Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makisotu Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…

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26

BALAMB

El tren que salía a primera hora de la mañana ya llegaba a la estación de trenes de la capital, Deling. Un tramo más de túnel y estarían en la estación, solo un poco más. Aunque daban provecho a los compartimientos privados, el viaje junto al traqueteo de los rieles les entumeció el trasero y las piernas a todo el segundo grupo que iría a Timber

"¿Por qué debía llegarles el sentimiento de padres y decidir regresar a Balamb?" Squall Leonhart se quejaba en su mente, estirando sus piernas, recordando que la mañana anterior el matrimonio Almasy decidió que regresaría a la ciudad portuaria. Era comprensible aunque le molestaba, no eran los mismos que el recordaba de hace meses cuando fuera a Esthar, cuando los recordaba como un par de tortolos y no pensaban casarse ni mucho menos tener una hija "Pero claro, no fueron meses, fueron años"

Habían pedido además a Zell que se quedara en Timber por si Makisotu Douraji daba señales de vida o si ocurría algo relevante en Timber

Miró a su derecha todavía sentado en el asiento amplio del compartimiento de SeeD's donde la mujer que amaba dormía plácidamente. Los mechones de su corta cabellera le cubrían parcialmente los ojos, parecía una niña pequeña totalmente agotada.

Al apartarle el cabello para dejar al descubierto su frente emitió un gemido, pero insistió en darle un beso suave en la frente

- Despierta, ya hemos llegado -

- ¿Tan pronto? - ella preguntó todavía con los ojos cerrados

- Has estado dormida todo el viaje, perezosa. Vamos, despierta o regresaremos a Timber por tu culpa -

Quejándose aún más, logró levantarse del amplio sofá en el que se quedara dormida al tanto que Squall cargara el bolso con el equipaje de ambos

No solo llegaban los trenes de Timber, también los de Balamb, Dollet y la línea especial del jardín de Galbadia. Así como llegaban ya se preparaban para el abordaje del próximo viaje sin muchos retardos

- La primera parada es la casa del General Calway - decía Rinoa con un entusiasmo que sabía era fingido

Aparte de las personas que dejara atrás al irse a Esthar, estaba su padre. Muchas veces y ahora no era la excepción, se preguntaba por si se preocupó en saber dónde estaba, si estaría bien y si llegó a extrañarla durante todo ese tiempo

Ante las puertas de la gran casa de su padre su corazón empezó a latir con más fuerza, estaba más nerviosa con cada paso que daba y se acercaba a la puerta doble de madera de la casa. Ese miedo nunca cambiaría, siempre estaría ahí aunque lo visitara todos los días

- ¿Recuerdas que alguna vez te dije que pasara lo que pasara, me sacaras de aquí? - le preguntó apretando el agarre de su mano con Squall

- Pase lo que pase, nos iremos juntos de aquí - respondió reforzando más el agarre

El ama de llaves de la casa abrió la puerta a los pocos segundos de tocar, era una de las pocas cosas que no cambiaron en la nueva vida de Rinoa. Era la misma mujer de sus años antes de la resistencia, no tenían mucho trato, pero el saber que seguía ahí "como si el tiempo no hubiera transcurrido" le agradaba

No tardó mucho en reconocer sus rostros, en especial el de Rinoa, a pesar de estar ya ambos definidos por la adultez. Asintió y les permitió entrar, dirigiéndolos a su vez a la sala de estar

- Deberán esperar aquí. Su señor padre está en reunión ahora mismo -

- No es ninguna novedad. Gracias, aquí esperaremos - forzó una sonrisa amable hasta que se retirara

- Ya puedes quitar esa sonrisa macabra de tu rostro. Así sólo lograrás asustar a tu padre -

- Nada lo puede asustar, pero si nos ayuda a conseguir la información que necesitamos, estaría encantada - respondió - Y sé lo que dirás: "El General Calway no es el tipo de persona que ayuda a los que le necesitan, como por ejemplo cuando nos dejó a nuestra suerte en la prisión del desierto" -

