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Bueno se que he estado alejada de aquí un largo tiempo, pero les juro que ya no soporto la escuela, me tiene H-A-R-T-A y ni se diga de los condenados proyectos (¬_¬')
Aja si, los personajes no me pertenecen, shalala, mi abuelita y esas cosas -.-'''
Capítulo 3: Despertar
-¡No! ¡Déjenme en paz! –grité. Tenía demasiado miedo, todas esas criaturas eran horribles. No iba a poder soportarlo más.
-¡Miren, creo que está despertando! –fue lo primero que escuché. Su voz sonaba como en shock y alegría, quien sabe cuánto tiempo estuve inconsciente.
-Hey, tranquilízate. Ya estás a salvo ahora - dijo alguien de acento australiano, el conejo o canguro, no estaba segura. Pero de algo si estaba segura, su voz me hacía sentir en paz, protegida. Tomó entre sus patas mi mano y la estrechó, eso hizo que me ruborizara un poco, pero lo oculte con mi cabello.
Me acomodé en la cama y lo que vi fue lo último que esperaba ver, había 5 figuras frente a mí, una de ellas era Sandy, pero los demás eran unos completos desconocidos para mí. Todos estaban observándome con los ojos bien abiertos, ¿Acaso tenía algo en la cara? Eso sería muy vergonzoso.
Así que sólo se me ocurrió decir: ¿Qué ocurre? ¿Tengo algo en el rostro? –Al parecer, mi comentario hizo que todos los presentes soltaran una gran carcajada, sobre todo el señor de la barba.
-Nos alegra ver que ya te sientes mejor –dijo aún riéndose, con un acento ruso
-¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?
-Como una semana, Sheila –dijo el conejo o canguro.
-¿Eres un conejo o un canguro? –pregunté confundida. Grave error.
-Soy el Conejo de Pascua, ¡Conejo! ¡No un canguro!
-Lo siento, es solo que eres demasiado grande, nunca había visto un conejo como tú –dije, avergonzada.
-No te preocupes, yo también creí que era un canguro –dijo un chico de cabello blanco.
-Oigan no quiero ser grosera pero… ¿Quiénes son ustedes?
-Perdona nuestros modales, nosotros somos los Guardianes de la Niñez. El es Norte o Santa Claus, él es E. Aster Bunnymund, él es Jack Frost, Sandy aunque creo que ya se conocen –él me saludo- y yo soy Toothiana, pero puedes decirme Tooth. Es un placer conocerte, Rhan.
-Espera, ¿Cómo saben mi nombre?
-El hombre de la luna nos dijo, además de que Pitch te tenía capturada. Hablando de eso, ¿Qué es lo que quería? –Preguntó Norte.
Me puse a pensar un momento, ¿en verdad debería decirles? El saber de la existencia de esas esferas es muy arriesgado, pero el Hombre de la Luna confía en ellos…
-Él…él quería que…cambiara su destino –Todos exclamaron.
-Pero…pero eso no es posible –dijo Bunny.
-Eso fue lo que le dije, aunque así fuera no lo haría. Cada uno forja su propio destino con las decisiones que toma y cambiarlo podría afectar no solo el destino de esa persona sino el de las demás. Por eso no debe ser alterado.
-¿Cómo se supone que ibas a cambiar su destino? –preguntó Norte intrigado. Sandy hizo aparecer unas esferas en sus manos. Todos lo observaron.
-¿Esferas? –preguntó Jack
-Sí, verán, los destinos de todos se encuentran dentro de unas esferas. Cada una contiene el nombre de la persona a la que le pertenece, si la tomas puedes ver el destino de esa persona. Pero es muy peligroso si cae en las manos equivocadas, por eso nadie debe conocer la ubicación de esas esferas. Ni siquiera ustedes.
-Lo comprendemos –dijo Tooth. Sandy puso su mano sobre la mía en señal de apoyo.
