INMORAL. SOMBRAS.
CHAPTER 42.
POV DE GOTEN.
—Bra.
—Ahora no, Goten—pasa de mí antes de adentrarse en las mantas, completamente enfadada.
Me encojo de hombros, decido no darle importancia al berrinche que está armando.
"Prometo abogar por ti, Pan"
Por supuesto que lo haría de nuevo si fuese preciso, estoy ciento por ciento convencido de que hice lo correcto. Si Briefs estuviera consciente, creo que me lo agradecería. Desabotoné mi camisa, mientras escucha a Bra bufar.
Sch. Kami santo, ni yo estoy seguro de cómo es que pude convencerla.
FLASHBACK.
—Bra, ven conmigo—la tomo por los hombros para alejarla del resto—. Tenemos que hablar.
—Goten—sisea—, no pretenderás que deje que se lleva a Trunks.
—Por supuesto que eso es lo que quiero.
—Son Goten ¿Has perdido la puta cordura?—reclama en un tono apenas perceptible para mí—. Eso ni pensarlo. Él es mi hermano, si hay alguien que tiene que ver por él, esa soy yo, no Pan, no nadie más.
—¡Bra!
—No—sentencia mirándome fijamente—. No lo permitiré. De ninguna manera—declara una vez con el cejo fruncido sobre su frente. Decido soltar mi agarre y me coloco enfrente de ella, acariciando su mejilla.
—Me gusta verte enojada, Bra.
—No te juegues ese comodín—dice entendiendo mis pretensiones. Sexo—. Ahora no es el momento.
—No, no lo es, pero…
—Ya basta—me interrumpe—. Hablaremos de eso después, pero ahora, ni siquiera lo pienses, Goten. Pan no irá y es definitivo.
—Bra ¿Acaso no ves que ahora tienes otras responsabilidades por las cuales preocuparte? C.C. necesita a su vicepresidenta.
—Goten.
—Jay necesita a su madre—le digo—, tienes otras prioridades ¿Acaso no lo ves, Bra? Estás jodida y aun así no quieres ayuda extra—intenta replicar un par de vez, sin embargo no lo logra—. Facilítale las cosas a Trunks, a todos nosotros, deja que Pan sea la que vaya.
—Goten—niega de lado, sin embargo se ve interrumpida por el incremento de energía de nuestro niño.
—¿Ves a lo que me refiero? Ahora no estás sola, Bra. Tienes a Jay, a C.C. Déjate ayudar, mujer.
—Sch—sisea mirando en otra dirección, para finalmente contestarme—. Si algo malo le llega a pasar a mi hermano, será tu culpa, Goten.
Amenaza alejándose de mí antes de ingresar a casa. Tan pronto como tengo la confirmación, les digo a mi papá y a Pan que se marchen.
FIN DEL FLASHBACK.
Sonrío de medio, retorno a ver a Bra, acostada de lado en la cama, con la mirada fija en algún elemento interesante justo ahora, su brazo derecho soportando el peso de su cabeza y el otro por fuera del cobertor.
Termino de desvestirme, hasta quedarme únicamente con los calzoncillos sobre las caderas. Me introduzco en la cama, y lentamente intento traerla hacia mí, sorpresivamente, ella se deja hacer, y solo entonces veo el por qué. Un par de lágrimas ruedan, y el hipeo no se hace esperar.
—Tranquila, nena—consuelo frotando su espalda—. Trunks ya está bien.
—Temí perderlo—dice de manera melancólica—, Goten… me asusté mucho, no supe que hacer. Trunks…. me muero si algo le llega a pasar.
¡Ay, mi dulce, niña!
—Lo sé, nena. Todos lo hicimos.
Dejo un reguero de besos sobre su rostro, consolando, disculpando su actitud, sus enojos, sus rabietas, entendiendo su enojo. Su desesperación.
—Ya nena, él estará bien.
"Yo lo cuidaré"
Está en buenas manos, Pan está con él.
POV DE PAN.
Las horas pasan y un par de veces más la fiebre hace presencia. Así amaneció, dando exactamente las 5: 45 a.m. Con termo en mano bajé a la cocina para hervir más agua para los paños.
