Cloud estaba recargado en una columna del centro comercial con la cara de más infinita flojera que uno podía imaginarse. No estaba tumbado a lo largo del piso sólo porque su madre de pequeño, como a todos, le había corregido el mal habito de sentarse en el suelo de los supermercados porque "no sabes quién pasó antes por aquí y qué piso". Pero deseó ser un poco más sinvergüenza sólo para poder hacerlo, porque acompañar a Aerith a comprar comida para sus mil ocho mil perros, hurones, gatos, hámsteres, tortugas, canarios y demás fauna doméstica no era lo más divertido del mundo. Con la excusa de que quería ver algo en "los libros esos de allá" se había escapado de ella por un pelo.
Además las lecciones de informática ya lo estaban agobiando horriblemente (aunque Zack tenía razón en eso de que el internet era divertido, claro, cuando lo sabías usar bien), sin contar su primera impresión de Tifa y la pijamada por la que AÚN sentía culpa (¡Nunca debió dormir con Sephiroth! ¡NUNCA! Él había sido puro como una perla, y ahora habían hecho de él... un... un... ¡La culpa era de Zack! ¡Siempre era la culpa de Zack! ¡Retiraba lo dicho de que el internet era divertido!) y por lo que no tenía ni el más mínimo deseo de hacer nada si no mirar la pared...
YDEREPENTEALGOSEMOVIÓ.
La cosa, o persona, o animal, o lo que fuera que se hubiera escurrido con tal rapidez por los estantes de revistas del corazón y libros manoseados, parecía haberse movido como si no quisiera ser vista o visto. Por un momento pensó que era una cucaracha (nota mental: no volver a comprar aquí, y por supuesto que de inmediato se alejó de los libros, ew, no los iba a tocar, nope), incluso llegó a pensar que era un fantasma, más por higiene personal que por superstición... o que Zack leía mentes y venía a reclamarle por echarle la culpa de todo, incluso de eventos en los cuales no había estado presente.
¿O le habría ofendido más la parte de que el mundo del internet no era maravilloso? Sí, era más probable que reclamara por eso.
Su curiosidad le llevó de estante en estante hasta que finalmente encontró al responsable. Era un adolescente de aspecto descuidado y pantalones demasiado largos para él, con lentes de sol enormes, bufanda en verano, y una cachucha que decía "vota así X" en letras grandes. Miraba el stand de revistas como si estuviera planeando el asalto de las mismas o algo parecido, ya que pasaba "disimuladamente" mas siempre echándoles un vistazo.
Cloud no lo sabía, pero el muchacho era Riku, y estaba haciendo la representación más pobre que uno pudiera imaginarse de un sujeto desinteresado en las revistas que se encontraban ante él, aunque no era para menos... todas ellas trataban de consejos de seducción y de "ligue" y "como saber si le gustas", y no se atrevió a acercarse directamente si no hasta que Cloud se fue, decidiendo que el tipo era demasiado raro para que fuera seguro quedarse más tiempo.
No bien el rubio desconocido se hubo ido con pinta de que lo iba a acusar a la guardia nacional, Riku decidió abalanzarse sobre el libro más grueso que encontró sobre el tema, tomó algunas revistas y para disimular, las adjuntó con revistas sobre autos. No le llamaban la atención que digamos, pero bueno, siempre podría dárselas a Axel, le vendrían bien. Además si la cajera lo miraba chistoso, le podía decir que eran para su hermana o su prima, y que lo habían mandado porque tenían "pijamada".
Ni siquiera se le antojaban esos libros, pero después de los frontales y directos eh... acercamientos, de Sora, más le valía estar preparado. Si llegaba a soltarle otro "¿te gustan los chicos?" o "¿quieres casarte conmigo?" (porque era capaz, lo podía oler en su colonia cara, era capaz) tenía que saber cómo responder, ¡no podía quedarse ahí parado de nuevo sin decir ni una muletilla, al menos! podía perder a su pretendiente rico. Y si las telenovelas de la taquería algo le habían enseñado, es que uno no puede perder al pretendiente rico.
