Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makisotu Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…

Ni me atreveré a poner excusa, porque no existe una creíble o sincera; también si la "digo" sonaría de alguna manera grosero/irreverente/ofensivo, cualquiera de esas tres sirven para hacer la idea

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11

GALBADIA

- Perfecto, gracias - Ophelia cortó la comunicación y se quedó observando el teléfono en su mano por unos segundos que parecieron minutos

Al subir su mirada, se encontró a los seis ansiosos por respuestas. Ella sonrió y asintió con determinación

Con el cuerpo dolorido, y rechazando por enésima vez cualquier tipo de ayuda, se levantó del sillón, observando por la ventana del apartamento de Irvine cómo se veían de solitarias y desérticas las calles de una ciudad que en nada se parecía a la Deling ruidosa, abarrotada de gente y con las carreteras llenas de automóviles circulando que no solamente ella recordaba

- Solo tenemos que escabullirnos y salir de aquí - comentó sin despegar su vista del exterior gris y solitario - Por ahora debemos esperar - agregó en un suspiro

El plan para escapar de Deling parecía ser mucho más complicado de lo que en un principio supusieran, pero era su única opción

La primera parte del plan había sido un éxito: contactar fuera de Deling. Todo gracias a una línea segura por medio de un satélite privado que pudieron conseguir gracias a unos contactos especiales de Brandon

Como canarios dentro de una jaula, solo podían esperar ayuda del exterior para poder salir de la jaula. Solo podían trinar y revolotear alrededor de la prisión de barrotes invisibles mientras esperaban la tan ansiada libertad

- ¿Pero sí nos ayudaran? -

- Dijeron que harían todo lo que estuviera en sus manos, yo sólo les di las posibles opciones; debemos esperar que ellos formulen su plan y respondan, es lo único que podemos hacer por el momento - respondía a su primo Cressen

- ¿Maki hará algo por nosotros? - preguntó esta vez Mid

- No, el Douraji no… Será Squall - dijo sonriendo al máximo

- Bromeas, ¿verdad? - saltó Mid con una emoción que no podía esconder

Ophelia negó aún con la sonrisa que no desaparecía

- Comencé hablando con Seifer y terminé hablando con Squall -

- Perfecto, las cosas serán más fácil si está él para sacarnos de aquí -

- Eso espero - añadió una Ophelia esperanzada - Aunque es un egoísmo de nuestra parte escapar de Galbadia y dejar a toda esta gente aquí a merced de esos -

- No podemos hacer nada al respecto, estarán bien por un tiempo. De alguna forma se las arreglarán, el ejército con la ayuda de organizaciones harán algo tarde o temprano, es algo muy común en este tipo de situaciones - argumentó Irvine con expresión severa

- ¡Ophelia! - exclamó Lancel - Están saliendo a las calles, es un grupo de seis -

- Cierren las ventanas. Irvine, Mid, acompáñenme - dijo caminando hacia las ventanas que quedaban a los costados del balcón desde el que Lancel los observara

A través de la ventana que Lancel dejara abierta del decimoctavo piso donde estaba el apartamento de Irvine, asomados para observar con detenimiento vieron a los seis que el primo de la rubia mencionara, caminando en dos columnas por la calle que diera al edificio donde se encontraban

- Debemos intentar hablar con ellos - propuso Irvine

- ¿Estás loco? - preguntó Mid con temor en su rostro

- Sólo digo que se parecen a nosotros, deben de poder hablar como nosotros -

Ophelia no les quitaba un ojo de encima, pensando, analizando la situación. Nadie tenía una posibilidad de hablar con ellos, quizás porque se los tuvieran prohibido, pero ahora que no habían leyes en Galbadia para ellos, ¿hablarían?

- Es una locura, pero lo haremos, iremos e intentaremos hablar con ellos -

- Estás igual de demente que él - dijo Mid aterrorizada señalando a Irvine con su mano fracturada

- Normalmente eres tú quien propone o está de acuerdo con esas ideas descabelladas, ¿qué te ocurre últimamente a ti? -

- No, no me ocurre nada, sólo tengo la mano fracturada, sólo tengo miedo de esas cosas que tienen más poder que cualquiera y que estuvieron a punto de matarme -

- ¿Sólo eso? Vamos, hemos pasado por cosas peores y aún puedes luchar con tu mano derecha -

Como si tuviera las manos poseídas, tomó la correa en la que llevara sus katanas aunque cada poro del resto de su cuerpo gritara que no lo hiciera, objetando que era un suicidio acercarse a esas cosas, y se las ajustó en la cintura

