Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.
Mi beta es StephMidnight, así que la mitad del crédito de todos los capítulos va para ella :)
EPOV, cinco días después.
"¿Quieres hacer algo mañana por la noche?" Preguntó Bella, sus dedos jugaban con mi corbata.
"Bueno… Annabelle tiene un recital de ballet a las cinco", respondí, apretando suavemente su cintura. "¿Por qué no vienes conmigo? Podría decirle a Anna que vienes, y luego podríamos salir. Estoy seguro que Annabelle tendrá hambre después del recital, podemos ir a cenar", sugerí esperanzado.
Estaba tratando que Bella supiera que la quería en mi vida, y quería que estuviera involucrada en la de mi hija.
"Primero habla con Annabelle y, entonces, iré", contestó, decidida, una sonrisa adornaba su rostro. "Ir a cenar suena bien". Atrajo mi muñeca hacía si, y le echó un vistazo a mi reloj, lo que hizo que su sonrisa se desdibujara un poco. "Te tienes que ir", suspiró, dándole unos golpecitos a mi reloj. "Ya son casi las cuatro, ¿no está por venir Annabelle?"
"Sí", suspiré, plantando un beso en la parte superior de su cabeza y levantándome de la mesa de su cocina, donde ambos habíamos estado sentados. "Te haré saber lo de mañana en cuanto hable con Annabelle, ¿de acuerdo?"
"Sí", respondió, levantándose a su vez y acompañándome a la puerta para despedirse. "Te amo", me dijo, tomando mi cara en sus manos.
"Yo también te amo", contesté de vuelta, sonriente, mientras me inclinaba para besarla suavemente en los labios. "Adiós, amor", murmuré en su oreja, dándole un último beso antes de salir del departamento y dirigirme hacia mi coche.
Annabelle se había comportado de manera sorprendentemente madura estos últimos días; era impresionante. Considerando lo mal que había tomado lo mío con Bella en un principio, el progreso que había hecho, con respecto a nuestra relación, era genial. Annabelle y Bella no se habían vuelto a ver, pero tenía el presentimiento de que si hablaba con mi hija, ella no tendría problema con que Bella asistiera a su recital mañana.
Pero también debía avisarle a Rosalie; ya que también estaría allí.
Sabía que había herido sus sentimientos, pero era necesario hacerlo. Si Rosalie creía que íbamos a volver a estar juntos, estaba loca. Después del infierno al que nos habíamos sometido, teníamos suerte de actuar de forma civilizada en presencia del otro.
BPOV
Me apuré a contestar el teléfono, pero para cuando lo encontré -debajo de una montaña de papeles- ya se había ido al contestador.
"Hola, soy yo. Hablé con Anna y está de acuerdo con que vengas mañana; también quiere que vayamos a cenar después. Pero la cosa es que… Rosalie va a estar allí. Te prometo que me aseguraré de que se comporte. Y si no quieres ir al recital, aún podemos ir a cenar con Annabelle después. Hazme saber tu decisión. Te quiero, Bella".
Sentándome en la mesa, contemplé mis opciones. Por un lado, Annabelle finalmente me estaba aceptando; pero, por el otro… ¿lo haría Rosalie?
La única forma de saberlo era averiguarlo por mí misma.
Así que llamé a Edward y le dije que me pasara a buscar antes del recital, así iríamos todos juntos.
"¡Bella! ¿Estás lista?" Al abrir la puerta, en lugar de ver a Edward vi a Annabelle, vestida con una malla negra, medias rosas y una chaqueta gris. Su cabello rubio estaba recogido en un rodete de bailarina, y se veía emocionada.
"¡Sip!", contesté, saliendo del departamento y cerrando la puerta con llave. "Te ves linda", le dije, mirándola de arriba a abajo mientras caminábamos hacia el ascensor.
"Gracias", dijo ella en respuesta, metiendo sus manos en los bolsillos. "Tú también". Me sonrojé y bajé la mirada a mis pies; últimamente, incluso el más pequeño de los cumplidos me hacía sonrojar.
"Gracias", sonreí mientras salíamos del ascensor y nos dirigíamos hacia el estacionamiento. "¿Estás entusiasmada por esta noche?" Pregunté mientras veía el familiar auto de Edward estacionado junto a la acera.
Annabelle asintió, y se metió en la parte trasera del coche.
"Hola, hermosa", saludó Edward en cuanto entré al carro y me abroché el cinturón. Me besó suavemente en los labios y miró hacia atrás. "¿Estás lista, pequeña?", inquirió, por lo que Anabelle volvió a asentir, con una gran sonrisa en su rostro. "Te ves muy bien", comentó Edward, saliendo del lugar donde había estacionado. Acarició mi rodilla y la tela de mi falda negra se levantó un poco, provocándome escalofríos.
"Tú también", dije, mirando hacia abajo para ocultar mi rubor.
"¿Dónde vamos a cenar?" Interrumpió Annabelle, inclinándose hacia adelante.
Edward volvió a mirarla, tamborileando los dedos sobre el volante. "Adonde quieras ir, cariño. Es tu cena".
"¿Mamá vendrá con nosotros?" Preguntó Annabelle, me miró por un momento y luego regresó la vista a su padre. Edward hizo una pausa, como si no supiera qué decir.
"Si ella quiere, si", contesté con ligereza, ganándome una mirada de sorpresa por parte de Edward; pero negué con la cabeza, sonriendo un poco. Rosalie era la mamá de Annabelle; no iba a dejarla fuera de la vida de su hija, incluso en algo tan simple como una cena. No quería enojarla por excluirla de algo.
El resto del viaje ocurrió sin incidentes, simplemente hablamos y nos reímos. El rápido cambio de actitud de Annabelle hacia mí fue inesperado, pero bienvenido. Quería que pudiera verme como una amiga, no como una novia cualquiera de su papá, porque la relación que tenía con Edward era mucho más que eso.
Cuando llegamos al estudio de danza, Annabelle salió del coche, gritando por encima de su hombro. "Adiós, ¡los veo más tarde!"
"¡Buena suerte!" Dijimos a coro, saliendo también del auto, y dejando que Annabelle corriera delante de nosotros hacia el edificio.
"Así que, para la cena-" Empezó a decir Edward, pero fue interrumpido.
"¡Ahí están! Pensé que llegarían tarde". Edward y yo nos volteamos, tomados de la mano.
Rosalie estaba parada junto a un auto colorado, dando golpecitos con el pie. Pude notar que su vestido corto y escotado, era del mismo tono de rojo que el de su auto.
"Hola, Rose", saludó Edward, mirándome de manera tranquilizadora, antes de caminar hacia su ex esposa. "¿Quieres que nos sentemos juntos durante el recital?"
"Claro", respondió, encogiéndose de hombros y entrelazando su brazo con el brazo libre de Edward, ya que yo agarrada su otra mano.
Oh por Dios.
