Sólo dejaré lo siguiente como una pequeña nota:
La despersonalización consiste en escribir un Yo lírico (i.e., la persona que narra la historia o a quien le suceden los eventos descritos, no tiene que ser precisamente el propio autor. En otras palabras, el escritor se mete en los pantalones de otro individuo creado por sí mismo o por alguien más, con el único objetivo de narrar lo que le dicta la creatividad...)
Y agradezco los comentarios recibidos durante los últimos días, ya que me han motivado bastante (algunos me desalentaron). Les recuerdo que el capítulo que leerán a continuación es el penúltimo del fanfic, y el que sigue será el final… Empero, no finalizará del todo. ¿Cómo es posible? Explico:
Correo aéreo narra el 'antes de Korra', y el 'durante el libro aire'. El fanfic venidero narrará el mismo POV, pero ahora desde el libro 2 de La leyenda de Korra; ya necesitamos una nueva temporada, pues nos estamos comiendo las uñas.
Hipérbole de sueños seniles.
Volví a esa nada pueril de las pesadillas en donde floto. Respiro las imágenes de ojos minúsculos, pequeños cristales en medio de la obscuridad. Y de la nada emerge un rostro sin rostro, una cara que transpira venganza, y cuyos labios me gritan "mártir"….
Y despierto sin más, ahogándome con una ilusión que se deshace en frente de mí.
Un sueño. Sólo eso, o por lo menos pensé que así había sido.
A lo largo de cuatro días, una visión repetitiva me ha asediado cada noche, y en cada uno de los segundos posteriores al umbral entre la vigilia y el sueño; me encuentro inmersa en una gigantesca capa de oscuridad, entre círculos brillantes como ojos de murciélagos-lobo, y peor aún, sin poderes para poder escapar del lugar. Entonces, un individuo sin rostro toma el mío, para posteriormente colocar su pulgar sobre mi frente; para tomar mi esencia e infundir pánico adentro de mí…
Pero después despierto y no logro descubrir qué es lo que me sucedió en ese trocito de mundo pintado en tinta negra, que apenas logro distinguir.
Aunque, debo destacar que justo antes de que recobre la conciencia hacia la vigilia, encuentro tu rostro pacífico que me dice:
-Tú haz lo que esté en tus manos; todo cuanto puedas. Yo haré el resto…
¿Hacer qué? ¿Yo qué haré? No tengo la menor idea de qué se supone que haga para quién, pues no me encuentro peleando una batalla mayor…
¿Una batalla?
Quizás yo no me hallaba peleando, pero alguien más lo estaba haciendo tras su partida hacia Ciudad República; Korra, y en torno a ella estaba por suceder algo extraño. Al menos fue la explicación lógica que encontré.
O-O-O-O-O-O-O
-Isla del templo aire, habla Tenzin.
-Buenas noches, hijo.
-¡Madre! Buenas noches… perdón – escuché un leve tosido. Algo no estaba bien, pues le noté nervioso en su hablar.
-Llamo para cerciorarme de que todo se encuentra bien con Korra, el entrenamiento, tu familia… ¿Todo en orden, hijo?
-Sí, todos nos encontramos en una situación que…
-Tenzin…
-De acuerdo, madre. Te contaré lo que sucede...
A lo largo de una hora, Tenzin me informó todo cuanto había pasado desde la llegada de Korra en Ciudad República. ¿Acaso esto fue para lo que habíamos luchado tantos meses?
Una guerra por la igualdad entre la población de no-maestros se desató, y comenzó a cobrar fuerza tras la irrupción de su líder en la final del torneo de pro-control. Incluso Korra estuvo a punto de cometer una locura estratosférica, al intentar retar al líder de su movimiento días antes, influida claramente por el concejal de la Tribu agua del norte, Tarrlok, cuyas funciones habían pasado a las de la Fuerza de policía de la ciudad; había gato encerrado.
