Nota de la autora:
Me disculpo por no haber subido capítulos de forma tan continua. Sé que si fuera una escritora súper dotada, este fanfic tendría un curso normal. Sin embargo, estoy trabajando como en cinco proyectos al mismo tiempo (incluyendo varios de mis fanfics), y sí, debería de poder con todos ellos, pero tengo que dedicarle tiempo también a la universidad. Entonces… ya se imaginarán cómo está mi cabeza (404 error).
Espero continuar con estos fanfics en periodo de clases (donde puedo divagar a mis anchas entre clases, y tener buenas calificaciones pese a ello – inserte risa maniática).
Capítulo 8: Fotografía instantánea.
-Ella es Pema. Sé que ya se conocían…
-Está bien, Tenzin. Yo sé quién es ella, y sé que será una gran esposa.
Tomo las manos de Pema entre las mías, porque estoy segura de que es la mujer que hará feliz a Tenzin. No es como que haya tenido algo en contra de Lin, pero en los últimos meses, tanto Tenzin como ella habían tenido un par de problemas.
Entonces es cuando Korra se esconde más detrás de mí, y la mirada de Tenzin la intimida.
-Hola, pequeña – le dice, inclinándose hasta donde está ella. Korra lo saluda.
-¿Tú debes ser el avatar, cierto?
-Sí – responde, aún temerosa.
-¿Cómo te llamas? Yo soy Tenzin.
-Korra. Y soy el avatar.
-Es un gusto conocerte, Korra.
Carga a la niña, y ella se divierte viendo todo desde los brazos de Tenzin, quien pareciera tener más años, muchos más. El día en el que falleciste, a todos se nos vino una carga de edad. No éramos nosotros, sino una carga emocional que nos restaba emociones, y nos agregaba tiempo y líneas de expresión que difícilmente se borran; unas que casi no se pueden ver, pero que son dolorosas al tacto de la memoria.
-Estoy en las alturas, ¡Acéptalo amigo! – grita Korra, y mientras Tenzin se la lleva para jugar al patio, tengo unos minutos para conversar con Pema.
-Maestra Katara – me dice, haciendo una reverencia ante mí.
-Les deseo lo mejor, y veo en tus ojos que hay algo que te preocupa.
-No sé a qué pueda referirse. Tenzin y yo estamos bien.
-Sé que están bien, mejor que bien. ¿Sucede algo que te incomode?
-Bueno, es probable.
-¿Estás embarazada? – pregunto, ya que sus ojos me lo dicen con cierta claridad; la mirada perdida y consternada, esa, de una mujer que lleva en el vientre a una nueva creatura, a alguien que es, y espera a ser alguien, a ser un regalo para sus padres. Sé que conozco su mirada. Pema luce nerviosa, pero enseguida se recupera, y tose un poco.
-No estoy segura. ¿Usted podría ayudarme a saberlo?
Le arrojo una sonrisa, y pasamos a mi habitación.
O-O-O-O-O
Tenzin entra corriendo, con Korra, y apenas han pasado veinte minutos. Pema y yo comenzamos a hablar sobre el gran papel de padre que él haría… o mejor dicho, que hará.
-Me alegra que se estén llevando bien – comenta, tomando asiento en la mesa junto a nosotras. Mientras tanto, Korra se arroja en el sillón, donde comienza a quedarse dormida.
-Y me alegra que Korra y tú se lleven de maravilla – contesto a su afirmación.
-Es una gran niña, aunque muy diferente a lo que era mi padre. Me recuerda un poco a Kya y Bumi, y me cuesta creer que mi padre haya reencarnado en ella. Aunque tienen varias similitudes.
-Son la misma persona, hijo. Recuérdalo siempre.
Ambos sonreímos, y prosigo:
-Y además, Pema tiene algo que decirte.
Ella toma un hondo respiro, y toma a Tenzin de la mano.
-Cariño, yo… Bueno, tú… digo, nosotros…
-¿Sí?
-Vas a ser papá – exclama, tragándose algo de aliento.
La expresión facial de Tenzin se transforma por completo; está loco, y no se trata de la locura provocada por la furia, no. Más bien, no sabe cómo reaccionar, aunque cualquier cosa desembocará a alegría (creo).
-¿Es… en serio? – pregunta aún atónito, y comienza a reírse incrédulo, pero feliz. Me hace pensar en alguien cuando veo esa misma expresión.
-Seremos padres – musita Pema aún insegura.
-Es… es una excelente noticia, cariño. ¿Por qué no me lo habías dicho? ¿Cuánto tiempo tienes?
-Unos meses. ¿Tres tal vez?
-Felicidades – les digo a ambos.
La escena es familiar:
Un maestro aire, el único en su especie, levantando a su esposa tras darle la noticia de que pronto serán padres; pronto serán más de tres.
Ambos festejan, y Tenzin sigue sin creer la noticia. He descubierto un lado que no conocía de nuestro hijo; ellos, los hijos, cambian el rumbo de toda persona. Los axiomas de la vida dejan de ser eso, y vuelves a reaprender.
O-O-O-O-O-O
Querido Aang:
Dicen que en el mundo de los espíritus no se está tan mal, y espero que así sea. No ha pasado mucho tiempo desde que apareciste, o creo que apareciste en la Noche de los Espíritus. Lo recuerdo como si hubiera sido hace apenas unos días…
Pronto volveremos a ser abuelos ¿Lo sabías?
Tenzin tendrá a su primer hijo, y probablemente se trate de un maestro aire. Tu principal preocupación antes de irte fue dejar a Tenzin como el último maestro aire; sé lo que sentías, y sé lo que nuestro hijo significó para ti. Lo entiendo mejor de lo que tú imaginas, y viéndote tomar su mano aquella vez me hizo entender tu preocupación. Tú sabías que Lin no podía tener hijos luego de su accidente durante un operativo en el centro de Ciudad República… Y aunque Tenzin y Lin tenían una relación maravillosa, te preocupaba que no pudieran darle otro maestro aire al mundo, y mucho menos cuando tú estabas por marchar.
Puedo decirte, cariño, que no hay mucho de qué preocuparse ahora; nosotros tardamos más de diez años en que Tenzin naciera (y aún pienso en esos intentos… y vuelvo a sentirme una adolescente que se ruboriza), y debo decir que valió la pena. Por más que decías que no importaba, y pese a que sé que sí amaste a Kya y Bumi, Tenzin es el único que puede dejar la herencia del aire-control en nuestro mundo, por el cual luchamos hace tanto tiempo.
Los nietos de Kya te llenaron de dicha, y aunque la idea de que tu pequeña niña se fuera del hogar te dolió como a todo padre celoso, cuando tuviste a los pequeños en tus brazos todo fue completamente diferente…
Volvías a ser un niño, el mismo que conocí en el trineo-pingüino. Ellos volvían a ser como una extensión de nuestros hijos… los nietos.
No sé si seré capaz de aceptar el regalo de ser abuela nuevamente; sé que tú serías muy feliz, y yo lo seré. Sin embargo, ellos crecerán en Ciudad República… y sabes la razón por la cual yo no voy, y la razón por la cual Tenzin no viene al Polo sur con frecuencia.
¿Cuándo veré a mi próximo nieto? No estoy segura. Y estoy feliz porque sé que hemos construido una hermosa familia, una de las tantas cosas por las cuales me puedo enorgullecer, y decir que no he vivido en vano. Por eso estoy feliz. Y porque tú construiste a mi lado esto.
Con cariño
Katara.
