Declaimer: Death Note no me pertenece, ni ninguno de sus personajes, si fuera lo contrario hubiera echo otro final. ¡Elle Lawliet prevalecerá! Lo siento, en fin, comencemos.

CAPITULO 4

Eran las doce y media del mediodía, ese día era bastante caluroso, por lo que muchas personas buscaban refugio en los agradables climas de los centros comerciales. Se veía a familias enteras paseando por el lugar, aprovechando que era fin de semana y la mayoría de las personas no tenían obligaciones laborales o escolares. También se podían observar grupos de chicos o chicas paseando por dicho centro comercial, algunos compraban y otros simplemente disfrutaban el aire acondicionado, otros más se encontraban degustando en algún local de comida, reponiéndose de las compras o aprovechando el clima como pretexto para comer fuera. En uno de esos locales se encontraba un chico comiendo un pedazo de pastel de fresa y esta vez cambio su té caliente por uno bien frio pero sin dejar de lado lo azucarado. Estaba sentado con sus pies sobre la silla lo que causaba que ciertas personas que se encontraban allí se le quedaran viendo. Aunque a él no le prestaba ninguna atención a alguno de ellos, encontraba mil veces más interesante su pastel. Aunque también estaba un poco impaciente ya que esperaba a alguien en especial.

A unos cuantos metros del local de comida, en específico, un café cosplay se acercaba una chica bastante linda. La describiremos de pies a cabeza, llevaba zapatos de tacón medio alto que se abrochaban sobre el empeine, media sobre su rodilla color terracota, unos pantaloncillos estilo shorts color verde opaco un poco ajustados, una sudadera pegada tres cuartos de manga color café y debajo de esta una blusa blanca también tres cuartos de manga que dejaba usar una pequeña corbata negra, además de que venía usando lentes y unos lentillas color azul, esta vez no traía peluca, decidió solo usar una coleta alta y dejar dos mechones de cabello adornando su rostro y finalizando llevaba una simple bolsa color café donde solo cabían unas cuantas pinturas y sus teléfonos celulares. Al ver de cerca a su objetivo decidió hacer poco ruido para sorprenderlo.

No les presto a tención a algunos chicos que se le habían quedado viendo embobados que hasta uno de ellos choco con un muro y derramo toda su bebida sobre su camisa. Ese era el efecto que causaba Misa Amane sin siquiera proponérselo y aun "disfrazada". El incidente causo que algunos se voltearan a ver al pobre muchacho que se encontraba más que apenado, Ryuzaky al notar que la gente murmuraba decidió levantar la vista y cuando iba a voltear también unas delicadas manos taparon su vista.

-Si adivinas quien soy te daré un gran beso en tu mejilla.- Le susurro Misa al oído a Ryuzaky el cual sintió una especie de escalofríos en su espalda, no solo por el susurro, sino que Misa al acercarse a él hacía que sus senos se apretaran en su espalda.

-Misa llegas bastante temprano.- Le contesto Ryuzaky después de reponerse de las reacciones que la chica provocaba en él.

-Un trato es un trato Ryuzaky- Y dicho eso y sin despegarse de él coloco una de las manos que tenía colocada sobre sus ojos sobre su mejilla y le deposito un beso en la mejilla que quedo libre.- ¡Hola Ryuzaky!- le dijo ya sentándose en la silla que estaba frente a él.- Te cite a la una y me dices que yo llegue temprano, ¿Cuánto tienes aquí?- pregunto con sus brazos cruzados y haciendo un puchero.

-Hace unos quince minutos Misa, tú también llegaste temprano.- Le hizo la observación y ella solo le sonrió.

-Aun tenia algunos pendientes, solo a firmar algunas cosas y revisar otras sin importancia.- Al acabar de decir eso, un mesero se les acerco para levantar el pedido de Misa.

-Buenas tardes señorita, ¿desea pedir ahora o prefiere ver el menú?- El muchacho vestía el traje de Gai, de Guilty Crown, solo que el chico al ser de cabellera negra larga opto por sujetar su cabello en una coleta baja.

-Mmmmm solo un té helado gracias.- Le contesto y le dedico una leve sonrisa lo cual le provoco al chico un leve sonrojo.

-¿Cómo te fue ayer en la sesión Misa?- Pregunto Ryuzaky a Misa ignorando al mesero. No le gustaba como los demás hombres la miraban, pareciera que con solo mirarla la desnudaban.

-Más o menos bien. Terminamos a la hora acordada, pero la verdad no pude concentrarme como hubiera querido. No dejaba de darle vueltas al asunto del fotógrafo. Ryuzaky no sabes lo apenada que estoy con ustedes por meterlos en este embrollo. No quiero perder tú apenas ganada amistad.- Al principio estaba un poco cabizbaja pero mirando fijamente a Ryuzaky, pero al final de la oración miraba fijamente la mesa.

-Te dije que no debías preocuparte por eso Misa, también te dije que ese asunto casi estaba resuelto, aunque para serte sincero ya está del todo resuelto.- Al decírselo Misa lo miraba fijamente.

-Ryuzaky sé que después de todo lo que has hecho por mí no tengo ningún derecho a preguntarte esto, pero la verdad es que las dudas apenas y me dejaron dormir anoche y ahora menos, pero primero lo primero, ¿Cómo hiciste para solucionar el problema?-Lo miraba ahora con la interrogante plasmada en todo su rostro.

-¿Quieres la completa verdad Misa?- Le pregunto Ryuzaky mordisqueando su dedo y viendo el rostro que tenía Misa en ese momento.

