INMORAL. SOMBRAS.
CHAPTER 39.
POV DE MATHEW.
—Ya, corazón. Tranquilo, ya no llores más—aconseja Pan al pequeñín que no para de llorar en su hombros.
El haber sido parte de la escena, hace que se me erice nuevamente la piel. Hubiera querido abrazar a Briefs antes de que se fuera, pero no pude hacerlo. Al fin y al cabo, no suele…
Corrección. No solía exteriorizar sus sentimientos abiertamente. Eso es algo que de seguro tiene que ver con Aren.
"Te amo, mi enano"
Me dolió en el alma el verlo tan triste. El hombre lloró lágrimas como hace tanto no hacía. Para nadie es un secreto que el pequeñín es su debilidad.
—Ya mi amor. Ya corazón—intenta nuevamente Pan. Al parecer, ni ella misma cae en cuenta de lo que yo veo.
Me busco un pañuelo en el bolsillo interior de mi chaqueta y me le acerco por la espalda, gira su rostro humedecido por sus propias lágrimas.
—No puedes pedirle a Aren que pare cuando tú mismo no lo has hecho ¿O sí?—le digo.
—Por supuesto que no—sonríe apenas—. Gracias.
—De nada—tomo a mi pequeño jefe en mis brazos mientras su madre seca su rostro.
"Si usted se va, Sr. Briefs ¿Significa que ya no trabajaré para usted?"
"Por supuesto que no será así. Es más, necesito que te quedes aquí y te mantengas al tanto de mi niño. Harás lo mismo que conmigo, solo que… creo que ahora tendrás un jefe aún más pequeño"
No me molestaba para nada esa cuestión.
Es más, me alegro de que sea así. Es decir, si pude con el padre que es un puñetero de tanto y tanto, no creo que Aren sea tan difícil.
La que me preocupa un tanto es Pan, se ha quedado en un leve trance. La conozco lo suficiente como para saber que el que Briefs se haya marchado la ha entristecido. Aunque ella no quiera reconocerlo.
Y, no culparía a Briefs si pensara que a ella no le ha importado en lo más mínimo su partida. Sin embargo, si él pudiera ver lo que yo veo, de seguro se alegraría.
—Sra. Son—decido volver al trabajo—. Debemos marcharnos.
—Sí—dice ella antes de volver a tomar a Aren—. Bien… vámonos.
Me deslizo en el asiento del conductor, con mis pasajeros en el asiento trasero, y no puedo evitar pensar en lo patético que es este caso.
Cualquiera notaría que ese par de tozudos se aman, y aun así, son tan idiotas para no dejar sus mierdas de diferencias de una buena vez.
POV DE TRUNKS.
[¡Papá! ¡Viniste!]
[¿Qué haces vestido así, Aren?]
[Mamá se va a casar ¿Ya no lo recuerdas? Por eso estás aquí]
[¿Qué dices?]
[Sí. Con Ethan. Por eso viniste, solo mírate]
—¡No!—me despierto agitado y sudando como si hubiese corrido una maratón—. Kami—me refriego los ojos en medio de la oscuridad.
Mi respiración acelerada, me confirma que todo se trató de una maldita pesadilla.
—Menos mal. Mierda—vuelvo a colocar la cabeza sobre la almohada—. ¿Qué fue eso?
"¿En dónde está tu mamá?"
"Está tlabajando con Etlan"
Supongo que debo asumirlo a mi última conversación con Aren hace tan solo un par de horas. Pero, mierda, eso fue demasiado para mí. Respiro profundamente, y giro el rostro para ver el despertador.
—Maldito, Ethan—mascullo—. Me ha arruinado mis pocas horas de sueño.
En un par de horas amanecerá, y será hora de irme a trabajar, de modo que, tan solo he dormido a lo mucho una hora, y dudo que pueda dormir después de ese desagradable sueño.
