Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makisotu Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…
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16
GALBADIA
"Oscar tenía razón, es perturbador hasta para los ojos" pensaba Jade en el suelo, acostado al lado de su hermano, observando los rostros inmutables desde la cima del arco del triunfo caminar hacia ellos sin las máscaras que originalmente llevaran "Se veían mejor enmascarados"
- No deberías guardarte tus pensamientos, hermanito - decía con su típica sonrisa diabólica
- No es nada que no te haya dicho antes, Fubuki. Y deja de llamarme así -
- No es necesario molestarse - añadió afianzando más su sonrisa
- Ya es hora - dijo Jade cambiando de tema
- Déjalos avanzar un poco más… Sólo un poco más - ahí estaba el brillo en sus ojos
La mirada que mostraba su verdadera demencia, una peor que la normalmente mostrada; como si se tratara de un perro de caza sediento por acorralar y atrapar a la presa
Se deshizo de la atención que acaparaba su hermano en su mente y se enfocó en los individuos que se disponían a cruzar el arco del triunfo. Cuando dejaron de ser visibles para ellos, Jade se lanzó desde donde estaba
Fubuki aterrizó del otro lado del arco casi al mismo tiempo que él. Ambos captando la atención de los individuos de cabello blanco y ojos rojos que como en las otras dos ocasiones, no mostraban sorpresa o emoción alguna; desenfundando sus cachiporras retráctiles que soltaban chispas, deseosas al igual que Fubuki, de pelear
- Saltándose presentaciones, conversaciones aburridas y sin sentido como siempre, ¡me agradan! - exclamó Fubuki con una carcajada de locura y un frenesí
Emociones diferentes a las de su hermano gemelo, que nunca lo comprendería. Jade los observaba con un ligero entrecejo marcado, observando, tratando de predecir sus acciones; con su mano derecha a un par de centímetros de la empuñadura de la espada que cargara en su espalda, aguardando a la casi imperceptible señal de su hermano
Fue cuando le vio las puntas de los dedos de su mano derecha, rodeadas de destellos de energía negra, que era la hora. Desenfundo su espada, con un guardamanos sencillo sin arriaz, con un pequeño arco hacia dentro al comienzo del filo
El otro hermano con las puntas llenas del aura oscura, rasgó el aire, comenzando a materializarse una empuñadura sencilla, siendo el acero mucho más ancho con una gran particularidad, no era metal sino una gran concentración de magia artema lo que le daba la forma
Las miradas de ambos se encontraron un segundo, entendiendo que no había que esperar más y corriendo hacia el otro lado, intercambiaron sus posiciones a una velocidad impresionante, casi sobrehumana. Para cuando llegaran al otro lado, dejaron a su estela decenas de cortes que iban desde superficiales a una buena profundidad; imperceptibles a los ojos de los otros que caían al suelo, algunos, aún conscientes
- ¿Qué haremos con ellos? -
- Lo de siempre -
"Interrogarlos hasta la muerte" se respondió Jade en su mente con la voz de su hermano, pareciendo que Fubuki se hubiera alojado en ella
Guardó su espada en la funda de su espalda y tomó a dos de ellos, uno en cada mano, arrastrándolos por el cuello del uniforme marrón claro ceñido hasta la entrada del alcantarillado que había en el Arco del Triunfo. Hizo el mismo viaje dos veces más, siendo ayudado por Fubuki
Los más heridos o incapacitados para soportar el interrogatorio eran cruelmente acuchillados por su hermano en el cráneo y apartados a un lado mientras él se encargaba de inmovilizar a los cinco restantes que quedaran inconscientes
Dejó a su gemelo hacer el trabajo al que le tomara cariño recientemente: jugar con sus presas. Comenzó con el más herido de todos, sentándolo en una silla a la que lo ajustó para que no pudiera movilizarse, lo mismo que había hecho con Makisotu
Le acercó el balde de agua helada que tenía preparado con anterioridad por petición suya y se sentó en un rincón a observarle; últimamente su locura iba en aumento con el pasar del tiempo y muchas veces podía perder la noción de la realidad a causa del largo tiempo que pasaba estudiándolo
Tomó la bufanda en su cuello y se cubrió hasta la nariz. "¿Estaré tan demente como él?" Era una pregunta que se tornara constante hacérsela un par de veces al día desde hacía años, desde el momento en el que encontrara aquella espada, reliquia de la familia Douraji, que no sabía con exactitud de dónde la obtuvo. Cada que Jade tenía oportunidad de preguntarle, Fubuki lograba evadirle con una sarta de palabrerías
Volvió a la realidad al escuchar un grito desesperado, "Ya comenzó" se dijo, observando a su hermano doblarle los dedos en dirección opuesta para quebrárselos, eso sólo significaba que su versión aparentemente amable o de policía bueno no estaba dando resultados
- Te daré cinco segundos, no más, y tú me dirás quién es su líder y dónde está, sino… Me veré en la necesidad de hacer algo que no quiero - decía de espaldas al individuo con una sonrisa triste que ocultaba sus verdaderas intenciones
Posó sus ojos en Jade en busca de una súplica, esperando que él le detuviera. "No me mires así, no obtendrás mi compasión aunque seamos tan iguales" Pero Jade lo observaba inalterable, con sus vacíos ojos carmesí
La cuenta regresiva del otro había terminado y con él, un leve sonido del crujir de los huesos al romperse junto a un aullido de dolor y agonía "Al menos Makisotu no era tan escandaloso, era algo que me agradaba de él" Volvió a introducirse en sus propios pensamientos, llevándole a pensar en su medio hermano, "Esto es ridículo, ¿por qué debería pensar en aquel híbrido?"
