Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.
EPOV
Dejar a Bella ahí parada, en la entrada de su departamento, fue una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer. Era una mujer hermosa, encantadora, dulce, inteligente, y no podía recordar la última vez que me había sentido tan conectado con alguien.
Pero, en el fondo de mi mente, había una parte de mí diciendo que no estaba listo para tener una relación seria otra vez. Ya estaba bastante ocupado con el trabajo, si le agregaba una verdadera relación, sentiría como si estuviera engañando a Annabelle.
Cuando Rosalie y yo nos divorciamos, me juré que mi hija sería lo más importante en mi vida. Ella era mi vida. Rosalie y yo teníamos la custodia compartida; Annabelle se quedaba con uno de nosotros por un mes, y luego se mudaba con el otro. Afortunadamente, la casa que Rosalie había comprado luego del divorcio estaba en el mismo distrito escolar, haciendo las cosas un poco más fáciles para nosotros y para Annabelle. Pasaba una Navidad con cada uno, y cuando estaba conmigo para esa fecha Rosalie la tenía para el Día de Acción de Gracias. La situación que habíamos logrado era algo complicada, pero nos arreglábamos para mantenerla bajo control.
El divorcio había sido difícil para Anna, lo que era totalmente normal. Ser trasladada de una casa a la otra tampoco había sido fácil para ella, pero con los años se acostumbró. Annabelle no había conocido a ninguna de las mujeres con las que me salí luego del divorcio; ninguna había sido realmente significativa.
De hecho, solo salí con tres mujeres después de divorciarme. Primero, Kate Denali, quien era la hermana de mi cuñada. Kate era la chica perfecta con la cual salir después de una ruptura- divertida, para nada pegajosa, y nada que ver con mi ex esposa. Pero cuando ella quiso más de la relación que yo… tuve que terminar todo. Había pasado sólo un año desde el divorcio, y no estaba listo.
Entonces, pasé a Emily Korey unos pocos meses después. Sinceramente no recuerdo qué vi en ella, salimos por un mes o dos. Simplemente sabía que no quería estar más con ella.
Al poco tiempo de romper con Emily, conocí a Angela Weber. Angela había sido increíblemente dulce y maravillosa, pero otra vez, me di cuenta que aún no estaba en el lugar indicado para una relación seria a largo plazo. Angela había entendido, y todavía seguíamos llevándonos bien. De hecho, se casaría el mes próximo con un compañero de la secundaria, Ben, y yo iba a ser el padrino de boda.
Angela y yo habíamos terminado hace dos años, y no había pensado en salir con nadie desde entonces. Pero ahora, al conocer a Bella, había empezado a cambiar de parecer. Seguía sin saber si estaba preparado, pero no estaba dispuesto a renunciar a una relación, especialmente con alguien tan asombroso como Bella. Así que lo intentaría, y, con suerte, tendría éxito.
Porque podía verme en un futuro con Bella.
"¡Hey, llegué!" Avisé, cerrando suavemente la puerta principal. Sabía que Annabelle seguramente estuviera despierta, después de todo, tenía trece años y eran las once de la noche de un viernes. Pero Annabelle no sabía que había estado en una cita, y quería mantenerlo de esa forma.
No quería que Annabelle supiera de Bella, a menos que las cosas se pusieran serias entre nosotros. Annabelle la había pasado mal cuando Rosalie y yo empezamos a salir con otras personas, y pensé que quizás sería mejor mantener las cosas de esta forma por el momento.
"¡Edward! ¿Cómo estuvo tu noche?" Mi mamá vino hacia la entrada, limpiando sus manos en un repasador.
"Estuvo bien, mama. Tanya y Emmett dijeron que irían a la fiesta del hospital la semana que viene." Le informé, besando su mejilla.
"Oh, bien. No los he visto en un tiempo." Dijo mamá, haciéndome señas para que la siguiera a la cocina. "¿Vas a llevar a la chica?" Preguntó en voz baja, asegurándose de que Annabelle no tuviera forma de escucharnos.
Rodé los ojos, y me serví un vaso de agua. "Su nombre es Bella, mamá. Y no sé." Contesté, y mi mamá sonrió.
"Edward, has estado divorciado por seis años." Dijo, frotando mis brazos. "Creo que Annabelle no tendrá problemas en que salgas con alguien."
"Tal vez." Dije, encogiéndome de hombros. "Pero voy a esperar y ver cómo van las cosas. Y luego, si las cosas funcionan, hablaré con Anna."
Mamá suspiró y se frotó la frente. "Bien."
