Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makisotu Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…

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TRABIA

La luz comenzó a fastidiarle el sueño y sintiendo el dolor punzante recorriendo todo su cuerpo, Makisotu Douraji abrió su único ojo sobrante, sin creer que siguiera con vida después de lo que pasara

Su mano instintivamente se fue al abdomen en el que su hermano Fubuki le clavara una daga que lo dejara desangrándose, sin poder dar uso a su habilidad de regeneración. "La daga de filo azul" pensó intentando recordar en vano lo que pasara después de quedar inconsciente

La otra fue a parar a su ojo faltante, estaba oculto con un parche adhesivo y no con el trozo de tela negra que solía llevar puesto, esperaba con todo su corazón que el único recuerdo de Sarah no se hubiera perdido y estuviera a salvo

No sabía tampoco cómo estaba vivo y a quién le debía la gratitud de haberle salvado, pero una cosa segura era que jamás a sus medios hermanos Jade y Fubuki "Entonces, ¿A quién?". Recorría con la mirada toda la habitación con la otra pregunta en su mente "¿Dónde estoy?"

Lenta y dolorosamente, logró levantarse de la cómoda y amplia cama, no fue hasta que saliera de ahí que cayera en la cuenta de que todavía se encontraba en la mansión de los Douraji; un frío terrible comenzó a helarle, sólo la habitación donde se encontraba estaba cálida

Desarmado y dependiendo sólo de sus puños capaz de dar pelea por si era una cruel broma de sus hermanos, se deslizó hasta el salón principal de la mansión en la penumbra, con la única luz del sol que se colaba por los cristales empañados de nieve en los bordes, había una ligera ventisca que le erizaba el cuerpo. Entre el ligero temblor de frío un agradable olor llegó a su nariz desde la cocina y su estómago rugía empeñado en que fuera corriendo hasta allá. Casi podía sentir el tocino en su boca, tanto que casi babeaba como un perro del hambre que tenía

Se detuvo en seco al ver no sólo a su tutor Oscar, sino a Celes Hyant y a Quistis Trepe, dos de los SeeD's que enviara a buscar en la aldea de los Shumi a Lys Oakheart

- Es un gusto ver que te sientas con energías. Ven, siéntate y come, la comida que Quistis prepara es increíble, su esposo e hija deben estar agradecidos de tener una mujer fuerte, valiente y que además tenga un buen gusto para la cocina -

La rubia frunció el ceño, despegando su mirada de la cocina y después se dirigió al pelinegro

- Hay tocino con tostadas y huevos revueltos, sírvete cuanto quieras - parecía dedicarle una sonrisa forzada

Celes como siempre, parecía indiferente ante la presencia del Douraji, simplemente disfrutaba de la tostada que remojaba en la taza de café que tenía en su otra mano

- ¿Hace cuánto que estamos aquí? - preguntó sentándose en la mesa

- Unas dos semanas. Sólo nosotros estamos aquí, el resto del grupo de Quistis junto con la chica ya deben estar en Balamb sanos y salvos - Oscar explicó brevemente notando la intención de preguntar -. Tienes suerte de estar vivo, Makisotu - replicó su maestro enarcando las cejas. Sabía que era un regaño solo por tener que usar su nombre, sin ningún diminutivo

- No había nadie más que pudiera hacer este trabajo, si mandaba a cualquier otro SeeD, no correría con la misma suerte que yo, terminaría muerto -

- Hubieras muerto si no me hubiera enterado de que te habías largado del jardín de un momento a otro y más suerte a tu favor que aún estuviéramos en Trabia -

- Tendrán todo el tiempo que quieran para discutir si fue una buena idea o no, pero ahora debemos salir de este lugar, quiero regresar a Balamb para estar junto a mi hija y mi esposo, sin más demoras - interrumpió una fría Quistis poniendo un último plato con más tocino, tostadas y huevos revueltos

