Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makisotu Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…
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DOLLET
Las miles de imágenes de esa noche que vilmente recorrían su mente le hicieron sobresaltarse arrebatándole el sueño, un grito desesperado de su subconsciente para no olvidar lo ocurrido, sumándose a las memorias de su "hogar" que quedaran grabadas a fuego. Sintiendo su pierna herida palpitar furiosa, junto a la frente llena de sudor frío y su respiración acelerada, escuchó el leve crepitar del fuego y otro par de ramitas que eran añadidas
- Sigues sin poder conciliar el sueño, Seth - podía ver la sonrisa afligida de uno de sus acompañantes iluminada por la luz del fuego
- Malditos… - musitó cerrando los puños, otra imagen le cruzaba la mente - Loh, juro que haré que paguen - gruñó
- Tranquilízate antes de que vuelvas a perder la cabeza - su sonrisa se borró en un instante, dando paso al terror
- No volverá a ocurrir - afirmó el tercero entre las sombras, apartado de los peliblancos, fundiéndose con las sombras - La primera vez es habitual perder el control, en las subsecuentes conservas parte de tu humanidad siempre y cuando entrenes constantemente para dominar los instintos -
- ¿Cuándo llegaremos, Makisotu Douraji? - interrumpió el de cabello largo
- Mañana - respondió con seguridad - Antes debemos hacer algo con sus cabellos y ojos, llamarán la atención apenas pongamos un pie en la ciudad. Pensaba aprovechar el alba para entrar y husmear un poco -
- Piensas dejarnos aquí - alegaba Seth enfrentando sus ojos con el pelinegro
- El enemigo de mi enemigo es mi amigo, por si no lo habían escuchado - refutó sin sentirse ofendido, aun así la idea le parecía tentativa - Regresaré por ustedes, esperen aquí - añadía mostrando su sinceridad
Se levantó de la pequeña sección de pasto donde estaba y sacudiéndose la ropa que llevara puesta desde días atrás puso camino hacia la ciudad de Dollet, el camino era más rápido cuando no tenía que llevar a Seth a cuestas con su pierna fracturada, en una situación normal podrían esperar una semana o dos para que sanara por completo debido a su sangre pura de Douraji, pero las circunstancias los obligaban a mantenerse en movimiento y sin descanso "Hasta que encontremos un lugar donde quedarnos"
Muy cerca de su refugio temporal quedaba la estación del tren que iba de Dollet a Timber, que en esos momentos estaba desértica, y pensar en Timber le recordaba al maestro mentiroso que dejara atrás para irse con Crust y los Trevant
"Oscar tenía razón, pero el que lo guardara tanto tiempo sólo hace que me sienta traicionado, y lo detesto" apretaba sus puños demostrando para sí mismo su rabia y frustración
Luego de caminar por alrededor de media hora, el brillo del sol que comenzaba a salir al este disipó sus pensamientos, más a lo lejos, leves luces naranjas tocaban los techos de las casas y edificios de aspecto colonial de la pequeña ciudad costera de Dollet. Las luces blancas de los postes permanecían encendidos y las personas todavía estaban en sus camas durmiendo, sin estar realmente conscientes de lo que ocurría. Sentía un poco de envidia por la vida que llevaban, deseaba un instante de tranquilidad después de todo el ajetreo y caos que viviera desde que dejara el jardín
Otra media hora más de camino, sin despegar un segundo de la vista frente a sus ojos terminó por llegar a su destino, las calles estaban vacías, sin un alma, ni siquiera los bares nocturnos estaban abiertos. Debería esperar pacientemente hasta que la ciudad despertara
Sin saber cómo o por qué se encontró parado en la arena, teniendo al mar frente a él, el agua salada que se movía constantemente por el oleaje tocaba las suelas de sus zapatos y por inercia comenzó a juguetear, distrayéndose al ver cómo el agua suavizaba los agujeros que excavaba bruscamente con la suela, pensando de nuevo en toda la información que se acumulaba en su cerebro y que quizás por frustración deseaba sacarla a fuerza de gritos
Y llegando al punto de que su jugueteo no le satisfacía y llegado al punto de la frustración, comenzó a patear la arena, sin importarle que se ensuciara más de lo que ya estaba o si llegaba a entrarle arena en su restante ojo y quedara ciego