- No pensaba decir algo -

- ¿Entonces? -

- Esperaba que tú misma lo dijeras - respondió soltando una pequeña carcajada a lo que recibió un tirón de la coleta, seguía posponiendo para cortar su cabello

El móvil de Squall rezumbó en la pequeña sala al poco tiempo, estaba seguro de que sería una llamada de Seifer o Quistis avisándole de su regreso a Balamb; Ophelia para otro informe de Hammer; o quizás Zell para informar de algo poco relevante en Timber. Pero el número desconocido le desconcertó totalmente, no era de los que daban su número a cualquiera y tampoco dejaba que los demás lo hicieran

- A estas alturas debes estar en Galbadia. ¿Cómo están las cosas allá? -

- Makisotu. ¿Dónde estás? -

- Teníamos tiempo sin hablar, desde que me fui del jardín - respondió evadiendo la pregunta

- Desde que huiste del jardín - le corrigió, alterándose un poco

- Eso fue sólo una coincidencia el que yo tuviera que irme un día antes de que llegaras. Tampoco pienso escapar a ello. Antes necesito resolver un par de inconvenientes y ha llegado la hora de pedir ayuda -

- No mereces la hospitalidad del jardín de Balamb, Makisotu -

- Deberás proporcionármela. Hazlo más por mis acompañantes que por mí -

- ¿Acompañantes? -

- Otro par de Leukos -

- ¿Más? - preguntó sin creerlo

- Veo que estás al tanto de ello, pero cómo es que yo lo sé es lo menos relevante de todo esto. ¿Estás dispuesto a ayudarme? -

- ¿Quiénes son los que te acompañan? - preguntó en un susurro lo suficientemente audible

- Seth y Lohengrin -

- ¿Están a salvo? -

- Siempre que no les demos pistas de nuestra ubicación a nuestro mutuo enemigo -

Al momento que escuchaba la voz del Douraji en su celular, el padre de Rinoa, el General Fury Calway y compañía atravesaban el marco que separaba el recibidor de la sala de estar

- Llamaré en cuanto pueda - dijo finalizando la llamada y sin esperar respuesta alguna

Calway en cuestión de largas zancadas no tardó en acercarse a su hija para observarla a los ojos, al cabello que había heredado de su madre

- Me alegra saber que te encuentras mucho mejor -

- Gracias, General. Lamento no haber pasado por aquí antes - respondió

- No te preocupes, habrás tenido tus propias razones. Y después de todo lo que ha pasado recientemente, es un alivio que no estuvieras aquí -

Rinoa dirigió su atención a los acompañantes de su padre: Los seguidores del difunto Alexander Deling

- Así que no mintieron cuando nos dijeron que había regresado, Comandante - Ciro extendió su mano como cortesía

- Mi salud ha mejorado bastante durante mi ausencia y estoy listo para retomar el cargo - correspondió el saludo

- Escuchar esas palabras en persona es más alentador todavía - añadió para saludar ahora a Rinoa

- Aunque es una lástima que no haya podido prestarnos su ayuda últimamente, esperamos que los SeeD's estén a nuestro servicio cuando se les necesiten - comentó Crust con sus típicos asentimientos de cabeza a modo de saludo cortés

- Para ese momento la decisión se escapaba de mis manos. Pero siempre estaremos al servicio de cualquiera que necesite de nuestras habilidades como SeeD -

- ¿Dónde está tu séquito? ¿Todos desertaron menos tu novia? - habló esta vez Carolyne solamente alzando su mano a la vez que se dirigía a uno de los sofás, dibujando una pequeña mueca de dolor al sentarse

- Están ocupados con otras tareas igual de importantes -

- Disculpen el mal humor de mi hermana, con todo lo que ha pasado desde que Alexander fuera asesinado no es de extrañar que estemos pasando por momentos difíciles -

