Para haber iniciado de un modo tan espectacularmente idiota ¡(¿A quién se le ocurre pedirle a su mejor amiga que lo lleve en camioneta a una cuadra del puesto de tacos para no perderse?! ¡¿Y de ahí caminar aparentando como si no lo hubieran traído para no verse muy loser?!) la cita había continuado ... ¡Relativamente bien! Claro, si descontamos las malditas manos sudorosas que discretamente se tenía que limpiar en los costados del pantalón cada quince minutos, o el temblor que se apoderó de él sin aviso ni nada, o el hecho de que casi se mata tropezándose con los malditos escaloncitos de la maldita taquería... si descontamos todo eso, entonces todo iba de perlas.

Detalles, bah.

Además no se tropezó por imbécil, si no porque estaba haciendo todolo posible por recordar lo que Naminé le había rogado que hiciera: reconsiderar a Riku como una persona y no como un semi-dios para poder hablarle con normalidad, asegurándole que era más fácil conocer a una persona cuando no estabas intentando construirle un altar.

...Ok. Quizás sí se había tropezado por imbécil. Pero sólo iba a ceder en ese punto.

Sinceramente Sora no estaba seguro de poder cumplir una tarea tan... tan normal, porque omigosh estaba en una cita, UNA CITA, y el triple nudo que pareció formarse en su garganta en cuanto vio a Riku bajarse del transporte público parecía estar de acuerdo con él. Su primer "hola" se asemejó más a un croar de rana que a una voz humana. Hablar parecía ahora toda una proeza digna del ese tipo que vio en clase de literatura cuando leían la Odisea ("leían", porque él no la leyó, pero los demás sí).

Una vez pasado el pánico inicial, y una vez que se hubo acostumbrado un poco a su presencia cercana, resultó que platicar con él era mucho más fácil que seguirlo al trabajo cubriendo sus huellas para no ser detectado como una especie de demente acosador, mire usted por dónde se viene a ganar el sentido común.

Y ahora estaba aquí, sentado en una silla, con su cerebro ya NO friéndose del miedo de estar en su primera cita, y comiendo tacos con Riku como si no fuera lo más naco del mundo. (Kairi insistía que los chicos cool como ellos venían equipados con un gen especial que les permitía adaptarse a una primera cita mucho más rápidamente que el resto de las tribus urbanas, Sora cuestionaba su información, pero ella juraba que lo vio en wikipedia una vez).

Además le estaban mandando mensajes de apoyo moral. Aunque quizás "amg sora tmbien l guxtan los vidjuegs kmo a ti amg k cute ya ksenseee!" no era el mejor ejemplo de apoyo moral. Pero debía de admitir que al menos en gustos de videojuegos sí coincidían, omg, ¡¿Era posible para un ser humano ser tan perfecto?! ¡Y él perdiendo el tiempo con la heterosexualidad!

Ok, restémosle algo de crédito: cada vez que pasaba el mesero pelirrojo se quedaban viendo de un modo que no podía descrifrar. Not. Cool. Y era su primera cita, así que no podía, tipo, llamar de nuevo su atención aventándole un limón o pateándolo abajo de la mesa y poniendo cara de pucheros. Ugh, y no recordaba que se suponía que había que hacer en estos casos, era oficial: necesitaba la ayuda de Kairi y compañía... y un baño donde quejarse a gusto.

-¿Riku? -Pero no se iría sin dar pelea. Riku desvió la mirada del pelirrojo y le sonrió.

-¿Qué sucede?

-Este... este... -No se le ocurrió pensar en una excusa antes de llamar su atención, MALDITOS CELOS. PIENSA ALGO. -Eh... que... -LO QUE SEA. CEREBRO. -...Queee si... -POR FAVOR. - ¡Quevoyalbaño!.

... MENOS ESO. ¡IDIOTA!

-... -Riku, como el caballero que era, concedió a Sora un momento de silencio en honor a su masculinidad.

-... -Sora decidió que por otro lado, ya había sido mucho silencio. -Ejem. Sí, baño. Ahorita vengo.