—¿Qué tal va Trunks?—inquiere Goten caminando a mi lado, hemos coincidido en el pasillo.
—La fiebre se ha vuelto a presentar—informo—. Pero, menos mal ya no ha vuelto a delirar.
Ingresamos en la cocina, coloqué el traste con agua sobre la estufa y aguardé a por el agua.
—Vete a descansar—me dice Goten con un pedazo de pastel en su boca.
—¿No es demasiado temprano?—inquiero burlesca por lo desesperado y hambriento que parece.
—Nunca es demasiado temprano para un saiyajin si de comida se trata.
Pongo los ojos en blanco, negando de lado a lado.
—Además… necesito recargar energías—dice con una sonrisa de medio lado. Que mí pervertida mente me juzgue después, pero juraría que eso tiene el nombre de Bra por donde se vea—. Ayer fue un día de esos que hacen que tu corazón pretenda salir por tu boca.
Sí, definitivamente, yo he malinterpretado todo, maldita mente pervertida la mía. Maldigo por eso a Briefs.
—Ni me lo digas—le digo antes de verter las hojas en el interior del traste—Por Kami, no me quiero ni imaginar el hambre tan voraz que tendrá Trunks apenas se despierte.
—Vaya. Tanto mimo y cuidado es raro en estos días—dice de pronto Goten en un tono burlesco, levanto la vista y él solo sonríe de medio lado.
—No diga tonterías, Goten—niego enseguida apagando la estufa—. Solo estoy pagando una deuda.
—Sí, lo que digas—continúa, ganándose un puño de mi parte en su hombro—. Kami. Deja la agresividad. Yo solo estoy diciendo lo que veo.
—Hm—bufo antes de dirigirme nuevamente a la habitación. Dentro Aren ya se encuentra despierto y noto que intenta hacerlo con su padre. Me pregunta preocupado porque según él ya lleva tiempo y no ha logrado nada, así que enseguida lo pongo al tanto de la situación.
—Papi despertará en la noche, Aren.
—¿Y no tiene hamble?—inquiere mi pequeño niño con sus ojos abiertos de par en par, completamente sorprendido.
Comida, tenía que ser mi pequeño saiyajin. Inocente niño.
—Yo sí tengo hamble, mami.
—¿Ah, sí?—jugueteo con él a medida que Aren asiente enérgicamente—. Bien, entonces, deja descansar a papi y vamos a preparar el desayuno.
Una hora después estábamos de vuelta en la habitación, como Aren no paraba de saltar en la cama, lo envíe a jugar en el patio, en dónde de seguro sería vigilado por mi abuelita Milk, quien había llegado muy temprano en la mañana tan solo para cuidar de Jay. En fin, Bra y Goten habían ido a C.C.
—Pelo cuando papi despielte…
—Sí—asiento comprendiendo lo que quiere decir—. Yo le aviso, joven Briefs.
Sonriente, Aren salió corriendo, gritando y dando brincos por el balcón mientras yo solo atiné a sonreír y a poner los ojos en blanco. Retorné mi vista hacia Trunks y noté que ya era hora de mudarlo de ropa, la que vestía estaba humedecida por el sudor, así que tomé una nueva muda de ropa del armario y empecé a vestir a Trunks.
Las horas pasaron con las mismas novedades de la madrugada; la temperatura de Trunks alterada, bajaba y subía cada tanto. Llegó la hora del almuerzo y fue cuando agradecí que mi abuela estuviese presente. Colocamos al pequeño Jay en su coche con un chupón en sus manos mientras Aren saltaba y hacía todo tipo de monerías para él.
—Pan. La salsa de soja—ordena mi abuela mientras se desliza con suma habilidad por la cocina.
—Podrías ser una excelente cocinera en jefe, abuela—Alago ante lo que ella sonríe colocando su brazo detrás de su nuca, como suele hacerlo mi abuelo.
—He tenido que cocinar para saiyajins toda mi vida—dice—, es normal que esto me resulte demasiado fácil.
—Sí—añado—, además, quizá tengamos que cocinar un poco más, de seguro Trunks se levantará con un hambre de los mil demonios.
