Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.
BPOV
Cena. Cena con Edward Cullen. Como una cita con Edward Cullen.
Me había propuesto una cita, y ahora no tenía idea de lo que me iba a poner. Quería algo que fuera sexy, pero sofisticado. Y algo que hiciera que él quisiera besarme al final de la noche. O tal vez algo más.
Me reí para mí misma, sacudiendo mi cabeza ante lo ridículo que era eso. Dudaba que Edward estuviera realmente interesado en mí; probablemente pensó que era un torpe caso de caridad.
Finalmente, me decidí por el único vestido aceptable de mi ropero.
Era negro, entallado, y llegaba a unos pocos centímetros por sobre mis rodillas. Estaba llegando tarde; así que simplemente acomodé mis rulos castaños y me puse una cinta negra en la cabeza. Agregué un poco de rímel, una pizca de labial rosa, mis chatitas violetas, unas gotas de perfume, y estaba lista para irme.
Edward había dicho que nos encontraríamos en el vestíbulo de mi edificio, y estaba llegando cinco minutos tarde. Para el momento en el que bajé, Edward estaba apoyado contra la pared, jugando con las llaves de su coche y hablando por su Blackberry.
"No, puede cenar algo de las sobras." Estaba diciendo, concentrado en las llaves en su mano. "Hay algo de pasta de anoche y creo que hay algunas porciones de pollo de unas noches atrás." Asintió, y levantó la mirada; encontrándose con la mía. Edward me dio una sonrisa torcida y me guiñó el ojo, levantando una mano para indicarme que sería sólo un momento. "Está bien, gracias de nuevo mamá. Estaré en casa alrededor de las once." Luego cortó y caminé nerviosamente hacia él, mi corazón prácticamente se salía de mi pecho.
"Estás hermosa." Dijo, sin dejar de sonreír. Estiró su brazo y lo acepté, nerviosa, mientras caminábamos hacia su auto plateado.
"Tú también." Dije estúpidamente, captando su cabello despeinado, sus vívidos ojos verdes, sus pantalones negros, y su camisa de botones azul. Edward rió y sostuvo la puerta del auto abierta para mí, sacudiendo levemente su cabeza. Suspiré, abrochando mi cinturón de seguridad mientras se sentaba en el asiento del conductor y abrochaba su propio cinturón. "¿Qué vamos a hacer?" Pregunté, cruzando mis piernas.
"Cena y cine. ¿Suena bien?" Preguntó Edward, sacando el auto del estacionamiento y metiéndose en la autopista.
"Suena muy bien." Dije, mi voz quebrándose un poco. Edward me sonrió y asintió, y cuando nuestros ojos se encontraron, sentí una corriente eléctrica recorrer mi cuerpo. ¿Existía la posibilidad de que él también la hubiese sentido?
Estaba en silencio, mirando por la ventana y observando el centro de Seattle. Había estado viviendo aquí por un par de días, y apenas había salido de mi departamento. El silencio se estaba volviendo incómodo, por lo que aclaré mi garganta y dije lo primero que se me vino a la mente.
"Así que, Alice me dijo que tienes una hija." Dije, moviendo la cabeza ligeramente hacia un lado. Edward asintió y sonrió, sin despegar sus ojos de la transitada carretera.
"Sip, se llama Annabelle. Annabelle Elizabeth Cullen. Tiene trece años y es la más consentida." Se rió, arrugas se formaron en la comisura de sus ojos increíblemente hermosos.
"¿Y tú estás… divorciado?" Pregunté, intentando no parecer demasiado entrometida. Sinceramente quería saber un poco más de este maravilloso hombre con el que estaba teniendo una cita. Edward asintió de nuevo, esta vez mirándome. Nuevamente, sentí la sacudida de una corriente eléctrica atravesarme. Esta vez, me convencí de que era algo demasiado fuerte como para que fuera unilateral.
"Sí." Dijo, una sonrisa jugando en la esquina de sus rosados y besables labios. "Rose y yo fuimos amigos desde la escuela primaria, y una relación romántica parecía ser el siguiente paso. Fue como que progresó." Suspiró y se detuvo ante un semáforo en rojo, pasando una de sus manos por su cabello. "Funcionó por un tiempo. Nos casamos tres años después de empezar a salir, y Annabelle llegó un año después. Todo estaba funcionando muy bien. Pero para cuando Annabelle cumplió los cinco, no podíamos pretender más, y todo se volvió demasiado difícil. No la amaba como debería haberlo hecho. Y ella no me amaba a mí de esa manera tampoco. De alguna forma las cosas se habían vuelto totalmente platónicas otra vez, y aunque intentamos mantenernos juntos por Annabelle… las cosas se terminaron."
"Oh." Dije en voz baja, alisando una arruga inexistente en mi vestido. "Lo siento."
Edward se echó a reír. "No tienes nada que lamentar. Fue un error que Rosalie y yo cometimos años atrás, y lo hemos superado. Seguimos siendo amigos. Es más fácil para Annabelle y no sé… no podemos dejarnos ir al otro por completo." Suspiró y me miró cautelosamente. "¿Es eso totalmente absurdo?"
Sacudí mi cabeza y me reí. "Sé exactamente cómo te sientes." Dije en voz baja, volviendo a mirar por la ventana en lugar de sus penetrantes ojos que hacían que me estremeciera. "En Forks, estuve saliendo con este chico, Mike, por tres años. Todo iba realmente bien, y pensé-" Hice una pausa, reviviendo el rechazo que había experimentado. "Pensé que Mike querría casarse conmigo." Dije finalmente, volviendo a mirar a Edward. Parecía estar concentrado en lo que decía, y una pequeña arruga se había formado entre sus cejas. "Pero resultó ser que mi relación con mi mejor amigo de toda la vida, Jacob, era demasiado para él. Mike dijo que debía elegir, y yo simplemente no podía. Terminé con todo y me mudé aquí como una especie de… escape juvenil. Renuncié a mucho. Mi trabajo, mis amigos, mi familia…" Mi voz se fue apagando; mis ojos comenzaron a aguarse un poco.
La mano de Edward se apoyó suavemente en mi rodilla, y la apretó con delicadeza. "Pero ahora que estás aquí, las cosas pueden ser diferentes. Puedes empezar de nuevo." Dijo en voz baja, su voz un poco ronca.
Asentí, paralizada en su rostro. Edward quitó su mano lentamente y se aclaró la garganta.
"Ya llegamos; vamos a cenar." Dijo, y asentí en silencio.
Ya me había convertido en gelatina, y lo único que había hecho era tocarme la rodilla.
Nota de traductora: ¿No les dije que querían que llegara este capítulo? Si les gustó este, el que sigue les va a gustar más ;)
Ahora sí, me voy.
Tal vez nos volvemos a leer a la noche, besos!
Mar.-
