Hola, de nueva cuenta por aquí, se me olvido comentar que actualizare cada semana o cada dos como máximo. Verán, me gustan los capítulos largos, creo que las personas se entretienen más y lo disfrutan más. Bueno sin más que agregar los dejo con la lectura. Espero lo disfruten.

Ni Death Note me pertenece ni sus personajes, solo esta historia que publico sin un fin de lucro. Digan si a las historias originales y no a las "adaptaciones". Por eso dice FF "Unleash your imagination".

CAPITULO 2

La desconocida al observar que la mujer pasaba de largo de ellos, dio por terminado el beso pero sin apartar sus manos de los hombros de Ruyzaky. Fijo su vista en la mujer hasta que ella entro a unos de los edificios de la universidad enojada y lo más probable lanzando improperios al aire y a todo aquel que se le atravesara. Soltó una pequeña risa y un suspiro de alivio, como cuando hace un niño después de una travesura y no es descubierto. Al pasar el peligro cayo en cuenta de la situación en la que se encontraba y se separó de Ruyzaky con la cara tan roja como un tomate maduro.

-¡Lo siento mucho! ¡De verdad discúlpame! No voy por la calle dándole besos a todo mundo, pero era una situación de vida o muerte. Lo siento.- Un tanto apenada y avergonzada por toda la situación desvió la mirada. Dio una elegante reverencia hacia Ruyzaky el cual solo la observaba hasta que se decidió hablar.

-No te preocupes por eso. Pude ver tu cara cuando viste a esa mujer, me di cuenta que huías de ella- Le comento Ruyzaky a la joven encorvándose de nuevo y mordisqueando su pulgar mientras llevaba su mano izquierda a la bolsa de su pantalón. No cría que ella fuera una delincuente o algo por el estilo. Quizá la mujer era su madre y la chica no quería ser encontrada. O tal vez en verdad huía de ella porque había hecho algo malo, su cabeza estaba formulando un millón de teorías, así que mejor fue directo y pregunto.- Pero ¿Por qué lo hacías? ¿Estás en problemas?

-¡Ah! ¡No! Claro que no, veras ella es mi representante, soy modelo y actriz, y tenía una sesión de fotos aquí cerca, pero realmente necesitaba un descanso y tenía mucha hambre. ¡Pero esa mujer es una explotadora! La verdad es que necesitaba un poco de tiempo libre y me escape de ella, así que tome prestado un poco de la utilería que se usó para la sesión de fotos y disfrazarme. Era la única manera de escapar de esa loca representante que tengo. Solo a ella se le ocurre agendarme dos sesiones de fotos seguidas.

-¿Eres modelo?- Pregunto Takada con una mirada desconfiada hacia la chica. Hasta ese momento la chica no se había percatado bien de las dos personas extras en la escena, solo hasta que le hablaron.

-¡Sí! Lo siento no me he presentado, soy Amane Misa, mucho gusto.- Contesta y haciendo de nueva cuenta una reverencia mientras se presentaba.

-¿Amane Misa? ¿Misa-Misa? ¿La Idol adolecente que está de moda?- También pregunto un tanto incrédulo Light.

-¡Esa soy yo! Pero por favor no se lo digan a nadie, más que nada para que no me encuentre la loca de mi representante. Mmmm cambiando un poco de tema y abusando de su amabilidad podrían decirme por favor donde queda la cafetería de la escuela, tengo hambre. ¿Por qué ponen esas caras?- Se extraña al ver las caras de Takada y Light de incredulidad. Simplemente no podían creer que una celebridad de su talla anduviera allí y de incógnita y más tomando en cuenta que lo primero que hizo fue besar a su pálido amigo.

-Supongo que no te creen por el mismo hecho de que traes lentes y peluca, aunque la ropa que llevas puesta si va un poco con tu estilo de gothic lolita.- Le responde a su pregunta Ryuzaky. Al momento en que Takada le hablo aprovecho e hizo una inspección rápida a la chica, dándose cuenta que los lentes no eran graduados y que la peluca, aunque era de calidad si lucía un poco sintética, supuso que Misa tomo lo primero que vio de la utilería y huyo sin perder tiempo. Y era verdad lo de la ropa, llevaba sus clásicos zapatos de plataforma y medias rayadas de blanco con negro arriba de sus rodillas. El vestido era un poco más formal, un poco debajo de sus muslos y negro, las mangas cortas terminaban con pequeños holanes blancos con cintas negras, el cuello era redondo y también con holán blanco y cintas negras que adornaban justo en el centro del pecho. Todo esto a juego con una bolsa negra de forma de araña y que sostenía con sus dos manos al frente.

-Bueno supongo que poniéndolo de esa manera tienes razón. Yo también desconfiaría de alguien que esta disfrazada y huye de un persona. Pero si hay algo que puede caracterizarme es que no soy una persona mentirosa, no me agradan las personas mentirosas. Y además tengo modales, soy la única aquí que se ha presentado.- Se los dijo a modo de reproche, cosa que a Takada no le agrado, mas al ver como Light le sonreía, ella conocía muy bien esa sonrisa y solo la usaba cuando algo realmente le gustaba. Y esa niña le había gustado a Light, ¡su Light! Él podía revolcarse con cualquiera de la universidad, total, ninguna chica de la universidad estaba a su altura, al menos eso es lo que ella pensaba, pero en menos de medio segundo se dio cuenta que esa niña si podría quitárselo de manera definitiva. Sabía que a Light le gustaban los retos, por eso ella misma se propuso no dar todo de inmediato, sino que de manera lenta y pausada seducirlo, pero frente a ellos se encontraba lo que para Yagami Light podría ser su mayor conquista.

