Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makisotu Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…

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BALAMB

Cargaba un ceño fruncido mientras sentado veía por el espejo como una sonriente Rinoa le ataba el largo cabello castaño con elegancia en una coleta con una cinta azul rey

- Deja de canturrear, no lo hace más varonil -

- Te dije que te cortaras el cabello y no lo hiciste, ahora debes cargar con esta coleta o parecerás un indigente, ¿es eso lo que quieres que piensen de ti comandante? -

- Tú sigue peinándome - fruncía más el ceño al decir esas palabras

Esa noche era el baile de graduación de los SeeD's y como Comandante del jardín de Balamb, era imperdonable perderse la fiesta y mucho menos la ceremonia donde debía presentarse, e imperioso después de estar desaparecido mucho tiempo

Durante el transcurso de su misión llegó a su mente la conversación que tuviera con Seifer en Esthar sobre las guerras internas entre SeeD's. Seifer tenía razón, todos tenían razón y no les creyó hasta observarlo con sus propios ojos. Recordó muchos de los que estuvieron presentes, habían cambiado notablemente en sus expresiones, era como ver a su yo antiguo reflejado en cada uno de los rostros

Sintió la tensión durante los días de la práctica y de alguna manera su tan ideado plan hizo un pequeño cambio. "Sólo necesitaban volver a conversar al estilo del guerrero" reflexionó al final de todo, ya habiendo logrado ganarse el respeto y admiración perdido de los SeeD's y estudiantes a los que lo conocían y estaban resentidos por el abandono, como a los que no lo conocían. La enemistad, en la mayoría de los casos, fue puesta en duda y hasta apartada por unos instantes

Al final después de la práctica y posterior examen días despues, los candidatos resultaron ser prometedores y la elección fue más complicada de lo que resultó ser el desarrollo de la misión aún con todos los contratiempos "Esta guerra aún no termina"

Rinoa la estampó un beso en la mejilla devolviéndole a la realidad antes de retirarse a su habitación a terminar de cambiarse.

Squall le pidió que le acompañara, porque no quería estar solo y mucho menos a merced de la gente importante que solía rodearlo para hablar de asuntos sobre el futuro del jardín, implicando negocios; los padres de los SeeD's que nunca faltaban, haciendo mil y un preguntas sobre el desempeño de sus hijos y repitiendo cuán orgullosos estaban de sus retoños

Se observó con cierta humillación por cómo su cabello largo estaba atado en una coleta junto a unos mechones que le caían con elegancia, se escapaban una y otra vez sin poder recogerlos, quedándose así resignado a verse ridículo junto al traje de gala SeeD

Caminó hasta la sala donde encontrara a Donatella durmiendo cómodamente en el sofá, le acarició las orejas. Fue devuelto a la realidad después de salir de un corto trance por el sonido de unos tacones que se acercaban más y más hacia él

- ¿Cómo me veo? - preguntó con las manos en la cintura

Rinoa apareció con un vestido del color de la crema sin escote de corte evasé con un cinturón de tela café, su cuello estaba adornado con un collar de piedras del mismo color del cinturón, y su largo cabello negro caía como una cascada en su espalda. El castaño quedó en otro trance al notar lo preciosa y elegante que lucía aquella noche

- Si esa es tu forma de decir que me veo linda, gracias - sonrió volviendo a sentirse de diecisiete años

- Serás la envidia de todas. Vamos - dijo tendiéndole gentilmente su brazo con una diminuta sonrisa

Para esa noche rentó un automóvil por todo un día completo, rechazando la oferta de Seifer de ser el transporte de ambos; estaba estacionado en el aparcamiento de la residencia donde vivían, les tomó unos minutos en llegar al jardín y otros más encontrar un lugar en el pequeño garaje del jardín

Se trasladaron de un mundo a otro, dejando la calma y quietud de las afueras y el hall del jardín para entrar al salón de fiestas donde un grupo de músicos tocaba un vals y en el centro alrededor de diez parejas bailaban al compás de la melodía

Entre las faldas de los vestidos que descendían cuando las mujeres eran devueltas al suelo de mármol blanco, pudieron divisar a Seifer bailando con Quistis

- Toda la amargura que cargara encima se le esfumó en un segundo cuando vio a Quistis, ¿no te parece? -