- Lo comprendo - asintió Squall con toda la amabilidad posible

- General, ¿no se suponía que estabas persiguiéndolos porque husmearon en tu estudio? -

- Correcto. Pero todo fue un malentendido - Calway lanzó una mirada de soslayo a Ciro

- Teníamos órdenes de Alexander de no decir nada sobre lo que estaba escondido en el estudio del General Calway. Por esa razón tuvimos que entrar a hurtadillas - agregó Ciro comprendiendo el gesto del mayor -, y a pesar de tener las habilidades y los recursos para hacerlo, el General nos descubrió y tuvimos que huir de Deling con la única pertenencia que nos dejara Alexander -

- Su diario y documentos personales - se adelantó Crust - Lo que nos llevó de regreso a Deling -

- Junto a Makisotu Douraji - interrumpió el castaño - Sé que se unió a ustedes. Hasta hace unos instantes esperaba que estuviera con ustedes -

- Hace semanas que no sabemos nada de él. Ya que el jardín de Balamb lo busca, tengo la certeza de que sabe si sigue con vida y donde se encuentra - preguntó Ciro

- Esta con vida - Squall asintió sin decir nada de su reciente llamada - Pero me temo que no sé sobre su paradero -

- ¿Qué se les olvidó aquí en Deling para que tuvieran que regresar en medio del ataque de los súper soldados? - preguntó Rinoa eligiendo las palabras adecuadas para referirse a los clones

- Nada en particular - respondió Crust - Sólo buscábamos respuestas sobre quién es verdaderamente Odwall Hammer y los súper soldados -

- O como ellos se hacen llamar: Leukos -

"Así que saben algo, era de suponerse" pensaron al instante Squall y Rinoa. Fijándose el primero de las intenciones de Ciro al llamarlos por su nombre oficial

- Ahora que los menciono, ¿llegó mi paquete al jardín? -

- Si, están bajo nuestra protección. Pero no debió haberlos mandado con nosotros sin nuestro consentimiento -

- Mil disculpas por ello, Comandante Leonhart, pero era nuestra única opción. Como bien sabe, hay una facción que quiere deshacerse de ellos y otra, como el jardín, que protege a cualquiera que lo necesite -

Squall frunció el ceño, no se decidía por cual le había molestado más: el tono de Ciro o las palabras que hacían ver al jardín como una obra de caridad o un refugio

- General Calway, necesitamos un momento en privado con usted - se limitó a decir, antes de discutir con el hombre

- Por supuesto, acababa de salir con ellos y tengo un par de horas libres. - dijo, y girándose hacia sus primeras visitas otra vez - Siéntanse como en su casa -

- Gracias por su amabilidad, pero ya nos íbamos. Aún tenemos cosas que hacer, ya sabe, con las elecciones todos están muy ocupados - negó Crust con prisa en su mirada

- Entiendo. Denle saludos de mi parte a Veera -

Estrechó la mano con los tres y los vio marcharse de su casa, escuchando levemente el sonido de la puerta al abrirse y al cerrarse con la salida del trio. Esperó otros segundos y se sentó en el sofá frente a la pareja

- ¿Y bien? ¿Qué necesitan de mí? -

- Información - respondió Squall sin titubear - Sabemos que estuvo aquí día y noche evitando la expansión de los súper soldados hacia otras regiones. Queremos saber lo que los medios no dicen, por favor -

Calway miró de reojo a Squall mientras posaba su mirada atentamente en el rostro de su hija

- Vayamos a mi estudio, por favor -

Una vez adentro, y esperado que cerraran la puerta. Calway se dirigió a su escritorio, abriendo un cajón en específico del que sacara un par de sobres bastante abultados. Colocó uno a su izquierda y el otro a su derecha, tomando el de la izquierda quitó el cordón que lo sellaba con tranquilidad

