INMORAL. SOMBRAS.
CHAPTER 37.
POV DE TRUNKS.
—Maldita sea—mascullo—. Esto no puede estarme pasando.
Condenada suerte la mía.
—Sr. Briefs—dice Mathew a mis espaldas—. Yo lamento no haber detenido a la Sra. Son. Yo debí…
—No te preocupes, Mathew, aun si lo hubieses querido, no habrías podido—lo doy por hecho, el fusil quemado del campo magnético del despacho me lo confirma.
—Lamento que esto haya sucedido, Sr. Briefs.
—Más lo hago yo, Mathew—le digo a medida que me paso las manos por el rostro—. Mierda—si tan solo no me hubiera enfadado.
FLASHBACK.
No puedo estar equivocado, Pan viene hacia acá.
—¿Entonces me ayudarás con eso, Trunks?
Kami.
No puedo estar equivocado, es el ki de Pan.
Mierda, ha llegado antes de lo previsto. Apresurado me encamino hacia mi escritorio para activar el campo magnético. Mierda, no tarda en llegar.
—¡Trunks!
—¡No me grites!
—¿Entonces, me ayudarás? —pregunta.
—No tengo nada que ver allí, Mai. Arréglatelas por ti mismo.
—Trunks.
—Ahora quiero que te vayas—sentencio.
Pan acaba de arribar al departamento, y por ningún motivo debo dejar que vea a Mai aquí.
—No sin una respuesta tuya— ¿Acaso no he sido claro? Creí que se sobreentendía que no.
—Sch ¿Me chantajeas?—inquiero con el cejo fruncido.
—No, pero yo…
—No te atrevas a chantajearme, Mai. No te creas tan astuta. Te lo advierto. Tienes más para perder que yo.
—No fue mi intención que se escuchara de esa manera, Trunks. Yo solo…
Necesito sacar a Mai de aquí cuanto antes.
—No me interesa. Debes salir de aquí.
—De acuerdo—dice caminando hacia la puerta, sin embargo apresurado la tomo por el antebrazo.
—¿Qué estás haciendo, Mai?
—Dijiste que me fuera.
—No por allí—siseó.
Creo que me hará perder por completo la paciencia.
—Ven conmigo—técnicamente la arrastro hacia la ventana; abro la misma y cuando pretendo tomarla por la cintura, ella se aleja de mí.
—De ninguna manera saldré por ahí, Trunks. Ni lo creas.
—Mai.
—No he hecho nada malo para escapar por la ventana.
—Mai. Sé razonable.
—No—dice—. No creo merecer este trato. No saldré por allí. Yo… saldré por la puerta.
—Mai. Saldrás por aquí, quieras o no.
—Si me obligas, Trunks. Voy a gritar, y armaré un escándalo, no te atrevas.
—Mai….
—No escaparé como una delincuente. No me ofendas de este modo.
Cuenta hasta tres, Trunks. Cuenta hasta tres.
Dioses del Olimpo denme paciencia.
—Yo quise ser amable—no espero para tomarla por la cintura a la par que ella empieza a golpearme en un vano intento de zafarse de mi agarre—. Deja las niñerías, Mai.
—He dicho que no, te digo que no ¡No he hecho nada malo! ¡No me ofendas de este modo, Trunks!
En nuestro forcejeo, Mai ha logrado asestarme un golpe en la mejilla.
—He dicho que no saldré por esa ventana, y no lo haré. No escaparé. Saldré por la puerta, quieras o no ¿Qué problema tienes con eso? ¿A qué le temes?
—Ah…T-trun…—precisamente a esto.
—Pan—se me escapa de los labios al verla parada en la puerta, Mai me mira brevemente y furiosa sale de mi oficina.
Genial.
Lo que menos quería está sucediendo.
—Pan.
—Esto es el colmo.
FIN DEL FLASHBACK.
—Por otro lado. Sr. Briefs ¿Va a comer?
—Sí.
—¿Irá a hablar con la Sra. Son?
—No. Dejaré que se le pase el enojo, porque si voy en este momento, quizá me asesine.
—No lo sabremos con seguridad, Sr. Son.
—Vaya que yo lo sé, Mathew. Conozco a Pan, y también la vena en su frente. Mejor no tentar a la suerte. Iré mañana.
POV DE PAN.
—A dormir, amor.
—Sí, mami.