Mid todavía tenía el brazo fracturado, pero con algo de incomodidad podía luchar con la derecha. Por primera vez y contra su voluntad evitaba luchar, no sólo por tener la mitad de su fuerza sino por el temor que le causaban los súper soldados

La primera vez que los enfrentaran corrieron con suerte de salir con vida y algunas heridas leves. Su aspecto de cerca causaba más terror, cabello blanco, piel pálida y ojos penetrantes de color tan rojo como la sangre, cargados de rencor y sed de venganza

Era tarde para cuando cayeran en cuenta de lo que comenzaba cuando derribaran la residencia presidencial y más tarde todavía cuando decidieron que debían salir del hospital donde se encontraban

La pelinegra estaba en el cuarto del hospital de sus padres, intentando conciliar el sueño en un incómodo sillón cuando escucharan los gritos de dolor y agonía del oficial que acompañaba al súper soldado. Recordó que por instinto sus manos se fueron a donde las empuñaduras de las katanas que no tenía y por primera vez en muchos años, el miedo brotó de su corazón. Aun en esa situación, defendería a sus padres

Y súbitamente entre el ruido espeluznante sin esperar mucho tiempo, la puerta se abrió de golpe cruzando por ella un oficial de la policía con una cortada en la frente que destilaba gran cantidad de sangre y le impedía la visión de su ojo izquierdo. Antes de que pudiera advertirle sobre la evidente amenaza, un tubo negro, una cachiporra le estampó el cráneo contra el marco de la puerta al punto de destruirlo, salpicando sangre y sesos

"Soy la siguiente" pensó con gran terror reflejado en su rostro, observando por primera vez esos ojos rojos cargados de rencor. Por segunda vez la misma sensación de su mundo al derrumbarse la cubrió y antes de poder siquiera defenderse con sus puños, sin importar que la izquierda estuviera fracturada, el individuo corrió hacia ella arrebatándole de un golpe todo el aire que tenía, descolocándola

Su larga cabellera negra atrapada en la mano de su enemigo impidió que cayera al suelo, los instantes que estuvo en esa posición con los ojos completamente cerrados parecieron eternos, sólo rogaba porque no se prolongara más y que acabara con todo en ese momento, sin darle más sufrimiento del que ya cargaba

- ¡Mid! - escuchó esa voz muy conocida para ella

Al abrir sus ojos vio a su hermano, Kurt, asustado, sosteniendo fuertemente un perchero de madera en sus manos. Una exhalada y sin saber qué clase de estupidez era lo que le llevaba a querer enfrentarse al soldado sin máscara, se lanzó hacia él, siendo estampado a la pared en un segundo

- ¡Kurt! - exclamó en un intento vano de socorrerlo, todavía estaba sujeta del cabello

Probablemente la estupidez era algo que se alojaba en los genes de los Valefort, porque impulsada por los mismos motivos de su hermano una de las cosas más preciadas, alzó su mano derecha envuelta en una magia de fuego débil para cortarse toscamente el cabello y herir la mano de su enemigo. Rápidamente se arrastró hasta tomar el perchero de madera y se lanzó hacia el peliblanco, tumbándole, donde comenzara frenéticamente a estrellarle uno de los extremos en la cara una y otra vez, sin darle tregua, salpicándose de sangre

- Ya está muerto, ya déjalo, detente - dijo Kurt con voz suave y una sonrisa, tocándole el hombro para que se detuviera, disimulando el terror de la escena y la impresión de la oscura faceta de su hermana

Después de su frenesí, quedaron los vestigios del miedo y terror, y sólo para no volver a sentir aquella sensación tan desagradable se juró no apartarse de sus gemelas: Yuurei y Shinrei, desde que las recuperara gracias a su hermano

Regresando a la realidad, suspiró y salió con Irvine y Ophelia, no sin antes notar la preocupación en los familiares de la rubia, en especial, de su esposo

Abajo a las puertas del edificio, vieron cómo el grupo de súper soldados se iban alejando, pasando de largo por los edificios

Irvine silbó y de un segundo a otro, ya se estaban acercando a los tres corriendo

- ¿Es mal momento para decir que fue una mala idea? -

- Aún no - dijo Ophelia

- Regresen a sus casas, por favor - dijo uno de ellos con ambas cachiporras desenfundadas, al igual que los otros

Desde que destruyeran la residencia presidencial, no llevaban máscaras. Mostraban su rostro blanco casi al igual del color de sus cabellos, de ojos rojos y expresión fría

- Sólo queremos hablar con ustedes, ¿es posible? -

- No. Repito, regresen a sus casas -

- Vamos, hombre, no te alteres, sólo queremos saber más sobre ustedes - dijo Irvine acercándose a Ophelia, interponiéndose lo más que podía entre los de cabello blanco y la rubia

"¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?" - se decía Mid. El cuerpo entero le temblaba sólo de ver aquellos ojos rojos - "Haz algo, muévete, muévete, Mid Valefort!"