- Deberé ir desde el principio, tomen asiento - pidió colocando el interior del primer sobre al otro extremo de su escritorio, entre Rinoa y Squall - Todos estos son artículos de prensa, informes y otros documentos, la mayoría confidenciales desde que Alexander Deling comprara una gran cantidad de súper soldados a Odwall Hammer. Pocos días de terminado el alojamiento de los soldados de Hammer en el Fuerte Valka, un asentamiento poco usado de soldados de reserva del ejército, se empezaron a suceder rebeliones y motines, cada uno peor que el otro -

- Escuchamos de ello de un par de amigos que teníamos aquí en Deling al regresar de Esthar, pero para otros medios fuera de Galbadia, en especial Esthar, no eran muy esclarecedores -

- Para mermar las rebeliones, Alexander ordenaba al pelotón del ejército que le asigné y a su grupo de confianza a exterminar a los más problemáticos, que eran reemplazados al instante por Hammer, y castigar a los que todavía tuvieran una pizca de salvación. Él hacía lo imposible para evitar que saliera más de lo debido, se les ordenó ocultar mucha información a los medios de Galbadia y mucho más a los internacionales, como comprenderán, no se quería causar mayor pánico del debido - explicó Calway - Al mismo tiempo de las rebeliones, seguro les habrán contado de los asesinatos de personas poderosas, algunos de ellos sobrevivieron y son conocidos suyos y familiares de los mismos: Lady Visso y el matrimonio Valefort -

- Pero ninguno de ellos era competencia para el otro, cada grupo trabajaba para una rama diferente -

- A simple vista es así pero lo que casi nadie sabe es que todos tenían un convenio con Odwall Hammer, bien sea de mínima o suma importancia, era lo que los relacionaba. Hammer se encargaba de que sus clientes no se conocieran entre sí y que nadie ajeno supiera de ellos - agregó - Por un lado tenemos los motines y por otro los asesinatos, y siempre saliendo a la superficie el mismo nombre: Odwall Hammer -

- No tendría sentido suponer que él mismo sería el culpable de todo, no es beneficioso para él de ninguna forma posible - pensaba en voz alta Rinoa

- Luego de los motines y los asesinatos, está la muerte de Alexander, de quién seguimos sin saber el específico culpable, pero es la misma persona. A lo largo de una investigación muy limitada concluimos que los súper soldados, quienes tomaron el control de Deling eran los responsables -

- ¿Y por eso atacaron el Fuerte Valka? -

-No, después de todo eran un problema para Galbadia y se debían tomar acciones en su contra. Pero no contábamos con la fuerza suficiente para hacer frente a las creaciones de Hammer -

- Él los ayudó - sentenció Squall, a lo que Calway asintió con lentitud

- Una mañana se aparecieron dos sujetos en mi estudio que aseguraban ser mensajeros de Hammer, sus nombres eran: Allan y Carl Vuille, con el propósito de ayudarnos a deshacernos de los súper soldados de una vez por todas - reveló el General - y precisamente él mismo, nos proporcionó los medios para el éxito del asalto. Básicamente eran sus propias creaciones disfrazadas como soldados de Galbadia enfrentándose contra sus iguales, añadido a eso, parte del arsenal de bombas del ejército - comentó con naturalidad, sin pensar en la imagen que se generaba en las mentes del castaño y la pelinegra

- He de suponer que los que sobrevivieron… -

- Fueron exterminados también por orden de Hammer y mía - interrumpió su padre sin dejar a que terminara con expresión adusta - Son asesinos y terroristas -

- Era de esperarse. Es la forma en la que el ejército de Galbadia siempre ha operado, después de todo son simples creaciones que no están a la altura de ser considerados seres humanos como nosotros - añadió Rinoa imitando la expresión - Es lo que piensan Hammer y usted, General -

- No te equivoques, aunque comparta la misma opinión, no estoy del lado de Hammer. Reflexiona muy bien antes de decir lo que piensas, recuerda que no he puesto un dedo encima a los que ahora el jardín de Balamb protege - respondió - Después de la noche de Valka, empezó a volver el ajetreo normal de la capital y nos enteramos que algunos lograron escapar entre todo el desorden, y aun si no quisiera, debo entregar a los que se escaparon a Hammer -

