Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makisotu Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…
Dos milenios despues… Al fin traigo cap nuevo, lean y se guardan los regaños para otro momento ;_;
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17
BALAMB
Descolgó el teléfono de su oficina, marcando el número de la casa donde Ophelia se alojaba junto a su esposo Brandon
- Buenos días, ¿quién habla? - respondió ella con su usual cortesía
- Buenos días, espero no sea temprano -
- Ah, Squall. No, para nada -
- ¿Recuerdas que me habías pedido información sobre clonaciones? -
- Sí, claro. ¿Tienes algo? -
- Acabo de recibir todo lo que los SeeD's de inteligencia pudieron recolectar y me preguntaba si podrías echarle un vistazo por mí -
- Bastante trabajo en la oficina, ya veo. No te preocupes, pasaré en unas horas -
- Gracias, nos vemos -
- Igual, hasta luego - se despidió ella terminando la llamada
De ahí, la mañana en la residencia de los Almasy resultaba más tranquila, con Seifer trabajando y Vero estudiando, Quistis tenía unas horas de vacaciones. El timbre sonó seguido de unos nudillos, "¿Quién será?" se preguntó en dirección a la puerta y al abrir se le fue imposible no exclamar el nombre del rubio tatuado al ver la preocupación rayada en todo su rostro
- Tenemos problemas - le dijo - Es Irvine -
Al escuchar su nombre, todo terminaba por encajar, deseando con todas sus fuerzas estar equivocada. "No otra vez. No de nuevo, por favor"
- La misma historia del año pasado - agregó como si le leyera el pensamiento
Le invitó a pasar y estando en la cocina, la rubia sirvió dos tazas de humeante café
- Hace unos días estuvo hablando con Selphie. La sala se convirtió en un campo de guerra por unos minutos -
Esa mañana había sido una buena decisión quedarse un tiempo más en la cama porque cuando creyó tener ánimos para dejar el colchón, Irvine y Selphie comenzaron a discutir sin verse en medio de ambos como en otra oportunidad. Salió a hurtadillas de su cuarto deslizándose por el pasillo hasta que pudo verlos, pero ellos no a él, ambos estaban en medio de la sala, de pie. Irvine la sujetaba fuertemente de la muñeca
- Dejemos de evadirnos, en especial tú -
- Lo siento, pero hoy no. Tengo cosas que hacer -
- ¿Como quedarte en tu habitación todo el día sólo para no verme? - preguntó alzando el tono de voz
Selphie permaneció callada, evitando como en todas las ocasiones mirarlo directamente
- ¡Mírame y respóndeme, maldición! ¡Por una vez en cinco años da la cara! - terminó gritando con leve sufrimiento y rencor ante la castaña, soltándola de su agarre
Selphie se cubrió el rostro para no mostrarle sus lágrimas, su cerebro le decía que huyera pero sus piernas no reaccionaban correctamente
- ¡Selphie! - exclamó deteniéndola en seco al ver que escaparía
La pequeña bajó las manos, descubriendo sus ojos rojos junto a las lágrimas que no dejaran de brotar como una diminuta cascada. Irvine soportó un par de segundos ver esa faceta de Selphie que de antaño le causara ternura y le hiciera querer abrazarla para consolarla, ahora solo le provocaba antipatía y repulsión
Apretó sus puños escuchándola sollozar, y no cedería porque ese Irvine estaba encerrado. Así que simplemente decidió mirar hacia el balcón del apartamento
- ¿Por qué? ¿Por qué prometiste algo que no cumplirías? - preguntó con tristeza absoluta, la misma que se le viera años atrás, en prisión - ¿Tienes acaso idea de lo que es esperar con fe ciega el rayo de luz entre tanta oscuridad que te prometieron, y que jamás llegara? - y por primera vez, desde que fuera un niño huérfano criado por Edea, Irvine Kinneas soltó una lágrima