-Les agradezco, por todo. Por rescatarme, por tomarse la molestia de cuidar de mí, se los agradezco, en serio.
-No hay nada que agradecer, es nuestro trabajo –dijo Bunnymund poniendo su mano en mi hombro, haciendo regresar el rubor a mis mejillas.
-Ahh…este…yo… -"¡¿Pero qué rayos pasa conmigo?! Esto no está bien, te ves como una completa tonta" pensé. Después de golpearme mentalmente, recuperé el habla: Ya debo irme, debo regresar a mi palacio.
-Pero si acabas de despertar después de una semana, no puedes irte –dijo Norte.
-Pero ya me siento mejor, en serio.
-Pero aún no recuperas del todo tu fuerza, Pitch podría secuestrarte otra vez –dijo Jack.
-Y no dejaremos que eso pase –dijo Bunnymund.
-Por favor Rhan –dijo Tooth –solo queremos asegurarnos de que estés a salvo. Quédate por hoy y mañana te llevaremos a tu hogar.
-Suena tentador, pero ya les dije que no puedo. Les aseguro que me encuentro bien, además debo regresar, Madeleine y Sebastian deben estar preocupados por mí.
-¿Quiénes son ellos? –preguntó Jack, Sandy hizo un símbolo de interrogación sobre su cabeza.
-Ahh…si, pues…ellos…ellos son mi familia –dije. Ellos han sido parte de mi familia durante un largo tiempo. El hombre de la luna los asignó para ayudarme, para acompañarme, hacen que no me sienta sola. Madeleine es como una madre para mí, es cariñosa, tolerante, amable, da muy buenos consejos además. Aunque por su apariencia podrías pensar que es mi abuelita.
Sebastian…él es como…como el hermano mayor que nunca tuve. Sobreprotector, fastidioso, irritante, pero sé que a pesar de eso el me quiere así como yo lo quiero a él.
-¿Familia? ¿Cómo es eso posible? –preguntó Norte
-Bueno, en realidad no son mi familia, pero es como si lo fueran. Son mis compañeros y ayudantes. En serio debo regresar con ellos, deben estar muriendo de preocupación.
-Entonces, si quieres puedo llevarte en uno de mis túneles. Llegaremos en unos segundos –ofreció Bunny.
-Me encantaría, pero… no creo que los túneles lleguen al lugar donde vivo
-¿En dónde vives?
-En las nubes –todos me miraron estupefactos, parecía que no me creían –se que suena algo extraño, pero ahí se encuentra mi castillo.
-En ese caso, te llevaremos en el trineo. –Ofreció Norte –pero antes…debes desayunar algo. ¡Dingle! –gritó él. En seguida aparecieron unos pequeños duendes esperando la orden del gran señor. –Traigan algo de comer, pero que no sean galletas –ordenó. Uno de ellos asintió y se fue con los demás a quien sabe dónde.
Mientras, yo me levanté de la cama para merodear por el lugar, pero Bunnymund me impidió el paso.
-¿A dónde crees que vas? -preguntó
-¿A dónde crees? A recorrer este lugar, se ve enorme –dije
-Y lo es –respondió Jack –yo traté de entrar aquí muchos años, pero nunca pasaba a los yetis. Si quieres puedo darte un recorrido –ofreció Jack
-Wow, ¿En serio? –él asintió –Ok, vamos
-Hey, alto ahí copo de nieve –dijo Bunnymund –no puedes llevarla a "dar un recorrido" porque si mal no recuerdas, acaba de despertar después de una semana. Debe quedarse aquí.
-Tranquilízate, canguro. No le va a pasar nada, ¿O qué? ¿A caso estás celoso?
-¿Qué fue lo que dijiste? –preguntó enojado. Esto no podía ser bueno.
-Lo que oíste…Estás celoso –dijo en tono de burla.
-Eso no es cierto –dio unos pasos hacia Jack
-Ahh si…entonces dime… ¿Qué es eso en tus mejillas? ¿Acaso es rubor? – preguntó él señalando sus mejillas.
