Disclaimer: Narnia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a C.S. Lewis y las personas que tengan los derechos, NO escribo esto con ánimos de lucro, solo pura diversión y aburrimiento.

*Advierto este fic contendrá algunas veces lenguaje y escenas un poco fuertes.


CAPITULO 20

"BODA REAL"

(Narnia)

Los preparativos de la boda toda la semana se habían intensificado, se observaba como Kaleb ayudaba a su madre a elegir la decoración, como los sirvientes traían vestidos, telas, comida, como se vestirían las damas, etc., era todo un caos.

Ese día faltando unas horas para la boda, Olaf el guardián de la fuente de poder y protector de los reyes estaba en un gran dilema ya que descubrió un gran secreto necesitaba decirlo pero el rey era de poca confianza por lo que decidió ir con el hijo de este. Rilian.

Cuando se dirigía hacia la habitación del príncipe, noto que alguien lo vigilaba por lo que saco su espada pero fue interceptado por dos bolas naranjas que giraban, tomándolo de las manos lo llevaron a una pared pegándolo fuertemente, era magia y por más que sacaba sus poderes era imposible, observo que tres figuras encapuchadas se dirigían hacia él. Sus ojos se saltaron al ver de quien se trataba.

-Hola Olaf –dijo Kried con una sonrisa

-¿QUÉ HACES AQUÍ? –pregunto Olaf aun luchando con aquellas cadenas

-Porque estas luchando sabes que nunca podrás contra mi magia –respondió Kried burlonamente

-Sabes que me voy a soltar y esta vez no te voy a dejar con vida –haciendo que una gran llama azul lo rodeara –no te vas a escapar –decía Olaf justo cuando rompía las cadenas.

-Sabía que provocaría que tus poderes se expandieran dejándote indefenso –y sin esperarlo la mano de Kried estaba dentro del pecho de Olaf mientras este sostenía el brazo, su rostro notaba dolor pero no se daría por vencido –Lo siento pero no podrían existir dos del mismo poder y sabes que solo tienes tres días antes de que la luna llena toque el cielo, espero que hayas disfrutado tus cien años de vida –dijo Kried cuando saco su mano dejando indefenso al protector tirado en el piso.

-No ganaran… jamás… jamás –decía con dificultad Olaf con sus manos en el pecho donde a simple vista no existía nada pero el interior de su cuerpo se estaba pudriendo.

Kried sonrió sarcástico y continuo su marcha, Olaf se levanto, el dolor era insoportable, era como si quemara por dentro y no poder sacarlo, mentalmente trato de localizar a sus hermanas pero era como si la señal se hubiera distorsionado, sus poderes flaqueaban, se estaba muriendo y nadie podría evitarlo, fue justo en ese momento que cayó desmayado en un pasillo obscuro.

Rilian no podía dormir, su padre se casaría en unas cuantas horas con una mujer desconocida, estaba en peligro de perder su puesto como segundo para llegar al trono y convertirse en el tercero después de Kaleb. Se decidió dar una última ronda ilegal por los pasillos fue justo en ese momento que escucho que alguien caminaba rápidamente por lo que en una de las armaduras rápidamente se situó detrás para no ser visto, pasaron tres tipos dos de ellos encapuchados y el otro lo conocía pero no recordaba, fue cuando el tipo volteo hacia donde estaba él escondido y la mirada se topo con la del príncipe, recordó esos ojos, era quien torturo a su padre junto con Susan y Lucy.

Pero fue como si no existiera porque siguieron su camino, quería salir a luchar y vengar lo que había sucedido pero escucho que alguien más caminaba, observo que era una silueta que caminaba torpemente, tomo la espada de la armadura y caminando lentamente llego hasta donde se encontraba aquella sombra, fue cuando se dio cuenta que era un hombre tirado en el piso pero al llegar a ver de quien se trataba, soltó la espada para recurrir en su ayuda.

-¡Olaf que te pasa! ¡Respóndeme! –Exclamaba desesperado Rilian mientras movía bruscamente a Olaf -¡por favor! ¡Por favor!