—Agh—me quejo otra vez a medida que ruedo en la cama. Me causa gracia mi propio comportamiento, ya que he adquirido la actitud de Aren al despertar por la mañana.
Ya que no podré dormir, decido levantarme e ir a entrenar.
POV DE MATHEW.
—¡Helados! ¡Helados! ¡Helados!—grita mi pequeño jefe en el asiento trasero.
"¿Cómo ha estado mi niño, Mathew?"
"Muy bien. Sr. Briefs"
Briefs técnicamente está en contacto continuo con él, así que considero que sus preguntas son mera formalidad. A ya un mes de su partida, noto que todos están volviendo a la normalidad. Incluida la mujer que ahora viste ropa de universitaria y gorra blanca sobre su cabeza.
"Solo iremos por un helado ¿Para qué ir formal?"
En parte agradezco que la jefa, porque nunca ha dejado de serlo para mí, no sea la descripción de niñita mimada que Briefs me contó alguna vez. De aquellas que se visten de gala para ir a un centro comercial o que arman un berrinche por lo que se pondrán. En fin, lo que las charlas con ciertos colegas me dejan entrever. Aunque estoy más que seguro que de haber sido así, quizá ya habría renunciado a mi trabajo.
—Tranquilo, Aren—dice Pan intentado contener su propio entusiasmo. Quien los viera, no creería que se trata de una madre y su hijo, apuesto a que dirían que ella es su hermana mayor—. Ah… ¿Mathew?
—Dígame, Sra. Son.
—¿En qué quedamos?
—Lo siento—caigo en cuenta de mi error—. Pan —me corrijo.
—Está mucho mejor—dice—. Ya te lo dije, quiero pasar desapercibida. Si no te habría obligado a usar tu habitual traje—bromea, a la par que brevemente me veo en ropa informal, en horario de trabajo. Lo cual es nuevo para mí. Amo mi traje y considero que ya es parte de mí. Pero… la jefa ha dicho:
"Solo es un helado"
—En fin ¿Llegaremos pronto?—pregunta Pan a través del espejo retrovisor—le doy mi afirmativa respuesta y no tardo mucho en parquear el auto. Poco después ingresamos al recinto, y el par de peli negros se me adelanta en las escaleras eléctricas. Llegamos al lugar de helados preferido del pequeño jefe Briefs.
Me ofrezco para ser el que espere en la inminente fila, pero Pan decide denegar.
—No —dice—. Déjame hacerlo a mí. Si quieres ayudarme, Aren y tú busquen una mesa mientras yo hago el pedido. El día de hoy hay muchas personas.
—Sí—después de decirle mi tipo de helado, me alejé en compañía de Aren.
—¿Cuántos años tienes, Matt?
—48—contesto a la par que Aren forma una O perfecta con su boca— ¿Sorprendido?
—No—niega divertido—. Mi papi tiene… tiene… —indaga mirando al techo del lugar, como si allí se hallara la respuesta—. Mm…
—43—Le contesto, ante lo cual emite otra O—. Tu padre solo es menor para mí por 5 años. ¿Ahora sí te sorprendí?—le pregunto, y no sé por qué motivo, pero no puedo evitar la sensación de que Briefs está sentado en frente de mí.
—Ajá—dice jugando con sus dedos sobre la mesa.
—Me alegra, joven Briefs.
Quizá es la costumbre para mí, pero por lo visto es extraño para él, porque me frunce el cejo. No puedo evitar trasladarme a la época en la cual mi niña Clare solía ser como Aren.
La vida es irónica, mi niña creció en presencia de Briefs, y ahora, yo estoy viendo crecer a su hijo. Lo que me recuerda, Clare ya debe haber terminado sus exámenes en la Universidad, de seguro no tarda en venir a casa, o al menos eso me contó cuando la llamé ayer por la noche.