-Mucho gusto Amane-san, mi nombre es Light, Yagami Light, estudio criminología y soy hijo del jefe de policía de Tokio, Yagami Soichiro.- Le dijo con una leve reverencia para que Misa pudiera ver su media sonrisa, señal de que estaba empezando a coquetearle. El no acostumbraba hacer eso, vaya, no tenía ninguna necesidad, pero al saber quién era la misteriosa chica que tenía enfrente no lo dudo y se fue al ataque. Observaba a su amigo en lo que Misa y Takada intercambiaban palabras, y pudo ver el pequeño interés de su amigo por ella. Quizá solo era curiosidad por parte de Ryuzaky, pero quería desquitarse de algún modo por dejarlo en ridículo al terminar antes que él la carrera.

-Soy Takada Kiyomi, estudio Ciencias de la Comunicación y soy amiga de muchos años de Light.- Listo, con eso le estaba diciendo a esa modelito de manera sutil que este era su terreno y tuviera cuidado de pasarse de lista. Idol o no, Light era suyo.

-Soy Rue Ruyzaky, y solo soy asesor en la universidad.- Contesto Ruyzaky como si fuera cualquier cosa. Misa y Takada tenían un signo de interrogación encima de sus cabezas.

-¿Asesor? ¿Qué no se supone que solo puedes ser asesor cuando ya terminaste la carrera?- Pregunto Misa con mucha curiosidad. Ese chico más bien parecía que solo iba a perder tiempo en la universidad. No es que lo juzgara, solo que a ella siempre se le inculco que la apariencia también cuenta. Aunque a ella no le interesaba mucho eso, muchas revistas la juzgaban a ella por su estilo gótico. Pero bueno ella era una imagen pública, podía darse ese lujo de ser un poco excéntrica, al fin y al cabo en el mundo de la farándula había que llamar un poco la atención. Pero un chico que vestía de esa manera daba mucho de que pensar, mucho más en la universidad.

-Termine mis estudios hace dos años Amane-san, ya tengo una maestría y un doctorado en la carrera de finanzas.

-¡Howww! Eso es sorprenderte Ryuzaky-san.- Misa estaba más que sorprendida con ese chico. Y se regañó así misma y juro no volver a juzgar a las personas por su apariencia. Además contando que la ayudo a huir de su manager, debió de ser más considerada.

A Ruyzaky nunca le gusto presumir lo que la tenía o lograba. Lo veía como algo de muy mal gusto y educación, es de las cosas que sus padres le enseñaron junto con Watari y trataba de inculcárselos a sus hermanos y primo. Pero en esta ocasión, al ver la expresión de Misa sobre él sin querer sintió algo cálido en su pecho. Por primera vez quería contarle a alguien sobre todo que lo que hizo para poder terminar rápido su carrera. Eso era realmente extraño, ¿Por qué, si apenas la conocía?

-Eres sorprendente Misa-san, a pesar de que ya besaste a Ruyzaky se tratan con mucho respeto.- Comento como no queriendo Takada, y sonriendo satisfecha por lograr su cometido. Hacer que ambos se sonrojaran.

-No los incomodes Takada, Amane-san estaba en una situación delicada, hizo lo que creyó más conveniente, ¿No es así Amane-san?- Pregunto Light a modo de coquetería a Misa. Takada estaba empezando a fastidiarlo.

-Para ser sincera no me esperaba hacer algo como eso, pero gracias a Ryuzaky-san todo salió muy bien.- dice desviando la mirada un tanto abochornada.

-Ryuzaky ¿Por qué no llevas a Misa-san a la cafetería? ¿Aun tienes hambre no Misa-san? Hay algunas cosas que quiero hablar con Light, en unos cuantos minutos los alcanzamos.- Dijo Takada a modo de sugerencia-orden a Ryuzaky, tomando del brazo a Light para que este se viera a si mismo comprometido enfrente de Misa. Light solo frunció el ceño ligeramente, sabía que tramaba Takada, ella tenía razón, lo conocía muy bien y aseguraba que ella sabía que quería cortejar a Misa. Bueno para ser precisos, solo la quiere en su cama.

-No, no, no. Ya fui mucha molestia para ustedes el día de hoy, solo díganme hacia donde queda y listo.- Negaba Misa con sus manos hacia el frente un tanto apenada por recordar exactamente en que había sido una "molestia".

-Sera un placer para mi llevarla Amane-san, y en ningún momento ha sido o la he considerado como una molestia.- Le contesta Ryuzaky de la manera más amable que él puede, ya que al no estar acostumbrado a tratar con mujeres o cualquier otras personas, se le complicaba el cómo tratar a Misa.

-En ese caso dejemos a los tortolos platicar a gusto, porque si tres son muchos cuatro somos multitud.- Dice Misa, le sonríe y se comienzan a alejar de los otros dos. Lo que ninguno de los dos vio fue la cara de molestia que en ese momento tenía Light. Al ir caminando hacia donde quedaba la cafetería Ruyzaky siente las miradas de varios de los estudiantes en el campus, seguro para ellos sería difícil digerir que una chica tan linda como la que iba en un lado, acompañara a alguien tan patoso como él. Porque aunque Misa llevara disfraz no la hacía menos hermosa, de hecho Ryuzaky estaba seguro que si algún día Misa quisiera cambiar su verdadera imagen por esta, seguiría teniendo bastante trabajo como modelo. Al caminar siente como Misa se abraza a su brazo, al voltear a verla ve que tiene la mirada gacha, como tratando de esconderse de algo. Con la mirada busca que es lo que pudo haberle causado ese estado y acercándose frente a ellos venia su representante, entonces este reacciona y planta un beso en su coronilla para seguir con la farsa de ser novios. Al ver que el peligro había pasado y llegando a la cafetería Misa por fin levanta la mirada sin apartarse de Ruyzaky, al entrar se dirigen hacia una mesa ubicada en una de las esquinas de la cafetería. La cafetería en si no pertenecía a la universidad, era privada, pero con permiso de la institución se ubicó dentro de esta, para que los alumnos que necesitaran trabajar y pagar sus estudios, pudieran hacerlo allí, ya sea como meseros o en el área de cocina.

