Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix. Así como algunos otros pertenecientes a Makisotu Douraji. Los demás que aparezcan son creados por mí…
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27
DOLLET
- He perdido la cuenta de las veces que lo dije, Seth. Lo mismo para ti, Lohengrin - bufó Maki - Descansen y luego vuelvan a intentarlo. Por ahora saldré otra vez a vigilar las calles - añadió levantándose de la silla del comedor
- Trata de que no te atrapen - sonrió Lohengrin
- Si en un supuesto eso llegara a ocurrir, saben que tienen a Freya de su parte, quien los ayudará - dijo sin girar a mirarlos, descendiendo las escaleras
Escuchó dos voces desde la primera planta, "clientes, supongo" y se quedó quieto, aguzando el oído, tratando de identificar la voz. Nada. Esperó algo impaciente hasta escuchar la campanilla de la puerta para terminar de bajar
- ¿Quién era? -
- Un cliente, como todos los demás. Deja de especular y pensar en que tienes a alguien vigilándote - le reprendió Freya - Insisto en que deberías tratar tus delirios de persecución con un psiquiatra -
- Si te explicara, entenderías por qué soy tan cauteloso -
- Sigues ocultándome cosas. Hay que ver la confianza que cedes a los demás - volvió a reprocharle mientras seguía acomodando los tulipanes de las cubetas del mostrador metálico
- Dime, ¿le confiarías tus secretos a una persona que conoces desde hace dos semanas? - preguntó Makisotu dirigiéndose a la salida
- Si mi vida dependiera de esa persona... Lo haría -
- Claro, pero no soy tú - acusó el Douraji girándose para observarla con expresión indescifrable - ¿Necesitas que compre algo antes de regresar? - preguntó toda amabilidad cambiando con rapidez de tema
- No. Sólo trata de que no te capture el fantasma imaginario que te persigue - sonrió mirándolo también
Volvió a tornar la vista al exterior y antes de poner un pie fuera de la floristería, se colocó las gafas de sol negras que cubrían la cicatriz de su ojo faltante antes de terminar de salir
Las calles de Dollet comenzaban a llenarse de vida, con sólo un par de días de su ahora acostumbrada vigilancia aprendió la rutina básica de la ciudad. La anciana que abría las ventanas de su casa de par en par, sonriente como siempre con su rostro arrugado; el borracho de siempre que ya esperaba a que el bar abriera pero mientras esperaba, daba tragos a una botella de la misma marca de whiskey; el par de amigas con trajes deportivos que siempre tomaban la misma ruta en su trote matutino, una de cabello castaño y la otra pelirroja; las tiendas que abrían y la que tenía pequeños suvenires de Dollet como una estatuilla de la torre de transmisión o una vieja torre con enredaderas de flores hasta el tope, una atracción turística e histórica de la era de Centra
Sus pasos lo llevaban a pasar por el puente de salida de la ciudad, tomando el otro camino que daba hasta la estación de trenes de Dollet-Timber, donde compraba una serie de diferentes periódicos en el kiosco de un señor junto a la misma chuchería de almendras cubierta de chocolate
Fue a sentarse en otra banca diferente como siempre, donde podía permanecer lo suficientemente desapercibido al poder observar a las personas que descendían de los trenes que llegaban a la estación. Cualquier levemente conocida o persona extraña, era señal de peligro aunque eso significara que le creyeran paranoico
El primer bulto comenzaba a bajarse, sus ojos ya estaban abiertos de par en par y alertas a cualquier movimiento como los de un búho de Timber, del que provenía aquel tren. Nada. Se metió a la boca un par de chocolates sin despegar la vista de los pasajeros que seguían descendiendo con fluidez, volviendo el ambiente que hacía poco unos segundos era silencioso a un completo barullo de gente entre caminando y corriendo
"Falta poco para que llegue el de Galbadia también" se dijo Maki, bajando la guardia al ver a los últimos pasajeros salir del tren. Todavía ningún peligro
Tomó uno de los periódicos al azar, el Galbadia Times que tenía otro titular con sinónimos, palabras más, palabras menos, básicamente nada nuevo. Esta vez la foto era de Seth Veera, la vice-presidenta y ahora actual líder, en funciones, además de ser la nueva candidata a la presidencia que disputa con uno de los viejos pero jóvenes opositores de Alexander. Hizo a un lado el de Galbadia, no estaba de momento para estar interesado en la política extranjera a no ser que fueran unas elecciones interesantes, estaba seguro de que el gabinete de Alexander seguía teniendo influencia entre la gente, en especial Seth Veera de quien se decía era Alexander Deling con tacones