- Claro - negaba con una sonrisa incrédula ante lo que sus ojos veían

Hacía una semana que Quistis regresara a Balamb junto a Celes y tres días desde que el matrimonio se reencontrara después de una ausencia casi dos meses. Ella se abalanzó sobre él como si fuera la escena final de una película romántica y estuvo entregando mimos a sus dos tesoros más preciados cada segundo, sin detenerse, reprimiendo en público unas lágrimas que lograra destilar en casa, sin vergüenza alguna

Una pequeña corría desde la derecha en dirección a ellos luciendo un ondeante vestido azul rey con encajes blancos en la costura de los hombros con el brazo, sus muñecas y al final de la falda; y en la cintura una cinta ancha que terminaba en un lazo en su espalda del mismo color

- ¡Rinoa! - exclamó mirándola sin despegarse de la pelinegra

- Vero, luces encantadora. ¿Cómo estás? - saludó con una sonrisa

- ¡Excelente! - exclamó estrechando otro abrazo para separarse

La pieza estaba por terminar y enseguida comenzaban a tocar otra más para darle continuidad, pero Seifer ya no podía seguir el ritmo y en medio de las parejas que seguían bailando, buscaban con la mirada a su hija. El hombre señaló hacia donde los tres estaban y fueron caminando hacia ellos

Seifer, como siempre, llevaba su cabello rubio peinado hacia atrás; acompañado de un traje negro, llevaba una pulcra camisa blanca y encima el saco abotonado junto a una corbata de moño del mismo color que su traje, además de unos zapatos de cueros lustrosos. Y tomada de su brazo, Quistis lucía con elegancia su cabello recogido en un moño, un vestido rojo descotado semi ajustado de espalda desnuda con unos guantes del mismo color y un collar y zarcillos de perlas blancas

- No sé si reír o llorar por ti - dijo el rubio estando a un par de pasos de la pareja, intentando contener una risa socarrona

- Seguirás toda la vida teniendo los mismos dieciocho años de edad en el cuerpo de un adulto de veintiocho - le reprendió su esposa

- Hasta tú debes pensar que se ve completamente ridículo con ese peinado -

- Se ve elegante, querido -

- ¿Quién más ha llegado? - preguntó Squall paseando la vista por el amplio salón, cambiando el tema

- Sólo vi a Ophelia, sus primos y a su esposo, Brandon. Parece que llegaron un poco antes de que nosotros -

- También a Mid y al viejo Siegfried -

- ¿Crees que ambos vengan juntos? - preguntó Rinoa - Quiero decir, ha pasado tiempo, no deberían estar tan enojados el uno con el otro -

- Zell no vendrá, además dijo que se estaban llevando como unos perfectos desconocidos que casi se odian el uno al otro, así que no creo que ninguno de los dos llegue - respondió Quistis

- Nadie quiere estar aquí, pero es casi una obligación, en especial cuando has formado parte del grupo de examinadores de la prueba -

- La ceremonia da inicio en unos minutos. Debo atender unos asuntos antes de que comience, si me disculpan. Regresaré cuando me asegure de que todo marcha bien -

- Adelante, Comandante - respondió Rinoa

Lo vieron alejarse y estando ya a una distancia, Quistis giró con expresión de picardía

- ¿Cómo van las cosas entre ustedes dos? Seifer ya me contó todo -

- ¿Qué? - preguntó sobresaltada, sonrojándose

Seifer imitó la mirada de su esposa y comenzaron un ataque hacia Rinoa

- Vamos, no pueden ser tan mal las cosas -

- ¡No les voy a responder! - exclamó al tanto que su rubor aumentaba y sentía un calor sofocante recorrerle el cuerpo

- Creo que es un tema que cualquiera debe saber, digo, estás entre amigos - insistió Quistis

- Quistis tiene razón - añadió una voz a sus espaldas, casi en su oído, acompañada de una risilla un tanto maquiavélica

Al girarse, se encontró a Mid, la chica de cabello negro corto y ojos verdes, y a un par de pasos más atrás, a Ophelia junto a Bran

La primera enseñaba un vestido verde esmeralda con el cuerpo drapeado de gasa y encaje, el talle ceñido hasta la cadera; la falda se abría con amplitud ondeando a cada paso, en su mano sana cargaba varios brazaletes de oro y plata, su largo cabello negro atado en un moño y de él se escapaban algunos mechones que caían con gracia sobre su rostro, y unos zarcillos del mismo verde esmeralda