Despues de escuchar la historia, era inevitable para Quistis no sentir opresión y dolor en su pecho por ambos, el café caliente alivianaba los sentimientos pero no los hacía desaparecer. Zell había permanecido callado por un buen tiempo, con el mismo estado que la rubia, sólo porque contar el resto era peor
- Se miraron un rato más, sin decir nada hasta que Selphie fue la primera en escapar de ahí - añadió - Ese día me escapé de casa y fui a visitar a mi mamá. Cuando regresé, Selphie y la chica se habían marchado a donde Ophelia -
- Puedo imaginarme el resto de la historia. ¿Qué tan grave está? -
- Para ser el quinto día, muy grave. Igual que aquella vez que tuvimos que ir a Deling personalmente -
- ¿Por qué no me dijiste nada esa misma noche? Sabes que soy capaz de ir hasta allá sin importar la hora que fuera - le reprochó furiosa - Llamaré a Seifer para que busque a Vero por mí y vamos a hablar con Irvine - suspiró dejando la cocina para tomar el teléfono
- Lo siento, dejé pasar el tiempo porque pensé que estaría mejor en dos o tres días - se disculpó masajeándose la nuca - Creía que esa etapa había pasado -
Media hora después ambos estaban frente a la puerta de la habitación de huéspedes que Selphie compartía con Lys. "No ha salido de ahí" rememoró las palabras de Zell en el camino a su casa
Quistis tocó suavemente la puerta esperando oír sonido alguno "Nada. Irvine, por favor". Volvió a llamar a la puerta con Zell tras ella. "Si las negociaciones no funcionan…" se dijo haciéndole señas al tatuado para que usara la llave de la puerta para abrir
Oyeron el sonido de una botella al rodar por el suelo y para cuando la puerta se abriera por completo lograron contar unas nueve, completamente vacías y una décima a la mitad al lado del cobrizo. El cabello que siempre mantuviera pulcro y brillante estaba enmarañado, opaco por la suciedad y, al igual que su ropa, apestaba a alcohol
- Irvine - no pudo evitar susurrar su nombre sin que se le empañaran los ojos al ver su cara
Sus ojos estaban inyectados en sangre y su mirada resultaba vacía, apuntando hacia la nada; las ojeras bajo sus opacos ojos azules manifestaban que no podía conciliar el sueño. Esa imagen era igual a la de hace un año cuando se estableciera en Deling, cuando su depresión y frustración le llevaron como en aquella ocasión a buscar consuelo y refugio en el alcohol
- ¡Irvine! - exclamó - ¡Irvine Kinneas! Ya hemos pasado por esto, no vuelvas a caer en ese dolor agobiante. Al igual que tú, yo también he sufrido por alguien a quien amas. Por favor, levántate, aún estás a tiempo… Antes de que todo empeore -
El cobrizo alzó los ojos vacíos por un instante para volver a mirar al punto cualquiera. Quistis, sin soportar más la escena, hhizo caso a su corazón, arrojándose al suelo para abrazarlo
- Por favor, Irvine, para esto - le susurró - A lo mejor no te parezca correcta e inclusive errónea su decisión, pero tienes que comprender. Ella sabía el dolor que te causaría, y para ella ha sido peor porque lo sé, pude verlo y leerlo en su rostro cuando nos reencontramos. No se perdona a sí misma y es esa precisamente la razón por cual te rehúye -
Estrechó más su abrazo con él, escuchando levemente como reprimía unos chillidos; estaba llorando. Al fin correspondía el abrazo, refugiándose como un niño pequeño que lloraba en los brazos de su madre que le consolaba
- No es su deseo revivir todo lo pasado. Estoy segura que al igual que tú, Irvine, todavía te ama; sólo debes darle tiempo - sintió sus manos apretarse en sus hombros, tomándolo como un gesto de agradecimiento - ¿Sabes otra cosa? No sería una mala idea que tomaras un baño, apestas - agregó con una sutil carcajada
- Nunca bromeas y justo cuando lo haces es en un momento inoportuno - respondió con risas combinadas con llanto - Gracias - agregó aferrándose más a la rubia por unos segundos antes de soltarla - A ti también, Zell -
