Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.
Mi linda beta es StephMidnight.
BPOV
Me metí en el auto, echando humo. ¿Cómo se atrevía? Echarme de la casa de esa forma era totalmente inaceptable. Me amaba, ¿y ésta era su forma de demostrarlo? ¿Eligiendo discutir con su ex esposa antes de arreglar las cosas conmigo? Dolía, mucho, que Edward me tratara de esa forma. Y era algo que, definitivamente, no iba a dejar pasar. Me debía una explicación y una gran disculpa.
Para cuando llegué a mi edificio tenía un nuevo mensaje de texto.
Por favor, dame una oportunidad para explicarme. Sé que lo que hice estuvo mal, pero déjame arreglarlo. Lo siento, Bella. Te amo, en serio.
Edward
Suspiré y miré el mensaje una vez más antes de borrarlo y apagar mi celular. Luego, fui a mi departamento, desenchufé el teléfono y tomé un pote de helado del congelador, junto con una cuchara.
Me acomodé en la cama, y comencé a llenarme con helado de chocolate bajo en calorías. Aún sintiéndome horrible, dejé el helado en la mesada y comencé a revisar los gabinetes de la cocina. Luego de unos minutos, encontré lo que buscaba.
Una botella llena, cerrada, de Patrón. Perfecto. La agarré y abrí rápidamente, tomando un trago. Me estremecí mientras el alcohol quemaba mi garganta, pero no dejé de tomar. Volví a la cama, dejándome caer con el helado y el tequila, deseando que mis problemas desaparecieran, sólo por una noche.
Me desperté con un atroz dolor de cabeza y un fuerte golpe en la puerta. Gimiendo sonoramente, me senté en la cama e hice una mueca. Una botella vacía de alcohol yacía en el suelo, junto con un pote medio vacío de helado derretido.
Los golpes continuaron, así que me levanté a regañadientes y me tambaleé hacia la puerta. Creo que nunca había tenido una resaca como esta. Y cuando fui abriendo la puerta, mi mañana empeoró.
Edward estaba ahí, viéndose agotado. Hice un movimiento para cerrar la puerta, pero Edward la detuvo con facilidad.
"Por favor, sólo déjame hablar contigo", dijo en voz baja y tranquila, notando mi expresión perturbada y de dolor.
"¿Qué tienes para decir?", pregunté, cruzando los brazos sobre mi pecho y entrecerrando los ojos. La luz del sol entraba con dureza, y mi cabeza palpitaba.
"¿Puedo pasar?", preguntó; dudé.
"Bien", espeté. "Habla rápido, ¿de acuerdo?". Di un paso a un lado para dejarlo entrar en el departamento e, inmediatamente, vio la botella vacía de Patron en el suelo. Me miró con desaprobación, pero tuvo la prudencia de no decir nada. "Habla", dije secamente, y ambos nos sentamos en la cama desecha.
"Hablé tanto con Annabelle como con Rosalie", comenzó Edward, tomando una remera que estaba en mi cama y doblándola rápidamente. "Le dije a Annabelle que eras mi novia, si me aceptas, claro. Y le dije a Rosalie que te amaba, y que ella necesitaba dar un paso al costado."
Asentí, pero no dije nada, lo dejé continuar con la disculpa que me merecía.
"Lo siento, no debería haberte echado de esa forma. Es que hemos sido sólo Anna y yo por mucho tiempo, supongo que no estoy acostumbrado a tener otra mujer en mi vida. Desde que Rosalie y yo terminamos tan mal, nunca pensé que encontraría una mujer a la cual amaría de la forma en que te amo a ti".
Respiré profundamente, obligándome a no saltar directo a sus brazos. "Si realmente me amas, necesitas dejarme entrar en tu vida. Y creo que necesitas darme un tiempo. Nosotros necesitamos… un tiempo."
Edward vaciló, e hizo una pequeña mueca.