Bunnymund sacudió la cabeza -¡¿Por qué no te vas de una buena vez?!
-Como sea…Entonces, ¿Qué dices Rhan? ¿Vamos a recorrer el lugar? –extendió su mano esperando que la tomara.
-Estee… yo… bueno…-no sabía qué hacer. Por un lado, de verdad quería ir a recorrer el taller, pero por el otro, apreciaba la preocupación de Bunny. Pero Jack puso cara triste al ver que dudaba, entonces suspiré, derrotada y tomé su mano. –Está bien, pero que sea rápido.
-A la orden, madame –nos elevamos en el aire –descuida saltarín, la traeré antes de que puedas decir "huevo de pascua". –dijo Jack.
Eso pareció esfumar la tensión en el aire, pues Bunnymund soltó una risita, al igual que Tooth, Norte y Sandy. Incluso yo me reí ante la broma del chico de cabello blanco. Me recordaba un poco a Sebastian, siempre tratando de hacer bromas a costillas de Madeleine o mías.
Recorrimos con tranquilidad el taller de Norte, desde la cocina hasta donde los yetis hacen los juguetes. Es impresionante como esas criaturas son capaces de crear cosas tan maravillosas y que los niños disfrutan. Pobre Jack, había pasado mucho tiempo tratando de entrar aquí, pero no lo había conseguido hasta ahora.
Los duendes son adorables, con sus sombreritos rojos corriendo de un lado a otro, siempre parecen tener hambre, además de que ellos creen que hacen los juguetes.
Jack me dijo que podía pintar los juguetes tan rápido como un yeti. Claro que no le creí, pero él insistía en que era cierto y además insinúo que aunque no pudiera pintarlos más rápido que los yetis podía pintarlo más rápido que yo.
Eso no podía permitírselo.
Estuve a punto de aceptar cuando recordé que ya habíamos pasado mucho tiempo, le prometimos a Bunny que regresaríamos rápido. No me gustaría verlo preocupado, y como que empezaba a darme hambre.
Además había algo en Jack que me hacía sospechar que esto lo estaba haciendo a propósito, así que decidí ponerle un alto a su juego.
-Ya sé lo que tramas –dije apuntándolo con mi dedo
-¿De qué estás hablando? –preguntó él.
-No te hagas el inocente, ya sé lo que intentas hacer. Quieres retarme para que te siga el juego y tardemos más en llegar –dije triunfante
-Pe pe pero como…
-¿Lo supe?
-Sí, que ¿acaso puedes leer la mente o algo parecido?
-Algo parecido. En realidad algunas veces puedo adivinar lo que alguien va a decir o hacer, digo soy el destino después de todo.
-Wow, eres más…
-Lista de lo que creíste, pues…sí algo
Después de analizarlo, me di cuenta de que Jack me recordaba, de alguna forma, a mi pequeño hermano Noah. No sé porque, tal vez por su carácter alegre o por su inocencia o tal vez que ambos tienen los ojos azules. Todo eso me puso algo nostálgica, nunca he superado del todo el haberlo dejado. Jack pareció haberlo notado, pues se detuvo.
-¿Estás bien? –preguntó.
-Sí, sí, estoy bien. No te preocupes, por cierto gracias por mostrarme el taller.
-No hay de qué, será mejor que regresemos, los duendes ya han de haber traído tu desayuno
-Está bien.
Tomé su mano y emprendimos el vuelo de regreso a la "enfermería improvisada", debo decir que aunque poseo la capacidad de volar por mi cuenta preferí que Jack me llevara, necesitaba guardar mis fuerzas en caso de que Pitch decidiera aparecer de nuevo.
Aterrizamos con suavidad y descubrí que, en efecto, los duendes habían traído mi desayuno, y no eran galletas sino pancakes con miel y mantequilla. Me senté en la cama dispuesta a devorarlos sin compasión, pero me percate que los otros no tenían desayuno. Eso me hizo sentir un poco mal.
