Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makifeo Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…

Makifeo Douraji: Si, si, bueno… tienes que esperar más si quieres saber qué pasa con Ophelia :D (Si, soy malvada). Cuando acostumbrabas a publicar de madrugada o tenía flojera de leer, muchas veces leía en la universidad capitulo nuevo y también me quitaban el sueño e.e

IProOmise: Si! Ophelia! e.e Con respecto a Irvine… tampoco es que haya hecho muchas cosas malas en el pasado, al menos con Selphie no, de lo respecto a su insubordinación como capitán del ejército, si, se lo merece

Pues no olviden dejar su review (así como las críticas e.e) se agradecen de verdad y sin más que agregar… Enjoy! =D

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3

TRABIA

Ventiscas frías, nieve suave y en ocasiones tormentosas y enterradoras era lo que Trabia podía ofrecer, con el tiempo, sus habitantes hacían aprendido a sobrevivir los vientos helados y superar el eterno invierno

Todo eso pasaba menos donde habitaban los Shumi, ubicada en la isla Winter de Trabia, ahí bajo tierra quedaba su aldea, lejos del frio y de los ventisqueros. Era un lugar cálido y hermoso, como una pequeña parte del paraíso dentro del infierno

Los Shumi, criaturas pacíficas hablantes la lengua común, con un entendimiento mucho mayor al de cualquier humano, siendo capaces de vivir más tiempo cualquiera. Una raza orgullosa de sus habilidades artesanales, demostrada en los tallados y cincelados delicados de las estructuras de las antiguas casas de Trabia aún en pie a pesar del pasar de los años; así era el caso de la familia Visso o Hyant entre otras casas de familias antiguas oriundas de Trabia

En alguna etapa de su larga vida… Podían transformarse en aquellas majestuosas criaturas de melena naranja degradado hasta las puntas de un rojo intenso, de grandes ojos verdes, sus manos se transformaban en zarpas del color de la noche con una cola peluda en la punta, y a igual que su melena, el pelaje de su cuerpo tenia las mismas tonalidades

O también ser el caso de Qyntus, evolucionando de un simple Shumi a un venerable destinado a ser el jefe de la aldea. Tal metamorfosis era un gran honor para los de su raza, demostraba el dominio total del sentido y razón de ser. Pero jamás llegaría a ser tan alto como el honor que tenían las criaturas majestuosas que solo habían aprendido una única palabra

- Laguna - decían sin parar cada dos o tres gruñidos - ¡Laguna! - exclamaba uno de ellos dando saltitos a cada mención de nombre - ¡Laguna! - repitió esta vez halando la cobija con la que se cubría la chica

Sin la frazada y rehusándose más aun a dejar su cama se encogió sobre si, tapando su rostro y dando la espalda a la criatura, que obstinada, comenzó a gritar el nombre una y otra vez

"¡Laguna! ¡Laguna! ¡Laguna!" repetía el nombre en su pensamiento, intentando ignorarlo con el intento de que desistiera y se marchara. Lo cual… No pasaría

- Déjala. Ya me encargo yo de ella - la criatura se marchó de la habitación, dejando a ambas mujeres - Lys, despierta - dijo una sola vez, con voz firme

Bastando para que de un brinco, la chica de cabello blanco dejara su refugio y con su camiseta y pantalones cortos de dormir, se dirigiera al baño de la pequeña estancia

- Tienes media hora para estar lista. Qyntus nos espera en su casa, dice que tiene algo importante que hablar con nosotras y requiere de nuestra presencia - decía la mujer mientras daba unos últimos toques, por capricho, a su cabello de color castaño que pasaba un par de dedos de sus hombros y despuntado. Desarrugando además el vestido de color mostaza sencillo y de tirantes con un pequeño cinturón y unas sandalias color chocolate

- ¿Papá estará ahí? - preguntaba desde el interior del baño, algo tímida

- No lo sé, ha estado ocupado en la mina -

- Ayer en la noche llegaron visitas desde afuera, ¿quiénes serán? -

- Precisamente de eso quiere hablarnos. Apresúrate, Lys -

A poco menos de una hora ya estaban en la casa de Qyntus. El hogar más alto que la del resto de los shumi por la altura de los venerables, de aspecto humanoide y de ojos completamente azules, carecientes de iris o pupila alguna; piel amarillenta, similar al color del pasto seco con algunas manchas pequeñas de nacimiento en sus rostros como si fueran tatuajes; y los dedos de sus manos eran del doble de largos comparados a los de un humano común y corriente

Lo único que diferenciaba a Qyntus del resto de los shumi era su gran tamaño, del doble de un shumi normal debido a la metamorfosis, sus rasgos se envejecían más de acorde con el título que se le daba: venerable