La segunda estaba ataviada con uno de color negro sin mangas de corte sirena con un bordado de adornos casi florales, en su pecho de escote corazón un fondo de tela blanca ocultaba su pecho y su rubia cabellera ondulada dorada caía por sus hombros y espalda; para cubrir los cortes y magulladuras que sanaban llevaba unos largos guantes negros

Su esposo en vez del habitual jubón, un traje más de la época actual de color negro con el chaleco abotonado, un pañuelo blanco de corbata y en el centro una esmeralda, estaba afeitado y con el cabello corto y acicalado, completamente recogido sin ningún desperfecto o mechón de cabello rebelde

- Jamás pensé verte en un vestido así, Ophelia - dijo Quistis

- Está aprovechando la ocasión porque jamá… ¡Ay! - exclamó Mid interrumpiendo su oración por un puntapié de Ophelia

- ¿Te encuentras bien, Mid? - preguntó Ophelia con una sonrisa

- Lo estaré cuando te mate -

- ¿No pensarás hacerlo o sí? Deberías considerar por todo lo que he pasado - mentía con un fingido tono de dolor en su voz

- Cuando todo termine, me las pagarás - juró entre dientes

- Vayamos a sentarnos a alguna de las mesas antes de que comience la ceremonia - propuso Quistis interrumpiendo la riña amistosa

Al sentarse, un camarero con una bandeja repleta de copas de cristal con champaña a la mitad se les acercó ofreciéndoles a tomar una amablemente; todos, a excepción de Ophelia y la pequeña Vero, cogieron una de la bandeja, dejándola casi vacía

- Quistis, ¿sigues molesta con Seifer por no decirte nada? - comentó Ophelia

- Por supuesto que sigue molesta, pero al menos tiene la gran amabilidad de dirigirme la palabra y eso es mucho - respondió Seifer en lugar de la rubia - Sólo oculté un par de detalles que si le decía era capaz de obligarme a devolverme a Balamb -

- Quistis, de no ser por la hazaña de su esposo y sus acompañantes, seguiríamos en Deling. No hay palabras para mostrar la gratitud que siento por habernos sacado de ahí, y más después de la condición en la que se encuentra mi querida Ophelia - decía Bran con mucha solemnidad

Ophelia reía cuando su esposo se excedía con las palabras que usaba, pero tenía razón

- ¿Condición? - preguntó Rinoa - Está de maravilla -

- Mis heridas aún están sanando pero mi condición es más grave de lo que se aparenta, verán… - en ese momento apartó la mirada, buscando las palabras adecuadas para anunciarles la maravillosa noticia al resto de sus amigos que seguían sin saberlo

En ese momento los músicos terminaban una pieza, algunos aplaudían por la melodía; un par comenzó a subirse a la tarima cargando un podio con un micrófono, uno de ellos dio un par de toques al micrófono y se bajaron. Vieron a un Squall de ceño fruncido en las escaleras disimulando el nerviosismo

Kramer se le acercó y le dio unas palmadas en el hombro, procediendo a subir y atrás le siguió Squall

- Buenas noches, espero que la velada de esta noche siga siendo de su agrado. Ahora pasaremos a presentar a los cinco jóvenes que se unen a la familia de los SeeD's del jardín de Balamb, démosle un gran aplauso a: John Williams, Alice Manonn, Frank Thorne, Galatea Sabarm y Luck Vicost - A medida que eran nombrados iban subiendo a la tarima posicionándose a la derecha y girando hacia el público para quedar de postura firme

- Ahora, unas palabras del Comandante del Jardín de Balamb, Squall Leonhart -

Un silencio sepulcral quedó en los instantes que Cid Kramer le cedía el podio a Squall, el Comandante

- Buenas noches. Es un honor para mí que estos jóvenes formen parte de los SeeD's, de aquí en adelante, les deseo mucha suerte en todo lo que hagan porque esto es solo el comienzo de una nueva vida de emociones y experiencias para ustedes. Jamás olviden, al igual que el resto, que sin importar lo que ocurra el jardín de Balamb siempre será su segunda familia - terminó de girar hacia los cinco, iniciando otra oleada de aplausos

Pensando con un leve regusto amargo, y para nada encajada con el ambiente de la ocasión, que existía la probabilidad de que alguno de ellos no llegara a su segunda misión. Regresó a la realidad cuando los músicos volvían a subir a la tarima, tomando sus correspondientes asientos, los SeeD's esperaban firmes la orden para retirarse, no pasó mucho hasta que Squall se los ordenara. Seguían sus órdenes como un pequeño grupo de robots sin rechistar hasta que bajaran el último escalón para volver a ser chicos comunes y corrientes