Olaf sintió alivio que al abrir los ojos quien lo encontró fuera Rilian por lo que sonriente dijo –No llore su majestad… no puedo dejar el camino tan fácil para llegar a la reina Lucy

-¡Imbécil! –mirándolo molesto -¿Qué te paso? Vi que unos hombres salían de aquí, de hecho vi a quien daño a Lucy… -decía Rilian

-Lo sé me hirió a mi también –tratando de levantarse –se llama Kried

-Tenemos que hacer algo va a herir a alguien más –decía desesperado Rilian tomando de nuevo la espada

-No su trabajo era eliminarme a mí y… lo acaba de cumplir –sosteniéndose de la pared, Rilian lo miraba extrañado –aunque no lo creas solo me quedan dos días de vida

-¡QUÉ! Pero tú eres inmortal –decía incrédulo Rilian

-No… solo puedo vivir un poco más pero tengo formas de eliminarme –respondió tan tranquilo Olaf, mientras se quitaba la camisa dejando ver que cerca su corazón una marca negra se volvía más grande –me voy a morir Rilian.

-¿Qué? ¡No es posible! –pronuncio Rilian en shock

-¡OLAF! –se escucharon dos voces de niñas que se aparecieron para abrasar a su hermano

-Sabemos que no se puede hacer nada y lo que pasara en unos días… Kried sabe todo, solo no dejen que toque la fuente –decía tranquilo Olaf mientras Kyla tenía lágrimas en sus ojos

-Te amo hermanito –decía Trin abrazándolo

-Yo también te amo, te voy a extrañar –decía Kyla uniéndose al abrazo

-Pero no pueden hacer algo, tienen magia –dijo de pronto Rilian al ver que nadie parecía ver el problema

-Querido príncipe, esta magia es muy poderosa y nuestros poderes son escasos para revertirla, Kried lo sabe y fue por eso que lo hizo… dejar débil al protector de Cair Paravel –decía Trin secamente

-Mi hermana tiene razón mi querido amigo, estoy muriendo pero creo que aquí no podemos hablar es muy arriesgado –dijo Olaf mirando a todos lados

Kyla tomo a Rilian de la mano y este sin esperarlo se encontraba en otro lugar del castillo que él no conocía, era una sala blanca que daba justamente hacia el norte, no había sillas solo cuatro grandes tronos, donde estaban cuatro coronas dos de oro y dos de plata.

-¿Dónde estamos? –pregunto curioso Rilian ante aquella sala misteriosa.

-En el salón de tronos de los reyes –respondió Trin mientras ayudaba a Olaf a recostarse en una cama blanca que apareció de la nada.

-Pero solo hay cuatro no deberían ser más –decía Rilian acercándose a los tronos misteriosos lentamente

-Cada rey tiene un trono distinto y tiene una marca, ese trono se traslada aquí cuando un nuevo rey hace posesión… -Rilian escuchaba con atención –cuando tu padre deje el trono, tú tomaras posesión y su recuerdo estará aquí junto con su corona –explicaba Kyla

-Pero entonces… estos cuatro son de Lucy, Susan, Edmund y Peter, pero todos los telmarinos donde están -preguntaba Rilian

-Solo los que se merecen estar en esta sala llegaran, Caspian X se merecerse un lugar a pesar de sus acciones pero el gran León Aslan lo ha decidido así, desde mucho antes de que él naciera –respondió fríamente Trin

-Ya veo –exclamo sorprendido Rilian –pero que hacemos aquí

-Esta sala es algo que solo algunos tienen la oportunidad de conocerla, Olaf es un guerrero que protege todos los secretos de este castillo pero tiene uno en especial… -Rilian no entendía –es el protector de la fuente de poder que la maldad busca –decía Kyla tristemente al ver a su hermano como se retorcía de dolor

-Acepto todo los desafíos porque ama Narnia al igual que todos los que estamos aquí… uno de ellos es morir –concluyo Trin

-Pero yo que tengo que hacer aquí, tenemos que hacer algo no se puede morir así como así, además les tenemos que decir a los demás sobre todo a Lucy –dijo Rilian preocupado fue justo cuando Olaf se levanto y con las fuerzas que tenia lo llevo hasta la pared mirándolo fijamente

-Tú ni nadie va a decir nada, déjame hacer mi trabajo es por lo que te traje aquí así que escucharas el plan, lo respetaras y además faltaras a la boda de tu padre se complico un poco todo –dijo con voz fuerte Olaf dejando pasmado a Rilian que solo asintió.

