Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.
BPOV
La cena con Edward fluyó con una naturalidad sorprendente. Había recibido miradas envidiosas de otras mujeres en el restaurante por cómo él caminó con su mano en la parte baja de mi espalda y cuando apartó la silla para que me sentara.
Hablamos. Mucho. Me enteré que tenía otro hermano además de Alice – un hermano gemelo llamado Emmett, que juega al fútbol americano para los Chicago Bears. Me contó que había ido a la Escuela de Medicina de Harvard y que hizo el curso preparatorio en Stanford. Tenía treinta y seis años. Su color favorito es el azul y se había roto tres huesos: un brazo cuando tenía siete y saltó de una mesa, una pierna cuando tenía quince y se cayó de un árbol, y la clavícula cuando tenía diecisiete, que fue lo que le impidió cumplir su sueño de convertirse en jugador de fútbol.
Y creó que él descubrió más cosas sobre mí. Contesté con sinceridad todas sus preguntas, contándole sobre la ciudad en la que crecí y cómo había pasado la mayoría de los años de mi adolescencia viajando con frecuencia de un punto al otro del país, de la casa de mi padre en Forks, Washington, hacia la de mi madre en Jacksonville, Florida. Le conté que tenía treinta y que era escritora, e insistió en que su madre había leído mi único libro publicado y le había encantado.
Conversar con él era increíblemente fácil. Su voz era encantadora, y tan suave como el terciopelo. Me encontré sonrojándome más de una vez durante la cena, una cuando me preguntó cómo estaba mi brazo herido, y luego cuando había tomado mi mano con delicadeza en la suya.
Estar de la mano con él, por más infantil que fuera, era maravilloso. Sus manos eran grandes, cálidas, y suaves, y acariciaba mis nudillos con su pulgar de vez en cuando, haciéndome sonreír.
Para cuando terminamos la cena, tenía la sensación de conocer a Edward Cullen de toda la vida.
Luego, fuimos al cine, aunque apenas podía concentrarme mientras Edward seguía sosteniendo mi mano. Todo el tiempo estuve deseando que pusiera su brazo alrededor de mis hombros, pero no lo hizo.
Pero con un hombre tan asombroso como Edward, con gusto tomaría todo lo que pudiera conseguir.
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Después de la película, Edward me llevó a casa y casi podía escuchar mi corazón intentando salirse de mi pecho, estaba latiendo tan fuerte.
¿Me daría un beso al despedirse? ¿Querría subir al departamento conmigo? Miré de reojo el reloj en el salpicadero, mordiendo mi labio mientras lo hacía. Eran casi las once, y Edward había dicho que necesitaba estar en su casa para ese entonces; su hija lo estaba esperando y él tenía que trabajar al día siguiente.
"Vamos, te acompaño hasta tu departamento." Dijo Edward, abriendo caballerosamente la puerta del auto para mí y ofreciéndome su mano.
"En serio, no tienes que hacerlo." Dije, sonrojándome por lo que parecía ser la millonésima vez de esa noche.
"Tonterías." Edward sacudió su cabeza; envolviendo un brazo alrededor de mi cintura mientras me llevaba hacia el edificio y dentro del ascensor. "Además, quiero asegurarme de que no te lastimes." Se burló juguetonamente, sus ojos verde esmeralda brillando mientras reía suavemente.
"Bueno, ¿puedo al menos invitarte con una taza de café o… algo?" Pregunté tímidamente mientras nos acercábamos a la puerta de mi departamento. Edward bajó su cabeza un poco para mirarme a los ojos y me dio una pequeña pero deslumbrante sonrisa.
"Realmente debo irme a casa." Murmuró en un tono de disculpa suave. "Pero me encantaría hacer esto nuevamente. ¿Estás libre el viernes que viene?" Mis hombros se hundieron un poco ante eso – faltaban seis largos días para el viernes. Pero aún así, él quería salir conmigo otra vez, y no podía estar más emocionada por ese hecho.
"Eso suena muy bien." Dije alegremente, sin molestarme en ocultar lo contenta que estaba ante la perspectiva de una segunda cita.