... Mejor no discutir qué estaba haciendo de su vida para que esta terminara siendo una telenovela.
...Y una mala.
A esa misma hora, en otro centro comercial más caro lleno de hipsters y fresas, otra persona se encontraba haciendo sus compras, aunque en primer lugar, las suyas no eran unas compras tan secretas y además, no iban con malas intenciones, aunque no fueran del todo correctas.
-¡Mira, todavía venden de las light gourmet! Así no engordo. -Celebró Kairi alegremente mientras tomaba una caja con paquetes de palomitas importadas de Europa. A su lado, un nervioso Sora iba caminando.
-¿Kairi, esto está en serio bien?
-¡Por supuesto! ¿No has leído la etiqueta? ¡Tipo son las más light del mercado!
-No, sí, bueno, tampoco pero también... yo no decía de las palomitas...
-Porque tú sabes que, o sea, al rato no nos damos cuenta y engordamos, y así y las lonjas saliéndose del pantalón está naquísimo...
-Oye, Kairi, pero...
-¡¿Pero qué, Sora?! ¡No hay pero que valga! ¡¿O todo gordo y seboso te vas a presentar a comer tacos?!
-...
-... -Kairi se frotó el mentón, dándose cuenta que la cita de Sora no era para nada light. -Bueno, la próxima vez siempre puedes escoger el lugar... ¡además tú puedes comer mucho y no engordas!
-Kaaairiiii... -Llamó Sora, aunque su voz fue perdiendo fuerza mientras su amiga se alejaba. Estaba SEGURO de que ella sabía que hacer una pijamada con sus amigas en "honor a su cita" no era correcto (mientras tanto, Riku se encontraba echándole la misma excusa a la cajera, convirtiéndolos ligeramente en paralelos, aunque una pijamada fuera real y la otra fuera falsa). Y menos el pedirle que le mandara mensajes con fotografías de ser posible, y que tomara video. Pero ella no parecía dispuesta a ceder.
Intentó con una nueva estrategia.
-¿Y si mejor te escribo sólo cuando tenga problemas y no sepa qué hacer para avanzar? -Dijo casi en un murmullo y con una risita nerviosa. Curiosamente, esta vez el oído de Kairi se había afinado de un modo que dejaría en ridículo al mundo animal, y se acercó a él con cara de seriedad.
-Sora... -Le dijo Kairi, tomándole de los hombros y mirándole a los ojos con una expresión que Sora pensó que estaba a punto de dejar el destino de muchos mundos paralelos sobre él. -...es tu primera cita y tipo, como tu mejor amiga, tengo prioridad para ver las fotos... o sea, digo, no en plan metiche, no, yo digo así para ayudarte y darte consejos y ver que todo salga bien en la cita de mi BFF. -Tosió, intentando sonar convincente y tratando de pensar en otra cosa que no fueran las hermosísimas y tiernísimas fotos de amor gay que iban a acabar en su celular. -Y los videos son para corregir errores para las demás citas, ¿ves?
-... ¿Tipo la pijamada también es necesaria? -Preguntó un muy confundido e inocente Sora. -Porque o sea, si Naminé y las demás van a estar contigo... ¿Estás segura que así me puedes cuidar bien, Kairi? ¿No van a decir nada o no te van a distraer?
-Eh... sí, muy necesaria. Indispensable. ¿Qué tal que tengo que ir a algún lado o se muere mi recepción o algo y en ese momento tienes una emergencia, quién crees que me va a avisar o va a continuar dándote apoyo? ¡No me van a distraer, Sora, tipo me van a ayudar! Y como no tenía nada que hacer, pues, mejor, tiene forever que no las veo. -No era del todo mentira esa última parte: en realidad había cancelado todos sus planes para poder estar 100% al pendiente, y en realidad se veían muy seguido, pero siempre se oía mejor un "no tengo nada que hacer" que un "me encargue de no tener nada que hacer"
Sora se mordió el labio, nervioso ante la idea de cualquier modo, ya que algo le decía que Kairi tenía segundas intenciones en su cuidado excesivo, pero sin querer aceptarlo del todo. Su cerebro empezaba a freírse con tal cantidad de información, así que cerró los ojos y repasó con rapidez lo acontecido en estos últimos momentos.