- Partiremos mañana, Quistis. No podemos quedarnos aquí más tiempo del necesario, dije que esperaríamos a que el idiota de mi alumno despertara -

- Espero que no me esté ocultando otra cosa, Señor Oscar -

Después del desayuno, el Douraji regresó a su habitación con la ayuda de su maestro, cuando lo dejara acostarse, tomó una silla y se sentó frente a él, mirándolo fijamente con rostro duro e inflexible

- Antes de que comiences a sermonearme, no sabía que Jade y Fubuki estarían aquí, creía que sus objetivos apuntaban más en ir a buscar a la chica y que eso me daría tiempo a investigar sobre los padres de Lys -

- Pero te equivocaste -

- Ellos no saben más de la chica de lo que yo sé, se podría decir que estamos parejos. Pero no se ha de descartar que vayan en algún momento a Balamb -

- No lo harán. La chica no es una prioridad -

- ¿Qué es lo que tú sabes, Oscar, que aún no me has contado? -

- Bueno, has estado perdido del mundo, pero cosas están pasando en Galbadia y es ahí a donde apuntan Jade y Fubuki. Y eso es porque aquellos seres son iguales a ellos, cabello blanco y ojos rojos -

- ¿Son lobos blancos? -

- No lo sé con exactitud, pero es un asunto que requiere una investigación a profundidad -

- Ya veo. De cualquier forma los lobos blancos están casi extintos y los únicos pura sangre que existen son ellos dos y la chica -

- Correcto, pero ahora que la chica está en Balamb, Jade y Fubuki no se atreverían a acercarse a tantos SeeD's… -

- Teniendo presas más fáciles en Deling, ya veo - completó Maki - Desviando un poco el tema, ¿qué ocurrió exactamente en Galbadia? -

- Veamos, después de la muerte de Alexander Deling, las imitaciones de Lobos Blancos aparecieron e hicieron un atentado a la residencia presidencial, desde entonces no hay manera de saber qué está pasando en Galbadia, pero es claro que tienen un control sobre la capital y como contramedida el ejército ha cerrado todas las entradas y salidas al país, aunque eso no parece importarles mucho - explicó su maestro levantándose de su asiento

La mente de Maki se puso a trabajar y recordó que la despistada de Mid estaba en Galbadia. Se preguntó cuán bien estaría y se despreocupó pensando que estaría perfectamente bien "Las personas tontas como ella siempre sobreviven ante toda desgracia gracias a una fuerza misteriosa que nadie puede responder"

- Espera - Oscar se tornó hacia él - ¿Dónde están mis cosas? -

- Aquí está el pañuelo que llevas siempre en tu ojo -

- ¿Y mi katana? - saltó al momento

- No diría que está destruida, ni desaparecida. Alguno de los dos la tiene en su poder -

- ¿Qué? - sentía la rabia recorrerle el cuerpo junto a una intensión asesina

- Al parecer creyeron que sería una excelente forma de gastarte una broma por si sobrevivías. Considerando el tipo de broma, y cómo son esos dos, ambos sabemos que indudablemente la culpa es de Fubuki -

"Esa arma es invaluable e irremplazable. Maldito. Mataré a Fubuki"

- Temporalmente puedes usar esta pequeña daga - dijo descubriendo un trozo de tela negra, que inmediatamente reconociera como la que usaba en su ojo, la daga de empuñadura dorada y filo azul, estaba envainada con una funda del mismo color dorado y las excesivas florituras - Es efectiva contra los lobos blancos, por eso tu capacidad de regeneración se vio afectada -

- Entiendo -

La tomó junto a su parche de tela negra y la colocó en la mesita de noche junto a su cama

- Descansa todo lo que puedas, mañana partiremos al alba - añadió levantándose de su silla y colocándola donde estaba inicialmente