Brevemente levanto mi vista hacia Pan, y de lo rápido que ha avanzado la fila. Sin embargo, también caigo en cuenta de la presencia de quién se ha convertido en un grano en culo para Briefs: Ethan Xerox.
FLASHBACK.
—¿Lo averiguaste?
—Sí, Sr. Briefs—contesto a la par que abro el folder amarillo y procedo a leer—. Ethan Xerox, es nativo de NY. Tiene 30 años. Es contador y también es abogado. Ha trabajado para el despacho S&U. Cinarte y ahora está trabajando para el Bachtell—Vaya, el tipo es alguien preparado—. Ganó una beca en la disciplina de baloncesto. Se graduó con honores de la Escuela de Derecho Harvard, y allí mismo consiguió su segundo título. No es casado. Sin hijos. No hay relaciones amorosas. Recientemente se mudó a un departamento en Manhattan. Su única familia es su madre, ella vive en Minneapolis, Minnesota. Es maestra de escuela secundaria, y su padre murió hace cinco años. Era un militar. Xerox es reconocido por haber trabajado en varios casos famosos como el de…
—Suficiente—dice Briefs—. Me extraña que no diga que es un psicópata, y… un violador ambulante—dice, y tengo que reprimirme para no reír por lo que ha dicho—. Debe haber algo más ¿Record policial?
—Limpio, Sr. Briefs.
—Sch. Es abogado, Mathew. Debió haber hecho algo.
FIN DEL FLASHBACK.
Desde mi sitio no puedo escuchar qué es lo que dicen, sin embargo, decido observar un poco más. Le entregan el pedido a Pan en un bandeja, y el hombre, sin disimulo alguno de su interés por ella, la acompaña en el trayecto a nuestra mesa. Me preparo para no debelar por accidente su apellido. Pero antes, ella le ha dicho algo que lo ha hecho frenar en seco, porque ella inclina levemente la cabeza, viene hacia nosotros mientras Ethan Xerox camina en otra dirección, y se sienta a unas mesas de distancia de la nuestra.
—Bien. Llegué. Helado de menta para ti, Aren. Y de galleta oreo para ti, Mathew.
—Muchas gracias—le digo, mientras enfoco al hombre castaño a un par de mesas.
—Esto se ve delicioso—comenta ella entusiasmada, al igual que antes, que realmente me hace reafirmarme la convicción que Briefs tenía para el par en frente de mí.
"Es imposible que me aburra con ellos presentes"
Ahora recalco que no es solamente por las constantes ocurrencias de Aren o por el entusiasmo de Pan, sino que además, hay que sumarle la energía inagotable que parecen tener. Además, de la comida que no tarda en llegar. Ya lo había dicho Pan:
"Traerán el resto"
—Ah. Disculpe, yo no ordené eso—le dice Pan a la mesera que descarga el contenido sobre la mesa. Miro el objeto de su queja: Un banana Split—. No lo hice. Creo—dice mirando su factura, consistente en una larga tira de papel—. No. No lo hice.
—Ah. No puede haber un error, porque…—dice la mesera mirando la factura al fondo de la bandeja. Sin embargo, Pan retorna a ver a Xerox, y yo tampoco tengo la menor duda de que provenga de él, y mis dudas se disipan, cuando él coloca dos dedos en su frente a manera de: Un gusto.
—Sí. Lo tengo—dice la mesera—. Está a nombre de Ethan Xerox.
—Ah…
—¡Banana!—grita el pequeño oji azul, nada consciente de cómo comprometerá eso a su madre—. ¡Banana! ¡Banana!
La mesera se aleja, y Pan solo atina a decirle al pequeño:
—Buen provecho.
Salimos del lugar, menos mal, unos minutos antes que nosotros, Xerox ya se había marchado. Pan conduce el auto, y no entiendo por qué ha tomado otra ruta alternativa. La que nunca usamos.
—Ah. Pan.
—No me he perdido—dice, aunque todo apunta a que sí—. Necesito recoger mi pulsera de la joyería. No tardaré.
