Disclaimer: Narnia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a C.S. Lewis y las personas que tengan los derechos, No escribo esto con ánimos de lucro, solo pura diversión y aburrimiento.
*Advierto este fic contendrá a veces lenguaje y escenas un poco fuertes.
CAPITULO 2
NUEVOS AMIGOS
(Londres)
Lucy todo el camino de regreso a casa iba distraída hasta que sus hermanos se dieron cuenta de ello.
-A que se debe que tengas esa mirada perdida –comentaba burlonamente Edmund
-Ehh! ¿Disculpa que dijiste? –pregunto Lucy
-Eso mismo, olvídalo por cierto ¿Qué te paso en la mano? –pregunto curioso Edmund
Lucy se había olvidado por completo del pañuelo por estar pensando en aquel joven que la rescato, era tan guapo que no podía olvidarse de sus ojos que suspiro tan profundo que sus hermanos mayores se quedaron sorprendidos de la actitud de su pequeña hermana.
-Mejor dime ¿Quién te gusta? –pregunto Susan sacándola de sus pensamientos
-Nadie y… -suspirando –pero era tan caballeroso, apuesto, guapo –dijo Lucy suspirando profundamente
-Ya me di cuenta que nadie te gusta –respondió Susan sonriente
Peter tan solo observaba burlándose un poco de su hermana, después de tanto insistir Susan a Lucy que le dijera quien era el joven que la había deslumbrado tan solo respondió que fue alguien muy especial y que nunca le diría.
Los cuatro hermanos llegaron a su pequeña casa en Finchley, Edmund como siempre llego directo a la cocina, mientras Susan y Lucy ponían la mesa, Peter ayudaba a su madre a servir la comida.
La hora de la comida siempre era algo incomoda porque al final siempre hablaban de la guerra y su padre, era la razón que su madre trabajaba el doble en las oficinas como secretaria.
-Hijos ¿Cómo estuvo su día? ¿Por qué se tardaron tanto? –preguntaba su madre curiosa
-Perfectamente nos tardamos por culpa de Edmund ya que lo castigo de nuevo el profesor de filosofía –respondía Peter mirando acusadoramente a su hermano quien no le importo el comentario
-Me lo imaginaba –suspirando –bueno hijos los dejo hoy entro más temprano al trabajo –decía despidiéndose de sus hijos con un beso.
Al terminar de comer todos se dedicaron a sus labores de estudiantes, Susan no se iba a dar por vencida fácilmente hasta lograr el nombre del joven que le gustaba a su hermana.
Estaban en su habitación Susan estaba maquillándose para salir cuando Lucy entro fue cuando no espero para que su hermana se pusiera cómoda cuando empezaron las preguntas.
-¿Cómo se llama? –pregunto Susan asustando un poco a Lucy
-¿Quién? –pregunto Lucy al no entender la pregunta
-Pues el joven que te gusta, cuéntame todo –decía Susan con cara de suplica
-Tú estás loca, no sé de que hablas, mejor sigue arreglándote porque en pocas horas saldrás con Arthur –respondía fríamente Lucy cambiando radicalmente de tema.
-Ya vas a empezar de nuevo –decía fastidiada Susan
-No es que quiera comenzar pero parece que estas ciega o simplemente no quieres saber nada de quien realmente quieres –decía Lucy
-Si te refieres al joven que me engaño en una tierra inexistente, para mí no significa nada y además no se dé que hablas –respondía Susan un poco molesta.
-Como quieras solo te digo que la que se engaña y se hace daño eres tu –dijo Lucy muy seria.
Susan ya no respondió nada porque era algo fastidioso estar explicando su actitud ya que nadie comprendía por lo que termino de arreglarse y salió de la habitación sin dirigirle la palabra a su hermana quien ni siquiera se inmuto de la ausencia de su hermana mayor.
Al quedar sola en la habitación Lucy, recordó el detalle de su salvador, saco de su mochila el pañuelo que le habían regalado, lo observo cuidadosamente y lo acerco lentamente para aspirar su aroma, su fragancia era deliciosa.
-¡Rilian! –exclamo para sí misma sonrojándose un poco.
