Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makifeo Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…

Esto ya no es una sorpresa igual que la semana pasada, voy a cambiar el día de publicación porque es menos fastidioso y obligado que hacerlo un martes después de llegar de la uni sin ánimos de nada productivo xD

Por lo tanto, actualizaré los lunes de ahora en adelante e.e

Pues no olviden dejar su review (así como las críticas e.e) se agradecen de verdad y sin más que agregar… Enjoy! =D

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8

BALAMB

Esa mañana estaba decidido a que todos se enteraran de su regreso, en especial Makisotu Douraji, quería encararlo y escuchar una explicación sincera o siquiera convincente para todas las cosas que escuchara la noche anterior de boca de Zell y las de días anteriores de Seifer

El enfocarse en el Douraji dejaba de lado la cantidad de reproches que sus amigos le tenían preparados por dejarlos años atrás sin decirles, tarde o temprano debía resolver ese asunto, pero de nuevo agradecía a Seifer poder mantenerlos a todos controlados, bajándoles las ansias de una bienvenida como la recibida en Esthar

Aun así, lo único que se salió de sus planes era no contar con el hecho de que el joven de un solo ojo no dejara ni rastro suyo. Encontró una carta con letra y firma del Douraji respondiendo a preguntas que Squall deseaba hacerle, leyendo de alguna manera su pensamiento. ¿Cómo había llegado a enterarse si nadie a excepción de Seifer y Zell sabían que estaba en Balamb?

- Le dije que iría a Timber y luego a Deling por unos días para visitar a los demás -

- Pues es claro que no te creyó - respondió Squall

- Si lo vuelvo a ver, lo mataré -

- No es necesaria tanta violencia -

Aparte de la carta, no encontraron más nada, era como si hubiera previsto desde hace días o semanas que algo así pasaría

El teléfono de la oficina sonó entre el silencio que los cuatro dejaban cuando en sus mentes todo era un alboroto

- Despacho del Comandante, Squall Leonhart al habla -

- ¿No llevo ni un día que me fui y ya colocaste tus pertenencias de nuevo? Eso es velocidad, comparada a la lentitud de tu mejoramiento. Me mentiste -

- ¿Dónde estás? - preguntó, ignorándolo

- La razón principal para la que me haya marchado sin que me regañara por las historias de sus amiguitos, es precisamente para no responder a esa pregunta. Confórmese con saber que no pienso hacer nada malo, necesito unas vacaciones y no pienso huir de cualquier sanción o castigo que tenga en mente. Adiós -

Colgó el teléfono con rabia una vez escuchara el pitido, girándose a los tres que esperaban una respuesta

- Regresará, pero no en estos momentos. Lo mejor que podemos hacer es esperar, porque no pienso tratar este asunto como si fuera algo peligroso -

- Así que después de todo, le darás el beneficio de la duda. ¿Dónde está el Squall insensato que yo recordaba?

- Sigue aquí, pero hay otras cosas de las que preocuparse como lo que pasa en Galbadia -

Unos ladridos junto a tropezones se hicieron más audibles y en unos pocos segundos la explicación llegó a ellos frente a la puerta. El joven castaño de ojos verdes acompañado de su pequeña manada de perros

- ¿Entonces es cierto? ¿Él está aquí? - preguntó con el escaso aliento que le sobraba

Rinoa y Seifer se apartaron para descubrir a la persona por la que preguntaba

Para ambos fue como conocer a una persona totalmente diferente. Squall se veía irreconocible tras el cabello que le llegaba a más de la mitad de la espalda y su rostro levemente se había endurecido más

Noah notablemente había crecido no simplemente en edad sino en estatura, un par de años más y llegaría a la altura de Zell, el más bajo del grupo. Tenía el cabello a más de media espalda, mal cortado, sucio y enmarañado, con unas ramitas y hojas como adorno, atado en una larga coleta. Su ropa también combinaba con su cabello, hecha jirones, rota y llena de barro

- Noah... Cuánto has crecido - Squall no pudo evitar dibujar una pequeña sonrisa

- Y tú... Cuánto has envejecido - respondió con una sonrisa arrugada con la voz quebrándosele y los ojos empañársele, notándose su intento por no demostrar tal debilidad