- En parte le comprendo, General. Aun así, debo preguntar acerca de los que protegemos en Balamb: ¿Piensa dejarlos en paz? -

- En tanto Hammer no los descubra, estarán a salvo. Sólo porque estimo mucho a los hijos de Trevant y porque ellos me lo pidieron, pero si él se entera y no me queda otra alternativa más atacaría al jardín de Balamb para recuperarlos -

El impulso de preguntarle a Calway sobre los Trevant y Crust seguía ahí, martillándole el cerebro, pero no preguntaría. Al menos estaban a salvo y por lo que notaba, estaban libres de toda la culpa que les caía encima y que ahora reposaba en los individuos que el jardín de Balamb protegía

De pronto Calway tomó el segundo sobre y también sacó el contenido, un libro de tapa de cuero con las esquinas tachoneadas de oro

- Es el diario de Alexander Deling. Tiene información personal sobre él, y por los momentos es completamente inútil -

- ¿Y por qué nos lo muestra? -

- Porque hay un apartado y una carta que ha dejado especialmente para, y cito: "Los mocosos del jardín de Balamb, el ex capitán y los mochuelos del bosque" - Calway tomó una carta que separaba todas las páginas y se la entregó a Squall - Lo que escribió en el diario era una orden para asegurarse de que recibieran en persona la carta que ha estado sellada desde que el diario ha estado en posesión nuestra -

- Es como si el infeliz siguiera vivo, atormentándonos la existencia de una manera tan particular que sólo él sabe hacer - refunfuñó Rinoa

En el sobre estaba escrito el destinatario, las mismas palabras que citara el General Calway y en la esquina, la firma de Alexander. Squall dobló el sobre sellado y lo metió en el bolsillo de su vaquero

- Muchas gracias por la información, General Calway -

- No es nada, sólo una pequeña colaboración de mi parte - de soslayo su vista pasó a un pequeño reloj en su escritorio - Si me disculpan, debo retirarme. Siéntanse a gusto y si lo desean, pueden pasar la noche aquí. No pienso retenerte, Rinoa - agregó esas palabras, prediciendo la cara de su hija, naturalmente desconfiada por tanta amabilidad

- Sólo por esta noche, después regresaremos al jardín de Balamb -

Esperaron a que Calway guardara los documentos en los sobres y en el cajón donde estaban, que dejara su despacho para ellos imitarlo al tanto que Rinoa lo guiaba hasta su antigua habitación

Adentro sólo eran visibles unas delgadas líneas de luz que se colaban por las ranuras que las cortinas no podían esconder, eran la única iluminación; sin embargo, entre la penumbra se podía verla misma cantidad de decorados lujosos que el resto de la casa, de color rosa con algunas florituras doradas. Lo que más destacaba para extrañeza de Squall era el leve rastro del perfumado olor a flores de Rinoa que permanecía con insistencia en aquellas cuatro paredes y que embriagaba sutilmente su nariz en aquellos instantes

- Es la primera vez que estoy aquí, no es muy diferente del pequeño cuarto que tenías en la antigua guarida de los Búhos del bosque - dijo acercándose más y más, tentado a la idea de tener más de aquel hipnótico olor en su nariz

- Pero aquella, aunque más pequeña, era cálida y confortable. No como estas paredes - el rostro de Rinoa se ensombrecía mientras más tocaba el fino tapiz de su cuarto

Con delicadeza, puso su mano sobre la de ella, retirándola de la pared que la entristecía sólo para besarla en la palma con una suavidad tan comparable como el contacto con la más fina seda. Lentamente comenzó a subir la mirada hasta encontrarse con su rostro, del que a pesar de no verlo con claridad estaba seguro que se encontraba totalmente colorado, imaginándose cómo resaltaba el color de su cabello y sus ojos marrones. Una expresión que claramente denotaba que no estaba acostumbrada a esos tratos tan espontáneos del castaño