Odiaba a todas las personas que se cruzaron en su camino, arrastrándolo a ese punto crítico, donde con el orgullo y fortaleza que no lograron arrebatarle, saldría de esa mala situación y les haría pagar a todos, comenzando por sus hermanos y su maestro
- Esos ánimos con los que inicias el día son admirables - rió una voz femenina interrumpiendo su desquite con la arena - ¿Pero no crees que deberías enfocar tus energías a otra cosa? -
- Déjame en paz, no es tu problema cómo malgaste mis energías - contestó irritado sin girarse a buscar la fuente de la voz, a la vez avergonzado porque alguien le viera hacer un berrinche
- No es necesario que respondas de esa forma - suspiró con rastros de sonrisa - Mi nombre es Freya Thompson y ¿el tuyo es…? -
El pelinegro se giró al escuchar cómo sus pisadas rezumbaban mezclándose entre el sonido de las olas y las aves madrugadoras, ella comenzaba a descender las escaleras de piedra con rapidez y en el último escalón, su silueta de color naranja se desplomó de golpe acompañada de un grito agudo sólo para aparecer tendida en la arena. Contuvo su risa al máximo, tomándole unos segundos para reaccionar y poder enfocar su increíble ansia de reír por la escena en asegurarse de que estuviera bien
- No te preocupes - respondió con quejidos palpando su cara, sintiendo la textura rasposa de la arena en su rostro y el sabor de la arena en su boca - Cosas así me pasan al menos una vez al día -
- Así que eres una torpe en todo sentido - respondió sin poder evitarlo, todavía frente a ella, sin haber hecho un movimiento para ayudarla a levantarse - Ralph Donahue, ese es mi nombre - dijo sin pensarlo "No creí terminar por usar el nombre falso que Ciro me dio"
- Mucho gusto - ella sonrió, terminando de levantarse y sacudir la arena restante, estrechándole su mano - ¿Necesitas ayuda? - curiosa por la ropa rota y llena de restos de tierra
La parte inferior de su polera tenía rasgaduras como si hubiera batallado larga y extensamente con una bestia, similares marcas estaban en las rodillas de sus pantalones
- No, gracias - rechazó con toda la amabilidad posible
- Tu rostro dice que has pasado por mucho antes de llegar a Dollet, por favor, me sentiría mal al saber que vas por ahí con esas heridas encima - replicó, haciéndole detenerse - Tras esa ropa estas realmente lastimado, por favor, déjame ayudarte - suplicó preocupada
- Aceptaré tu ayuda - asintió a regañadientes sabiendo que no tenía otra opción ante sus insistencias
Antes de que ella pudiera asentir con una sonrisa lo halaba, por suerte, del brazo sano; el derecho tenía otra herida de garras de buena profundidad cubierta por su sobretodo todavía raído en la parte baja, hecha jirones desde Trabia
Con más ayuda de las luces de la calle pudo observar con mayor claridad su larga y ondulante cabellera café y su rostro en forma de corazón, tenía ojos de un violeta intenso, brillantes como un par de amatistas "Llenos de vida como los de ella" le era nostálgico, pero era ese mismo sentimiento lo que hizo oprimir levemente su corazón
Un par de cuadras más, se detuvieron frente a un edificio de dos pisos, una floristería con un letrero de madera tallado con adornos y lirios que adornaban el nombre que también estaba tallado en él con letras grandes: "Cradle de Lirium"
- La adquirí hace un par de años gracias a una pequeña herencia, es mi orgullo - sonreía con la alegría que faltaba en el rostro del pelinegro - Adelante, adelante, siéntete como en tu casa -
Su tienda aún estaba cerrada, la ventana estaba protegida por una santa maría o puerta de acero microperforado, muy común en todos los establecimientos, en especial a esas horas de la mañana; Freya señaló al interior una vez abriera la puerta frontal, e insistía con esa misma sonrisa radiante para que entrara
- Realmente está más sucia de lo que creí - comentó una vez encendiera las luces y detallara con una curiosidad que comenzaba a resultar molesta - No es un problema, yo la lavaré -