Misa se separa de Ryuzaky para poder sentarse y aunque a él le incomodo el hecho de separarse de ella tuvo que hacerlo y se colocó frente a ella para no dejar de verla. Misa miraba todo maravillada, ya que al quedar huérfana desde pequeña tuvo que valerse por sí misma, así que solo termino el instituto y empezó a trabajar. En una de esas ocasiones un fotógrafo le dijo que si quería modelar para él una joyería que su esposa diseñadora había creado, y así fue como había empezado todo. De niña creyó que sería maestra o doctora, lo que los niños siempre quieren ser de pequeños. Así que no podía dejar de ver todo, algo de lo que desafortunadamente se estaba perdiendo. Ryuzaky por su parte no daba crédito que se encontrara frente a una de las chicas más lindas de Japón, si su primo supiera con quien estaba ahora, dejaría la escuela para poder alcanzar a verla, su primo Matt era fan de Misa-Misa, igual que él, pero no era algo que anduviera divulgando a los cuatro vientos. Misa observo en un letrero que tenía afortunadamente enfrente, todo lo que preparaban en esa cafetería, y sonrió entusiasmada por poder comer por fin en paz y tranquilidad, sin nadie quien la apresurara porque tenía otro pendiente de trabajo.

-¿En qué puedo ayudarles?- Pregunto con una sonrisa amable una chica de cabello negro amarrado en una coleta alta y ojos verdes, llevaba puesto el clásico uniforme de mesera que consistía en falda negra y blusa blanca. Observaba a los dos chicos sentados esperando para anotar su orden en la libreta.

-Por favor pide tu primero Amane-san.- Le dijo Ryuzaky a Misa quien voltio a verlo y después a la chica.

-Me gustaría por favor un capuchino frio descremado, un sándwich de pavo con pan de centeno y ensalada de frutos silvestres, sin aderezo por favor.- La chica asintió anotando el pedido de Misa en la libreta, cuando termino volteo hacia Ryuzaky para anotar la orden de él.

-A mí me trae una taza de té, una rebanada de pay de queso con frambuesas y dos trozos de pastel de fresa, aparte un tazón de fresas con crema.- Le dijo a la mesera, la cual solo asintió con una mueca de incomprensión y se retiró para traerles su pedido.

-¿Solo vas a comer eso Ryuzaky-san?- Pregunto Misa asustada.

-Si Amane-san, ¿Porque lo preguntas?

-Solo pediste postres, comer tanta azúcar te hará mal. ¿Qué no has escuchado algo llamado Diabetes?- Le pregunto un poco asustada, ella no era quien para criticar los hábitos alimenticios de los demás, pero ese chico frente a ella le causaba una especie de ternura, y como toda mujer, o al menos la mayoría, tenía instintos maternales, que de alguna manera desconocida, le nacían con solo verlo.- Además los dulces engordan Ryuzaky.- Algo de lo que ella como modelo tenía que preocuparse.

-¿Sabes cuál es el secreto para no engordar Amane-san?-

-Misa.

-¿Disculpa?- se sorprendió Ryuzaky por la manera en que le hablaba Misa, y es que había usado un tono de vos que denotaba nerviosismo y un poco de vergüenza.

-Que puedes decirme solamente Misa, digo, después de todo te lo debo, me ayudaste cuando ni si quieras tenías porque hacerlo.- Le dijo Misa tomando un mechón de su peluca y desviando un poco la mirada sonrojada. Algo había en ese chico que le hacía tenerle confianza. Cosa algo rara, que por el tipo de medio en el que se manejaba, tenía que tener cuidado con qué tipo de persona se relacionaba. Todas las que se decían llamar amigos, solo lo eran cuando estabas de moda, pero si tenías algún problema, mágicamente desaparecían. De hecho ella llevaba una vida muy solitaria, se podría decir que solo tenía a su representante. Ruyzaky estaba un poco sorprendido, pero entendió que era la manera en que Misa quería darle las gracias.- Y dime Ryuzaky, ¿Cuál es tu secreto, según tú, para no engordar?

-Que hay que usar la materia gris, ósea, el cerebro. Si lo mantienes siempre ocupado gastaras todas las calorías que consumes. Y como yo siempre estoy lleno de pendientes es la única manera que me funciona para poder rendir en mis actividades.- Le contesto subiendo los pies a la silla en la que estaba sentado para poder tenerlas pegadas al pecho. Misa observo todo esto muy curiosa, jamás en toda su vida había conocido a alguien como él. Y vaya que conocía mucha gente, pero el simplemente era diferente. Especial.

-¿Y porque te sientas de ese modo? ¿No es algo incómodo?

-Para nada Misa-san, de echo esta postura aumenta mi capacidad cerebral en un 40%, podrías intentarlo.- Misa lo miro incrédula, si ella hiciera algo como eso, le mostraría a la gente algo más que su bonita cara. Ella por lo general solo usaba faldas o vestidos, así que esa postura quedaba descartada, aunque quizás la utilizara para la hora de meditación.

-Aquí les traigo su pedido.- Llega la mesera con todo lo que habían ordenado. Ya habiendo dejado todo en la mesa, tanto Ryuzaky como Misa se disponen a comer en silencio, uno muy cómodo y reconfortante. Mientras Misa degustaba su ensalada, Ryuzaky le ponía al menos 12 cucharadas de azúcar a su te, Misa al observarlo solo levanta una ceja y encoge sus hombros, al fin y al cabo él ya le había explicado por qué lo hacía. Terminaron y la misma chica le retiro los platos y vasos, en el momento que traían la cuenta Misa saca su billetera y Ryuzaky al ver eso la detiene poniendo su mano sobre las de ella, notando lo suave que era la piel de ella.

-Misa-san, ¿qué clase de hombre permite que una dama pague por la comida?, no es algo que ni mis padres o tutor me hayan enseñado, además no todos los días uno puede comer con una modelo, eso me haría quedar a un peor.- Le dijo Ryuzaky a Misa, viendo como ella un puchero.