Riku lo miró. Sora lo miró de vuelta. Y se pateó mentalmente porque de las mil ocho mil excusas disponibles, tenía que agarrar la que Kairi y el resto de sus amigAs (énfasis en el femenino) usaban.

¡QUÉ OSOOOOOOOOO!

-Oh, muy bien, ¿te espero entonces? -Riku recobró el control de la situación y le ofreció una sonrisa dulce y comprensiva que la muy magullada autoestima de Sora agradeció, devolviéndole la capacidad de reírse y hacer como que no había pasado nada.

-¡Pff, no, no hace falta! ¡Tú sigue comiendo, de todos modos yo ya terminé!

Se levantó y se dirigió al baño con la cara muy roja y pidiendo clemencia al cielo para no estropearlo más. Tenía que ser rápido, en parte porque si se tardaba mucho Riku iba a pensar que se había ido a retocar el maquillaje que NO traía, y en parte porque el mesero pelirrojo, el causante de todo el drama en primer lugar, se había acercado a su mesa a hablar de quién sabe qué con Riku tan pronto como él se hubo ido. Los celos dentro de Sora clamaron por la sangre del muy descarado, ¡Qué se creía, bajanovios! ¡Y el muy tarado de Riku haciéndole caso! Estaban en su primera cita. PRIMERA. CITA. ¡El importante tenía que ser él!

En la privacidad del baño, se volvía mucho más cómodo hacer berrinches, debería hacer esto más seguido. Bendito autocorrector que permitía que todo fuera más fácil.

Enviado a: Kairi

Hoy a las 8:45 PM

El camarero me lo quiere bajar! :'(

Recibido de: Kairi

Hoy a las 8:45 PM

no mnxs i ezo

k pzo

Enviado a: Kairi

Hoy a las 8:45 PM

No se dejan de mirar qué hago? :(

Recibido de: Kairi

Hoy a las 8:46 PM

mm vaianze al cine o kminen un rto

pro skalo d ai ia o t lo bjan

Enviado a: Kairi

Hoy a las 8:48 PM

Hay un parque cerca creo así no me pierdo

Recibido de: Kairi

Hoy a las 8:49 PM

ok ai zta bn

kuidt k de noxe zta feio

t examos porras dezde aka!

tu puedz Sori :) 3

El camarero pelirrojo en cuestión, para desconocimiento de Sora, era Axel. Y no estaba coqueteando, para eso ya tenía a Roxas (aunque Axel lo convenció de irse a otra mesa, bu, qué chafa, pero era mejor que tenerlo aquí, todo sea por amor) si no que estaba juzgando a Riku silenciosamente, con la esperanza vaga de hacerle explotar la cabeza si lo miraba lo suficientemente feo durante bastante tiempo.

Lo peor: se había conseguido un chico lindo y amable. Eso sí, apestaba a colonia cara como el que más, y era evidente que no estaba acostumbrado a este tipo de lugares, pero fuera de eso era hasta inocentón y libre de toda culpa. Notó su mirada de pánico cada vez que lo atrapaba fulminando a Riku con la mirada, posiblemente malinterpretando todo. Notó el tono de adoración con que se dirigía a él. Notó todos esos pequeños detalles que lo delataban como un imbécil enamorado, y Riku lo sabía. Lo sabía, y aún así quería hacerle daño.

No bien se hubo ido, se aproximó para regañar a su amigo, tenía escasos minutos antes de que él decidiera regresar del baño. Él que odiaba las telenovelas y mira nada más en lo que se venía a meter.

-Ok, esta es mi última oferta y si llama usted en los próximos cinco minutos se ahorra... ehmm... ¡Media tanda de regaños por lo que queda de la semana! ¡Llame ya!

-No. -El tono frío en su voz le sacó un suspiro de resignación a Axel.

Eso no quería decir que lo iba a dejar en paz. Se apoyó en su silla y empezó a hablarle como si estuviera negociando, capaz que si lo hacía sentir importante reconsideraba su posición. Además, su mamá le había dicho que estudiara para abogado por ALGO, algo de talento debía de tener.

-Mira, Riku. Eres mi amigo y es mi deber evitar que... pues, en resumen, seas un imbécil. Mi consejo es que no seas una mierda de persona y lo dejes, el chico nada más se está haciendo ilusiones contigo.