- Nosotros limpiaremos mientras te arreglas - dijo acariciándole las greñas cobrizas
El cobrizo entró al baño y al cerrar la puerta comenzó a desvestirse, notando en el espejo frente a él su deplorable aspecto "Sólo bastó su silencio para destrozar mi voluntad" se decía al tanto que una sonrisa amarga se dibujaba en sus labios antes de meterse a la ducha. El agua fría al caer sobre su nuca y deslizarse por su espalda hizo su cuerpo erizarse, soltó un largo suspiro cerrando sus ojos
Cuando los abrió se encontró en el pasillo del vagón del tren donde estaba el compartimiento para SeeD's, el paisaje se discurría a gran velocidad sin darle mucho tiempo para contemplarlo. A su lado, oyó la voz de una chica a la que conocía perfectamente llamarle y antes de que en su memoria volteara a mirarla volvió a cerrar los ojos y al abrirlos otra vez estaba todavía en la ducha. De nuevo largaba otro suspiro
Pasó alrededor de una hora bañándose, empleando la mayor parte del tiempo en desenredar su largo cabello; sin secarse, sólo se enroscó la toalla en la cintura y salió del baño. Ambos rubios habían recogido las botellas vacías y retirado las sábanas de la cama
Tenía mucha sed y un dolor de cabeza que estaba reapareciendo para torturarlo con cada paso que daba. Empapado salió a la cocina de donde escuchó ruidos de ollas, al llegar encontró a Quistis cortando una papa en pequeños cubos, tirándolos a una olla con agua hirviendo
- Empieza a oler muy bien. Tenía tiempo sin probar tu "Levanta muertos" - olisqueaba impregnándose las fosas nasales con aquel olor tan familiar que casi saboreaba la sopa especial de la rubia - ¿No debías buscar a Vero? - preguntó
- Ese era el plan antes de saber de ti. No te preocupes, Seifer lo hará por mí - respondió - Al igual que mi hija y los demás, tú también eres importante, Irvine - agregó tapando la olla
- Lo lamento - susurró apenado y a la vez feliz del sentido materno que Quistis tenía con todos, en especial con él desde hace un tiempo
- No te preocupes - le sonrió, y al girar lo vio con una toalla pequeña en la cintura - Sé que ya te he visto desnudo en una ocasión, pero por favor, ponte algo de ropa - añadió haciéndole volver a recordar que tiempo atrás durante sus años de completa oscuridad ella lo estuvo cuidando
En aquella ocasión, en un estado de ebriedad en el que le era incapaz de estarse de pie o de siquiera moverse sin que el mundo se agitara también, tuvo Quistis que asearlo por completo. Recordaba levemente haber dicho cientos de tonterías de las que se sentía abochornado, pero la cara de la rubia no tenía precio
- Admite que querías volver a darme un baño de esponja - dijo con picardía - Tus mejillas se encendieron completamente… Al igual que ahora - agregó marcando más esa sonrisa traviesa - Vamos, yo sé que quieres, seré un buen chico y me dejaré -
- No tienes remedio - suspiró
- Maldita sea, Irvine! ¡Sécate antes de salir del baño! - escuchó a lo lejos a Zell regañarle
Más tarde ese día, cercano al atardecer, después de recuperarse por completo con la sopa de Quistis, se vistió con unos jeans marrón claro con una franela de mangas cortas azul marino junto a unos zapatos rojos con las suelas blancas y el collar que jamás se despegara de su cuello; dejando en aquella oportunidad su sombrero
- Saldré, deséenme suerte - dijo saliendo a toda prisa dejándolos confusos
"Está en el apartamento de Ophelia" repetía en su mente las palabras de Zell cuando le obligara a responder. Estaba seguro de que Quistis saldría a impedirle cometer cualquier locura que se le pasara por la cabeza, no obstante, no lo detendría porque eso era algo que debía hacer sin importarle cuánto más pudiera ser destruida su voluntad
