Esa misma tarde, el peliplateado de las visiones onanistas... perdón, oníricas de Sora, estacionó su flamante vocho amarillo pollo afuera de una taquería. No se molestó en verificar su aspecto en el espejo retrovisor y salió de la ''nave'' llevándose las llaves, entrando a la taquería con el aire familiar del que sabe a lo que va, siendo cálidamente bienvenido por el peculiar saludo del muchacho encargado del trompo de carne al pastor:
-¡Pásele jovennnnssss! ¡Pásele, pásele! Dos tacos por diez, tres por doceeee! ¡Qué le doy, jefe, tenemos de moronga, chistorra, suadero, al pastor, tripa, cabeza, lengua, campechanos, te la presto, me la das, me la echoooo! -El muchacho chifló con potencia e hizo gestos extraños con la mano.
-Buenas, Axel. -Saludó Riku con cara de nada al entrar, descolgando un delantal y un gorrito blanco para ponérselos y empezar a trabajar. Un rubio lo saludó a lo lejos.
-Qué paper, Riku. ¿Por qué tan tarde? -Contestó de forma amigable mientras seguía volteando tortillas.
-Aquí nomás, chambeando como siempre. Lo otro, eh, un pedo que surgió por ahí.
-"Por ahí" también quiero sacarle pedos a Roxie. -Canturreó burlonamente Axel, moviéndole las cejas al muchacho encargado de las tortillas. -Roxaaas, ¿Cuándo me vas a decir que sí?
El rubio sólo le miró con una ceja alzada y le mostró el dedo del medio antes de seguir en lo suyo, y Riku agradeció la intervención para no tener que explicar nada sobre el extraño pijo que se había perdido en una pequeña tienda departamentamental de dos por cuatro metros y que al parecer tenía complejo de... cosa. Porque el modo en que se había colgado de las cajas no era sano y le había puesto la carne de gallina.
-Ya buey, ¿Qué pedo? -Sintió de repente una pesada mano en su hombro y supo que se había aliviado demasiado rápido. Apenas y le dio una ojeada.
-Me estás manchando el hombro de grasa.
-Ots, qué delicado. Ni que tu camisa fuera "Airopostal".
-A ver, ¿tú cómo sabes?
-Ya, ya, ya, ahí muere. Quédate con tu ropa de niuyor. ¿Pero por qué andas tan agresivo hoy, Riku? ¿Te dejó la novia? -Preguntó Axel, regresando a su puesto en el trompo y girándolo de nuevo, cortando carne para tacos junto con la piña.
-Y aunque tuviera novia, ¿Qué te hace pensar que te diría? -Contestó Riku dispuesto a quedarse con la última palabra mientras picaba cilantro. Pero Axel no se iba a quedar de brazos cruzados.
-¡Dime, weeeee, no le digo a nadie!
-... -Silencio cortante por parte de Riku.
-Si me dices... te doy... un... ¡un taco!
La cara con que Riku lo miró no necesitó de más explicaciones para entender que no era no, pero cuando hablamos de Axel, sí es sí, y no... también es sí.
-Bueno, entonces... ¿Un refresco? Mira que me acaba de llegar un pack de coca-colas edición limitada con la etiqueta AZUL que...
-...
-¿Y si te pido matrimonio?
-¡¿Qué? -Sonó la alterada voz de Roxas, que no podía creer que pudiera caer tan bajo... bueno sí, pero no en público.
-¡No te alteres, Roxie, tú siempre serás mi primera opción!
-¡No era por eso, tarado! -Roxas le gruñó y rodó los ojos, siguiendo con lo suyo, decidiendo que no le iba a importar lo que-...
-¡Tu ganas, Riku! Te doy mi virginidad.
-¡¿QUÉ? -Roxas dejó lo que estaba haciendo y le miró con una cara que no tenía precio ni descripción alguna.
-¡Roxas, ya te dije que no te enceles, es para ponerlo nervioso! ¡Como en Laura en América!
-... -Roxas le aventó una cebolla a la cara y salió a la trastienda a acomodar cosas. Axel atrapó la cebolla en el aire y lo tijereó mientras desaparecía, sonriendo.
-¿Viste eso? Eso quiere decir que me ama.
-Oh sí, te adora... -Contestó Riku nada más por contestar algo.
-... -Una idea maligna refulgió en la mente de Axel. Dejó su trapo de lado y se acercó invasoramente a Riku, sonriendo cual gato de Chesire y con los codos sobre la tabla de picar, para intimidarlo y robarle su aire y su privacidad. Riku gruñó y retrocedió.