Estando a solas pensó por segunda vez en Noah, el que fuera su pupilo, diciéndose con amargura que se habría olvidado ya de él "Para ya, pareces una colegiala llorando por el cariño de un niño, Makisotu Douraji" Estaba seguro de que ya estuviera de nuevo con su antiguo maestro, tirando al traste todo el tiempo invertido. Y deseando no seguir comportándose como un chiquillo malcriado, se dio la vuelta cubriéndose con la frazada, y tratando de olvidarse del dolor en todo su cuerpo, cerró los ojos y terminó por quedarse dormido

Mientras que en la habitación contigua, Quistis estaba sentada frente a la ventana que daba a un pequeño balcón como en cada una de las grandes habitaciones con un teléfono móvil, contemplando el atardecer junto a una pequeña nevada al tanto que escuchaba el tono de marcado, teniendo por fin algo de cobertura para realizar llamadas, algo que extrañó durante toda su estancia en la aldea de los Shumi

No pasaron otro par de segundos más para que su esposo, Seifer, saludara al otro lado del teléfono tratando de contener al máximo la felicidad por escuchar de nuevo su voz, lo mismo hacía junto a una ansiedad por llorar de la sensación de separación

- ¿Cómo está todo por allá? - preguntó ella

- De maravilla. Estaba comenzando a pensar que no volvería a saber de ti -

- Llame ayer, no hace falta hacer un drama. ¿Cómo está Vero? -

- Bien… -

- Seifer - llamó ella al notar la seriedad con la que respondiera. Lo conocía demasiado bien como para saber que estaba ocultándole algo

- Por dónde comienzo… -

- ¿Algo le pasó a nuestra hija? -

- No, no, no, Vero está bien, de maravilla, es sólo que la está cuidando alguien más -

- ¿Alguien más? - repitió alzando al tono de voz, incrédula. Olvidándose por completo de su alegría y las ganas de llorar

- Sí. R-rinoa la está cuidando… Desde hace un par de días -

- ¿Y dónde demonios se supone que estás tú? - gritó

- Quistis… -

- ¡Eres su padre, es tu responsabilidad cuidar de ella al ciento por ciento mientras yo no estoy! -

- Quistis… -

- ¡Seifer, no sabes cuan enojada estoy contigo! -

- Quistis… -

- Tendremos una larga conversación al respecto cuando llegue a Balamb -

- ¡QUISTIS, DEJAME HABLAR MALDITA SEA! - gritó lo más alto que pudo - Estoy en un asunto muy importante, no podía traerla conmigo, sería un peor padre de lo que ya soy si lo hiciera -

- ¿Cuál es ese asunto… tan importante? - preguntó entre dientes, obligándose así a no volver a gritar

- Es una práctica previa antes de los exámenes oficiales a SeeD's. Necesitaban mi ayuda -

- Pero tú no eres SeeD, así que ¿qué haces ahí? -

- Soy un instructor, y como miembro del profesorado es mi deber asistir a estas prácticas. Normalmente lo hubiera rechazado sabiendo de sobra que debo cuidar a nuestra hija pero Squall me pidió personalmente que fuera como apoyo táctico y seguridad extra por precaución por cómo han estado las cosas en Galbadia. Además de que Rinoa se ofreció a cuidarla por mí, no te preocupes, ha sido un encanto con Vero, ambas se llevan de maravilla -

Quistis refunfuñó sin saber realmente que responder. No estaba molesta porque Rinoa o alguien más cuidara de ella, estaba molesta por la decisión que Seifer tomara sin consultarle

- La prueba se está llevando a cabo en una isla cerca de Galbadia, para prevenir accidentes hay más SeeD's de lo normal por si algo ocurre, ya sabes, la seguridad de los alumnos es primordial y bla, bla, bla -

- Sólo cuídate y regresa en una pieza - suspiró

- Me alegra que comprendas - dijo - Te amo - añadió

- Yo también - respondió en tono cansino - Pero odio que me ocultes las cosas -

- No te dije nada porque sabía que reaccionarías así. Te llamaré de nuevo en cuanto pueda. Debo colgar, me necesitan. Adiós, te amo -