Oscar los había presentado, "Siempre tejiendo una red que nadie puede ver. En el momento que menos lo imagines para bien o para mal quedas atrapado, como todos los que se han involucrado con él"
Cuando se vieran por primera vez con su medio hermano, ambos tenían diez años. Fubuki le estampó un puñetazo al momento que Makisotu extendiera su mano a regañadientes, y por su parte, él no había mostrado emoción alguna hacia él
- Eres un híbrido. No comprendo cómo tú pudiste sobrevivir pero padre no -
- Jade, cuida lo que dices - le había dicho Oscar dando un giro completo a su personalidad amable - Lo mismo para ti, Fubuki. Entiendan que son hermanos y son la única familia que se tienen -
- Mi única familia es mi hermano - soltó Fubuki, robándole las palabras
- Y yo no tengo familia, Oscar. Me basto por mí mismo - añadió Makisotu terminando de levantarse del suelo, limpiándose la poca sangre de su boca. Aguantando las lágrimas enrabietadas de un infante
Su segundo encuentro fue años después, topándose con él casualmente en Trabia, entrando en el territorio de ambos hermanos; con la adolescencia a flor de piel y las hormonas exaltadas. Les recorría una sensación que no se podían explicar. Únicamente querían hacerle daño y si les era posible, razón que en el presente veía infantil, vengarse por la muerte de su padre, Geo Douraji, que había dado su vida a costa de proteger a otro hijo con una mujer común y corriente
Lo corretearon por las calles de Trabia, conduciéndolo hasta un callejón sin salida, una vez acorralado comenzaron a golpearle, tomándose turnos para hacerlo, primero Fubuki y luego él. En su mente seguían grabados los débiles quejidos que soltara, negándose a darles el gusto de escuchar gritos de dolor y súplicas; además del sonido de sus puños cada vez que le golpeaba y su cráneo contra las losas del callejón
Nada diferente de lo que hacía Fubuki con el mismo tipo al que le había roto los dedos, "En aquella ocasión puse la misma expresión de locura insana que Fubuki. Yo disfruté ese momento"
A las afueras del arco del triunfo, en los límites de un parque cercano estaban vigilando a los dos hermanos desde hacía un par de días cuando los localizaran. Seguían teniendo una vaga idea, probablemente errada, de por qué capturaban a los clones
Habían descubierto el día anterior unos cadáveres en un edificio en construcción; la escena resultaba ser desagradable. Las cortinas de plástico, las vigas, el suelo, todo estaba manchado con la sangre de los cuerpos cercenados y magullados; tenían quemaduras de cigarrillos en manos o rostro, así como partes del cuerpo fracturadas
Makisotu Douraji sentía un pequeño escalofrío recorrerle el cuello al recordar la escena, pensando en cuánto sufrimiento habían soportado al igual que él, lo único que los diferenciaba es que él había sobrevivido a duras penas y de no ser por su mentor, Oscar, estaría muerto
- ¡Maki! - escuchó levemente siendo sacado de sus pensamientos - ¿Para qué seguir esperando? - le preguntó
- Si conozco a esos dos, aún tenemos tiempo de sobra - respondió el aludido - Vayamos de acuerdo al plan y todo saldrá bien. Vamos, Carolyne - ordenó
- ¿Desde cuándo te hiciste el líder? - preguntó la pelinegra
- Carolyne - llamó su hermano en tono de advertencia
E ignorando su pregunta, se escabulló entre los árboles y los arbustos con Carolyne siguiéndole por detrás, ambos vigilando los alrededores por precaución. Al dejar la seguridad de escondite que les daban los follajes del parque apresuraron la marcha en una carrera hasta los muros del arco del triunfo. Todo iba bien, esperaba que todo siguiera así y con un poco más de suerte, podría recuperar su arma de las sucias manos de Fubuki, dejando así de usar esa pequeña arma tan incómoda
Estando a centímetros de la puerta, aguzó su oído, creyendo que podría oír algo, pero se equivocaba, extrañamente Fubuki había detenido su interrogatorio. "Seguramente ya murió otro de ellos" se dijo con amargura. Desenfundó la daga de filo azul y haciendo señas a Carolyne para entrar