-¡Por supuesto que si Ryuzaky! ¡Ya te lo dije que no tolero las mentiras!- Misa estaba un poco impaciente por escuchar lo que sea que Ryuzaky tenía que contarle.

-De acuerdo, pero primero esperemos tu bebida, así no habrá interrupciones, además hay otra cosa que quiero contarte, ya que es la segunda ocasión en que mencionas que no te gustan las mentiras, quiero ser completamente sincero contigo Misa, ¿está bien?

-Claro que sí y si tú tienes alguna duda sobre mí o quieres preguntar algo solo hazlo Ryuzaky. No quiero secretos entre nosotros.- Misa estaba más que feliz su amigo estaba dando los primeros signos de confianza hacia ella y se prometió convertirse en una persona digna de ello.

Ryuzaky solo pudo sonreír a Misa, hasta que diviso que se acervaba el mesero con el té de Misa.

-Señorita, aquí está su bebida, ¿desea alguna otra cosa?- El mesero miraba fijamente a la chica frente a él, de verdad se le hacía muy hermosa, no sabía cómo es que podía estar de cita con el chico sin chiste que la acompañaba. Para él era obvio que era una cita, la observo desde antes de entrar al local y vio como saludo al tipo paliducho. En fin, algo tenía que tener para que la linda rubia se fijara en él.

-No sería todo. Muchas gracias, eres muy amable.- Misa le dijo al mesero, esperaba que el mesero se fuera rápido para poder platicar con Ryuzaky.

-Cualquier cosa que se les ofrezca, no duden en llamarme.- Les dijo mirando esta vez a los dos.

-De acuerdo. Gracias.- Contesto con voz cansada Ryuzaky, ¿Qué no podía irse ya y dejarlos solos?

Al ver que se marchaba Misa abandono su sonrisa y voltio hacia Ryuzaky.

-¡Por fin se fue! Ahora si dime ¿Cómo hiciste para dar con el fotógrafo? Nita-san no pudo y eso que uso todos sus recursos.- Lo miraban de manera expectante.

-En cuanto llegamos a casa los chicos me ayudaron Misa, dieron con una pagina donde el fotógrafo ofrecía varios tipos de servicio, es un amateur en eso de ser paparazi- Misa lo interrumpió sin querer.

-Es por eso que Nita-san no dio con él. Pensábamos que era un profesional.- Ahora era Misa quien tenía su pulgar en la boca y miraba la mesa sumida en sus pensamientos.

-Así es. Nos pusimos en contacto con él y nos ofreció la fotografía en diez mil dólares.- Vio como la mirada de Misa se horrorizaba, esa cantidad no era nada para él.- Fingimos ser una revista amarillista, en cuanto se hizo la transacción Mata, el cual es muy hábil con virus informáticos, creo uno para obtener la información IP y enviar un virus a destruir todas las fotografías que podría tener tuyas o en este caso nuestras, aún quedaba ver si habíamos sido los único a quienes nos la vendiera, pero para eliminar esa posibilidad Mello creo otro virus para cualquier eventualidad, Near ya se había ocupado de crear una página falsa para la hacer más creíble la transacción.- Le conto Ryuzaky llevándose su ultimo pedazo de pastel a la boca y viendo fijamente a Misa, la cual le regresaba la mirada con la misma intensidad.

Ella se encontraba en un estado de shock como nunca antes, se dio cuenta que todos eran más brillantes de lo que aparentaban. Ryuzaky sabía que ella se encontraba procesando toda la información dada, que no sería fácil para ella darse cuenta de los alcances que la familia Lawliet tenía. Aunque ahora también venia la sesión de preguntas y respuestas por parte de ella. A diferencia de la que tuvo con sus hermanos sabía que la que tendría con ella sería mucho más interesante. Vio como agarro su vaso de té un tomo un poco de él.

-Ok, en primera, son por mucho, mucho más listos de lo que yo creía, segundo, ahora también les debo un gran pero gran favor a tus hermanos y en tercera, te pagare por la fotografía, es lo mínimo que puedo hacer. -Soltó una muy pequeña carcajada- No cabe duda de que estoy de nueva cuenta en deuda contigo.- Cuando dijo esto se le notaba mucho más relajada.