—Ah… ¿Aren? ¿Quieres que deje encendida la luz del pasillo?—pregunto, obteniendo una negativa instantánea—. De acuerdo, entonces descansa, te amo.
—Yo a ti, mami.
Cerré la puerta y me dirigí a mi habitación, apenas arribé me tendí de cara al colchón.
—Maldito Briefs. Agh.
¿Cómo es que ese hombre puede sacarme de mis casillas con tanta facilidad?
Realmente es increíble lo que hace ese hombre.
"No es lo que parece, Pan"
Y sobretodo descarado, negármelo en mi cara. Sch. En serio que Trunks no tiene remedio. Aunque…
En definitiva, quizá no debí haber reaccionado como lo hice, al final de cuentas, estamos divorciados.
No.
De ninguna manera puedo tolerar eso. Era un tiempo solo para Aren y él, de nadie más. Y, en todo caso, si quiere iniciar una relación, al menos que sea con alguien que…
Valga la pena o al menos…
No, definitivamente no Mai. Trunks tiene el derecho de rehacer su vida con quién mejor le parezca, pero admito de que si es con Mai, estaré muy disconforme.
Pero esa no fue la cuestión de mí enfado, que de por sí ya es justificable, sino más bien es el hecho de haber llevado a Mai estando Aren presente. ¿No pudo esperar un par de horas? o en todo caso, si ya tenía planes con ella para esta noche, me lo habría dicho y nunca lo hubiera dejado con Aren. Al parecer, como siempre, quiere salir ganando en ambos bandos.
—Manipulador.
Estratégicas jugadas las que hace.
—Al diablo—mascullo mientras me coloco la almohada sobre la cabeza—. Que haga lo que mejor le parezca.
—¡Mami! ¡Mami! ¡Despielta!—dice Aren saltando sobre mi espalda. Apresurada abro los ojos y me doy cuenta que ya es de día.
Por Kami.
Me quedé dormida.
Rápidamente tomo el celular para ver la hora y resulta ser las 6: 30 a.m. Respiro aliviada mientras vuelvo a hundir la cara en el colchón.
—¡Mami!
—Solo 5 minutos más, Aren. Mami está cansada.
Como no aseverarlo si todavía traigo los zapatos puestos.
—¡Mami! ¡Levántate! ¡Levántate!
—No—me quejo—. No quiero. Aren, déjame dormir, por favor. Te lo prometo, solo 4 minutos más.
—¡Mami! ¡No! ¡Levántate! ¡Mami!
—¿Acaso tienes hambre, Aren?—inquiero y mi hijo me da una negativa—. ¿Ves que no? Entonces déjame dormir solo un poco más, además es domingo, Aren. Mami está cansada.
—Sí… pelo… pelo…
—¿Pero qué, Aren?—mascullo aun somnolienta.
—Papi ya está listo—dice, al instante giro la cabeza hacia la puerta de la habitación, en donde Trunks ya está apoyado.
—Buenos días, Pan.
No veo qué tenga de buenos.
—Ah. Eres tú—al parecer no podré seguir durmiendo más. Con la mayor pesadez que cualquier persona posee en un día domingo, me froto los ojos y me levanto de la cama— ¿No pudiste anunciar que ya estabas aquí?
—Llamé—dice—, y contestó Aren.
—Ah.
—¡Mami! ¡Papi dice que ilemos a acampal!
—¿Qué?—no puedo evitar preguntar producto de la sorpresa.
—Sí. Así es, por eso vine temprano, quería llevarlo a la reserva natural. Espero que no te moleste el no habértelo dicho antes.
—Por supuesto que no, si Aren quiere ir, no tengo ningún problema.
—¡Sí!—salta mi niño dando trampolines en la cama, mismo que nos saca un par de risas.
—¿Por cuánto tiempo se irán?
—Lo traeré el martes por la tarde.
—De acuerdo—asiento—. ¿Solo se irán los dos?
Espero que al menos vaya Mathew, porque, por Kami. Trunks es un desastre para cocinar.
Temo que Aren pase hambre.
—No, Pan. Iremos tres personas.
—¿Tres?—pregunto extrañada. Y la imagen de Mai viene a mi mente como un haz de luz—. Solo espero que sea una compañía como la de anoche.
—Por supuesto que no—reclama aparentemente ofendido—. Es Mathew.
