Disclaimer:Los personaje son me pertenecen. Todos los derechos están reservado por Disney y Hans Christian Andersen.


La Sirenita: Viñetas

Punto de vista de Ariel.

Capitulo 4: Esta tarde le echan el lazo al príncipe.

Scuttle lo había dicho, lo había escuchado en el pueblo y si todos lo sabían tenía que ser verdad. Me levanté rápidamente de la cama y corrí fuera de la habitación. Me sentía la chica mas feliz de todo el mundo y el océano completo. ¡Íbamos a casarnos! Aunque claro, Eric aun no me había dicho nada, pero yo esperaba que estuviera aguardando por mí para darme la noticia.

La tarde anterior casi nos habíamos besado en aquel mágico lugar al que me llevó. Algo debió haber pasado en ese momento que lo hizo tomar esa decisión y yo no podía ser más feliz. Pronto nos casaríamos, recuperaría mi voz y seríamos felices.

Bajé las escaleras lo más rápido que pude y de pronto lo vi en el salón: Una chica sostenía su brazo y sonreía embelesada; el corazón me dio un vuelco.

Me escondí detrás de una columna y fue cuando lo escuché todo.

Como pude, corrí de regreso a mi habitación. Apenas podía creerlo; Eric iba a casarse con aquella chica ¿por qué? ¿cómo había pasado? El dolor hinchó mi pecho, nunca antes había sentido algo así.

Entré al cuarto cerrando la puerta de golpe y di vueltas por la habitación, como una loca. De pronto fui consiente de que algo resbala por mis ojos y me asusté. Toqué suavemente mis ojos… espantada. Sebastián pareció darse cuenta de mi reacción y se aproximó hacia mi saltando a la cómoda.

—Tranquila —dijo con cara compungida—. Es normal, son tus lágrimas —me limpié la mejilla y observé la gota de agua en mis dedos. Con que así se sentía llorar en la superficie—. En el mar es difícil que las notes, pero siempre han estado ahí — pronto sin poder detenerlas, las lágrimas salieron una detrás de otra—. ¿Conoces a esa chica? —me preguntó. Moví la cabeza, negándolo. No tenía idea de quien era, ni de porqué Eric pensaba que ella lo había salvado—. ¿Qué hacemos, Ariel? —volvió a cuestionarme, evidentemente preocupado. Negué nuevamente con la cabeza, ¿qué se podía hacer? ¿detenerlo? ¿y cómo se suponía que iba a hacer algo así? No podía decirle nada para hacerlo cambiar de opinión, no tenía voz…

El castillo era un caos completo. Sirvientes iban y venían y yo sólo podía mirarlos. Intenté localizar a Eric pero nunca lo encontré y el sentimiento de derrota me llenaba de pies a cabeza.

El vestido era hermoso. Largo, brillante, sedoso… hermoso, esa era la palabra. Lo había visto cuando los sirvientes lo trajeron al palacio y lo colgaron con mucha delicadeza en un gancho. El velo era igual de bonito y seguramente ella, aquella chica castaña se vería preciosa usándolo. No sabía cómo había pasado, ni porqué, de lo único que estaba segura era que se había acabado. Mi aventura, mi sueño, habían muerto.


Sé que he abandonado esto por mucho tiempo. Sólo puedo decirles como justificación que sufro un bloqueo muy fuerte y no me sale mucho, y no me agrada escribir forzado o subir cualquier cosa. En fin, espero ya ser mas constante :)

Siempre he pensado que Ariel sabe o imagina varias cosas "humanas" pero desconoce muchísimas. Por eso trato de plasmarlo y por eso las lágrimas. Supongo que llorar bajo del mar es otro cuento, pero llorar en la superficie es diferente y creo que esa vez fue la primera vez que ella fue consciente de lo que en realidad significaba llorar. Y como nunca había sentido algo parecido como que su ser amado se vaya a casar con otra, el dolor fue igualmente en un grado mayor y en un sentido diferente a lo que asunte sabía experimentado.

En fin, espero les haya gustado. Gracias por seguir aquí 3

Princesa Saiyajin.