Diez minutos después estaba de vuelta en el asiento del conductor. Regresamos a casa, y mi señal de alerta saltó. La luz de la habitación superior se encendió, y luego se apagó.
—Esperen aquí—le digo—. Vigilaré la zona —pretendo bajarme del auto, pero Pan me detiene—. Hay un intruso.
Ella sonríe con comprensión y me dice que no es nada de lo que estoy pensando.
—Pan.
—Es el día de tu cumpleaños ¿No es así?—Dice, y enseguida frunzo el cejo.
—¡Feliz cunpeaños, Matt!—grita el pequeño jefe desde el asiento trasero— ¡Solplesa!
Mis ojos se enfocan en los de Pan y luego en los de Aren. Ambos, solo se encogen de hombros.
—Sorpresa—dice a manera de disculpa Pan—. Se supone que debía ser de otra manera, pero… ya ves. Las cosas no salieron como las planeamos.
—¿Quiénes?
—Tu esposa y tu hija Clare—contesta antes de sonreír de manera comprensiva—. Es lo mínimo que podemos hacer por ti, Mathew.
—Pan…
"Bien. Debo irme a trabajar. Espero que te diviertas, Mathew"
Ahora lo entiendo todo. Con razón Briefs me dijo eso hace unas horas, él también fue cómplice de todo esto.
—Ahora ¿Podrías fingir sorpresa?—pide, se desata el cinturón de seguridad y le pide lo mismo a Aren.
"¿Cuántos años tienes, Matt"
Con razón su curiosidad tan repentina con respecto a mi edad. Definitivamente, nada ocurre sin una razón.
POV DE TRUNKS.
—Te he de admitir, Goten. Lo extraño mucho. Aren… me hace mucha falta.
—No puedo comprenderte, hermano—dice pasando un brazo por mis hombros—. Y ni siquiera puedo llegar a imaginarme el no ver a Jay un solo día. Creo que… solo allí te comprendería.
—Por ahora tengo que conformarme con video llamada. Tengo mucho trabajo y no puedo viajar.
—Te entiendo, pero de seguro Aren igual. Para ser un enano, considero que es demasiado perspicaz. Date el crédito por eso, porque estoy seguro que de Pan no sacó esa cualidad.
—Si ella estuviera aquí te golpearía—bromeo con él.
Después de una breve ronda de cervezas y un par de bromas. Estoy lo suficientemente mareado, sin caer en la embriaguez, como para confesarme a profundidad.
—Le propuse a Pan regresar.
—¿Qué?—inquiere Goten en mi misma condición. Lo que realmente es impresionante, considerando nuestra fuerte tolerancia al alcohol—. ¿Qué fue lo que dijo?
—Que no—contesto recordando la noche en que llegó tarde de su trabajo y la confronté. Le dejé ver mis sentimientos, sin embargo, ella negó amablemente con una simple negativa—. Creo que… soy demasiado egoísta para dejarla ir, esa es mi obsesión. Y, ahora creo que se cansó por completo de mí.
—Trunks.
—Ya me ha dejado—confieso—, quizá… soy un tonto, pero lo entiendo, quizá no fui lo suficientemente bueno. Lo que sea primero.
—Quizá tengas razón—se ríe Goten ante mi mirada de sorpresa por su repentina confesión—, Trunks. Hemos pasado la vida juntos—dice—, nunca nos hemos separado por mucho tiempo. El dúo problema solían decirnos.
Asiento dando crédito que todo lo que dice es cierto.
—Tú sabes cosas de mí que… ni siquiera mi papá y Gohan sabrán nunca. Y nadie, a decir verdad—dice—. Además, juntos hemos hecho tantas otras que….—se encoje de hombros—locuras de juventud—continúa—. Cosas de hombres. Muchas que me avergüenzan ahora, pero sé que ni tu ni yo diremos jamás. Trunks, se irán… con nosotros a la tumba.