Menos mal. Algo menos de lo cual me deba preocupar, si va Mathew puedo estar segura de que mi niño no tendrá de qué preocuparse con respecto a la comida.
—Me alegra. ¿A qué hora se van?
—Ahora mismo, enseguida—contesta Trunks—. Por eso Aren estaba tratando de despertarte.
—Ya veo. Entonces, prepararé la maleta de…
—Ya la tengo lista—me interrumpe mostrando detrás de sí una maleta de acampar pequeña—. He llevado ropa suficiente.
—Ah ¿Enserio ya la armaste?
—¡Papi ya la hizo!—grita mi niño ahora mirándome desde el techo.
—Entiendo. Entonces, iré a preparar el desayuno, Aren no puede irse sin comer.
—Sírvete.
—Gracias—agradece Trunks mientras esperamos a por Aren o como yo le digo "relojito a la hora de ir al baño"—. No debiste molestarte.
—No iba a dejarte allí mientras comíamos ¿O sí?
—No lo creería de ti. Ah, Pan, respecto a lo de anoche, te diré lo que pasó, así no quieras—Sentencia apenas me vio abrir la boca.
—Ya que no tengo alternativa.
—Lo que sucedió fue que Mai vino a pedirme un favor—empieza—. Se ha casado. Hace un año.
¿Y por qué habría de importarme a mí eso?
—¿Ah, sí?
—Sí. Dice que el hombre trabaja en C.C—debo admitir que he puesto todos mis ánimos para no atragantarme por la cruel ironía—. En el área de contabilidad.
—¿Qué?
—Vino a pedirme una transferencia, quiere que lo promueva a Seattle. No quiere que se entere del escándalo que hubo hace un tiempo. Eso fue todo.
—Supongo que no habrás aceptado.
—Por supuesto que no—afirma—, si él quiere ese empleo tiene que ganárselo.
Suspiro aliviada. Por un momento creí que iba a decir que lo había hecho. De ningún modo, bajo ninguna circunstancia, Trunks podría haber hecho algo como eso, porque si algo hay que reconocérselo es que valora el esfuerzo de sus trabajadores, de modo que ¿Por qué habría de hacer algo así por aquel hombre? ¿Solo porque Mai lo pidiera?
Sch. Pero… vaya desfachatez de esa mujer.
—Eso fue lo que sucedió con Mai—termina de declarar—. Te lo juro, ella y yo no estábamos intimando ¿Cómo puedes creer incluso que yo haría algo como eso, estando mi hijo presente?
—¿Cómo iba yo a saberlo?—me defiendo.
—De ninguna manera, respeto a mi hijo y te respeto a ti ¿Cómo iba a estármela tirando con Aren a solo metros de mí, eh?
—Según lo que ahora sé, podría estar a tu favor.
—Debes—me dice—. Además, si mal no recuerdo, el despacho lo acoplé solo para nosotros dos ¿Ya no lo recuerdas?
—¡Trunks!—no puedo evitar chillar totalmente avergonzada, porque entiendo la referencia.
—Yo no lo he olvidado, Pan. En especial cuando Bra casi nos descubre.
—¡Basta!—siento mis mejillas arder de sobremanera—. No digas una palabra más.
—Poco después mandé instalar el campo electromagnético, y eso nos dio más privacidad. Recuerdo también…
—Sch—siseo—. No digas esas cosas, Aren podría…
—Aren no está aquí—dice con su ceja levantada y una sonrisa socarrona—. Con todo lo que te he dicho ¿Cómo puedes pensar que me tiraría a otra mujer allí, eh?
—Trunks Briefs. Si no te callas, yo…
—¡Hol caques!—grita Aren interrumpiéndome de decirle unas cuantas verdades a Trunks—. ¡Me comelé hol cakes! ¡Me comelé muchos hol caques! ¡Hey! ¡Hey! ¡Hey! ¡Hey!
—Sí, amor—este niño es la luz de mi vida—. Ahora a comer, luego irás con tu papá.
—¡Sí!
—En esta cápsula están algunos chocolates, y otros dulces para Aren. Dáselos de mi parte, por favor.
—Sí—dice aceptando la cápsula y guardándola en el bolsillo de su chaqueta.
—¿Algo más?—inquiero cuando se ha quedado apoyado en la isla de la cocina.