No esperaba desenfundar su katana, ni mucho menos intentar atacar al que estaba frente a la rubia y al cobrizo, siendo tan fácil como respirar desviar el ataque de la pelinegra y empujarla para arrastrarla casi un metro

Ophelia también había desenfundado en un ágil y elegante movimiento su estoque, preparada para recibir a quien quisiera atacarla y a su lado, Irvine estiraba un poco la mano más cercana a la rubia mientras en la otra tenía un rifle tomado de uno de los policías que murieran a manos de aquellos individuos

- Espera, yo los conozco. Estaban en el hospital donde yo estaba - interrumpió uno de ellos acercándose al que fuera atacado - Me encargaré de ellos, no se preocupen -

- ¿Estás seguro, 201? -

- Si, 205 -

- Son todos tuyos entonces, nosotros seguiremos - respondió aquel al que llamara 205

Esperó a que sus compañeros se marcharan y luego le dirigió su atención al trio

- Como un favor les diré lo que pueda - dijo sin cambiar su expresión - Sólo porque recuerdo que ustedes no me miraban tan horrible como el resto antes de rebelarnos, en especial ella - dijo mirando a la pelinegra que se tranquilizara un poco, enfundando su arma con su mano temblorosa

Entraron al edificio asegurándose de que nadie estuviera fijándose en ellos y se sentaron en las escaleras a excepción de 201

- ¿Por qué tienes ese nombre? - preguntó Ophelia - ¿Cuál es tu verdadero nombre? -

- Se nos es asignado un número al nacer y somos llamados así, es más fácil para identificarnos - dijo quitándose el guante para mostrar el número por el que era llamado marcado en color negro en el dorso de la mano

- ¿De dónde vienen? - preguntó esa vez Irvine

- Somos clones. Pero no sé realmente de dónde venimos, ni dónde estamos ahora -

- Estás en Deling, capital de Galbadia -

- ¿Por qué atacan Deling? -

- ¿No lo saben? ¿Ninguno de ustedes sabe en realidad nada? - por primera vez desde que lo vieran, 201 mostró confusión - Ustedes nos utilizan para sus propios fines, las materias primas de cualquier cosa que puedan imaginar, la mano de obra de las grandes industrias, todo eso, lo hacemos nosotros -

- Espera, ¿estás diciéndome que TODO lo fabrican ustedes? -

- No todo, pero si la gran mayoría. Algunos se dedican a los laboratorios, donde se fabrican medicamentos en masa, otros se dedican a entrenarse como soldados toda su vida como yo, trabajos pequeños, cuando alguien necesita un órgano y no puede conseguirlo, cosa que sucede la mayoría de las veces, obtienen los órganos para trasplante de nosotros -

Mid, a diferencia de Ophelia e Irvine, se mostraba más tranquila al escuchar aquello

- Tiene razón. Todo encaja ahora - dijo alzando la mirada hacia sus amigos - cuando empezaron los asesinatos, Maki me envió a Galbadia para investigar, y como todos, nadie vio una relación entre los asesinatos. Ahora que él dice eso, todos estaban involucrados en manos de obra para ensamblajes, manufactura de medicamentos, proyectos investigativos de universidades, inclusive algunos de los muertos fueron gente que pertenecía a la junta directiva e incluso el mismo director del hospital -

- ¿Quién o quiénes de ustedes están llevando a cabo los asesinatos? - se adelantó Ophelia

- Eso no lo puedo decir. Pero sí que lo está haciendo es por el bien de nuestra gente, de nosotros los Leukos -

- ¿Leukos? -

- Es el nombre de nuestra gente, dado por los mismos que nos han creado -

- ¿Piensan hacer más daño? -

- No parece ser el plan, sólo queremos que nuestros derechos se hagan valederos, que dejen de tratarnos como el ganado -