Ahora Riku ya lo estaba mirando.

-Permíteme recordarte que ese era, de hecho, el punto.

Axel hizo una cara como de dolor.

-Puuuesssssíiiii... peeero... puesss... tambiénnn como que... ¡Nop! El Riku que yo conozco... pues sí, tuvo sus momentos difíciles... pero jamás haría algo tan... cruel.

Riku rodó los ojos por toda respuesta, y Axel sintió la paciencia volar de su cuerpo, zarandeando el trapo que traía en su mano para darle más énfasis a sus palabras.

-¡Él no tiene la culpa de nada y no se vale que te desquites con quien nada te hizo! Ni por tí, ni por mí, ni por... Roxas.

-Tú no sabes cómo es la clase alta, ¿verdad, Axel?

-Riku, déjame decirte que esta es una batalla muy estúpida, desquitarte con uno no hará que te desquites con todos y lo sabes. O al menos, ¿CREO que lo sabes?

-La conversación es estúpida, lo que estoy haciendo es cobrarme un poco.

-Mira, no es por echarte la mala suerte, pero si sigues, te vas a terminar convirtiendo en lo que tanto odias y entonces no sólo Roxas pateará mi trasero por permitírtelo, si no que yo también querré patearme. Así que, sé un buen chico, déjalo en paz, y si decides salir del closet un día o quedarte adentro o ponerte falda, hazlo sin herir a nadie, y me invitas a tu boda. ¡¿A que es un mejor plan?!

Riku lo miró, pero antes de que pudiera contestar Sora ya estaba dando tumbos, saliendo del baño. Bueno. Eso daba la discusión por acabada. Axel empezó a frotar la mesa como si no hubiera pasado nada, y Riku le sonrió al castaño abiertamente, reconociendo esa mirada de determinación en su rostro: time up para la taquería, hora de ir a otro lado. Según Sora, el parque era un lugar ideal para llevar a su cita lejos del tipo este para que no le bajara a su aún-no-oficial novio.

-¿Me tardé mucho? -Preguntó sentándose con mucho ruido y casi volcando la silla, en un modo que debía de ser todo un doberman alfa, pero terminó viéndose más bien como un chihuahueño ladrándole al cartero. Axel levantó una ceja, y Riku escondió una sonrisa: es que el modo que tenía de reclamar su territorio era casi adorable de tan fallido que era, si es que el tipo casi vuelca la silla. Sora puso cara de determinación. Axel levantó MÁS la ceja.

-Lo normal. Ya he terminado, ¿quieres otra cosa? -Axel abrió la boca y boqueó intentando buscar una excusa, una sugerencia del día, una omelette du fromage o algo así de imbécil pero no contaba con que la cita de Riku tenía carácter. El carácter de los fresas caprichosos que quieren algo y lo tienen porque sí (y si no, Dios nos libre del berrinche, no quería escenitas en la taquería, ni siquiera de un muy conveniente rompimiento, era capaz de sacarlos a la calle con la escoba si hacían eso).

-En realidad tengo un poco de calor, vamos a dar una vuelta, ¿no? Me gustaría conocer aquí porque o sea, no he estado aquí antes. -Oh no. Oh no no no. Lejos de su supervisión no. Golpe bajo, Riku, no seas gay, ¡Eso no se vale!

-Por supuesto. -Riku se levantó.

Mierda. Mierda en un cupcake. Mierda en un cupcake envuelto con papel de colores.

-¡Ah, qué bien, muchas gracias! ¡Qué... qué chido, je je je! -Sora también se levantó, intentando acaparar el lenguaje de Riku de un modo que hizo que Axel frunciera la nariz en desaprobación. Y es que agh, así o más fail. Tenía que estar perdidamente enamorado porque si era así de idiota en el día a día lo compadecía en verdad.

-Además me gustaría que estuviéramos solos, quisiera... decirte algo. -Riku le contestó con una sonrisa, y Sora enrojeció. No sería... ¿no sería capaz? ¿Iba a pedirle que esto fuera oficial?

Seguro que sí.