-Eso no es necesario, ni tú segundo punto ni el tercero. Lo que me lleva a contarte lo otro Misa, este tema es un poco más delicado.- En cuanto Mis escucho el tono de vos de Ryuzaky y subió su mirada, supo que de verdad la cosa era seria.- Lo que voy a contarte no puedes decírselo a nadie Misa, NADIE, ¿de acuerdo?- Ella solo asintió e hizo una X con su dedo sobre el corazón. Le daba a entender que lo juraba con el corazón. Cuando Ryuzaky vio eso sonrió y empezó su relato.- Veras Misa, en primer lugar mi nombre no es Rue Ryuzaky, es un alias, ni mis hermanos se llaman Mello ni Near, tampoco es Matt el nombre de mi primo. Yo me llamo Elle Lawliet, el de Mello es Mihael, el de Near es Nate y el de Matt es Mail.- Vio e Misa una mueca de enfado e inmediatamente hizo un además con su mano para que lo dejara continua.- El motivo por el que nos cambiamos de nombre se debe al accidente donde murieron mis padres y los de Matt. Mi madre era mitad japonesa mitad inglesa, mi padre era completamente inglés. La madre de Matt era mitad francesa mitad japonesa y su padre era mi tío de sangre por parte de papá. El día que ocurrió el accidente nuestros padres se trasladaba a una fiesta, como iban los cuatro rentaron una limosina, en ese tiempo Wattari era solo el mayordomo pero también era la mano derecha de papá en muchas cosas, tanto así que en su testamento dejo dicho que si moría pronto quedaríamos a cargo de él hasta que yo cumpliera la mayoría de edad. Cuando ellos se fueron ya todos dormíamos a excepción de Wattari, apenas una hora de haber partido de casa escuche que sonó el teléfono, y baje a ver quién podría ser a esa hora, pensé que tal vez era mamá queriendo saber cómo nos encontrábamos, yo tenía doce años, Mello y Matt tenían siete, solo se llevan un poco más de un mes de diferencia, en este caso mi hermano es mayor y Near apenas cuatro años. No era mamá, era un policía diciendo que nuestros padres habían sufrido un accidente, al amanecer supimos que habían muerto.- Al decir esto Misa sostenía la mano de Ryuzaky y el inconscientemente había entrelazado sus dedos con los de ella, a pesar de que veía su unión con ella en ese momento estaba sumergido en sus recuerdos.- Unos testigos vieron la que limosina exploto antes de estrecharse, lo que sugería un asesinato. Cuando Wattari se enteró nos trajo aquí, eso paso en Londres y cuando llegamos Wattari decidió que por nuestra seguridad debíamos cubrir nuestra verdadera identidad. Aunque el asesinato no se pudo comprobar decidimos seguir con nuestros nombres falsos.- Al final del relato Ryuzaky miro directamente a Misa, en la mirada de ella podía verse reflejado la tristeza. Tristeza por lo que todos los chicos tuvieron que pasar aun siendo tan pequeños.

-Lo siento mucho Ryuzaky. Ahora sé porque me ocultaste tu nombre. Y también te prometo guardar en secreto tu verdadero nombre y el de tus hermanos y primo.- Para ese entonces Misa ya tenía sujeta la mano de Ryuzaky con sus dos pequeñas manos.

-Veo a Matt como mi hermano Misa, así que no hay que separarlo, lo haría sentir menos.- Trato de bromear Ryuzaky para aligerar un poco el ambiente. Aunque su tono de voz sonara frio Misa sabía cuál era la intención de Ryuzaky con ese comentario.

-Ryuzaky si no te molesta ¿podríamos salir de aquí? Necesito caminar un poco.- Ella para pensar mejor necesitaba caminar, lo hacía cuando leía un libreto o algún contrato, era su manera de concentrarse.

-Claro Misa. ¿Pasa algo?- Él se estaba preocupando, Misa tenía una cara que no había visto.

-Nada malo, no te preocupes, solo que digiero mejor este tipo de cosas cuando camino- ella vio la preocupación de Ryuzaky en sus ojos, ya que su rostro casi nunca cambiaba desde que lo conoció.

-Está bien, deja llamo al mesero entonces.- Con la aclaración de Misa él se relajó y llamo al mesero con un adema de mano. Este llego de inmediato.

-¿Se le ofrece algo más?- Pregunto el de manera amable.

-No solo cóbrate todo y agrega el cincuenta por ciento de propina.- Le entrego su tarjeta dorada y se puso los tenis.

-¡Claro que sí! ¡Muchas gracias!- El mesero se retiró feliz para hacer el cobro.

-¡Ryuzaky! ¡No deberías usar tenis sin calcetines!- Misa noto que en verdad el no llevaba calcetines y así tenía sus pies sobre la silla.

-Hay otra cosa más que debes saber de mi Misa.- Se lo dijo peligrosamente cerca de ella. Misa por instinto más que por otra cosa dio un paso atrás, la mirada de Ryuzaky la ponía muy nerviosa y más si le se sumaba la cercanía que tenían en esos momentos.

-¿Cu-uual?- Ryuzaky semi sonrió al darse cuenta lo que provocaba en ella. Era una pequeña venganza por restregar sus senos en su espalda.

-Odio los calcetines Misa.- Y dicho esto dio un pequeño beso en su nariz, uno muy fugaz y en cuanto paso así como se acercó y se alejó. Misa sentía que toda su cara ardía. Solo hasta que llego el mesero ella reacciono y salieron del local.

Ella aun iba un poco abochornada por el beso así que suspiro para hacerle una pregunta a Ryuzaky. Pero en cuanto lo vio todo el valor reunido se esfumo, así que trato de distraerse viendo unos aparadores mientras caminaba. En el reflejo de uno de ellos vio que las manos de ambos parecían entrelazadas y recordó como en la cafetería ella tomo su mano, quiso de nuevo sujetar su mano pero no sabía si eso lo molestaría. Cuando reunió valor lo vio y lo hizo. Por su parte Ryuzaky sabía que tenía que darle su tiempo a Misa para que digiriera todo lo que le había contado, lejos estaba de creer que los pensamientos de Misa estaban en otro lugar, hasta que sintió como ella buscaba su mano. Sin pensarlo dos veces Ryuzaky entrelazo sus dedos con los de ella de nuevo.

-¿No te molesta?- Pregunto Misa a Ryuzaky viendo hacia el piso mientras caminaban.

-¿Qué cosa Misa?- No entendía a que se refería ella.

-Que tomara tu mano. Cuando estaba en la cafetería lo hice y quería ver que se sentía caminar contigo tomada de la mano.- Aun seguí viendo el piso y con las mejillas sonrojadas.