-¿Oigan, quieren un poco? –dije, ofreciendo de mi comida
-Es muy amable de tu parte, –dijo Tooth –pero nosotros desayunamos hace rato. Gracias.
-No te preocupes, disfruta tu comida –dijo Norte. Y vaya que lo disfruté, eran los mejores pancakes que había comido en la vida (no es que antes haya probado unos) pero para ser la primera vez no estuvieron mal.
Después de terminar mi desayuno, emprendimos la búsqueda de mi palacio, fue algo difícil pues había demasiadas nubes y sin mi cetro no podía comunicarme con Madeleine y Sebastian. Estaba empezando a preocupar, pobrecillos deben estar angustiados.
-Calma Rhany, lo encontraremos pronto –dijo Bunnymund. Me sorprendí un poco por el sobrenombre, pero me agrado.
-Gracias, sé que lo haremos –dije dedicándole una sonrisa. De repente Norte exclamó: Shostakovich!
-¿Qué ocurre? ¿Lo encontraste? –pregunté
-No, es que no sé porque no use una de estas desde hace horas –dijo sacando de su bolsillo un globo de nieve –puede llevarnos a donde le pidas, ¡Tal vez si le pedimos ir a tu castillo funcione!
-¡Genial! –Exclamé- intentémoslo. A mi castillo –arrojé el globo frente al trineo y en un abrir y cerrar de ojos estábamos aterrizando en las puertas del castillo.
-Wow, no puedo creer que funcionara –dije
-No subestimes el poder de estas cosas –dijo Norte
-Yo no puedo creer que todo esto esté hecho de nubes, ¡Es asombroso! –dijo Jack, que estaba tocando una de las paredes con su bastón. Sandy se río ante la acción del espíritu de invierno.
-¿Y bien? ¿Qué están esperando? ¡Pasen! –los guié hasta el vestíbulo principal y para mi suerte, ahí estaban Madeleine y Sebastian, se veían preocupados y agotados. Corrí hacia ellos y los abracé.
-Estábamos tan angustiados, temíamos que te hubiera ocurrido algo –dijo Mady
-Sí, no vuelvas a hacer eso nunca –me reprendió Sebastian.
-Si claro, como si yo hubiera querido ser raptada –giré los ojos.
-¿Quiénes son ellos? –me susurró. Ya había olvidado que los demás estaban ahí.
-Ah…sí, bueno ellos son los Guardianes. El es Norte, Tooth, Sandy, Jack y Bunnymund. Ellos me rescataron de Pitch.
-Oh, ya recuerdo –dijo Madeleine –el hombre de la luna nos dijo que les pediría ayuda a ellos.
-Entonces… ¿Ustedes le dijeron al hombre de la luna?
-Sí, mi niña. No podíamos dejar el castillo sin protección y no somos lo suficientemente fuertes para enfrentar a ese malvado, por eso recurrimos al hombre de la luna.
-Se los agradezco, sino fuera por ellos…no sé que hubiera sido de mí –me di la vuelta hacia mis nuevos amigos, los Guardianes.
-Les agradezco por todo lo que hicieron por mí, no sé como pagárselos
-No hay de que, lo importante es que estés a salvo –dijo Tooth.
-Muy bien, es hora de que nos vayamos –dijo Norte encaminándose con los demás hacia el trineo –Mejórate.
-Sí, eso haré. Hasta pronto. –El trineo empezó a ascender y alejarse -¡Espero que nos volvamos a ver!
Eso espero –pensó cierto conejo de acento australiano.
No sé que más decir, tengo tanta flojera ahora, jajaja
Sólo díganme que tal les pareció, un review, un sartenazo, lo que sea, no soy exigente ;)
Bueno sin más demora, eso es to-eso es to-eso es todo amigos!
jaja xD
