DECLAIMER: Los personajes no me pertenecen, son de su creador Masashi Kishimoto.

ADVERTENCIA: Sexo explicito – UA – Agresiones – Lenguaje Adulto.

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Toxico.

Cap. III… "Culpa… "

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Todo su mundo giraba alrededor de ella, no concebía otra forma de seguir existiendo, no la hallaba… por más que quisiese encontrar otra forma, por más que se fuera revolcando con toda mujer que se le lanzase, por más que la maltratara y la tratara de alejar de si mismo aquello jamás funciono con ella, y daba gracias a dios por eso, y al mismo tiempo se arrepentía enormemente por todos los maltratos que la había hecho sufrir, de verdad quería remediarlo, quería enmendar aquel gran error que había cometido para con su razón de existir, porque su amor no era sano, y por lo mismo, solo la quería para sí mismo… donde sus ojos y sus manos pudieran obtenerla con facilidad… el solo pensar que otro hombre pudiese tenerla, pudiese observarla mientras dormía… le producía un cosquilleo en las manos que trataba de ignorar con todas sus fuerzas que trato de opacar, consiguiéndolo apenas.

No quería agredirla de nuevo, le daba vergüenza y asco… pero se descontrolaba tan fácilmente, se entristeció por aquello, ¿Qué podía hacer? ¿Visitar a un especialista? ¿Medicamentos?... si, quizás eso fuera lo más conveniente, tratar de reparar el daño hecho sanándose a sí mismo.

Paso a un local de comida tradicional, dispuesto a comprar dos raciones bastantes contundentes de comida para ambos, le había dicho específicamente que no cocinara nada para él, que él se encargaría de la cena, después de verla casi sin vida en aquella bañera de agua por lo demás congelada, por dios estaban en pleno invierno, fue suficiente para asustarlo de tal manera que le diera terror perderla, y no por un tercero, sino que la misma vida se la arrebatara… por lo mismo quería cuidarla, no sabía cómo, lo único que se le ocurrió a su mente enferma y desprovista de cualquier emoción que no fuera la posesión, fue un "no hagas esfuerzos innecesarios, y eso incluye prepararme la comida". Ignoro olímpicamente los diversos coqueteos de la cajera, y salió del local apresurado, quería llegar a casa y estamparle un beso a su mujer.

Quería darle una sorpresa, por lo general nunca llegaba tan temprano, le había dicho a su hermano que ese día se retiraría antes de la hora provista, su hermano con el tacto que tenía solo asintió con la cabeza y le sonrió, después de todo, no es que se necesitara una hora para trabajar en el contrabando, pero el hecho de que todos se enteraran que se iba antes, le ponía un poco nervioso, todos sabían que tenia mujer, mas nunca la habían visto, pues era tan receloso con sus pertenencias personales, que a nadie le extrañaba… suspiro cansado, no quería seguir trabajando en eso, era agotador, quería una casa normal, no escondida entre un millón de edificios y pasajes para que no fueran descubiertos por la policía, quería hijos, pero había pasado tanto tiempo intentándolo en silencio, rogando porque en uno de los tantos sexos fugaces que tenia con su mujer esta resultara embarazada, que ya había desistido… "quizás tú seas el culpable de que hina-chan no pueda tener hijos" aquella voz asquerosa lo trajo a la realidad de un solo golpe, el solo pensar que en una de las tantas agresiones hacia ella, le hubiese causado algún tipo de daño a su útero de tal forma que no púdica concebir hijos, le produjo arcadas… era un hombre asqueroso…

Subió de dos en dos los escalones del departamento, mas cuando ingreso a su casa no la encontró, busco en los dormitorios, en el baño, en la cocina, hasta en la terraza, mas no la pillo, inmediatamente una furia irrefrenable le lleno la cabeza…

-maldita perra… ¿¡donde estas!?... – grito desesperado, quería descargar su furia en ella, quería ver como lloraba en silencio, como otra vez no le pedía que parase… porque se lo merecía, porque ella sabía que estaba destinada a eso…

Entro a la cocina de golpe dispuesto a buscar en cada rincón, mas tropezó con algo… con algo que no había visto la primera vez que estuvo ahí, era ella… la vergüenza de entro en sí mismo, la pena por pensar de aquella forma tan enferma, se odio… se aborreció a tal punto que ahora solo quería que lo golpeasen a él… que lo dejaran peor aún de lo que él dejaba a su compañera.

