Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.


EPOV

Otro día en el trabajo… y otro día sin Bella.

Había dejado a Annabelle en la entrada del edificio de Alice porque no me atrevía a pasar por la puerta del departamento de Bella. Annabelle me había asegurado que estaría bien, era como si pudiera notar lo incómodo que me sentía; así que la dejé allí y me dirigí hacia el trabajo.

No podía pensar con claridad.

Lo primero que tuve fue una cirugía: colocar un stent(*) en las venas de un paciente de 55 años. Me obligué a concentrarme, porque era un tema de vida o muerte para la persona que estaba en la mesa. Pero la cirugía ya había terminado y ahora estaba trabajando en la sala de emergencias, tratando con rasguños de peleas, cortes y quemaduras. Este momento de la noche se volvía rutinario en la sala y me aburría con mucha facilidad. Así que ocupaba mi tiempo rechazando las atenciones del personal femenino. Eran persistentes, y eso me aterraba un poco.

"Dr. Cullen, ¿de dónde saca tiempo para entrenar? ¡Siempre parece tan ocupado trabajando aquí!", comentó Lauren, la más molesta de mis admiradoras, con voz empalagosa y apretando mi brazo.

Apenas le sonreí, alejándome un poco de ella. "A veces no puedo dormir", respondí secamente, bajando la mirada a la historia clínica que tenía en mis manos y pasando las hojas.

"Oh", dijo, su expresión decayó un poco. Claramente había captado el tono frío de mi voz. Por fin.

"Dr. Cullen, está viniendo una ambulancia; fue un accidente automovilístico", dijo una de las enfermeras. "Están llevando a la paciente a la unidad de Cuidados Intensivos y usted debe esperarlos afuera. Estarán allí en unos dos minutos". Asentí y me apuré hacia la puerta, sabiendo que esto podría ser lo más interesante y estimulante de mi noche.

Efectivamente, para cuando llegué afuera, la ambulancia estaba estacionando y sus luces parpadeaban.

Me quedé ahí mientras comenzaban a bajar a la paciente.

"Mujer de 30 años, posiblemente con el cuello roto y una herida en la cabeza. No podemos detener la hemorragia de su cabeza hasta determinar si se rompió el cuello", me informó el paramédico, mientras la paciente era llevada rápidamente hacia el edificio. Al dirigirnos hacia la Sala de Trauma Nº3, alcancé a ver parte del rostro de la mujer y juro que casi se me detiene el corazón.

Era Bella. Manchas de sangre se veían en su rostro y en su hermoso cabello marrón. Tenía moretones en el lado izquierdo de su cara y vi una laceración en su hombro que, probablemente, había sido causada por el cinturón de seguridad. Sus ojos estaban cerrados y los labios ligeramente separados. Me sentí entumecido mientras la ubicábamos en la sala, pero quería ser el que se encargara de ella. No me importaban las consecuencias de tratar a alguien tan cercano, tenía que asegurarme de que Bella fuera atendida correctamente. Tenía que asegurarme que estuviera bien.

Primero, revisé que su cuello no estuviera roto. Con cuidado, lo chequeé y hasta largué un suspiro de alivio. "Su cuello no está roto", comenté. "Denme un poco de gasa, necesitamos detener la hemorragia de la herida de su cabeza antes de que se desangre", dije bruscamente, agarrando las vendas por mi cuenta y envolviéndolas en su cabeza, deteniendo el flujo de sangre. Verifiqué su pulso y ritmo cardíaco, y luego limpié el sudor de mi frente. "Va a estar bien. Cuando se detenga la hemorragia, la podemos trasladar uno o dos días a Terapia Intensiva para su recuperación".

Después de eso, tuve que salir de la habitación. No podía seguir mirando a Bella -ensangrentada y magullada- por mucho más tiempo sin perder la cabeza. Porque no podía perderla. No otra vez.


BPOV

Cuando abrí los ojos, mi cabeza palpitaba y tenía la cara adolorida. Me moví incómoda y miré a mí alrededor, intentando asimilar todo.

Estaba en una habitación, separada por cortinas, y había algo envuelto apretadamente alrededor de mi cabeza. Haciendo una mueca, llevé una mano al costado de mi cabeza y sentí el grueso vendaje.

¿Qué había pasado? Lo último que recordaba era que Annabelle había venido a hablar conmigo… oh.

Y luego, me había metido en el auto para decirle a Edward que todavía quería estar con él. Pero entonces… no recuerdo nada más. No recuerdo nada después de eso.

"Bella", el susurro provenía detrás de la cortina, que, repentinamente, se movió hacia un lado.

Edward estaba allí, viéndose aún más hermoso de lo que recordaba. Mis recuerdos no le hacían justicia a cómo se veía realmente.

"Hola", saludé suavemente, sentándome en la cama. "¿Qué pasó?", pregunté, tocando, otra vez, el costado de mi cabeza y sintiendo el vendaje. También sentía el cuello terriblemente adolorido y dolía cada vez que me movía, así fuera levemente.

"Tuviste un accidente automovilístico", dijo Edward, sentándose lentamente en el borde de mi cama. Se veía incómodo, pero acarició mi rodilla con delicadeza. "Creyeron que te habías roto el cuello… y tenías una herida bastante fea en la cabeza", explicó, sus ojos ensombrecidos e indescifrables.

"¿Estás bien?", pregunté, intentando descifrar por qué actuaba tan raro.

"Me asustaste", susurró, apoyando nuevamente su mano en mi rodilla y quitándola rápidamente.

Sonreí con tristeza y me acerqué a él, tomando su mano, que se sentía grande y cálida, en la mía. "Estaba viniendo para decirte que te amo. Y que quiero arreglar las cosas" le dije; sus ojos se iluminaron.

"¿En serio?", preguntó con entusiasmo. Me reí por lo bajo antes de asentir con rigidez. "Yo también te amo, Bella. Y voy a arreglar todo. Todo va a ser mejor esta vez", dijo con sinceridad, moviéndose más cerca de mí. Su mano acarició mi mejilla; sonreí.

"Confío en ti", dije. Edward se inclinó y presionó sus suaves labios contra los míos. Mis manos fueron inmediatamente a su cabello, tironeándolo suavemente.

Llevó sus manos a mis caderas mientras el beso se profundizaba y gemí por lo bajo, feliz de estar besándolo otra vez.

"Eh, disculpen". Nos separamos de golpe, interrumpidos por una voz femenina. Une enfermera rubia estaba de pie a unos metros de nosotros, asomándose a través de la cortina. Sus mejillas estaban coloradas y sus ojos entrecerrados mientras nos miraba, aún aferrados el uno al otro. "Dr. Cullen, tengo las nuevas vendas para la señorita Swan", comentó, levantando la tela blanca entre sus manos.

Edward se alejó con reticencia, no sin antes besarme nuevamente en los labios.

"Gracias, Lauren. Eso es todo lo que necesitaba", contestó tomando las vendas de sus manos y acercándose nuevamente a mi lado. La enfermera, Lauren, se vio perturbada por un momento, y luego se giró sobre sus talones, alejándose.

Así es, él es mío. Finalmente, puede ser mío otra vez.


*El término stent es unanglicismomédicode uso común para denominar una cánula o un dispositivo con forma cilíndrica o tubular de uso endoluminal, generalmente endovascular, y que se coloca en el interior de una estructura anatómica o conducto corporal para mantenerlo permeable o evitar su colapso luego de su dilatación, desobstrucción o liberación quirúrgica. (Información de Wikipedia).

Definición cortesía de mi eficiente beta StephMidnight!