Se lo pensó unos segundos, reuniendo toda la paciencia posible para soportarla hasta que encontrara un momento ideal y pudiera perderla de vista
- ¡E-espera! - exclamó cubriéndose los ojos instintivamente al ver que ya iba por los pantalones después de deshacerse de su sobretodo y polera
- Dijiste que la lavarías, ¿cómo pretendes hacerlo si todavía la llevo puesta? - cuestionó con altanería
- Iré por alguna ropa que puedas usar - añadió sin descubrirse los ojos, tanteando en el suelo por las otras prendas
Se sentó en un banquillo que encontró, esperando por la ropa que traería "Que no sea femenina, por favor"
El interior constaba del mostrador que estaba a su derecha al fondo de todo, habían un par de estanterías de madera con la misma ambientación del letrero con frascos de miel pura y artesanal, toda la sección de la izquierda tenía soportes de hierro escalonados donde descansaban baldes de agua con restos de hojas y pétalos flotando, aun así, sin un solo rastro de una flor, toda la habitación estaba impregnada de ese aroma que sin fijársele hizo destensar sus músculos, disfrutando del embriagante olor, colmando su nariz de él
- ¿Te gusta el aroma? - la pregunta lo sacó automáticamente de su ensimismamiento, volviendo a su rigidez inicial
La castaña le entregó un par de toallas, esa vez no cubría sus ojos, pero su rubor era notorio; él terminó por quitarse su sucio pantalón y se lo entregaba a la vez que se colocaba la toalla alrededor de la cintura, sentándose de nuevo en el banquillo
- Son lirios, todas las flores son cultivadas por mí, de camino a la torre de transmisión hay un invernadero donde las cuido -
Siguió escuchándola por minutos hablar con fascinación sobre los lirios, confesando con mucha obviedad su gusto por la flor. El de un ojo no paraba de ver el reloj de pared por arriba de los estantes de madera "Una hora más" pero sin su ropa era imposible salir, no tenía más opción que esperar
- Siento que estoy hablando demasiado, discúlpame - rió - arriba está la sala de estar y un pequeño pasillo, la puerta a tu derecha es el baño - su rostro decía todo lo que no pudo por simple cortesía, apestaba
Después de pasar el sufrimiento, pesadilla e infierno que era el embriagador aroma a flores y frutas en cada partícula de aire del baño, que despertaba sentimientos sumamente extraños para él, y de una ducha que le asentaba a la perfección, salió a la sala desplomándose en el sofá de la pequeña sala de estar
Observaba las heridas que se ganó en Deling al luchar contra los soldados del ejército con la ayuda de lo que pensaba con extrañeza eran sus familiares
Esa noche sus sospechas no estuvieron mal infundadas, lo peor llegó cuando la explosión se escuchó, alertando no solo a los Leukos sino a cada nervio de su cuerpo, incitándole a formar parte de la pelea. No solamente empleó su katana negra, la situación llegó en cierto punto a un furor que no pudo controlar, esa noche en el fuerte Valka ocho lobos aullaron con frenesí dispuestos a luchar en un todo o nada
- ¿Me estás escuchando? - repitió Freya, sacándole de sus recuerdos de Deling - Dije que tu desayuno está listo - frunció el ceño en gesto aniñado, sentándose en la mesa para cuatro junto a la baranda de la escalera
- Deberías dejar de andarte con rodeos, sean cuales sean tus intenciones, es mejor que lo sueltes, señorita Freya. Noté tu impresión al verme a la cara, sé muy bien que tú me conoces y quizás yo también te conozca, sólo que aún no logro recordarte -
- Ya sabía que tú eras… - sus ojos se entrecerraron, borrando cualquier rastro de su sonrisa radiante, mostrando una nueva faceta - Makisotu Douraji -
- Así que sí nos conocemos - reconoció, incitándola a que hablara más
- Hasta hace un par de años era SeeD del jardín, y sé que eres el Comandante del jardín de Balamb ¿Qué hace alguien como tú tan lejos? -
- Era el Comandante - corrigió - Squall Leonhart está de regreso. He de suponer que eres uno de tantos que dimitieron ante mi prueba -
- Por tu culpa he dejado de ser SeeD -
- En otra ocasión escucharé tus quejas, no tengo paciencia para débiles como tú y tampoco es el momento adecuado - dijo levantándose de la mesa - Gracias por la comida -