La prensa de Timber, como colonia de Galbadia, hablaría de lo mismo, no obstante haría énfasis en cómo afectarían los candidatos en las políticas y el futuro, siempre con tendencia a hablar de una posible independencia. Eso dejaba de últimos a Dollet, Esthar y Balamb, enfocados en sus asuntos internos pero sin dejar de lado los sucesos internacionales descritos con la perspectiva del extranjero
Con un bostezo volvió a comer un puñado de chocolates dejando con desgano el resto de los periódicos a un lado, preparándose para la llegada del segundo tren que siempre llegaba puntual a las nueve de la mañana. Otro par de dulces a la boca mientras veía a los conductores del tren de Timber charlar, a la distancia resultaba ser una charla fútil que le añadía más a sus deseos de dormir, pues desde que llegara a Dollet con Seth y Lohengrin las noches de sueño tranquilo eran muy escasas al punto de rozar la nada. Básicamente sus dormitares eran cabezadas en las que se mantenía entre dormido y despierto no sólo para proteger su escondrijo sino a si mismo del par de Leukos que sin poder aún controlar su sangre de bestia podrían descontrolarse con una pesadilla de las que contuvieran recuerdos de Valka
Dejó a un lado su somnolencia cuando escuchó a lo lejos el sonido del traqueteo de las ruedas del tren contra los rieles. Esperó como todas las veces anteriores a que las puertas se abrieran junto con el resoplido de la presión de aire, atento a los primeros al salir, eran usualmente los que tenían prisa
Podía considerarlo una fortuna o una desgracia, pero dadas sus circunstancias y todo por lo que había pasado, estaba casi seguro de que se trataba otra vez de la segunda. Colocó los periódicos bajo el brazo, se metió de lleno lo que quedaba de sus chocolates y guardó la envoltura en uno de los bolsillos del pantalón y comenzó su seguimiento
"Realmente no esperaba estas circunstancias y menos este lugar para encontrarnos, definitivamente es una desgracia" Por su caminar dedujo que algo había pasado y más al verle sin compañía alguna, algo poco habitual
Cuando llegaron al puente de entrada a Dollet adelantó el paso hasta alcanzarlo y tropezó con intención de verle a la cara para poder analizar su expresión, aquello terminó sorprendiendo bastante al Douraji
- Perdón - titubeó agravando su voz para disfrazarla, pasándole hasta que pudo tomar un camino diferente sólo para tranquilizarse y volver a ganar su compostura
Hacía mucho que no veía esa mirada, tanto que le impactó al punto de llevarle al pasado, que casi le cuesta todo el engaño que había mantenido en Dollet
- Debo seguirle. Debo saber qué es lo que hace aquí - susurró para si todavía con la mirada marcada a fuego en su mente
Exhaló y regresó al puente donde le viera antes de separarse, recorriendo la mirada con rapidez en un intento por volver a fijar los ojos en su objetivo. Le tomó un par de veces más peinar el lugar antes de verle a lo lejos, para su mala suerte, en el camino que llevaba directamente a la floristería de Freya, su escondite. Maldijo en sus adentros, manteniendo toda la calma que todavía le era posible. "No hay que precipitarnos. Puede tratarse de una mera coincidencia" analizó comenzando el seguimiento desde una distancia bastante segura
Cuando pasó de la floristería sin siquiera tomarse la molestia de ver el letrero de madera tallada, sintió un largo peso dejar sus hombros. Aun así, seguiría adelante hasta ver a dónde quería llegar
El sonido de las gaviotas, los gritos que dejaban de ser más difusos conforme avanzaban le indicaban a dónde se dirigían, lo sabía de antemano desde que le viera pasar de largo la floristería. Al atravesar la multitud que embarcaba y desembarcaba junto al hombre gritando con voz gruesa el destino no hubo lugar para las dudas, se dirigía a Balamb
Su objetivo abordó el ferri, observando cómo se alejaba más y más un pensamiento cruzó su cabeza. Todavía faltaba media hora o más para que el ferri partiera y seguía paseándose, casi danzando en su mente aquella idea, aquella duda. Pagó el boleto al ferri sabiendo que sería desperdiciado por completo, pero ese cosquilleo de curiosidad le llevó a querer hacerlo y todos los resultados posibles estaban en su contra
