rehacer su vida una vez que yo muriera. Y, para la etapa de depresión, que según la psicóloga me explicó, yo estaba pasando, sentía que ya no era indispensable para nadie.

Los cambios en mi cuerpo y algunos síntomas, que sé, yo misma me había sugestionado antes de la evidente baja de hormonas en mi sistema. Me hicieron tener una revolución mental, misma que me hizo sufrir.

¡Maldita menopausia!

Supuse que era el fin para mí, significaba el final de mi edad fértil y consecuentemente la vejez, con la pérdida de belleza física y atractiva para mí pareja, era algo que me costaba aceptar. Y todo aquello se consumó para encender la chispa de la depresión, mismo que hizo mella en mi estado anímico y en mis emociones, con respecto a todos.

He allí cuando reconozco que empecé por fastidiar principalmente a Vegeta. De todas maneras ¿Contra quién más podría desquitarme si no era él?

Ahora que lo recuerdo, no puedo sino estar más que avergonzada por mi actitud con él, porque cuando mis emociones salían a flote, no me hacía responsable de lo que pudiera decir, misma condición que justifico a mi estado de ánimo inestable.

Mis cambios de humor fueron constantes, y, aunque Vegeta trataba de entender qué era lo que sucedía, yo era la que resultaba salir más enfadada, y nunca contestaba, porque ni yo misma sabía lo que me pasaba.

"Esto no es normal en ti, Bulma. No sé qué te está pasando. Has estado insoportable en estos meses, y te lo advierto, si no me dices ¿Qué puedo hacer yo?"

De haberlo escuchado, quizá hubiese sabido reconocer a tiempo mis síntomas y de ese modo, podría haber estado mejor preparada para luchar contra ello desde el principio.

Me volví una persona introvertida, insatisfecha con todo lo que hacía, y por Kami…

Sé que no siempre podía controlar mi espíritu aventurero y mi carácter, pero vaya que solía estallar por la mínima causa. Especialmente, Vegeta era el que se llevaba la peor parte, me urgía gritarle, criticarle por todo, por sus fallas, sus aciertos, sus pasados, nuestro futuro. Por Kami. No estaba loca, lo sé, pero… es incomprensible mi comportamiento, porque lo culpaba por algo en lo que nada tenía que ver.

Lo acepto, negué por años que pudiese tener depresión. Nunca lo aceptaría, era demasiado inteligente para creer que estaba pasando por semejante tontería. No tenía sentido.

¿En qué cabeza podría caber aquello?

Al menos en la mía no, se lo oculté a mi familia, a Vegeta que me lo preguntó tantas veces, y, debo admitir que cientos de ellas me lo dijo con claridad.

"No solías ser así. Dime, Bulma ¿Cómo se supone que entienda si no me lo dices?"

No cabe duda de que debí haber sido honesta con él, decirle que me asustaba el ya no ser atractiva, el envejecer, el que nuestra relación, ardiente como solía ser, se hubiese terminado, pero no, decidí descargar mi furia y rechazo por él, por algo sin sentido, como el de mi propia genética.

No lo tomé en consideración sino hasta que todo estalló, y me oí a mí misma gritarle a Pan, decirle que me recordó cuando yo era joven, he allí la chispa de mi comprensión. Pan y yo éramos tan diferentes, pero coincidíamos en ciertos puntos específicos como el de la terquedad y la curiosidad, mismas características que en mí misma ya no reconocía para entonces. Quizá ese fue el detonante para que todo lo que vino a continuación sucediera.

Reconozco que fue mi culpa el solapar a mi hijo, ocultar todo lo que él hiciera o tratar de hacer su vida más fácil. Kami, visto de ese modo, pareciese que yo quería vivir mi vida a través de él, y parece que así fue. Lamentablemente, nunca debí haberlo hecho, quizá para ahora la relación entre Pan y Trunks no estaría tan destruida o al menos hubiesen terminado en buenos términos. No es que mantengan una buena relación, pero me entristece pensar que solamente es por Aren. El pequeñín no tiene la culpa, eso es cierto, es ajeno a todo lo que aconteció antes de su nacimiento, pero el hecho de ver a sus padres separados por culpa de las mentiras que yo misma ayudé a camuflar desde el inicio, hace que lo ame demasiado, y quiera, de cierto modo, retribuir el daño que indirectamente le causé.