-Es lo menos que puedo hacer por ti, después de todo lo que te hice pasar, yo creo que es justo.- Sosteniendo su puchero. En verdad ella sentía que estaba en deuda con ese chico, quería al menos compensarlo de alguna manera. Para ese momento Ryuzaky ya había sacado su tarjeta de crédito dorada y dándosela a la mesera. Misa solo cruzo sus brazos simulando estar molesta, para él esa reacción se le antojaba un tanto cómica, nunca se imaginó que ella tuviera un carácter simple y dulce. Aunque su sexto sentido le decía todavía ella escondía más, era razonable que no se mostrara tal cual ella era frente a alguien extraño, quería descubrir, si ella se lo permitía, quien era en verdad Amane Misa.

-Parece que Takada-san y Light no van a venir.- Comento el a modo de sacar algo de platica con ella.

-Me parece mejor. No te ofendas, pero hay algo en tu amigo que no me agrada. Sin duda es un hombre atractivo, pero tiene una mirada y un aire de seductor que no me da buena espina.- Bien, eso sí lo sorprendió y mucho, aunque su cara no lo mostrara. No conocía chica que no se derritiera por su amigo, pero lo que le dijo ella de Light simplemente no lo vio venir.

-La mayoría de la población femenina en la universidad y fuera de ella no lo ve de esa manera. Ven a Light casi como a un Dios- Y no mentía. Las contadas ocasiones que quedaban de verse fuera del campus las chicas no podían evitar velo. Y las más atrevidas darle su número de teléfono.

-Veo chicos de esos todos los días. Con el paso del tiempo aprendes a distinguirlos, es por eso que cuando aquella chica te dijo que me acompañaras, me relaje bastante. Si él estuviera aquí tendría que fingir que no me daba cuenta de sus coqueteos. Eso es lo que siempre hago cuando me contratan particulares y creen que el contrato cubre todo tipo de "entretenimientos". Aunque cuando son para niños si me la paso muy bien.- Lo último lo dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Ryuzaky no entendía cómo es que ella seguía en ese ambiente con todos esos hombres tratando de seducirla. Pero cuando recordó lo de los niño sonrió ligeramente, aunque ya para ese entonces estaba mordisqueando su pulgar y oculto esa sonrisa.- Es más te apuesto que si llega en este momento hará todo lo posible por sacarme mi número de celular o teléfono.- Lo comento de manera muy cómica, pero ella tenía razón, y Ryauzaky lo sabía, si Light llegaba en ese momento no importando que Takada se encontrara con ellos haría lo que fuera necesario para que Misa le diera su número.- Lo que me recuerda, ¿tienes donde apuntar?- Le pregunto a él, a lo que tuvo que dejar de morder su dedo para hablar.

-¿Por qué Misa-san?

-Pues para darte mi número, siempre y cuando prometas no pasárselo a ese niño todas-quieren-conmigo. Te debo un gran favor y no me sentiría bien si me dijeras que así lo dejara. Así que cuando necesites algo y yo pueda ayudarte solo me llamas.- A Misa no le gustaba deber favores, aunque el verdadero motivo por el cual lo hacía era porque quería conocerlo mejor, él era diferente de todas las personas que conoció y había algo que le decía que no desaprovechara esa oportunidad.- ¿Y? ¿Tienes en que apuntar?

-¿Lo dices en serio Misa-san? ¿Me darás tu número? ¿A un desconocido?- El simplemente no lo creía, eso estaba fuera de toda lógica.

-Cloro que lo digo en serio, te daré mi número personal, el de trabajo siempre lo tengo ocupado, de hecho los dos celulares están apagados en este momento, sino aquella mujer ya estaría dejándome sorda con tanto regaño. Además no eres un desconocido, eres mi amigo.- En sus ojos solo había sinceridad y agradecimiento. Fue entonces que Ryuzaky reacciono.

-Puedo memorizarlo Misa-san. Sabes, al principio no sabría definirte con una sola palabra, pero creo que ahora si puedo, eres transparente. No eres de las personas que se guarden segundas intenciones ¿Verdad Misa-san?- Ella solo sonrió y asintió. Después de darle su número Misa se le quedo viendo y se rio.

-Solo me "transformo" cuando hay personas que no me agradan o no las conozco. Sabes Ryuzaky, viéndote mejor pareces un panda, ¡ah! Un dulce panda, por tanto dulce que comes.- El no supo cómo reaccionar a ese "cumplido", era un cumplido ¿verdad?, solo atino a sentirse bien y de nuevo esa cosa cálida en su pecho se dejó sentir de nuevo.- Yo también puedo ahora definirte en una palabra Ryuzaky…..

Y cuando se disponía a hacerlo, llego quien menos quería Misa que llegara.

-Veo que ya terminaron de comer. Disculpen que llegara hasta ahora pero acompañe a Takada hasta su última clase y aproveche para cambiarme y dejar mis cosas en el auto. Y díganme ¿de qué platicaban?- Light se sentó en un lado de Misa, casi rozando su brazo con el de ella, cosa que no pasó desapercibida ni por ella ni por Ryuzaky, el cual, frunció levemente el ceño. Misa lo noto, y por alguna razón no le gustaba verlo así, pensó un momento en cómo salir de eso y una idea vino a su mente.

-De echo Ryuzaky se estaba ofreciendo para llevarme a la locación y alcanzar a mi representante, creo que ya la moleste suficiente por el día de hoy.- Le contesto con una sonrisa que a Ryuzaky se le figuro muy falsa, pero que Light no vio o se hizo el desentendido.

-Bueno Misa-san si gustas yo puedo llevarte, no es ningún problema para mí, ya termine todas mis clases y tengo toda la tarde libre.- justo cuando Misa iba a salir por la tangente, el celular de Ryuzaky sonó.