Le encontró al final en la proa de espaldas a él, todavía estaba a tiempo de retractarse, pero no sería Makisotu Douraji sino fuera obstinado. Siguió avanzando hasta que se colocó a la derecha de aquel individuo, evitando así lo delatante que era la cicatriz de su ojo izquierdo
- Sabía que era usted cuando le vi - inició la conversación de la manera más absurda posible - Me disculpo de nuevo por tropezarme con usted, qué pena, parece que aún estaba dormido - añadió apelando a una máscara de carisma
- No se preocupe - respondió mirándolo de soslayo con indiferencia
- Quién diría que nos dirigiríamos al mismo lugar, que coincidencia, ¿no lo cree? - siguió, tratando de mantener la conversación - Me mudé por trabajo e iré a visitar a unos amigos y familiares por primera vez desde que estoy aquí, ¿y usted? - trató de sonar amigable, pero claramente la pregunta era la de un cotilla
- Lo mismo que usted, pero yo vivo en Balamb -
- ¿Viaje de negocios? -
- Si - respondió a secas
- ¿No es de mi incumbencia pero le pasa algo? Le noto algo afligido - preguntó sin mentir, en aquel instante su rostro era fácil de leer, aunque su expresión dijera otra cosa - También sé que soy un desconocido, pero si puedo hacer algo para ayudarle me haría despreocuparme por dejarle así -
- No es nada, no se preocupe -
- Esa respuesta suena a un problema con una mujer - dijo - ¿La misma que te apartó de tus responsabilidades como Comandante del Jardín de Balamb? - preguntó dejando claras sus intenciones
Y por si le quedaba duda alguna a Squall Leonhart vio cómo la persona, que hasta hace unos instantes era un completo desconocido, bajar un poco las gafas de sol negras para mostrar su marca característica: la cicatriz de su ojo derecho faltante
- ¡Tú! - un brillo en sus ojos mil veces peor del que le impresionara minutos atrás apareció en los ojos cristalinos del castaño
Lo próximo que su ojo pudo ver fue el puño acercándose a una velocidad casi inhumana que por pura suerte logró esquivar, seguido de otro que recibió de lleno en la mejilla derecha
- Creía que me disculpé en la carta que te entregué. ¿Tanto así me tienes rencor después de lo que hice? - preguntó limpiándose el hilillo de sangre, sintiendo a la vez el sabor metálico
- Ese dolor sería muy generoso comparado con el sufrimiento que has causado al jardín, a tu segunda familia. No te lo perdonaré, Makisotu - respondió
Sin dar más tiempo volvió a atacar al Douraji con más puñetazos que aún eran esquivados a duras penas. De nada servía ser el saco de boxeo, "Si Squall es reacio a escucharme, entonces aunque sea él no me queda otra alternativa más que defenderme" razonó con rapidez contraatacando con una patada en las costillas que le hizo arrodillarse por un instante
- Levántate, Squall. Aún no hemos empezado -
- Sí. Es muy pronto para que todo haya acabado - respondió el comandante frunciendo el ceño, haciendo presión en sus costillas
Las personas que ya habían abordado el ferri comenzaban a aglomerarse a su alrededor con extrema curiosidad y al mismo tiempo todos temerosos de entrometerse en una pelea entre dos hombres que parecían feroces bestias que lucharían aunque les quitaran todas las garras y colmillos. La única diferencia radicaba en el nivel de raciocinio del pelinegro y mientras el castaño de cicatriz pensaba en machacarlo a golpes, él pensaba en cómo afectaría la pelea que estaba generando en frente de decenas de personas que consciente o inconscientemente podrían delatarlo
- Esta será la última vez que lo diga, responderé por mis actos y aceptaré la condena que quieras darme pero no ahora, antes debo resolver algunos asuntos realmente importantes -
- Perdiste el derecho a ser escuchado cuando comenzaste a poner en contra a todos -
Esa palabra elevó más aún el nivel de alerta del pelinegro y enseguida se giró hacia el otro extremo del ferri, en dirección a la salida; rezando para que Squall no gritara su nombre en el proceso. Con suerte correría más rápido que él y lo guiaría hasta la floristería
Apartando a cualquiera que le obstaculizara el camino logró llegar a la entrada del muelle, y mientras corría, giró con rapidez sólo para cerciorarse de que él no lo había perdido de vista, encontrándose con que casi le estaban pisando los talones, debía ser más rápido. La floristería quedaba a pocas calles del muelle, donde aún estaban; subió los escalones que daban a la calle principal de tres en tres tan ágil como un conejo o una gacela, igualmente Squall