—Nunca te había visto así—dice refiriéndose a mi cabello.
—A mí defensa, considero que era un cambio necesario. Además es temporal, el color se irá en seis lavadas a lo mucho.
—Me gusta. Te ves muy bien.
—Gracias.
—¡Mami, me voy!—grita mi niño ahora con la mochila de juguetes que casi olvida.
—Sí, corazón. Ahora, escúchame bien. No te alejes demasiado de ellos ¿De acuerdo? Hazle caso a tu papá en todo lo que te diga ¿Soy clara?
—Sí, mami.
—Bien. Dame un beso antes de que te vayas—mi pedido es atendido—. Te veré mañana, bebé.
—¡No soy un bebé!—declara notablemente molesto.
—Por supuesto que no, eres el niño de mis ojos.
—¡Mami!
—De acuerdo, de acuerdo, ya no diré más—mi niño está demasiado entusiasmado, ha tomado su lonchera de mano y ha salido corriendo hacia la camioneta en donde Mathew ya los espera.
—Te avisaré si pasa algo.
—Ajá—Asiento —. Está muy emocionado. Hacia un tiempo me dijo que quería conocer a un oso pardo, y también a los salmones. Mira qué puedes hacer al respecto.
—¿Por qué lo haces?
—¿Hacer qué?—inquiero cruzándome de brazos y guiándolo a la salida.
—Darme consejos.
—Trunks. Aunque nosotros no estemos juntos, eso no significa que vaya a poner a Aren en tu contra, y tampoco que te oculte lo que lo haría feliz.
—Gracias por eso.
—De nada. Ahora, procura, si puedes, cumplir esa ilusión de Aren.
—Sí—dice deteniéndose en el marco de la puerta—. Ah…
—¿Qué sucede? ¿Olvidas algo?
—Pan, quiero que quede claro lo de Mai. No quiero que haya malos entendidos entre nosotros.
—No, tranquilo. Ya está todo claro, a decir verdad, quiero que me disculpes por mi reacción de ayer, no fue la mejor.
—No tienes de qué por qué disculparte, creo que fue comprensible.
—Gracias. Pero… quiero que entiendas esto, Trunks—pauso—, si quieres rehacer tu vida, adelante, pero… al menos, que sea alguien… Ah—no sé cómo tendría que decirlo—… que no imponga un distanciamiento entre Aren y tú. Eso es todo lo que yo...
—Ya es suficiente—dice cerrando la puerta detrás de sí.
—¿Pero qué ha…?—ni siquiera he podido completar.
Me ha pegado a la pared, con sus dedos entrelazados con los míos y sus labios moviéndose con avidez.
—E-espera… T-trunks.
Decide ignorarme, y atrevidamente me toma por glúteos para acomodarse entre mis piernas, sin dejar de besarme. De pronto muerde mi labio inferior y yo siento cada fibra de mi cuerpo temblar.
—Si no…—susurra en mis labios—…. se lo hubiera prometido a Aren, yo… te tomaría ahora mismo.
—¡Ya para con eso!—rápidamente logro zafarme de su agarre para mirarle fijamente—. Quiero que te vayas.
—No me negarás que lo disfrutaste, Pan.
—Se te hará tarde en la carre…—refuto.
—Yo lo hice.
—No me interesa. Ahora, vete—tomo la manija de la puerta para abrirla, exigiendo que se vaya—. Te estaré llamando en el transcurso del día.
Finalmente decide hacerme caso, sin embargo se detiene en pleno marco de la puerta.
—Desde que nos separamos… solo has sido tú.
No me atrevo a levantar la vista, así que decido apartarla.
—Trunks—declaro—. ¿Eso es todo lo que significo para ti? ¿Soy el tipo de persona que puedes lastimar a tu antojo y creer que no habrá repercusiones?
POV DE TRUNKS.
"No me negarás que lo disfrutaste, Pan"
—Sr. Briefs. Tome la próxima entrada a la derecha.
—De acuerdo.
"Ahora vete"
Por Kami. Si seguimos así creo que enloqueceré.