-Disculpen.- Dijo Ryuzaky sacando su celular tomándolo solo con los dedos índice y pulgar y poniéndolo en su oreja para contestar.- Si, Wattari, claro voy para alla, no, no te preocupes ya no tengo pendientes aquí, en cinco minutos estoy ahí, por cierto no voy solo llevo una acompañante.- Dicho esto colgó el celular y voltio a ver a Misa.- Wattari nos espera en la salida Misa-san, si quieres ya podemos irnos.- Le informo a la chica, la cual le agradeció con una sonrisa poniéndose de pie y dispuesta a huir de Light.

-Bueno gracias por tu ofrecimiento Light-kun pero como ves, el caballero aquí presente ya se había ofrecido.- Se despidió de el con una reverencia y colocándose a un lado de Ryuzaky. El cual solo se despidió con un nos vemos después, de Light. Para ese entonces Yagami no daba crédito de lo que estaba pasando. Una chica lo había cambiado por el desabrido de su amigo. Y no cualquier chica, era Amane Misa, él también la conocía, su pequeña hermana Sayu era fan de ella, como casi todas las adolescentes de Japón. Estaba furioso, si hubiese sido otro chico no se hubiera molestado tanto, pero tenía que ser precisamente él quien se llevara a la chica que quería. No lo dejaría así, su propio ego no se lo permitía, Ryuzaky podría ganarle en todo lo demás menos con esta chica, ya vería como, pero Amane Misa seria suya. Y con este último pensamiento su furia disminuyo para dar paso a una sonrisa, la cual solo indicaba que su mente estaba trabajando en un plan. Que de algo sirviera ser hijo del jefe de policía de Tokio.

Mientras tanto Misa iba muy animada a lado de Ryuzaky, que, aunque no se notara, la iba observando. Misa más bien parecía una niña encerrada en el cuerpo de una mujer. Todo lo veía con ojos de inocencia y cualquier cosa nueva que mirara hacia que apareciera un brillo en su mirada. Noto como de repente se detenía y lo miraba.

-¿Pasa algo Misa-san?

-Préstame tu celular- Le ordeno estirando la mano para que él se lo entregara. Extrañamente el no puso ninguna objeción y se lo entrego.

-¿Para qué lo quieres Misa?- Vio que ella no se molestó por no agregar el sufijo en su nombre lo cual lo alegro un poco y ella solo le sonrió.

-Ya verás.- Vio que puso una pose y se tomó una foto con su celular, movió unas cosas más y se lo entrego.- Cuando me llames aparecerá mi foto en la pantalla y también cuando yo te llame o te envié mensajes de texto. Yo también tengo buena memoria Ryuzaky, ya me memorice tu numero.- Se lo dijo sacándole la lengua y haciendo la señal de amor y paz. Ryuzaky solo observo su celular y después a ella.- ¿Te molesta que lo haya hecho?- Vio con preocupación como ella parecía un poco triste y a la vez preocupada así que se apresuró a contestarle.

-En lo absoluto Misa-san, solo que no me lo esperaba. De hecho tengo muy pocos contactos en mi teléfono, tengo a Wattari, mis dos hermanos, mi primo, Ligth y ahora tu Misa-san.- Le contesto con una media sonrisa, la más grande que alguna vez haya hecho.

-¿Y tus padres Ryuzaky?- Lo miro con la duda pasmada en su rostro. En lo que tenían conversando solo los menciono una vez. No quería ser entrometida, pero le resultaba un poco extraño.

-Ellos murieron en un accidente cuando yo tenía doce años Misa, junto con los padres de mi primo. Desde entonces estamos juntos y Wattari se ha hecho cargo de nosotros como nuestro tutor. Él siempre fue la mano derecha de nuestros padres y como Matt, mi primo, era muy apegado a nosotros se hicieron todos los arreglos legales para que el también viviera con nosotros.

-Ryuzaky también es huérfano, igual que yo.- Lo dijo casi en un susurro. Había tristeza en su mirada, Misa se sumió un momento en sus recuerdos y después reacciono.- Lo siento mucho Ryuzaky, se lo que se siente el perder a tus padres.- Misa lo miraba directo a los ojos, para que el viera que su pesar era autentico, y él lo noto, por el modo en que Misa apretaba su bolsa, casi enterrándose las uñas. Él sabía también la historia de Misa, sus padres habían sido asesinados en su casa cuando ella estaba en la secundaria. Había una gran diferencia entre su dolor y el de ella, el modo en el que perdió a su familia fue un accidente, algo que no podía controlarse, además el hecho de que el no presencio ese momento. Pero ella llegaba a su casa quizá con la ilusión de contarles a sus padres como le fue en la escuela, pero lo que encontró fueron sus cuerpos bañados en sangre. Sin duda debió de ser un trauma demasiado grande. Aun así ver a Misa de esa manera tan decaída y sumida en recuerdos dolorosos lo molestaba, así que decidió cambiar el tema.

-Está bien Misa-san, aunque todavía los extraño, con el tiempo se aprende a vivir con eso. Además creo que deberíamos apresurarnos, Wattari nos está esperando.- Ella reacciono de inmediato y se dispusieron a caminar a la salida de la universidad, donde un Roll Roéis estilo limosina negro, con los vidrios polarizados los esperaba. Eso extraño mucho a Ruyzaky y busco con la mirada a Wattari. Este bajo del lado del piloto y lo saludo con una reverencia. Wattari era un hombre de edad avanzada y con su cara marcada ya por las arrugas, su pelo era ya cano y sus ojos color miel ya un poco apagados por la edad, también vestía un traje negro con corbata del mismo color, Misa al verlo supo que el traje era italiano. Ese hombre irradiaba confianza y seguridad por cada poro de su piel. La primera impresión que tuvo ella fue la de querer abrazarlo.

-Buenas tardes Wattari, ella es Amane Misa, Misa él es Wattari, mi tutor y persona de más confianza- Wattari la saludo con una reverencia la cual Misa imito.

-Mucho gusto Wattari-san.- Wattari observo la sonrisa de la chica y le pareció encantadora.