—Eso ni dudarlo. Es saiyajin—afirma fritando los aros de cebolla en la sartén. Tararea entretenida una canción mientras cocina y no puedo evitar trasladarme a los años en los cuales era una niña pequeña y cada que podía, por no decir todos los días, escapaba de casa para ir con abuelito Goku. Nunca en su casa faltaba algo de comer, siempre había comida en la estufa o congelada en la nevera.
"¡Yo no soy tú, abuela!"
—Lo siento—le digo, ella retorna a verme, sin comprender por qué lo he dicho, disimuladamente retorna a ver el traste de arroz, piensa que quizá lo quemé. Hm. Ofendería a mis ancestros de hacerlo.
—¿A qué te refieres, Pan?—inquiere mi abuela, aseverando que todos los alimentos se están cocinando muy bien.
—A lo que te dije hace tiempo, no debí… Abuela…—pauso brevemente—, te amo, y, sería un honor el ser como tú, quizá de haberlo hecho yo…
—Olvídalo—sentencia—. Contrario a lo que cualquier persona podría pensar, no guardo rencor, eso solo sirve para pudrir el corazón.
—Abuela…
—Ahora preocúpate por que el guisado de las ancas quede delicioso, sino, me verás realmente enojada—sentencia con cucharón en mi dirección. Asiento levemente y de vuelta a mi labor.
—¡Mami. Esto está muy lico!
—¿Quieres más, mi niño?—inquiere mi abuela colocando otra porción de carne en el plato de mi hijo—. Kami santo, como pasa el tiempo—murmura feliz—, ya tengo un bisnieto y al mismo tiempo tengo un lindo nietecito ¿No es así, Jay? El niño de mi Goten—dice feliz mientras lo menea en sus brazos. Todos, incluso el pequeño Jay, quién disfrutaba de la leche que su madre le había dejado, comimos hasta hartarnos.
La tarde avanzó con rapidez y en tres horas más Trunks por fin despertaría. Me acerqué a su cama y acomodé mejor las almohadas que soportaban su peso, así como también decidí ponerlo de lado sobre el colchón.
—Creo que esta no es la habitación correcta—murmuran a mis espaldas. Sorprendida, pues sé quién es, detengo mi labor y retorno a verla.
—¡Ann!
—Pan—me saluda ella con su elegancia de siempre. Ingresa hasta quedarse a centímetros de Trunks —. Briefs no luce como Briefs—sonríe de medio lado—, pero según me ha dicho tu abuela, está mejor.
—Sí. Se está recuperando favorablemente—añado—. Ah… ¿Quieres comer o beber algo?
—Una taza de chocolate caliente, por favor, porque este clima…—dice enfocándose en el día tan lluvioso—, y así me cuentas qué es lo que sucedió.
Cerré las cortinas por completo para crear un ambiente de oscuridad, puse a Trunks cómodo en su sitio, y entonces sí bajamos a la cocina.
—…Y ahora solo resta esperar, Ann.
—Así que fue eso—contesta dejando la taza sobre el portavasos—. Te llamé al celular, no contestaste. Intenté a tu casa pero un hombre me dijo que no estabas, ni sabes lo que tuve que batallar con él para que al final me dijera que estabas aquí.
—Mathew—le digo—. Es el jefe de seguridad de Trunks.
—Ya veo. Dejemos ese tema—dice antes de darle un sorbo a su taza—. ¿Y?—inquiere con una ceja levantada en mi dirección.
—¿Qué, Ann?
—¿Qué hay con Briefs?—en tono de complicidad, se me acerca, mientras sus ojos se entrecierran un poco.
—Nada—respondo—, simplemente…
"Los amigos se ayudan entre sí"
—Estoy pagando una deuda.
—No—Declara segura—. No estás haciendo eso.
—Ann.
—Tanta dedicación por su bienestar no es ni de cerca agradecimiento en pago a un favor, esto, mujer, esto es verdadera preocupación.
—¿Qué quieres decir?
—¿Sabes por qué te convencí de que salieras con tu abogado?—inquiere y yo asiento.
—Dijiste que era hora de salir de la rutina—respondo.
—Sí, pero no era eso precisamente lo que yo quería—dice y no puedo evitar fruncir el cejo.
—¿Entonces?
—Dime ¿Honestamente te divertiste con él?