- Buenos días, joven Lys, joven Selphie - saludaba con una pequeña reverencia, solemne como su apariencia. El venerable vestía una túnica aguamarina y sobre esta, una de color violeta, ambas de tonos opacos con bordados dorados

- Buenos días, venerable Qyntus -

Ahí abajo debían dirigirse al shumi mayor por su título seguido de su nombre. Poco le importaba al anciano si se le mencionaba de manera educada, a los únicos que les ofendía en cierto modo eran a los shumi más jóvenes, quienes lo admiraban

- La noche anterior, como deben haberse enterado, llegaron visitas desde muy lejos en busca de la joven Lys - "A Lys?" se preguntaba Selphie - Les he ofrecido hospedaje por el tiempo que necesiten hasta que se puedan marchar -

- ¿A quién tenemos el honor de recibir, venerable? - preguntaba Selphie, intercambiando miradas entre una nerviosa Lys y un tranquilo Qyntus

- Pueden esperarlos unos minutos más, también los convoque a esta reunión, pero antes debía hablar con ambas - "¿Estará padre?" se preguntó Lys - el señor Aaron, se reunirá más tarde con nosotros, joven Lys - añadió como si le leyera la mente

Qyntus las invitó a pasar a la sala de estar, pasando por un portal al fondo del taller donde trabajan sus aprendices y que a esa hora sólo habían un par de ellos de los casi diez. El resto de su casa era más pequeña que el taller, aun así, era cómodo y confortable; decorado con estatuillas, cuadros, vasijas e infinidades de artesanías no sólo hechas por él sino por los antiguos, los que estuvieron antes que él

Les ofreció las bebidas que quisieran, Lys aceptando un zumo de naranja y Selphie un poco de agua

- ¿De dónde vienen estos visitantes, venerable? - preguntó una suspicaz Selphie

- Dicen venir desde el jardín de Balamb -

"Del jardín de Balamb?" pensó sin poder evitar hacer una mueca de sorpresa ante la procedencia de aquellas personas "Si es verdad, ¿por qué a Lys? No ha visto más sitio que la aldea de los shumi"

Entre el silencio existente y el ruido de los artilugios de los antiguos venerables, el tiempo se hacía cada vez más largo. Sólo cuando un pequeño shumi, Baiban apareció tímido por el portal, la atención se centró en él anunciando la llegada de los invitados de Balamb. El aprendiz se retiró y Qyntus salió primero, seguido de Selphie y Lys

- Buenos días - saludaba Qyntus tapando a ambas tras su imponente altura y la anchura de sus túnicas - Espero les haya sido grata la noche. Algo de calor después del inclemente frio de Trabia -

- Así es, muchas gracias por su hospitalidad, venerable Qyntus - se notaba una formalidad casi forzada. Igual que la de los únicos humanos en la aldea cuando llegaran en un principio. Con el tiempo, se acostumbraron a los títulos y formalidades empleadas, en especial con el venerable

- Nuestra tribu se destaca por ser humilde y altruista, para nosotros es un honor y un placer recibir visitas. Se pueden aprender pequeñas cosas maravillosas de quienes nos visitan, y creemos que ellos también aprenden algo sobre nosotros y nuestra cultura -

Selphie ladeó su cabeza con discreción sólo para ver quiénes eran esos visitantes de Balamb, diciéndose, negándose a la idea de que pudiera ser alguno de ellos

- Las jóvenes tras de mí son Selphie y Lys -

El líder de los visitantes se sorprendió al escuchar el primer nombre, retrocedió un paso de la impresión, pero aun así, se mantuvo firme

Era el mismo caso de Selphie, no quería dar la cara, no se atrevía "No, no, no… Quédate ahí anciano, no me descubras" suplicaba sucumbiendo al pánico, pero era muy tarde… El venerable Qyntus se había hecho a un lado, destapando a las dos que se ocultaban tras él

- Selphie - mencionó la mujer por mero reflejo

- Quistis… - decía jugueteando con uno de los mechones de su cabellera castaña en gesto nervioso

- Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos - "Y mira donde has estado todo este tiempo…" con una mezcla de alegría y rabia, se contuvo para no expresarla. Aun así, carraspeó y siguió en su conversación - Por órdenes expresas del cliente, nuestro deber es escoltar sana y salva a Lys Oakheart hasta Balamb, donde deberá permanecer protegida por más SeeD's hasta que el cliente indique lo contrario -

- ¿Quién es su cliente? - Selphie frunció el ceño con desconfianza

- Nosotros no tenemos autorización para proporcionar esa información - respondió Quistis inexpresiva - Me temo que sólo el comandante es capaz de ello -