Doble mierda. Doble mierda en muchos cupcakes con papel de colores. Con frosting de mierda y una cereza en la punta y todo.

...La cereza también era de mierda para más dramatismo, así de increíblemente mierdoso era todo este asunto que empezaba a salirse de control.

-... ¿Desean que traiga la cuenta? -Preguntó Axel derrotado. Frente a él, Riku sonreía con burla y asentía. Sora lo ojeaba con una mirada entre espanto y advertencia, pegándose más al peliplateado. Y Axel nunca pensó que llegaría a sentirse mal por una persona a quien le caía, en resumidas cuentas, "súper-gordo", pero mire usted por dónde que hay una primera vez para todo.

En cuanto llegaron al parque, Riku se aseguró de que todo fuera bastante bien. Sora no dejaba de mirar su celular, claro, pero en lugar de molestarse el aprovechaba para buscar en los alrededores algo que fuera lo suficientemente romántico sin llegar a ser cursi. Misión la cual falló miserablemente, porque no sólo no tenía ni idea de cuál era la diferencia entre uno y otro, sino que encima la única referencia con que contaba eran los programas que veían Axel y Roxas (aunque él dijera que no los miraba) en la taquería. Todo se le antojaba increíblemente cursi, y es que una caminata por el parque durante la noche ya era bastante meloso como para encima echarle más miel encima, pero Sora por suerte se veía... feliz, suponía. Es decir, estaba sonriendo, o sea que era bueno, pensaba.

Y cuando el tipo no estaba ocupado siendo un manojo de nervios sonrojados, era de hecho muy divertido hablar con él.

-A decir verdad, yo también prefiero el Play Station a los Xbox. -Contestó Sora a la última pregunta que Riku le hizo, metiendo sus manos dentro de su chaqueta antes de que se le cayeran y Riku no lo podía culpar por ello. Decir que hacía "algo de frío" esa noche era como decir que en el infierno hacía "un poquito de calor". Ok, no tanto, pero los dientes CASI castañeteaban, así que era prácticamente un 5.9 sub cállense. -Aunque a veces también me gusta probar los DS. ¿Y tú?

-Eh... -Riku se encogió de hombros. JA, ni de joda pensaba sacar las manos de los bolsillos para contestar. -Bien, estoy de acuerdo, no puedes ignorar una pantalla táctil tan fácil. Pero creo a veces estorba más de lo que ayuda. -Sora resopló y asintió con la cabeza.

-¡Pero eso también es porque no la saben aprovechar bien! ¡A quién se le ocurre querer hacer todo con la pantalla, ash! -Bien, en eso Sora tenía un punto. No era culpa de la consola, era culpa del desarrollador, era un romance fallido entre ambos, destinado a acabar en tragedia nada más empezar. Pero de todos modos...

-Sí pero... no sé, no termino de acostumbrarme a los botones ¿Sabes? Prefiero mis figuras geométricas de colores. -Respondió él, y Sora abrió la boca, movió los ojos buscando una contestación, al final terminó apretando los dientes y asintió de un modo que, Riku comprendió, era lenguaje corporal para decir "ok, ni yo puedo decir que no a eso".

-Eeeen eso tienes un punto. La x nunca está en el mismo lugar. -Sora asintió y caminó en silencio a su lado un momento más. Súbitamente, sin embargo, dio media vuelta y se puso frente a él, dando un paso atrás por cada paso que Riku daba hacia adelante, con una sonrisa que le recordaba a un perrito esperando recompensa. Riku parpadeó un poco y es que qué demonios, el imbécil ni siquiera estaba mirando a sus espaldas, se iba a tropezar y se iba a partir la cabeza. Si no es que era demasiado dura para ello, que posiblemente lo era. ¿O es que así de confiado era él? Tenían unos días de conocerse y ¿Ya esperaba que le dijera si había piedra, grita o charco? Era tonto. Tan tonto que no pudo evitar que se le escapara una media sonrisa.

-Hey Sora, ¿Dónde está tu sentido de supervivencia? Caminando de espaldas, ¿en serio? -Sora miró a sus espaldas, luego lo miró a él con una amplia sonrisa y colocó las manos en su nuca, descansándolas.