—Ah…
"Lamento no estar en el mejor ánimo el día de hoy"
—No—contesto.
—Y sabes por qué ¿No es así? Han pasado ya 4 años—empieza—, pudiste haber empezado una relación con ese hombre o con cualquier otro, sin embargo, no lo has hecho. Ya admite que es por Briefs—dice mirándome fijamente como si estuviera segura de sus palabras—. Lo amas.
—Ann—bajo la mirada y colocando mis dedos entrelazados debajo de mi mentón. Asiento.
—Por eso te convencí de que accedieras a esa cita—dice—, si te llegaba a interesar, posiblemente no te vería como ahora—intento replicar sin embargo no me deja—, preocupada y con una ojeras que te llegan hasta el cuello—bromea y ambas nos reímos a todo pulmón—. Entonces ¿Ustedes dos regresarán?—pregunta desde ya segura de la respuesta que daré—. Dime, nena.
—No—niego—, no puedo regresar… —Admito—, y es que…
—Pan. Lo amas—me sentencia—, si no lo hicieras. Sch. Le habrías pagado a alguien y te hubieses ido hacía tiempo.
—Aunque así sea—replico—, no puedo hacerle eso a Trunks, Ann. Yo… no tengo derecho.
—¿Por qué no, eh?—he logrado hacerla enfadar—. Que te quede claro una cosa, Pan. No eres la peor persona del mundo. Muchas parejas pasan por lo mismo, te sorprendería la frecuencia con la cual sucede, pero ¿Sabes qué? Ellos se perdonan, vuelven, y son felices juntos ¿Por qué tú no podrías, eh?
—Es que… tú no sabes todo lo que pasó aquella vez, Ann. Yo… destruí a Trunks.
FLASHBACK.
Kami. Trunks no llega, ya son las tres de la mañana y no ha puesto un pie en casa. Sentí que Goten estaba con él en su oficina, así que supuse que estarían compartiendo tiempo a solas, sin embargo, hace tiempo Goten ya se marchó y Trunks no regresa. Doy nuevamente un par de vueltas en la cama, miro al techo y después al reloj, y no puedo dejar de preocuparme. A las 4 a.m ya no lo soporté y apresurada me meto en el armario y me mudo de pijama a un conjunto deportivo. Coloco la capucha sobre mi cabeza y vuelo con dirección a la sede de C.C. Sé que está allí, lo siento en su oficina y es allí a dónde me encamino. Ingreso a la oficina y lo encuentro desplomado sobre su escritorio.
—Trunks—apresurada corro hacia él—. Trunks—intento despertarlo sin embargo no reacciona y veo el porqué, seis botellas vacías de ron lucen tendidas en el piso.
Cuando retorno a ver a Trunks, nuestras miradas se encuentran ¿A qué momento ha despertado?
—Trunks. Vámonos a casa—intento tomarlo del brazo para llevarlo a cuestas porque dudo mucho que en el estado en el que está pueda siquiera ponerse en pie—, Vamos, arriba, arriba.
Intento levantarlo pero él no está ayudando.
—Déjame—dice en su tono de ebriedad alejándome de él—. Vete.
—No te dejaré—declaro firme—, vamos a casa.
—¡No!—pretende pararse pero falla estrepitosamente, cayendo de bruces al piso.
—¡Ah, Trunks!—enseguida me arrodillo, lo tomo de los hombros e intento nuevamente enderezarlo, pero me aparta—. Trunks. Nos vamos ahora, necesitas descansar.
—Lárgate.
—No lo haré sin ti.
—¡Que te vayas!
—Trunks…
—Vete—vuelve a ordenar, pero esta vez se ha parado de su lugar y apenas sí logra mantenerse de pie—. No… yo no te necesito.
—¡No lo haré!—me planto firme enfrente de él— ¡Tú vienes conmigo! —sentencio—, si no es así, yo no me voy.
—Lárgate—sisea—, y… me importa… una mierda a dónde vayas.
—¡Trunks!
—¡Que te vayas!—me empuja por la espalda, pretendiendo sacarme de su oficina. Me planto firme en mi sitio, negándome a salir, me cruzo de brazos y le doy cara.