"Si vas a iniciar una relación, al menos que sea alguien… que no interfiera entre Aren y tú"
Quiero acercarme, quiero tenerla cerca nuevamente, pero esto se ha tornado tan complicado. Evidentemente Pan ya no quiere oír ni dar atención a ningún sentimiento que provenga de mí. Sé que le hice daño, que aún me guarda cierto rencor por todo lo que pasó, y en cierta medida, de ser así, la entiendo. Yo mismo me maldigo de vez en cuando. Por ello me sorprendo en gran medida por la actitud de Pan, ella pudo haber tomado otras medidas conmigo, quizá el negarme de todo derecho con mi hijo, pero no es así. Para cualquiera esta relación, la de ser los padres de Aren, sería por demás excelente, especialmente teniendo en cuenta que nosotros no tenemos esos líos tan jodidos que comúnmente tienen los que están pasando por nuestra misma situación.
Sin embargo, haré lo que sea para demostrarle que la amo, pero no puedo acercarme.
¿Tan difícil es darme al menos un día?
"¿Soy el tipo de persona que puedes lastimar a tu antojo y creer que no habrá repercusiones?"
Por supuesto que nunca pensé eso.
Pan…
Siempre tendrás un lugar especial en mis ojos.
Pero aun así, me molesta no poder acercarme, no poder tenerla de vuelta. Incluso si me entrego y demuestro mis cartas, ella parece alejarse más.
¿Qué se supone que deba hacer?
Que alguien me explique porque realmente ya no lo sé. Tengo la esperanza de que aún exista algo entre nosotros, con lo que pasó ahora podría darle un porcentaje del 50%, lo cual no es agradable, no si es que pretendo regresar con ella, la quiero en un alto porcentaje, completamente para mí y no a medias.
Nos separamos en su momento, lo sé. Pero… ya he tenido mi tiempo de reflexión, el mismo que ella pidió, para que pensara, para que aclarara mis ideas, y tomara una decisión cuando hubiese tenido claro lo que quería para mi vida, sin que interfiriera la emoción inicial por el nacimiento de Aren. Y lo tengo, sé lo que quiero, y quiero a Aren y a ella conmigo.
No pido nada más.
¿Por qué no puede comprenderlo?
Hice lo que ella pidió, me di cuenta de mis errores, mismo que quiero remediar, pero ¿Cómo hacerlo si no deja de alejarme?
He de admitir que creí que estaría bien.
En el momento de firmar los documentos, recuerdo que me dije a mí mismo que estaría bien, que ya se había terminado, que habría de darle la vuelta a la página y continuar con mi vida, como de seguro ella haría. Pero luego Aren aparece en nuestras vidas, me hace reconsiderar de nuevo mi relación con Pan, me hace recordar los buenos momentos que tuvimos juntos. Lo buena esposa que fue conmigo, y, que muchas veces dejé de lado. No me arrepiento de todos y cada uno de los momentos que viví con ella, de nuestras peleas, nuestras reconciliaciones, los pequeños o grandes gestos que ella solía tener para mí.
Me he dado cuenta de todo aquello que yo mismo destruí. Pero ya es suficiente. Pan es mi único amor, al igual que Aren, y quiero estar con ellos. Sé que soy un egoísta porque ni siquiera estoy pensando si realmente es lo que quiere Pan, pero su reacción de hoy me hace tener esperanza. Aunque…
¿Mi amor hace que todo sea tan difícil para ella? ¿No puede perdonarme, acaso?
¿Tú lo harías de ser ella?
Inquiere mi conciencia, haciendo mella en ese punto en particular, y si soy honesto… No, no lo haría. La lastimé lo suficiente como para que no confíe más en mí.
"Muchas gracias por tu hospitalidad"
FLASHBACK.
—¿Qué dices?—inquiero levantando la vista del computador para mirar a Pan.
—He rentado una habitación de hotel—Dice, y al instante me doy cuenta de su equipaje de mano—. Mis trámites aquí demorarán, así que…
—¡Pan!—escucho que chilla Bra, uniéndose a nuestra conversación.
Rápidamente mis ojos se encuentran con los de mi hermana. Ella trata de disimularlo, pero por una mierda ¿Cómo pretende negarme que no durmió aquí anoche?
Tendré una sería conversación con ella en cuanto Pan se vaya.
De cierto modo, agradezco que sea así, un problema menos del cual tenga que preocuparme, suficiente tengo con que papá me pregunte por Bra y yo tenga que excusarla, diciéndole que está entrenando, que salió de compras, que salió con Pan.
A la mierda.
Si quiere estar con ese tipo, será mejor que le diga al susodicho que tenga los cojones de enfrentarse a mi papá.