-¿Qué quieres?
-Si no me dices le diré al jefe que eres jota. -Canturreó mientras sonreía malignamente, poniendo un dedo sobre la frente de Riku. Por fin, consiguió una reacción.
-¡¿Qué? ¡Pero si eso no es cierto! Y además, ¡eso es echarte solo de cabeza! ¡Eres el menos indicado para-...!
-¡Bah, tonterías! -movió las manos y alzó las cejas despreocupadamente, dueño completo y total de la situación. A veces daba miedo... -NADIE en toda la ciudad prepara tacos al pastor como yo. Soy un genio del trompo. Podría casarme con Roxas y conservar mi empleo.
-¡¿Y quién te dio esa idea? -Protestó Roxas asomado desde la trastienda, su cabecita se mostraba roja y con las mejillas infladas, las cejas crispadas, como siempre que se enfadaba. Axel decía que parecía un "hamster emputado". -Además, yo he visto cuando se te queman los tacos, presumido. -Alzó una ceja y sonrió, pretendiendo devolverle el golpe.
-¡Roxie, se supone que me ayudes! -Protestó el pelirrojo, sin esperarse ese ataque frontal.
-Pero tú eres el que le habla al fuego... ya deja de ver tanto Disney, Axel. -Murmuró con una sonrisita antes de meterse de nuevo a la trastienda. Axel se quedó ahí parado un momento y luego suspiró.
-Justo cuando lo tenía dominado, va y se levanta. Mira que un día le va a dar por irse y olvidar todo y voy a tener que morir buscándolo, como en el juego ese... ¿Cómo se llamaba?
-Deja de hablar solo. -Contestó Riku.
-Bueno, el punto es que le diré eso al jefe si no me dices. -El pelirrojo regresó al tema principal con la misma sonrisa socarrona de antes, rápidamente ganando terreno y dejando a Riku entre la estufa y la pared. -Rickie... -Sonrió, entrecerrando los ojos y dandole golpecitos en la nariz para reafirmar su territorio. -Ha-bla-me. No te preocupes, no es nada personal.
Riku le miró con los labios fruncidos y un pequeño tic en la ceja, pero al final tuvo que darse por vencido. Odiaba cuando Axel se ponía astuto... casi se veía inteligente, maldición. Suspiró y se cruzó de brazos, mirando a otro lado mientras le explicaba frustrado lo que había pasado esa mañana.
-Ya pues, bien, no es nada del otro lado. Fue un fresita perdido y bastante inútil que me tocó atender hoy. Daba miedo ese buey, parecía uno de esos tipos de la tele que te siguen a todos lados...
-¿Guaruras? -Preguntó Axel.
-No, los otros, los que salen en las peliculas de miedo.
-Aaaah ya... -Axel levantó las cejas y suspiró. -No pues, sí estuvo grueso, carnal. -Dijo mientras regresaba a su fiel trompo. -¿Qué quería?
-¿Pues no te digo que se había perdido? Buscaba el departamento de trajes de baño o algo asi.
-Te coqueteó y ni te diste cuenta -Canturreó Axel.
-De lo que no te vas a dar cuenta es de cuando yo te la coqueteé por ahí, idiota. -Siseó Riku, un tanto más enfadado.
-Uuuuh perdón, qué delicado, ni fueras fresa cómo él...
-Ya, déjame trabajar en paz. -Riku se desembarazó de Axel como pudo y respiró profundo para disfrutar del fresco aroma de la libertad, el no-acoso, y los tacos al pastor quemándose una vez más.
-¡En la madre! -Exclamó Axel mientras acudía a toda prisa a apagar el trompo en llamas. Riku se sonrió y siguió en lo suyo, mientras Roxas surgía de su baticueva secreta sólo para ayudar a Axel antes de volver a regañarlo. Oh sí, la venganza era dulce.
-Bueno, como te iba diciendo, Riku, antes de...
-¿Antes de que Roxas llamara a la guardia nacional? -Preguntó Riku.
-¿Antes de que quemaras el local? -Siguió Roxas.
-¿Antes de que echaras a perder una tanda de tacos?
-¿Antes de que llenaras de humo?
-¿Siquiera estabas diciendo algo?
-¡Ya pues, un accidente cualquiera lo tiene! -Se quejó Axel. -Ahora nunca sabrán lo que quería decir.