—No. Sin ti no me voy—declaro—, es más, nos vamos en este momento.
Intento tomarlo del antebrazo, pero en un agresivo movimiento él me vuele a apartar, así que decido que ya es suficiente.
—Bien—me doy por vencida—. Me voy, quédate y emborráchate, intoxícate si quieres—le digo sacada de quicio. Detesto este vicio en Trunks, en especial porque él pierde totalmente el control. Él lo sabe y aun así lo sigue haciendo.
Sch. Y lo que es peor, creí que ya estábamos bien.
Meto mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, giro sobre mis talones y pretendo salir. No hay caso que trate de hacerlo entrar en razón en su estado, podría decir cualquier cosa.
—De todos…—pausa Trunks a mis espaldas, lo que me obliga a detenerme a mitad de camino.
—¿Qué?
—De todos… me… lo habría podido esperar… pero… ¿De ti?—se inquiere así mismo señalándome—. ¡¿De ti?! ¡¿De mí mujer?!
—Trunks.
—¡Nunca!—dice arrinconándome a la pared—. Tú…—pausa. Intento dialogar con él, sin embargo no me deja, me toma por la mano, colocándola sobre mi cabeza—. Tú… Pan… Eres… la peor decepción que he tenido.
—Lo sé—bajo la vista tragándome el nudo en mi garganta—. No tienes que decírmelo, yo lo sé.
—Sch. El mundo entero… escúchame—sisea mientras un par de lágrimas también recorren sus mejillas—¡El mundo entero bien se me podía ir a la mierda!—dice—, ¿Pero tú? ¿Mi esposa? ¿No decías amarme, eh? ¿Nunca lo hiciste, cierto?
—Ya déjame en paz—apenas logro murmurar, intento alejarlo de mí, pero aprieta su agarre, logrando inmovilizarme. Sin embargo, al final, he terminado apartándolo de mí—. Me voy, ven a casa por tus propios medios.
—Sch—Se ríe, y no entiendo el porqué.
—Necesitas dormir—camino nuevamente hacia él para llevarlo al sillón, pero se muestra agresivo—. A dormir, Trunks.
—¿Sabes qué, Pan?—inquiere—. Ojalá… nunca te hubiese conocido. Sí—sentencia—. Con Mai esto… no habría pasado.
¿Qué mierda dijo?
Solo atino a empuñar mis manos a cada lado de mi cuerpo y aguardar a por lo que tenga que decir ¿Pretende desahogarse, sincerarse? Bien, escucharé todo lo que tenga que decir.
—Sch… así hubiese sido para criar a un bastardo… hubiese sido mucho mejor que todo esto.
—Ya—asiento mordiéndome los labios—. Trunks. Mejor descansa, estás tan ebrio que…
—Maldigo… el día en que me casé contigo—Dice seguro de sus palabras—, ojalá nunca lo hubiese hecho ¡Maldito ese día!¡¿Qué mierda estaba pensando?!
Asiento nuevamente antes de verlo desplomarse sobre el piso, finalmente ha perdido la conciencia por la embriaguez. Me acerco a su cuerpo, lo tomo por los antebrazos y cargo sobre mi espalda al hombre de metro setenta y siete de altura. La diferencia de veinte centímetros se siente enseguida, sin embargo, sus brazos a cada lado de mi cuello, me permiten estabilizarlo y con él a cuestas volé hacia casa.
Aterricé en el segundo piso y acosté a Trunks sobre la cama, con sus brazos y piernas extendidos por toda la superficie.
"Con Mai no habría pasado esto"
Sé que no, ella es demasiado para cualquiera, Trunks.
"Así hubiese sido para criar a un bastardo… hubiese sido mucho mejor"
Quizá tengas toda la razón, ella pudo haber hecho las cosas mejor que yo.
Ya sin poder soportarlo, lloré amargamente, me senté sobre el colchón, con las piernas recogidas y pegadas al pecho y solté a llanto. Miles de recuerdos pasaron por mi cabeza, pero en especial los últimos acontecimientos.
"¡Maldigo el día en que me casé contigo!"