Protegí a su padre en todas sus locuras, pero era porque lo amaba mucho, creí realmente que había hecho una buena elección con Pan, y, aún hoy en día lo sigo creyendo. Tengo mi fe entera colocada sobre ella, a pesar de todo. Siendo honesta conmigo misma, creo que de ser ella, ya habría mandado a la mierda a Trunks, sin embargo, y, es algo de lo que no estoy completamente segura es de si ella lo sigue amando.

Ahora hace ya 15 años que ella ingresó en mi familia, en nuestras vidas, lamentablemente la que terminó en una red de mentiras fue ella. Todos, absolutamente todos le mentimos o usamos de cierta manera.

"Mamá. Iré a ver a Patrick, me ha invitado a un lugar"

"Pero Bra es NY ¿Sabes lo que dirá tu padre, no es así?"

"Sí, mamá. De hecho, yo… le dije que iría a visitar a Trunks, y además le dije que iría con Pan, y él me ha dado permiso."

"Bra ¿Pan no sabe de esto o sí?"

"Es una mentira piadosa. Mamá, solo procura que mi padre no sé de cuenta, por favor"

Así que solamente era cuestión de tiempo para que ella nos pagara con la misma moneda.

—¿Bulma?

—Mm.

—¿Estás de ánimo justo ahora?—pregunta con su tono en doble intención, ante lo cual, solo puedo sonreír y asentir.

POV DE TRUNKS.

—Mayday. Mayday ¡Nos vamos a estlellal!

—¡¿Podremos salvarnos, Capitán Briefs?!—inquiero fingiendo desesperación—. ¡No quiero morir!

—¡Nos salvalemos, cabo!¡Sí!—grita emocionado antes de lanzarse desde el segundo piso. Rápidamente me dirijo hacia él para atraparlo en mis brazos mientras no dejo de reír. El casco sobre su cabeza no deja que vea sus ojos.

—¿Lo vio, cabo?—me dice aun intentando levantarse el casco para verme.

—Sí. Lo vi—declaro ayudándolo en su cometido, aflojé el broche debajo de su barbilla y se lo quité—. Ha hecho un buen trabajo, nos salvamos capitán, Briefs.

—Te lo dije.

—Sí. Nunca debí desconfiar de ti, Aren. Eres mi astronauta.

—¡Capitán!—replica con el cejo fruncido y sus manos sobre mi barbilla—. Tu balba pica, papi.

—¿Ah, sí?—inquiero y mi pequeño solo asiente enérgicamente—. Me afeitaré después de comer ¿De acuerdo? ¿Estás satisfecho?

—Sí—asiente—. Papi, tengo hamble.

—Lo sé. Pero de seguro Mathew no tarda en llegar—le digo—. Tendremos que esperar.

—¿No puedes cocinal?

—Aren, sabes que soy un desastre en la cocina.

—¿Y un sándwich?—pregunta casi babeando.

No atino a hacer otra cosa aparte de encogerme de hombros.

—Eso sí lo puedo hacer—contesto—. Eso creo.

—Quielo eso, papi—dice zafándose de mi agarre—. Vamos—debo admitir que casi a arrastras me lleva a la cocina. Así que dándole una vista ligera a la alacena tomo los ingredientes para hacer un sándwich decente.

Nunca me he visto en la necesidad de preparar comida por mí mismo, y ahora me hubiese gustado haber aprendido por Aren.

—Ahora ¿Qué te gustaría en tu sándwich?—le inquiero a Aren que ha volado hacia la isla de la cocina para verme intentar prepararle su aperitivo—. Dime.

—Ah… mami le pone mucha mantecuilla, y… y… jamón… y… luechuga…. Ah…. Muchas cosas, papi.

—De acuerdo, entonces, creo que uno de mantequilla de maní para ti ¿Con los bordes, cierto?

—Sí, papi.

—Entonces—me dirijo a zancadas hacia el refrigerador. No tengo ni la menor idea de si tendré o no jamón. Espero que sí, y, para mi buena suerte, logro dar con él—. Ah, lo encontré, vamos a prepararte tu…

—Sr. Briefs—dice un recién llegado Mathew con las bolsas de comida en las manos—. Lamento la tardanza, Sr.