Al bajar, como era de esperar, los padres de los nuevos SeeD's comenzaban el ataque, ya tendría tiempo para reunirse con sus amigos a los que veía conversar desde la mesa sin prestar mucha atención a lo que estuvieran diciéndole

- Deberías ir a rescatarlo - dijo Quistis a Rinoa. Ambas lo observaban desde la mesa, la segunda se levantó de inmediato, con largas zancadas y decisión para salvarlo del tumulto de padres

- Mami, tengo sueño - Vero se quejaba con mirada soñolienta y un bostezo. Su madre le acarició la mejilla con una sonrisa para luego mirar al padre con la misma mirada

- Puede dormir en mi habitación mientras tanto - interrumpió Mid la conversación visual de ambos mostrando la tarjeta de acceso de su habitación que sacara del yeso de su mano

- Espero que eso sea lo único que lleves ahí dentro -

- Si, mamá Ophelia - respondía poniendo los ojos en blanco

- Hola, ¿cómo están? -

Al girarse se encontraron a Dietch con su cabellera verde atada en una elegante coleta con una cinta negra, despojada de las bandanas en su frente con unos aretes negros y un vestido con corte de tubo junto a unos zapatos de tacón altos negros con un brillante blanco en el centro

- Mid, necesito hablar contigo -

- Si es lo que yo creo, entonces no, olvídalo - respondió con un ceño fruncido -. No quiero - añadió ligeramente contrariada

- Por favor -

- Bien… - respondió con un suspiro después de pensárselo, volviendo a marcar su entrecejo, viéndose incapaz de deshacer el sentimiento de apesadumbrada - Ya regreso -

Ambas se alejaron, dejando por completo los ruidos del salón de fiesta. Quistis y Seifer, con Vero en sus brazos casi dormida, también se levantaron poniendo rumbo al área de habitaciones del jardín para poner a dormir a su hija

- Nunca tendré un momento perfecto para decirles -

- Quieres quitarte ese peso de encima - rió su esposo dándole un beso en la mejilla

- Por supuesto, no es que no quiera decirles - decía tomando la mano de su esposo -, ¡es sólo que el maldito momento no se da! - termino por exclamar frustrada, descolocándose por primera vez en mucho tiempo

- ¿Qué es lo que no se da? - preguntó Rinoa regresando con Squall a su lado, de igual mirada curiosa

Ophelia suspiró, liberando parte de su nerviosismo

- Estaba hablando de negocios familiares, algo muy importante que me tiene muy preocupada - soltó de repente, arrepintiéndose al último minuto de contarles sobre su hijo nonato - Quizás deba irme de Balamb en poco tiempo -

- ¿Con esas heridas que cargas encima? No lo creo - objetó Squall frunciendo el ceño

- ¿Desde cuándo te preocupas tanto? -

- No lo sé - respondió evitando la mirada

- Ha estado así desde que llegamos a Balamb, es mejor que empieces a acostumbrarte, a estas alturas ninguno lo ha hecho, ni siquiera yo - Rinoa rió y seguido Ophelia, más por el ceño fruncido de Squall que por el comentario de Rinoa

En ese momento, Squall se percató de que su móvil llevaba unos segundos sonando, lo sacó del bolsillo de su pantalón y al tanto que atendía se excusaba para dejar el salón de fiestas para poder escuchar

Vislumbro a Quistis y a Seifer en la lejanía, regresando de las habitaciones, sin Vero con ellos. A la izquierda, estaba una Mid que escondía su rostro entre sus manos, y alejándose de ella, un pelirrojo de gran estatura "Mejor no inmiscuirme"

A instantes de contestar la llamada, su teléfono dejo de sonar e irritado, se sentó en una de las bancas del hall, a la espera de una segunda llamada... Y volvió a sonar

- ¡Squall, soy yo, Irvine! - exclamó con su típico tono extra amigable que en ocasiones como esa le molestaba - ¿Puedes venir afuera al jardín? El portero no me deja pasar porque dice que no tengo invitación -

- Bien, espera ahí - suspiró masajeándose el entrecejo finalizando la llamada

En la entrada, el cobrizo seguía intentando con su don de labia hacer que el anciano portero le dejara pasar. Como se lo esperaba, iba solo