Bajó las escaleras a gran velocidad, a la misma que avanzó hasta llegar a la puerta de la residencia de la aristócrata. No pasó mucho desde que llamara al timbre para ser recibido por una Ophelia que no estaba sorprendida como si ya hubiera previsto que pasaría, simplemente le señaló al interior invitándolo a pasar
- Recibí una llamada de Quistis, no te detendré. Sólo recuerda que estás en mi casa - frunció su ceño con una mirada que helaba la sangre
Estando frente a la puerta que le indicara Ophelia comenzó a dudar sobre si fue una buena idea después de todo "Aún estoy a tiempo de retractarme" se decía con los nudillos a pocos centímetros de la puerta, comenzando a sudar frío "Pero… Si no me deshago de esto…" dejando el resto en el aire y con sólo un segundo de valentía llamó a la puerta
Aguardó, aguzando el oído por si ella respondía o daba señal alguna de vida. Insistió un par de veces más, diciéndole que era él y que necesitaba hablar con ella; su tono era completamente distinto, de alguna forma, además de su voluntad despedazada, memorizar las palabras de Quistis le calmaban
- Sé que me estás escuchando e igual quieras verme o no… Me escucharás - guardó silencio, cogiendo valor, meditando lo que diría - Cualesquiera que hayan sido tus razones… Lamento no haber considerado tus sentimientos en el camino. Pensando que tú no querías saber nada de mí, llegué a creer que me odiabas y llegado a un punto decidí encerrar una parte de mí que llené con… odio… y rencor. Yo… Lo siento, Selphie - otra vez sintió la sensación opresora en su corazón
Y temiendo la respuesta que ella pudiera darle, sintiendo que su parte encerrada se escaparía huyó de ahí, despidiéndose apenas de Ophelia, y Brandon que acababa de llegar
- No te preguntes ni trates de comprender lo que pasa entre esos dos, Bran… Terminarás hecho un lío antes de que puedas comprenderlo - dijo a su esposo con una sonrisa divertida, leyendo con mucho interés el informe que le fuera entregado por Squall
La aristócrata terminó de leer y analizar todo su contenido en unas horas, y considerando la importancia del mismo citó solamente al castaño que sólo después de su jornada de trabajo pudo presentarse
- Esperaba que terminaras un poco más tarde -
- Lo lamento, sabes cómo soy cuando me enfrasco en la lectura. En fin, alguien hizo muy bien su trabajo, como siempre los genios de inteligencia demostrando sus aptitudes - abrió la carpeta frente ambos, desplegando las hojas como un abanico en las que hubiera subrayado algunas palabras, frases y párrafos enteros
"Respecto a la genética, todo ronda alrededor de un solo hombre: Andras Galeani, es uno de los padres de la genética y toda su carrera se dedicó a la investigación de dicho campo, todo su trabajo sentó las bases para la clonación de cualquier ser viviente. Estuvo trabajando para Adel un par de años antes de ser derrocada, y con su corte de fondos se trasladó a Galbadia para retomar su investigación gracias al financiamiento de Odwall Hammer"
"Sobre el paradero de Galeani… Lamento decir que está muerto. Según la información recolectada, hay pocos detalles sobre su muerte, presumiendo que se suicidó debido a la muerte de su esposa y compañera de laboratorio, Anna Galeani, en un accidente automovilístico, eso según lo dicho por su hermano Thomas Galeani"
"Al morir dejó todo lo referente a los avances sobre su investigación. Odwall Hammer trató de buscar a otros expertos en el campo para seguir con el trabajo de Galeani, sin éxito alguno, y sin dejar perder más tiempo desechó todo el trabajo. Eso es de creer hasta que conoces a los llamados Leukos"
- De alguna manera están relacionados. ¿Existe alguna posibilidad de contactar con su hermano o con el mismo Hammer? - preguntó Squall
- Al menos no de momento. Después de la revuelta en Deling, no sería raro que desaparecieran -