Maki siguió corriendo con Squall detrás sin llegar a ganarle distancia o perderlo un instante, era impresionante para el pelinegro cómo la condición física del otro no se había deteriorado ni siquiera después de la enfermedad que casi lo mató años atrás, o quizás él también había perdido condición al estar viviendo una vida de oficina
Una vez tuvo a la vista la floristería, hizo un último esfuerzo para acelerar y empujó la puerta de tal manera que hasta Freya y el par de clientes que estaban dentro se sobresaltaron; una de ellos soltó una rosa que estaba tocando mientras el otro salía a toda prisa
- ¿Qué es lo que te pasa? - gritó Freya bastante enojada, viendo como el Douraji se giraba hacia la entrada separando sus piernas, en una postura de combate
Deslizó su mano hasta su espalda de dónde sacó la réplica en miniatura de su katana; cuando tomó el tamaño real, la mujer que se había quedado paralizada echó a correr, tropezando al salir. Aun así Maki siguió sin responder
No sabía si había sido porque él no respondía o por la abrupta interrupción, quizá una combinación de ambas, pero Freya tensó un arco con una flecha bastante afilada que sacara con harta agilidad tras el mostrador de la caja registradora
- Tenemos problemas - dijo al fin
Antes de que pudiera preguntar, la respuesta entró por la puerta de la misma forma que Makisotu e instintivamente el arco de Freya pasó a apuntar al otro. El Douraji aprovechó el segundo de sorpresa de Squall para ir directo hacia él, desviándose a la derecha para poder golpearle con la contraparte del filo, terminando de empujarlo para colocarlo en la mitad de la habitación. Guardó su katana, que previamente se encogiera, otra vez en su espalda, cerró la puerta y giró el letrero hacia el otro lado que decía: "Cerrado"
Ella siguió apuntando hasta fijarse que a quien estuvo a punto de dispararle una flecha era al Comandante del Jardín de Balamb, destensó el arco pero todavía con la flecha preparada, lista para ser tirada a cualquiera de los dos
Squall se levantó presto a golpear a Maki. Lo que agradecía el Douraji, lo maldecía Squall quien no llevaba consigo ninguna arma ni similar o parecida a su sable pistola, sin embargo sus puños compensarían en parte aquella falta
- No lucharé contigo en desventaja, adelante - provocó el pelinegro adoptando una postura de combate a puño limpio
- ¿Es ahora cuando serás considerado? - preguntó en una posición similar
En el instante en el que ambos se movieron Freya lanzó la flecha, clavándola en el piso a igual distancia entre ambos, ni un centímetro más ni un centímetro menos, una precisión digna de una excelente arquera. Arrojó el arco con desgano y miró a ambos con fiereza
- Ustedes dos, ¡arriba! ¡Ahora! - gritó señalando en dirección a la escalera, como una madre enfurecida
Maki subió primero, seguido de Freya a modo de barrera y de último Squall. Ambos se sentaron lo más alejado posible del otro, de nuevo con la castaña entre ambos
- Es un honor tener al Comandante del Jardín en mi casa, pero no amerita, en especial tú Maki, la destrucción de mi negocio y mi casa - reprochó
- Lo lamento - respondieron casi al unísono
- Así que después de todo estabas escondido aquí -
- Estuve en casi todos los rincones del mundo, paseando a mis anchas mientras tu tratabas de encontrarme en los lugares en los que ya había estado - respondió - De no ser porque quise descubrirme, no habrías sabido que estaba aquí -
- De igual forma dijiste que regresarías al jardín de Balamb -
- Con unos acompañantes - agregó
- ¿Están aquí? -
- ¡Seth! ¡Lohengrin! No hay ningún peligro, ya pueden salir - ordenó mirando de soslayo al pasillo que daba a las habitaciones -. Sé que están escuchando -
El segundo salió con su acostumbrada elegancia, ondeando su larga cabellera nívea con cada paso, atrás todavía sosteniéndose de las paredes le seguía Seth a quien la castaña ayudó a sentarse en una de las sillas del comedor donde estaba Maki y su amigo
- Estás tan sorprendido como cuando Ciro y Carolyne los vieron por primera vez - rió Maki al leer la expresión de Squall, a quien su odio había pasado a un segundo plano
- Son iguales a… -