—¿Pero y esa maleta?
—Ah. Bra… le estaba agradeciendo a Trunks el haberme dado hospedaje, pero… la firma de contrato se retrasó y no quiero incomodarlos.
—¿Incomodarnos?—inquiere Bra antes de reírse—. No seas tonta, niña. No haces nada de eso, es más, creí que te habrían secuestrado.
—Bra…
—Habitaciones hay de sobra—replica nuevamente mi hermana, y yo me estoy controlando por no levantarme y decirle a Pan la sabia decisión que ha tomado. Al menos para mí conveniencia—. ¿No es así, Trunks?
—Sí—me limito a contestar a la par que sigo tecleando.
—¿Lo ves? Pan, no era una molestia. Sácate esas ideas locas de la cabeza. Además yo te traje, así que considero que es mi responsabilidad el velar por ti.
—Sabes que yo soy mayor que tú ¿No es así, Bra?—inquiere Pan divertida por la situación.
Me limito a suspirar. Nada hará a Bra cambiar de opinión. Lo que me faltaba para el menudo día tan jodido como el de hoy. Me han quitado autoridad en mi propia casa.
—Ahora, ve a dejar tus cosas en la habitación.
—Bra…
—Ve, Pan. Ve—le dice a medida que la empuja.
—Bra. Espera. Tenemos que hablar—Ni que pretenda usar a Pan como escucho para evitar mi regaño.
Me va a oír.
—Ah, Trunks ¿Puede ser luego? Iré a desayunar con….
—Pan esperará, ahora, entra. Tenemos que hablar.
FIN DEL FLASHBACK.
Definitivamente he sido un maldito con Pan. Mis errores, técnicamente desde el inicio me están cobrando factura ahora, es mi Karma. Es lo que debo pagar e inconscientemente Pan es quién me está haciendo pagar, el alejarme de su vida es algo que me lastima profundamente, y es porque la amo. Y ahora que puedo ver brevemente a mi hijo en el asiento trasero, no puedo dejar de pensar que hemos creado una obra maestra.
Aren es una bendición en mi vida. Y también en la de Pan. Sin ser planificado, llegó en el momento preciso para ambos, justo para curarnos, para hacernos ver las cosas de manera diferente y hacer nuestra relación más llevadera de lo que nunca hubiese sido si Aren no hubiese existido. Todo lo que soy, está en manos de ese par. Mi alma se mueve cada vez que voy a por mi hijo, y de paso para ver a Pan.
Es una gran dicha el ver en quién se ha convertido y ha transformado esa chiquilla de 18 años que ingresó a mi departamento en compañía de Bra. En parte, debo admitir, si se ha vuelto quien es ahora, es gracias a todo por lo que le hice pasar, así que no es de sorprenderme que me trate, muchas de las veces, con la misma seriedad y profesionalismo como quién está cerrando un contrato y nada más. Pero no solo es a nivel de personalidad, sino toda ella me sorprende en verdad. Si bien es cierto, siempre fue tenaz, ahora lo es más que nunca, en especial en la batalla, recuerdo que asesinó a ese tipo con tanta saña que todos los que vimos aquel video nos sorprendimos a tal extremo que nos asustamos, Pan no se había comportado así nunca, así que todos deducimos que algo le dijo ese tipo para que ella actuara de esa manera tan hostil.
—Mi papi me lo compló—escucho que Aren le cuenta a Mathew. Brevemente lo miro por el espejo retrovisor, y no puedo dejar de pensar que mi niño en verdad es especial. No en vano mi madre decía que sería mi perdición. Y así es.
A decir verdad, no quiero desperdiciar ni un momento con él, no después de lo que pasó con Yunny. Me aterra perderlo o que algo malo le pase, creo que Pan piensa lo mismo, pero eso no la excluye de ser firme y determinada si considera que no debemos consentir tanto a Aren, conoce la doble cara de la moneda, ella sabe los dos bandos, así que esa es la razón por la cual no quiere que Aren se convierta en un niño mimado, y agradezco que piense de ese modo.