Después de aquel incidente Trin, Kyla, Olaf y Rilian idearon un plan que este último temía por lo que pasaría dentro de unas horas.


Las horas pasaban y era una tortura para Susan, Caspian se casaría de nuevo y no sería con ella, no podía faltar porque prometió ir, no quería verse débil frente a la nueva reina, Nira, estaba en el balcón de su habitación, sentada en un pequeño sillón de madera observando la luna mientras lágrimas silenciosas caían lentamente por cada recuerdo.

Se escucho la puerta abrirse, era su pequeña hermana quien traía dos tasas enormes de chocolate caliente, entregándole una para sentarse junto a ella.

-Sabia que necesitabas una tasa para dormir –dijo Lucy observando cómo su hermana no quitaba la mirada de aquella hermosa luna casi llena.

-Dos veces y no es conmigo –dijo sarcástica Susan mientras secaba una de las lágrimas que caía en ese momento

-Ven aquí Susan –dijo Lucy poniendo su tasa en el suelo para que su hermana se pusiera en sus piernas mientras ella le acariciaba el cabello –llora necesitas sacar todo lo que tienes dentro.

Susan apoyo su cabeza en las piernas de su hermana, sus ojos parecían que nunca podrían parar, fue así hasta que sus ojos se cerraron por el cansancio, fue hasta entonces que Lucy pudo dormirse pensando que el día de mañana sería extremadamente largo para todos.


Llego la mañana y las prisas junto con los últimos detalles de la boda, todos los invitados estaban arribando de los más altos cargos junto con algunos plebeyos elegidos por el rey. Caspian se preparaba con su traje negro con hijos de oro, había decidido dejarse la barba ya que según él lucia más maduro y a la vez hacia que verlo más joven de lo que en verdad tenia.

Peter termino por escoger el traje color verde mar con vestiduras plata mientras Edmund con un traje azul rey con vestiduras plata también, las reinas Lucy llevaba un vestido azul marino y Susan un vestido rojo con dorado. La que si sorprendió a todos fue Liliandil quien se apareció en el recinto con un vestido dorado que resplandecía aun siendo de día, el que no se llego por ningún lado fue Rilian todos comprendieron que era mejor no molestarlo porque a la vez ya sabían lo que sucedía.

La ceremonia comenzó entrando por el largo pasillo cubierto de flores rojas, el rey Caspian para enseguida las trompetas de la marcha real comenzaron a tocar cuando Nira y su hijo Kaleb entraban a la gran sala donde un ministro hacia presencia para casar a los novios. La novia fue entregada al rey quien con una sonrisa la recibió.

Susan Pevensie estaba en primera fila con la mirada perdida en una de los ventanales pero cuando el encargado de aquel proceso pronuncio –Rey Caspian X acepta por esposa a esta dama para respetarla y sobre todo amarla todos los días que están de su vida –hubo silencio total pero en seguida se escucho –Acepto –una lágrima silenciosa se desprendió, Edmund al ver aquello tomo de la mano a su hermana quien lo miro con una sonrisa fingida, si algo tenia ella era que nunca se vería débil frente a los demás a menos que no tuviera elección.

En minutos todos los invitados estaban felicitando a los nuevos novios y a la nueva reina de Narnia, Susan quedo en la parte de atrás no quería sufrir más ese día ya era demasiado, un pedazo de su corazón se abría desaparecido, fue en ese momento que Caspian la vio desde donde estaba y metiéndose dentro de la multitud llego a ella con una sonrisa en el rostro y feliz.