-Wattari ¿Por qué trajiste el auto grande?- Pregunto curioso Ryuzaky, a él le molestaba mucho llamar la atención, y con semejante auto lo estaba haciendo. Por lo general cuando pasaba por el a la universidad él lo hacía en el Audi, obvio que también era lujoso pero no tanto como el auto con el que llego por él. Misa observaba en silencio a las dos personas frente a ella.

-Bueno resulta que me llego una llamada del instituto de los muchachos y tuve que pasar por ellos.

-¿Ahora en que problema se metieron?- En definitiva los castigaría esta vez, Matt sin sus preciadas consolas, Mello que se olvidara de sus chocolates y Near que se despida de sus juguetes por al menos un mes cada uno. Y sin ningún tipo de aparato electrónico, vaya, ni siquiera les dejaría usar una calculadora de bolsillo.

-De echo Ryuzaky, ya terminaron sus estudios en el instituto y el director para evitarse problemas ya los mando a casa. No hay nada que puedan enseñarles ahí. Sera mejor ir buscando tutores o ingresarlos de una buena vez a la universidad.- Misa tenía los ojos como platos. ¿Qué todos en esa familia eran unos súper genios?

-Sera mejor que entren de una vez al auto y me digas a donde nos dirigimos, ya les dije a los chicos que traías una acompañante y están un poco intrigados, igual que yo.- Le dijo Watari a modo de broma y con una sonrisa cálida a Misa, ella solo se sonrojó un poco. Ryuzaky como todo un caballero le dio primero el pase a Misa y después ingreso él. Misa estaba un poco nerviosa dentro del auto, frente a ella había tres chicos que la miraban de una manera un tanto intensa, como figura pública estaba acostumbrada a que la miraran, como eso, una figura pública, no como si fuera una rata de laboratorio apunto de diseccionarla. Además ellos al igual que Ryuzaky se miraban extraños, pero ya había aprendido su lección y sabía que no debía juzgar. Además estaba el hecho que el amable anciano le había comentado a Ryuzaky que esos niños ya habían terminado el instituto. ¿Qué todos en esa familia eran una especie de genios? Se golpeó mentalmente. Creo que la respuesta estaba implícita en la información que escucho.

-¿Hacia dónde Ruyzaky?- Pregunto el anciano mientras ponía en marcha el auto. El nombrado voltio hacia Misa para que le diera la información, ya que él había olvidado preguntárselo, ¿desde cuanto el olvidaba algo?

-¡Oh! Es a tres cuadras de aquí, en el nuevo centro comercial.- Contesto Misa un poco cohibida por la presencia de los chicos. Ella vio como el hombre asintió yendo hacia el rumbo que la chica le dio.

-¿No nos vas a presentar a tu amiga?- Le pregunto un chico pelirrojo con googles a Ryuzaky. Desde que Watari les mencionó que su primo llevaría a una chica con ellos, podría jurar que sus primos dejaron de respirar por la impresión. Ryuzaky no se relacionaba con nadie, bueno, solo con el pesado de Light, así que todos estaban intrigados con el tema. Además la chica que estaba frente a ellos era muy guapa y le resultaba familiar de algún lado, pero por más que trataba de recordar no sabía de dónde.

-Lo siento, tienes razón. De tu izquierda a derecha, ellos son mi hermano pequeño Near, mi otro hermano que tiene cara de molesto es Mello y el que quiere saber todo es Matt, mi primo. Chicos ella es Amane Misa.- Near se le quedo viendo a Misa y después a Ryuzaky, después su mirada se posó en su hermano el cual había escupido el trozo de chocolate que tenía en la boca y Matt tenía una sonrisa de oreja a oreja. Ahora sabía porque se le hacía conocida.

-Mucho gusto.- Misa se encontraba nerviosa, no sabía la razón, pero así se sentía. Hasta que el más pequeño del grupo hablo.

-Mucho gusto Amane-san.- Le dijo Near tomando un mechón entre sus dedos. Además de vestir todo de blanco, Misa pudo ver que sufría de algún tipo de albinismo, su piel era muy blanca y los ojos iguales a los de Ryuzaky. A su manera de ver parecía un lindo conejo. Tenía una manera de sentarse parecida a la de su nuevo (y único) amigo, el cual ya tenía su característica manera de sentarse. Ella le dio una pequeña reverencia y una muy sincera sonrisa.

-Hola.- Fue la escueta presentación por parte de Mello, un chico rubio y de ojos azules, el cual comía una barra de chocolate, no se parecía mucho a Ryuzaky, pero su gusto por lo dulce lo delataba como su familiar. Vestía al más puro estilo rockero, que a decir verdad lo hacía lucir muy bien, mas con esa cara que decía háblame y te mueres. Todo el conjunto era en negro, desde las botas hasta esos extraños guantes que parecían de un asesino serial. Y de nueva cuenta otra pequeña reverencia, con los nervios a flor de piel por la mirada tan intensa por parte del chico.

-¡Sabia que te había visto en alguna parte! Misa-Misa soy tu fan desde que saliste en la revista Teen-Idol la primera vez, en la portada de mayo del año pasado.- Ese era Matt. Pelirrojo y tez bronceada como la de Mello, sus googles no le permitían ver exactamente el color de sus ojos, pero podía jurar que eran de color verde, vestía jeans azules, botas al estilo punk y una camisa de manga larga blanca con rayas rojas y una cadena en su pantalón.- ¿Me darías tu autógrafo? ¿Puedo tomarte una foto?- Casi estaba encima de ella, la cual tenía los ojos como platos, voltio a ver a Ryuzaky como pidiendo ayuda. Aunque no llego por parte de él, afortunadamente llego.