- ¿Algo más? -
- Si, aunque sean más que disparates de mi parte. ¿Quién es Lys? -
- ¿La chica que está con Selphie? Ni siquiera sé la he visto, sólo sé que tiene que ser protegida y Selphie se encarga de ello - respondió él
- Ya - su rostro adquirió una expresión pensativa - Yo tampoco la había visto hasta que estuvieron aquí, te sorprenderá saber qué tan similar es a los Leukos de los que te hablé, el mismo cabello, los mismos ojos, el mismo color de piel -
- Imposible - fue lo único que logró articular
- De nuevo, es sólo una suposición mía, no obstante, para despejar las dudas lamentablemente la única persona que puede decirnos realmente y con seguridad quién es ella es la bestia Douraji - comentó con un regusto amargo ante la sola mención del ex comandante interino - Él fue quien aceptó la misión, por lo tanto debe saber mucho más que nosotros -
- ¿No basta simplemente con preguntarle a ella? -
- Ya lo intenté, pero es reacia a respondernos. Aparentemente no sabe siquiera realmente quién es y Selphie tampoco ayuda, no ha salido de ahí a no ser para comer algo, ignorando a cualquiera - la rubia se masajeó las cienes con frustración -
- De cualquier forma, mañana buscaré el archivo de la misión, puede que sea de ayuda - agregó - ¿Algo más? -
- No, eso es todo -
- Entonces me marcho. Me comunicaré contigo si pasa algo -
- Entendido - respondió haciendo por acto reflejo el saludo SeeD
- Creía que habías dejado de ser una SeeD -
- Por un momento me sentí en el pasado - rió con nostalgia - Otra cosa, Comandante. Deberías comer algo, estás demasiado pálido - agregó poniendo sus manos en las caderas, preocupada
- Aún no le tomo de nuevo costumbre al trabajo, no te preocupes - le dijo con media sonrisa, tratando de despreocuparla
Al salir de ahí un indicio de miedo se dibujó en su cara, fijándose en que olvidó la fecha que era. Su palidez no era a causa del trabajo sino debido a la falta del medicamento que lo mantenía con vida "Maldito Rada" apretaba sus dientes con las últimas imágenes que tuviera de aquella máquina que casi lo mataba
Casi arrastrándose, logró llegar a la puerta del conjunto residencial, y por tercera vez con la vista nublándosele tomó el elevador hasta el octavo piso. No dejaba de apoyarse en la pared, maldiciendo el haber dejado pasar muchas horas, enfrascado en el trabajo y la felicidad que tenía, había olvidado por completo ese asunto, sin creer que hiciera falta tan poco tiempo para que los restos en su cuerpo le dejaran tan mal
Se tambaleó un par de veces llegando a la puerta, de nuevo la vista nublándosele, incapaz de introducir la maldita llave en la cerradura. Golpeó la puerta con las fuerzas sobrantes, sosteniéndose de ella y al abrirse la puerta se fue con ella en una especie de efecto dominó, y antes de caer, fue atajado por Rinoa
- ¡Squall! - exclamó todavía sosteniéndolo entre sus brazos
Le apartó el largo cabello llevándose en sus dedos unas gotas de sudor frío, en ese momento notó la palidez del muchacho y arrastrándolo logró depositarlo en el sofá de la sala de estar sólo para correr hasta el cuarto del chico. Recorrió rápidamente con la vista la habitación, comenzando a exasperarse buscó en el armario, encontrando en una esquina aquel maletín perfectamente impreso en su mente; tomó una de las cápsulas en él y a la misma velocidad que antes llegó hasta el castaño, le quitó la chaqueta de cuero negra, extendió su antebrazo hacia ella clavándole las pequeñas agujas que salían del frasco
- Gracias - musitó con voz queda, observando como sus ojos estaban casi cerrados, a punto de vencerlo el cansancio
- Descansa - sonrió poniéndole una mano en los ojos, cerrando sus párpados a la vez que lo besaba con ternura
Continuará…
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