—No te preocupes, deja las compras allí, ahora yo…

—Sr. Briefs. Tengo que notificarle algo.

—Habla.

—La Sra. Yamada está en recepción, quiere verlo.

—¿Qué?

"Esto es lo último que haré por ti, Mai"

—¿Qué le digo, Sr. Briefs?—inquiere Mathew bajando el tono para que Aren, demasiado entretenido con el jamón entre sus manos, no nos escuche—. Según manifestó, es importante.

—Dile que se vaya.

—De acuerdo, Sr. Briefs—dice el hombre antes de sentirlo descender en el ascensor.

"Es tan sencillo para ti ¿No es así? Pagas y todo está bien"

Kami. Mi celular empieza a sonar en mi bolsillo, así que decido contestar.

—Briefs.

—Sr. Briefs—habla Mathew—. La Sra. Yamada dice que es importe. No se quiere marchar.

—Dile que se largue—murmuro—. No la veré.

—¡Trunks!—de pronto la escucho gritar al otro lado de la línea, a la par que Mathew le pide que baje la voz y que se comporte.

—Mathew dale el celular—ordeno y no pasa mucho tiempo para oírla.

—Trunks…

—Sube con Mathew—le digo antes de colgar la llamada.

"Tú me lo prometiste, ahora Pan ha sido la que te dejó. Trunks, podemos empezar de nuevo"

—¡Papi. Mi sándwich!

—Ah…—levanto la vista hacia a mi impaciente Aren de cejo fruncido.

—¡Tengo hamble!

—Sí, sí, enseguida, yo… solo…—Ni siquiera puedo completar mi premisa, ellos ya están en la entrada.

—¡Papi!

—Aren. Escucha. Tengo algo que hacer, pero regreso en breve—le digo y él logra asentir—, además, no quiero que salgas de aquí. Espérame.

—Sr. Briefs—interrumpe Mathew—. La Sra. Yamada lo está esperando. La he hecho pasar a la sala.

—Bien. Mathew. Ah ¿Podrías prepararle un sándwich a Aren?

—Claro, no se preocupe.

Paso de él, y me dirijo al encuentro de Mai.

Por un demonio.

¿Qué es lo que quiere esta vez?

Al llegar a la sala la encuentro parada en medio del salón.

—Trunks.

—Mai.

—Gracias por…

—No tolero los escándalos—replico dándole a entender que su actitud no me agradó para nada.

—De otra manera te hubieses negado a verme.

—Por supuesto que sí, es más, creí haber sido claro la última… —una nueva llamada a mi celular, de parte de mi secretaria, me hace dejar la sala para casi correr a la oficina para visualizar los documentos que he estado esperando toda la semana—. ¿No hay otra solución?—pregunto a mi secretaria.

—Lo siento, Sr. Briefs. Mark ha evaluado la situación, y no.

Mierda.

Mil veces mierda.

—Ahora necesito su autorización, Sr. Briefs. Le he enviado esos documentos para concretar la compra de la acciones de Xhiao enterprises.

—De acuerdo. Los firmo y te los envío de vuelta.

—Sí. Estaré esperando—dice—. Eso es todo. Buena noche, Sr. Briefs.

—Sí, para ti también, descansa.

Cuelgo la llamada y me dirijo hacia la sala para encontrarme con Aren charlando con Mai.

POV DE MAI.

Argumentando que su llamada entrante era urgente, Trunks desapareció por uno de los pasillos, de seguro a su despacho. Mientras esperaba, observé panorámicamente mí alrededor, apreciando el diseño y la combinación en los colores.

—Hm. Sus gustos no han cambiado nada.

—¿Quién eles tú?—de pronto escucho una voz infantil a mis espaldas.

"Se ha confirmado que el CEO de C.C se ha convertido en padre. Así lo han informado los medios sensacionalistas"

Debe tratarse del hijo de Trunks.

Giro sobre mis talones para encontrarme con el infante, un niño pelinegro, quien ahora solo me mira extrañado y curioso; sin embargo, no tarda mucho en dar una ligera reverencia y saludar.

"¿Este era tu plan desde el inicio, no es así, Pan?"

No cabe duda alguna, el pequeño es el reflejo de Trunks, sus azules ojos lo demuestran.