-Qué bueno que viniste –dijo Caspian mirándola fijamente

-No me lo podía perder… a pesar de todo… eres mi amigo –dijo Susan sonriendo para darle un abrazo a Caspian cuando sintió sus brazos sintió que lo había perdido

-Bueno creo que necesito regresar –decía Caspian nervioso al ver que Susan no lo soltaba

-Claro –reacciono Susan y vio como se marchaba con su nueva novia

Ya no soportaba aquella tortura, sin hacer ruido dio media vuelta para salir de ese lugar, lo amaba y no podía seguir viendo como el hombre de sus sueños y que amaba se alejaba con otra de nuevo, llego hasta uno de los jardines, sentándose en la orilla de la pequeña fuente y sin que nadie la interrumpiera lloro. A lo lejos vio que alguien se acercaba era la silueta de una mujer pensó que era su hermana pero cuando se dio cuenta de quien se trataba, mejor decidió ignorarla.

-Sabía que no podrías con esta presión –dijo Liliandil

-Ya estarás contenta prefiere a otras mejor que a mi… nunca fui una rival –decía Susan limpiando sus lágrimas

-No estoy feliz… era mi esposo siempre estuve luchando contra tu recuerdo cuando era otra quien me saco del corazón del rey solo con ordenarlo –decía irónicamente Liliandil

-Lo sé… dos veces, la primera vez estaba muy lejos de aquí… trate de alejarme de todo recuerdo pero aun así nunca lo logre… hoy estoy aquí y no creo que pueda soportarlo es como si me arrancaran el corazón –dijo sonriendo sarcástica Susan

Liliandil nunca pensó en acercarse a Susan pero estaba viendo como sufría, la abrazo como si una madre protege a su hija –todo estará bien, tranquila –dijo comprensiva

-No entiendo… porque –dijo Susan sonando molesta

-Te diré que vamos a hacer –mirándola a la cara –vamos a entrar a esa fiesta y disfruta como en cualquier otra que nadie vea tu debilidad que se perfectamente que no la tienes –dijo ordenándole Liliandil.

Susan solo asintió y poniéndose de pie de nuevo fueron de regreso al salón donde estaba la música, baile y comida, tratando de hacer lo que sugirió Liliandil ignorando por completo al rey. Kaleb se acerco pidiendo bailar con ella por lo cual acepto sin ningún prejuicio.

De repente las puertas se abrieron violentamente haciendo que todos los guardias respaldaran a los reyes, sorprendidos quien era, Rilian, Olaf y sus hermanas.

-¿Qué les pasa? –pregunto un fauno jefe de los soldados

-Vine a la boda de mi padre o a caso se me está prohibido –dijo Rilian tomando una copa de vino

-Sí pero no de esta forma –respondió Kaleb mirándolo retadoramente quien salía desde donde estaba protegiendo a su madre.

-Mejor niño perfecto, porque no nos dices cual es la verdad de todos ustedes –señalando a Nira quien estaba detrás de Caspian –muéstranos tus verdaderos poderes… Kried –dijo Rilian mirándolo fijamente.

-Eres muy listo… Olaf te tardaste demasiado –respondió Kaleb sonriente –creo que ya se a que has venido pero no te los llevaras sobre mi cadáver… ¡Cierren las puertas y a los reyes resguárdelos de estos locos! –ordeno mirando a Olaf quien lanzo una espada a Rilian justo cuando uno de los soldados llegaba hacia él.

Liliandil con su magia llego hasta su hijo y con un solo un chasquido de dedos los soldados que querían atacar salieron disparados hacia todas partes, cayendo uno en el pastel de bodas.

-Quien tenga problemas con mi hijo… el príncipe Rilian legitimo heredero al trono de Narnia se las verá conmigo –pronuncio con firmeza Liliandil

Peter al ver la situación decidió proteger a su familia por lo que tomo una de las espadas de una de las armaduras, Susan se levanto un poco el vestido y quitándose dos dagas entregándole una a Lucy –Tienes que estar preparada para todo momento… además no tengo mi arco –dijo animada caminando hacia donde se dirigía su hermano

Se toparon a Kyla que les mostro rápido el camino justo en ese momento unos soldados con los ojos totalmente en blanco los querían atacar.