-Si la sigues acosando así tendrás su firma, pero en una hoja con una orden de restricción.- Dijo de manera fría Mello para molestar a su primo lo cual funciono y empezó una pelea verbal con él. Misa por su parte aún estaba sorprendía, pero lo veía todo con una sonrisa en su rostro, eso era que se sentía tener una familia, compartir, pelear y reconciliarse. Aunque a Ryuzaky se le estaba acabando un poco la paciencia. Near se mantenía alejado de eso. Lo que ocupaba su mente era el hecho de como su hermano conocía a la Idol. El nunca hablo de que la conociera, así que lo más probable es que apenas ese día se halla dado el encuentro. Formulaba ideas aun sosteniendo su mechón de pelo con sus dedos, quería saber pero mejor opto por preguntarle ya cuando estuvieran en casa. Ya habiéndose calmado Matt algo llamo su atención, más bien dos cosas.

-Por cierto ¿Parqué traes disfraz? ¿Y de donde se conocen ustedes?- Con las preguntas de Matt las otras tres personas en el auto prestaron más atención. Por su parte Misa se puso muy colorada y Ryuzaky desvío la mirada. Afortunadamente la limosina se estaciono en el centro comercial y Misa pudo suspirar, no es que le molestara contestar las preguntas, pero sabía que sería muy bochornoso contarlo y supuso que para Ryuzaky también lo seria. Aunque lo beso enfrente de Takada y Light se sentía extraña el tener que contarles a los hermanos y primo de él, ya ni hablar de su tutor.

-En otra ocasión será Matt.- Le dijo el chico panda a su primo mientras abría la puerta y dejaba bajar a Misa. Amablemente este le ofreció su mano para ayudarla a bajar, ella sin pensarlo dos veces acepto su ayuda y dedicándole una sonrisa. Pero con lo que no contaba es que sus hermanos y primo también bajaran. Era más que obvio que ellos tenían duda sobre la relación de esos dos, no se darían por vencidos así tan fácil. Misa también noto que los chicos bajaron y después les siguió Watari. Sería un poco difícil despedirse con cuatro pares de ojos observándolos.

-Muchas gracias por todo Ruyzaky y a ustedes también.- Hizo una reverencia hacia todos y cuando se disponía a retirarse voltio hacia Ryuzaky- Por cierto la palabra con la cual te iba a definir es esta Ryuzaky. Único. Es como te veo, simplemente único.- Al pronunciar esa palabra Ryuzaky no pudo contener una media sonrisa. Ella lo decía en serio, él era único en muchos aspectos, su manera de hablar pausada y desinteresada, sus hábitos alimenticios, su manera de vestir, de sentarse, en fin, todo en él lo hacía único. El por su parte aún seguía en shock, las personas jamás lo miraban de esa manera, es por eso que evitaba a la gente, en especial las mujeres y que una chica se expresara así de él lo hacía sentirse bien, de una extraña manera, pero bien. Mientras el aún estaba en su burbuja, Misa ya se había quitado su peluca y lentes, para dejar ver su larga cabellera rubia y esos hermosos ojos miel, los chicos solo podían poner atención a la cara de Ryuzaky, ellos jurarían que no era el mismo, tal vez esa chica le dio de tomar algo raro como toloache, aunque el único feliz era Wattari, por fin su pequeño empezaba a mostrar interés en las chicas, ya se estaba preocupando, no que fuera gay o algo por el estilo, más bien él pensaba que era asexual. Mientras todo esto ocurría Matt aprovecho para sacar su celular y tomarle una foto a Misa. El flash del celular saco de trance a todos, en especial a Misa y Ryuzaky que aún se observaban el uno al otro.

Mientas todo esto ocurría una mujer que iba entrando al centro comercial vio a Misa e inmediatamente fue a su encuentro. La mujer era muy delgada, cabello castaño largo y lo usaba suelto, vestía un traje sastre color vino, y por su cara no se veía muy contenta que digamos.

-¿Dónde rayos te había metido Amane Misa? ¡Llevo horas buscándote! ¡Pensé que te había pasado algo! ¡Rayos Misa! ¡No vuelvas hacer algo como eso! ¡Todo se ha retrasado a causa de tu escapada! ¿Podrías decirme dónde estabas?- Entre preocupada y molesta la representante de Misa la tomaba del brazo y la escaneaba con la vista para asegurarse que su representada no tuviera algún daño físico. Los demás observaron cómo Misa pasaba del susto a una cara llena de ira.

-¡Solo fui a almorzar, estaba muriendo de hambre y tú no me querías dar un descanso!- Misa no se dejó amedrentar por la mirada de su manager y le lanzo una mirada con un coraje que iba en aumento junto con su ceño fruncido para dar la imagen de que en verdad la palabra molesta quedaba muy corta.

-Sabes perfectamente que tenías otro compromiso después de este Misa.- Aunque no lo aceptara Misa si le estaba dando un poco de miedo. Rogaba por que no se enterara que fue error suyo agendarle dos sesiones, nunca había tenido un error como ese en su carrera como representante, y si Misa se enteraba seguro la despediría. Quizá con la noticia que iba a darle tal vez aminoraría el mal humor de la Idol.- De todos modos el fotógrafo acaba de llamar, se suspendió la otra sesión porque al parecer agarro una pulmonía un poco fuerte.- La soltó del brazo y cruzo los suyos sobre su pecho.- Así que terminas aquí y tendrás un descanso de al menos dos semanas, todas las sesiones eran con el mismo fotógrafo, por ser agente libre, por así decirlo, todas las revistas lo habían contratado al él, bueno de echo eran dos revistas pero a él no le gusta trabajar por periodos muy largos en un solo día.- esperaba que con eso se ganara de vuelta la simpatía de Misa.

-Deberías aprenderle algo… ¿Así que tengo dos semanas de vacaciones?... ¡Dos semanas de vacaciones!- Misa no lo podía creer, hace mucho que no tenía un largo periodo de descanso, solo eran uno o dos días a lo mucho. Mientras tanto su representante suspiro de alivio, fue cuando noto a las personas que acompañaban a la chica. Quien en verdad capto su atención fue el chico que observaba a Misa, se le hacía conocido de algún lugar, así que trato de hacer memoria y fue cuando lo reconoció.