- A veces me pregunto si Laguna te habrá hecho algún daño en el cerebro - rió Rinoa, tocándose sus mejillas - Simplemente no me acostumbro a tu nuevo yo -

- Lo sabes, sólo trato de recuperar el tiempo perdido aunque asuste a todos los que me rodean con mi "nuevo yo" - sonrió acercándose peligrosamente al rostro de la pelinegra para arrebatarle un rápido beso de los labios - ¿Te parece si dejamos entrar algo de luz?- preguntó dirigiéndose a la ventana, más como una afirmación

- Ya regreso. No te preocupes, no tardaré -

Squall observó con detenimiento a Rinoa dejar la habitación y con el oído aguzado, esperó unos instantes antes de sacar su móvil y llamar al número del que Makisotu le había contactado minutos atrás

- ¿En dónde nos habíamos quedado? Ah sí, nuestro mutuo enemigo - retomó enseguida el pelinegro

- ¿Hablas de Odwall Hammer? -

- Creo que no estamos en la misma sintonía. Necesitas una larga explicación, una que daré cuando regrese a Balamb, Squall. Hammer es sólo un pequeño enemigo, rebajado a ser una torre o un mero peón en el tablero de ajedrez sin que él estuviera al tanto de ello -

- Entonces... -

- Si quieres saber, deberás recibirme en el jardín - interrumpió con leve soberbia - Aunque, si te distraerás mucho en Deling, seré yo quien te reciba. ¿Preferirías una pancarta o unas flores? -

- Ninguna de las dos -

- Una lástima, estaba empezando a creer que ambas ideas no eran malas porque tengo personal para un recibimiento adecuado -

- Aunque me recibieras con una alfombra roja, flores, pancartas y demás, no te salvará de la sanción, tienes suerte de que sea comprensivo -

- Ya expliqué todo lo que tenía que decir respecto a mis motivos en una carta que te dejara antes de marcharme. ¿La leíste o la desechaste? -

- Por supuesto que la leí, Makisotu. Aunque sigo sin comprenderlo del todo porque hay algo muy importante que no me has contado, la historia detrás del motivo -

- No hay necesidad alguna de malgastar saliva en ello, es un asunto personal -

- ¿Está relacionado con el apodo que Ophelia te ha dado? -

- "La bestia Douraji" - citó - Lady Ophelia se molestaría si supiera que la has llamado sin su título como noble. Pero no te lo contará -

- Su cara decía sin duda alguna que le daba miedo recordarlo, por lo que no insistí con ello -

- Y aun así tratas de que cuente - replicó el Douraji - Creo que nos estamos desviando del tema, así que preguntaré otra vez: ¿Piensas ofrecerme la ayuda que necesito? -

- Sólo si realmente prometes como SeeD del jardín de Balamb que no me ocultarás nada más y que no huirás -

- Lo prometo - juró con seriedad al otro lado del teléfono - Aunque para qué nos engañamos, sabemos que una vez todo esto termine yo dejaré de ser un SeeD -

- Destituirte como SeeD sería demasiado misericordioso de mi parte, Makisotu Douraji - dijo antes de apartar el teléfono de su oído, cerrando su teléfono

Se desplomó en un sillón contiguo a la ventana peinando hacia atrás un par de veces los mechones que caían de su atada larga cabellera castaña, y con los ojos cerrados comenzó a reordenar la información acumulada en su cerebro para intentar comprender todos los detalles que pudieran habérsele pasado por alto. "Pero aún hay muchos agujeros en todo esto" meditó, sintiéndose totalmente ajeno a la situación, como si lo hubieran vendado y empujado hacia un lugar desconocido

- Si piensas mucho las cosas terminarás hecho un lio - la melodiosa voz de Rinoa lo sacó de su letargo - Deberías descansar un poco -