-¡Por aquí! –se escucho a Kyla cuando jalaba del brazo a Susan pero estaban rodeados

-¿Y ahora qué hacemos? –pregunto Edmund nervioso a espaldas de su hermano

-No sé… Susan tienes algún plan –su hermana negaba con la cabeza –Kyla necesitamos ayuda –dijo Peter cuando los soldados se acercaban lentamente

Fue justo en el momento que Rilian y Olaf aparecieron pero solo fue un momento que pudieron avanzar porque parecía que esos soldados se multiplicaban cuando los mataban.

-Rilian sácalos de aquí –ordeno Olaf mirando suplicante al príncipe mostrándole

-Pero mi padre y tú no sobreviras a esto –dijo Rilian

-Tú padre sabes que no podemos y yo me las arreglare ha llegado mi tiempo querido amigo –empezando a brillar de manera sorprendente –dile a Lucy que siempre la protegeré y… la amo –fue lo último que escucho Rilian antes de que apareciera en el bosque frente a un viejo árbol, dentro de otros muy frondosos.

Observando que estaban todos al igual que él, eso no era parte del plan, Trin saco una llave en una parte del árbol al girarla se abrió una puerta en el tronco –Por favor están en su casa –dijo Kyla sonriente

-¿Y Olaf donde esta? –pregunto Lucy preocupada Kyla miro a Rilian quien solo bajo la mirada -¿Qué paso? ¿Qué me ocultan?

-Solo… hizo lo que tenía que hacer –respondió Rilian

-No estarás diciendo que Olaf se sacrifico para salvarnos a todos –decía Susan al no comprender aquello

Rilian no quería ver a los ojos a nadie, Olaf le dijo algo justo antes de llegar a la sala de aquella boda.

Flashback

Trin y Kyla se alistaban para poner el plan en marcha fue por lo que adelantaron dejando solos a Rilian y Olaf quien este ultimo antes de salir de aquella sala blanca detuvo al príncipe.

-Acelere el proceso de mi muerte solo me quedan unas horas más –dijo tranquilamente Olaf

-¿QUÉ? ¿Pero por qué? –dijo atónito Rilian

-Créeme es lo mejor –caminando hacia la salida dejando al príncipe sin poderse mover por la sorpresa –no te puedo dar explicaciones… solo si no sobrevivo esta noche quiero que le entregues esto a Lucy –entregándole un collar con un dije de corazón junto con una carta –veo que la dejare en buenas manos y antes de despedirme me arrodillo ante mi futuro rey –hizo reverencia y después sonrió –listo para la acción.

Rilian no creía en todo lo que hizo pero aquel hombre ante el dolor aun seguía dispuesto a luchar por su país y por su amor.

Fin flashback

-¡DIME QUE NO ES VERDAD! –suplicaba Lucy quien era sostenida por su hermano Edmund -¡OLAF, NO POR FAVOR!

-Lo siento… Olaf me ordeno no decir nada –dijo Rilian sacando de su saco una carta con un collar dorado para entregarlo a su dueña –pero me dijo antes de… morir que te amaba y siempre te cuidara desde donde se encuentre –Lucy no dejaba de llorar –era un magnifico soldado, hombre y guardián pero sobretodo fue un digno rival que nunca le podre decir cuánto hizo por mi –las lágrimas salieron de sus ojos

Lucy no soporto más desmayándose por lo que Peter la tomo en brazos para llevarla a una de las habitaciones, Edmund y Susan no creían todo lo que escuchaban por lo que abrazados fueron acompañar a su hermana quien necesitaría mucho apoyo por aquel golpe.

Liliandil sabía que necesitaba dejar a su hijo solo quien no quiso pasar a la pequeña casa porque necesitaba tomar un poco de aire fresco. Trin y Kyla también estaban tristes por lo que acompañaron al príncipe, haciendo un tipo de ritual donde sacando unos dijes en forma de estrella uniéndolos y junto con el de Olaf que estaba encima de estos una gran luz bajo para llevarse aquella estrella hacia el cielo y posarla dentro de todas pero con un brillo especial.

Los tres mirando hacia el cielo sabían que Olaf los guiarían en esta guerra que acababa de comenzar, muchas cosas cambiarían eso estaba seguro pero también muchos secretos se descubrirían.


Wow que intenso algo pasara

bueno espero sus reviews y nos vemos en el proximo