-¿De qué hablas? ¡Estoy seguro de que si hubiera algo peligroso me avisarías con tiempo! -Sora se encogió de hombros, sonriendo al notar que estaba haciendo sonreír a Riku. Debía de admitir, que era mucho mejor que espiarlo en la tienda, donde nunca sonreía, y menos por su causa.

-Sí, bueno, es un poco difícil saber qué hay frente a mí cuando estás bloqueándome la vista por completo, ¿No lo crees?

-Eh... ¡Detalles!

Eh, espera. Ugh, no, no se suponía que se distrajera. A ver, Sora se dio vuelta en medio segundo o menos, ALGO bueno debía de haber pasado para que súbitamente decidiera caminar así. Se detuvo y levantó una ceja. Sora lo miró e instintivamente, elevó una ceja también, imitando la pose en que él se ponía.

-Bien. Obviamente algo está pasando por tu cabeza, de otro modo no te habrías dado vuelta, ¿Qué sucede?

-¿Eh? -Sora parpadeó. Hubo un silencio. Riku casi podía ver los signos de interrogación flotando sobre su cabeza. Y también podía sentir su paciencia y su sanidad mental saliendo por la ventana, oh espera, que no había ventanas, estaban en un parque helado por la noche, duh, su acompañante empezaba a convidarle de su pendejol compuesto sin darse cuenta.

¡¿PERO ESTE TIPO SE DIO LA VUELTA PORQUE SÍ?!

-¿En... verdad no...?

-Pues... pues... ¡No! -Sora se rió nerviosamente, metiendo las manos de nueva vuelta en sus bolsillos y pateando una piedra distraídamente. -Bueno, sí, ¿Pero no? o sea... ahm, bueno, ¡Es que estoy acostumbrado a hablar a la gente a la cara!

¿...Qué?

-... A la cara.

-¡Sí! Y tipo así te escucho mejor y esas cosas así que se me hizo fácil darme la vuelta y caminar de espaldas. Así que, ¿Sí quería hacerlo pero no era nada en especial? Aggghh...

Sora hizo una mueca que Riku reconoció. Era su cara de trágame tierra. Okeeeey... era... "especial" por ponerlo de algún modo, pero al menos eso indicaba que todo iba bien. Ni sabía por qué se preocupó tanto. Sonrió.

-De todos modos una pausa no nos vendría mal. Hace un frío que se me caen los dedos. ¿Tienes algún problema con una carrera a los columpios? -Ofreció Riku, y los ojos de Sora brillaron.

-¡Ya estás! ¡Ningún problema, señor!

Riku se puso en posición. Sora también se puso en posición. Iniciaron la carrera a la cuenta de tres, aunque las zancadas de Riku le daban cierta ventaja sobre Sora. Como resultado, él fue el ganador de la carrera, aunque Sora llegó a un cercano segundo lugar. Se dejaron caer exhaustos en los columpios para recuperar un poco el aire mientras Riku se felicitaba mentalmente. Estaba buenísimo eso de echar una carrera para quitarle lo cursi al asunto. Nada como un poco de testosterona y adrenalina. Que se jodan las citas con luz de velas o una caminata por la playa, esto era mucho más divertido y las mujeres no sabían lo que se estaban perdiendo, es más, así CASI ni le caía mal. Si Sora no fuera riquillo, quizás hubieran sido buenos amigos o algo así.

-¿Entonces...? -Preguntó Sora, columpiándose un poco.

-¿"Entonces" qué? -Devolvió Riku, mirándolo con curiosidad y olvidándose por un momento de a qué había venido en primer lugar.

-¿Ya lo olvidaste? -Sora infló los cachetes pretendiendo estar molesto, y le dio un ligero codazo que casi le hace caerse del columpio, teniendo que recuperar el equilibrio entre risas, con las cadenas enredándose y moviéndolo de un lado a otro. -Tonto. ¡Dijiste que tenías que decirme algo!

-¿Dije eso? -Riku parpadeó, balanceándose como resultado del leve empujón.

-¡En la taquería! ¿No te acuerdas?

