Disclaimer: Los personajes son de propiedad de Stephenie Meyer. La historia si es mia.

Beteado por Mary (Gracias por todo lo que haces guapa!)

EPOV

Me levanté de la cama, miré el reloj y… ¡Oh dios! Eran las 7:45am ¡Llegaremos tarde, muy tarde!

-¡Bella! ¡Arriba! ¡Llegaremos tarde al buffet!- A la vez que le decía esto la balanceaba con la mano.

Ella estaba totalmente desnuda, cubierta con una sábana. Después de aquel beso que le di la semana pasada, Bella y yo habíamos sido inseparables. Ayer, subimos a mi departamento y buen … una cosa llevó a la otra. Fue precioso y juro que jamás lo borraría de mi mente. Pero, ¿Qué sentía por ella? Yo nunca había creído en el amor a primera vista, ¿Pero y si este era ese caso? No lo sé. Ya habría tiempo de buscar respuestas.

-¡Oh! ¡Tom nos matará!- Dijo esto levantándose rápido de la cama y buscando su ropa interior.

Sonreí picaronamente. Cuando se levantó de la cama no pude evitar mirarla, era hermosa. Pero… Ahora no había tiempo de pensar eso, llegábamos tarde al trabajo.

Abrí mi armario y saqué el primer traje que pillé. Lo miré y no estaba arrugado, gracias a Dios. Bella, abrió la mochila donde había guardado un conjunto para hoy, porque tanto ella como yo sabíamos que pasaría la noche aquí. Se vistió rápidamente a la vez que yo. Fuimos al baño, nos lavamos los dientes y nos arreglamos el cabello. Yo no mucho, me gustaba llevarlo prolijo. Ella, se hizo una cola de caballo como de costumbre.

-Bella, no hay tiempo de desayunar. Desayunaremos allí ¿Okay?

-Okay.- Dijo ella alzando su dedo pulgar en señal de aprobación.

Cogí las llaves, el móvil, y el maletín y salimos a toda velocidad.

-¡Corre Bella! ¡Nos queda poco tiempo! - Dije apresuradamente.

Si corríamos, llegaríamos a tiempo. El buffet esta a dos calles de mi apartamento.

-¡No puedo! ¡Los zapatos de tacón me lo impiden!

Gruñí y me dirigí hasta ella que estaba detrás de mi.

-Sube.- Le dije ofreciéndole mi espalda para que subiera.

-¿Enserio? - Dijo extrañada, con el ceño fruncido.

-Si, Bella. No pesas mucho. Además, no hay tiempo.

-De acuerdo. - Accedió.

Cogió una pequeña carrerilla y subió a mi espalda.

-Agárrese fuerte, señorita Swan. - Agarre de sus piernas.

-Si, señor.- Dijo ella burlona, imitando a un militar.

Empecé a correr como un loco con ella subida a mis espaldas, claro, nunca faltaban las risitas y las miradas de la gente.

Llegamos a la puerta del buffet, mire el reloj y… bien, 8:05am. Me ardían las mejillas, señal de que estaba un poco rojo por el esfuerzo. Saludamos a la recepcionista y a Tom, como todas las mañanas.

-Bella, ¿Tienes hambre?

Oí como rugía su barriga y me reí. Ella me dio un puñetazo en el hombro dulcemente.

-¿Qué crees?

Volví a reírme, la cogí de la mano y la llevé a la cafetería. Cuando llegamos, no había nadie. Perfecto. Cogimos una bandeja, pusimos dos tostadas con mantequilla, y mermelada y un café. Nos sentamos en la mesa del fondo.

-¿Viste como las chicas te miraban por la calle?- Soltó esto de repente con una risita.

-Uhm… No. ¿Cómo?

-¿No te diste cuenta? ¿Enserio? - Era bonito verla celosa.

-Pues… no. ¿Debería haberlo hecho?

Bufó.

-¡Te comían con la mirada Edward!

No era la primera vez que me lo decían, pero… Nunca me di cuenta. No me fijo en esas cosas porque no les doy importancia.

-Te pusiste celosa, ¿ah?- Lo dije como un chiste.

-No.- Dijo seca.

-Venga, admítelo.

-No, Edward. No soy tu novia. No tengo motivos para hacerlo.

Auch. Eso dolió… ¿Por qué?

-Lo sé…- Murmuré esto, más para mi mismo pero ella lo escuchó.

-Edward … - Cogió una bocanada de aire, como si fuera a decir algo que le costase mucho- ¿Qué pasa con nosotros?- Se atrevió a decir. Se mordió el labio apenada, supongo que esperando lo peor.

Dato importante. ¿Qué pasaba con nosotros? No lo sé. Nunca había sentido nada parecido hacia alguien, ¿Qué me pasaba?