"Ese niño tuyo es una preciosura, Trunks. Hijo, tiene tus mismos ojos. Si hasta me parece estarte viendo a ti. Solo esperemos que no sea tan testarudo como tú"
"Mamá, teniéndonos como padres a Pan y a mí, mejor pierde las esperanzas"
Mi mamá tenía razón, la mezcla entre negro y azul parece un lienzo pintado de Mercy. Es definitivo, amo a ese par de "molleras duras" como ellos me han tildado a mí. Mueven todo a mí alrededor, y como nunca, ahora soy yo el que he tenido que acoplarme a ellos, ahora soy yo el que he tenido que cambiar mis planes por ellos. Como siempre debió haber sido, es lo que habría querido Yunny, que enmendara mis errores con su madre, y tratara de ser mejor padre con su hermano.
Siempre lamentaré su pérdida, y lo mucho que tanto su madre como yo sufrimos por ella, pero… por eso debo tratar de ser mejor padre para Aren y…
Si Pan me lo permite, quiero ser el esposo que siempre mereció.
—Hora, estimada de llegada; Media hora—dice el GPS del automóvil, y escucho que Aren chilla emocionado en el asiento trasero.
—¡Sí! ¡Canpanento! ¡Canpanento!
Kami.
La cabeza me dice que quizá Pan ya no quiere nada conmigo, pero… tengo esperanza, soy demasiado reacio a dejar que las cosas terminen así. No si puedo hacer algo al respecto.
Después de un par de horas, por fin llegamos a la reserva.
Mathew la conocía de sobremanera, él era el experto en campamentos aquí, así que fue el encargado de armar la tienda de campaña.
Aren lucía demasiado entusiasmado siquiera para prestarnos atención a lo que le decíamos. Quería estar en cada sitio que Mathew dijera: ¿Podrías pasarme el…?
Pies le faltaba a mi niño para ser diligente.
Una vez instalado el sitio de nuestro descanso, salimos a caminar por el bosque, Aren nos daba la ventaja. Llegamos al río y subimos la colina empinada, en ciertos trayectos, obligatoriamente debí cargar a Aren en contra de su voluntad. Al caer la tarde, bajamos a nuestro campamento, Mathew lanzó algunas de las cápsulas contra el suelo y preparó una rápida pero deliciosa cena.
"Si se viene a acampar, hay que habituarse a la naturaleza y no ella a nosotros"
En cierta medida él tenía razón, a pesar de tener la casa prefabricada a un lado, él se limitó a cocinar los alimentos sin usar las comodidades que le hubiesen provisto la cocina interna, así que, nos limitábamos a usar el excusado.
Después de comer, y mientras tenía una plática amena con Mathew, Aren se quedó profundamente dormido en mi regazo. Sabía que había tenido un día muy agotador, pero no me había imaginado hasta qué punto.
Lo tomé y me encaminé a depositarlo al interior de nuestra tienda, lo recosté sobre el colchón inflable y lo cubrí con un par de mantas.
"Está muy emocionado… mira qué puedes hacer"
—Descansa, enano.
Cerré el compartimiento de cierre, por fuera, y nuevamente me le uní a Mathew.
—El torbellino cesó al fin—comento volviendo a tomar mi rama con una salchicha en su extremo.
—Es un buen niño—Añade Mathew—. Pero muy curioso.
—Lo es. Su madre…—empiezo—, solía ser así. Recuerdo que cuando era niña solía darle unos sustos de muerte a sus padres, la mayoría del tiempo la encontraban en el bosque.
—No sabía esa faceta de la Sra. Son.
—Sí. A decir verdad, siempre que llamaban a mi casa era para preguntar por Pan, si ella estaba con Bra o algo por el estilo. Y, era yo quién de vez en cuando las encontraba en el bosque entrenando.
—Nunca la he visto en batalla. Pero apuesto que debe ser fuerte.
—Sí. Lo es, a decir verdad, todos nosotros creíamos que ella se iba a dedicar solamente a las artes marciales. Nunca… se nos pasó por la cabeza que ella se convirtiera en lo que es. Cuando adolescente… era una persona demasiado caprichosa, mimada, entrometida, por decirlo menos, porque curiosa siempre ha sido.
—Si no fuese usted quién lo dice, no podría creerlo.
—Créelo, es verdad. Sus abuelos, Milk y Satán eran los que principalmente la mimaban en exceso, a mí parecer. Ese par mataba y comía del muerto por Pan. Aun hoy Milk lo hace. Me sorprende que yo aún esté vivo; es más, si su abuelo Satán aun estuviera vivo, ya me habría golpeado.