- Supongo que no podemos oponernos, si tienes razón con lo que dices -

- ¿Insinúas que estoy mintiendo? -

- Es una opción. Ustedes atacaron primero - Ophelia frunció el ceño con amenaza

- Sólo porque esas personas se lo merecían - 201 alzó la voz

- Nadie se merecía ser atacado, ni mucho menos morir -

- Basta, no es necesario pelear en estos momentos. 201, gracias por la información - asintió Irvine

- De nada. Y una precaución, no vuelvan a hacer eso, no todos los Leukos tienen el mismo nivel de tolerancia que yo o el de mi grupo. Muchos han sido torturados y han presenciado cosas terribles, cosas que han llegado a marcarlos de por vida -

201 se dio la vuelta y se marchó sin decir nada más, dejando al trío pensativo. Ophelia se levantó pasados unos segundos y salió corriendo escaleras arriba hasta llegar al apartamento

Cuando llegó toda agitada y sin aliento, tomó el único medio de comunicación que tenían y llamo al jardín

- ¡Squall! -

- ¿Qué sucede? - preguntó con preocupación al notar la voz agitada

- Nada, nada. Necesito que investiguen a profundidad sobre las clonaciones a través de la historia y quiénes están involucrados -

- No entiendo -

Le contó con pocos detalles lo que aquel ser llamado Leuko les había contado sin dar muchas explicaciones, pero las suficientes como para que el castaño entendiera la importancia de tal petición

- Tardará, pero haré lo que pueda -

- Gracias - respondió finalizando la llamada

Tuvo que repetir la historia por segunda vez, esta vez con más detalles, luego de mostrarle a Brandon que se encontraba ilesa al igual que los otros dos

El resto del día resultó ser igual que los otros, sin nada que hacer. Decidieron que lo mejor era esperar como en un principio planeaban y hacer caso de la advertencia del Leuko. No había mucho que hacer en una ciudad sin un televisor, radio, ni periódicos para informarse, sólo una persona podía ponerlos al tanto y al día siguiente, siendo el turno de Mid, se puso en marcha

Caminó por las calles desiertas y el cielo parecía adornarse para estar de acuerdo con la situación, nublado, dándole un tono gris y lúgubre a toda la ciudad de Deling. Seguía siendo un misterio por qué los súper soldados no atacaban, y justamente por eso, además del toque de queda del ejército, era que en un principio la gente evitaba salir de sus casas

Al comienzo la gente intentó refugiarse en las barricadas del ejército, pero muy pronto se vieron en la necesidad de enviar a todos a sus casas. Estaban en las calles todo el tiempo, cada dos o tres cuadras se veían las barricadas con un par de automóviles y siempre en un grupo no mayor de diez soldados

En esa ocasión, la pelinegra se acercó tanto que los temerosos soldados apuntaron con los rifles; un valiente se le acercó, haciendo preguntas de las que sólo escuchaba un murmullo, cuando se acercara más fue capaz de oír lo que le preguntaba

- ¡Arriba las manos! ¡Muéstreme sus documentos de identidad! -

- ¿No te basta con ver que no me parezco a ellos, no tengo ojos rojos y ni mucho menos el cabello blanco? - preguntó sin inmutarse, pero dispuesta a desenfundar su katana o correr si era necesario

- No me importa, muéstreme su documento de identidad - refutó acomodándose el arma con la que le apuntaba - ¿Tiene permisos para llevar esas armas? -

- Como quieras - respondió sin hacerle caso mientras buscaba en sus bolsillos lo que le pedía el hombrecillo temeroso - Aquí tienes. Documento de identidad como ciudadana de Galbadia, mi identificación como SeeD del jardín de Balamb y mi carnet para porte de armas de CUALQUIER tipo - se las entregó de manera altiva deseando por un escaso momento que llevar el apellido Valefort le diera algo de importancia

- ¿A dónde se dirige? -

- Voy a mi casa, necesito ver cómo se encuentran mis padres - respondió indiferente

- ¿De dónde viene? -

"¿Acaso le importa?"

