Hola, este es el que les decía, pero lo cambie porque como que no me convencía, jejeje espero que les guste y espero que lloren jajaja ok eso no. Creo que es todo y si no horita pongo más indicaciones, nos vemos abajo.
Pues una indicación más que puesta es la de la melodía que interpretan Sasuke y Naruto, se llama romance de Antonin Dvorak y pues es todo, jajaja, espero que les guste y nos vemos.
Asi era el amor.
Sasuke Uchiha, la perfección en persona, como solían llamarlo, sus negros cabellos contrastaban contra su piel blanca, sus ojos negros eran dos pozos de amargura, sarcasmo, rencor y odio. Solo eso reflejaban, el no veía mas, no quería saber mas.
Las jóvenes doncellas lo seguían todo el tiempo, cómo no seguirlo, guapo, talentoso, soltero y por si fuera poco, el soltero más codiciado de aquellos años, único heredero de la fortuna Uchiha, nadie más existía, solo él.
Siempre estaba serio, pero solo con la música podía dejar de ser aquel oscuro personaje, la música sacaba su dolor y su sufrimiento, siempre renegaba incontables veces su destino, solo, en un mundo lleno de estúpidos que solo sabían decir "lo siento" ante su perdida.
- Sasuke-sama- miro a la derecha y ahí estaba un mayordomo- su práctica mi señor- recordó que ese día tenia que ensayar, pasado mañana seria el concierto y otra vez tendría que verle la cara a las solteronas de sociedad- ¿Le traigo su violín?- asintió ante la pregunta y camino hacia su habitación, se quito el saco y después salió de nuevo, camino por el extenso pasillo hasta una sala en especifico- ¿Lo dejo solo o gusta un aperitivo?
- Déjame solo, que nadie me moleste- asintió y salió, tomo su violín y se dispuso a tocar.
Hinata caminaba por los pasillos de la mansión, estaba triste, no la dejaron salir y siempre alegando, una mujer comprometida nunca sale sin su prometido ¿Cómo salir con él si el muy maldito se la vive metido en el estudio? Aunque tampoco era muy joven que digamos, como siempre habían decidido por ella, la comprometieron con un hombre que le triplica la edad y el muy maldito solo decía "saldremos cuando termine".
Bufo un poco, necesitaba algo por lo cual seguir, por lo cual continuar con esa vida tan cruel que se cernía sobre ella, miro por la ventana de aquella gran mansión, siempre era lo mismo, su única vista era hacia el jardín y ya, no había mas. Suspiro de nuevo, que vida tan cruel le tocaba, podía estar ataviada con los mejores vestidos, joyas y zapatos, podía ir a todo tipo de eventos, pero nunca sería una verdadera vida, el dinero no lo era todo, su sueño más grande era la libertad, correr por los campos solo con las enaguas si era posible, odiaba esos pesados vestidos que le impedían moverse.
- Esto… n-no es vida- dijo en un sollozo ahogado.
- Hinata- miro hacia la derecha, había una joven castaña, sus ojos perlas y crueles en comparación de los de ella, su vestido oscuro que dejaba ver la personalidad de la joven- padre te llama.
- En seguida- dijo como respuesta, ella lucía un vestido de color blanco con líneas negras en la falda, su cuello tenía un moño negro y varios botones desde ahí hasta su cintura- ¿Me llamo?- dijo sin mirarlo.
- Tu prometido- hablo el mayor, aunque el prometido era más viejo que el- me comento que pasado mañana irán a un concierto- ella asintió- ve a comprarte un vestido apropiado.
- Tengo demasiada ropa- dijo como excusa, pero solo basto la mirada fría de aquel hombre de cabellos castaños para que ella se amedrentara por completo- iré en seguida padre- dijo con la mirada gacha, el mayor asintió y la dejo ir, una vez que llego a su habitación se agarro el pecho, a la altura de su corazón- por favor- suplico en medio de pequeñas lagrimas- Haz que esto termine, por favor, ya no lo soporto- apretó de nuevo y respiro hondo.