—Supongo que es porque la Sra. Son se hace apreciar, su personalidad es muy agradable.
—Sí—respondo—. A pesar de que para entonces era un dolor de culo, te lo admito, Mathew. Todos la apreciaban. Veían en ella un talento para la lucha, mismo que ya nosotros habíamos perdido.
—Ya. Entiendo, aunque con esa descripción, creo que la Sra. Son, era muy interesante.
—Ahora que lo pienso sí, pero para aquellos años, mientras más lejos de mí se encontrase, mucho mejor.
—Y ahora tienen un hijo en común—añade mirando la tienda de campaña.
—Es imposible saber lo que pasará en el futuro, Mathew. Aunque, de cierto modo es beneficioso, las cosas que suceden, te sorprenden. Pan, por ejemplo. No tuve contacto con ella en los siguientes cuatro años. Creo que en mayor medida su cambio se debe a su abuelo Satán.
—¿Por qué cree eso?
—Él entró en coma, y quedó en completo estado vegetal. Según eso me dijo, Bra. Todos creían que se recuperaría, que algún día despertaría, pero finalmente Satán murió.
—Tiene sentido que todo aquello se haya consumado para formar la personalidad de la Sra. Son. No es fácil el ver a un familiar en esas condiciones, y, como usted mismo ha dicho, él la quería mucho. Debió haber sido difícil para ella.
—Lo fue. Satán tuvo varias crisis antes de morir. Pero, su muerte no fue un golpe tan duro, porque de cierta manera, Pan y su familia ya estaban preparados. El coma duró diez años, hicieron lo imposible por él, pero aun así, ya ves, falleció.
—Si mal no recuerdo, de eso ya hace casi 8 años.
POV DE PAN.
—Greta.
—Dígame, Sra. Son.
—Ya llamé a Trunks, estarán aquí en breve, por favor, te lo encargo.
—No se preocupe, Sra. Váyase tranquila.
—Gracias—agradezco mientras preparo mis documentos y los meto en mi bolsa.
—El Sr. Smith, la está esperando en la sala, Sra.
—Dile que voy enseguida, por favor.
—Sí —dice la mujer antes de dejarme sola.
—Maldita sea. Creí que esos documentos estarían aquí—después de buscar brevemente, logré dar con ellos. Los metí en mi bolsa y a zancadas corrí hacia la sala—. Buenas tardes, Ethan.
—Sra. Son—contesta reverenciando levemente—. Buenas tardes.
—Ya tengo listo los documentos ¿No hace falta ninguno más?
—No—contesta Ethan—. Con estos serán suficientes.
—Ya. Entones, vámo….
—¡Mami!—grita mi niño mientras viene corriendo hacia a mí para abrazarme.
—Aren—no espero más para cargarlo—. Hola, amor.
—¡Hola, mami!—dice divertido, aún con la enorme gorra protectora cubriendo la mayor parte de su rostro.
—¿Te divertiste, Aren?
—¡Sí, mami!—me dice antes de enfocarse en mi contador—. Hola, Etlan.
—Hola, Aren—contesta él chocando sus puños con mi pequeño.
No mucho tiempo después, Trunks ingresa a la casa con las maletas en mano, bajo a Aren de mis brazos y lo coloco en el piso para hablar con Trunks.
—¿Ya te vas?
—Sí—contesto—. Si quieres puedes quedarte aquí o no, de todas maneras, ya encargué el cuidado de Aren con Greta.
—Entiendo.
—Lo siento, fue de último minuto. No esperaba que…
—Sra. Son—me llama Ethan—. Ya es hora de irnos.
—Sí—asiento, pero al instante me doy cuenta de que olvido mi celular en mi habitación, me disculpo brevemente con el hombre y corro escaleras arriba. Tomo el artefacto y de nueva cuenta o tanto como me lo permiten los tacones, bajo el graderío.
—Listo. Vámonos, Ethan.
—Sí. Sra. Son—contesta—. Con permiso, Sr. Briefs. Aren, nos veremos otro día.
—Sí. Adiós, Etlan.
Me monto en el asiento del conductor, con Ethan al lado. Pongo en marcha el vehículo, no sin antes ver a Aren despedirse de mí desde la entrada.
—¡Adiós, mami!
Me despido con la mano, y tomo carretera.