Maki abrió la puerta de golpe y para su sorpresa, los gemelos Douraji habían desaparecido en sus narices. Se sentía mofado a tal punto de llegar a golpear la pared con la mano desnuda
- ¡Maldita sea! - exclamó
Carolyne tras él cerró la puerta para mayor seguridad, comenzando a recorrer con la vista el pequeño espacio, la escena de ayer era similar a la de hoy, lo único que cambiara fue el escenario y las victimas, aunque todos con los mismos rostros, se tornaba confuso
- 202, 250, 242, 185, 222, 201, 205, 199 - nombraba Carolyne, más para sí, por las únicas identificaciones de los clones, tatuajes en el dorso de la mano con un número grabado - Ciro me mataría si no los anotara -
- ¿Qué hacemos entonces? Tus hermanos se nos escaparon -
- Revisemos un poco más - "Dudo mucho que sean tan distraídos como para dejarme alguna pista"
Observó los cadáveres, todos estaban apuñalados en la frente por un arma pequeña, probablemente una daga, el último de ellos a la derecha tenía el arma homicida. "¿Me habré vuelto loco?". Decidió acercarse más hasta quedar cara a cara al muerto, viendo que lo que tenía insertado en su frente no eran ilusiones suyas
- Tenemos lo que queríamos, Carolyne - dijo a la pelinegra que revisaba cada rincón minuciosamente
- Vámonos entonces. No dejaron ni un cabo suelto, quien sabe desde cuando se nos escaparon por las alcantarillas. Tampoco podemos buscarlos, el alcantarillado es amplio y tiene muchos pasadizos, imposible localizarlos -
- Igual no es mi problema lo que esos dos hagan a partir de ahora. Tengo mi katana y es lo único que me importa por ahora - agregó retirando la pequeña réplica en miniatura de la frente del clon
Limpió la sangre con la ropa del clon y la guardó en la pequeña funda que cargara en su pierna, ahora con su propósito devuelto
Sólo tomó un segundo para que todos sus planes cambiaran; sólo un segundo había tomado para que la puerta se abriera y la situación se tornara realmente confusa
"¿Más lobos blancos? Imposible" Cinco personas de cabello blanco y ojos rojos, sin arma alguna les acorralaron en un instante, viéndose Maki y Carolyne contra la pared, con pocas posibilidades de huir por cualquiera de las dos salidas
- Así que ustedes fueron. ¿Dónde están los otros que los acompañaban? - preguntó el más alto de ellos
Tenía una contextura delgada; rostro ovalado y taciturno que hacía contraste con sus ojos rojos; el cabello plateado le llegaba unos dedos más allá de la espalda, atado al final con una cinta de color negra. Al igual que los otros cargaba una chaqueta marrón claro con el cierre que salía desde el costado izquierdo hasta llegar al centro y terminar al principio de su cuello con unos pantalones ceñidos del mismo color junto a unas botas de color negro a la altura de la rodilla
- Vayan y díganle que los tenemos, no los dejaremos escapar hasta que llegue. Deprisa -
- Si - asintieron un par de mujeres, sin diferencia alguna entre ellas, también de cabello blanco corto con un pequeño flequillo en el centro, de rostro en forma de corazón, con los usuales ojos rojos
- Dietrich, tú te encargarás de ella, yo del otro - ordenó al otro de aspecto fornido, más alto que todos ahí, con el cabello blanco rapado, de rostro rectangular y aspecto duro
De nuevo, ahí estaban esos ojos rojos. Sin saber por qué el corazón de Maki comenzó a latir fuertemente, sofocado sin saber exactamente por qué y en el momento menos indicado "No es el momento para esto". A su vez y al igual que Carolyne, estaba confundido en ese momento, con cientos de preguntas que hacerles
- Entendido, Lohengrin -
Sin aguardar un segundo más se lanzó hacia la pelinegra que con dificultad pudo parar el golpe con la vara de su alabarda, retrocediendo unos centímetros por el impacto
El otro solamente se limitaba a observarlo sin mostrar emoción alguna y sin saber las habilidades de su oponente no sería él quien diera el primer paso para exponerse. Podía ver de soslayo a Carolyne quedar acorralada contra la escalera que descendía a las cañerías por el otro al que su rostro seguía pareciéndole familiar, con pocas oportunidades de atacarle.