- Hinata-sama- escucho una frágil voz- ¿Está lista?- ella afirmo y salieron, se coloco un sombrero que iba a juego con su vestido, suspiro de nuevo y salieron a las frías calles de Londres, ahí siempre llovía y siempre había que cuidarse del lodo que se formaba por lo mismo.
Había terminado su ensayo y ahora estaba algo aburrido, lo mejor sería salir un poco, a lo mejor lo consideraban aburrido, pero él no buscaba casarse con nadie, aborrecía esa idea. Suspiro y camino hacia su habitación, tomo su chaqueta y salió de nuevo, bajo las escaleras y miro a su nana.
- Saldré… no me esperes para comer- ella asintió con tristeza, iba a tocar el pomo de la puerta, cuando esta se abrió dejando ver a un joven rubio de penetrantes ojos azules, llevaba un sombrero de copa, su traje igual que el del moreno, negro y camisa blanca- Naruto.
- Sasuke- saludo de igual forma- venia a invitarte a pasear- el moreno suspiro y a sitio- has estado encerrado toda la semana ¿Te sientes mal?- negó- pareciera que si- el morocho suspiro- Sasuke… ¿Qué tienes?
- Solo estoy algo fastidiado- respondió con sinceridad, podía ser honesto con él, por algo eran amigos de la infancia- ¿Estás listo para el concierto?- el rubio sonrió y movió sus dedos como si tocara un piano.
- Claro que si- Sasuke sonrió de lado, solo ese rubio lograba hacerlo sonreír, aunque fuera de lado- Dime- miro a su compañero- ¿Estarás bien con esto?- Sasuke solo medito y asintió, caminaron un poco mas por aquellas concurridas calles ¿Por qué le hacia esa pregunta? ¿Qué más quería él? No tenia familia, no tenia esposa, novia, amante o algo parecido, lo único que tenia era a sus sirvientes y ellas se irían de gira con él, que caso tenia quedarse ahí.
Caminaba con aquella mucama siguiéndola y pisándole los talones, quería escapar, ya no lo soportaba. Esa situación de convertirse en la esposa de un vejete que ni pararse podía solo para asegurar una maldita fortuna que ni le interesaba, ¿Por qué Hanabi no podía hacer aquello? A muy simple, porque ella si era digna de ser la heredera Hyuga, aquella que tanto quería su padre y solo por eso ella si se podía casar con Neji o con quien ella quisiera.
Bajo la vista mientras caminaba, no sabía a dónde ir y si no fuera por la mucama, no iría de regreso a casa, a lo mejor por eso la habían mandado, para que no escapara, sus pensamientos estaban muy lejos pero su cuerpo estaba en la tierra por lo cual no sintió el choque hasta que se encontró en el suelo.
- ¡Hinata-sama!- oyó a la mucama.
- Señorita se encuentra bien- miro y delante de ella había un rubio- Sasuke, discúlpate con ella- miro por encima del hombro de aquí rubio, un joven de ojos negros y cabellos tan oscuros como el plumaje de un cuervo- deme su mano- ella asintió mecánicamente y bajo la vista- lamento lo ocurrido, no nos fijamos por dónde íbamos.
- L-la culpa e-es mía- dijo ella- E-estaba e-en… No importa- le sonrió al joven rubio- con permiso- siguió caminando, Sasuke vio a aquella mujer, sus ojos eran extraños, color perla, pero era hermosa, sinceramente era muy hermosa.
- ¡Sasuke!- miro a su amigo- ¡No te disculpaste!- sonrió de lado y volvió a caminar- ¡Hey, espérame!
El siguiente día llego y con él, el día del concierto, ella no había vuelto a salir y no había visto a aquel joven y sinceramente, no tenia ánimos de salir y fingir ser la dulce niña enamorada cuando eso era mentira ¿Cómo amar a una momia que podría ser tu tatarabuelo? Suspiro de nuevo, esta noche seria el concierto, de seguro era el recital de esa bola de ancianos aburridos.