- Ve con él - susurró Rinoa dándole un pequeño toque en la espalda para que ocurriera lo que querían evitar por culpa del orgullo

Para Noah el regreso de Squall era como uno de los escasos retornos de Miles, su padre. Aunque la separación le fue dolorosa los primeros años antes de poder refugiarse en los brazos del Douraji, siempre consideró a Squall como un padre, no podía odiarlo, jamás podría. Su maestro constantemente soportó sus niñerías y sus rebeldías de forma natural, dejándole la mayor parte de las veces ser quien era, siempre preocupándose por él, como la vez que le salvara del grat

Tampoco odiaría a Maki, era otra persona importante para él, quien le enseñara más cosas y lo fortaleciera física y mentalmente. Noah siempre pensó que, al igual que Squall, Maki lo quería y apreciaba de una forma muy particular que, según su madre, era "Una forma de demostrar afecto típico de personas que se han apartado del mundo y del resto por voluntad antes que soportar el dolor y rechazo de alguien más"

- ¿Desde hace cuánto estás en la zona de entrenamiento? -

- Salí ayer, pero he estado entrenando al trío - respondió acariciando a Verano y Kenya, dejando por ultimo al viejo Piero

En ese instante una sensación opresora llegó al corazón de Rinoa al recordar por primera vez en mucho tiempo a Angelo, su compañera de combate durante años. Una lagrima rodó por su mejilla junto a un gritillo reprimido

Los demás se giraron hacia ella confundidos, siendo Noah, el primero en comprender

- Vivió los años que le quedaban feliz, pero siempre te recordó. No sé de donde pudo haber sacado esa sudadera azul con alas, pero siempre durmió con ella - luego miró a sus canes - De no ser por Angelo, su excelente maestra, ellos no serían lo que son -

La bruja soltó mas lágrimas agridulces, seguía triste por la muerte de Angelo y por otra parte feliz de que haya dejado una marca, no sólo en los compañeros de Noah, sino además en el mismo chico

Por instinto del momento Rinoa se abalanzó hacia Noah, abrazando al chico quién en un pasado le hiriera por su estatus de bruja, todo por haber lastimado de gravedad a Squall, era la primera vez que volvían a tener un leve contacto desde aquel rose. Quizás Noah no lo recordara con claridad pero Rinoa, en especial Seifer, lo recordaba a la perfección… En esa ocasión fue la primera vez que la bruja llegara a llorar con desconsuelo en mucho tiempo, aterrada por sus poderes y el futuro que le deparaba

Pero aquél futuro al que tanto se aferró… Ya no existía. Su futuro, ahora su presente, era totalmente diferente a como lo hubiera imaginado hace años. Estaba con Squall y sus poderes no representaban un grave peligro ni para ella, ni para nadie más

Se le vinieron de nuevo a la mente las palabras exactas de Laguna "… puede usar sus poderes a voluntad sin temor a que todo se le salga de control, claro que sigue dependiendo de sus emociones como se desenvuelvan estos" Entonces… Si todo estaba bien… ¿Por qué seguía sintiendo esa sensación de terror?... ¿Por qué en ocasiones le parecía verse en el espejo con aquellos ojos ambarinos cargados de maldad?

Se separó de Noah pretendiendo que nada pasara y regresó al lado de Squall y antes de que pudiera hablarle, el chiquillo lo arrastraba a la salida del despacho que volvía a ser del castaño

- ¿Qué sucede? - preguntó Seifer

- No es nada, no te preocupes - respondió rápidamente secando las lágrimas que soltara por Angelo

Sin embargo Seifer no dejó de observarla con sospecha aunque estuviera Zell plantado ahí en silencio sin inmutarse, reaccionando segundos después, marchándose casi a la carrera, no sin antes arrojarles una mirada dudosa al rubio y a la pelinegra

- Entiendo que aún la confianza entre ambos no esté desarrollada del todo, pero debes decirle lo que te preocupa. Si no me lo quieres contar, perfecto. Pero al menos él debe saberlo, Rinoa -

