-Me gusta un chico. -Soltó el de ojos azules y cerró los ojos, pero la tentación le ganó como siempre y terminó abriendo uno para "ver qué pasaba", rogando al cielo que mantener el otro cerrado le brindara de alguna especie de protección divina o algo así. Lo que vio no le hizo sentirse mucho mejor, pues Kairi tenía la boca abierta en estupefacción y parecía seguir procesando lo que le habían dicho.
Bueno, total, ya la había cagado, de una vez terminar de hacerlo de la peor forma posible aprovechando que ahora estaba ida.
-¿Te acuerdas de lo que te dije al teléfono así del chavo aquel? pues... pues ese chavo era yo, Kairi... sorry... -Puso cara de perrito mojado.
Kairi seguía mirándolo, aunque con los ojos ligeramente más abiertos. Si seguía así, se le iban a secar las córneas. Pensó en terminar de contarle la historia entera, pero luego lo volvió a pensar y es que si lo decía ahora la iba a matar o algo así, así que no dijo nada. Para su muy, MUY mala suerte, el primer movimiento que hizo Riku al verles fue ir en dirección a ellos dos y Sora se paró duro y derecho, para luego fingir que estaba revisando la ropa de bebé por alguna razón ilógica... aunque terminó escondiéndose detrás de ella.
-Hola. -Le saludó Riku con una sonrisa y el otro se sonrojó y apretó un poco el mameluco de Cars que tenía entre las manos.
-Ay, hola. -Saludó medio cantado, aunque estaba nervioso: había intensificado sus sesiones de yoga esperando únicamente este momento, el momento en que vería al glorioso Edward Rico Cullen de nuevo desmontando de su flamante carrito de carga blanco, pero NO había tomado en cuenta el factor "Kairi-me-está-mirando-jotear".
-¿Necesitas alguna ayuda de nuevo? -El otro le sonrió con la mejor sonrisa Colgate que le salió. Era un sueño para Sora. De todos modos, Riku traía en el bolsillo su libreta de notas, por si acaso el bicho fresa este mordía. Quién sabe qué podía contagiarle, hasta a los perros finos les daban pulgas de vez en cuando.
Sora estaba en la última de las nubes del cielo. Luego se sintió idiota, o sea, ¿desde cuándo se alegraba de que le hablara un empleado? bueno sí, pero no todos los empleados eran así de guapotes ni de sexies ni le habían hecho cuestionar su sexualidad. Kairi seguía en estado catatónico, y parecía que no saldría de ahí en un buen rato. Se debatió entre el amor a primera vista o ayudar a su amiga.
-Ah, no, bueno, más o menos... -Se tocó el pelo sin darse cuenta. Genial, ahora coqueteaba como niña. Sacó un poco el pecho para verse más macho... o más bien para sentirse menos gay de lo que ya se sentía. -¿Tú no sabes dónde puedo ayudar a mi amiga? Se siente un poquito mal y así...
Pero no pudo decir nada más. De repente, Kairi se recuperó de un golpe, y se puso en una pose como si fuera a atacarlo, le tomó de la muñeca y lo sacó corriendo del establecimiento, tirando unos cuantos stands de ropa en el camino. Riku se preguntó por un momento si sería uno de esos de closet con una novia muy celosa para las apariencias de heterosexualidad.
Mientras tanto, Kairi le llevó con una cara de desesperación total hasta un lugar más o menos privado, que en idioma fresa, venía a ser el último piso y hasta el fondo, lugar lleno de locales aún sin abrir y por tanto, sin nada que interesara a la gente.
Era lo que temía: un ataque histérico fresa.
-¡Oh mai gosh, Soraaaa! -Soltó Kairi de la nada en una especie de gritito ahogado mientras le miraba con... un... ¿extraño brillo en los ojos?
O... o sería su grito de guerra antes del ataque. Sí, eso debía de ser. El otro juntó las manos, temblando como un flan.
-¡Lo siento, Kairi! O sea, no te dije porque tenía miedo de que me odiaras o algo así y eso y pues me lo salté y pues la idea era que no te enteraras y como que si estás enojada te puedo llevar al iShop para compensar y...
Un resplandeciente chichón rojo apareció en la cabeza de Sora debido a que Kairi le había soltado uno bueno con el celular.
-¡NOOOOO! ¡¿Cómo se te ocurre? ¡Quiero ver, Sora, es lo único que quiero!
Sora se levantó del suelo como pudo, con una lágrima en los ojos y sobándose. Dolía... menos mal que no fue un Nokia, no habría vivido para contarlo. -¿Eso fue que... no estás enojada o sí lo estás? -Preguntó realmente confundido.