—De mi parte, lo acepto—le digo.
—Hazlo—dice—. Además es el pasado. No tiene caso recordarlo.
—No culpo a la juventud—declaro—, creo que fueron cosas producto de la adrenalina, y de que… fuésemos a vivir solos en ese departamento ¿Lo recuerdas? No teníamos que dar explicaciones a nadie, excepto cada final de semestre.
—Sí—añade Goten riéndose—. Además, ¿Cómo no recordarlo, Trunks? Amplias habitaciones insonorizadas—empieza—, cocina que nunca usamos, enorme sala de visitas. Tuve suerte al tenerte como compañero de piso.
—Sch—siseo negando nuevamente, a la par que choco mi vaso de cristal con el de Goten.
—¿No creen que ya es suficiente?—dice Bra uniéndosenos a la conversación a medida que baja desde el tercer piso.
Nos acompaña con un vaso de jugo de naranja, contándonos que si no pudo bajar antes fue porque estaba acostando a Jay, y eso le tomó tiempo.
La conversación avanzó, hasta que se me escapó un suspiro al recordar a mi pequeño hombrecito, y su despedida en el aeropuerto.
Desearía tenerlo aquí.
—¿Extrañas mucho al enano, no es así, Trunks?—inquiere Goten sirviéndome un poco más de licor.
—Aren… es mi vida—me confieso ante mi hermana y mi cuñado, a la par que me seco un par de lágrimas que no he podido controlar—. Lo extraño mucho. Quisiera que él estuviera aquí conmigo.
—Lo sé, hermano—dice Goten sirviéndome otro vaso—. Hablé con él hace… un par de horas.
—¿Enserio, Goten?—Aren no me mencionó nada sobre esto.
—Sí. Dijo que irían a una heladería. Estaba contento. Creí que me haría estallar los tímpanos.
—Goten y sus audífonos —añade Bra.
—¿Y qué más?—indago curioso.
—Nada en especial, preguntó por Bra, le dije que todos estábamos muy bien. Aunque sí le regañé por no haberse acordado de Jay.
—Goten.
—Fuera de eso, lo noté bastante animado. Así que no te preocupes, hermano. Él está bien. Además, si Pan te prometió que lo traería en dos semanas, despreocúpate. Ella cumplirá. De seguro ahora tiene mucho trabajo—dice—. Pero ¿Qué te dijo a ti?
—También lo noté muy emocionado—contesto—, ahora mismo debe estar mordiéndose la lengua para que no se le escape la fiesta sorpresa que han planeado para Mathew.
—¿Tu guardaespaldas?—más que pregunta, parece ser una afirmación. Asiento.
—¿Y eso?—inquiere Bra extrañada— ¿Sorpresa, quienes?
—Sí. Pan en complicidad con la esposa y la hija le están planeando eso.
—Ya veo—interrumpe Goten—. Con razón Aren estaba feliz. Sch. El enano debe estar pensando más en el pastel que se comerá.
—No cabe duda de eso—comento riéndome—. Es un buen niño. Debiste haber visto lo que me dio cuando vine.
—¿Qué te dio?
—Una paleta de caramelo—contesto—. Según él me iba a marear, y… eso me iba a calmar.
—Los niños son tan inocentes—se burla Goten—, pero eso mismo nos hace amarlos.
—Sí. Si viene, podré llevarlo a acampar, ya fuimos en América, pero sería interesante ir al monte Paoz. Si sucede ¿Quieren acompañarnos?
—Pero claro que sí—contesta entusiasmado Goten, sin embargo con Bra obtuve una negativa, aunque de cierto modo tenía razón, Jay aún es muy pequeño.
—Agh. También tendremos que ponernos de acuerdo sobre la educación de Aren—murmuro. Pronto será hora de que el enano ingrese al jardín de infantes—. Ahora solo espero que 15 días se pasen volando. Ya quiero tenerlo aquí.