Primero. Calmar tus nervios o no te vas a acordar. No entrar en pánico, ni mucho menos saltarse directamente del leve ataque de ansiedad al full panic button del "¡¿QUÉ PUTAS DIJE?!". Aún hay esperanza. Segundo, con los nervios calmados, cerrar los ojos y recordar.

Oh. Cierto. La excusa que le tiró a Axel para botarlo. "Quisiera que estuviéramos solos para decirte algo", o algo así le había dicho, la neta no se acordaba palabra por palabra, pero sí recordaba su intención. Giró un poco para mirar a Sora, quien le estaba mirando con una sonrisa en los labios, su hiperactividad reducida aunque aún no desaparecida.

-Me acuerdo.

Dos palabras bastaron para que el de cabello castaño cambiara un poco su postura. Su sonrisa se volvió más leve y más tímida, como si ya supiera qué iban a decirle, o más bien -esperando- tener razón en ello. Su mirada estaba llena de anticipación y también de miedo. Se había curvado un poco como para protegerse de un golpe que podía o no podía llegar, y ambas manos estaban sujetando la misma cadena del columpio para mayor soporte. Riku consideró decirle "que tienes un cilantro en el diente" para ver su reacción.

Pero no. Ésta era su gran oportunidad. Sora estaba semi-abierto y semi-cerrado, lo suficiente como para acercarse si le preguntaba si quería ser su novio, o para cerrarse si le hacían daño. Había algo en esos ojos y esa pose que le hicieron sentirse... extraño. La voz de Axel hizo eco en su cabeza rogándole que no lo hiciera, una segunda voz le rogaba que lo hiciera, aunque sus motivos eran completamente diferentes a los originales y al parecer no buscaba hacer daño, sólo... acercarse a él por alguna razón.

Pedirle que se quedara con él y tener más citas donde echarran a correr como dos locos en mitad de la noche. No sabía por qué súbitamente tenía tantas esperanzas en ello. Quizás porque Sora, dinero aparte, era simpático y divertido. Quizás porque siempre estuvo demasiado ocupado trabajando como para tener tiempo a relajarse con algún amigo. Quizás porque así, encogido, suplicante, llegaba a ser tan adorable como un cachorrito. Quizás porque, en el fondo, ni uno ni el otro eran tan malas personas y Sora no tenía la culpa de nada. Quizás porque, en el fondo de su cada vez más negra alma, un pequeño, pequeño proto-enamoramiento estaba empezando a-

No, qué pendejo, pfff, él no era gay. Qué putote se vio por un momento.

Aún no podía dañarlo, estaba de acuerdo con ello. Pero sólo porque tenía que acercarse a su corazón antes de ello. Eso debía ser lo que estaba sintiendo: acercarse primero para atacar después. Abrió la boca y jaló aire para contestar. Sora abrió los ojos y apretó la cadena, y Riku notó que había empezado a aguantar la respiración.

-Sé que no tiene mucho tiempo que nos conocemos... -Dijo, mirando a cualquier lado menos a él. Sora por suerte lo tomó como nerviosismo y no como mentira, y pudo ver lo rígido que se puso por el rabillo del ojo. Ya ni siquiera hacía ruido al respirar. -Pero estaba pensando en lo que me dijiste en la tienda... y bueno... la verdad nunca consideré salir con chicos.

-¿Y con chicas? -Preguntó el otro porque en serio, EN SERIO no se pudo contener, y Riku debió de mirarlo raro porque lo siguiente que hizo fue estampar su frente contra la cadena. ¿Se estaba castigando por ese pequeño arranque de celos o fue su imaginación? -¡E-es decir, por curiosidad solamente, ja ja ja!

...Riku se dio cuenta (no sin cierto horror y dramón adolescente suprimidos) que nunca había salido con nadie. Estaba demasiado ocupado juntando dinero para ocuparse de eso. Wow, hablando de ser un ñoño sin vida social. Sus hormonas gritaron en silencio de agonía. Pobrecillas.

-Bueno... la verdad es que tampoco. Nunca me ha gustado nadie así, ¡Pero! -añadió rápidamente al ver que la cara de esperanza de Sora se contorsionaba en una de horror al considerar el rechazo en ellas. Dios, el tipo era tan fácil de leer. -Creo que... no sé por qué... pero... tú me... yo... eh...