-No me molesta para nada Misa. A mí también me gusta.- Le dijo y siento como ella se detenía y lo miraba fijamente.- ¿Pasa algo Misa?- Le extraño un poco lo que ella hizo. Solo negó con su cabeza, sonrió y siguió caminando a lado de Ryuzaky.

-Ryuzaky ¿puedo hacerte una pregunta con referente al accidente de tus padres?- Misa tenía miedo a parecer algo imprudente.

-Claro Misa, lo que sea, si puedo hacerlo lo contestare y si no puedo contestarte te diré el por qué no puedo hacerlo.- Todavía no le contaba todo, al menos no todo con lo referente a él. Había temas que no sabía cómo tratar, más bien no quería recordar para no arruinar el momento que estaba pasando con ella.

-¿Por qué alguien quería matar a tu familia?- Desde que le contra lo del "accidente" quiso preguntarle, pero no lo vio oportuno, quería que él terminara de contarle todo para hacerlo.

-Por dinero y poder Misa.- Fue la respuesta simple de Ryuzaky. Aunque para Misa había un trasfondo en todo eso.

-¿Dinero y poder? Lo siento Ryuzaky pero no entiendo.- Y era la verdad. Necesitaba más explicación que esa.

-La familia Lawliet es una familia muy poderosa Misa y con mucho dinero. Esa es la otra parte que quería contarte. Misa técnicamente soy o más bien somos, lo que mucha gente conoce como millonarios. Nuestra empresa es una empresa líder a nivel mundial en su ramo.- Esta vez él fue el que se detuvo para ver a Misa a la cara y contarle.

-¿Qué tanto dinero tienen?- Pregunto ella ladeando su cabeza como niña pequeña.

-Si viviera cien años y mis hermanos cien años y pudiéramos vivir cuatro vidas de cien años, no podríamos terminarnos de gastar todo ese dinero. Aun entre los cuatro.- Vio que Misa abría sus ojos como platos. Ahora venía la hora de la verdad.

-¿Es en serio? ¿Es una broma verdad?- No podría ser cierto, Ryuzaky era un chico sumamente sencillo. Ella conocía personas que con solo subirse a un banco se creían la gran cosa*.

-A Misa no le gustan la mentiras y no soy bueno haciendo bromas.- Ambas cosas eran verdad.- Vio que ella arrugo su ceño.- ¿En qué piensa Misa?

-En que no te pagare el dinero de la fotografía. No are más rico a alguien que ya lo es.- Le soltó ella en una mueca de diversión. Aunque después su rostro se volvió uno muy triste. Al observarla Ryuzaky soltó su mano y sujeto su rostro con ambas manos. Estaba muy preocupado.

-Misa ¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué te pusiste así?- No entendía que era lo que estaba pasando. No cabía duda que ella era la única chica que no a la cual no podía predecir su actuar o pensar.

-Ryuzaky, ¿no lo entiendes verdad? ¿Tus hermanos saben que me ibas a contar la verdad?- Para ese entonces las lágrimas amenazaban con salir.

-Si Misa, les dije que hablaría contigo y te lo contaría todo.- Aun no lograba entender que era lo que pasaba.

-¿Y ellos que dijeron?- Misa empezó a sujetar la sudadera de Ryuzaky por los costados.

-Que era mi decisión y que contaba con el apoyo de ellos y de Wattari.- Ryuzaky se estaba impacientando un poco.

-Ryuzaky ¿Cómo estar cerca de ti sin que ellos piensen que solo soy una chica interesada? Ellos son tu familia y no podría soportar que ellos pensaran mal de mí. Piénsalo, cualquiera lo haría.- Ya sus lágrimas fluían lentamente empapando sus mejillas y las manos de Ryuzaky.

-Misa Amane, vuelves a decir algo como eso y estirare cada uno de tus cabellos y te dejare calva, entonces te quedaras sin trabajo y te verías muy graciosa.- Ahora si entendía todo. No quería poner a sus hermanos en su contra, prefería renunciar a su amistad antes de provocar pleitos entre ellos. Cada vez estaba más convencido que Misa no era igual a ella, y se abofeteo mentalmente por siquiera comparar a Misa con esa clase de arpía.- Ellos también quieren tratarte Misa, quieren dejar que los conozcas y conocerte Misa.

-¿De verdad Ryuzaky?- Sus lágrimas pararon en cuanto él le dijo esas palabras.

-Jamás te voy a mentir Misa, JAMAS, grábatelo bien. Ahora deja de llorar, no dejas de verte linda pero te vez más cuando sonríes.- Con sus pulgares empezó a secar las lágrimas de su rostro.

-Ok Ryuzaky. Gracias.- Y sin siquiera proponérselo y actuando de nueva cuenta por puro instinto, lo beso. Era un beso suave, para hacerle sentir su gratitud. Aunque a Ryuzaky le sorprendió un poco reacciono pronto y con sus pulgares siguió acariciando sus mejillas. En cuanto Misa recordó que estaban en un lugar público se separó, pero no de manera brusca, sino que lentamente ya que parte de ella le gritaba que no terminara el contacto.- Los siento, no debí.- Le dijo viéndolo directamente a los ojos, sus miradas estaban cargadas de algo, pero ella no sabía definir exactamente que era, tenía miedo de ponerle nombre a eso, más bien miedo, era la primera vez que le pasaba algo como eso.

-A mí no me molesta que lo hagas. Puedes hacerlo cuantas veces quieras, o si así lo prefieres puedes dar por pagado el favor de las fotos.- Le dijo de manera juguetona para que se le pasara por completo la tristeza.