-¡Aaayyy nooo, obvio no lo estoy! -Dijo con una sonrisa, antes de juntar sus manos. -¡A decir verdad ya todas habíamos notado que no te iban las chicas, Sora, pero estábamos esperando a que te dieras cuenta! -Y la muchacha empezó a llorar de un modo melodramático, mirando hacia arriba y quitándose las lagrimas con cuidado para que el delineador no se le corriera: viejo truco que se aprendía de las telenovelas. -Finalmente has aceptado tu destino, sniff... encima te conseguiste uno más guapo que todos los que nos hemos conseguido juntos.
-... Ajá. -Dijo el muchacho preguntándose de dónde habrían salido todos esos pétalos que parecían rodearla mientras proseguía con su discurso, y él aprovechó para mejorar un poco su aspecto general, ya que los iPhone no iban bien para pegarle a nadie. Y bueno, mientras Kairi no lo publicara en ningún otro lugar que no fuera su "queridísimo e íntimo diario", todo bien...
Mientras tanto, de vuelta en la baticueva personal de Riku, es decir, la trastienda de la tienda... el otro no dejaba de pelearse con su conciencia, quien por cierto estaba disfrazada de Axel, y ya estaba pensando en inventarse un amigo imaginario parecido a Roxas con tal de que se distrajera con algo y le dejara en paz de una vez. Pero si lo hacía iba a terminar tan loco como el fresita que le pretendía y eso no era bueno.
¿Se podía fingir una relación entera? ¿Podía hacer como que sentía cariño por alguien de su mismo sexo? Y quién sabe, a lo mejor si tenía suerte, y lo miraba y lo imitaba mucho, aprendería a cómo actuar enamorado... mientras no tuviera que ver con perderse en tiendas departamentales o usar un mameluco de bebé como escudo, claro.
(Sería naco y prole, pero tenía cerebro.)
Y tampoco era como si fuera a hacerle daño... bueno, sí, sí iba a hacerle daño y de hecho con toda la mala leche del mundo, esa había sido su primera intención, gracias por recordarlo en el peor momento posible, cerebro... pero bueno, no era TANTO si el otro no se enteraba, ¿verdad? Así que tendría que actuar bien. Al menos hasta que tuviera dinero suficiente para salir adelante y sacarse de encima a su pseudo-futuro-novio antes de que empezara a luchar por el matrimonio gay.
Era un plan perfecto... bueno, en detalles generales, ya que aún no tenía ni idea de cómo cumplir al menos la mitad de sus objetivos pero ¡eh! ¡La intención es lo cuenta! Y él era muy partidario de esa filosofía de pensamiento... desde hace exactamente cinco segundos que se le ocurrió.
Así que cuando la muchacha y su mejor amigo gay regresaron, decidió que su mejor modo de poner el plan en marcha sería un ataque frontal y directo. Tomó aire, desapareció a su Axel-conciencia, y usó todo el poder que le podía brindar su imaginación para imaginar que el rarito era una chica disfrazada, de preferencia alguna chica particularmente guapa que él quisiera invitar a salir.
-Ah, están de vuelta. -Y sonrió desastrosamente de medio lado. De haberse visto en un espejo se habría auto-mandado mucho a la goma, pero el fresita junior debía estar demasiado idiotizado como para prestar atención a su mala actuación. ¿Era ese el poder del amor ciego? Realmente era algo peligroso si lo veías de ese modo, mira que podías terminar de novio con un troll como, ejem... por ejemplo: él mismo.
-¡Esteeee no! ¡Digo, sí, sí, ya regresamos! -Sonrió Sora. Es que era tan difícil concentrarse teniendo a un guapo al frente y a tu amiga babeando atrás. -¿Te hice esper...? ehm, digo, ¿te hicimos esperar? -¡¿Y a él cuando le había importado hacer esperar al empleado del mes? (sí, incluso esa información la había conseguido y sabría que ardería en el infierno por ello).
Por supuesto, Riku era malo ligando, y Sora era... malísimo ligando, así que Kairi al final tuvo que sacrificar su momento feliz y voyeur del día para tratar de juntarlos más. Quién sabe, a lo mejor y pegaba y así obtenía más momentos felices extra y sobre todo gratis.
-Síii ya regresamos, ¿Cómo te llamas?- Y se le acercó de un modo que Riku dio dos pasitos para atrás hasta chocar con uno de los stands que Kairi había tirado en primer lugar. Él pensaba que estaba frente a una loba sedienta de sangre y venganza, pero ella en realidad sólo leía la plaquita de "hola me llamo Riku, ¿puedo ayudarle?" en el pecho de su cuasi-cuñado para estar segura de cómo se llamaba, y extendió la mano en son de paz con una sonrisa. -Ay, hola, Riku, tipo yo soy Kairi y él es Sora y nos preguntábamos si podrías ayudarle a encontrar un traje de baño que se le vea bien. -Soltó una risita.