"Aún estoy asustada, temerosa de lo que pueda pasar sin importar que mis poderes ya no representen un peligro" quería decírselo a Squall e inclusive a Seifer, con quien tenía más confianza, pero no quería preocupar a ambos por asuntos que ella misma debía resolver

- No hablaremos más del tema - "Por ahora" quiso añadir - Deberías ir a casa y relajarte, a no ser que quieras acompañarlo, sólo te digo que no saldrá de aquí hasta que todos lo hayan bombardeado -

- Regresemos a casa, ayúdame a desempacar las cosas -

- No, creo que eso es asunto de ambos. La casa es de ambos, y ambos deben encargarse de eso. Claro, aunque las decoraciones podríamos dejártelas a ti, sinceramente no creo que Squall sepa sobre decoración de interiores - ambos rieron al imaginarse a Squall pensativo mientras decidía donde colocar un simple sofá - Tengo un par de clases que dar y hasta entonces no nos veremos hasta mañana, debo buscar a Vero y hacer de amo de casa -

- No te preocupes, hablaremos después -

Seifer cerró la puerta del despacho al salir, dejando a Rinoa sola en la habitación con los grandes ventanales en los que su mirada se perdió y pronto su mente también se perdió, alejándose de la realidad en la que se encontraba. Volvió a pensar en Angelo y en sus poderes

Apretó los puños con fuerza, en una mezcla de sentimientos que ni ella misma podía definir. Repentinamente sintió un calor manar del centro de sus puños y crecer con intensidad para iluminar la habitación, tenía sus manos enguantadas en llamas al rojo vivo que no la dañaban, solo sentía una calidez en las manos

Desesperada, comenzó a batir sus manos en un intento de que cesaran las llamas; al décimo o undécimo movimiento de manos, las llamas se le escaparon, concentrándose frente a ella, generando una figura con cuatro patas, un hocico largo y fino con una melena que abultaba su pecho con una cola larga y esponjosa, no dudó en saber de quién se trataba

- Angelo… - susurró viendo a la criatura de fuego que la observaba

Sin creerlo, sus piernas comenzaron a temblar y antes de dar un primer paso para acercársele, cayo de bruces en el piso alfombrado y junto a ella la figura de Angelo, su guardián canino, se había extinguido al mismo momento

No lloró de nuevo, simplemente se quedó atónita, incapaz de reaccionar, era la primera vez que la magia saliera de su cuerpo sin siquiera poder controlarlo, pensaba en miles de cosas, y la primera que haría era contarle a Squall lo que pasó, tratando de buscar consuelo y ayuda de su parte

Esa noche, estando ambos decorando el apartamento a solas en el departamento que Laguna les regalara tan amablemente y ellos sin pedirlo o desearlo, Rinoa esperaba el momento para hablar de ello. Squall seguía hablando con una rara expresión en su cara: una sonrisa

- Lisa estuvo llorando, no tienes idea de cuán incómodo fue para ambos, parecía que Noah y yo fuéramos hermanos, quiere que nos cortemos el cabello porque cree que lo tenemos demasiado largo -

- Es que SÍ necesitas un corte de cabello y Noah con más urgencia. Ambos necesitan un reencuentro con el señor tijeras y el señor cepillo, y ni hablar del jabón para Noah -

- ¿Estás diciendo que no me arreglo siquiera el cabello? -

- Nunca lo haces, solo te pasas la mano por él y lo peinas hacia atrás todo el tiempo como Seifer, eso es de espanto -

- Capté el mensaje, no digas más - el hecho de ser comparado con Seifer fue un insulto para él a lo que volvió a la caja vieja donde estaban los libros que estuvieran en un pasado en su dormitorio de SeeD

- Squall - llamó Rinoa segundos después, tocándose las puntas de los dedos en gesto nervioso e infantil

- ¿Si? - preguntó el chico sin apartar su vista de la caja

Tomando suficiente aire y despejándose de dudas, le contó con todos los detalles que le fueron posibles lo sucedido en el despacho mientras él estaba con Lisa y Noah

- Es la primera vez que haces magia desde hace algún tiempo y tus ojos no han cambiado de color, pero por seguridad, llama a Odine y pídele su opinión al respecto, después de todo, ese viejo es un erudito en cuanto a brujas -