"Ahora creo que tú deberías irte", murmuré, mirándolo a los ojos. "Te haré saber cuando esté lista para que volvamos a estar juntos". Nunca imaginé que esto sería tan difícil, especialmente luego de lo mucho que me había lastimado anoche. Aún así, mi corazón se quejaba a gritos. Muy en el fondo, sabía que Edward era el amor de mi vida y que nunca sería capaz de dejarlo ir. Y no quería hacerlo.
"Um… está bien", dijo Edward, poniéndose de pie. Se inclinó y besó mi frente con delicadeza. "Lo siento", susurró otra vez, luego apretó mi hombro con suavidad y se dirigió hacia la puerta.
Me quedé sentada en la cama, con los ojos llenos de lágrimas. No quería que se fuera, pero necesitaba hacerlo. No podía estar con él si no podía defender nuestra relación frente a su hija y su ex esposa.
No habían pasado cinco minutos, y ya había alguien golpeando nuevamente mi puerta. Gemí y sostuve mi cabeza entre las manos, odiándome por haber tomado tanto anoche. Aparentemente, beber hasta lograr tener la peor resaca del mundo no era la solución.
"¿Qué carajo quieres, Edward?", pregunté enojada, abriendo la puerta de golpe.
Pero no era Edward quien estaba en la puerta, era Alice.
"Ah... Lo siento, Alice", dije, sonrojándome y frotando mi frente. "Pensé que eras-"
"Sí, Edward", me interrumpió, distraídamente. "¿Qué pasó anoche? ¿Discutieron?", asentí, y Alice gruñó, entrando en mi departamento. "Acabo de verlo salir. ¿Se reconciliaron? ¿Hubo sexo de por medio?". Estaba vomitando las preguntas, y me quejé, tambaleándome hacia el baño y tomando unas aspirinas.
"Para, Alice. ¡Es tu hermano!", protesté, volviendo al salón.
Suspiró, sentándose en mi cama e inspeccionando su impecable manicura. "Ay, Bella, fui muy amiga de Rosalie durante años y, créeme, sé mucho de Edward y su vida sexual. Incluso podría darte consejos", comentó sin inmutarse.
"Eso es asqueroso", dije, bajando la mirada. "Pero, Alice, Edward y yo nos estamos tomando un tiempo."
Alice jadeó y sus ojos se abrieron de manera dramática. "¡Oh dios, no!", dijo, agarrando mi brazo. "¿Qué pasó?", preguntó, y sorbí mi nariz, mientras las lágrimas volvían a inundar mis ojos.
"Estábamos, em, besándonos en el sillón, y Annabelle nos vio… y, luego, llamó a Rosalie", balbuceé, respirando con dificultad y sin molestarme en limpiar mi cara. "Y Rosalie se comportó como una arpía, diciéndome puta y otras cosas horribles… y entonces Edward dijo que yo no entendía; que no tenía hijos. Era como si estuviese avergonzado de mi, Alice. Me dijo que me fuera… y eso hice", Alice me miró boquiabierta, comprendiéndome.
"Ay, cariño…", dijo, de manera tranquilizadora. Pasó su brazo por mis hombros y me acarició con dulzura. "Lo siento".
"Y yo… lo amo", continué balbuceando, mis hombros temblaban y las lágrimas seguían cayendo por mi rostro.
Alice se quedó con la boca abierta y me miró fijamente, sorprendida. "¿Lo amas? ¿Edward sabe eso?"
Asentí, intentando recobrar mi compostura. "Lo dijimos anoche, en la fiesta", admití, limpiando mis lágrimas con el dorso de mi mano. "Me temo que todo se arruinó", susurré, mirando hacia el suelo. Alice dudó, y luego apoyó su cabeza en mi hombro.
"Bella, he viso la forma en que te mira Edward. Está completamente enamorado de ti y, confía en mí, no te va a dejar ir sin luchar".
Nota de traductora: Uf, en el capítulo pasado todas se me enojaron con Edward! Para las que lo querían, acá está... Bella lo va a hacer sufrir un poquito.