Se preguntaran, que tiene en contra de los ancianos, sencillo. Estaba comprometida con uno, vivía con uno y para colmo el maldito quería que le diera cariños y mimos. Miro de nuevo por la ventana, se tenía que vestir ya, miro a su dama de compañía y asintió, no le hacía ninguna gracia tener que estar en aquella situación.
Sasuke miraba por la ventana del carruaje, estaba por llegar a aquel teatro, suspiro de nuevo, había intentado ver a esa chica de nuevo, incluso salió dos días seguido y el torpe de Naruto le dijo que era un milagro, gruño ante ese recuerdo, pero era verdad, no acostumbraba salir tanto y tan seguido.
- Sasuke-sama- miro al cochero- llegamos- asintió y bajo, miro el imponente teatro, el famoso y concurrido teatro Gaite, lugar de comedias, pantomimas y demás y donde él se presentaría como última ocasión ya que iría de gira por Europa- ¿Se siente bien Sasuke-sama?- miro al cochero y solo asintió, el teatro era imponente, una cúpula en la parte de arriba, la fachada redonda, asemejando a una torre con sus pilares a cada lado, se abría por toda la esquina dejando ver lo complejo de su construcción, ingreso por la parte de atrás y recorrió los pasillos tenuemente iluminados, con alfombras rojas de terciopelo y las paredes de un color crema, haciendo que no se viera tan oscuro, varios cuadros en las paredes y entro en la quinta puerta, suspiro de nuevo.
- Sasuke- miro a su mejor amigo- ¿Ansioso?- negó y el rubio sonrió- tendrás mucho público,
- Tendremos- dijo con una sonrisa de lado- tu también estas aquí- Naruto sonrió y asintió, a lo mejor su amigo peli negro podía parecer cruel e incluso amargado, pero ambos sabían cuál era la razón, ambos pasaron por aquello hace años.
Hinata caminaba rígida por el lobby del teatro, era hermoso, pero ella seguía sin sentirse cómoda en él, miro a su "prometido" y este caminaba orgulloso con ella de su brazo. Hinata llevaba un vestido rojo granate con un escote cuadrado, no era muy amplio pero dejaba ver la piel de su cuello y parte de su pecho, sus senos eran aprisionados en aquella tela roja, las mangas con una tela más delgada que cubría de manera perezosa sus brazos hasta el codo, su cintura marcada por aquella prenda, la falda caía por su sus piernas de manera casi recta, solo dejando espacio para que pudiera mover sus piernas con libertad, sus zapatos rojos en conjunto con su vestido, contrastaban bastante con el color de su cabello, negro azulado, un moño alto y con una rosa roja en su oído derecho, con eso terminaba.
- Bienvenidos sean- hablo un hombre, Hinata no se atrevió a verlo- espero que sea de su agrado esta interpretación de nuestro joven prodigio- ella levanto la mirada y por fin vio a aquel hombre, un peli plata con la mitad de su cara cubierta por un pañuelo el cual el mismo sostenía.
- Gracias por invitarnos- hablo su prometido y ella solo apretó sus puños- ella es mi prometida- el peli plata la miro y ella hizo una reverencia en modo de respeto, incluso aquel hombre era más pasable que la momia que la acompañaba- Hinata- ella asintió- vamos a nuestro lugar, querida- sintió un escalofrió de puro desconcierto, querida, si claro.
- Buenas noches- miraron al frente y había una mujer rubia, sus ojos cafés y su voluptuoso cuerpo era lo que más llamaba la atención- esta será la última presentación de nuestros jóvenes prodigios, por eso hemos escogido este teatro, espero sea de su agrado- Hinata miraba hacia el frente, su prometido apretaba su mano y ella solo podía suspirar- con ustedes Sasuke Uchiha- Hinata espero ver a un anciano con bastón y con setenta años encima, pero grande fue su sorpresa al ver al joven con el que choco el otro día.
- Buenas noches- dijo como simple saludo y miro hacia el público, no había nada interesante, todas las féminas del lugar suspiraban por él y solo se trago una mueca de asco- en esta primera pieza me acompañara mi amigo- sonrió de lado y todos aplaudieron para dar paso al rubio, quien con una sonrisa recibía todo aquel barullo sin molestarse.