-¡Kair-...! -Protestó Sora, pero un taconazo en el pie le hizo interrumpir su protesta, dando saltitos mientras se sobaba -¡...-iiiiiiiiigh...! Dolor, dolor, mucho dolor...
Riku miró la escena tratando de no entrar en estado de pánico. Estaba seguro de ella podía oler el miedo en el aire y esos tacones de aguja tan rosados y con moñitos, podían verse inofensivos pero eran letales. -Claro, cómo no. -Sonrió mientras intentaba recordar algo del manual de atención a cliente, pero no recordaba ninguna sección de "en caso de ataque zombie..."
-Están por este lado. -Apuntó amablemente en una dirección, mientras sus ojos buscaban la salida de emergencia más cercana por el rumbo.
-¡Ay qué bien, está cerca! -Y le dio un empujón a Sora, que cojeó en la dirección que Riku señalaba- Vayan, adelántense, yo voy a ir atrás porque quiero ver unas cosas y así... asesóralo bien, ¿Sí, Riku? -Sonrió tan dulce como pudo, y se quedó ahí parada, esperando a que se pusieran en marcha.
-... eh... claro... -El de cabello largo no podía dejar de pensar en lo enferma que debía estar ella para mandarles juntos a por un traje de baño, y encima mirándoles tan... fijamente. Con esa sonrisa de lipstick en su boca. Podía sentir la presión en sus hombros y se dio vuelta para no mirarla más, pero seguía sintiendo escalofríos en su espalda. Casi hubiera preferido que un fantasma lo siguiera. -Por aquí, joven. -Se limitó a decir y a caminar tan apresuradamente como pudo en dirección a los trajes de baño.
-¡Chauuuu! -Se despidió la otra tan ruidosamente como pudo para que recordaran que seguía allí, y volver a establecer su posición jerárquica como la alfa del grupo, para que así no fueran a desobedecerla y a irse por otro lado, y el mensaje debió funcionar muy bien porque Sora de inmediato se puso en marcha, sin atreverse a desobedecer a la líder de la manada. Además, claro, muy "sacrificadamente", no era como si le encantara la idea de quedarse a solas con Riku o algo así...
Por su parte, Riku decidió emprender el camino sin mirar atrás, porque era muy claro lo que pasaba cuando hacías eso teniendo a una loca como esa mirando tu nuca con una intensidad que podría hacerte un hueco en el cuerpo: morías en medio de terribles espasmos y visiones espantosas, con toda tu vida pasando frente a tus ojos... y no tenía ganas de acordarse de Kingdom Tacos y a Axel piropeando a Roxas por ahora, mucho menos antes de morir. De hecho, ni ahora ni nunca. ¿Qué horrible manera de morir sería esa...?
Genial, ya estaba desvariando. ¿A lo mejor era la compañía de gente así lo que terminaba friéndote las neuronas, y por eso Sora estaba como estaba? Espera: cierto, Sora. Qué tonto, casi se le olvidaba el principal objetivo de todo esto.
-Es aquí. -Señaló la sección de trajes de baño de ropa de hombre en cuanto hubieron llegado, y de inmediato se metió entre los stands de ropa, creando una especie de barrera invisible entre él y Kairi por dos razones.
En primera: su mirada era demasiado fija y aunque era casi seguro que ya no les estuviera viendo, El recuerdo perduraba... y NO se iba a dar vuelta para comprobar que ya no estuviera ahí.
Y en segunda: necesitaba un lugar cómodo y solitario donde poder engatusar al fresita tonto sin que nadie se diera cuenta. Como una araña haciendo una red... Su conciencia-Axel había regresado, y seguía mandándole imágenes demasiado negativas respecto a lo que estaba a punto de hacer. Ya sabía que era malo, pero iba a hacerlo de todos modos.
-¡Uff! -Dijo Sora mientras suspiraba y se recargaba en una columna, sonriéndole un poco cansado. -Se... se entusiasma cuando viene de compras, porfis discúlpala. -Riku sólo sonrió y asintió. Porque se suponía que a los fresitas les gustaba que les dieran la razón, ¿O no?
-Sí, bueno, a veces las novias son así... -Empezó, pero la cara de sorpresa y la inmediata negación del otro le hicieron titubear y retroceder en su avance: ¿había dicho algo malo? ¡¿Cómo podía cajetearla si había apenas empezado?