—Lo extrañas mucho ¿No es así, Trunks?—pregunta Bra dejando su vaso, ahora sin contenido sobre el centro de mesa
—Así es Bra—contesto.
—¿Entonces por qué no das el siguiente paso?—dice de pronto, y un tanto extrañado enfoco mis ojos en ella.
—¿Qué?
—¿Por qué no?—dice como si aquello que no comprendo estuviese más claro que el agua—. Sabes que amamos a Aren, es… una pequeña criaturita que yo personalmente amo mucho.
—¿Qué quieres decir, Bra?—inquiere Goten, quitándome la pregunta de la boca. Aunque, la mirada que me lanza Bra, me lo aclaró todo poco después.
—Pide la custodia completa de Aren.
—¿Qué?—se me escapa de la boca.
"Pide la custodia completa de Aren"
—De ese modo…—continúa Bra—, él estaría aquí contigo, todo el tiempo que tú quisieras, y tú no estarías tan triste.
—¡Bra!—alzo la voz— ¿Quieres ver el mundo arder. No es así?
No le encuentro otra explicación a lo que ha dicho.
—¡No quiero verte triste!—sentencia—. Podrías tenerlo para siempre contigo. Sabes que es posible—Afirma—, tenemos al mejor bufete de abogados a nuestra disposición. Conocemos a muchos jueces, no es difícil que ganes la custodia completa. Es relativamente sencillo si lo piensas.
—Bra—me levanto de un salto—. Ya basta.
—Sabes que es cierto. Si no has dado el siguiente paso es porque no has querido. Piénsalo, Trunks. Puedes ganar la custodia de Aren, lo tendrías… solo para ti.
Me he quedado sin palabras, para tan solo observarla anonadado.
—Aren no está en juego—de pronto se me escape.
—Por Kami, Trunks. Piénsalo. Solo basta nombrar tu apellido y ya está, puedes traer a Aren aquí, ahora mismo si quisieras ¿Por qué no lo haces entonces?
—Ya basta, Bra.
—Permites que esa mujer te hiera una y otra y otra vez. Sch. No puedo creerlo. Ahora usa a Aren para lastimarte, y eso es lo que no puedo permitir.
—Pan no hace eso—murmuro—. Jamás lo haría. No sabes nada, Bra.
—Sí, sí lo sé—declara—. No puedo soportar verte tan triste por no tener a Aren contigo, habiendo una posibilidad de por medio. El Sr. Ming podría ayudarte, él sabrá qué hacer. Tú tan solo pon el caso en marcha—Dice—. Aren de seguro está en las mismas condiciones que tú, y ella lo está manipulando, ofreciéndole fiestecitas que no llegan al caso, dulces y pasteles a un niño para apelar en él. Eso es reprochable. Aprovecha eso, podría serte de ayuda si tan solo emprendieras el juicio.
—Me voy—sentencio, tomo mi chaqueta y corrí escaleras abajo. De alguna manera, cualquier mareo previo ha desaparecido.
—¡Espera, Trunks!—dice Bra pisándome los talones—. ¡Tan solo piénsalo! ¡Puedes tener a Aren! ¡Solo pide la custodia completa!
—¡¿Y qué esperas que alegue, eh?!—Suelto sacado de quicio—. ¡¿Quieres que mienta en un juzgado?! ¡¿Quieres que diga que Pan lo maltrata cuando no es cierto?!
—Si eso te garantiza a Aren, entonces…
—¡Bra!—interrumpo su argumento—. Eres mi hermana, y te amo. Pero lo que has dicho es… repudiable—le suelto—. Es cínico y… asqueroso.
—Trunks…
—Por Kami. Date cuenta de lo que has dicho, mujer—siseo—. También eres madre ¿Cómo te sentirías tú si Goten hiciese lo mismo, eh? ¿Qué harías si él te arrebatara a Jay de un día para otro?