- Si, son iguales a los otros dos que recibieron en el jardín no hace mucho - interrumpió enviándole una señal a Squall para que tuviera cuidado con lo que dijera
- Si, justamente regresaba a Balamb por ello - respondió entendiéndolo, después le preguntaría el por qué - ¿Cómo lograron escapar de Valka? -
- Con ellos y sus acompañantes, los que están en Balamb, en medio de un arranque de locura no fue nada fácil - suspiró Maki - Mi plan principal era escapar con ellos cuatro además de Ciro y Carolyne, pero cuando ya los había localizado a ellos escuché en un radio de un soldado muerto del ejército que detonarían explosivos para derrumbar el lugar con todos adentro. Lohengrin aún estaba consciente, así que llevamos a Seth en hombros y huimos por un pasadizo que llevaba al alcantarillado como casi todas las construcciones antiguas del gobierno de Galbadia -
"Las alcantarillas también estaban llenas de soldados, de los que tuvimos que deshacernos y que por suerte no eran muchos; cuando salimos ya era de día, no sé la hora exacta, pero estábamos bastante heridos y no teníamos tiempo para descansar"
"Caminamos durante varios días, con pocas noches para dormir, no podíamos simplemente tomar un tren y llegar a la ciudad que quisiéramos, era de idiotas cuestionar el si nos buscaban. Llegamos al bosque que hace frontera con el jardín de Galbadia donde encontramos un pequeño riachuelo donde descansar, poder limpiar las heridas, acomodar un hueso roto y otro dislocado"
"Luego de ese descanso seguimos caminando hasta llegar a Dollet, donde por mera suerte me topé con Freya Thompson, quien nos ofreció un refugio temporal hasta que Seth estuviera en óptimas condiciones"
- Hasta que apareció el Comandante del jardín y él decidió tirar todo al trasto sólo por querer hablar con él - habló la chica
- Soy cauteloso, pero soy un ser humano y la curiosidad es innata en nosotros -
- Yo sólo escucho excusas - le reprochó ella - ¡Por ese pequeño acto has puesto pendiendo de un hilo no sólo tu anonimato sino el de Seth y Lohengrin también! - exclamó
- No es necesario que me lo restriegues en la cara -
- Los protegeremos de quién sea como sea - interrumpió Squall
- Eso es exactamente lo que trato de hacer - añadió Maki - Pero si van a ayudar creo que es necesario que sepan a quién nos enfrentamos. Tarde o temprano se enterarán y es mejor que yo se los diga -
- ¿Esta vez serás sincero? - preguntó Freya, adelantándose a Squall
- Lo más que pueda. No es precisamente sencillo - a continuación del centro de la mesa tomó tres manzanas del frutero además del salero y el pimentero de tamaño diminuto - Imagina que el mundo es un gran tablero de ajedrez - dijo como si ignorara a Freya, que desconocía mucho más que el mismo Squall
- Ve al punto, no tengo tiempo para juegos -
- Que impaciente, ¿acaso juegas al ajedrez a toda velocidad y sin pensar como si se tratara del ludo? - preguntó - Ayer te dije que Hammer era simplemente una torre porque hay alguien que disfruta mover los hilos sin que él se entere - entonces tomó una de las manzanas que llevara en sus brazos en la mesa y luego colocó el salero junto a la fruta - Ese salero es el rey… Fubuki Douraji -
Todo se hizo más confuso para Squall a quién le llegó de golpe toda la información que Ophelia consiguiera sobre los lobos blancos, tenía que preguntar, pero se atoraban en su boca sin dejarle hablar
- El caballo es el aliado más importante para Fubuki, pero no es de él confiar en los demás así que básicamente es también manipulado y se trata de su hermano, Jade - colocó una segunda manzana para simular la pieza y la última la balanceó entre sus manos - Lamentablemente para ustedes, los peones, son los Leukos - agregó colocando la fruta frente a ellos
Seth frunció el ceño casi gruñendo mientras Lohengrin observaba con prudencia y extremo interés, sabía tan poco del ajedrez, pero lo suficiente como para comprender la categoría o nivel de cada pieza, las piezas de más valor eran quienes le confundían
- Por último nos queda la reina y es definitiva para la victoria de cualquier parte del tablero. La mala noticia es que aún no ha elegido un camino, me atrevería a decir que no sabe absolutamente nada de lo que pasa o de quién es con certeza, y cuando lo sepa… decidirá de qué lado estar - sentenció colocando el pimentero en la mesa