Entonces entendí con cierta claridad que, aquella visión en la que un sujeto enmascarado tomaba mi poder concordaba con la descripción que Tenzin me había dibujado en palabras precisas: una máscara que pareciera no expresar el menor sentimiento, pero a sabiendas de lo que puede hacer, sientes que el miedo te invade, al grado de hacerte morder el asfalto. En otras palabras, desconocer su rostro infundía un temor mayor.
Ciudad República está yéndose patas arriba, y Korra parece no poder progresar con su entrenamiento de Aire-control. Empero, me comentó que esa misma tarde ella le había hablado sobre unas visiones antiguas, donde parece ser que tú te encuentras en peligro, como si necesitases ayuda de inmediato.
-¿Y qué más visiones ha tenido? – pregunté
-No me logró especificar detalles. Luego de aquella noche en que la atacó Amon, su mente ha estado desenfocada gravemente. ¿Estará perdiendo su equilibrio?
-Sólo está un poco consternada. Jamás había salido de los cuatro muros de la fortaleza, y el mundo le parece un enorme sitio para vivir. Dime ¿Ya ha encontrado amigos?
-¿Te dije que entró al torneo de pro-control?
-Lo has dicho cerca de siete veces en toda la llamada. ¿Acaso este chico, ese tal Mako, es la que mantiene a Korra distraída?
-Pema me comentó que, en efecto, él es una de las tantas causas que sofocan a Korra. Si tan sólo supiera cómo podemos ayudarla a desbloquear el aire-control y su estado espiritual…
-¿Acaso el amor lo buscó ella?
-No.
-¿Por qué quieres forzar su poder? ¿Qué no estoy aquí para que me preguntes tus dudas, hijo? Siempre vas por la vida queriendo solucionar todo, tal como tu tío Sokka. Sus poderes saldrán tarde o temprano; cuando menos lo espere ella misma, cuando lo necesite… Están allí, pues es el avatar.
Querido Aang
¿Qué es lo que debo de intentar con todas mis fuerzas? ¿Cuál es el peligro que se avecina? No te ruego por una respuesta, pero sí por una pista sobre lo que debo hacer. Probablemente, lo más complicado que intenté, fue salvarte de la muerte en aquella ocasión en que Azula te disparó con el relámpago… ¿Te refieres a que te debo salvar de algún peligro de nueva cuenta?
Desde que hablé con Tenzin, las visiones que abren mis ojos se han agudizado; detrás de la máscara que figura en todos los diarios de la ciudad, apareces tú, pidiéndome silencio. Me sobresalto, pues la imagen es ajena a mí; me callas colocando tu mano sobre mi boca, y entonces levantas la máscara, tirándola sobre el agua, y me dices:
-La separación no es más que una ilusión creada por nuestros ojos…
-¿Y qué debo hacer? – te lo pido de la mejor manera, pero aún temblorosa e invadida por el pavor.
-Tú tendrás tu turno, y yo el mío. Al fin y al cabo, Korra sigue siendo una entidad física y espiritual; tu esfuérzate en lo físico, y yo me encargaré del resto. Déjame hacer mi parte…
Sin más, te desvaneces como humo entre los espejos que comienzan a rodearme, y los rostros de Lin, Tarrlok y de Korra aparecen en ellos en un trueno súbito, que siempre me hace despertar.
¿Qué me estás tratando de decir con "tu parte"? ¿Tu parte de qué?
Si no supiera que tú estás en… bien, más allá de donde se pone el sol, mis visiones me asustarían, pues podría llegar a pensar que tú estás detrás de la máscara. Empero, si algo me enseñaste es que, las enseñanzas metafóricas que solías darle a nuestros hijos siempre tenían un sentido detrás de sí.
Entonces ¿Lo que está detrás de la máscara tenía que ver contigo? ¿Acaso sugieres que tú, Korra, el enmascarado y las visiones que me estás enviando están vinculados?
¡¿Qué es lo que debo hacer?!
Katara.
Capítulo corto, lo sé. Pero ya vamos para final, así que prosigan.
