Después de muchos años, literalmente u.u

Gracias a todos por su interés.

CAPÍTULO FINAL

Ya habían pasado diez años desde aquel encuentro. Diez años desde que encontró su lugar en el mundo, diez años desde que encontró su razón de ser.

Nana Sawada, no... Ahora solo Nana.

Aprendió la palabra "Felicidad" cuando murió en un papel. Leo se aseguró que Iemitsu no causaría problemas y lo envió a Japón. Lejos de ellos.

Tsuna ahora tenía trece años y ante sus ojos era el niño más feliz de todos. Si bien ella aun no podría serlo del todo… Hacía tres años que Leo había fallecido, no hubo motivo, simplemente se fue. Dino estaba muy dolido tras la muerte de su padre, pero aun los tenía a ellos. Su familia.

Dino era el único hijo de Leo Cavallone, su ahora difunto esposo. El noveno Cavallone.

Leo le mostró su mundo y ella lo acogió. "En las buenas y en las malas"

Aprendió mucho con el pasar de los años, incluso de la llegada de Reborn, un pequeño bebe que había vivido más que ella. Leo escondió todo de ambos, con el objetivo de no ponerlos en peligro y dentro de ese rango se incluía al mejor asesino.

Nana Cavallone, era su segunda esposa y Tsunayoshi su segundo hijo. Nadie cuestionaba eso por respeto a su Don. Quien legalmente se casó con Nadeshiko Cavallone y adoptó a León Cavallone.

Dino amaba a su madre y hermano, no dejaba que dijeran lo contrario. Era muy conocido como el décimo Cavallone, se preocupaba por su familia y era muy fuerte.

La familia Vongola por su parte vivía su calvario en el mayor silencio posible. Los tres hijos de Timoteo Vongola se habían declarado la guerra por el título de décimo. Incluso el cuarto hijo de Timoteo movía sus cartas en silencio.

No pasó demasiado tiempo hasta que Massimo, Federico y Enrico murieron. Unos pocos meses más hasta que tuviera que congelar a su último hijo.

La vida no sonrió mucho al hombre de 62 años. Así que decidió buscar hasta bajo las piedras a alguien que tuviera aquel valioso regalo llamado "la sangre Vongola".

Cinco años después tuvo noticias de un descendiente de Gioto, el Primo Vongola. Lamentablemente este pariente lejano, no era alguien al que confiaría a su amada familia.

Ya con 65 años y sintiéndose acabado, se enteró de algo increíble. Aquel hombre japonés tubo una esposa y un hijo. Un niño de nombre Tsunayoshi.

Estos habían estado en Sicilia, en su territorio, habían permanecido unos días antes de que Iemitsu denunciara su muerte a la policía italiana. Un incendio, más de veinte víctimas y se creía que entre los restos de aquel hotel de mala muerte, estarían los japoneses.

Pero nada podría probarlo, es a partir de ahí que empezaría una búsqueda larga y exhaustiva por parte de Timoteo.

A la edad de 70 años los encontró, tras cinco años exhaustivos encontró lo que buscaba.

Un nuevo dolor asomó a Timoteo, al saber que la esposa de su gran amigo era la mujer que había buscado y que aquel niño que cariñosamente por años los llamó abuelo, eran las respuestas a sus plegarias. Unas respondidas con abundancia. A diferencia de su padre, Tsuna era la persona con el corazón más grande que conoció y era un cielo muy puro.

Pero no todo brilló en felicidad, cuando habló con Nana ella se rehusó a hablar sobre quien alguna vez fue su marido. Nono se dio cuenta a tiempo que ella nunca permitiría que algo relacionado con Iemitsu arrastrara a su hijo.

Las mentiras brillaron en él cuando le informó que Nana Cavallone era una descendiente directa de Giotto Vongola. Y que por su herencia de sangre ahora le correspondería a ella heredar el título de décima Vongola.

Si ella aceptaba el título, entonces Tsuna tendría eventualmente a la familia. Nana al contrario de lo que esperaba, le pidió tiempo…

Ella hablaría con sus dos hijos sobre lo ocurrido y tomaría una decisión,...

Le cedería el título a su hijo menor Tsuna. Por insistencia de este… Tsunayoshi quería ser el Décimo Vongola y así poder apoyar a su familia como su hermano Dino.

Las historias que vinieron luego de esta aceptación fueron numerosas, el viaje de su retoño a Japón en busca de guardianes y el tan esperado encuentro con Iemitsu Sawada. Su ceremonia de herencia, su boda, el nacimiento de sus hijos, nietos y la muerte que eventualmente llega a cada persona.


"Sabía quién era Iemitsu Sawada pero, lo amaba… Aún si eso me causó años de agonía en silencio"

"Hoy es un día especial porque es el día en que él y yo nos separamos. Yo recordaría este día. Nunca lo olvidaría… El día en que Iemitsu salió de mi vida para siempre.

Yo lo sabía, mi padre y mi madre solían decirme: "Si supieras, cuando tu persona especial es mala, nunca te quedes con esa persona"

"El tiempo pasó y viví el resultado. Mi vida pendía de una suerte dudosa que finalmente enderezó su camino. Las secuelas de ese hombre quedarían, para ser borradas por un amable ser y reescritas por su inmenso cariño"

"Soy una mujer que tiene un futuro brillante, tengo que vivir cada mañana de la manera más plena con mis dos hijos y vivir por ellos, con el consuelo de saber que son hombres de bien."

"Nana, buen trabajo"