- Me temo que tendrán que volver al jardín con las manos vacías. Ella no se irá de aquí -

- Quien se quedará con las manos vacías es otra - dijo con molestia la mujer a la izquierda de la rubia - Tal vez deba hacer hablar a mis dagas para que te hagan entender -

- En este lugar está prohibida la violencia - Qyntus alzaba la voz, manteniendo su calma. A su vez Quistis se interponía entre su compañera SeeD y su amiga Selphie - Existe una solución a todo esto y por lo que veo la joven Selphie y la dama Quistis se pueden entender a solas, en especial si se conocen. Sólo una advertencia, la decisión que tomen, no debe involucrar a nuestro pueblo -

Después de unos segundos de silencio incómodo y de una mirada acusadora de Quistis, la rubia volvió a su posición original, carraspeo y se dirigió al anciano shumi

- Discúlpenos, venerable - hizo una corta reverencia - Al parecer, algunos no entienden el significado de la tranquilidad y el respeto. Cierto es que hay mucho que aprender de ustedes los shumi - decía mirando a su compañera de reojo, con un ceño fruncido

Así terminó la corta y acalorada discusión, con cada uno retirándose a sus casas donde estaban establecidos

Camino a las habitaciones que se le habían asignado a los SeeD's, la mujer de las dagas aceleró el paso y en dos zancadas largas estaba frente a Quistis con un ceño fruncido

- Uno de nuestros principios como SeeD es jamás poner los asuntos personales antes que el trabajo -

- Sugiero que cuides tus palabras, Dietch. Jamás he puesto mis asuntos personales primero que la misión - volvía a fruncir el ceño - Ahora regresen a las habitaciones y vigilen desde ahí la casa donde están Lys y Selphie -

- Desde que llegamos hemos estado cubriéndonos las espaldas de un fantasma. Me tomo el atrevimiento de preguntarle, ¿a quién o a que debemos tenerle miedo en este lugar? - preguntó Celes Hyant. Un joven de cabello plateado igual que sus cejas, ojos de un verde muy claro y piel pálida, poco expresivo y de aspecto rígido y escalofriante

- Sólo háganlo -

- Como ordene - respondió el chico sin el menor atisbo de duda, queja o enojo

Quistis dio media vuelta y siguió su camino, desviándose un poco para tomar algo de tiempo y poder pensar, aclarar su mente. Había hecho una impresionante actuación ante los Shumi y ante Selphie al demostrar su interés en llevarse a Lys a jardín. ¿Pero ahí terminaba su trabajo? "Un trabajo de estos jamás termina escoltando al cliente sano y salvo sin que nada le pase durante y después de la misión"

Creía que era conveniente explicarle a sus acompañantes de la situación hasta donde su entendimiento le permitía "¿Pero cómo? Ni yo sé si creer en las palabras de ese hombre. Es claro que me oculta más cosas, algo que no debería sólo saber yo… Ojalá esté diciéndome la verdad… - suspiraba masajeándose las cienes - Pero por Xian, que este mintiendo, por favor" No acostumbraba a rezar a los dioses y mucho menos a uno, sin embargo, la duda la encaminaba a hacer una muy corta plegaria

Se colocó la máscara de la infalible y altiva Quistis para presentarse ante Selphie. Cuando llegó, había una tercera persona en la estancia, un hombre alto de cabello castaño y ojos ambarinos y cansados; de rostro largo con una barba de unos dos o tres días más oscura que su cabello. Su ropa desastrada, contrastando su suciedad entre la limpieza de la casa

- Él es Aaron Oakheart. Ha estado cuidando de Lys desde que era una bebé - presentaba Selphie

El hombre se limpió la mano derecha del pantalón como si pudiera dejarla presentable y la extendió a Quistis que por educación retornaba el saludo, quedándose con la mano llena de restos de tierra, sin poder evitar mirarla y torcer el rostro

- Me han dicho de su llegada y lo que pasó hace unos momentos, lamento no haber estado ahí para aclarar las cosas -

- Precisamente para eso estoy aquí, probablemente usted pueda aclarar la mente de Selphie y deje que nos llevemos a Lys, es nuestro trabajo -

- Iba a decirle lo mismo, es su trabajo, y no hay necesidad de ocultar el nombre del cliente porque fui yo quien contrató a los SeeD's para que se lleven a Lys de aquí -

- ¿Por qué? - exclamó la joven de cabellos blancos con los ojos llorosos

- Prefiero dormir tranquilo sabiendo que estarás rodeada de SeeD's y no de artesanos incapaces de defenderse a sí mismos - fue a tomar las manos de la chica de piel pálida, pero fue repelido al instante