"¿Qué te parece si te paso a buscar a las siete? Voy a cenar con mi hermano, su esposa Tanya, Alice, y Jasper." Dudé, no quería molestar en lo que parecía ser una reunión familiar. Edward obviamente percibió mi momento de vacilación, y sonrió. "Vamos Bella, no me hagas ser el único que va solo." Pidió, haciendo sobresalir levemente su labio inferior. Sonreí y sacudí mi cabeza, fascinada por lo… adorable que podía verse sin dejar de ser increíblemente sexy.
"Bien, Cullen." Rodé mis ojos dramáticamente pero sonreí, dejándole saber que estaba bromeando. "A las siete en punto." Dije en una voz más tranquila, y Edward asintió.
"A las siete." Confirmó. "Y puedes hablar con Alice sobre cómo hay que ir vestido para esto, ella lo sabe mucho mejor que yo." Me reí nuevamente y las manos de Edward se movieron un poco de mi cintura; ahora estaban apoyadas suavemente en la parte baja de mi espalda. "La pasé realmente bien ésta noche." Dijo, mucho más serio que antes. Me sonrojé un poco y lo miré a los ojos.
"Yo también." Dije en voz baja, dando un pequeño paso más cerca de él.
Entonces, en ese momento, supe que podía morir feliz. Muy, increíblemente, feliz. Porque cuando Edward se inclinó y me besó, fue diferente a cualquier cosa que pudiera haber sentido antes. Sus labios se amoldaban perfectamente a los míos, y su sabor era increíble. Sentía como un millón de pequeñas descargas eléctricas corriendo por mi cuerpo, y mis rodillas por poco ceden cuando él se alejó.
"Buenas noches." Murmuró, tocando con su dedo índice la punta de mi nariz y desapareciendo por el pasillo hacia el ascensor.
Me tomé un momento para reorganizar mis pensamientos, pero para cuando pude abrir la puerta de mi departamento, alguien se acercó a mí a toda velocidad.
"¡Oh, dios mío!" Chilló Alice, dando saltitos. "¡Lo sabía! ¡Sabía que eran perfectos el uno para el otro! ¿Se divirtieron? ¿A dónde fueron? ¿Hablaron de mí? ¿Van a volver a salir? Bueno, por supuesto que van a volver a salir, acaban de besarse, ¡en el medio del pasillo! ¡Oh dios mío, acabas de besar a mi hermano! ¡Acabas de besar a Edward!" Chilló, dando saltitos y agarrándome los hombros con firmeza.
"Cálmate, Alice." Me reí, moviendome de su agarre de acero. "¿Cómo sabes que nos besamos?" Pregunté, masajeándome el lugar donde me había apretado tan fuerte.
"Estaba viendo por la mirilla." Dijo Alice como si fuera algo obvio. Rodé mis ojos pero no pude contener la sonrisa.
"Supongo que voy a cenar con ustedes el próximo viernes." Balbuceé, sabía que iba a enloquecer de nuevo. Lo hizo, chillando fuertemente.
"¡Yay! Ooh, ¡vamos a conseguir lo que te vas a poner, ya mismo!" Dijo Alice entusiasmada, y comenzando a arrastrarme hacia su departamento antes de que pudiera decir que estaba demasiado cansada.
Pero no importaba.
Él me besó. Y qué beso había sido.
Nota de traductora: Aaaa! Me encantó el capítulo, me encantó la cita, me encantó el beso. Sé que es como muy corto, y hay otros besos 'mejores' dando vueltas por FF. net, pero lo amé. Es tan lindo *suspiro*.
No me odien por no haber actualizado You've Got Mail todavía. Estoy justificada (no, en realidad no). Aunque sí es verdad que el martes a la noche me quedé sin Internet, y ayer no estuve en casa en todo el día. Pero voy a intentar tener dos para hoy. Y también actualizar In search of Euphoria. Este era el último capítulo de todas las historias que tengo traducido. Así que supongo que ahora voy a tardar más en subir nuevos capítulos.
En fin, -en palabras de Mellie- 'Los reviews son casi tan buenos como el primer beso con Edward'.
Gracias por sus reviews en el capítulo anterior. Ah! Creo que alguien me había preguntado si iba a haber EPOV y no me acuerdo si le contesté, pero la respuesta es sí. Hay varios durante la historia :)
Nos leemos, besos.
Mar.-