- Buenas noches, damas y caballeros- dijo él con una sonrisa- espero que disfruten de concierto- hizo una reverencia y al alzar los ojos se topo con unos perla, miro y era el magnate Hyuga, pero él conocía esos ojos, se acerco discretamente a sasuke- ahí está el señor Hyuga, su hija tiene ojos perla- Sasuke siguió su mirada y vio a aquel imponente hombre, el más rico de Inglaterra, después de él, claro está. Hizo una reverencia y este le respondió, miro un poco mas y en otro palco había una mujer de negros cabellos y unos ojos perla "es ella" pensó.
Hinata se puso nerviosa al notar que la mirada del joven estaba sobre ella, hizo una inclinación y el asintió, sonrió para sus adentros, ese joven le gustaba. Sintió la mano de su prometido y ella volvió a sentarse bien, Sasuke saco su violín del estuche y miro a su rubio amigo para que empezara, el rubio comenzó tocando el piano, de manera lenta y armoniosa, con las notas más agudas y de ahí a las graves, regresando y volviendo.
Hinata estaba maravillada, ese joven era pianista y ella quería aprenderlo, miro como el joven cerraba sus ojos y se dejaba llevar por aquella melodía, Sasuke también había cerrado sus ojos al momento de empezar a tocar, y ella no les quitaba la vista de encima, un sentimiento de dicha se alojo en su pecho y luego una creciente angustia, ¿De qué hablaría esa melodía? Se giro hacia su prometido.
- ¿De qué trata la melodía?- el hombre la miro y escucho.
- Es sobre un romance, como alguien amo demasiado a una persona y el destino los separo- ella suspiro y miro de nuevo- ¿Te gusta?- asintió y se dejo llevar por la música, Sasuke no perdía concentración y el rubio tampoco dejaba de tocar, Hinata no entendía cómo es que esas notas te podían hacer llorar, llevo su pañuelo a sus ojos y se seco las lagrimas, hubo un momento en el que el violín dejo de tocar y el dueño miro a la joven, ahora tocaba de nuevo con sus ojos puestos en ella.
Sintió la opresión, ambos sabían lo que pasaría si no dejaban de mirarse, pero ya era tarde, la música y sus sentimientos a flor de piel y por primera vez en mucho tiempo, Hinata deseo no haber nacido en esa familia, ni en ese tiempo, solo asi habría podido estar al lado de aquel joven de cabellos negros. Sasuke maldijo su gira, le tenía que llegar cuando encontraba algo por lo cual quedarse, plasmo esos sentimientos en el violín y el sus movimientos, la gente se sorprendía por el cambio en los tonos y las formas en las que los jóvenes lo interpretaban, por algo era prodigios.
Sus dedos se movían como si tuvieran vida propia mirando sin ver a nadie más, consciente de la presencia de la peli negra, consciente de que ella lo miraba y transmitiendo todo lo que sentía, abrió sus ojos casi al final de la pieza y los volvió a posar sobre los de ella. Nadie se daba cuenta y si lo hacían no le daban importancia, porque ese joven miraba al marques a nadie más. Naruto miraba las acciones de su amigo y sonrió en la pieza, por fin encontraba algo por lo cual vivir, esperaba que fuera feliz, aunque ese hombre no se parecía a ella, asi que no podía ser su padre, siguió presionando las teclas del piano y miraba concentrado hacia ese hombre viejo, el cual apretaba la mano de la peli negra y ella no le prestaba atención, Cupido era un maldito, mira que flecharlos en esa época, donde ninguno podía ser libre.
Termino el concierto después de unas horas y Hinata no salía de su ensoñación, aplaudió también asegurándose de que se expresara lo mucho que había disfrutado ese concierto, le sorprendía que fuera tan talentoso y que dominara temas tan complicados como los de Vivaldi o la primera pieza, la cual la dejo maravillada.