-¡Oyes! ¡No te debo nada!- Le dijo golpeando su pecho con su dedo índice y su otra mano puesta en su cintura en jarra. Ni siquiera se dio cuanta cuando Ryuzaky ya tenía sus manos sobre su cintura.

-Gracia a mi esa fotografía no circulo por lo medio señorita Amane.- Aunque estaba un poco encorvado Misa lo miraba hacia arriba y eso le causaba un poco de gracia a Ryuzaky.

-Pero a ti tampoco te convenía, así que técnicamente no te debo nada y punto.- Estaba haciendo una rabieta, solo por seguirle también el juego.

-Si me das otro beso doy por cobrado el favor entonces.- Quería de nuevo probar los labios de la rubia, le sabían a fresas, su fruta favorita.

-Si Ryuzaky quiere otro beso primero tiene que pedirme ser su novia, caso contrario no le daré otro beso, pero si me lo pide de aquí en adelante todos mis besos serán sus besos, bueno, cuando sean en los labios.- Le dijo Misa a Ryuzaky el cual ahora tenía una cara entre shock y duda mesclada con celos.

-Explícate, no entiendo eso de los besos.- No quería sonar posesivo pero cuando dijo que solo los besos en los labios serian de él, sus celos se dispararon a alturas inimaginables, ¿a quién más besaría? Y ahora que lo pensaba ¿Misa estaba aceptando ser su novia? Ella dijo que si se lo pedía todos sus besos serían sus besos ¿entonces era así no? En definitiva Near tenía razón, las mujeres causaban estragos en las mentes de los genios. Mientras Misa solo lo observaba, tal pareciera que Ryuzaky tenía un debate interno. Bueno las mujeres eran buenas causando esos efectos en los hombres, era la ley de la vida. Así que decidió intervenir y explicarle a Ryuzaky lo de los besos.

-Ryuzaky soy modelo, beso en la mejilla a todo mundo, fans de todas las edades, compañeros de trabajo, en fin mucha gente, pero solo mis labios tocaran los tuyos, y si alguien se atreve a robar tus besos sea hombre o mujer, le sa-ca-re los o-jos, ¿de acuerdo?- Le dijo Misa a modo de advertencia-amenaza a Ryuzaky.- ¿Quedo aclarado el asunto?

-Sabes Misa nunca pensé decir esto de ti, pero das miedo cuanto estas en modo celoso.- Era una faceta nueva de Misa que el desconocía, pero que no le resultaba desagradable, se moría de ganas por conocer más de ella.

-Bueno Ryuzaky, ¿harás la pregunta o no?- Se encontraba más que nerviosa, parecía niña de quince años en su primera cita.

-Amane Misa ¿Quisieras ser mi novia de este hombre de apariencia desalineada, pelo rebelde y una adicción a los dulces que es sobre humana?- Aunque ya sabía la respuesta eso no lo hacía sentir menos nervios.

-¡Claro que sí! ¡No importa si con tanto beso engordo o me da diabetes!- Y dicho eso lo volvió a besar, esta vez le importo un reverendo pepinillo si la gente los veía y los juzgaba de exhibicionistas. Ryuzaky juro que se acostumbraría a los arrebatos de Misa, sobre todo cuando lo besara así. De manera sorpresiva.

-Por cierto Misa los chicos y Wattari quieren verte. Solo que como les deje tarea no pudieron venir ¿Te gustaría ir a casa? Prometo no sobrepasarme.- Sabia que al decir eso a Misa se le subirían los colores al rostro y no se equivocó. Solo hasta que sintió un pequeño jalón en su cabello voltio hacia ella como pidiendo una explicación a su acción.

-¡Ryuzaky! Hay niños aquí, no digas esas cosas que te pueden escuchar y puedes dañar su inocencia.- Ella no podía permitir que eso pasara y sin pedirle permiso lo empezó a arrastrar por todo el centro comercial. Hasta que ella recordó algo.- Ryuzaky, ¿estás seguro de que quieres que sea tu novia?- Lo miraba sin dejar de caminar sujetos de la mano.

-¿Ya te estas arrepintiendo?- Sabia que no era así, pero quería que ella le dijera sus temores.

-Se de muchas compañeras que empiezan relaciones con hombres que no perteneces a este medio y que muchas veces fracasan. La mayoría de ellos se vuelven hombres muy celosos y posesivos, y la relación se va deteriorando poco a poco. Yo no voy a engañarte con nadie Ryuzaky, de eso puedes estar seguro, pero tampoco quiero que nos pase lo que a esas parejas. Hay veces en los que tendré que trabajar con modelos varones y algunas veces veras en la fotografías poses que parecerán comprometedoras, y algunas de ellas son en lencería. Si te digo todo esto no es para espantarte Ryuzaky pero esto es a lo que me dedico, es mi trabajo y no te mentiré, me gusta mucho y lo disfruto. Quizá llegue un día en el que me aburra o que mi edad ya no me lo permita, pero mientras tanto no pienso dejarlo.- Ella estaba un poco preocupada por todo eso. Ese era el modo de vida que ella eligió y le gustaba, pero eso mismo sus relaciones no funcionaban, siempre había celos o posesividad. No sabía si Ryuzaky tendría algún problema con eso.