En otra parte de Londres un joven llegaba corriendo por la tardanza por lo que decidió entrar por la puerta trasera sin hacer ruido, entraba de puntitas cuando escucho unas pisadas y que alguien se aclaro la voz.
-Jovencito ¿Qué horas son estas de llegar? –decía seria la ama de llaves mostrándole el reloj.
-McCridi… perdón señorita McCridi se me hizo un poco tarde –decía Rilian
-Aquí existen reglas y al profesor… -empezaba a decir cuando la interrumpieron
-Señorita McCridi déjelo es su primer día en la escuela debió de estar platicando con alguien que conoció –decía el profesor
La ama de llaves tan solo hizo un gesto de desaprobación y salió dispara a otra habitación mientras el profesor se le quedaba mirando a Rilian seriamente.
-Lo siento profesor es que si me quede platicando y… -recordando su aventura con aquella joven –pasaron muchas cosas, no volverá a ocurrir –decía cabizbajo Rilian
-No te preocupes está bien mientras todo sea sano no hay problema –decía el profesor
-Gracias –decía feliz Rilian al ver que no lo sancionarían.
-Puedes ir a la cocina a comer y después a realizar tus deberes después te espero para tus lecciones de conducir –Rilian estaba feliz –necesito a alguien que me lleve a la ciudad y además me contaron que eres un joven don Juan para si un día conoces una joven inglesa la lleves a pasear –decía sonriente el profesor.
Rilian sabía que en ese mundo aprendería muchas cosas pero no podía dejar de pensar en sus padres de como se encontraban pero tampoco esa tarde no dejo de pensar en aquella joven que conoció.
Pasaron dos semanas…
Rilian estaba feliz porque ya tenía amigos y el mejor era Edmund era tan simpático y además también tenía una actitud rebelde como él, también había decidido aun no decir quién era y donde vivía así que solo había dicho que sus padres estaban de viaje y se quedaba con un amigo de ellos, así evitaba muchas preguntas, además también tenía muchas admiradoras jóvenes muy hermosas y sin esperar ya había tenido aventuras románticas con varias en pocas semanas, pero era algo inquietante que no hubiera vuelto a ver aquella joven que salvo.
Ese día de nuevo se quedo castigado junto con Edmund este ultimo estaba molesto con sus hermanos porque no lo esperaron para irse a casa, cuando estaban en la estación esperando el tren para regresar.
-Desde que llegaste tu he tenido muchas citas, eres un Don Juan –decía Edmund
-Sí, no lo niego aun no llega la joven de quien me enamore –decía sonriendo Rilian
-Ni tú te lo creíste –decía burlándose Edmund, los dos soltaron una carcajada.
-Oye tienes el trabajo de historia para que lo prestes –decía Rilian cambiando de tema
-Sí pero está en mi casa, podemos ir por él, sirve que te presento a mi famosa familia –decía Edmund fastidiado
Rilian acepto tendría una escusa para llegar tarde a casa ya que ese día estaría solo con la señorita McCridi y tendría un discurso por llegar a esa hora.
Después de media hora llegaron a la estación, caminaron otros minutos hasta que llegaron a una casa de dos plantas pequeña, con una puerta de metal en color gris, que tenía una ventana al lado, al entrar a la casa era pequeña, en la parte derecha estaba un sala en color verde con una mesa de centro y una radio al lado, junto con algunas pinturas, a lado izquierdo estaba un pequeño comedor junto con la cocina, había una puerta que daba hacia el patio, y una escalera pegada a la pared que daba hacia el patio.
-Ponte cómodo, en seguida regreso busco la tarea –decía Edmund subiendo rápidamente la escalera.
Rilian se sintió cómodo en aquella casa, se sentó en la sala observando todo lo que estaba alrededor, de repente escucho que alguien entraba a la casa por lo que se puso alerta, cuando vio de quien se trataba no lo podía creer.
-¿Lucy? –susurro al ver a la joven que entraba
La recién llegada se quedo sorprendida al ver quien estaba en su casa, tan solo se limito a sonreír.