—Hola, pequeñín—saludo mientras él se acerca hacia mí sin quitar sus ojos de los míos—. Soy Mai—me presento—. ¿Cómo estás?

—Bien—contesta—. ¿Eles amiga de papi?

—Ah… algo así pequeñín ¿Cómo te llamas?

—Alen—contesta.

—Un gusto, Alen.

—No—declara firme—. Alen—vuelve a repetir su nombre, lo cual me indica que lo he pronunciado mal.

—Ah ¿Alen?—vuelvo a pronunciar, nuevamente mal porque el niño solo me frunce el cejo—. ¿Lo he pronunciado bien ahora?—inquiero pero él niega de lado a lado. Me da risa su actuar, cualquiera diría que se encuentra completamente indignado.

—Aren. Te dije que no salieras de la cocina—escucho que le dice su padre, ante lo cual, no ha pasado desapercibido para mí que el infante se ha llevado un pequeño susto—. Me has desobedecido.

—Solo fui al baño, papi—se excusa el infante ante la mirada seria que le ha dado su padre, a la par, el guardaespaldas de Trunks viene hacia nosotros de manera apresurada.

—Me disculpo, Sr. Briefs.

—No tienes porqué, Mathew. Ahora, por favor lleva a Aren a la cocina.

—Sí, Sr. Briefs—reverencia el hombre tomando al menor por los hombros, sin embargo, Aren no parece querer irse.

—Pero… papi…

—Aren, obedece—sentencia Trunks—. Iré contigo en un momento.

—Ajá. Adiós —se despide de mí el pequeño antes de girar sobre sus talones e ir con el hombre de cabellara castaña, quien creo se llama Mathew.

Una vez ellos nos dejan solos, Trunks me da cara.

—Dime qué es lo que quieres ahora—dice colocándose las manos en las caderas.

—He venido a pedirte un favor—le digo de manera directa—. Lo prometo, será el último.

—¿Qué? —frunce el cejo—. Pasa a mi despacho, hablaremos allí.

POV DE PAN.

"Dale mis saludos a ese pequeño hombrecito. Dile que si quiere ganarse mi corazón, tendrá que hacer algo mejor que eso"

"Traducción: Me encantó el regalo, Aren. Te envío besos y abrazos, con amor, la tía Ann"

"Por eso somos amigas, Pan. Me entiendes a la perfección"

Incremento la velocidad de mi vuelo, en especial porque quiero ver la cara de sorpresa que se llevará Aren al verme con un estilo diferente.

Vaya locura la mía la de teñirme el cabello. Ni yo misma me creo que lo haya hecho. Fue una decisión apresurada, tomada tan a la ligera que ni siquiera lo pensé dos veces. Si Ann, siendo quién es, se sorprendió, no habría de extrañarme que el resto también lo hubiese hecho. En especial mi abuela. Creí que en determinado momento le daría un ataque cardíaco cuando me vio, pero en contra de todas mis expectativas, ella me felicitó.

Lamentablemente ya tengo que regresar, la última vez que hablé con mi niño me lo preguntó, así que supongo que ya debe extrañarme.

Espero que se haya divertido en casa de su padre. Puedo apostar mi vida a que así es, por otra parte, Trunks estaba lidiando con la terquedad que resulta ser nuestro hijo.

Lo que me recuerda….

"Aren cumplirá años el mes entrante. Dime ¿Harás una fiesta de cumpleaños para él? Sería muy bueno para reunirnos todos"

"Lo estaba pensando, mamá. Quizá sea una buena idea"

"Aprovecha. No siempre será tu niño, Pan. En breve cumplirá 4 años. Verás que ni siquiera te percatarás y lo verás marcharse a la Universidad"

Por Kami. La sola idea de ese pensamiento es horrible. Dejando eso de lado, un cumpleaños para mi niño no estaría nada mal, pero es algo que tengo que planificar con Trunks. Quizá lo conversemos ahora mismo, siendo las 8 de la noche, tardaré un poco más de media hora en llegar. Así que podremos llegar a un acuerdo.

Sé que de seguro no se negará.

"¿Ya vienes, mami?"

"Sí. Voy en camino, amor"

Kami. Ya me urge ver a mi enano manipulador. Lo extrañé tanto, y es que es la primera vez desde que lo tuve, que está… sin mí.