-¡No, no, no es mi novia! -Aclaró Sora con una risa nerviosa. -Es una... una amiga así como que de la infancia y best friend. Le tengo cariño, pero no tengo novia... y aunque tuviera, no sería ella, como que no es mi tipo.
-... -Ah. Entonces no la había cagado aún y además, estaba soltero... esto iba a ser más fácil de lo que esperaba. -...ya veo... ah ps, yo pensé que sí. -Sonrió un poco y se anotó un punto extra al ver que el otro parecía casi-derretirse por eso... y también le dio algo de miedo, es decir, seguía siendo una visión terrorífica para él. -¿Qué chicas te gustan?
Ya sabía qué tipo de chicas le gustaban: las que no lo eran. Pero era mejor preguntarle, así se hacía el interesado... según él, la especie fresa tenía una especie de apéndice especial para captar hasta la más mínima alusión de coqueteo, que se potenciaba si el individuo les atraía.
-¡¿EH? ¿Chi-... cas...? -Sora tosió un poco y pareció esconderse en una selección de trajes de baño... claro que no cualquiera, se escondió detrás de la sección más cara, hasta para humillarse tenía dignidad... bueno, cuando no estaba TAN embotado y ahorita sólo estaba "un poquito estupidejo nada más". ¿Cómo le iba a decir que era gay? El otro se iba a terminar alejando o algo así...
Riku debió percibir que, ahora sí, la había cagado y lo había puesto nervioso, y trato de plantearse un plan B… cosa que no funcionó, así que intentó con uno C, y uno D, y así se fue con otras letras del abecedario hasta que al llegar a la K por fin se le ocurrió algo.
Puso el plan K en marcha y se recargó en una columna intentando imitar un galán de telenovela, haciendo como que miraba distraídamente el horizonte de ropa, más allá de los zapatos de mujer.
-Sí, bueno... es que al menos yo no me siento muy cómodo estando con una chica, no sé por qué. -Lanzó el anzuelo al aire, tratando de quitar la presión sobre el otro para ejercerla sobre sí mismo. Qué joto se había visto eso... y por lo mismo, DEBÍA de funcionar.
Y funcionó. Vio que el fresa le miraba por un momento y luego miraba distraído un traje de baño... muy bien, le había hecho pensar... y eso era TODO un logro, si es que hablábamos de un fresita normal. Los conocía muy bien, todo el día despreciando e hiriendo a la gente como él mismo...
-Bueno... es que... ah... -Y Sora de nuevo volteó a verlo rápidamente, como si fuera a atacarlo, y le preguntó así, sin más, sin lubricante, sin aviso ni nada: -¿Te gustan los chicos?
-¡...! -Riku tuvo que dar un pequeñito paso hacia atrás para mantener la distancia. Ok, no era un fresa regular: era uno peligroso, y DIRECTO, no se esperaba eso. -Eh... los chicos...
-... -Sora le miró fijamente.
-... -Las neuronas de Riku estaban en automático y no contestó nada.
-...Oh... -Sora se rió y retrocedió un poco. Muy bien, quizás no había sido el momento de preguntarle eso... -Perdón, pensé que dirías que sí... pero obvio no, ¿Verdad? ¡Era broma! ¡Tipo, sólo estaba jugando! -Sonrió.
Aunque en la realidad se entristeció un poco: iba a ser difícil acercarse a uno que no sabía ni lo que quería... pero... ¡Lo intentaría! Se lo prometió con el puño cerrado.
-... -Riku por su parte, siguió en silencio y decidió no preguntar qué le sucedía al verlo hacer ese gesto en silencio: siempre que le decía algo pasaban cosas raras, el silencio era su zona segura. -Y... ¿Encontraste algo que te gustara? -Decidió irse por el lado amable y neutro de la conversación. Y ahora que lo pensaba ¿La salida de emergencia estaba cercana? No, pero sí había una puerta de sólo empleados en la cual meterse en caso de que pasara algo malo, al menos.
-¿Eh? eh... no. -Confesó apenado, dándose cuenta de que apenas y le había prestado atención a los bañadores. Eso le pasaba por venir acá con un empleado guapo cuando apenas asumía que era gay. Riku sonrió un poco... bueno, cuando no actuaba como adolescente hormonado, podía verse hasta normal. Además, tendría que aprender a lidiar con esos problemáticos cambios de humor si quería ganárselo de todos modos...
Sora pasó un momento más o menos tranquilo, Kairi le había dicho que tenía que quedarse tranquilo si quería...
-¿Me das tu número? -Ok, no, no duraba tranquilo un momento.