"¿Dónde está Annabelle?" Pregunté, abrazándola con un brazo. "¿Ya se ha ido a la cama?" Mamá rió y sacudió la cabeza.
"Sí, ¡claro! Está viendo una película en tu habitación." Me informó, entonces miró el reloj. "Bueno, mejor me voy yendo. Lavé todos los platos, doblé la ropa que estaba en la secadora, y puse una carga de toallas en la lavadora. Deberían estar listas en unos minutos." Dijo mamá, colocándose el abrigo mientras la seguía hacia la puerta.
"Mamá, soy un hombre adulto. No tenías que hacer eso." Protesté, pero ella se limitó a sonreír y me dio una palmadita en la mejilla.
"Edward, podrás ser un adulto, pero sigo siendo tu madre. Cuando veo ropa sucia, es mi instinto ocuparme de ella." Dijo, y besé la parte superior de su cabeza.
"Gracias, mamá. Conduce con cuidado." Dije, saludando con la mano mientras ella caminaba hacia el auto.
"¡Adiós!" Gritó, y la vi salir de la calzada y marcharse antes de cerrar la puerta.
"¿Anna?" Llamé, subiendo las escaleras. No contestó, entonces caminé hacia la puerta de la habitación principal y asomé la cabeza. Annabelle estaba despatarrada en mi cama, viendo 'The Notebook' y comiendo palomitas de maíz.
"Hola, Anna." Dije, entrando en el cuarto y sentándome a su lado en la cama.
"Hola." Dijo, echándome un vistazo y luego volviendo su atención a la película. "¿Qué tal tu noche?" Preguntó, con la boca llena de palomitas.
"No hables con la boca llena." La regañé, y luego revolví sus rubios rizos con mi mano. "Pero mi noche estuvo bien. ¿Qué tal la tuya? ¿Te divertiste con la abuela?"
Annabelle tragó rápidamente y asintió. "Seh." Entonces sonrió y me miró por el rabillo del ojo. "La abuela me estaba contando historias de ti y el tío Emmett y la tía Alice cuando eran chicos." Gruñí, y Annabelle comenzó a reír. "¿De verdad prendieron fuego una ardilla muerta?"
"¡Fue un accidente!" Protesté, pero no tardé en echarme a reír con Annabelle. Cuando conseguí dejar de reírme, Annabelle se puso repentinamente seria.
"¿Por qué mamá y tú no tuvieron más hijos?" Preguntó repentinamente, y vacilé, buscando el control remoto y apagando el televisor. Annabelle no protestó.
"Es complicado, Anna." Empecé, y Annabelle alzó sus cejas.
"Entonces explícame. Tengo trece años, papá. Por favor, sólo… explícalo." Dijo, trazando con sus dedos los hilos del edredón.
Pasé mis manos por mi cabello, tratando descifrar cómo decir las palabras de la mejor forma. "Annabelle, tú eres lo único que salió bien de nuestro matrimonio. Nunca, nunca me arrepentiré de haber tenido un hijo con tu madre, porque te amo más de lo que puedo expresar. Pero tu mamá y yo… no estábamos destinados a estar juntos. Lo intentamos, y tú saliste de ello. Pero incluso cuando eras una niña, tu mamá y yo sabíamos que no podíamos hacer funcionar las cosas. Lo intentamos por unos años, pero se había terminado mucho antes de que firmáramos los documentos del divorcio."
Annabelle me frunció el ceño y giró un mechón de su cabello alrededor de su dedo índice. "¿Crees que si yo no hubiera nacido, se hubieran divorciado antes?" Preguntó, y la miré confundido. ¿Qué importaba eso? "Sólo me preguntaba." Explicó Annabelle, captando mi expresión.
"Sí, probablemente nos hubiéramos divorciado en los primeros años de nuestro matrimonio. Sólo pasamos esos ocho años porque te amábamos demasiado y pensamos que sería lo mejor para todos. Obviamente, no lo fue." Suspiré y miré el reloj alarma en mi mesa de luz. "Ya son las doce, Anna. Tienes que acostarte." Dije, acercándola a mis brazos y dándole un gran abrazo. "Te amo, bebé."
Sonrió levemente y besó mi mejilla. "Te quiero, papi." Dijo, y entonces se deslizó de la cama y caminó silenciosamente fuera del cuarto.
La miré mientras cerraba la puerta de mi habitación y me dejé caer en la cama una vez que se había ido. Las cosas se estaban volviendo más difíciles de explicar, y Annabelle tenía más preguntas que yo respuestas.