¿Cómo declararte y no morir en el intento? Olviden el nivel básico de "me gustas", él estaba directamente en un nivel mucho menor a ese. Estaba en el nivel "no recuerdo cómo hablar", ligue para dummies. Sora lo tenía fácil, era FRESA, era como ley universal que ellos nunca nunca se trabaran al hablar y mucho menos al coquetear. Si entraban en pánico eso sólo hacía que lo preguntaran más rápido.

"¿Saldrías conmigo?". Muy educado y señorito, a ese paso iba a conocer a los suegros... y NO SE IBA A METER EN TERRENO PELIGROSO.

"¿Quieres ser mi novio?". Oh, vamos, eso sonaba a algo que pondría en un papelito en la primaria para luego aventárselo con un popote.

"Me gustas". Muy tímido.

"Te amo". Muy temerario.

"Me caes bien". No. El punto era ser su novio, no mandarlo a la friend zone.

-...Cuando estoy contigo... me siento diferente. -Terminó diciendo. Wow, eso, eso... eso estaba de hecho bastante bien. No era muy cursi, y sonaba lo suficientemente confundido como para que Sora le ayudara y no tuviera que hacer él todo el trabajo.

-¿... SÍ? -Y fue todo lo que dijo. La ayuda nunca llegó. Sería posible si el otro no estuviera mirando sus pies sonrojado y sonriendo. Venga, que estaba esperando a que continuara, nada de auxilio por parte del otro departamento. Resistió las ganas de soltar un suspiro de resignación. Falló miserablemente. Por suerte, Sora pensó que simplemente estaba frustrado de no poder decirlo como quería.

Ay ya, a la chingada todo.

-Lo que quiero decir es que, me gustaría intentarlo. ¿Quisieras... podríamos... me dejarías... ser tu novio? -Soltó, en una especie de pregunta amorfa y mutante que estaba a medio camino entre el preguntarle si le gustaría y pedirle permiso. Pero cuando el otro lo miró, era casi como si el muy maldito se hubiera robado las estrellas para hacer sus ojos brillar de emoción, es que era IMPOSIBLE para alguien ser tan feliz con tan poco. Riku no sabía si era patético o adorable, y el sonrojo tan enorme en su cara no estaba ayudando nada.

-¡Y-yo-...! -Sora tartamudeó, se le fue un gallo, se aclaró la garganta, su voz no salió, se volvió a aclarar la garganta, Riku no podía creer que alguien tan torpe fuera a ser su novio. Le dio tiempo a hacerle un mini-funeral a su soltería y todo, minuto de silencio incluido, en lo que el otro acertaba a tartamudear un tembloroso... -¡C-claro! Podríamos... p-podríamos intentarlo, ¿V-verdad? Yo, uhm... ¡E-está bien! -Como si el que hubiera estado de rogón no hubiera sido él.

La luna brillaba. Las estrellas brillaban. Los ojos de Sora brillaban y su corazón debía de ser ahora mismo un maldito sol en medio de la noche mientras alargaba una mano para tomar la de Riku, no sin una sonrisa tímida. Ambas manos estaban frías y Riku sintió un escalofrío en sus brazos que no supo si fue de nervios, de frío, de " no puedo creer que esto funcionara qué fácil que fue" o de... algo raro que no supo mencionar. Su mano se estaba calentando en la de Sora y entrelazó sus dedos con los de él y sonrió de vuelta.

-Te llevaré a casa, hace frío. -Le dijo él, y lo levantó de los columpios para caminar a su lado y, como el caballero que NO era, llevarlo a casa sin soltarlo de la mano, porque total, no era como si hubiera mucha gente a esta hora, y además el otro buey estaba que explotaba de felicidad, así sin más, el muy simplón. Era hasta contagioso lo mucho que sonreía, se le pegó y todo, maldita sea, estaba sonriendo como un cursi bastardo.

Decidió no pensar qué tan real o tan falsa era esa sonrisa. Si se acercaba mucho a Sora, iba a terminar haciéndose daño él también.