No pude evitar que me doliera la cabeza. Lloré hasta que amaneció, de seguro Trunks despertaría en cualquier momento, no quise que me viera en este estado, así que me encaminé al baño, me di una ducha y solo entonces salí. En la habitación, Trunks seguía profundamente dormido, de vez en cuando se movía incómodo en su sitio. Me apresuré a mudarme de ropa mientras continuaba pensando en los últimos acontecimientos, menos mal la cabeza ya no me dolía y ya no tenía ni energías para llorar. Respiré profundamente, me vestí y salí de nuevo a la habitación.
"¡Maldito sea el día!"
Levanté mi vista del suelo, lo miré por breves momentos antes de sonreír con ironía.
—Sch—¿Eres más infeliz que yo? ¿No es así, Trunks?
El resto de la semana me mantuve distante, pensaba en las múltiples cosas que nos habían pasado. Kami, el matrimonio es tan difícil, realmente es imposible llegar a conocer al ciento por ciento a una persona.
Al inicio de la siguiente semana contemplé mis posibilidades. ¿Qué podría pasar si me iba? Para el ritmo que van las cosas, solo puedo pensar que esto empeorará. Un par de días después, luego de que termináramos de intimar, me quedé mirando al techo sin ánimo siquiera de cubrir mi desnudez. Estaba demasiado cansada para siquiera hacer el más mínimo movimiento, más que esfuerzo físico, era un desgano agobiante a nivel emocional. No podía evitar recordar al pie de la letra cada palabra que Trunks me había dicho, sin bien es cierto, él consideraba que esa era su verdad, y no recordaba nada al día siguiente, como siempre suele sucederle, lo cierto es que si alguna esperanza aún aguardaba yo, él terminó por destruirla.
Esto ya no tiene solución ¿Verdad?
—¿Pero qué haces? Cúbrete—dice Trunks ya enfundado en su traje ¿Cuánto ha pasado? Enseguida hago lo que él pide, se despide diciéndome que llegará tarde, me da un beso en los labios antes de irse y apenas cruza la puerta, me acuesto nuevamente en la cama. Pasé un par de horas así, hasta que la respuesta a todos los jodidos problemas que tanto Trunks y yo teníamos, apareció. Me vestí y llamé a un abogado, amigo de confianza de mi difunto abuelo, le pedí explicaciones y detalles sobre un divorcio, ante lo cual él llenó mi avidez de conocimiento. Después de la llamada me senté en el sofá, sin ánimo alguno, todo de mí se sentía tan pesado que consideré realmente ir a la habitación y dormir, dormir y dormir. Sin embargo no podía, Trunks llegaría en la noche y de seguro se extrañaría de mi actitud.
"Ah… lo siento tanto, Trunks. Iré por una toalla para que te limpies. Por Kami, qué distraída"
"No es nada, ya déjalo"
Probablemente si sigo con el divorcio, perderé mi camino, pero… es una solución factible ahora, ninguno de los dos está bien, y Trunks lo está pasando mal por mí culpa.
"¿Un helado, dices, Pan?"
"Sí. En compensación por tu camisa. Lo lamento tanto"
Nuestra relación fue buena en otros tiempos, pero ya no más. Trunks no es feliz, no está en paz, puedo sentirlo. La está pasando mal. Él lo sabe y aun así me ha permitido quedarme a su lado. Sin embargo, ya no más. No quiero que se quede con recuerdos tristes.
"¿Aceptas ser mi esposa?"
Es el único en mi corazón, pero ya no más. Si no puedo amarlo, entonces… ya no lo forzaré a permanecer conmigo. Ya no tiene caso, solo le arruinaré la vida si él sigue con su maldito vicio.
Con paso firme me encaminé nuevamente a mi dormitorio para tomar mi celular y ordenar a mi abogado que empezara el trámite. Una hora después estaba sentada en el comedor con la comida lista, si estos iban a ser mis últimos días con él, me aseguraría de que fueran especiales. Esa noche llegó a casa, y en los días posteriores, me comporté más amable y atenta que de costumbre. Una noche en especial, Trunks lucía muy entusiasmado, me contó sobre el contrato que había cerrado aquel día. Lucía muy orgulloso de sí mismo, no pude evitar tomarle la mano y besar sus nudillos mientras él seguía hablando emocionado de su famoso negocio.