Sí, ya recordaba cómo había terminado en esta situación:
La pasada noche, Riku le había mandado un mensaje sencillo: "Si mañana estas libre ¿Quieres ir a comer tacos conmigo?". La respuesta de un muy eufórico Sora tuvo que ser corregida como 10 veces debido a la cantidad garrafal de errores de ortografía que tenía, además de que al mismo tiempo estaba abriendo msn, facebook, twitter, tumblr y toda red social posible para avisarle al mundo del asunto (Kairi con prioridad, claro), y para cuando al fin logró mandar decentemente el "Okii! :D" a Riku, ya lo sabían hasta los marcianos.
Mucha gente lo había felicitado, le llovieron "me gusta", y uno que otro le puso un ícono de una foca que decía "GAAAAAAYYYY" lo cual no entendió del todo, pero el interés de Kairi en el tema fue... extraño, por decirlo de algún modo: la muchacha se había entusiasmado y le pidió copia de la copia de la copia de cada mensaje que se mandaron en aquella conversación que por cierto fue fácil porque sólo fueron dos, y además, había terminado organizando una "pijamada" en honor y como apoyo a su primera cita. Y aquí estaban, abasteciéndose de municiones para la pijamada de Kairi.
Por más que lo repasaba, no entendía en qué momento las cosas habían empezado a salirse de control... quizás fuera desde el momento en que decidió enamorarse de un chico, todo parecía tan confuso ahora...
¡Sobre todo porque nunca pensó que fuera exactamente igual que enamorarse de una chica! era extraño, pero el hecho de que fuera muy normal era lo que más le había extrañado. No había nada de diferente: no se enfermaba, no se le notaba, no le hacía actuar diferente, no cambiaba sus gustos, no se caía el cielo.
No pasaba nada.
Era exactamente lo mismo... tan normal, que en su inocencia no entendía por qué todos suponían que debía de ser diferente, extraño, o malo. Siempre pensó que era más raro o más dañino, pero todo era exactamente igual, ¡seguía siendo Sora! Lo único que cambiaba era el género de la persona, pero todo lo demás era tan absurdamente normal que podía hasta ser aburrido. Tu historia promedio de amor adolescente. Apenas podía recuperarse de tal revelación, como "todo lo que yo sabía respecto a los gays acaba de ser comprobado como erróneo".
-¿Sora, tipo, escuchaste lo que te dije? -Preguntó Kairi preocupada. -Si te sientes mal vamos al médico y que te den algo porque ¡no puedes cancelarle a-... a...! ¿Cómo se llamaba?
-¿Eh? -Sora salió de su momento filosófico del día. -Edward... digo Rico... digo, Riku, ¡Riku Cullen...! digo no, ¡no es Cullen! Riku nada más... -Maldición, trágame tierra. Tendría que averiguar su apellido para evitar un osazo como este en su presencia.
Kairi soltó una risita al verlo ponerse tan nervioso y tan rojo. Ojalá le mandara fotos de la cita.
-¡Ay, Sora, tranquilo, era una pregunta sin ánimo de intimidar! Riku, entonces. -Pero tampoco me respondiste si querías ir al médico...
-¡Eh, no, no, estoy bien! Sólo, eh... sólo estaba pensando en... en... en qué deberíamos de hacer luego de los tacos, es todo! -Intentó tapar el momento vergonzoso para no hacerlo aún más grande.
-¡Ah, eso no es problema! -Dijo Kairi, siempre con un plan B, C, y D a la mano.
-Eh... ¿En serio? -Sora, quien aún estaba procesando la situación entera y aún no pasaba ni de la versión beta del plan A.