-No sé Bella.- Cogí yo también una bocanada de aire para decir todo lo que sentía- Cada vez que estoy contigo, mi corazón late fuerte, con alegría. Se siente vivo porque hace mucho que no lo esta. Cada beso, cada mirada, cada caricia tuya Bella, me hace sentir escalofríos, pero no de miedo si no de emoción. Tu compañía me hace sentir vivo, como el Edward que era hace años, el que solía ser. Cuando te vas, me siento solo, como si me hubieran abandonado. Pero cuando te veo, esa hermosa sonrisa me devuelve a la vida. Desde el primer momento que te vi, en aquel café, me llamaste la atención. Supe que eras para mi. Me recordaste a mi madre, y cada gesto maternal que me haces, me haces recordar más a ella. Eso es una cosa muy dulce, que jamás creí ser capaz encontrar en una mujer. Pero, aquí estas tu. Frente a mi, casi viviendo juntos y trabajando en el mismo lugar. Solo nos conocemos desde hace… ¿Dos semanas? Pero, fue algo en el acto. Cuando te vi allí, sentada, tan hermosa, mi corazón empezó a latir con fuerza. ¿El por qué? No lo sé. Pero, causaste un gran efecto en mi. Cuando, me consolaste, fue algo… Increíble, ninguna mujer había hecho eso conmigo. Cuando fuimos a correr… fue algo inexplicable porque estaba muy feliz solo por estar contigo. El primer beso que te di, fue un impulso porque lo quería hacer, quería besar esos hermosos labios tuyos, Bella.- En ese momento se sonrojó, mientras me miraba estupefacta. - Se te ve tan frágil, tan pequeña pero a la vez tan fuerte. Siento que soy el hombre que debe protegerte siempre, Bella. Esos gestos tuyos tan adorables, como cuando te muerdes el labio o tus mejillas se sonrojan me hacen sentir tanta ternura.- Me levanté de la silla- Bella Swan, siento que te amo y me gustaría hacerlo para toda la vida.- Me incliné sobre ella y le di un apasionado beso en sus labios.

Cuando me separé de ella, observé su expresión, estaba atónita porque no se esperaba esto. Transcurrieron minutos interminables pero al ver que no obtenía una respuesta, lo tomé como un rechazo. Me separé de la mesa y comencé a caminar hacia mi lugar. Escuché a alguien corriendo detrás de mi, me giré y era ella. Corrí yo también en su dirección y nos encontramos frente a frente, había muy pocos centímetros entre nosotros.

Se inclinó sobre mi y dijo sobre mis labios:

-Te amo.- Y me besó en los labios.

Sus brazos, rodearon mi cuello y los míos su cintura. Fue un beso apasionado y con deseo. Transcurrieron unos minutos muy agradables y nosotros seguíamos allí besándonos, como si solo existiéramos ella y yo, nadie más.

BPOV

Cuando nos separamos, nos miramos a los ojos durante un largo rato, nuestras miradas expresaban todo. Antes, después de la confesión de Edward, estaba shokeada. Mi mente me impedía hablar, miles de emociones abundaban en mi cuerpo. No esperé nunca esa confesión por parte de Edward. Cuando vi que se marchaba, sentí que lo perdía y no pude evitar ir tras el. No quería separarme de él jamás en la vida. Quería crecer como persona junto a él, casarnos, tener hijos, envejecer juntos y tener nietos. Una vida entera junto a él, solo pido eso.

Alguien carraspeó. Los dos miramos asombrados y un tanto asustados al ver de quién venía ese particular sonido … Era Tom. Olvidé por completo que estábamos en el trabajo, pensaba que estábamos en nuestro mundo.

-Les recuerdo, que están en horarios laborales.- Dijo serio.

-Perdone, no volverá a ocurrir.- Me disculpé muy roja.

Asintió y se marchó.

-Edward, volvamos a nuestro puesto o nos volverán a regañar.

-De acuerdo.- Sonrió.

Oh dios, esa sonrisa, ahora estaba más iluminada que nunca. Casi me deja ciega. Volvimos a nuestros respectivos asientos y trabajamos hasta la hora de irnos.

A las 3:00pm-nuestra hora de salida- nos reunimos en la puerta del buffet.

-¿Volvemos a casa?- Dije en un tono optimista.

-No. Hoy quiero ir a un sitio especial. Vamos a un restaurante Mexicano. Por ejemplo… Tinga.

-¿Tinga?

-Si, me hablaron bien de él. A ambos nos gusta mucho la comida mexicana, ¿O me equivoco?

-No, para nada. ¿Dónde se encuentra?