Hinata estaba tirada en el piso, tenía un ligero hilillo de sangre cayéndole por la comisura de la boca, tenía los labios morados, y su cara estaba blanca…. Estaba fría… no reaccionaba…

Todo en su mundo se movió, sintió como su corazón se quebraba en dos y como le comenzaba a faltar el aire, era asqueroso, el miedo que sintió en ese momento no se comparaba a los sentidos anteriormente, era tanto que sintió que moría… temblaba de los pies a la cabeza y las gotas de sudor frio se hicieron presente perlando su cuello y frente.

-hinata… hinata… - la llamo, tocándola un poco, moviéndola quizás tal vez... para que despertara… para que le dijera que era una broma…

Mas no despertó, no se movió… no abrió sus bellos ojos que de vez en cuando lo hipnotizaban e idiotizaban, no izo ningún gesto aparente de vida y aquello dolió aún más que mil puñaladas… la tanto con cuidado, palpándola para ver si respiraba, era tal el miedo que sentía saber que no lo hacía que demoro al menos cinco minutos en aquella posición, solo observándola, aterrado de saber que desde ese momento estaba solo… completamente solo.

Con su temblorosa y sudada mano, acaricio levemente el cuello, para luego presionar firme pero suavemente sobre un punto exacto… nada… no había nada… y si lo había, no lo sentía… movió su mano hasta posarla sobre su muñeca, era la gloria misma, si, había pulso, era débil, pero si lo había… ahí estaba el condenado…

Corrió tropezando y botando un millón de cosas en el camino hacia el teléfono particular, marco rápidamente un número y espero… un pito, dos... tres y luego cuatro, se le hicieron eternos, hasta que una voz grave y concienzuda le hablo.

-buenas tardes sasuke-sama ¿en qué puedo servirle?... – kabuto, no le agradaba, pero no le quedaba otra, en su condición no podía darse el lujo de llevar a hinata a un hospital, probablemente la terminarían separando de él para siempre.

-kabuto, ven a mi departamento enseguida es urgente…

-¿paso algo mi señor?- su voz sonaba alarmada, y es que le pasara algo al hijo del jefe de toda la mafia era imperdonable para el médico oficial de esta.

-mi mujer… no se qué le pasa… la encontré inconsciente en el piso, no sé cuánto tiempo lleva así, y su pulso es muy débil… apresúrate ¿quieres?- por la mierda, necesitaba a ese hijo de puta revisando a su mujer para ver qué era lo que tenia, ¿tanto era pedir?...

-en 5 minutos estoy allá sasuke-sama… - y colgó.

Ahora ya no se sentía aliviado por haber encontrado el pulso de su mujer, ahora lo que le preocupaba era saber que mierda tenia…. Una enfermedad grave… cáncer, ¿sida tal vez?... no, hacía años que no la engañaba, más bien desde que empezaron a vivir juntos, antes solo quería sacársela de la cabeza… pero siempre uso protección… imposible que ella se hubiese metido con alguien más, la tenia vigilada las 8 horas que no estaba en casa, no en el departamento, pero sabia quien entraba y quien salía del edificio, además… ella le amaba más que a nada en el mundo, eso lo sabía bien.. "entonces… ¿Por qué no la dejas salir condenado de mierda?"… aquella estúpida voz en su cabeza, no estaba para eso ahora, pensaría aquello después… ¿embarazo?.. No, era imposible, ya no creía en el viejo pascuero, anemia… bueno eso explicaría porque siempre andaba con sueño y porque casi no comía… ¿Por qué existían tantas enfermedades?... se estresaba solo de pensar en todas y cada una de ellas, y le hería más el hecho de que nada podía hacer.

Era irritante…

Sintió un ligero golpe en la puerta, no se había atrevido a mover a hinata por miedo a causarle algún tipo de daño, por lo que solo le había puesto una almohada en la cabeza y la había abrigado…

-buenas tardes sasuke-sama… ¿Dónde está ella?- aquel sujeto nunca le inspiro mucha confianza, tenia el no se que, que le hacia dudar de él, pero en esa situación no estaba para ponerse remilgoso con quien atendía a su mujer.