-¡Sí! ¿Mira, cómo a qué hora van a salir de ahí? -En el peor de los casos, Kairi era capaz de reservar un cuarto de hotel... o el hotel entero si le alcanzaba.
-...¿De... de... tipo, de donde? -Sora sólo entendía que tenía una cita con Riku y punto.
-¡O sea, de los tacos! -Kairi se armó de paciencia.
-¡Ah sí! Eh... no sé, quizás en una hora o media hora...?
-Ajá, pues, mira, vas a necesitar reposar el estómago después de tener tu súper cita con RIku porque si no, te puede hacer daño. -Aunque no lo pareciera, sí se preocupaba por la salud de Sora. -Así que una caminata tranquila, relax...
-¡AAAAH! -Sora gritó de la nada.
-¡¿SORA?! ¡¿Estás bien?!
-¡KAIRI!
-¡¿Qué te pasa?!
-¡...TENGO UNA CITA CON RIKU!
-...
Kairi confundida, se concedió un minuto mirando la cara de horror de Sora esperando que todo cobrara sentido.
...Nope, seguía sin tener sentido.
-...¿O sea como? ¿Ahora mismo?
-¡N-no! Eh... es que... -Sora, ACABABA de captar que en efecto tenía una CITA con RIKU, en UNAS CUANTAS HORAS.
-... -Kairi lo miró. FIJAMENTE.
-... ¡N-no me mires así! Tipo me tarde un poco procesando. -Sora tosió. -¡Kairi!
-¿S... sí?
-¡Tienes que ayudarme!
-... Pero si eso estamos haciendo, Sora, tipo cálmate...
-¡O sea sí pero no!
-... -¿Y si mejor se saltaba el número de emergencias y directamente llamaba a la mamá de Sora? -Eh... tranquilo, dime, ¿Qué te preocupa?
El muchacho ya estaba dando vueltas en círculos, repentinamente nervioso ante la idea. Luego, se volvió a ver a Kairi con una cara de angustia total, la cual casi hizo que la muchacha entrara en pánico también, pero por suerte ella era una profesional en estas cosas y sabía manejar las situaciones de pánico antes de una cita.
-¿...Qué me voy a poner? -Gimió el otro, con angustia genuina.
-... -Kairi soltó un largo suspiro y luego sonrió condescendiente, dándole una palmada en la cabecita. Cierto, que era su primera cita... era un evento sólo comparable a los XV años, después de todo, sólo ocurría una vez en la vida. -Tranquilo, Sora, tipo yo sé lo que se siente, en mi primera cita yo también estaba toda nerviosa y así... en cuanto terminemos aquí las compras vamos con las chicas a tu casa a prepararte, ¿sí? ¡te prometo que todo saldrá bien!
-¡¿ESTÁS LOCO?! ¡SALDRÁ FATAL! ¡Sin contar que Roxas me echara la culpa y me descuartizará! -Fue la reacción de Axel al enterarse del ya no tan secreto de Riku.
-Bueno, aunque en cierto sentido me diste la idea, soy yo el responsable de ejecutarla así que, ¿No te basta con eso para dejarme en paz? -Riku ya estaba bastante irritado, lo suficiente como para molestarse en contestarle. Eso le pasaba por dejar su celular en un lugar a la vista del metiche de Axel y claro, por confiar a ciegas en que respetaría el dicho aquel de "el respeto al celular ajeno es la paz".
-¡No! ¡Riku, reacciona, vas a causarle mucho daño!
-¡La gente como él ya le causa mucho daño, Axel!
-¡No entiendes! ¡No ganas nada desquitándote, además ese muchacho no tiene la culpa de nada!
-... -¿Le daría tiempo a atar y amordazar a Axel antes de llevar a Sora a la taqueria?
-Riku, no ma...nches, en serio, eso no es justo.
-La vida no es justa conmigo tampoco, además ni tú ni yo sabemos si es en verdad libre de toda culpa.