- ¡Squall! - exclamó

Iba algo desaliñado para la ocasión, una camisa blanca y encima un saco negro con unos jeans azules y zapatos casuales negros y lustrados. No llevaba su sombrero de vaquero en aquella ocasión y su largo y cobrizo cabello estaba atado, dejando los flecos más cortos rodear su rostro

Cargaba encima la misma cara con la mezcla de sentimientos que no le dejaban tener paz desde que viera a Selphie después de tantos años, creyendo desde el momento que supiera que ella no estaría con él, que podría volcar todo el odio y rencor que sentía por su cobarde huida y preguntarle el por qué… Pero se equivocó, no salían palabras de su boca y al igual que ella, él no podía mirarla a la cara porque sabía que abriría una caja que creía estar seguro de haber sellado en un lugar profundo de su alma

- Gracias - dijo pasando el pórtico y entrando al hall

- ¿Por qué estás aquí? - preguntó con mirada inquisidora -. No me digas que estas huyendo de Selphie

- ¿Es tan obvio? - preguntó con una sonrisa amarga - Necesitaba salir de ahí, sigo sin poder mirarla a la cara y mis ganas de golpearle sólo van en aumento, pero bien sé que a las mujeres no se les golpea -

- Aunque bien sientas en tus adentros que para ti se lo merezca -

- ¿Crees que podría ser el mismo caso de Rinoa y tú? - preguntó

Ambos se sentaron en uno de los bancos cerca del panel de información del jardín

- Quién sabe. Podría ser -

- En este caso, esta Rinoa luce verdaderamente arrepentida y Squall es el mismo resentido pero en esta ocasión es amigable - agregó Irvine

- Más o menos - suspiró el otro sonoramente, casi llegando a ser un gruñido

- ¿Qué crees que debería hacer? ¿Debería intentar hablar con ella y solucionar las cosas? o ¿dejar que el río tome su curso? -

- ¿Tu pidiéndome consejo? - preguntó sin creérselo - La verdad... -

- Debes hablar con ella -

Seifer salió de la nada, uniéndose al par, estando de pie con otra copa de champagne en su mano. Al parecer llevaba el tiempo suficiente escuchando la conversación como para intervenir

- No hagas como éste imbécil. Debes hablar con ella. Si tienes dudas, es porque aún existen sentimientos hacia ella que no has podido olvidar - dio un trago a la copa y añadió -. ¡Sé un hombre! - le señaló con la copa para luego hacer lo mismo con Squall - ¡Y tú también! ¿Hasta cuándo vas a seguir jugando al prepuberto? ¿Qué diablos esperas para juntarte con Rinoa definitivamente? -

- Eso no es asunto tuyo - le reprochó apartando la copa

- ¿Qué es lo que ocurre entre ustedes dos? ¿Viven juntos pero...? - Irvine dejó la pregunta en el aire, esperando que el castaño la contestara

- No somos nada. Laguna nos dio el apartamento a los dos sin decir nada, la verdad es que nos impresionó a ambos -

- A mí no me engañas. Si eso es así ¿por qué le regalaste al perro? Te preocupas por ella - Seifer entrecerró los ojos con una sonrisa malvada

- Eso no tiene nada que ver - insistía

- Te preocupaste cuando liberó sus poderes inconscientemente aquella noche mientras dormía, sin añadir el hecho que desde entonces, duermen en la misma cama -

- Es la única cama que hay -

- Existen los sofás como alternativa -

Sin palabras, por enésima vez volvió a fruncir el ceño

- ¿Entonces? ¿Qué es lo que hay entre ustedes? -

- Ya te lo dije, nada. No hay nada entre Rinoa y yo -

- Debes admitirlo, Squall - Seifer suspiró encogiéndose de hombros -. Ambos se comportan como dos adolescentes enamorados que niegan estarlo. Seguirás igual que ella pensando que no hay nada entre los dos. La vi sonrojarse cuando preguntamos por ti en más de una ocasión -

Estaba comenzando a fastidiarle que sus amigos se comportaran como dos viejas chismosas con cualidades de espías indagando más y más para saber la realidad sobre asuntos que no les concernían ni un poco