"Supe lo que hiciste con ese tipo, Pan"

"Mamá… ¿Cómo es que…?"

"Lo que hiciste fue irresponsable ¿Qué hubiese pasado si morías, eh? ¿Te imaginas qué hubiese sido de Aren sin ti? "

FLASHBACK.

—Me voy en media hora, mamá. Aren ya está desesperado porque regrese.

—Debe serlo. Ah, Pan. Antes de que te vayas, hay algo que quiero decirte.

—Sí. Adelante—le digo a mi madre mientras ella me invita a sentarme en el sofá.

—No vuelvas a arriesgarte de ese modo.

—¿Mamá?

—Tu padre… y yo vimos lo que… sucedió con ese tipo—dice con la voz quebrada, y solo puedo encajar un acontecimiento: La muerte de ese hombre en Corporación Capsule.

—Mamá…

—Fue irresponsable de tu parte ¿Qué hubiese pasado si morías, eh?—dice sollozando a medida que cubre su rostro por completo con sus manos.

—Mamá—rápidamente me acerco a ella para abrazarla—.Yo lo siento, no quise preocupar…

—¿Te imaginas qué hubiese sido de Aren sin ti?—inquiere—. ¿De nosotros? ¿Qué habría pasado si morías, Pan? Ese hombre estuvo a punto de…

—Sí, pero no sucedió—declaro—. Estoy bien, mamá. Además, no podía dejar que ese tipo siguiera vivo. Mamá, Aren estaba allí ¿Cómo no iba a hacer nada?

—Pan…

—Además… Bra estaba embarazada, no se hubiese podido defender, y… por ningún motivo iba a permitir que a Jay le pasara lo mismo que a mi Yunny. No. Nadie merece pasar por eso.

—Me asusté tanto—confiesa mientras un par de lágrimas se deslizan por sus mejillas—. El ver a ese tipo apuntándote, y… nadie quien te ayudara, Pan… me preocupas niña. Tu naturaleza es…

—Impulsiva—termino riéndome—. No quiero recordarte a quién me parezco.

—Kami. Ahora entiendo a mi padre. El pobre debió haber pasado por lo mismo conmigo.

FIN DEL FLASHBACK.

En lo que a mí respecta, no tenía otra opción. Era matarlo o que él nos asesinase. Y, antes prefería dar mi vida por la de mi hijo, y claro, por el pequeño Jay. El cual, por Kami, desde ya tiene a su padre en sus manos, Goten no ha dejado de enviarme fotos de él con Jay. Me pregunto si Bra sabrá, quizá se moleste si se llega a enterar. Será mejor decirle a Goten que deje de hacerlo, lo que menos quiero es que tengan problemas por mí culpa.

Levanto la vista hacia la ciudad, al fin he llegado. Incremento la velocidad de mi vuelo, y en breve aterrizo en el helipuerto con el que cuenta el edificio. Me acomodo un poco el cabello despeinado con el viento, desaparezco mí ki, y tomo el ascensor. Digito el código de acceso hacia el departamento y espero mientras la música clásica invade el ambiente.

Aren de seguro se llevará una gran sorpresa al verme. Le dije que habría de llegar a medianoche, y ahora ni se espera esta sorpresa.

Las puertas del ascensor se abren, me adentro en el departamento y no tardo en visualizar a Aren, en compañía de Mathew, jugando en la sala.

—Aren—lo llamo, y el primero que retorna a verme es Mathew.

Su cara de sorprendido, vale cada centavo que invertí en el salón.

—Ah… Sra. Son. Bienvenida.

—Hola, Mathew—Saludo brevemente antes de enfocarme en mi niño, quien me mira un tanto sorprendido—. ¿Aren?

—¡Mami!—grita mientras corre hacia a mí para darme un apretado abrazo—. ¡Hola!

—Hola, amor—le digo apretando mi agarre hacia él y depositando muchos besos en una de sus blanquecinas mejillas—. Te extrañé. Te extrañé. Te extrañé, corazón.

—¡Mami!—dice intentado zafarse de mi agarre, pero paso mis brazos por debajo de sus nalgas, para cargarlo.

—¿Ya comiste, Aren?

—Sí, Matt me dio—dice y solo inclino levemente la cabeza hacia el hombre.

—Sí. Pero no comió todo—me informa Mathew, y no puedo evitar levantar las cejas en dirección a Aren.