La campanilla de la entrada a la tienda sonó en ese momento "Clientes" pensó Freya al instante, sin dejarse impresionar mucho más de lo que ya estaba, bajando las escaleras a toda velocidad
- Basta ya de descansos, sigan entrenando - ordenó el pelinegro sin dedicarse a mirarlos
- No… -
- Ahora no es el momento para explicarte lo que desconoces, Seth - interrumpió - Si logras controlar tu sangre, sin alterarte en ningún momento, te diré todo -
Quizás se trataran de imaginaciones suyas, pero por un instante, pudo percibir un destello dorado en el ojo de Maki, haciendo que por primera vez sintiera algo de miedo. Haciendo caso de sus instintos, se apoyó en la mesa para levantarse y se dirigió de nuevo, seguido de Lohengrin, a la habitación de huéspedes que ambos compartían con el pelinegro
- Si estás dispuesto a confiar en mí otra vez, ven conmigo - pidió una vez escuchara la puerta cerrarse
Sin ninguna otra alternativa posible, Squall lo siguió escaleras abajo a la floristería, donde Freya conversaba con una pareja de ancianos cerca de las cubetas con flores
- No se preocupe, no hay nada de que temer, son sólo unos amigos que estaban jugando a las traes - rió nerviosa - Mire ahí vienen - volvió a sonreír en dirección a las escaleras
- Por Xian que casi muero del susto cuando los vi entrar de manera tan salvaje. ¡Esos no son juegos! - exclamó la anciana con nerviosismo
- No volverá a ocurrir, señora, lo prometemos - sonrió Squall, realmente apenado recordando la actitud que tuviera hace poco, bastante descolocada para ser él
- Si, sucede que mi amigo aquí, es muy resentido - rió Maki palmeando la espalda del castaño
- ¡Ay la juventud! - exclamó el anciano
- Bueno, Freya querida, nos retiramos. Y bienvenidos a Dollet, jóvenes -
La campanilla sonó otra vez con la pareja dejando la floristería y el trío mirando hacia el exterior, con los ancianos alejándose a paso lento más y más
- Retira tu mano de mi espalda antes de que la pierdas como tu ojo - amenazó frunciendo el ceño
- Está bien, pero algo tenía que hacer para hacer más creíble la farsa de que somos amigos - sonrió de medio lado alzando las manos
Luego se dirigió a un taburete que estaba escondido entre dos estantes de madera llenos de frascos de vidrio con miel y otros con conservas de frutas. El agujero que dejara la flecha en el piso de madera era notorio, pero no alarmante
- Lys Oakheart es la reina - rompió Squall el silencio - ¿Pero por qué? -
- La has de haber visto con tus propios ojos; cabello blanco y ojos rojos. Son características propias de mi familia que yo no pude heredar por ser mestizo, sin embargo Lys pudo heredarlas, y ya de por sí es bastante raro pero no como para ser considerado único - respondió Maki - Según mis investigaciones sobre la familia Douraji, hubieron un par que se mezclaron con humanos para sobrevivir, procreando de ese modo hijos mestizos que en su mayoría heredaban los fenotipos humanos -
- ¿Y tus hermanos? ¿Son mestizos al igual que tú? -
- Has hecho bien tu trabajo - halagó con una media sonrisa -. Ellos son un par de años mayor que yo y sus padres son lobos blancos auténticos, lo único que tenemos en común es el mismo padre - explicó - Pero volviendo al tema de la reina, hay muchas cosas que nadie sabe a excepción de Aaron Oakheart y Oscar Valenti -
- Cómo están relacionados tu tutor y el de Lys? -
- Hasta donde sé, ambos fueron colegas y formaron parte de los inicios del proyecto Leuko. Mientras el primero se esconde del resto del mundo y se niega a hablar, mi maestro se dedica a observar y hablar cuando lo encuentra propicio - bufó - No obstante, si tomo en consideración la información de la que dispongo, concluyo que Lys es otra Leuko extraviada de un tipo específico -
Al ver la confusión de Squall al recibir tal información, comenzó a contarle todo lo que sabía del proyecto de clonación de Galeani de mano de Lohengrin, inclusive el hecho de que uno de los sujetos empleados era su padre; los tipos o modelos de Leukos, como si de productos se trataran; las condiciones en las que vivían, antes y después de rebelarse; y el motivo que secretamente los había impulsado a luchar por su libertad: Eohp.
Cada nueva información complicaba más la situación haciéndole cuestionar a Squall si realmente había sido una buena idea el involucrarse en aquello, sin embargo en ese punto ya no había retorno, debía luchar otra vez
Continuará…
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