Pero tenían razón... Muchas cosas eran obvias cuando lo meditaba por un instante, sí, Rinoa estaba enamorada de él, y él de ella. Se reía de cuan raro e irónico resultaron ser las cosas cuando en el pasado se llevaran tan mal que no podían soportar la presencia del otro, y después de varios acontecimientos, llegaran a estar a solas en una habitación que compartían por una broma de sus amigos, que pensó era cruel, la conversación llegó al punto de hablar sobre su futuro como pareja, dándose una oportunidad para ambos de estar juntos y rehacer las cosas. Más risa le causaba saber que la actitud de ambos había cambiado drásticamente en los cinco años que para ambos fueran sólo dos meses

Al regresar al salón de fiestas, Rinoa y Quistis conversaban y por la actitud de ambas, los hombres sacaron en conclusión que se trataba de algo realmente serio. Estando a unos cuantos pasos terminaron su conversación, notando la presencia de los tres

- No esperaba que vinieras - decía Quistis levemente sorprendida

- Yo tampoco pero aquí estoy, estaba aburrido y pues, hacía mucho que no nos veíamos. ¿Y Vero? -

- Vino con nosotros, pero está durmiendo en la habitación de Mid -

Seifer e Irvine tomaron asiento a excepción de Squall que estando aún de pie, miraba a Rinoa con una expresión entre decidida y dubitativa. Las voces de sus amigos eran apagadas por su cerebro y la otra pieza de vals muy conocida para él, se intensificaba, la pelinegra parecía reconocerla, estaba haciendo un muy buen esfuerzo aparentando que no le importara

- ¿Podrías concederme el honor de bailar esta pieza conmigo? - sonrió con ternura extendiendo su mano a la pelinegra. Sus amigos intercambiaban la mirada entre él y ella, a la espera de algo más asombroso que ver sus rostros del color de un tomate

- Si - respondió ella y como la reacción entre el vinagre y el bicarbonato de sodio, sus amigos reaccionaron con una prolongada exclamación de emoción y picardía, expectantes por más

- Maduren - se giró Squall con el entrecejo fruncido llevándose a Rinoa consigo hasta la pista de baile

- "Waltz for the Moon" - rió tapándose los labios - Creí que no lo recordabas -

- Simplemente vino a mi mente - respondió él guiándola hasta el centro, tratando de ocultarse entre las parejas para no ser visto, ni para tampoco ver a sus amigos con una sonrisa que le hiciera surgir instintos asesinos en él

"Un, dos, tres" se repetía Squall por inercia en su mente, sin perder el compás

- Has mejorado desde la primera vez que bailamos. Ya dejaste de pisar los pies -

- Cualquiera puede bailar terrible si una loca desconocida de imprevisto te arrastra a la pista de baile -

- Claro, claro, cúlpame a mí de que no sepas bailar - volvió a reír, esta vez escondiendo el rostro

Siguieron moviéndose al ritmo de la melodía, lento al principio y de un momento a otro se volvía rápido y descendía el nivel de intensidad. Pronto se olvidaron del resto. El mundo y la pista de baile eran solamente para ellos. Squall contando los pasos para no perderse, parecía un desafío para ambos y comenzaba a agradarles; sin darse cuenta, se encontraron sonriéndose el uno al otro

- Feliz cumpleaños - dijo ella tomándolo por sorpresa con un fugaz beso en la mejilla antes de desprenderse de las manos para girar

- Lo había olvidado. Gracias, Rinoa - respondió al regresar

Una gran diferencia de cuando la primera vez que bailaron aquella pieza, el escenario y la ocasión era la misma, pero los años transcurrieron y ahí estaban ambos, juntos. "Quién diría que aquel hechizo infantil le funcionaría" pensaba el castaño recordando lo que hiciera en el momento siguiente de rechazar su oferta de bailar con él

La intensidad y rapidez del vals aumentó, y con ello, también la emoción de ambos. Se soltaron de la mano, quedando tomados por la otra, girándose, sin dejar de verse y regresar a tomarse de las manos, atraídos como polos opuestos de un imán, quedando tan cerca del uno al otro. Un poco agitados y con las sonrisas en sus rostros, a escasos centímetros uno del otro, ruborizados, y simplemente ocurrió… Squall besó a Rinoa esa noche, sin que nada le importara ya, dejando que las aguas tomaran su curso

Al separarse, de nuevo se quedaron hipnotizados observándose el uno al otro, ella a los ojos azules grisáceos y él a los de color castaño. Ella lo abrazó, y todavía el mundo seguía siendo sólo de ellos dos. Quienes estuvieran a su alrededor no importaban, simplemente interesaba que ambos estuvieran ahí

- Te amo -

- Yo también, Rinoa

Continuará…

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