-Hola –dijo ella tímidamente
-Hola ¿vives aquí? –pregunto curioso Rilian
-Sí y a que se debe tú visita –dijo Lucy al joven
-Yo… -empezaba a decir Rilian cuando vio que regreso Edmund
-Lucy por fin llegas, tengo mucha hambre, Susan y Peter van a preparar la mesa –decía Edmund extrañado por la mirada que tenia Rilian a su hermana –mira Rilian aquí esta.
-Perfecto –respondía Rilian sin dejar de mirar a Lucy quien se sonrojaba levemente.
Edmund tan solo observaba, justo en ese momento bajaron sus dos hermanos mayores quienes también se sorprendieron por la visita que tenían.
-Disculpa Rilian, mira te presento a mis hermanos, a lo mejor a Peter ya lo conocías pero creo que a mis hermanas no, mira ella es mi hermana mayor Susan –Rilian saludaba cortésmente a todos pero al verlos era un extraño sentimiento –y ella es la más pequeña de la familia Lucy.
-Mucho gusto –decía Rilian sin dejar de sonreír
-Y chicos les presento a Rilian mi amigo y compañero, quien es un don Juan –decía bromeando Edmund
-Creo que rápido se hace fama –respondía Rilian sonriendo –bueno creo que yo ya me voy porque voy tarde.
-Tan rápido ¿Por qué no te quedas a comer? Digo si no es ningún inconveniente –decía Lucy quien estaba sonrojada sus hermanos tan solo la miraban extrañados.
-No claro que no –mirando su reloj –creo que aun tengo tiempo –decía sonriendo no podía dejar de mirarla era tan inocente y hermosa.
-Entonces que esperamos –decía Edmund
Se dispusieron a comer y a contar historias de ese día pero lo que era claro que las miradas de dos jóvenes chocaron más de una vez.
Llego la tarde y Rilian regreso a casa, era muy tarde pero no le importo la reprimenda de la ama de llaves o que el profesor esta vez se molestara tan solo pensaba en Lucy era como un ángel muy bello.
Aquella noche…
Estaban en la habitación Susan y Lucy preparándose para dormir.
-¿Cuándo me ibas a decir que Rilian era el joven que te gusta? –comento Susan por lo que Lucy la miro sorprendida
-¿De qué hablas? –preguntaba Lucy desviando la mirada de su hermana.
-Las miradas que tenían en la mesa era tan evidentes que te delataron –decía sonriente Susan
-Pensé que nadie se había dado cuenta –decía nerviosa –pero además él tiene muchas novias así que no pasara nada.
-Eso sí, pero algo era evidente a ti te mira diferente –respondía Susan
-No creo todos ellos son así –decía tristemente Lucy
-Pues como quieras pero eso si te digo, él te mira diferente y no porque sea un mujeriego quiere decir que no se enamore –decía Susan llegando a su cama para acostarse.
-Tienes razón pero no me quiero ilusionar –decía Lucy
Susan sonrió por aquel comentario porque aunque dijera que no era verdad aun extrañaba aquel rey de mágicas tierras, Lucy no quiso decir nada más a su hermana porque siempre que hablaban de chicos terminaban discutiendo.
Dos meses después…
Rilian era uno de los jóvenes más populares al igual que sus amigos, se sentía tan libre en aquel lugar sin regaños, malos entendidos o situaciones que su padre le ponía en evidencia, aunque extrañaba a sus padres agradecía que Aslan le hubiera dado la oportunidad de conocer otro mundo. Otra cosa que tenía era muchas jóvenes que querían ser sus novias pero la única por la que quería cambiar su forma de ser era por la hermana de su mejor amigo, era tan hermosa pero no sabía cómo decirle que le gustaba.
Era domingo en la tarde y Rilian estaba sumamente aburrido, por lo decidió ir a visitar a Edmund probablemente pudieran salir un momento antes del toque de queda ya que la guerra había retornado y a veces existían problemas.
Al llegar a la casa toco y nadie contesto por lo que ya se retiraba cuando alguien abrió la puerta, sin querer sonrió ya que la persona quien lo había recibido era Lucy, quien se sonrojo un poco pero después disimulo muy bien lo que sentía.