- Mañana lo haré - la pelinegra asintió, pero una sensación de vacío se apoderó de ella, sintiendo que algo faltaba, sintiendo que esas palabras no bastaban para mermar su preocupación

Una necesidad de calidez que su frío interior sentía, estaba aterrada y sabía lo que necesitaba para obtenerla pero no lo haría. Una mitad de su cuerpo le decía que fuera y la otra que se quedara ahí donde estaba e ignorara ese deseo y… No era la única

Squall deseaba poder tenerla entre sus brazos y si pudiera, decirle que todo estaría bien, pero ambos en raras ocasiones daban muestra de afecto y calidez al tanto que el resto del tiempo parecían unos completos extraños, negándose a dejar que las cosas tomaran su curso por completo y dejarse llevar por la corriente

Sin embargo, al momento que el castaño apartase su vista de la caja de libros ya vacía para ver rápidamente a Rinoa, se la encontró clavando sus dedos con fuerza en las rodillas, con la mirada pensativa, e inclusive pensó por un momento que se quebraría y lloraría, y eso, no lo permitiría, no de nuevo. Despegó las rodillas del suelo y en cuatro zancadas estuvo frente a la chica, le tomó ambas manos evitando que siguiera haciéndose daño y la abrazó con fuerza sin dejarla ir, esperando que se deshiciera de su rigidez para refugiarse en él, entre sus brazos

- ¡Tengo miedo! - exclamó por fin, aferrándose a Squall

- Todo estará bien, no dejaré que vuelvas a pasar por la misma situación, no lo permitiré. No podría perdonarme a mí mismo -

La segunda vez que bailaron desde que se conocieran, en el matrimonio de Ophelia con Bran, se dijo que haría lo imposible por que Rinoa mantuviera esa misma sonrisa que tuvo en toda la recepción de la boda

Cuando su llanto casi cesara, la liberó un poco del agarre sólo para alzar su rostro con sus ojos enrojecidos y las lágrimas recorriendo sus mejillas para besarle fugazmente en la frente antes de que ella volviera a refugiarse en su cuello entre la mata larga de cabello castaño

Esa noche transcurrió con un silencio agradable en el que las palabras sobraban. Rinoa se quedó dormida con rapidez luego de bañarse, pensando en el gesto del castaño; Squall tampoco tardó mucho en cerrar los ojos, teniendo la misma sensación

Un grito agudo rompió el silencio de la noche, con los reflejos de SeeD activados, se levantó instintivamente buscando el sable pistola que todavía no tenía "Demonios!" pensó, y sin importarle corrió a la habitación contigua. Al poner un pie en ella, sintió un descenso brusco de temperatura, captando un brillo azulado que provenía de la cama ahora totalmente congelada de Rinoa

- ¡Rinoa! - gritó a pesar de tenerla tan cerca - ¿Estás bien? -

- S-si... No te preocupes - respondió con voz queda

Estaba sentada en una flor astillada de hielo que siguió expandiéndose hasta que cubriera la mitad del suelo de la habitación. Descalzo se adentró con cuidado en las astillas de hielo hasta llegar a Rinoa, donde la cargó hasta sacarla de ahí

Dos incidentes en un mismo día era algo que Rinoa no se lo esperaba, no entendía por qué estaba pasando todo aquello y más ahora que regresara a Balamb.

Primero las llamas de su mano y la figura de su difunto perro guardián, Angelo. Y ahora, por una simple pesadilla de sus días en Esthar congeló su cama y la mitad de la habitación ¿Qué sería lo siguiente? ¿Podría llegar a hacer daño a alguien sin poderlo controlar? ¿Limitándose a observar como las cosas pasaban sin poder hacer algo al respecto? Impotente, aún paralizada, instintivamente apretó la franela de Squall

Incapaz de decir algo se dejó llevar hasta la habitación de Squall, donde la depositara en el lado derecho de la cama y con suavidad la arropó con las sábanas y antes de acostarse al otro lado para volver a conciliar el sueño, Rinoa lo detuvo