- Vengo de casa de unos amigos -

- B-bien, puede continuar - dijo luego de tomarse su tiempo para pensar, leer y releer los carnets de identificación - Tenga cuidado ahí afuera -

- Gracias, igual ustedes - respondió con la mayor amabilidad que le fuera posible

Pasó por el Arco del Triunfo y se dirigió a un conjunto residencial, muy elegante, ubicado a un par de cuadras de la destruida residencia presidencial

- ¡Siegfried! - llamó a la puerta con insistencia

- ¿Mid? -

- Sí, soy yo, ¿A quién más esperabas? -

Escuchó un par de cerrojos además del de la cerradura y tras la puerta, un más anciano Siegfried Almeid le abrazó

Tres años atrás el hombre decidió retirarse de la vida del jardín y disfrutar de una tranquila jubilación en su nación de origen, Galbadia. Se instaló en un apartamento y desde que estuviera ahí no dejaba de recibir llamadas y visitas de amigos y colegas para pedirle su sabio consejo como militar del ejército de Galbadia y como SeeD del jardín de Balamb

- ¿Cómo estás? - preguntaba el anciano con la preocupación paternal con la que solía tratar no sólo a ella sino a sus sobrinos Dietch e Izaskun

- Bien. Venía a preguntarte si te has enterado de algo -

- No mucho, sólo más de lo mismo. Los políticos escondidos en sus refugios fuera de Galbadia mientras la ciudadanía teme por sus vidas que están a merced de estos súper soldados. El único que parece hacer algo y aun así está presionado es el General Fury Calway; los soldados no hacen más que quejarse, temerosos de sus vidas, sin más opción que patrullar, ayer hubieron un par de bajas, unos listos buscaron pelea a un grupo de súper soldados y los golpearon hasta dejarlos irreconocibles, para su suerte siguen con vida -

Por un instante pensó que fuera el grupo que estaba con 201 y quizás su pensamiento no estuviera más alejado de la realidad por lo último que él les dijera

- Siegfried, ayer contactamos al jardín de Balamb -

El anciano pelirrojo canoso levantó sus cejas con una sorpresa disimulada

- Saldremos de aquí pronto, no de una manera fácil pero lo haremos -

- ¿Qué ruta tomarán? -

- Probablemente la que descienda al mar, saldríamos directamente a las afueras de Galbadia en vez de la ciudad -

- ¿Considerando los riesgos de esa ruta? -

- Por supuesto, Ophelia no parece muy preocupada por tomar esa ruta, sus primos tampoco ni mucho menos Irvine y por parte de Brandon, estoy segura de que Ophelia lo convencerá, está más preocupado por la seguridad de su hijo nonato que por su esposa porque sabe que no se dejará lastimar -

- ¿Y tú? -

- Quizás algo de miedo por encontrarnos alguna de esas cosas pero nada asustada -

Siegfried asintió

- Viejo, ¿sigues sin saber algo de los perros falderos de Alexander? -

- No más de lo que sabe todo el mundo, que están desaparecidos. Es otro de los problemas con el que Fury Calway está sufriendo -

Desde que terminaran las investigaciones después de la muerte de Alexander Deling, tanto Crust como la familia de cuatro, los Trevant, desaparecieron sin dejar rastro alguno. Fury se empeñaba en buscarlos porque estaba seguro de que ellos sabían algo más que nadie conocía

- Siguen corriendo los rumores discretos de que la culpa del saqueo a la oficina en la casona de Fury fuera culpa de ellos cinco y que algunos documentos importantes faltan ahí, así como en la residencia presidencial, aunque gracias al atentado de los súper soldados es imposible saber realmente si también fue registrada -

- ¿Algo más? -

- No, eso es todo mi querida Mid -

- Gracias, Siegfried - dijo levantándose del sofá de la sala de estar - Escaparás con nosotros ¿verdad? Te arrastraré y cargaré de ser necesario -

- No te preocupes, no hará falta cargar a nadie porque los acompañaré. No pensarías que me es agradable quedarme aquí o ¿sí? -

- Eres tan demente como tu sobrina, así que sí creo que serías capaz de quedarte sólo por mero capricho, rechazando una segunda vez la oportunidad de salir de aquí - comentó rememorando el momento cuando el hospital donde ejercía su hermano lograra trasladar a los pacientes más heridos a otros hospitales fuera de Deling y sus aledaños, incluyendo a sus padres y al mismo Kurt

- Tu también rechazaste la oferta de Kurt para irte, igual que tus amigos. Lo hicieron por la misma razón que yo: darle prioridad a los pacientes necesitados -

El anciano le revolvió los cabellos a propósito sólo para hacerla enojar y la pelinegra con gesto de niña malcriada se volvió a peinar con las manos su ahora cabello corto, sin hebras quemadas gracias a un retoque de su madre antes de irse, y dándole un último abrazo se marchó de la casa del viejo SeeD

Continuará…

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