Lys no pudo aguantar más y salió de la casa corriendo, con las lágrimas corriéndole en la piel de porcelana. Selphie y Aaron hicieron ademán de detenerla, retractándose al momento. No existían palabras capaces de hacerla entender y aceptar la situación que se le presentaba

Esta vez, Selphie le frunció el ceño a Aaron, sin darle tregua o un momento de respirar

- ¿Por qué vas a apartarla de ti? Ella te ama, te quiere. Eres lo único que tiene en la vida y han estado juntos por más de veinte años -

- Respóndeme... ¿Para quién crees que es más difícil? ¿Para mí o para ella? - Aaron le dedicó una mirada triste y nostálgica. Dio media vuelta y haciendo una muy corta reverencia se marchó de la casa

Selphie, para cambiar de tema, le ofreció algo de comer o beber a Quistis. La invitó a pasar a la cocina mientras preparaba el café y unos bizcochos, obsequio de su vecina Sadhya una shumi tan amable, dulce y cariñosa como sus galletas

- Lamento que te vieras involucrada en la pequeña disputa familiar -

- ¿Familiar? - preguntó Quistis increíblemente sorprendida

- No, no, no - respondió Selphie abochornada - No somos nada, yo sólo he estado con ellos desde que llegara a Trabia hace cinco años -

- Así que estuviste aquí todo este tiempo - abordaba el tema Quistis

- Los primeros meses desde que me fui de Balamb, estuve en Solvard unos meses, haciendo trabajos sencillos - "Me preguntaba por qué había tardado tanto" - Un día conocí a Aaron y las circunstancias me llevaron a venir hasta aquí -

"El día que lo conocí, estaba huyendo de unas personas que lo buscaban por dinero. Como la vida de SeeD me había dejado una pequeña fortuna, pagué su deuda y en agradecimiento el me ofreció venir a vivir aquí en la isla Winter con los shumi"

"Fui bien recibida y pronto se convirtió en mi hogar, un lugar para olvidar y hacer una nueva vida, alejada de esa sensación. Después de Rada, ya no podía… No podía soportar ver y sentir en carne propia los dolores de las heridas y la cercana compañía de la muerte. Estaba y estoy segura de que era mejor mantenerme alejada de ustedes"

- ¿Pensaste siquiera en nosotros? - preguntó con semblante serio - ¿En Irvine? Ese hombre está destrozado por dentro, Selphie. No ha sido fácil para él no verte a ti, su verdadero consuelo de sus años en prisión - se llevó la mano a la cara, con tristeza - No consigo contar cuantas veces preguntó por ti e insistía en querer verte. Solo podíamos decir que seguíamos buscándote, pero la verdad era que no había rastro tuyo en ninguna parte, ni siquiera sabían de ti en el jardín de Trabia -

- Lo lamento, pero eso no cambiaba mi decisión de alejarme de ustedes, sabiendo que le destrozaría el corazón - "Deseaba verlo y a la vez no. No podía soportarlo, la única manera era estar alejada de él para no colapsar. Quisiera que me entendieran. Tenía y aún tengo miedo" pensaba, quería decirlo pero no podía. Dijera lo que dijera, hurgarían en la herida

- Qué pena -

Esa noche, Selphie, Aaron y Quistis, en representación de los SeeD's, se reunieron con Qyntus para comunicarle la resolución de los problemas y la decisión que se había tomado con el futuro de Lys

La joven no asistió como esperaban Selphie y Aaron, a pesar de que su padre adoptivo le había dejado en claro sus intenciones y el motivo por el cual debía ir a Balamb, no aliviaba el dolor y la pena que sentía al alejarse de quienes habían formado parte de su vida. Debía estar feliz y ansiosa como la mayoría de veces de tener una oportunidad de salir de la aldea, ver y conocer el mundo exterior por primera vez, pero no

- Venerable, en nombre de mis acompañantes y yo le agradecemos por su hospitalidad. Mis compañeros y yo tenemos planeado partir mañana al alba y regresar al jardín en el menor tiempo posible - el anciano asintió con su acostumbrada solemnidad

- Yo también iré con ellos, venerable Qyntus - la repentina decisión de Selphie había tomado por sorpresa a los presentes, las miradas habían caído sobre ella

- ¿Estás segura? - preguntó Aaron

- Si, es mi decisión. Lo hago sólo para asegurarme de que Lys estará a salvo en Balamb -

Un destello en sus ojos indicaba que cualquier cosa que fuera agregada o un comentario sobre su decisión serían ignorados, estaba determinada a ir junto a Lys, pasara lo que pasara

Continuará…

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