- Dormiré afuera, no quiero quemar o congelar ahora tu cama y menos lastimarte -

- No me importa, vuelve a dormir. Si te levantas sólo para ir a dormir afuera, te arrastraré de regreso - añadió arropándose también con la misma sábana con la que Rinoa se abrigaba, dándole la espalda

El amanecer llegó hasta los parpados de Rinoa y cuando ya no pudiera soportar más la luz del sol, terminó por abrir los ojos junto a un quejido, encontrándose frente a frente con un Squall todavía dormido

"Pareces un angelito cuando estas dormido" Recordó una vez haberle dicho esas palabras cuando entrara a espiarle mientras dormía hacía ya más de una década, y pasado ese tiempo, esa expresión tranquila y nada ceñuda persistía. Su respiración era pausada y relajada

Junto a eso, la alegría de que ningún desastre más pasara mientras dormía la tranquilizó, quizás era por la presencia y cercanía de Squall en ese momento lo que le causara un sueño suave y relajado

Le punzaban las manos por tomar esos mechones castaños y colocarlos tras su oreja sólo para poder contemplar su rostro un poco más, antes de que despertara

Súbitamente abrió los ojos con un respingo al ver a Rinoa que lo observaba

- ¿Nunca te han dicho que es de mala educación ver a la gente mientras duerme? Eso es de acosadores, ¿lo sabías? - le preguntó con un bostezo girándose para darle la espalda

- Lo siento - respondió con un creciente sonrojo en sus mejillas

Más tarde esa mañana del sábado, ambos fueron al apartamento de Seifer; al llegar lo encontraron preparándole el desayuno a una Vero, que aunque hambrienta, estaba corriendo por toda la casa con un peluche grande de cocodrilo

- ¡Rinoa! - se detuvo la pequeña en pijamas abrazando el muñeco de felpa más grande que ella

- Hola, Vero, ¿cómo estás? ¿Irritando a tu padre? - se puso en cuclillas para quedar a su altura y le dio un beso en la mejilla

- Muy graciosa - se escuchó a Seifer refunfuñar desde la cocina - ¿Ya desayunaron? ¿Sí? Perfecto, así no tengo que hacerles desayuno -

- Ya desayunamos en casa - contestó Squall, ignorando la cortesía del rubio

El castaño se tumbó en el sofá cambiando el programa de niños de Vero al que nadie prestaba atención, pasando los canales uno tras otro cuando una pequeña imagen llamara su atención, retrocedió un par de canales y fue en el canal de noticias donde lo viera

Se mostraban imágenes desde arriba de Deling junto al título de la noticia: "Atentado en la residencia presidencial"

- ¡Seifer, Rinoa, vengan a ver esto! - exclamó sin despegar sus ojos de las imágenes

Para cuando ambos llegaran a la sala de estar, ahora mostraban más de cerca el edificio inconfundible de la residencia presidencial envuelto en unas llamas que parecieran no poder apagarse y más arriba las estelas de humo negro que dejaba

- Ya Alexander murió y sin presidente ¿todavía atacan? - se cuestionaba Rinoa

- La lucha de Galbadia aún no termina. Sigue siendo la misma guerra, y en esta ocasión dejan un mensaje más claro: "Ahora que no está su líder, vamos a por todas" - respondió Seifer - Sin embargo sigue siendo un juego muy sucio el que no se muestren -

Y para callar a Seifer, el presentador en vivo de la noticia, comenzó a hablar con nerviosismo a la vez que le pedía a su compañero que hiciera un mejor acercamiento ahora que estaban más cerca del lugar del incendio. Cuando la cámara enfocó, lo que todo el mundo vio ese día quedó grabado en sus mentes a fuego

Un hombre de alta estatura estaba plantado dándole la espalda al incendio y atrás de él se encontraban alrededor de veinte individuos, todos con el mismo atuendo ceñido de color marrón claro, el arnés negro junto a las cachiporras retráctiles en sus cinturas y las máscaras… Las máscaras que les cubrieran el rostro ya no estaban

Para cuando el humo dejó entrever los veintiún rostros... Todos tenían la misma apariencia, de aspecto frío y sin emociones… Los mismos ojos rojos… y el mismo cabello blanco

Continuará…

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