-Misa, sé que amas tu trabajo, ¿Cómo lo sé? Por la manera como te expresas de el, lo que veo en cada catálogo de fotos tuyo, en tu mirada se puedo ver la pasión que sientes por el. Y si tú amas tu trabajo, yo aprenderé a hacerlo. Pero también seré sincero cuando me sienta inseguro al respecto, yo te lo are saber. Estoy agradecido de que no me dejaras en tu friend zone, y sé que eso también es una desventaja porque apenas y nos conocemos y ya estamos saliendo. Aun así creo que la comunicación será la base primordial en esta relación. No te preocupes por cosas que todavía no pasan ¿de acuerdo?- Esta vez Ryuzaky fue quien dio el primer paso para besarla, solo un beso fugaz. Y vio que cumplió con su cometido, hacer de nuevo sonreír a Misa.

-De acuerdo Ryuzaky, solo una cosa más y para evitar malos entendidos. Hace tiempo me hice una promesa que no he roto hasta ahora y no pienso hacerlo. Me prometí que cuando iniciara una relación con alguien ya siendo modelo, no habría contratos con beso a mis compañeros, beso en los labios, sin importar que estos fueran suaves, creo yo que aunque sea ese mi trabajo, mi pareja merece ser respetada, ya sea o no del medio. Solo quería que lo supieras, por si vez que de repente mi manager te ve con ojos de asesina. Estoy bastante segura que se enojara porque voy a empezar a salir contigo además de que empezare a rechazar los contratos con besos y eso no le gustara nada.- Ryuzaky se sorprendió bastante cuando Misa le dijo eso e internamente se lo agradeció, no se creía tan fuerte de temple para ver como otro idiota besaba a su novia.

-Misa no es que moleste estar caminando, pero soy más del tipo sedentario. Además de que te mencione que los chicos quieren verte ¿vamos a casa?

-¡Claro que sí! Yo también ya me estoy cansando de caminar- Aprisiono su brazo y empezaron a caminar hacia la salida.

-¿Eres tu Ryuzaky?- Esa voz él la conocía y bastante bien, no podía ser nadie más que Yagami Light.

Tanto para Misa como para él era bastante desagradable encontrárselo precisamente ahí. Ryuzaky sabía que eso no era exactamente una coincidencia, conocía y muy bien a su amigo, ni siquiera había que sumar dos más dos. Así que lo mejor era encararlo de una buena vez y seguir un poco el ejemplo de Takada en la universidad cuando se presentó a Misa.

-Hola Light, es una gran sorpresa encontrarte precisamente aquí.- Le dijo a Light con su tono de voz monótona y cansina. Aunque Light pudo distinguir más que bien el desagrado de encontrarlo.

-¡Hola Light! ¿A mí no me vas a saludar?- Misa enfrentaría a ese tipo también, además su día iba perfecto y la presencia del casanova Light no se lo arruinaría.

-¿Eres tu Misa?- Ya que cuando diviso a Ryuzaky lo reconoció enseguida, como no hacerlo, pensó que él iba acompañado de otro tipo de chica, Ryuzaky es joven y como todo joven tiene ciertas necesidades, no creyó que la chica que lo acompañara fuera la misma Misa del día anterior. Pero ahora tenía una pregunta rondando en su cabeza ¿Qué hacía Misa con Ryuzaky y ella abrazándolo de esa manera?

-Sipi, soy yo. Y dime Light ¿Tu que andas haciendo por aquí?- Quizás Misa no tuviera la inteligencia de Ryuzaky o Light pero tampoco era tan tonta. No creía para nada en las coincidencias:

-Siendo sincero, vine a acompañar a mi pequeña hermana Sayu a buscarte. Ella es una gran fan tuya. Cuando le conté ayer que te conocí no me creyó, pero mi padre le menciono que habían sacado unos permisos para una sesión de fotos en este centro comercial y ahí supimos dónde buscarte. De hecho ahora a quien busco es a ella, lo más seguro es que creyó verte y se separó de mí, ahora no se en donde se encuentre y sinceramente ya me estoy desesperando un poco.- Aunque parte de lo que decía era mentira, la parte donde perdió a Sayu era verdad, para ese momento Light se estaba rascando la nuca un poco desesperado.

-¡Ho por Dios! Si gustas podemos ayudarte, dime como es y nos separamos para tomar caminos diferentes y buscarla.- Misa en verdad se olvidó de lo mal que le caía el chico y Ryuzaky aunque tratara de hallar algún tipo de trampa en eso no lo encontró, además de que conocía un poco a Sayu y sabía que podría ser un poco impulsiva, le recordaba en algo a su primo Matt.

-Se los agradecería mucho. Bueno Ryuzaky ya la conoce, pero no te describiré a ti, Sayu es castaña, trae un peinado igual al tuyo, un vestido amarillo con flores verdes en….

-¿En tirante y unas sandalias blancas, además de un bolso verde y come un helado de chocolate?- Pregunto Misa en con una sonrisa

-Si así ¿Cómo lo sabes Misa?- Pregunto extrañado Ligth. Fue cuando Misa y Ryuzaky señalaron con el dedo detrás de él. Ahí venia Sayu caminando hacia el comiendo un helado. En cuanto ella lo vio corrió hacia a él.

-Te estaba buscando ni-san, de repente no te vi.- Sayu sabía que estaba en problemas, ella fue quien salió corriendo sin decirle nada.

-¡Y yo a ti Sayu! Me tenías bastante preocupado. No vuelvas a hacer eso ¿de acuerdo?- Estaba bastante molesto con ella, aunque quizás el que Sayu se perdiera le diera puntos con Misa por pareces un hermano preocupado.