- Tu pelea es conmigo - le dijo comenzando a caminar hacia Maki
En ese momento sacó la miniatura de su katana que enseguida comenzó a crecer hasta adoptar su máximo tamaño, cuando lo tuvo a un par de pasos lanzó un corte diagonal y sin creérselo aún, su cuerpo comenzó a ondularse como si hubiera arrojado una piedra en el agua
Observando a mayor profundidad, había otro igual a él tras la inquieta figura y al instante siguiente, resultó que era agua después de todo. "¿Puede controlar el agua?" fue lo único que vino a su mente antes de ser golpeado en su pecho con la palma abierta, seguido de una patada descendente
Su instinto de supervivencia salió a relucir, pudiendo así esquivar la siguiente patada, pero no el látigo de agua que salió de su brazo derecho dándole de lleno en la mejilla
- ¿Quiénes son ustedes? - preguntó Maki
- Para alguien como tú que está a punto de morir, no vale la pena malgastar palabras -
- Estas muy confiado sobre mi muerte -
- Quizás no sea yo quien te elimine, pero él si - añadió sacando ahora otro látigo de su brazo izquierdo
Comenzando a golpearle con una velocidad increíble, creyendo los relatos que había logrado conseguir sobre los lobos blancos y sus manejos sobre los elementos. Si sus suposiciones estaban en lo correcto, aquellos eran sobrevivientes de la masacre, pero eso no era posible, Oscar le había asegurado que no quedaban más de ellos a excepción de Jade, Fubuki y él
- ¿Acaso son ustedes Lobos Blancos? - volvió a preguntar al tanto que seguía siendo asediado por los látigos de agua
Por un momento logró captar su atención, haciendo una distracción para volver a atacarlo, fallando en su intento, de nuevo acertando a una de sus imágenes de agua. Al desaparecer la imagen de agua distorsionada de Lohengrin, Maki volvió a atacar, esta vez con más rapidez
Varios tajos de diferente manera, todos chocando con las proyecciones y más atrás siempre estaba él, esquivándole. "Eso es" se dijo con emoción al lograr descubrir el punto débil, debía usar su magia de fuego después de todo
Sin esperar más para poner a prueba su estrategia creada en unos segundos, arremetió de nuevo a una mayor velocidad, sintiendo que con cada vez que dejaba a su paso una proyección, le era más difícil esquivarlo. Hizo un corte ascendente y casi al mismo tiempo lanzó una bola de fuego de su mano izquierda
- Fallaste - le dijo Lohengrin esquivando esta vez hacia la derecha - Puedo ver tus intenciones tan claro como el agua cristalina. "Siempre esquiva hacia atrás. Si hago dos ataques casi al mismo tiempo podré hacerle daño" Estoy seguro que pensaste eso. Ya ríndete - y por primera vez mostró una sonrisa arrogante
Buscó con la mirada a su compañera, en un ruego de ayuda, sin embargo había olvidado por unos instantes que en medio de su acorralamiento, descendió a las alcantarillas para cambiar su campo de batalla por uno más amplio. Y a como le estaban resultando las cosas, estaba seguro que Carolyne debía estarla pasando igual o peor que él. "¿Dónde demonios estás, Ciro?" pensó por un instante con rabia "Necesitamos que nos ayude o no saldremos de aquí" y con ese último pensamiento regresaba a ser presa de Lohengrin
Continuará…
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