-¡Tú eras el chico que estaba en la universidad!- Ryuzaky y Misa sudaron frio. Esa mujer…. Esperaban que no lo hiciera….rogaban porque no lo gritara. Mientras tanto la manager regreso su mirada a Misa y vio entre sus manos una peluca y lentes.- ¿¡Misa, cómo pudiste!? ¡Besarte con un extraño!

Y paso. Así de sopetón, lo soltó. Misa puso los ojos como platos y Ryuzaky por primera vez en su vida quería que lo tragara la tierra. Pero quienes estaban más sorprendidos eran Near, Mello, Matt y Wattari. Near por su parte por fin mostraba otra cara, esta era como si de repente todos sus juguetes cobraran vida y bailaran el Gangam Style. Mello ahora si se estaba ahogando con su chocolate, con la información dada no tuvo oportunidad de botar el trozo como la última vez. Matt era el más afectado su preciada consola fue a dar al piso, aunque al parecer no se hizo daño y no paso de una ligera estrellada, él ni siquiera noto que la tiro por la impresión, su primo se había besado con su modelo favorita, sentía una especie de odio-envidia. El único con un semblante relajado era Wattari, aunque por dentro era otra historia, se moría de ganas de que Ryuzaky le contara desde A hasta Z como había pasado todo. Mientras tanto lo disimulaba con una pequeña sonrisa. Hoy no vería su telenovela y mejor hallaría el método de cómo sacarle todo a Ryuzaky.

Mientras tanto Misa ya había interceptado a su representante pidiéndole en voz baja que se clamara, que ella le explicaría todo en un lugar más privado y alejados de la gente. Esta estuvo de acuerdo, ya se imaginaba las revistas de chismes, sería un escándalo en potencia.

-Por favor No quiero que ellos se involucren con la prensa, ya sabes cámaras, reporteros, etc. Ellos solo me ayudaban. Por favor Nita-san.- Al escuchar su nombre, bueno, su apellido y la manera en que ella le hablaba, casi en suplica, desistió de reclamarle al chico el ayudar a Misa en su huida. Mientras tanto Ryuzaky estaba un poco estoico con la situación, y aunque a él no le importaba la prensa tampoco los quería encima. Mucho menos detrás de sus hermanos y primo. No quería que toda la universidad supiera la verdadera identidad de su familia y supuso que a ellos tampoco les gustaba esa idea. Todos ellos tenían una manera muy solitaria de ser, solo entre genios se entendían.

-De acuerdo Misa, pero me debes una explicación, mientras tanto hay que ir a la tienda donde se lleva a cabo la sesión de fotos.- Observo como la miraba con agradecimiento y una sonrisa llena de gratitud y volteaba hacia el chico pálido. Entendió el mensaje implícito en esa mirada y suspiro.- tienes cinco minutos para despedirte.

Misa regreso su mirada hacia ella y le dio un fuerte abrazo, acto seguido fue en dirección a Ryuzaky que al verla dirigirse hacia él le presto toda su atención.

-Gracias por todo Ryuzaky, me la pase muy bien contigo, espero que podamos vernos o hablarnos pronto.- Le dijo sosteniendo su peluca, lentes y bolsa con un poco de fuerza, no quería admitirlo pero se encontraba nerviosa, mas con el hecho de que su corazón quería latir cada vez más fuerte y rápido. El por su parte quería decirle muchas cosas pero por más que intentaba no salía nada de sus labios. Hasta que por fin tomo aire para poder hablar.

-Ya que tendrás dos semanas de vacaciones podríamos vernos en algún lugar, ¿Qué te parece? Solo mándame un mensaje de texto o si quieres llamarme, pon el lugar y fecha.- Se lo dijo con voz baja para que solo ella escuchara, aunque para su mala fortuna el trio que tenía por familiares si lo escucharon.

-¡O si gustas podrías ir a visitarnos Misa-Misa!- Matt no quería desaprovechar la oportunidad para verla otra vez, consideraba que Ryuzaky estaba siendo demasiado envidioso al no compartir a la modelo le medio grito desde donde estaba.- A Ryuzaky no le molestaría ¿verdad?- Voltio a ver a su primo y este asintió.

No es que él no lo hubiera pensado pero creía que era demasiado pronto como para invitarla a su casa. Creyó que se vería demasiado atrevido.

-Me encantaría Ryuzaky, en ese caso te llamo en cuanto deje arreglado todos mis pendientes. Nos vemos después chicos y gracias por traerme Wattari-san.- Les dijo Misa a los pequeños y al anciano.- Después recordó que Matt le había pedido su autógrafo, y se acercó a el.- El autógrafo será para otra ocasión, pero espero que esto baste por hoy.- se acercó y le dio un beso corto en la mejilla, Misa alcanzo a escuchar como Matt mencionaba algo de no me la lavare jamás y ella sonrió. Después regreso hacia Ryuzaky y se despidió de el con un abrazo y un beso en la mejilla. Ryuzaky se tensó por un momento y después tomo la mano de ella y deposito un pequeño beso, como cuando su padre lo hacía con su madre. Ella por su parte se sentía en una nube, como si todo fuera irreal, hasta que sintió un flashazo y voltearon hacia Matt pensando que podría ser él el culpable, pero Matt miraba hacia un lado de ellos, al ver hacia donde el veía se llevaron el susto de su vida. Un fotógrafo. Un asechador. Alguien que no tenía vida propia y se metía en la de los demás. Y ella se aterro, justo lo que no quería es lo que estaba pasando. Paparazis.

He aquí el final de este capítulo. Light empieza a mover sus fichas y aparecieron los chicos genios, ellos aran más entretenido los próximos capítulos. Se acerca una escena un poco candente entre nuestros protagonistas. Muchas gracias a las lindas chicas que amablemente dejaron su review: sheholmes y Aleatrice, gracias por sus comentarios y poner la historia como favoritas y seguirla. ¡Me hacen muy feliz!

Bueno nos vemos la próxima semana