-Lo siento ni-san, pero creí ver a Misa-Misa y trate de alcanzarla y cuando lo hice me di cuenta que no era ella, para ese entonces ni siquiera supe cuando fue que te deje atrás.- Junto sus manos a modo de disculpa para aplacar la furia de su hermano, fue cuando noto al amigo de Light.- ¡Ryuzaky! ¡Hace mucho tiempo que no te miraba! ¡Mama pregunta mucho por ti! Dice que solo tú sabes apreciar sus gustos por los postres.- Sayu seguía animadamente la charla con Ryuzaky hasta que se percató de la presencia a un lado de él.- ¡Lo siento tanto! ¡Que descuidada soy! ¡Mi nombre es Sayu Yagami, hermana menor de Light, mucho gusto.- Se presentó con un pequeño asentimiento de cabeza.

-Mucho gusto Sayu-chan soy Misa Amane, amiga de Light, tu hermano y Novia de Ryuzaky.- En cuanto termino esa oración, las expresiones de todos allí cambiaron de manera distinta.

Por parte de Sayu incredulidad, jamás se le hubiera ocurrido que esa chica fuera Misa-Misa, mucho menos que saliera con el cara de rana de Ryuzaky, ósea, que veía en el que su hermano no tuviera, para Sayu su hermano era perfecto y si Misa fuera su cuñada podría presumirlo en todo el instituto.

Por parte de Light, furia en su máxima expresión. Eso no podía ser verdad ¿cuando entro en un universo paralelo en donde Ryuzaky se quedara con la chica linda y pasara de él? Cuando él creía avanzar en su plan, el cara de nada de Elle se adelantaba. Siempre le había tenido un cierto resentimiento que se acrecentó al conocerla a ella, pero esto superaba por mucho a lo que ahora sentía por Ryuzaky. Acciones drásticas medidas drásticas, muy, muy drásticas.

Y la de Ruizaky era de felicidad, en su mente había un pequeño Ruizaky nadando en una alberca llena de bombones y pasteles de fresa, aunque por fuera era otra historia, todo él era seriedad andando, como si la noticiera dada por Misa fuera algo insignificante. Y Misa lo acompañaba en esa felicidad, aunque ella si lo exteriorizaba y mucho, aparte de pegarse mucho más a él, de ser eso posible pues casi estaba sobre Ryuzaky, enfrente de los dos Yagamy plantaba un gran beso en la mejilla de él lo cual hizo despertar a Ryuzaky de su celebración mental. Cuando eso paso vio hacia Light el cual estaba con una cara de piedra, eso le confirmaba que la noticia no le agradaba nada y que Light sentía algo por Misa.

-Disculpe que lo pregunte así pero ¿Es en serio?- Quiso saber Light y aunque la pregunta era para los dos, no dejo de ver en ningún momento a Misa.

-Muy en serio- contesto Misa con un brillo sobre sus ojos- Me lo acaba de pedir hace veinte minutos y yo gustosa acepte.- Aunque se separó un poco de Elle para ya no seguir invadiendo su espacio no deshizo el enlace de sus manos.

-¡Un momento! Primero lo primero, ¿Cómo voy a estar segura de que tú eres Misa-Misa? ¿Qué tal y eres una impostora?- Le dijo Sayu apuntándola con el dedo.

-En primera porque no me gustan las mentiras, en segunda mírame bien y lo comprobaras y en tercera puedes preguntarle a tu hermano y esa sería la confirmación.- Le contesto Misa sin dejar de ser dulce con la chica. Sayu estaba en su derecho de dudar.

Diciéndole esto Sayu se le quedó viendo fijamente por un par de minutos, después volteo hacia su hermano esperando la confirmación y en cuanto la obtuvo de este, Sayu empezó a derramar lágrimas falsas, con lo cual hizo preocupar a Misa, aunque los dos varones restantes no le dieron importancia.

-¿Sayu-chan por qué lloras? Pensé que por eso te habías perdido, por buscarme y conocerme.- Para ese entonces Misa la abrazaba maternalmente.

-Es que se supones que yo te conocería y nos haríamos amigas y después de eso tú te enamorarías de mi hermano y después yo te llevaría al instituto donde estudio y podría presumirles a mis amigas que mi cuñada es la famosa Misa-Misa y todas ellas se morirían de la envidia y después yo sería la chica más popular del instituto.- Lo dijo de manera corrida y con una sola toma de aire. A Misa casi se le sale una pequeña carcajada por la idea de Sayu, ni en sueños saldría con Light.

-Vaya, solo jugarías con los sentimientos de Misa y míos para que tú puedas ser popular en la escuela. Eso es muy egoísta Sayu.- Le dijo Light a su hermana. A él solo le agradaba la idea donde Misa y el estaban juntos, lo demás lo tenía sin cuidado.

-¡Claro que no! Si se hubieran enamorado de verdad, pero tenía que parecer Ryuzaky y arruinarlo todo. -Le dijo a Elle y sacándole la lengua pero sin dejar de abrazar a Misa. Aunque Sayu ya tenía otros planes, Light no era el único genio de la familia.

-Ciento mucho arruinar tus planes Sayu-chan.- Vil mentira por parte de Ryuzaky, a él le valía gorro las ideas locas de la hermana de Light. Que se fueran a freír espárragos los dos Yagamis hasta Tombuctú, solo volviéndose un retrasado mental dejaría a Misa, y eso nunca pasaría.

-Lo que para ti es un problema para mí ha sido una bendición Sayu-chan. Ryuzaky es único.- Misa no quería ser grosera con la pequeña, pero no podía complacer a todo mundo, eso ella lo sabía bien y aunque Sayu le había caído bien no le mentiría.- Siento Light y yo no congeniamos y lo sé de la misma manera en cómo sé que Ryuzaky es el chico indicado. Al menos eso pienso.- Trataba de clamar las falsas lágrimas de Sayu sobando maternalmente la espalda de la chica.