—Trunks.
—Descansa, Bra.
POV DE BRA.
—Es un tonto—murmuro mordiéndome los labios y respirando profundamente para calmarme.
Trunks salió dando un portazo sonoro. A continuación de su partida, subí a la planta alta para encontrarme con Goten, quién ponía algo de orden en la mesa en la que estaban libando. Brevemente retorna a mirarme, pero enseguida, con su celular en mano, pasa de mí con dirección a nuestra habitación. Al ingresar, desabotona su camisa, se cambia de ropa, y depositando un beso en mi frente me dice que no dormirá conmigo esta noche.
—¿Qué?—inquiero—. Goten no tienes porque…
—¡No!—sentencia alzándome la voz—. ¡No quiero escucharte ahora!
—No me grites, Goten.
—No me disculparé—sentencia—. Por esta razón es que dormiré en otra habitación—dice—. Creo que si me quedo, terminaré diciendo cosas de las cuales me arrepentiré después.
—Goten…
—Por todos los cielos—exclama tomándose el cabello entre las manos—. ¿Te das cuenta lo que has dicho, Bra?
—Sí—contesto, a la par que él niega de lado a lado. Su mandíbula recta y sus labios en fina línea recta, me afirman que está molesto.
—H-hablaremos mañana. A-ahora estoy muy molesto contigo—me dice, y su forma de hablar lo demuestra.
Gira sobre sus talones para salir de la habitación, pero antes decido detenerlo, tomándolo del antebrazo.
—Trunks es mi hermano—empiezo—, me da tanta pena que no pueda tener a su hijo consigo ¿Acaso no ves que eso lo tiene mal?
—Eso no justifica nada—declara firme—. Es más… eso es lo peor de todo.
—¿Qué dices?—Indago porque no he entendido el punto anterior.
—¡Él es tu hermano, por el amor de Kami!—retorna a verme—. ¡Vino a obtener apoyo moral de nuestra parte, no un puto consejo legal!
—Goten…
—¿Serías capaz de hacerme lo mismo, Bra? Sé honesta—me dice tomándome por los hombros a la par que sus ojos se clavan en los míos—. Sé que no—se contesta a sí mismo al cabo de un tiempo—. Tú nunca me harías algo así, Bra.
—Por supuesto que no—declaro con la mayor de las convicciones como si de aquella respuesta dependiera mi vida entera—. Porque nuestro caso no es el mismo.
—¿Y si lo fuera?
—Sé realista, Goten—reclamo—. No lo es. No te bases en suposiciones. Nuestra relación no se parece ni en lo más mínimo a la de ellos.
—Gracias a Kami que no lo es. Bien ¿No quieres suposiciones? Entonces te pido lo mismo—frunzo el cejo—, no te bases en el rencor que aún tienes por Pan, porque te recuerdo…—aprieta su agarre—, tu padre también estuvo involucrado.
—No me lo recuerdes, Goten.
—Entonces ya no descargues toda tu frustración en la culpable más próxima ¿Acaso no te pusiste a pensar en lo que Aren podría sentir si es separado de su madre, eh? ¿En el daño para Pan?
—Goten…
—¿Para todos?
—Sí—admito—, sí lo pensé. Estuve con ustedes, lo pensé una y otra vez.
—Menos mal—me suelta antes de morderse los labios—. Ya deja ese rencor por ella, mujer.
—Goten. Tus padres no se separaron por su cau…
—Pero ahora volvieron a estar juntos—me recalca—. Tus padres son felices, deben serlo de seguro, porque ni siquiera se dignan de llamar de vez en cuando para saber si están o no bien.
—Ese no es el punto, Goten.
—No. No lo es—dice saliendo de la habitación, conmigo detrás de él.
—Goten, por favor, no tienes porque…
—Ahora no, Bra—cierra la puerta en mis narices al ingresar a la habitación de huéspedes—. Mañana.