- Vamos a felicitar al joven- ella asintió gustosa y empezó a caminar- Hinata, no tan deprisa- pero volvió a la realidad, anciano igual a prometido, joven talento igual a sueño imposible.
- Seños marques- hablo el rubio una vez que llegaron al lobby- espero que haya disfrutado el concierto- el hombre asintió- ¿Su hija?- negó.
- Es mi prometida- el rubio sintió su corazón salirse, con razón la veía incomoda, la joven bajo la vista y el entendió que no quería ese matrimonio- nos casaremos en la primavera- el rubio asintió- ¿Dónde está el joven Uchiha? Aun no lo he felicitado.
- No debe de tardar- dijo el rubio- Hinata- la chica lo miro- ¿Disfruto del concierto?
- Si, mucho- ambos sonrieron- am, me tengo que retirar un segundo- dijo la joven- no me siento muy bien, necesito aire.
- ¡Oh! ¿Estás bien Hinata?- ella solo le sonrió a su prometido y camino hacia las ventanas de aquel lugar, miro hacia atrás y cuando estuvo segura de que su prometido, el rubio y nadie de su familia la veía, echo a correr.
Como podía estar bien si se había enamorado y para colmo, solo con verlo y oírlo tocar, no podría vivir en esa vida con un anciano, corrió hasta el escenario otra vez y se subió en él, aun no habían quitado el piano, sonrió un poco y camino hasta él, solo sabía tocar un poco, nunca como aquel rubio. Coloco sus manos y empezó a tocar una pieza sencilla, casi sin relevancia.
Sasuke la miraba sorprendido, no pensó que regresaría y solo para sentarse en el piano y tocar algo que él jamás había escuchado, camino hasta ella, miro a todos lados y no había nadie, sonrió. Ella tocaba como si fuera una niña y el entendió que su vida también era la música.
- Con que un ratón de metió a tocar el piano- ella coloco sus manos sobre el teclado de manera muy fuerte- ¿La asuste?- miro por encima de su hombro y ahí estaba él, bajo la vista.
- Lamento estar incomodando- dijo la chica, se levanto dispuesta a bajarse del escenario.
- No he dicho que me incomode- ella volteo a verlo- ¿Disfruto del concierto?- ella asintió, se le hacía extraño que aquel hombre le hablara- me alegro.
- ¿Se va de gira?- pregunto sin mirarlo- espero que le vaya muy bien.
- Gracias ¿Cuál es su nombre?- ella sonrió un poco, el se había acercado hasta poner sus manos en el piano- señorita.
- ¡Hinata!- ambos salieron de la ensoñación, ahí se encontraba el prometido y el padre de la peli negra- ¿Qué haces aquí?- hablo Hiashi-sama, al no lo engañarían, ese joven estuvo muy cerca de ella.
- Lo siento… ¿Me llamaba?- el asintió- es que… no me sentía muy bien y…
- Y la encontré a punto de desmayarse hace poco, por eso la traje aquí, nos topamos en el pasillo- Hiashi asintió- perdonen si los preocupo, fue mi culpa- hizo una inclinación.
- No se preocupe Sasuke-sama- hablo el anciano, se acerco hasta el escenario- ¿Estás bien Hinata?- ella asintió y camino hasta el borde del escenario, el anciano intento bajarla pero ella lo evito- Gracias por cuidar de mi prometida- Sasuke sintió una punzada en el pecho ¿Prometida? "creí que era su nieta" pensó con molestia- aun no lo felicito mi joven prodigio.
- Muchas gracias- hizo una reverencia respetuosa- me enorgullece que disfrutaran el concierto- miro a Hinata- espero que ya se sienta mejor, señorita- ella asintió- con su permiso, me retiro- camino hacia atrás del escenario y se preguntaba ¿Por qué habrían comprometido a aquella chica con el anciano?
Hinata paso las próximas dos semanas sin nada que hacer, miro por la ventana, ¿Cómo era posible que se hubiera enamorad? A lo mejor era atracción física o algo parecido, pero sabía que no era cierto ¿Has notado cuando te enamoras? Pero amor de verdad, que solo con saberlo triunfando y conquistando el mundo, bastaba para que tú fueras feliz. Pronto llegaría la primavera y con ello su matrimonio, le dio gusto al menos haber platicado un poco.