-¿Cómo puedes estar segura de eso?- No solo Sayu tenía esa duda, todos ahí lo tenían. Más aun Light, como podía ella afirmar algo así con esa seguridad.

-En las miradas de Sayu, Ryuzaky me demuestra en su mirada que puedo confiar en él y que no me va a fallar y en la de Light, veo a un chico que quiere divertirse, que si salen bien las cosas que bueno y si no también, a mí no me gustan esos juegos. Lo siento Light pero es verdad.- Lo último lo dijo viendo directamente al chico castaño. El solo encogió los hombros como restándole importancia, nada más lejos de la realidad.

-Vaya ni-san, si funciona lo de las miradas.- Sayu empezó a burlarse de su hermano.

-No me ayudes mas Sayu, gracias.- En serio, su humor estaba a punto de empeorar. Ahora tenía que poner todo un buen plan para quedarse con Misa. Por fin un verdadero reto se estaba haciendo presente y necesitaba toda la calma para no cometer fallos.

-Bueno ya que estas más calmada y has comprendido nos despedimos. Tengo que ir a ver a otros tres lindos chicos a casa de Ryuzaky.- Les dijo Misa acercándose de nuevo a Ryuzaky y entrelazando sus manos.

-Bueno quizás no podré hacer que salgas con mi hermano, pero por lo menos ¿me podrías dar tu autógrafo?- Sayu saco una pequeña libreta y un bolígrafo, inmediatamente Misa se acercó y se lo dio.

-Light saca tu celular y tómanos una foto, ya después se la pasas a Sayu.- No lo pidió lo ordeno, a Light eso lo descoloco un poco, jamás nadie le ordenaba, aun así tuvo que hacerlo, tenía que ganar puntos con ella de una u otra manera. En cuanto lo hizo le dio un beso a Sayu y las gracias a Light.

-¡Ho! ¡Rayos! Lo olvidaba, tengo que llamar a Nita-san, le dije que le llamaría si saldría a otro lugar ¿No te importa que le de tu dirección Ryuzaky?- Él lo dudo un poco, pero también sabía que de esa manera Misa se sentiría más tranquila.

-No hay problema- De todas maneras tarde o temprano esa mujer sabría donde vivía, él se encontraba seguro que lo de él y Misa funcionaria.

En cuanto Misa abrió su bolsa para buscar su celular no lo hallo y se empezó a horrorizar. Todo se dieron cuenta de eso y Sayu empezó a sudar en frio.

-¿Pasa algo Misa?- Le pregunto Ryuzaky.

-No encuentro mi celular.- Le contesto mientras trataba de buscarlo, era una bolsa pequeña así que no tardó mucho en rebuscar todo.

-Déjame intento algo.- Dicho esto Ryuzaky saco su celular y marco al de Misa. El tono empezó a sonar cerca de ellos, de hecho demasiado cerca hasta que toparon con el bolso de Sayu.

-Sayu ¿podrías explicarme por qué tienes el celular de Misa?- Bien, esa niña lo estaba sacando de sus casillas, Light podría tenerle paciencia por ser su hermana, pero ahora si lo dejo en ridículo. Los brazos cruzados demostraban muy poco el sentir que tenía en esos momentos.

-¿Es el plan B?- Sayu estaba sacando el celular de Misa para entregárselo y así lo hizo.- Lo siento Misa-san, de verdad lo siento mucho.- Se encontraba con la mirada hacia abajo y haciendo una reverencia a modo de disculpa.

-¿Plan B? Explícate- Le exigió a su hermana.

-Si yo le hacía creer que había encontrado su celular podría haber ido a la casa por el y así tendría una foto de Misa tomada en casa.- Aun se encontraba con la mirada gacha.

-Así déjalo Sayu, y tú también Light, fue un error y estoy segura que no lo volverá a hacer. Sayu te propongo algo, así yo tampoco me sentiré tan mal por no cumplir tu sueño, el próximo sábado iré a tu casa un par de horas y podrás invitar a tus amigas, pero solo con una condición ¿de acuerdo?

-¿Cuál?- La luminosidad en el rostro de Sayu había regresado. Tendría a su Idol en casa y sus amigas podrán ir también.

-No les dirás a nadie que iré. Si lo haces Light le dirá a Ryuzaky y el me lo dirá a mí, y si eso pasa yo no cumpliere la parte del trato ¿de acuerdo?

-¡Sí! Gracias Misa, te prometo que no te voy a fallar.- Esta vez haría bien las cosas. No se arriesgaría a que Misa se enojara y no fuera.

-Bueno será que mejor que nosotros también nos vayamos, me dio gusto verlos y felicidades a los dos.- Light sentía que con cada palabra que salía de su boca salía también veneno. Pero en fin, por el momento no podía hacer nada.

-Gracias Light, nos vemos después- Ryuzaky tomo la mano de Misa y ella solo se despidió con la mano. Ya fuera Misa llamo a su representante y aunque esta puso el grito en el cielo a Misa no le importó, ella cumplió en avisar donde estaría.

*En donde vivo hay un dicho o refrán, no sé exactamente que es, que dice que hay personas que con subir un escalón les da aire. La traducción a esa frase seria que hay personas que contener poquito dinero se creen las dueñas del mundo. Hay veces que dicen "¡Te entro aire en el cerebro"! pero esta ya se usa para diferentes situaciones.

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