-Ah, bueno. -Dijo Riku mientras seguía en lo suyo... o al menos lo intentaba.
-¡Esta es la parte donde me preguntan qué quería decir! -Se enfadó Axel.
-A ver... nop. No me interesa. Gracias. -Comentó Riku.
-¿Ah, sí? ¡Pues te vas a quedar con la duda! -Axel haciendo berrinche.
-Ajá... -Riku.
-¡Y no les voy a decir aunque me rueguen. -Axel con otro berrinche.
-Roxas, pásame las cebollitas. -Riku pidió.
-¡Al cabo que ni quería! -Axel, con el berrinche del año y portándose obvio.
-Aquí están. -Roxas le pasó las cebollitas a Riku.
-¡Ya, no me rueguen, miren que voy a cambiar el tema! -Axel, intentando obtener su atención.
- ... -Riku picando cebolla.
-Pues miren, había una vez una ballena... -Axel, cortando carne y mirándolos por el rabillo del ojo.
-No, no te vamos a preguntar. -Contestó Roxas a la pregunta muda de Axel.
-¡Pues entonces había una vez un melocotón que murió por culpa tuya!
-... -Roxas y Riku picando cebolla.
-Muy bien. Ustedes ganan. -Axel puso cara de poker y siguió. -Pero no digan que no les advertí, ¿Eh?
-Pero si nosotros...
-¡Chitón!
- ... -Riku y Roxas se encogieron de hombros y siguieron pelando cosas mientras Axel hablaba.
-La cosa es que, estoy 99.99% seguro de que le gustaste. ¡Por suclaro! Le alborotaste tanto las hormonas que se perdió ¿no lo ves?
-Sí, we, se perdió, y le dieron tics nerviosos, y tiró la pila de cajas. O sea, estoy galán pero no es para tanto. -Contestó Riku.
-"Humilde y sencillo" se describió este tipo en el anuncio para conseguir el trabajo... -Comentó Roxas, picando cilantro a velocidad luz, como si fuera a batir un récord. Y es que su puesto de empleado del mes no se lo ganaba ni Axel, que era al que más idioteces le pasaba.
-Ahora imagínate si no fuera humilde... -Completó Axel, pero luego se encogió de hombros y sonrió, dándole una palmada a Riku. -Bueno, mi buen, entonces qué harás ¿Le entrarás a la experimentación? Además no todos los días te cae un fresa riquillo...
-¡...! ¡Axel! -Roxas dejó el cuchillo de lado, esta vez mirándolo con una cara que no sabía ni él si era de preocupación, de enojo, o simplemente de que ya se había hartado de estar picando verdura para que no llegaran comensales.
-¿Roxie? -Preguntó el otro, sorprendido al ver esa reacción. Roxas siguió mirándole con intensidad.
-Nunca le digas a nadie que siga a otra persona por dinero ¡Quién sabe qué cosas podrías hacer con su mente!
-¡¿Ah? -Axel se apartó de Riku y empezó a pedirle disculpas a Roxas, se le había olvidado lo delicado de su situación con ese tipo de relaciones "por conveniencia". -¡No era a tí, Roxas, y era de broma, éste wey nunca me hace caso! ¿la neta crees que me va a hacer caso ahora? ¡si nunca me fuma y...!
Mientras los otros dos seguían en su teledrama, Riku por un momento rodó los ojos... pero luego se quedó pensando. Axel tenía un punto. Es decir, lo había dicho al aire, y ahora Roxas se lo hacía pagar con pucheros y... agh, guácala, mejor miraba a otro lado o sus cursilerías se meterían en su plan. ¿En qué estaba? Ah sí. Lo de andar con el fresa por su dinero. Bueno, no lo había dicho TAN feo, sólo había dicho que era riquillo... pero era casi lo mismo... bueno no, de hecho no. Pero era una alternativa buena.
-¡Pégame pero no me dejes! -Escuchó a Axel rogándole a Roxas y, decidiendo que así no se podía pensar con claridad ni... ni... ni claridad, se retiró a la trastienda a cortar bolsas de plástico para los clientes que pidieran tacos para llevar. Riku tenía necesidades. Muchas. Tenía dos trabajos, pero aún así le costaba mucho juntar para poder seguir estudiando y la neta le daba mucho coraje ver a niños nice que desperdiciaban todo. Si era cierto lo que Axel decía, y Sora estaba interesado en él... eran dos pájaros de un tiro (por amor a Dios, ¿qué estaban haciendo esos dos en la cocina, una revolución?). Visto de un lado, tendría una palanca, y visto por el otro, quizá pudiera desquitarse un poco de los pijos, por medio del pijo aquel. Mala idea no era...