-... -El otro volvió a entrar en fase standby, pero en esta ocasión la pregunta fue poquito menos filosa y aunque dudó un poco, terminó aceptando. Nunca había visto a nadie poner una cara más feliz en toda su vida y dudaba volver a verlo.
Para cuando por fin pudieron despedirse, no sin un "regrese pronto" que sabía que el otro tomaría en serio, ya había subido algunos puestos en la lista de personas favoritas de Sora.
...Sólo restaba quitarse el sentimiento de culpa de encima, y todo iría sobre ruedas.
Esa noche, la taquería estaba con casa llena, y Roxas estaba ahora sí demasiado ocupado repartiendo órdenes para prestar atención a Axel, quien a su vez prestaba atención a Riku, quien a su vez le recordaba al otro que no se distrajera y se dedicara a hacer tacos. Pero sabía a qué venía esa mirada... Axel sabía que algo le ocurría, Riku no había podido evitar el actuar extraño desde que llegó y es que su conciencia seguía teniendo la cara de Axel, y tener al verdadero cara a cara sólo le hacía bajar la mirada para picar cilantro con furia.
-¿Te pasa algo, Riku? -Preguntó Axel intrigado por su inusual saña al picar el cilantro, pero sólo recibió frío silencio por contestación, y un "¡AXEEEEL! ¡¿QUÉ PASÓ CON ESA ORDEN?" por parte de su aún-no-oficial-novio Roxas, así que tuvo que dejarlo en paz. Pensó en algo chistoso, pero no se le ocurría nada: el aura extrañamente pesada de Riku le llegaba hasta a él.
Algo estaba mal... y no sabía qué era. Y no podía preguntarle a Roxas, parecía estar demasiado ocupado como para...
-Mañana va a venir un tipo acá. -Riku rompió el silencio, aunque sin mirarle a los ojos.
-¡HABLÓ! Esto va progresando... ¿Amigo tuyo? -Preguntó Axel, alegremente de que le hubiera dicho algo.
-... -El otro se encogió de hombros y siguió en eso. Axel se congeló... no... no podía ser... ¿o sí...? pero... no... ¿Cómo...? Tenía que preguntarle pero... tenía miedo de la respuesta. Tragó saliva, se acercó, y susurró:
-¿...Es el inspector de sanidad?
-No.
-¡Ah! No me asustes... -Axel respiró aliviado y siguió cortando carne alegremente. Porque el inspector no le daba miedo, pero los gritos que le pegaba Roxas hasta por la mínima recomendación que éstos daban, sí le llenaban de temor y de traumas con pesadillas que duraban días.. -Entonces no hay problema, tú traelo.
Riku asintió y siguió con su mejor amigo el cilantro. Era consciente de que se había escapado de un interrogatorio y de una regañada suprema por un pelo, así que más le valía a Sora aceptar su invitación, porque NO iba a volver a hacerlo. Sacó su celular y mandó un breve mensaje.
Mientras tanto, Sora estaba hecho un bollo en su cama, mirando su celular con una sonrisa muy marcada, específicamente uno de los contactos en su lista: "Riku" ponía, y el número de su nokia chafo estaba ahí.
Se preguntó ¿Qué pasaría si llamaba ahora? ¿qué hacían los empleados por la noche? era algo que nunca se había preguntado y no podía imaginarlo en absoluto. Quizás un día tuviera la oportunidad de llamar a Riku por la noche y preguntarle "Hola amor, ¿qué haces?" así como a veces veía a algunas chicas hacer, con su voz extrañamente dulce. Se emocionó y llevó el celular a sus labios, pero entonces esté sonó.
"¡Baby, baby, baby, oooh!"
-¡Aaaagh! -Por un momento pensó que el aparato había cobrado vida y casi lo tira, pero se esforzó en atraparlo de nuevo. Resbalaba como si fuera jabón, maldición, ¡¿por qué hacian celulares así? debería poner demanda... por fin logró atraparlo y miró la pantalla, pensando que sería Kairi preguntándole por millonésima ocasión cómo se había conseguido un novio tan guapo ("Ke noO ez miih noviioO, Kairii!") Pero se heló.
Era Riku.
Abrió el mensaje picando las teclas como un demente y se sonrojó. Bueno, los tacos no eran lo suyo... pero si era Riku, lo valía. Respondió un rápido "Okii" con una carita feliz y lo envió. A Riku parecía que no le gustaban las niñas. Tampoco dijo que le gustaran los niños... pero Sora tenía una oportunidad y si ya lo había invitado fuera del trabajo, era ALGO.
¡No podía esperar para decirle a Kairi!