-Cuando Roxas se entere...
-¿Qué? -Riku se dio media vuelta, mirándolo con una cara de enojo total. -¿Le vas a decir, acaso?
-... -Axel se quedó callado un momento. De fondo, la telenovela que pasaban por la televisión con estática entraba también en un ambiente de tensión, por lo cual tanto su conversación como la de la novela empezaron a contar con efectos de sonido de "suspenso". No era algo que a él le diera mucha risa en este momento, de todos modos... alguien iba a salir herido aquí. -Riku... razónalo, por favor.
-Lo sabía. -Riku rodó los ojos leyendo con facilidad su lenguaje corporal. Axel no iba a decirle nada a Roxas. No tenía los suficientes... "destos" para decirle.
-¡Riku, basta, pareces señorita en sus días pues!
-Oh, cómo te gusta fregar... mira, Axel, ya lo hice, ya lo invité, y no puedes hacer NADA para impedirlo. Si tanto te importa, ponle un colchón donde se vaya a caer para que no le duela tanto.
Hubo un momento de silencio, uno muy tenso que se podía cortar con un cuchillo. Axel, intentando buscar una salida a esa locura, Riku, intentando buscar una salida de otro ataque de la Axelconsciencia. Y fue en ese momento de silencio, con los labios del pelirrojo a medio abrir listos para decir al menos un "oye güey", en que Roxas entró al local y el mundo se congeló.
-... ¿Qué? -Preguntó Roxas, alzando una ceja de extrañeza al ver sus caras de pena, mirando al suelo como perritos regañados. Lo cual era raro, porque él no les había dado ningún escobazo aún, apenas iba llegando... ¿tan rápido les había dado tiempo a meterse en problemas? -¿Qué quemaron ahora?
-No, nada, Roxie, aquí chambeamos nada más...
-Tú nunca trabajas y cuando lo haces no pones esa cara y Riku menos. ¿Qué rompieron?
-...Como no llegabas intenté hacer tus tareas para lo del empleado del mes y Axel no intentó detenerme. -Se inventó Riku, mirando a Roxas a los ojos. Sabía lo celoso que era con ese puesto... pero ¿Axel lo apoyaría? ¿Se atrevería a decirle la verdad? Eso era lo que en verdad le tenía nervioso.
-...¿Axel? -Roxas miró incrédulo a Axel, haciendo que este se mordiera los labios y mirara ferozmente a Riku.
-...sí, Roxas, perdón. Pensé que sería una buena broma... -Mintió Axel y desvió su mirada a la mesa, sintiéndose mal a la vez que Riku sonreía aliviado. Roxas rodó los ojos como si fueran idiotas, sin tener ni idea de que en realidad todo era un teatro montado. Axel, para protegerlo, y Riku, por conveniencia.
Y no es que él fuera malo... es que cuando una persona tiene hambre y tiene pocos medios para saciar su estómago, no piensa con claridad. Si Sora pensaba en marcas de zapatos para correr, para andar por la calle y para hacer aerobics, él pensaba en si realmente requería un par nuevo o podría andar con los viejos un rato más para no gastar tanto dinero. Y por ahora, todo mundo ganaba... por ahora.
Pero Roxas los seguía mirando fijamente y parpadeando como si esperara a que se les ocurriera algo un poco menos idiota. No se le veía enojado ni remotamente molesto, más bien tenía esa expresión que hacen las personas que acaban de presenciar algo increíblemente estúpido. De hecho, Axel sospechaba que Roxas venía con un estupidómetro incluido en el paquete, en plan cajita feliz, y él y Riku eran los niños ineptos que acababan de volarlo a niveles estratosféricos casi al punto de descomponerlo.
Ahora que lo pensaba, sí había sido una excusa muy idiota. Hola, soy Axel y esto es Jackass.