-en la cocina, pasa… no la eh movido.- hablo cortante, estaba tenso por el hecho de alguien más la vería…

-mmm… ¿sufrió algún tipo de trauma anteriormente?... me refiero, se cayó, se tropezó…. O cualquier cosa que le haya podido crear daño en la cabeza…

-no que yo sepa, aunque… sufrió un desvanecimiento en la ducha, estuvo alrededor de 5 minutos sumergida en agua muy helada…

-ah… eso podría ser… mira, ¿ve como el color está volviendo?... permítame decirle sasuke-sama que usted es poseedor de una exquisita mujer.- apretó los puños con fuerza.

-si… lo sé no te preocupes en recalcármelo… ¿Qué harás?-

-le suministrare antibióticos por dos semanas, ahora le inyectare uno, debería de dormir hasta mañana… sería prudente sasuke-sama y permítame que se lo diga, que por favor no la maltrate por un tiempo, lamentablemente solo soy doctor, no me especialice en ninguna área, pero si sigue así, le terminara de provocar un daño irreparable, el cuerpo a veces colapsa, nos advierte que no está bien, ese es su lenguaje, y por lo que veo, el de esta pequeña colapso hace rato, ¿Cuántos años tiene?...

-18…

-mmm… debería de tener más peso para su edad, esta desnutrida, ¿sufre de dolores de cabeza amenudeo?... –dijo tomándole la temperatura para luego bajar hacia la rodilla doblándola a modo de ejercicio.

-pues… si, la verdad es que si.-hablo tenso sasuke

-lo más probable es que sea por la falta de alimentación, su sistema inmune está fallando, eso explicaría todos los síntomas que tiene… ¿vómitos?...- le tanteo con los dedos la cabeza, palpándola poco a poco, buscando algo que no sabía si encontró o no.

-todos los días…

-su cuerpo ya no es capaz de procesas la comida como algo que necesita, es algo preocupante sasuke-sama… si sigue con ese estilo de vida, lo más probable es que muera en dos o tres meses más a lo mucho… le aconsejo que se quede con ella, preocupe de su alimentación… y por favor, nada de golpes. Al no recibir la energía que necesita, el cuerpo la comienza a extraer de otros lados, se comienza a comer solo… piense en aquello sasuke-sama, lo más acertado seria llevarla a un hospital donde puedan darle respiración artificial, veré que puedo hacer con eso, mañana le traeré todo lo necesario, pero como le digo, quizás allá que internarla.

-mmm… lo que yo haga o no con mi mujer es asunto mío kabuto, gracias por la visita, agradecería que no lo comentaras con nadie y…. ven mañana a examinarla también.

-entiendo sasuke-sama y con su permiso… -

En pocos segundos sasuke quedo solo con hinata, suspiro cansado, al parecer le saldría más caro sanarla por todo lo que había hecho, miserable, así se sentía nuevamente.

-nee hina-chan… ¿Por qué no me preparas la cena?...- mas no obtuvo respuesta, nada se movió en la habitación, y poco a poco las lagrimas comenzaron a caer, el no lloraba, nunca lo izo, mas hace poco había descubierto que se sentía bien liberarse un rato, se arrodillo ante el cuerpo de su mujer y lo cogió para trasladarlo a la cama matrimonial.

Se sentía solo, miserable, patético, ni siquiera sabía cuidar la única cosa que amaba con toda su alma, ella estaba ahí, perdida en su propio mundo, durmiendo quizás hasta cuando… ¿y si no despertaba?... ¿si no volvía a la vida?...

Se iría con ella…

Se recostó al lado de ella para luego posar su cabeza en su pecho, sintiendo los débiles latidos de corazón, los arropo a ambos y ahí, entre lagrimas se quedo dormido, como un niño pequeño que se cobija en el regazo de su madre cuando le duele algo, y es que a sasuke le dolía el corazón, si… como dolía el condenado.

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NOTAS ZATTANO.

Bueno, la verdad no hemos avanzado mucho en la historia, pero se me ocurrió hacer una ligera escena donde pudiéramos entender un poco a nuestro esquizofrénico sasuke, no vaya a hacer cosa que lo terminemos odiando a decir verdad, al menos lo está intentando, hay que darle crédito por eso… creo. Y no puedo irme sin agradecerles por estar ahí y quizás hasta darme un par de ideas para esto que no se cómo llamarlo. Me despido cordialmente de todas y todos ustedes y hasta la próxima.

Odios….