- No es necesario que te comportes de esa forma, lo que haya sucedido anteriormente como SeeD quedó en el pasado. Dije que te ayudaría, pase lo que pase esas son mis intenciones y no cambiarán, después de todo, se nota que has pasado por una gran cantidad de penurias para llegar hasta aquí, o ¿me equivoco? - preguntó, sin esperar la respuesta que estaba grabada en su rostro y en las heridas de su brazo derecho, abdomen y pierna izquierda - Si estoy equivocada, entonces puedes marcharte en cuanto tu ropa esté limpia - volvió a sonreír, regresando a la normalidad
- Confiaré en ti - respondió luego de unos tensos segundos -, pero dame una sola razón, un sólo motivo para desconfiar de ti y acabaré con tu vida antes de que puedas explicarte - un tenue brillo asesino apareció en su ojo, tenía motivos para desconfiar de cualquier persona, inclusive los que se mostraran amables como Oscar, su tutor y maestro
Freya persistió en su sonrisa extendiendo su mano hacia Makisotu "Trato hecho" pensó la chica, estrechando ambas manos
El Douraji estando al corriente de las siguientes acciones de la castaña y aceptándola todavía a regañadientes como su nueva aliada, le explicó con los detalles que consideró convenientes; Freya escuchaba con detenimiento sin hacer pregunta alguna y al finalizar, reafirmó por enésima vez su decisión de ayudarlo
Y cerca del mediodía el par ya se dirigía en un automóvil rentado al punto donde se separara de Seth y Lohengrin, un pequeño claro bajo un risco pasando la estación Dollet-Timber
Ambos Leukos se alertaron instintivamente, en especial Seth, que ya estaba emanando fuego de sus manos en una señal de advertencia, mostrando las garras y colmillos como un animal salvaje; las otras heridas intangibles que recibiera esa noche en Deling donde casi todos a los que consideraba amigos y familia desaparecieran del mundo todavía estaban ahí tratando de sanar; no era en absoluto raro que mostrara tal agresividad a la mínima señal de peligro, existiera o no
- Relájate, ella viene a ayudarnos. Podemos confiar en ella - "Por los momentos" quedó en simplemente atorado en su garganta
Sin embargo, no bastaba para calmar al manipulador del fuego, y eso no detendría tampoco a Freya que, sea valentía o estupidez, la motivaron a acercársele sin importarle poco o nada la posibilidad de salir herida
- Cuidado, Freya - advirtió el pelinegro
- Confía en mí - dijo ignorando al Douraji, de nuevo con una de sus sonrisas - Todo estará bien, sólo necesitas tiempo y tranquilidad para poder aclarar tu mente -
La furia del peliblanco se disipó al igual que sus llamas, dejando a Freya revisar la herida de su pierna
- Empieza a acostumbrarte, ella es así de molesta - argumentó Makisotu cruzándose de brazos, con cara de pocos amigos
- ¿Cuál es el plan ahora, Makisotu Douraji? - preguntó Lohengrin
- Sé que te dije me llamaras así, pero empieza a hacerse molesto, dime sólo Maki para abreviar - resopló - No hay ninguno, la prioridad es esperar que Seth se recupere mientras nos escondemos en la casa de Freya, después de eso ya pensaremos en algo, pero de una u otra forma regresaremos a Deling para ajustar cuentas -
- Después de huir a duras penas con vida, ¿volverán sólo ustedes tres a una muerte segura? - cuestionó ella, quitando su vista de la pierna herida
- Nunca dije que iríamos solos, pienso buscar ayuda y sé dónde conseguirla -
- Habiendo desertado del jardín de Balamb, lo dudo - replicó con una risilla un tanto fanfarrona
- Si tengo razón y consigo ayuda del jardín, me deberás una -
- Hecho, es una apuesta - asintió extendiendo la mano que el Douraji estrechara un par de segundos después
Con la pierna de Seth ya vendada adecuadamente, les explicaron a ambos cómo pasarían más desapercibidos por Dollet, era necesario ocultar los rasgos más llamativos de ambos; cualquiera con una buena memoria podría reconocer a Seth de inmediato, siendo él y sus iguales los responsables del atentado en la residencia presidencial de Deling así como de mostrar sus rostros ese día, que las personas seguían sin olvidar, involucrando también a Lohengrin
- ¿Estás seguro de que funcionará? - preguntó el líder de los Leukos