Poco después le dije que quería dormir con él, asintió, y, como hacía tiempo, en verdad disfruté del sexo. Para ser una despedida, estuvo bastante bien. Entregué todo lo mejor de mí en este encuentro así que me sentía más que satisfecha.
"Los papeles ya están listos. Solo resta firmarlos"
Me di la vuelta y Trunks ya estaba completamente dormido. Había tenido un gran día.
Me acerqué a su rostro y le robé un beso.
—Prepotente—me burlé. No tendría manera de escucharme, estaba demasiado profundo. Acaricié sus hombros y finalmente su cuello.
Trunks… fue bueno conocerte.
No encuentro otra forma de protegerte. Créeme que lo pensé mucho, pero finalmente, esto es lo único que puedo hacer por ti. Estoy segura de que estaremos mucho mejor si cada uno toma su propio camino. Sí. Algún día… Trunks… cuando el tiempo pase, quizá podamos mirarnos de nuevo y quizá tener una charla, pero eso solo se logrará cuando tengamos paz. Es más, a partir de ahora, ya no habrán recuerdos tristes.
Es hora de olvidar los malos momentos, en especial porque mis momentos felices contigo son muchos.
—Aun no es tarde para ti, Trunks—murmuro extendiendo mis manos hacia su mentón—. Aún puedes.
FIN DEL FLASHBACK.
—Lo siento—le digo—, pero es algo que no puedo contarte, son cosas muy privadas—bajo la vista—, apenas sí lo recuerdo yo—miento, de todas maneras solo nos pertenece a ambos.
—Tranquila, siempre te lo he dicho, si quieres compartirlo conmigo, adelante. Si no, no hay problema, al fin y al cabo es tu vida.
—Gracias por comprenderlo, Ann.
—De nada, ahora, a limpiar esas lágrimas—dice extendiéndome un pañuelo—, esto no es un velorio.
Asiento y enseguida me seco el rostro.
"¡Desearía nunca haberme casado contigo!"
—Nadie debería… —empiezo después de un suspiro y de una melancólica sonrisa—, pasar por eso.
—Es la vida, Pan—declara firme Ann con el cejo fruncido—, esto no es una historia de cuentos de hadas, los finales de "felices para siempre" no existen.
—Y yo lo sé, con certeza, Ann. Yo lo sé, pero a algo cercano se puede acceder.
—Los seres humanos estamos diseñados para dar guerra, al menos algunos—dice en un tono reflexivo, mismo que no le toma mucho tiempo para reemplazarlo por uno de confesión—, sabes muy bien que Briefs y yo ni siquiera nos soportamos, si cruzamos una o dos palabras es por ti y por Aren.
—Sch—siseo negando de lado a lado. Lo último dicho por Ann es una verdad evidente.
—Escucha, Pan. Sabes muy bien que no tengo padres, ni hermanos, ni hijos. Tú y Aren son la única familia que tengo—me dice con una sonrisa melancólica—. Estuve… casada alguna vez, no fue su culpa—se encoje de hombros a manera de disculpa—. La maternidad y la estabilidad, nunca fueron para mí. Soy una mujer salvaje y egoísta.
—No, Ann. Para nada lo eres.
—Hm—niega—, mi matrimonio no fue nada más que un puerto para mí, al contrario de ti, Pan. Creo que por eso somos tan buenas amigas. Y es por eso que quiero verte feliz, y, aunque ni tú ni yo queramos aceptarlo, Briefs es…
—No puedo.
—Pan, piénsalo bien.
—Tú no lo viste aquel día, Ann. Él no era el Trunks de siempre—apenas sonrío—, yo lo arruiné todo, y ya no le puedo seguir haciendo eso a Trunks. Lo arruiné, él lo pasó mal por mi culpa y no lo merecía. Ahora mantenemos una buena relación por nuestro hijo, y, por el bien de todos, así tendrá que seguir siendo.
—Patético—dice—. Te diré algo que solo quedará entre nosotros, nunca se lo menciones a Briefs, por favor. Podría engrandecerse, y vaya que lo detesto lo suficiente para no darle ese gusto.
—¿Qué dirás, Ann?