-¡Ilusos! -Roxas lo sacó de sus pensamientos dándoles un zape por igual, antes de retirarse a trabajar. -Pueden jugar tan sucio como quieran pero por un día que lo logren... y aún si lograran conseguirlo, por un día no va a contar todo el mes. Me tardé porque había un sujeto vendiendo discos en el camión y había uno que me gustó mucho... ¡Pero nada más!
-¡Si quieres yo te quemo uno con todas las rolas que quieras, Roxie! -Sonrió Axel, intentando olvidarse del tema, una vez más. Sabía que sólo estaba perjudicando a todos, que mientras más creciera la mentira más dolería la verdad, pero... no tenía los "destos" para ser él quien dijera la verdad.
-¡Deja de decirme Roxie!
-No te enojes, mi amor...
-¡Axel!
-¿Dime, Roxie?
-¡AXEL!
Estaban a unos minutos de dejar la casa de Kairi para que empezara la cita y Sora se estaba preguntando si en verdad necesitaba TANTA ayuda. Con Kairi sí podía, pero comprendió que había subestimado la capacidad de lidiar con más de una niña al mismo tiempo, Naminé y Selphie ya eran demasiado y eso que eran "sólo" dos más, amén de que Xion, la amiga de Naminé, no había podido venir porque tenía un compromiso (o quizás sólo se confundió de evento y pensó que sería más seguro no ir, después de todo estas invitaciones eran como el teléfono descompuesto).
Las últimas horas habían sido un interrogatorio sobre la poca información que tenía de Riku, sugerencias de preguntas que hacerle para conocer más de él, y para convencerlo de que se llevara un pequeño dispositivo de "oído espía" que una de las chicas (se encubrieron entre sí, así que no sabía cuál) encontró en algún centro comercial para que pudieran escuchar la conversación entera. Todo esto mientras nadaba en ropas que usar y peinados que usar, y Sora por un momento que todo terminara.
Pero ahora, parado frente a la puerta de la casa de Kairi, a punto de ir al lugar donde se encontraría con Riku, deseó con todas sus fuerzas que el tiempo se detuviera de los nervios que sentía. Por supuesto, el muy malvado se negó a hacerle caso, y siguió corriendo como si nada, los segundos súbitamente reducidos a micro-segundos.
Las chicas rodearon a Sora con la intención de darle ánimos, logrando más bien el efecto contrario.
-¿Estás nervioso? -Preguntó Kairi, mientras Selphie revisaba el horóscopo de Sora en una revista para asegurarse de que todo saliera bien, instruyendo a Naminé en el bello arte de las predicciones amorosas y por qué la luna era capaz de dictar que aries fracasara en el amor, acuario tuviera todo a su favor para declararse, y géminis pasara por una racha "de lo más cool". No sabía si Naminé sí estaba entendiendo o simplemente decía que sí para no parecer tonta.
Una visión para poner nervioso a cualquiera.
-¡Estoy perfectamente! -Mintió como un bellaco y se rió como un loser.
-¡Esa es la actitud, Sora! Así como, todo confianza aunque por dentro te estés muriendo!
Eso no estaba ayudando.
-Ah... ajá, ja ja... -Tragó saliva.
-Ahora, en caso de emergencia, puedes llamarnos y pasamos por tí, pero no te vayas a ningún lugar muy oscuro porque te pueden robar, ¿ves?
-¿Y si pierdo a Riku y se le acaba la batería?
-Ay... eh...
-¿Quizás estaría bien si lo vas a buscar? Pero si es muy peligroso pide ayuda, ¿está bien? -Naminé le dedicó una sonrisa ligera y Sora asintió. Era la única que no hablaba como si tuviera una papa en la boca y por eso le inspiraba más confianza (aún no sabía de dónde habían agarrado el hábito, quizás se frenara cuando fueran mayores).
-Está bien, Naminé.
-Muy bien, Sora. -Lo alentó Selphie con una gran sonrisa que no supo si era de apoyo moral o de travesura. -¿Listo para tu primera cita? ¡Espero que sí porque allá vamos, my friend!
No le dio oportunidad a responder. Abrió la puerta y lo escoltó al exterior.