- Nos haremos pasar como parientes lejanos de Freya que vinieron de visita, eso da tiempo mientras tu herida sana y los preparo lo más que pueda para el dominio de la forma bestial -
"No comprendo de lo que habla, pero suena peligroso y da miedo, ¿en qué problema te has metido esta vez?" titubeó Freya escuchándolos, notando levemente los gestos de ambos peliblancos a la mención de la última palabra. Al parecer Makisotu le ocultaba más cosas, una en especial "Era de esperarse, aún no confía lo suficiente como para decirme todo lo que ocurrió, aún cuando les doy asilo"
- ¿Cortarme el cabello? Me rehúso - refutó con rotundidad Lohengrin
- Loh, deja de ser tan obstinado, te volverá a crecer - le replicó Seth
- Lo dices porque tú sólo tienes que ponerte encima esa cosa llamada peluca -
- Ya que no te lo cortarás, escóndelo tras tu camisa, Makisotu cambiará su peluca con la tuya, es lo suficientemente larga para cubrir lo que se vea de tu cabellera - ideó Freya haciendo el intercambio - Esperaré en el auto mientras se cambian - añadió ruborizada
- ¿Te da miedo ver a tres hombres en ropa interior? - provocaba el Douraji - Creía que lo superaste al verme -
- Interesante - la palabra salió de labios de Loh
- ¿Qué es interesante? - preguntó Maki, volviéndose al peliblanco que ocultaba el resto de su cabellera blanca con una peluca larga rojiza
- Las relaciones entre humanos, siempre he sentido curiosidad por ellas -
- Loh, deja de experimentar - reprendió Seth cubriendo su cabello blanco con una de color negro corto ondulado
Maki por su parte tenía un cabello castaño claro liso, la que originalmente sería para el malcriado de cabello largo; con desagrado se liberó de la venda de su ojo, cubriéndose con unos anteojos oscuros. Además de sus cabellos, desecharon de sus ropas, optando por unas más sencillas, haciendo en especial a los Leukos más pertenecientes a la sociedad
Llegados a la ciudad y habiendo dejado el automóvil rentado, caminaron hasta el negocio y hogar de la castaña. Lohengrin iba tomado del brazo de Freya, con los ojos completamente cerrados junto a un bastoncillo con correa, y más atrás Maki ayudaba a Seth a caminar, tratando de seguirles el paso
- Es increíble que me hayan obligado a hacerme pasar por un ciego, me estoy llevando la peor parte del trato - replicaba Loh con la vista al frente y expresión ceñuda
- Tu amigo está herido, no puede hacer el papel de ciego - reía Freya - Será hasta que lleguemos a mi casa, falta muy poco para llegar -
- Dígame, Freya, ¿de dónde conoce a Maki? -
- Es una larga historia -
- También suena difícil. Disculpe mi curiosidad, pero puedo preguntarle ¿cómo se conocieron? Parecen llevarse muy bien -
- ¿Eso te parece? - a la pregunta le siguió una carcajada seca, sin creer las palabras de Lohengrin - Sólo nos conocemos de nombre, para resumir ambos éramos SeeD's, luego un día fue ascendido y se convirtió en mi superior, hizo algunas cosas que según tu punto de vista podrías considerar bueno o malo, debido a eso yo dimití y me mudé aquí, a Dollet -
- Interesante. ¿Cómo considera usted lo que hizo Maki? ¿Bueno o Malo? -
- ¿Te dijeron alguna vez que preguntas demasiado? - cuestionó un poco hastiada
- Creía que sólo Seth opinaba eso - sonrió abriendo mínimamente sus ojos para poder mirar a su acompañante - Discúlpeme, es sólo mi curiosidad innata -
- Al principio lo consideré peor que malo, pero ahora… No sé qué pensar -
- Así que está todavía buscando una respuesta, en ese sentido podríamos decir que somos similares o tenemos algo en común, buscando la respuesta a una pregunta complicada -
- ¿Cuál es la pregunta a la que no encuentras respuesta? -
- Desde que nacimos hemos tratado de hacer un espacio para nosotros, podernos mezclar con ustedes, y cada vez que lo intentamos somos cazados, torturados, destruidos y aniquilados sin importar cuánto nos opongamos o tratemos de hacerles entrar en razón, gran parte de mi vida he estado preguntándome si deberíamos existir en este mundo o si sólo deberíamos dejar que nos arrebaten la vida… No se lo he dicho a nadie, ni siquiera a Seth, pero… Yo… He perdido la voluntad para luchar -
Continuará…
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