- Yo también te amo - respondió y al siguiente instante, se cortó la llamada

Otro segundo pasó, fijándose en que deseó un par de minutos más para hablar con él y decirle lo mucho que lo extrañaba, y no sólo a él sino también a su hija. Poder abrazarlos a ambos a su manera, despertar al lado del rubio de cicatriz con el que se casara

Su mente por un instante eterno se transportó al pasado, exactamente a su boda, una ceremonia pequeña a la que asistieron al menos la mayoría de sus amigos, pero algunos de los que verdaderamente importaban no estuvieron. Aquel día especial tuvo dos rostros, el superficial de felicidad y el interior de tristeza por la falta de sus amigos. Seifer, su esposo, se la había pasado desde la ceremonia hasta el final de la recepción haciendo lo imposible para animarla y sus esfuerzos no fueron en vano, pues ese día las únicas lágrimas que soltaran fueron de felicidad absoluta porque estaba ahí, unida junto al hombre que amara y con el mismo que en el presente tuviera una hija

Eran una pareja dispareja pero a la vez perfecta, ella el orden y él, en la mayoría de veces, el caos; en los momentos importantes ambos podían ser una mente y pensar igual, resolviendo cualquier inconveniente que se les presentara

Regresó al presente, a su realidad, notando sin saber desde cuándo llevaba la sonrisa esculpida en su rostro. Escuchó un ligero carraspeo y al voltear estaba Celes Hyant en la puerta

- Pensé que estaba dormida. Llamé un par de veces y decidí entrar para salir de dudas -

- Estaba distraída. ¿Qué ocurre, Celes? -

- Venía a avisarle de que la cena está lista - Era el turno del peliblanco para cocinar

- Gracias, Celes, bajaré en un momento -

El chico de rostro inexpresivo asintió y volvió a estar a solas en su habitación; echó un último vistazo al horizonte sin creer que hubiera fantaseado durante tanto tiempo; el sol ya casi se ocultaba tras las montañas y la nevada suave persistía

La cena fue lo más silenciosa posible si de conversar se tratara; los únicos sonidos venían del chocar de los cubiertos con los platos de cerámica y los vasos de cristal al ser levantados o puestos de nuevo en la mesa. Ninguno intentó además romper el incómodo silencio, evitando en lo posible rosar miradas con cualquiera de los otros. Lo que Celes había preparado comprendía una ensalada pobremente aderezada de lechuga y tomates

- Una pregunta, ¿por qué no comemos carne? - preguntó Maki

- Soy vegetariano, si quiere algo de carne, prepáreselo usted mismo - respondió Celes a secas sin apartar su mirada del plato

- Calla y come, no te quejes de lo que alguien más ha preparado por ti - añadió su maestro - Pero si, necesitamos comer algo de carne -

- Basta los dos. Si quieren carne, levántense y vayan a cocinarse algo -

- Qué mal genio, ¿dónde quedaron tus buenos modales? -

- Siguen aquí, pero no tengo más paciencia para tratar con dos idiotas que me siguen apartando de Balamb -

- Como Comandante interino le exijo respeto -

- Déjeme recordarle que usted no es el comandante, y tenemos el mismo rango de SeeD, pero por experiencia y edad, yo le gano a usted, así que en este caso, a mi Quistis Trepe por el reglamento de los SeeD's, el liderazgo me corresponde a mí. Que no se le olvide, Makisotu Douraji -

Ni ella misma se esperaba decir esas palabras, dando honor a su yo altivo, las palabras salieron solas de su boca. Toda la ira reprimida, toda la cólera y repulsión que el ex comandante interino le causaba por todo el tiempo que llevaba apartada de su hija, salió de sus rojos labios

- Me preguntaba cuánto tardaría en decirlo - dijo frunciendo el ceño - No obstante, tiene razón, mis disculpas, no volverá a pasar - añadió con un leve tono de rabia levantándose para dejar la mesa y su insípida cena a medias

Continuará…

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