—Briefs es… como un filete de primera calidad—dice—, Así. Filete superior. Si no lo cuidas y lo dejas esta vez más, cualquier otra chica vendrá y te lo arrebatará ¿Eso quieres?
—Si así es feliz—me encojo de hombros—, aprenderé a vivir con ello. Sé que podré.
—Han pasado cuatro años, cuatro años—aclara—. ¿No tienes algún deseo, Pan? Sch. La puritana Son Pan.
Meneo de lado a lado, hasta que ella insiste en sacarme la respuesta a esa pregunta.
—Sí—admito finalmente.
—Ya sabía yo que no eras de hielo—dice.
—Pero ya no tiene caso—niego. Conversamos un poco más hasta que Ann tuvo que marcharse, apenas lo hizo, me encaminé a la habitación de Trunks y volví a usar el termómetro, este ya marcaba un rango estable. Lo que significaba que estaba mejorando, su cuerpo empezaba a acostumbrarse a su nuevo poder.
"Briefs es un filete de primera calidad"
Nadie lo dudaría. Retiré un par de almohadas de su cabeza, sin embargo, necesariamente tuve que pegar mi rostro al suyo.
Sus párpados completamente sellados al igual que sus labios, me provocaron.
"Dime si no lo disfrutaste, Pan"
Por supuesto que lo hice, aquella noche soñé que él entraba a mi habitación y me tomaba a su manera. Desperté completamente sofocada aquel día.
Ya no pude resistir más la tentación y terminé besándolo, de todas maneras, nadie sabría de esto excepto yo, Briefs estaba inconsciente y nadie estaba observándonos, de modo que, este será un recuerdo que solo yo tendré.
Saboree sus labios un buen tiempo, cuando me hube saciado, lo volví a acomodar sobre sus almohadas y me senté a esperar, siendo las 6 p.m. Briefs no tardaría en despertar.
—Mm—por fin, después de lo que parece una eternidad para mí, Trunks empieza a moverse incómodo—. Mm…
—Trunks.
Sus párpados empiezan a abrirse lentamente; apresurada me acerco a su cama.
—Trunks—él abre y cierra los párpados como tratando de acoplarse a la luz.
—¿Pan?—inquiere parpadeando.
—¡Trunks!—ya no lo resistí más y me lancé a abrazarlo.
—Ah.
—Eres un tonto—reclamo—, hiciste que me asustara demasiado.
—Ah… —uno de sus brazos me abraza y por fin puedo soltar un suspiro de completo alivio.
—Si quieres morir, te juro que yo mismo te mato.
—Lo… lamento—dice con su voz entrecortada—, cof… cof… agua, por favor—enseguida me apresuro a brindársela mientras me aseguro de tomar el tiempo exacto.
—G-gracias.
—De nada—le digo. Vuelvo a colocar el vaso en su sitio y decido llamar a Aren. Él no tarda en arribar y apenas ve a su padre sentado en la cama, vuela hacia él para abrazarlo.
—¡Papi!
—Enano—corresponde al abrazo, así que decido que mientras ellos platican, yo traeré la comida de Trunks, quince minutos después estaba de regreso con un carrito de comida a la orden.
—Tienes que recuperarte—le digo colocando los platillos exquisitos que mi abuela y yo habíamos preparado—. Kaiosama dijo que debes descansar—aconsejo.
—Sí. Ah… Aren déjame a solas con tu mamá—dice, y mi hijo, obediente a su padre, obedece cerrando la puerta detrás de sí.
—Bien, antes de comer, debes beber este té que…
—Pan—interrumpe—. Te agradezco, pero debes irte a casa.
¿Qué?
—No debes estar aquí.
—Trunks…
—Yo no necesito tu lástima, Pan.
¿Lástima, dijo?
—¿Eso crees?—inquiero dejando la taza con la infusión sobre el velador.
—Si no fuese así, no estarías aquí—replica mirándome fijamente.
¿En dónde quedó lo de amigos?
—Tienes razón—añado—, solo estoy pagando una deuda contigo. Así que…—continúo colocando los platos sobre la bandeja para cama—. Mientras más pronto termines de comer, más rápido me iré.
—Pan…
—El té cada 8 horas, por una semana—le digo—. Así que… buen apetito, Trunks.