Lo pensó, y mucho, preguntándose si no era demasiado malvado pero... pues nada, el hambre era el hambre y con hambre nadie pensaba bien. Salió de la trastienda dispuesto a tirar la piedra a ver qué pasaba... bueno, a eso y a gritarles a los otros dos escuincles que se estuvieran quietos de una vez y que dejaran de jalarse el pelo.
Una semana más tarde, encontramos a Sora patrullando la zona del centro comercial y mirando feo a la tienda aquella donde se había ido a perder la última vez. ¡Claro! Ahora sí que la habían acomodado, ¿Verdad? A nadie le había importado el modo en que ellos, pobres e indefensos fresas, podían perderse en su inmensidad. Pero bueno, no era tiempo para quejarse por la ineptitud evidente de la tienda... ya metería demanda después o los acusaría con Kairi o algo así. Ahora estaba aquí por otra cosa, una misión super secreta, MÁS secreta que la del traje de baño, MÁS secreta que cuando se fue a comprar una espada de juguete con forma de llave a la juguetería... incluso MÁS secreta que su colección de mickey mouses que guardaba en el armario. Era suicida, era extrema, era... averiguar dónde podía localizar a Edward, perdón, a Rico... perdón, a Riku.
La viejita ninja de la otra vez le miró pasar con cara de que quería darle un bastonazo, pero no se dejó intimidar. Se preguntó que estaría haciendo ella aquí si la ropa fea para abuelitas evidentemente estaba en el piso de abajo. De cualquier modo, se metió y se escabulló entre los estantes de ropa, asomándose de vez en cuando entre la ropa, pasando a gatas mientras los empleados le miraban raro. Sí, estaba haciendo el oso, pero era un oso necesario y digno de perdón. Además ya llevaba toda la semana haciendo lo mismo, ya deberían de haberse acostumbrado, o sea, que no exageraran y siguieran acomodando ropa que bien que le hacía falta a la tienda.
No es que fuera un acosador... no, eso lo eran los nacos nada más. Sólo era... un... un interés romántico más profundo de lo normal (fuera lo que fuera que quisiera decir "interés romántico", se oía... romántico). Y no es que estuviera investigando a Rico, es que... simplemente tenía curiosidad. Eso. ¡Sólo los nacos iban acechando gente! Y él no era un proletario cualquiera, ¿verdad?
-Sigue intentando convencerte... -Murmuró por lo bajo mientras se movia por entre la ropa. Una muchacha retrocedió asustada cuando vio una blusa "moverse" y salió corriendo diciendo que la tienda estaba encantada. Mmmm, quizás había exagerado un poco... ¡Ahí estaba! Bueno, que la muchacha se desmayara si quería, en ese momento su GPS gay se había activado y le pareció distinguir un destello de pelo plateado a la distancia.
-Uhmm... ¿Sora? amix, así como que no es que te cuestione pero... ¿Tipo qué haces en la ropa de bebé? -Una voz familiar hizo que Sora diera un respingo, que mirara hacia atrás y que dejara de prestar toda atención a su presa. Era Kairi.
-¡Kairi! Ah... ¡No te vi! pues...
-¿Pues...? -Kairi esperando una respuesta. Sora sacó un papelito de su bolsillo, donde tenía escrito lo que iba a decir en caso de que alguien le atrapara comportándose como un idiota.
-Pues... ¡pues aquí oréandome! Nada más. -Sonrió y escondió el papel de nuevo.
... Aunque a juzgar por la cara de Kairi, su amiga no parecía haberle creído. Qué raro... ¡si había ensayado su cara de póker frente al espejo! ¿Sería porque lo había leído en lugar de decirlo de corrido? Ay, ¡pero qué flojera iba a ser aprenderse toda esa frase!... bueno, quizás hubiese sido más convincente y se habría salvado de esta situación.
Su presa se escapaba. Miró a Kairi, miró a Rico, miró a Kairi, a Rico... finalmente tomó a su amiga del brazo y la llevó corriendo hasta otro lugar donde no podían verles, haciendo que esta soltara un gritito de sorpresa ante la acción tan repentina. Bueno, total, eran amigos, podía contarselo... ¿Verdad...?
Esperaba no haberse equivocado...