- No estoy tan agotado. Sin embargo, es inevitable no pensar en todo lo que ha estado pasando desde antes que regresáramos de Esthar -

- Deberías pensar en otra cosa, como por ejemplo… - descubrió su puño tras su espalda, donde tenía aquel pequeño e importante tubo de cristal - No quiero que vuelvas a recaer -

- Lo había olvidado por completo otra vez - sonrió recibiendo el artilugio, y con un quejido susurrado dejó que las pequeñas agujas se clavaran en su antebrazo para que el líquido que le permitía seguir viviendo entrara por sus venas

- ¿Puedo leer la carta de Alexander? -

- Claro, pensaba hacerlo cuando regresaras - respondió masajeándose el antebrazo

Luego de sacar el sobre de su bolsillo, se lo entregó a Rinoa que lo desdobló y retiró el sello de lacre con el escudo de Galbadia en él. Era una simple hoja de papel blanco con la letra de Alexander en ella

Saludos desde el otro mundo para mis queridos mocosos y mochuelos, escribo estas últimas palabras sabiendo que mi muerte está muy cerca. Quiero cerciorarme de dejar este mundo diciendo todo lo que no pude decir cara a cara

Si bien nuestras ideas nunca simpatizaron, siempre adoré el hecho de que se opusieran a mí y defendieran sus opiniones sin importar las consecuencias de los desastres que hicieran. Espero que no me recuerden como una mala persona, pues las cosas que hice siempre tuvieron una razón para ello y una consecuencia que según el punto de vista de cada quien pudieron ser considerados como malos o buenos. Yo siempre preferí ser de los que vio todo de forma positiva

Desde que empecé a tomarles aprecio, y aún a tres metros bajo tierra, deseo que tengan una vida feliz por cualquier camino que recorran y me disculpen sobre cualquier acción que les haya hecho sufrir, en especial a la señorita Heartilly

- Nunca fue de muchas palabras - replicó ella después de leer - Le agradezco el gesto de disculparse, pero me parece descortés de su parte no hacerlo personalmente y sólo hacerlo estando después de muerto -

- No lo perdonarás jamás, ¿verdad? - medio sonrió al ver la tozudez de su novia

- No me malinterpretes - sonrió ella con nostalgia - Sin importar lo sin corazón que pudiera ser a veces, fue muy generoso con nosotros aunque no lo merecíamos -

La carta de despedida de Alexander dirigida a ellos les hizo pensar en el largo recorrido que los había llevado hasta donde estaban durante el resto del día; y en la noche, Squall no podía dejar a un lado una inquietud más taladrante y molesta que todo el embrollo de los Leukos, una idea que se paseaba con total libertad por su cerebro. Estando tendido en la cama de la pelinegra sin poder dormir durante horas se aferró al abrazo que mantenía con una Rinoa que dormía plácidamente

Para cuando la pelinegra se despertara, tenía la cama para ella sola, estaba segura de que como siempre él se levantó primero con su silencio tan característico que ni le había disgustado el sueño. Se removió entre las sábanas un par de minutos antes de cargar energías para poner un pie fuera de la cama y para cuando lograra hacerlo se acercó a la ventana, abrió las cortinas de su habitación para dejar entrar la cálida luz del sol que casi le quemaba las retinas y comenzó a estirarse al tanto que bostezaba. Todo resto de pereza matutina fue mermada a miedo al intento fallido de abrir la puerta, forzó un par de veces pero seguía sin ceder, la manija no se movía

Su corazón comenzó a acelerarse del temor, y al recorrer su vista alrededor de su cuarto, las pertenencias de Squall ya no estaban y sus palabras sonaron en su mente como un susurro cruel: "Pase lo que pase, nos iremos juntos de aquí"

- Mentiroso - susurró cerrando las manos con fuerza clavándose las uñas, golpeando la puerta con sus puños, creyendo así que el dolor creciente de su corazón desaparecería

Continuará…

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