Sasuke miraba de nuevo su violín y el piano que había en la sala, vivía actualmente en Francia, la gira empezó por España, siguió Alemania y luego Francia, pensaba cancelarla completamente y volver. Eso sería lo correcto, pero volvería a qué. Ella estaba comprometida y aunque era más que obvio que no era feliz, que le hacía pensar que iban a cancelar el compromiso de ella.
Llego la boda de la peli negra y ella solo pudo llevar sus pensamientos lejos de aquel lugar, de aquella farsa, vestida de blanco, con los mejores arreglos y el mejor vestido de aquella época, pero ella se sentía sucia y muy dolida, nunca perdonaría a su familia por eso. Parada frente al altar, rogaba a Dios, que si de verdad estaba haciendo algo por ella, que se lo mostrara, llevaba casi dos meses sin ver al peli negro que le robo e corazón y temía que él se hubiera enamorado ya. Que egoísta era. Escucho las palabras del párroco, por eso no pudo ir lejos, miro de nuevo hacia atrás y su padre le mandaba una mirada severa, cuanto coraje le guardaba.
- Los declaro, marido y mujer- dijo el párroco y ella temió sus palabras- puede besar a la novia- giro su rostro y solo vio a aquel anciano, tragándose todo su malestar, permitió que le diera un beso e inmediatamente se aparto- lo que dios a unido no lo deshaga el hombre.
Durante la recepción todo mundo la felicito, todo mundo le dijo lo hermosa que se veía y todo mundo vio lo superficial, ella solo quería escapar, correr lejos. Miro hacia el centro de la pista y ahí estaba su "esposo" no pensaba en otra cosa más que en la noche de bodas, Dios se amparara de ella y le evitara semejante tragedia.
- ¿Me permite esta pieza?- escucho una voz, se volteo un poco molesta, estaba pegado a la ventana de la mansión única y exclusivamente para que no la molestaran.
- Lo siento pero yo no bailo- abrió mucho los ojos, era aquel joven- Sasuke- el sonrió de lado- claro- tomo su mano y fueron al centro de la pista, siendo observados por todos y mirándose solo entre ellos, Hinata estaba feliz de verlo, pero estaba triste, solo podía verlo. Nada más.
Hiashi no veía con buenos ojos aquello, el no se había tragado el cuento de, su hija se sintió mal, apretó los puños y miro a su "yerno" maldito anciano, tampoco le agradaba, pero faltaba poco para que cayera en el hoyo y eso era lo único que le importaba. Su fortuna aumentaría apenas su hija enviudara y una vez que lo hiciera, la dejaría en paz.
- Es tu esposa, debes ser tu quien baile con ella- dijo a modo de orden.
- Estoy algo cansado Hiashi, además, ese joven baila muy bien, déjala que conversen- Hiashi apretó los puños, solo porque ese anciano miope no veía lo que estaba más claro que el agua, ella amaba a ese joven y el sentimiento era reciproco- vamos Hiashi, tenemos que guardar energía para la noche de bodas- se trago su mueca de asco.
Hinata flotaba, esos pozos negros solo la miraban ella y se sentía dichosa, ojala fuera libre, ambos bailaron un poco mas hasta que termino la pieza, la soltó a regañadientes y se alejo un poco, lo mejor era que no los descubrieran, pero para ellos era obvio. Hinata hizo una reverencia y le dio la espalda ¿En qué momento había regresado? No lo sabía, pero estaba feliz.
¿Qué creen? Creí que solo iba a ser un capitulo, pero creo que está bastante extenso, ustedes me dicen si lo continuo o no, la verdad es que es algo trágico y me pienso ensañar con todos jajaja, con el anciano miope, con Hiashi, con Hinata, con Sasuke y ya jajaja. Díganme que les pareció y si no hasta ahí le dejamos jajaja.
Kasai.