-Esta un poco lejos de aquí así que cogeremos mi coche.

-Pues entonces, perfecto.

Le acaricié la mejilla y le di un casto pero dulce beso en los labios. Me cogió la mano y nos dirigimos hasta el garaje de su apartamento.

Llegamos allí y su hermoso Volvo plateado estaba aparcado al final del parking.

-Espera aquí. -Soltó su mano con dulzura y corrió hacia su coche.

Lo observaba como se marchaba cuando oí a alguien detrás de mi. Me giré y joder y me asusté.

-¡Ah!- Grité- Me asustó, buenas tardes.- Sonreí amablemente.

Sería algún vecino de Edward, aunque tenía pinta de drogata. No me sonrió ni nada pero si me observó de arriba abajo y sonrió. Poco a poco se acercaba más a mi. Mi corazón latía con fuerza, de miedo… Mucho miedo. Quería correr pero pensé que no querría hacerme daño. Cuando estuvo muy cerquita de mi me propinó una nalgada. ¿Qué mierda hacía este maloliente hombre? Le propiné una cachetada con todas mis fuerzas y salí corriendo. Él, también corrió detrás de mi y mucho más rápido hasta que me alcanzó.

-¿Quién te crees para pegarme?- Dijo amenazante.

-Me... me propinó una nal… nalgada.- Balbuceé.

El notaba mi miedo en mi mirada y eso le gustaba.

-¡EDWARD! ¡EDWARD! ¡AYU…

En ese momento, aquel asqueroso tipo me tapó la boca con sus sucias manos.

-¡Cállate imbécil!

Quería llorar, pero no lo iba a permitir. Edward llega, por favor- pensé. A lo lejos, venía un coche a toda pastilla. Se paró en seco al lado nuestro y pude reconocer aquel vehículo y quien lo conducía. ¡Edward! ¡Oh dios! ¡El siempre está ahí para ayudar! Es como una especie de héroe.

-Suéltala… AHORA.- Escupió las palabras con odio y furia. Sonaba amenazador y sus manos eran puños.

-¿Y si no quiero? ¿Me vas a pegar niño rico?- Y soltó una carcajada aquel moribundo hombre.

Edward, se acercaba corriendo hacia nosotros con la mano hecha un puño. El tipo, estaba detrás de mi y no notaba ningún miedo en el. Me apartó de un empujón y le propinó un puñetazo. El tipo, no tardó en reaccionar y le iba a propinar otra. ¡No! ¡Mi Edward iba a ser herido! Por suerte, Edward lo esquivó. Le propinó una patada en los huevos y gritó:

-¡BELLA! ¡AL COCHE! ¡AHORA!

Asentí y fui corriendo hacia el Volvo. Edward subió también poco segundos después. Aquel hombre, estaba tirado en el suelo, sin respiración por la patada que le había propinado Edward. Bien hecho. Salió a toda pastilla del garaje y aparcó lejos de allí.

-¿Estás bien mi amor? ¿Te hizo algo aquel tipo?- Dijo observándome, preocupado.

Antes de poder contestar, me dio un fuerte abrazo.

-Cuando vi a ese hombre, sujetándote con esa brusquedad, pensaba que el mundo se me caía encima. Pensaba que te perdía. Ese hombre, siempre lleva navaja encima, no sé porque no la usó pero menos mal que no lo hizo.

¿Podía haber cosa más tierna en este planeta tierra? No, no había. Sabía que estaba llorando porque noté caer varias lágrimas a mi camisa. Me aparté de su abrazo, le sujeté la cara con mis manos y le miré a los ojos.

-Edward, por favor no llores. Sabes que me parte el corazón y más si eres tú. Por favor, para mi amor. Estoy aquí, contigo. Tranquilo.- Y le acaricié el hombro de manera maternal.

-¿Sabes que eres la mujer más jodidamente maravillosa que conocí nunca?- Me dijo esto mirándome a los ojos.

Le sonreí y nos sumergimos en otro beso de los nuestros.

-¿Te sigue apeteciendo ir a aquel restaurante?- Le pregunté.

-No, vayamos a tu casa.

-De acuerdo.- Dije sonriente.

Eso iba a ser mejor que ir al restaurante, mucho mejor. Cogidos de la mano en el coche, nos dirigimos a mi casa.

¿Qué les pareció? ¿Les gustó la confesión de Edward? Ya sabéis, si os gustó o no háganmelo saber y si quieren comentar la historia usen el hashtag #TLL :D

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Por ahí, podrán consultar lo que quieran. Este capítulo, me costó mucho hacerlo porque no sé hoy estaba a falta de imaginación, pero lo conseguí solo por ustedes. Gracias por las que leen!

Besitos aplastantes, Paula.