—Supongo que serán verduras ¿No es así, Aren?—le inquiero a mi niño que solo se hace el desentendido.

—Sí. Por eso… Sra. Son. Pasemos al comedor, por favor. Usted también tendrá hambre.

—Muchas gracias, Mathew. Te acepto la oferta. Vamos.

Llegamos a la cocina, y apenas senté a Aren en su silla, lo obligué a comer al menos un porcentaje de sus verduras. Mathew me sirvió un poco de comida, y empecé a degustar.

—¿En dónde está Trunks?—inquiero antes de tomar un trago de agua.

—Está en su despacho, Sra. Son. No tardará.

—Ya—no le tomé importancia y continué comiendo, pero me detuve cuando sentí el ki de Trunks elevarse—. Pero qué…

—¿Sí? ¿Sra. Son? Dígame.

Su ki está…

No cabe duda de que está molesto.

Levemente miré mi copa con agua, y ahora las casi imperceptibles ondas que se formaban en su interior.

—¿Sra. Son?

No esperé más para salir corriendo hacia el despacho ¿Por qué mierda Trunks estaba tan molesto?

De continuar así, hará temblar el edificio entero.

Cuando al fin llegué, tome la perilla de la puerta en mi mano para abrirla, pero se me adelantaron. Dejándome verlos. Mai dio media mirada hacia Trunks antes de pasar de mí, sin retornar a verme. De modo que, decidí enfocar mi vista en el marco de la puerta hasta que sentí a Mai tomar el ascensor.

Da lo mismo si fueron segundos o minutos, lo que sí es innegable y lo que no podrá negar Trunks así lo quiera es que…

—Pan…

Mis ojos se encontraron con los de Trunks, le miré fijamente hasta que él pretendió acercarse.

—Esto es el colmo, Trunks—siseó, giré sobre mis talones y, al igual como había llegado, apresurada, me dirigía hacia la cocina.

—Espera, Pan.

—No.

No escucharía. Ahora sí que me había hecho enfadar.

¿Cómo pudo recibirla con Aren aquí presente?

—¡Son Pan, espera!—sentenció enfadado a mis espaldas. Así que decidí darle cara, no pasó mucho tiempo para tenerlo a escasos centímetros de mí—. Pan…

—Lo que hagas en tu tiempo libre—mascullé—. Es tu jodido problema.

—No es lo que estás pensando.

—Por supuesto que es eso—Sentencié bajando la voz—. Trunks. En tu tiempo libre, te puedas tirar a quién quieras. Pero ¿Por qué cuando está Aren aquí? Por Kamisama ¿No pudiste esperar?

—Pan. Yo te juro que…

Es suficiente. A paso apresurado logro llegar a la cocina.

—Aren nos vamos—le ordeno a mi niño mientras le limpio el rostro de los restos de brócoli.

—¿Mami?

—Ahora—sentencio y mi niño lo entiende.

—Pan. Espera. Tenemos que hablar.

—Ahora no, Briefs—le digo aun dándole la espalda mientras cargo a Aren—. Mathew, mañana lleva las cosas de Aren a casa, por favor.

—Sí. Sra. Son.

Aren se recarga en mis brazos, y con él a cuestas, paso de Trunks para dirigirme a la salida.

—Espera, Pan ¡Pan!—dice tomándome por el antebrazo, mismo que sostiene las nalgas de Aren—. No te puedes ir.

—Suéltame.

—Al menos escúchame. Si esa mujer vino fue para…

—No—vocalizo sin emitir sonido.

—No es lo que estás imaginando. Yo no he…—iba a completar su defensa cuando de pronto sus ojos caen en la cabellera de nuestro hijo, misma que mi mano sujeta con firmeza, pegándola a mi pecho, no quiero que Aren nos vea discutir. Claramente, él está escuchando. Sin embargo, sabe que no debe hacer ni el más mínimo movimiento.

—Ahora sí empieza tu tiempo libre, Trunks—declaro adentrándome en el ascensor con Aren a cuestas.

—Esto no ha terminado, Pan.

—Lo ha hecho, Trunks. Acéptalo.

—Adiós, papi—se despide mi niño.

—Adiós, bebé—dice—. Mañana te veré—presiono el botón del ascensor y las puertas se cierran.