-Hola –dijo Lucy tímidamente
-Hola Lucy ¿se encuentra tu hermano? –decía Rilian sin dejar de mirarla
-No me encuentro sola –decía Lucy
-A ok entonces nos vemos después –respondía Rilian
-Pero no se va a tardar, Edmund anda con Peter si gustas esperarlo –decía tímidamente Lucy
-Claro… si no te incomodo no hay problema –decía Rilian sonriendo
Rilian paso a la casa y se sentó en uno de los sillones de la sala, siempre que visitaba aquella casa algo sentía que conocía pero nunca se ponía a pensar que era, ese día tenía que hacer algo para decirle a Lucy que le gustaba.
Lucy estaba nerviosa por la visita que tenía en su casa, sin importarle se puso a leer, tenía que encontrar una distracción pero aquella mirada la desconcentraba.
-¿Juegas ajedrez? –pregunto Rilian rompiendo el silencio
-Sí –respondió Lucy mirándolo extraño
-No sé tú pero yo me estoy aburriendo ¿Qué tan buena eres? –preguntaba Rilian mirándola fijamente
-No sé me imagino que buena –respondía Lucy
-Bueno veremos –acomodando el ajedrez en una mesa –te propongo un trato cada vez que te coma una pieza me respondes una pregunta, la que yo quiera –Lucy tan solo lo miraba –al igual tu, cuando tengas una pieza mía puedes preguntarme lo que quieras –decía Rilian sonriendo seductoramente.
-Me parece un excelente trato y cuando el juego llegue a su fin abra un perdedor… quién pierda paga un castigo te parece –decía desafiante Lucy
-Perfecto… los blancos mueven primero –decía Rilian sin dejarla de mirar
Empezaron a jugar concentrados en lo que hacían, hasta que Rilian robo la primera pieza a Lucy.
-Empiezo –mirándola fijamente –algo fácil ¿Cuántos años tienes? –pregunto Rilian
-17 –respondió Lucy sonrojándose un poco al ver como Rilian la miraba.
Rilian tan solo sonrió y siguió con el juego, así duraron un par de minutos con preguntas sencillas pero el príncipe quería saber más de ella, aquellos labios los quería besar, Lucy se ponía nerviosa pero no quería demostrarlo no podía evitar sentir aquella atracción por aquel joven frente a ella.
-¿Cuántas novias has tenido? –pregunto Lucy
-No quieres saber la respuesta –respondió Rilian
-No se vale me tienes que responder un aproximado ya sé que eres un don Juan –decía impaciente Lucy
-Ninguna todas fueron "amigas" –mirándola seductoramente –jaque –dijo al poner su reina cerca del rey de Lucy.
-Entiendo –moviendo su rey -¿en serio nunca te has enamorado?
-No te toca pregunta… pero no nunca… jaque –decía al momento de robarse el caballo que cuidaba al rey.
-¿Por qué? –decía Lucy quien sabia que perdería ya que no tenía como cuidar su rey.
-Porque la única joven de quien me puedo enamorar eres tú, por cierto jaque mate –dijo Rilian al poner su reina en el lugar del rey, dejando a Lucy helada por aquella respuesta
Lucy estaba nerviosa por lo que acababa de escuchar, se sonrojo, no sabía que decir.
-Ganaste, excelente juego yo creo que ya no tarda Edmund –desviando la mirada
-Posiblemente, pero aun me debes el castigo –decía Rilian mirándola fijamente –y ya se lo que quiero –levantándose para ponerse al lado de Lucy –quiero besarte
-Pe… -empezaba a decir Lucy cuando fue callada por un beso, al principio estaba nerviosa pero después empezó a ceder ante las caricias de Rilian, disfrutaba aquello era tan delicioso su sabor, él la trataba con cariño, era la primera vez que besaba a alguien sintiendo algo.
El aire hizo falta, se separaron lentamente Rilian sonrió ante aquella mirada tierna que tenia Lucy, se sentía diferente no quería hacerle daño, a caso si existía el amor en una tierra extraña para él, a caso era ella quien lo haría cambiar.
-¿Quieres ser mi primera novia? –pregunto Rilian con timidez
otro cap espero que les guste
sorry por no subir antes
nos vemos en el siguiente
